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BOLETÍN INFORMATIVO Nº 35 – PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA AGRUPACIÓN LOCAL DE MOTA DEL CUERVO – MARZO 2010 VERDINAL: Parte que en una pradera se conserva verde por la humedad natural del terreno. Puedes leernos en Internet: http://verdinaldigital.blogspot.com

EDITORIAL Un debate sosegado sobre la memoria histórica. El Verdinal que presenta la Agrupación Local del PCE de Mota a continuación busca, principalmente, alcanzar dos objetivos: 1.- Arrojar luz sobre muchos de los acontecimientos, comentarios, situaciones que se han vivido en los últimos meses con respecto a la retirada de los Monumentos Franquistas. 2.- Ser altavoz de la opinión de este grupo. Nosotros creemos firmemente en la normalidad que ofrece la igualdad, pero este hecho sólo puede darse si no permitimos preeminencias de unos sobre los otros. Por desgracia a día de hoy siguen existiendo situaciones de este tipo y siguen existiendo grupos que apoyan el mantenimiento de esta “desigualdad histórica”. La diferencia entre la situación de las personas tristemente fallecidas es clara: honor público para unos y cunetas para otros. Este es el hecho diferenciador entre unos y otros, ningún otro. Es por esto por lo que creemos, sinceramente, que se debe solucionar este desequilibrio tan claro. Y no lo creemos sólo nosotros, lo cree el Pleno del Ayuntamiento de Mota, lo cree el Congreso de los Diputados y lo cree el gobierno de España. Por cierto todos estos estamentos han sido elegidos democráticamente y han votado las leyes actuales de forma democrática en los órganos citados que son los órganos de todos los españoles, de todos nosotros. De la misma manera, nos gustaría dejar claro que este boletín es nuestra primera palabra pública y que tenemos el deseo de que fuese la última. Hemos escuchado durante un año comentarios de diverso tipo, opiniones que algunas veces andaban más acertadas y que en otras ocasiones, por desconocimiento o interés, no podían distar más de la realidad que estábamos viviendo. Este Verdinal, por tanto, es la opinión del Partido Comunista de España en Mota del Cuervo y espera dar luz algunas de las zonas más oscuras de esta disputa. El pueblo de Mota va a encontrar aquí respuestas concretas, claras, documentadas y precisas sobre los diversos ámbitos sobre los que ha girado el conflicto por la retirada del Monumento en Honor a los Caídos de las inmediaciones de nuestra Iglesia Parroquial (la de todos los moteños) y del Monumento homólogo situado en el Cementerio Municipal (el de todos los moteños de nuevo). Además de los datos objetivos que les presentamos, también podrán conocer, mediante la lectura de este documento, la postura y opinión que nos merece esta situación.


