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Titulo: consecuencias de embarazos en adolescentes

Un embarazo no planeado durante la adolescencia tiene muchas consecuencias físicas, emocionales, sociales en la madre, en el padre, para el hijo y como pareja La adolescencia es una etapa de la vida, que transcurre entre los 10 y los 19 años, periodo en que empiezan a desarrollarse todas las funciones sexuales favorecidas por la producción de hormonas que permiten la maduración de los órganos sexuales tanto femenino como masculino incluyendo las células sexuales femenina u óvulo y masculina o espermatozoide. Durante esta etapa por lógica, el organismo humano tiene requerimientos especiales que van desde los que le permitan un adecuado crecimiento como: alimentación, descanso y ejercicio físico; requemimientos materiales, como el vestido o los zapatos, que por el crecimiento deben cambiarse frecuentemente; emocionales que surgen ante la atracción sexual y las nuevas sensaciones y los sociales que permiten consolidar sentimientos, relaciones y amistades. Físicamente, porque como la madre adolescente todavía está el proceso de crecimiento y desarrollo, un embarazo, que es un suceso que normalmente cambia todas las funciones del cuerpo de una mujer, requiere de mejor alimentación, tranquilidad, y puede ocasionar problemas como: - Detención del crecimiento, ya que las proteínas destinadas solamente para la madre, ahora se tienen que compartir con el hijo. - Anemia, desnutrición y toxemia del embarazo. - Aumento de la mortalidad materna. - Mayor riesgo de abortos espontáneos y nacimientos prematuros o complicaciones durante el parto, por falta de madurez sexual. - Aumenta la probabilidad de tener más hijos, ya que al empezar jóvenes a tener relaciones sexuales, es más fácil que los hijos se sucedan rápidamente. - Aumenta la posibilidad de tener más relaciones sexuales, seguidas, con frecuencia con varias parejas, lo que además aumenta el riesgo de enfermedades de transmisión sexual. Emocionalmente ya que se está en un proceso de identidad, que lleva a brincarse un paso muy importante, la autoaceptación como mujer, con con los


cambios del cuerpo y funciones nuevas, por una figura prematura de mujer embarazada. -También conlleva a problemas de autoestima y frustraciones personales y sociales. - Deserción escolar, abandono o cambio de un proyecto de vida profesional. - Dificultad para educar con cariño al bebé. - Mayor riesgo de separación, divorcio y abandono por parte de su compañero. - Rechazo social si el embarazo es fuera del matrimonio y críticas si es aún estando casada. Para el padre, un embarazo representa: - Mayor frecuencia de deserción escolar. - Trabajar y recibir un menor nivel de ingresos que los demás de su misma edad. - Una tasa más alta de divorcios. - Aumento del estrés y mayor frecuencia de trastornos emocionales por falta de recursos, por tener que trabajar en lugar de estudiar, por el abandono a los amigos y por falta de tiempo para divertirse. - Tener que actuar como adulto, cuando todavía debe gozar y vivir como adolescente. Para el hijo, que nace de forma no esperada en la adolescencia, generalmente tiene muchos riesgos como: - Nacer con alguna deficiencia física y mental, fundamentalmente debido a la falta de inmadurez en las células sexuales femenina o masculina. - Nacer prematuramente y con bajo peso, lo que influye en el desarrollo de más enfermedades infecciosas. - Ser dado en adopción y en muchos casos abandonado, lo que implica un enorme costo emocional y una gran injusticia para el bebé. -No ser esperado o deseado por sus padres, lo que va a repercutir en su desarrollo emocional y en el trato que va a recibir. -Tener menos oportunidades de una vida digna, un hogar propio y todas sus necesidades de vestido, alimento, educación, salud, recreación, cubiertas. Como pareja. - Al verse obligados a formar una pareja, la violencia, los reproches, los chantajes o los celos, impedirán que su unión sea estable y permanente, lo que ocasiona también que al separarse tengan problemas de estabilidad emocional con cualquier otra persona. -Interrupción de su vida adolescente. Dificultad para independizarse económicamente, quedando expuestos a la explotación, violencia y dependencia familiar, con todas sus consecuencias Consecuencias de un e mbarazo en la adolescencia I. II. 2.1 CONSECUENCIAS FÍSICAS Las mujeres que se embarazan antes de los 15 años tienen mayor


probabilidad de presentar abortos, partos prematuros terminados en cesárea, uso de fórceps, mayor duración del trabajo de parto ocasionando sufrimiento fetal. Otra complicación es la toxemia (aumento de proteínas en la orina o presión arterial alta) pudiendo desencadenar, si no se trata, una eclampsia dañando el S.N. pudiendo producir la muerte. 2.2 CONSECUENCIAS PSICOSOCIALES - Sentimientos de minusvalía y baja autoestima ante el rechazo inicial de la familia, novio, escuela, etc. - En ocasiones los adolescentes son obligados por los padres aun matrimonio precoz y forzado, terminando en muchos casos en divorcio. - Abandono o deserción escolar por parte del adolescente. - Se da el problema de la ―Doble Moral‖, que consiste en que si un adolescente embaraza a una adolescente este es considerado aceptable y hasta prestigiosos y en el caso de la mujer ella es responsable de haberlo permitido y de no tomar precauciones. En la actualidad esto esta cambiando. - Los roles cambian y en ocasiones los abuelos hacen el rol de abuelos/padres tanto para los padres adolescentes como para los hijos, creando confusión de afectos. - En ocasiones los jóvenes son incentivados a realizarse abortos provocando traumas emocionales y sentimientos de culpa posteriormente dependiendo de la sociedad en que se encuentren. 2.3 CONSECUENCIAS ECONOMICO - CULTURALES Cuando no hay apoyo por parte de los padres los adolescentes tienen que salir de la escuela para mantener a su hijo. Generalmente obtienen un sueldo pro debajo del promedio debido a sus escasos conocimientos ocasionando mayor dependencia hacia los padres y demás familiares. En suma las repercusiones de un embarazo en la adolescencia pueden provocar: - Control médico prenatal deficiente - Embarazos de alto riesgo. - Uniones congregales no deseadas. - Madres solteras o familias uniparentales. - Abortos. - Trastornos emocionales, depresión y angustia. - Menores posibilidades de atender adecuadamente a su hijo. III. COMO PREVENIRLO: Una opción importante en la prevención del embarazo durante la adolescencia, es que los adolescentes aprendan a tomar las mejores decisiones en su beneficio.


Esta decisión será más afectiva si se basa en información pertinente y en valores personales.

Tomar una decisión es un proceso es un proceso difícil si no se tiene la costumbre de hacerlo, pero existe la posibilidad de adquirir esta habilidad. Una vez que se empieza el individuo comienza a tener control de su propia vida y sentir satisfacción por ello. A continuación presentamos los pasos del Modelo Racional para tomar decisiones: 1. Obtener información respecto a las opciones que plantea cada decisión. 2. Analizar los valores propios vinculados a la decisión por tomar. 3. Hacer una lista de ventajas y desventajas de cada una de las opciones o alternativas. 4. Calcular en base a la realidad externa o medio ambiente que probabilidades de éxito hay para cada una de las alternativas. 5. Analizar las consecuencias de la decisión a corto, mediano y largo plazo. 6. Tomar la decisión y actuar de acuerdo a lo decidido. 7. Evaluar los resultados de la decisión. Consecuencias de un embarazo en la adolescencia

Desde el aspecto médico, embarazarse durante la adolescencia trae serias consecuencias:- Un problema que se presenta en este tipo de embarazos es la falta de atención médica desde el inicio del embarazo, debido a que generalmente las chicas no avisan pronto a sus padres, tardan en decirles de su situación de 4 a 5 meses, los cuales pasan sin revisión alguna.- Las mujeres de 16 años o menos corren el riesgo de pre eclampsia y eclampsia. - El bajo peso al nacer de los lactantes hijos de adolescentes aumenta y probablemente se debe a causas orgánicas tales como anomalías placentarias, nutrición deficiente, tabaquismo y consumo de drogas. - La mortalidad materna en ésta etapa, incluso en numerosas naciones en vías de desarrollo figura dentro de las causas más frecuentes de muerte en las adolescentes, la mayoría se deben a embolia, enfermedad hipertensiva, embarazos ectópicos