SIN JUSTICIA NO HAY MEMORIA Una vez más nos sirve la palabra, y con ella nos gustaría explicar todo lo que implican ciertas huellas del pasado más cruel, que son obligadas a permanecer ante nosotros. Hoy, nos remitimos a pedir JUSTICIA, sin más. Tras una Guerra Civil fratricida, sin sentido ni orden, quedaron dos bandos, aún hoy perpetuados por impuestos monumentos, historias a medias, miles de cuerpos en las cunetas y dolor callado en la memoria. Estos bandos, debieron ser relegados a la Historia escrita, reparados moralmente y enterrados por igual, en lápidas y fosas privadas, donde poder añorar y rezar. Pero, aún hoy, no es así. Durante más de cuarenta años, los vencedores de aquella contienda, con su limpia moral, dedicaron sus esfuerzos a mantener el recuerdo de sus cristianos héroes. El resto de hombres y mujeres, no eran personas cristianas, ni honradas, ni buenas, ni tenían orgullo, ni sueños, ni decencia, ni familia, ni sentían dolor. Aquellas personas, “los vencidos” por defender la legalidad democrática, no merecían nada que no fuesen encarcelamientos, torturas, hambrunas, y un tiro a bocajarro en la frente, lugar de donde podrían salir ideas diferentes a las del régimen o la iglesia. Al igual que una mujer del bando nacional siente dolor y rabia por la muerte de su hijo, hermano, marido o padre, una mujer republicana siente en sus entrañas el dolor de la pérdida. Todas las consecuencias de una guerra son latentes en todos los frentes, pero no por ello son más dignas de recuerdo unas que las otras. Y si, en cualquier caso, deben merecer recuerdos, han de ser por ambas partes. Por todo lo anteriormente expuesto, la Asamblea Local del PCE de Mota del Cuervo manifiesta: SR. ALCALDE Y MIEMBROS DE LA CORPORACIÓN MUNICIPAL. La Agrupación del Partido Comunista de España ha tenido conocimiento de la decisión judicial que ordena la restitución de la cruz del monumento a los caídos tras haber sido disimulada su simbología franquista. Independientemente de las incongruencias y falta de rigor jurídico de los argumentos vertidos en el auto, entendemos que la sentencia ignora gravemente dos principios éticos fundamentales. El primero, el derecho de todas las víctimas a ser igualmente respetadas y honradas en los espacios públicos. El segundo, que los monumentos deben ser motivo de encuentro y no de confrontación entre ciudadanos. Es la coherencia con estos principios la que nos han impulsado en todo momento a defender la eliminación de cualquier referencia simbólica a la guerra civil con proyección pública, entendiendo, en el caso que nos ocupa, que la cruz erigida junto a la parroquia para exaltar la victoria franquista y homenajear a las víctimas del bando nacional, forma parte indisoluble del monumento a los caídos por Dios y por España. No se trata, por tanto, de un símbolo del cristianismo sino del nacional-catolicismo. La prueba de nuestra sinceridad y del respeto que profesamos a los símbolos cristianos ha sido nuestra disposición favorable a que el Ayuntamiento autorice la colocación de otra cruz en el mismo lugar, no contaminada por la historia. Pero ya que ni la parroquia, ni la diócesis, ni el Juez del Tribunal Contencioso Administrativo de Cuenca parecen interesados en garantizar el mismo honor y memoria a las víctimas de los dos bandos, el partido comunista solicita: Que en el supuesto de que sea restituida la cruz nacional- católica: 1. Se erija un monumento en un espacio público en homenaje a los que murieron por la justicia, la libertad y la república, con las mismas dimensiones del que se pretende preservar y sufragado al igual que aquél con fondos públicos. 2


2. Se inscriban, en la base del monumento, los emblemas del partido comunista, socialista y anarquista. En la parte central y de forma destacada se grabaría el escudo de la República; siendo disimulados después, si un juez lo considerara necesario, con el mismo material utilizado para ocultar el escudo preconstitucional, el símbolo de la Falange y la palabra “Presente”, tallados sobre la cruz nacional-católica. 3. Se talle en la piedra, al pie del monumento, el nombre de los asesinados y represaliados por parte del bando nacional y la dictadura franquista. Repetimos una vez más que nuestra preferencia sería la eliminación de todos los símbolos públicos de conmemoración de la guerra civil de ambos bandos, para no perpetuar el recuerdo del conflicto. Pero si los tribunales admiten finalmente la ventaja comparativa de un bando sobre el otro, tras 70 años de absoluto privilegio de los vencedores, exigimos en justicia el mismo trato para las víctimas del bando republicano. En caso contrario se violaría gravemente el principio de igualdad jurídica en la distribución de bienes tan esenciales como el honor público y la memoria, fundamento del estado de derecho. (Escrito remitido al Ayuntamiento de Mota del Cuervo)

¿QUÉ SON EN REALIDAD LOS MONUMENTOS A LOS CAÍDOS Y POR QUÉ CREEMOS CONVENIENTE SU RETIRADA? En unas breves líneas intentaremos explicar qué son este tipo de monumentos y cuáles son los motivos que nos llevan a apoyar la retirada de los espacios públicos de estos elementos. Los documentos que mostraremos a continuación han sido extraídos de la Página Web del Ayuntamiento de Mota: http://www.motadelcuervo.es 1.- ¿Por qué se levanta el monumento? La construcción de este tipo de monumentos se llevó a cabo para alcanzar varios objetivos públicos o de Estado: servir de propaganda del Franquismo, legitimar a sus autoridades y definir los espacios públicos con los nuevos esquemas ideológicos. De hecho existen varias órdenes y decretos analizando cómo deben ser estos monumentos, dónde deben colocarse, etc.