- Algunas chicas optan por el aborto a veces clandestino que pone su vida en peligro debido a sepsis y hemorragias presentadas durante el proceso. Aspecto psicosocial -Algunas jóvenes madres optan por la adopción que les crea una gran culpa y arrepentimiento, sobre todo en etapas más maduras de su vida. - Hay quienes deciden tener soltera al hijo, enfrentándose a grandes carencias y dificultades. Su proyecto

de vida se ve frenado, sufren agresiones por parte de su familia y del entorno y tienen menos oportunidades de conseguir un empleo (cuando lo obtienen es mal remunerado), sin olvidar que deben educar a su hijo en medio de un ambiente desfavorable. - Otras jóvenes madres deciden ( si es que la pareja responde) casarse. Sin embargo existen altas probabilidades de que su matrimonio no resulte porque los chicos se enfrentan a un evento inesperado, sorpresivo; no son capaces en esos momentos de llevar una vida de pareja independiente económicamente, no estan lo suficientemente maduros para que su relación perdure, ni estan preparados para recibir un hijo y mucho menos cuidarlo.


Es necesario abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se tenga la madurez para comprender su significado y responsabilidad. - Utilizar adecuada y oportunamente la información sobre el embarazo, sus riesgos y la forma de prevenirlos. - En caso de tener relaciones, utilizar el condón adecuadamente durante todas las relaciones coitales, sobre todo porque el ciclo menstrual durante la adolescencia suele ser irregular. - Conocer todos los métodos anticonceptivos existentes, sus ventajas y desventajas durante la adolescencia y consultar al médico para que si se desean tener relaciones administre el método anticonceptivo ideal para cada adolescente. - Evitar el consumo de alcohol y drogas, para no perder el control cuando se esté con la pareja y puedan tomar decisiones adecuadas y responsables sobre el ejercicio de la sexualidad. Las hormonas y las drogas no son buenos consejeros. - Desarrollar valores personales, como el respeto a nuestro cuerpo, a la vida, a las decisiones de los demás, al ejercicio de la sexualidad. - Anteponer siempre un proyecto de vida profesional a uno emocional, que aún no se sabe cómo se podrá manejar. - Actuar con firmeza ante situaciones de reto, riesgo o amenaza y decir siempre NO cuando exista la presión hacia las relaciones sexuales. Este tipo de presión casi nunca termina en una relación duradera y estable.

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Es necesario conocer todos los métodos anticonceptivos para evitar embarazos. Foto: esmas.com


Perder a un bebé antes de que nazca puede ser muy doloroso. Y en algunas parejas que están esperando un bebé el miedo a tener un aborto natural puede llegar a anular la emoción y la alegría del embarazo. Lamentablemente, los abortos naturales son bastante frecuentes. Como promedio, uno de cada cinco embarazos acaba en aborto, la mayoría durante el primer trimestre. En la mayoría de los casos, el aborto no se puede prevenir porque es el resultado de una mutación cromosómica o de un problema en el feto que ocurre durante la concepción o las primeras fases del desarrollo fetal. Dicho esto, ciertos factores —como la edad, fumar, beber alcohol y los antecedentes de aborto natural— aumentan las probabilidades de que una mujer tenga un aborto. Asimismo, usted puede hacer multitud de cosas para aumentar las probabilidades de que tanto usted como el bebé que está esperando estén sanos durante todo el embarazo. ¿Qué es un aborto natural? Un aborto natural es la muerte espontánea de un embrión o feto antes de que se haya desarrollado lo suficiente para sobrevivir. Esto puede ocurrir incluso antes de que una mujer sepa que está embarazada. Los abortos suelen ocurrir durante los tres primeros meses de embarazo, antes de la duodécima semana de gestación. Un número reducido de abortos naturales —menos del 1%— son partos de feto muerto o mortinatos, al ocurrir después de la vigésima semana de embarazo. Síntomas de aborto Muchas mujeres nunca llegan a saber que han tenido un aborto y lo interpretan como una menstruación especialmente copiosa. Algunas mujeres tienen espasmos abdominales, pequeñas pérdidas de sangre, sangrados importantes, dolor abdominal y/o pélvico, debilidad o dolor de espalda. Las pequeñas pérdidas de sangre no siempre son un signo de aborto; muchas mujeres las tienen al principio del embarazo. Pero, por si acaso, si tiene pérdidas de sangre o cualquiera de los demás síntomas de aborto en cualquier momento del embarazo, hable con su médico. Si usted acude al médico porque teme haber tenido un aborto, es posible que su médico utilice alguno de los siguientes términos para explicar lo ocurrido:  Si una mujer embarazada tiene pérdidas de sangre, muy poco dolor o ningún dolor en absoluto, el cuello del útero cerrado y sigue teniendo un feto con latido cardíaco en el útero, lo más probable es que haya tenido una amenaza de aborto. La mayoría de embarazos con sangrado precoz pero latido cardíaco fetal detectable acaban bien.  Si ha abortado, es posible que el médico le explique que ha tenido un embarazo anembriónico, que es un aborto que ocurre tan pronto en el embarazo que todavía no se habían formado tejidos fetales.


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Un aborto inevitable es cuando se produce sangrado vaginal junto con espasmos abdominales y dilatación del cuello uterino. Un aborto incompleto es cuando se produce la muerte del feto pero el cuerpo no expulsa completamente todos los productos del embarazo. Un aborto retenido es cuando sobreviene la muerte fetal pero el cuerpo retiene el feto, la placenta y los demás productos del embarazo durante varias semanas. Esto puede ocurrir cuando la mujer no presenta ni períodos menstruales ni signos de embarazo. Un aborto recurrente es cuando una mujer aborta en tres o más embarazos consecutivos

La alimentación en adolescentes embarazadas A las necesidades nutritivas de la adolescente embarazada se le suman las propias de la edad  Fecha de publicación: 29 de noviembre de 2007

- Imagen: BeccaG La alimentación cobra especial importancia durante el embarazo, pero más aún si éste se produce durante la adolescencia. Es un periodo en el que las demandas de energía y nutrientes son mayores que en otras etapas de la vida. La educación nutricional de la futura madre es siempre conveniente, pero imprescindible en una embarazada adolescente. Aumento de las necesidades nutritivas Actualmente, la edad media de la menarquia o primera menstruación se sitúa entre los 12 y 13 años de edad. Normalmente, el crecimiento continúa durante 4 años más, aunque a un ritmo más lento que durante la etapa prepuberal. Se considera que las chicas, durante la pubertad, aún son biológicamente inmaduras para quedar embarazadas. De hecho, si se produce este hecho, sus requerimientos nutricionales serán la suma de las necesidades necesarias para el embarazo más las que precisan para su propio crecimiento. Una vez completado el crecimiento (aproximadamente 4-5 años de postmenarquia o hacia los 17 años de edad), las necesidades nutricionales de la adolescente embarazada serán similares a los de la mujer adulta embarazada. La media total estimada de los requerimientos energéticos para las adolescentes oscila entre las 2200 y 2400 kcal/día. Como el gasto energético


es variable, la mejor forma de garantizar que la ingestión sea la adecuada es la obtención de un aumento de peso suficiente.