2.- ¿Quién sufraga el monumento? El monumento en cuestión lo paga el Ayuntamiento de Mota del Cuervo. Así podemos verlo en numerosos documentos donde se realizan pagos por los trabajos realizados o materiales utilizados. Sirva como ejemplo el siguiente documento:

3.- ¿En honor a quién se levantan estos monumentos? En primer lugar en honor y vanagloria del propio Régimen. En cada municipio o zona serán unos pocos elegidos los que serán inscritos en la piedra. Se cumplen ciertas normas para alcanzar este honor: haber muerto en la Guerra Civil y haber demostrado “ferviente adhesión al alzamiento” o ser falangistas.

4.- ¿Dónde se levantan estos monumentos? Estos monumentos se levantan en espacios públicos y con una finalidad de máxima proyección pública.

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5.- ¿Qué simbología tienen estos monumentos? La simbología del monumento es clara: elementos que justifiquen y ensalcen el nuevo régimen y la unión de IGLESIA Y ESTADO (nacional-catolicismo), perpetuando la memoria de la victoria. Se utilizan símbolos como El Yugo y el Haz de Flechas (tomado por el franquismo como símbolo del único partido del régimen –FET JONS-), el Escudo de la España Franquista (representativo del bando sublevado), la frase “Caídos por Dios y por España” (que honraba la muerte de una parte de los contendientes de la Guerra Civil) y el grito “ PRESENTES” (similar al de José Antonio Primo de Rivera) Debemos decir que los monumentos de Mota no son distintos a otros muchos instalados por los pueblos y ciudades de España, por lo tanto responden a unas normas preestablecidas.

6.- ¿Por qué en este momento? Aunque el Ayuntamiento estaría en su derecho de retirar los monumentos en cualquier momento -recordemos que los pagó y están en zonas de su competencia – se da la circunstancia de que la aprobación de la Ley de Memoria Histórica sitúa a estos monumentos en el ámbito de la ilegalidad y, como es bien sabido, la misma aclara que se podrían perder subvenciones o ayudas por mantenerlos. Aquí mostramos el Art. 15 de la citada Ley “Articulo 15. Símbolos y monumentos públicos. 1. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomaran las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de la exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas. 2. Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuándo las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley. 3. El Gobierno colaborara con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catalogo a los efectos previstos en el apartado anterior. 4. Las Administraciones publicas podrán retirar subvenciones o ayudas a los propietarios privados que no actúen del modo previsto en el apartado 1 de este articulo.”

7.- ¿Se informó de la decisión? Se informó y se hizo en repetidas ocasiones. Se informó al municipio mediante los tablones públicos del Ayuntamiento (incluso cabría recordar que el pleno donde se aprobó es retransmitido en directo por la Emisora Municipal); se informó al Obispado de Cuenca (véanse los documentos siguientes) y se informó, como marca la Ley, a la Presidencia del Gobierno y a la Casa Real.

Notificación al Obispado de Cuenca

En las imágenes: Arriba, Notificación al Jefe del Estado. Central: Notificación al Presidente del Gobierno. A la Izquierda, comunicación al Obispado de Cuenca.

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8.- ¿El procedimiento legal fue el correcto? Así lo demuestra el hecho de que no se haya decretado la nulidad del mismo tras tres demandas interpuestas por el obispado y algunos vecinos del municipio, por parte del Juzgado Contencioso Administrativo nº 1 de Cuenca. De haberse incurrido en algún vicio o defecto grave en su tramitación, se tendrían que haber declarado nulos. Sin embargo, no se considera que haya existido ni la vía de hecho como demandaba la diócesis, ni indefensión de ningún tipo que hubiese provocado la nulidad del procedimiento seguido.

“mediante un acuerdo plenario de fecha 28-XI-08 y una comunicación al Obispado, aludiendo dentro del objeto de dicho Acuerdo a la Cruz que nos ocupa, y desde esa perspectiva, por tanto, no puede hablarse de una vía de hecho sin más, que dé lugar a la reposición de la Cruz en los términos interesados por la parte actora, sino que es preciso valorar dicho acuerdo, en relación con el propio contenido de la llamada Ley de Memoria Histórica, Ley 52/07,” EXTRACTO DE LA SENTENCIA 73/2010 CRUZ DE LOS CAIDOS SITUADA JUNTO A LA IGLESIA DE MOTA DEL CUERVO

9.- ¿Genera división la retirada de estos monumentos? La retirada pretende acabar con la división que se viene generando durante 70 años, desde el momento en el que, en desigualdad de oportunidades, se relega al olvido al bando vencido sin posibilidad de recuerdo público. Quienes pretenden perpetuar esta desigualdad sí generan división y un grave daño a la convivencia.