Asesoramiento continuo y personalizado Para conseguir una correcta valoración y educación nutricional de la adolescente embarazada, se requiere asesoramiento continuo e individualizado. Esta valoración debe incluir un análisis del crecimiento, de la talla y peso actuales y de la edad ginecológica (edad cronológica menos la edad de la menarquia), así como un interrogatorio sobre los hábitos dietéticos. En referencia a este último punto, es importante analizar los hábitos dietéticos antes del embarazo, los posibles trastornos dietéticos, número y horario de las comidas principales y suplementarias, tipos de comida y posible restricción calórica. Las adolescentes embarazadas con edad ginecológica joven o malnutridas en el momento de la concepción son las que tienen más necesidades nutricionales. Una mujer joven que concibe poco después de su primera menstruación corre el máximo riesgo fisiológico y, a pesar del aumento de peso materno, los pesos de nacimiento de los neonatos se mantienen bajos. Este mayor riesgo de restricción en el crecimiento fetal se atribuye a la interferencia en el flujo sanguíneo fetoplacentario y en la transmisión de nutrientes al feto como resultado de las características fisiológicas inherentes al crecimiento materno. Proteínas, calcio y hierro Para una correcta educación nutricional deben analizarse los hábitos dietéticos previos al embarazo Las necesidades proteicas de la adolescente embarazada son comprensiblemente altas. Se establece que para chicas embarazadas de 15 a 16 años se requieren unos 1,5 gramos de proteínas por kilo de peso y día. Para las menores de 15 años, las necesidades son de 1,7 gramos. Asimismo, es esencial una ingestión calórica adecuada para que las proteínas sean utilizadas para el crecimiento y desarrollo orgánico. Para reunir las necesidades de calcio y hierro en las adolescentes embarazadas, es esencial un cuidado especial, debido a la pobre ingestión de estos dos nutrientes. Se recomienda una ingesta de 1600 mg de calcio para las adolescentes embarazadas que estén en etapa de crecimiento, algo que se cubre con un litro de leche o alimentos equivalentes (yogur, queso o cuajada). Es la cantidad necesaria para proveer de suficiente calcio y lograr un normal desarrollo fetal sin tener que utilizar las reservas óseas maternas. Las necesidades de hierro de la adolescente durante su crecimiento son altas, debido al crecimiento de su masa muscular y del volumen sanguíneo. De hecho, la recomendación de un suplemento diario de hierro puede ser necesaria tanto para la mujer adulta embarazada como para la adolescente.


Riesgos asociados más comunes

- Imagen: Carlos Paes El peso medio de niños recién nacidos con madres adolescentes suele ser significativamente más bajo que en los de la mujer adulta. Asimismo, la tasa de mortalidad de los mismos es mayor. Sin embargo, la media del peso de los bebés al nacer aumenta a medida que lo hace la edad de la madre. Sus músculos generalmente no están suficientemente desarrollados y, posiblemente, el esqueleto no habrá alcanzado el grado óptimo de mineralización. Ciertas reservas de nutrientes (principalmente de hierro, ácido fólico, vitamina A y B12) de la madre son, además, menores que en la mujer adulta bien alimentada. Mitos de embarazos: en A estos aspectos se añaden los inadecuados hábitos alimentarios de las adolescentes, desordenados y desequilibrados tanto en cantidad como en calidad de energía y nutrientes. Muchas chicas jóvenes limitan de forma severa su ingesta de alimentos para estar delgadas y conseguir una imagen corporal que, en ocasiones, se acerca más al modelo anoréxico que al fisiológico. Este comportamiento supone un riesgo nutricional adicional para las adolescentes embarazadas, tanto por un bajo peso antes del embarazo, lo que se asocia con mayores riesgos perinatales, como por su incapacidad para reunir las necesidades nutricionales adecuadas en su correcto crecimiento. Aunque no necesariamente esté lo suficientemente desarrollado y en condiciones óptimas para llevar adelante un embarazo, el mismo puede suceder. Luego de la primera menstruación o menarca, el cuerpo ya podría recibir un embarazo. La primera menstruación por lo general ocurre entre los 11 y los 13 años, aunque es normal que se pueda producir un tiempo antes o un poco después. Está precedida por señales de actividad estrogénica como la aparición del vello púbico, el desarrollo de los senos y el crecimiento del útero.


A partir del primer período menstrual de la mujer, ella es casi tan fértil como en los años que le siguen y las probabilidades de quedar embarazada, durante los períodos fértiles de su ciclo menstrual, son casi las mismas. Las adolescentes tienen, con frecuencia, ciclos en los que no ovulan, lo cual hace que sea un poco menos frecuente el embarazo en la primera relación sexual si esta ocurriera en la adolescencia. Sin embargo, algunas jóvenes ovulan antes de comenzar a menstruar, por lo que también puede suceder un embarazo en una joven que nunca menstruó. Pese a que el ciclo menstrual de algunas mujeres es más regular que el de otras, la ovulación ocurre aproximadamente a mitad de camino entre una menstruación y otra (alrededor de 14 días, considerando que el ciclo es de 28 días). Cada óvulo puede ser fertilizado durante los días que rodean la ovulación. Pese a que estos días son considerados de extrema fertilidad, se puede producir un embarazo en otros momentos del ciclo. Si la mujer tiene relaciones en este tiempo sin protección anticonceptiva eficaz y si las condiciones son favorables para la concepción, se producirá un embarazo sin importar su edad o experiencia. Está claro, entonces, que durante la primera relación sexual se puede producir un embarazo sin mayores inconvenientes. Es por eso que cada mujer debe conocer su ciclo y familiarizarse con su cuerpo desde que se perciben los primeros indicios de cambios hormonales. Pero por sobre todas las cosas, es esencial que este conocimiento personal vaya acompañado de un extremo cuidado anticonceptivo si la adolescente tuviera actividad sexual alguna. Este mito es tan fuerte que por falta de cuidados anticonceptivos, una quinta parte de las adolescentes quedan embarazadas en su primera relación sexual y un tercio de los embarazos que se producen en adolescentes se dan dentro de los 6 primeros meses de iniciadas las relaciones sexuales

Mitos y realidades sobre la sexualidad • La mujer nunca queda embarazada en la primera relación sexual. Mito: este es uno de los mitos más comunes y perniciosos que lleva a los adolescentes a cometer muchos errores. Si durante la relación sexual la mujer está fértil, puede producirse el embarazo sin importar que sea la primera, la segunda o la última relación sexual. • El tener relaciones sexuales de pie impide el embarazo. Mito: este es otro mito frecuente. La posición en que se tenga la relación sexual no afecta las posibilidades de no embarazarse. Basta que la mujer esté en su período fértil para que la posibilidad de embarazarse si tiene relaciones sexuales esté presente. • Los varones, para ser más hombres, necesitan tener muchas relaciones sexuales.