10.- ¿Por qué no estamos de acuerdo con la sentencia? Primero, porque en el supuesto de bienes muebles, como es el caso de estos elementos escultóricos, entendemos que la ley de memoria histórica no contempla la posibilidad de segregar parcialmente un símbolo o monumento si se encuentra incluido en los supuestos del artículo 15 de la ley, como elemento de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y la Dictadura. Máxime si ninguna de las partes ha pedido esta segregación en sus demandas. O se quita el monumento entero o se deja entero si cumple el artículo 15. En este caso, el símbolo es el monumento en si y todos los elementos iconográficos, grabados y emblemas contribuyen al significado global: exaltación de la victoria de la guerra civil, de una parte de los enfrentados y de la dictadura. Por mucho que quitáramos de la botella de Coca-Cola la etiqueta seguiríamos estando en presencia de una botella de Coca-Cola. Tercero, descargar de símbolos franquistas los monumentos supone destruir el documento histórico. No hay alternativa: si se borran de la piedra se lesiona la integridad del monumento, si se disimula sin borrar se mantiene la simbología franquista. La sentencia es incoherente. Cuarto, ni aun considerando el símbolo del monumento a los caídos como un elemento exclusivamente religioso, como lo entiende el juez, podría obligarse a un ayuntamiento a poner esos símbolos en los espacios públicos, es una decisión que entendemos que no corresponde tomar a un juez, sino al municipio que tiene garantizada su autonomía constitucionalmente. Lo contrario podría vulnerar el derecho a la autonomía local y el principio de libertad religiosa, que protege la Constitución Española de 1978.

11.- ¿Qué proponemos? Que desaparezcan de los espacios públicos todos los símbolos que representen a un solo bando en la guerra civil. Si eso no es posible, solicitamos que se levanten símbolos de los dos bandos. Sea cual sea la solución, que se respete la igualdad en el trato dado a los contendientes (Y eso sin tener en cuenta que el bando nacional dio un golpe de Estado contra un régimen democrático).

12.- ¿Está el PCE contra los símbolos cristianos? Dentro del PCE estamos creyentes y no creyentes, aun así respetamos abiertamente las creencias religiosas de todas las personas de nuestro pueblo y su derecho a expresarlas. La prueba es que hemos expresado públicamente nuestra disposición a aceptar la colocación de otra cruz diferente en el mismo lugar.

13.- ¿Qué opina el PCE de la postura tomada por la Parroquia y el Obispado de Cuenca? Al oponerse a la retirada del monumento (el Obispado con su demanda y el Párroco encabezando una manifestación) han demostrado su lealtad al régimen franquista y su desprecio a las víctimas del bando republicano, muchos de cuyos familiares acuden, habitualmente, a los oficios religiosos.

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14.- ¿Por qué le damos tanta importancia a la memoria histórica? ¿No hay problemas más importantes? Puede haber sin duda cosas más importantes, pero eso no significa que acabar con los privilegios de que han disfrutado los vencedores de la guerra civil y el desprecio histórico infligido a los vencidos no tenga importancia. Es curioso que quienes así razonan, sean aquellos que han disfrutado de mayores privilegios durante setenta años en lo que respecta a la memoria: homenajes, monumentos, condecoraciones, canonizaciones, prestigio social, etc. Seríamos injustos y desleales si no le diéramos importancia al muerto que sigue yaciendo en la cuneta, al que fue juzgado y condenado injustamente o al que luchó por la libertad y fue relegado al olvido.

15.- ¿Qué opina el PCE de las víctimas que aparecen en el monumento? En nuestra opinión, se trata de crímenes injustificados. Pero no olvidemos que también por parte del régimen franquista, millares de personas fueron asesinadas, exiliadas, encarceladas, rapadas, torturadas y humilladas por sus convicciones. Y no sólo en la guerra sino lo que es peor, tras la victoria. Estamos esperando que la derecha de nuestro pueblo condene estos hechos con la misma claridad y contundencia con que lo hacemos nosotros.

16.- ¿Qué posición cree que es más favorable para la convivencia? A. Un monumento por cada bando. B. Un monumento de un solo bando. C. Ningún monumento. Sin duda la tercera es la mejor opción. Es la única forma de que cicatricen las heridas y se abra paso la reconciliación. No somos nosotros los que crispamos el ambiente pidiendo igualdad, sino aquellos que se niegan a abandonar sus privilegios.