Mito: la hombría no está dada por la cantidad de veces que se ha acostado con una mujer, ni por la cantidad de mujeres que tenga ―disponible‖. La hombría se mide por la responsabilidad y respeto con que el hombre vive su sexualidad, reconociendo en ella un valor y logrando una actitud de cuidado y valoración de ella. Un ―verdadero hombre‖ es quien es capaz de respetar a la mujer y respetarse a sí mismo entendiendo la relación sexual como un acto de intimidad, amor y respeto mutuo. • A las mujeres que han tenido relaciones sexuales se les arquean las piernas. Mito: el haber tenido relaciones sexuales no provoca ningún cambio físico en la mujer, ni en el hombre. Por lo tanto no es posible ―saber‖ si una mujer ha tenido o no relaciones sexuales a través de su estructura física. • Los hombres pueden expresar sus emociones y afectos frente a los demás. Realidad: los hombres no sólo tienen el derecho, sino que son capaces de expresar y manifestar sus emociones y afectos con naturalidad. Ellos, al igual que las mujeres, tienen la capacidad de ser sensibles y afectuosos. Muchas veces ellos reciben mensajes de la familia, la escuela, los medios de comunicación, que les impiden desarrollar esta capacidad. Es necesario superar estos mensajes para poder desarrollar todas las capacidades que tienen como seres humanos. • El lavado vaginal después de la relación sexual es un método eficaz para evitar el embarazo. Mito: el lavarse después de haber tenido relaciones sexuales o el tomar agüitas de hierba, no evita la posibilidad de que ocurra un embarazo. Los métodos efectivos para evitar el embarazo se basan en datos y técnicas científicamente probadas y que la pareja debe conocer antes de tener la relación sexual. • Cuidarse “por las fechas” (método del calendario) no es recomendable para evitar el embarazo. Realidad: dado que la mujer puede tener ciclos más largos o más cortos, el cuidarse por las fechas se considera muy arriesgado pues ella no puede anticipar si su ciclo va a ser regular y exacto de 28 días. Cualquier variación en él, echa por tierra todos los cálculos de fechas que se hayan podido hacer. • Durante la menstruación la mujer no debe practicar deportes, o lavarse el pelo, porque si lo hace se le puede cortar la regla. Mito: durante su menstruación, o regla, la mujer puede realizar todas las actividades que desee en forma normal y natural. Los cuidados que ella deberá tener tienen que ver con mantener su higiene personal, por lo que el bañarse, lavarse el pelo, etc. Durante la regla son acciones recomendadas. Sólo en caso de que sienta molestias específicas, puede disminuir la actividad deportiva y tomar algún analgésico.


• Las eyaculaciones o emisiones nocturnas son absolutamente normales en los varones. Realidad: a partir del fin de la pubertad (13-14 años aproximadamente) es natural que los muchachos tengan eyaculaciones espontáneas durante los sueños. Esto es un signo que habla de la maduración sexual-biológica que están experimentando. Esta experiencia se relaciona con el inicio de la menstruación, en la caso de las muchachas. Ambas situaciones indican que muchachos y muchachas han logrado un desarrollo biológico que les da la capacidad de reproducirse. Sin embargo, cabe aclarar que la capacidad para hacerse responsables de poder procrear no se limita sólo a lo biológico, sino que requiere de una maduración psicológica, social y valórica, que permita asumir la responsabilidad que implica la maternidad y paternidad. • La falta de himen en la mujer es la prueba de que ella ya no es virgen. Mito: el himen es una membrana muy delgada y frágil que se encuentra a la entrada de la vagina de la mujer. El que una mujer no lo tenga o se le haya perforado no es un signo de que ella ya haya tenido relaciones sexuales. Un ejercicio físico, una maniobra brusca o un accidente pueden hacer que se rompa; también hay mujeres que tienen el himen perforado desde su nacimiento y nunca han tenido relaciones sexuales. La mujer debe valorar y cuidar su sexualidad más allá de los mitos que existan en torno a ella. • Si la mujer no sangra en su primera relación sexual, quiere decir que no es virgen. Mito: el sangrado durante la primera relación sexual tampoco es un signo de virginidad. Si ha habido una buena estimulación y lubricación vaginal en los momentos previos a la penetración, no tendría por qué haber sangrado ni dolor de ningún tipo. Esto podría llegar a ocurrir cuando no ha habido una buena preparación y estimulación, produciéndose algún tipo de sangrado o dolor producto del roce o de la tensión con que se esté viviendo la relación sexual. • El embarazo precoz afecta la posibilidad de los adolescentes de mejorar sus condiciones educativa, económica y social. Realidad: está comprobado que un embarazo durante la adolescencia afecta las posibilidades de que la mujer, y el varón cuando lo asume, logre desarrollar todas sus potencialidades en el ámbito de lo educativo, del desarrollo social y su capacidad para lograr la independencia económica. Ello implica la interrupción de un proceso de crecimiento y desarrollo y el poder proyectarse en la vida, poniéndose metas, apropiadas a la edad, que les permitan realizarse en la vida adulta. Está claro que, desde todo punto de vista, no es recomendable la experiencia de un embarazo durante la adolescencia, sin embargo, si ello ocurre se deberá velar por acoger la vida del niño o niña que está por nacer y procurar que los padres adolescentes cuenten con el apoyo económico y afectivo para poder asumir con responsabilidad su maternidad y paternidad.