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na de las pancartas con las que 180 vecinos aproximadamente se manifestaron el pasado año “Por la convivencia de los moteños y en defensa de los símbolos cristianos”, preguntaba de camino a la Iglesia: “MEMORIA HISTÓRICA ¿PARA QUÉ? ¿PARA QUIÉN?”

Probablemente algunos de los vecinos que acudieron a aquella manifestación desconociesen algunos de los datos que hoy ya son públicos. Quizás por ese desconocimiento el propio portavoz del Partido Popular, promotor y convocante de aquella manifestación, se colocó delante de un medio nacional de televisión afirmando que “las personas que había enterradas bajo la cruz murieron, más que por ideología política, por el hecho de ser buenos cristianos”, obviando su filiación política y los datos e informes emitidos por las autoridades de la época para convertirlos en Caídos por Dios y por España y, ya de paso, reafirmando la teoría franquista sobre la Guerra Civil como una causa religiosa. Quizás por eso mismo sea necesaria la memoria histórica, para evitar que cargos públicos y políticos como el portavoz del PP, tengan una vis ión tan sesgada y parcial de la historia reciente de nuestro país. Me preocupa, porque representa a mucha gente de nuestro pueblo que aun desde una posición conservadora y afín al Partido Popular, no se identifican con la parte más radical y ultraconservadora de la derecha, ni con los herederos directos del franquismo. Es necesario responder a la pregunta Memoria Histórica “¿para qué? ¿para quién?” que brazos en alto portaban algunos de camin o a la Iglesia, porque el silencio sería el asentimiento y mantener, de algún modo, la construcción artificial de la Historia y de la memoria que impuso el régimen y que así se mantuvo, durante muchos años, gracias al miedo y al terror con el que cerró la boca de los ciudadanos que no le eran afines. Memoria Histórica “¿para qué? ¿para quién?” En este pueblo hay muertos sin cruces, sin monumentos, sin honra, sin memoria. Muertos que incluso arriesgaron la vida por evitar la muerte de sus enemigos, pese a la poca justicia que luego recibieron a cambio. Tres en Ocaña, ocho en Uclés, dos en Cuenca… alguno incluso salió con los pies por delante de la propia cárcel de Mota del Cuervo y entonces sí que ya no había Guerra. A decenas murieron en el frente, muchos lo hicieron comprometidos con la defensa del legítimo gobierno de la II República otr os, sin afinidad política de ningún tipo, tuvieron que incorporarse a filas a requerimiento del Gobierno y de las autoridades militares… y no volvieron. ¿Dó nde están sus cruces? ¿Dónde está su memoria? Todos ellos fueron víctimas de la sublevación militar que se produjo en España el 18 de julio de 1936, tres largos años de guerra y casi cuarenta del régimen dictatorial que emanó de aquel Golpe de Estado. Cientos a los que no se les arrebató la vida fueron desp ués encarcelados, desterrados de su pueblo, esclavizados en campos de concentración, mujeres sometidas a escarnio público, aterrorizados y silenciados con mano de hierro.