• Es común que durante la adolescencia se acceda a “dar la prueba de amor”, por miedo a ser abandonados por la pareja. Realidad: con frecuencia los adolescentes declaran haber tenido relaciones sexuales porque ―si no lo hacía mi pareja me dejaría”, o bien porque los demás iban a pensar de que no era suficientemente hombre o mujer, o porque todos en el grupo lo han hecho “y no podía quedarme atrás”. Todas estas son ideas que lejos de permitir que los adolescentes puedan valorar y vivir su sexualidad de forma integral, los empujan a responder a los miedos y las presiones de otros. Lo recomendable es que ellos puedan vivir la sexualidad en la pareja dentro de un proceso de conocimiento y comunicación mutua sobre las inquietudes, las sensaciones y expresiones del cariño y amor que se tienen, junto con sus valores y decisiones sobre cómo enfrentar el tema de las relaciones sexuales. • Todo contacto físico con la pareja lleva necesariamente a la relación sexual. Mito: el contacto físico es algo esencial entre los seres humanos. Besarse, abrazarse, etc. forman parte de la relación normal de cualquier pareja y no necesariamente es provocador de una relación sexual. La posibilidad de tener una relación sexual está dada por la intención o deseo de uno o ambos miembros de la pareja, cuando se da un ambiente más íntimo que propicia el deseo sexual. Si la pareja es consciente de ello, podrá darse cuenta de cuáles son los momentos, lugares o situaciones en que ellos están más proclives a que se dé la relación sexual, y cuáles no. De esta manera podrán manejar la situación. • El embarazarse no sirve para mejorar la relación de pareja. Realidad: muchas veces las adolescentes creen que si se embarazan el pololo no las va a dejar, o va a ser más cariñoso y atento con ellas, etc. La verdad es que no es a través de un embarazo que la relación vaya a mejorar o se puedan conseguir los cambios que se desean en el otro. Para ello se necesita que la pareja converse acerca de sus necesidades de afecto, de las formas de demostrarse el cariño y enfrente las dificultades que pueda estar viviendo, aún si esto lleve a terminar el pololeo. En este caso, el embarazo, lejos de unir a la pareja, puede transformarse en una situación de angustia y dolor que provoque el efecto que se desea evitar, e involucre injustamente a un tercero –el hijo o hija que estaría por venir- en un ambiente de sufrimiento y tensión. • El VIH-SIDA se contagia sólo si se tiene relaciones sexuales con homosexuales o prostitutas. Mito: cualquier persona que sea portadora del VIH (virus de inmunodeficiencia humana) lo puede transmitir a otra a través de la relación sexual, a través del intercambio de sangre por medio de una jeringa que contiene sangre de un portador o portadora, a través de la placenta de la madre portadora, etc. La posibilidad de transmitir el virus no tiene que ver ni con la condición social, la situación económica, la orientación sexual u otro; basta que la persona tenga alguna práctica de


riesgo para que ello pueda ocurrir. • Hoy en día hombres y mujeres pueden compartir las tareas domésticas y fuera del hogar. Realidad: hombres y mujeres somos diferentes en cuanto a características físicas y biológicas: el cuerpo, el embarazo, algunas características de la personalidad, etc., Pero no nos diferenciamos en cuanto a lo que somos capaces de hacer. Una de las capacidades y desafíos más fascinantes del ser hombre y mujer tiene que ver con el poder complementarnos. Por lo tanto en la vida cotidiana, en el quehacer diario hombres y mujeres podemos asumir distintas tareas de manera conjunta y en un espíritu de mutua colaboración. El que los varones realicen tareas domésticas no los hace menos hombrecitos; en ese mismo sentido, el que las mujeres tengan puestos de trabajo directivos o realicen labores que tradicionalmente han sido asignadas a los hombres, no las hace menos femeninas.


el embarazo z  

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