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Memoria histórica “¿para qué? ¿para quién?” Para evitar el alzhéimer social e histórico que impuso el régimen franquista. Par a evitar que se olvide el sufrimiento y el dolor de las víctimas. Para evitar que se repitan los errores del pasado. Para los que sufrieron y padecieron las injusticias que se produjeron durante la Guerra Civil y la Dictadura. Para cerrar las heridas, el tormento, olvidar el miedo. Las personas honradas y homenajeadas en los Monumentos a los Caídos, perdieron injustamente su vida “por su ferviente adhesión al alzamiento”. Creían firmemente en la España de Franco, militaban en organizaciones políticas falangistas y algunos de ellos fueron detenidos por la policía incluso antes del comienzo de la Guerra por su complicidad en actividades subversivas y conspirativas contra el gobierno, según el propio jefe local de la Falange en 1955. El régimen de la dictadura, el bando victorioso, les homenajeó en monumentos públicos. Diez mil pesetas de la época se presupuestaron en el año 1942 para el pago de estos. 1942, el año del hambre. Como no podía ser de otro modo, se olvidaron de las víctimas de aque lla guerra que lucharon del lado del gobierno republicano, y no se honraron a las víctimas de la dictadura porque algunas serían ejecutadas después de inaugurar ese monumento. Hoy una ley emanada de las Cortes Generales señala que los monumentos públicos deben ser ocasión de encuentro y no de enfrentamiento, ofensa o agravio entre los ciudadanos, y establece el mandato para las administraciones públicas de retirar los símbolos y monumentos públicos. En la norma no hay medias tintas, los monumentos y símbolos públicos o se mantienen si hay causas de excepción (valor artístico o de carácter privado) o se quitan si no las hay. En ningún precepto señala la ley que pueda realizarse una revisión, reforma o modificación del contenido de estos elementos para adecuarlos a su cumplimiento. Entre otros motivos, porque para eso los monumentos tendrían que ser “ocasión de encuentro”. ¿Cómo pueden encontrarse en un m ismo monumento quienes creían en una España Nacional-Católica y quienes creían en una España Republicana y Laica? La revisión del contenido y estructura de ese los mismos tendría que ser muy profunda para que pudieran dar cabida a “todas las víctimas de la guerra c ivil y la dictadura”. Y por otra parte habría que preguntarse ¿sería esa la voluntad de las partes en conflicto, verse representadas en un mismo monumento, nacido para exaltar a una de ellas? La única solución posible era la retirada integral y si se desea, en un futuro, la erección de un nuevo monumento que, esta v ez sí, represente a todas las víctimas de la injusticia durante la Guerra Civil y la Dictadura. Pero la Diócesis de Cuenca y algunos familiares de los aludidos en el monumento han preferido pelear en los tribunales por su mantenimiento tal cual están. En primera instancia un juez dice que entendiendo la Cruz del monumento como un elemento exclusivamente religioso y la relación de nombres como una mención de carácter privado, debería restituirse el conjunto sin simbología franquista. De momen to, el Ayuntamiento ha decidido recurrir esa resolución. Ahora bien, de convertirse en firme la misma tras los recursos que correspondan ¿Cómo actuar? En mi opinión solo cabría una solución posible en el marco de la actual ley de Memoria Histórica. Si se admite por los tribunales de justicia la revisión y modificación de los monumentos para adecuarlos a la ley y para que los monumentos puedan ser ocasión de encuentro entre los ciudadanos, entonces habría que representar a la otra parte también en esos mismos monumentos y en consecuencia: Primero. Agregar al monumento un elemento tan grandioso y destacado como la Cruz, que represente la ideología Republicana y Laica, al igual que esa Cruz forma parte del ideario nacional-católico. Segundo: Agregar la relación de nombres de las víctimas del Bando Republicano durante la Guerra Civil y todos los de la posterior Dictadura. Tercero En la parte central y de manera destacada debería grabarse la inscripción, “A todas las Víctimas de la injusticia dur ante la Guerra Civil y la Dictadura”. Pero ni aún así seguramente podría ser entendido como “ocasión de encuentro entre los ciudadanos”. Los intereses en conflicto son tan contrapuestos que resultaría imposible contentar a todas las partes: “…!!! A mi Padre lo vas a poner tú con sus asesinos…!!! - me espetó un familiar con quien hablaba de este tema.Por eso, aunque mal interpretada, porque es complicado asumir la pérdida del privilegio público que tenía otorgada una de las partes, creo que la posición del Ayuntamiento ha sido la más correcta, y desde la confianza en la justicia deberá prevalecer. Solo un monumento nacido y emanado de una decisión actual, democrática y soberana, y admitido por todas la partes, podría ser entendido como una ocasión de encuentro por los ciudadanos, un monumento sin nombres, porque a cada nombre le acompaña una memoria susceptible de ser entendida de un modo y por todas las víctimas de la injusticia durante la Guerra Civil y la Dictadura. Sin símbolos de creencias políticas o religiosas y que desde la abstracción pudiera ser entendido cada uno a su manera y a su modo, como un homenaje a quienes entregaron su vida por la España en la que creían o fueron víctimas de la injusticia. Ese es el único monumento público que nuestro pueblo debería erigir en honor a la concordia y sino es mejor que no haya ninguno, y que cada cual ejerza en privado su derecho a honrar del modo y manera que considere oportuno a los suyos. José Vicente Mota de la Fuente - Miembro de la Agrupación Local del P.C.E. de Mota del Cuervo

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Verdinal 35  

Revista de información de Izquierda Unida de Mota del Cuervo

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