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Revista Argentina de Investigación en Negocios – RAIN – Volumen 3 - Número 1 Mayo 2017

Ciudad Autónoma de Buenos Aires República Argentina


La Revista Argentina de Investigación en Negocios (RAIN) es una publicación científica del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios (EAN) que se edita semestralmente y tiene como propósito fomentar la difusión de trabajos académicos sobre las Ciencias de la Administración y otras disciplinas vinculadas a ellas. Se pretende dar a conocer resultados de investigaciones, ensayos científicos y notas de divulgación que promuevan el análisis, la discusión y la reflexión crítica sobre diferentes problemáticas inherentes al campo de la Administración que, influidas por múltiples y diversos factores que configuran un contexto de creciente complejidad y permanente cambio, inciden en el desarrollo económico y social. ISSN versión impresa 2422-7609. ISSN versión electrónica 2422-5282.

Comité editorial académico Mg. Ariana De Vincenzi. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios, Argentina. Mg. Andrea Garau. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios, Argentina. Dr. Eduardo Ávalos. Consejo de Acreditación en la Enseñanza de la Contaduría y la Administración; Consejo de Acreditación en Ciencias Sociales Contables y Administrativas en la Educación Superior de Latinoamérica, México. Mg. Eduardo Bianchi. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios; Red Latinoamericana de Política Comercial; Red LATN; Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina. Mg. Carlos Galperín. Universidad Nacional de Lomas de Zamora; Universidad CAECE, Argentina. Mg. Hugo Gorgone. Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Dr. Fernando Grosso. Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Abierta Interamericana, Argentina. Mg. Erika Londoño. Institución Universitaria Salazar y Herrera, Colombia. Dr. Enrique Martínez Larrechea. Agencia Nacional de Investigación e Innovación, Sistema Nacional de Investigadores, Uruguay. Dra. Jamille Mata Diz. Universidad Federal de Minas Gerais; Universidad de Itaúna, Brasil. Dra. Luisa Montuschi. Universidad del CEMA; Academia Nacional de Ciencias Económicas, Argentina.

RAIN se encuentra incluida en: Directorio Ulrich’s de Publicaciones Académicas Internacionales, en el Directorio Latindex, Sistema Regional de Información para Revistas Científicas, catálogo DOAJ y Google Académico. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios (EAN) Av. Córdoba 1690 (C.A.B.A.) http://www.iuean.edu.ar rain@iuean.edu.ar

Dr. Claudio Antonio Rama Vitale. Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de la Empresa; Agencia Nacional de Investigación e Innovación, Sistema Nacional de Investigadores, Uruguay. Dr. Aldo Schlemenson. Universidad de Buenos Aires, Argentina. Mg. Omar Socca. Escuela de Negocios Iberoamericana, Argentina.

Dirección Editorial Mg. Carolina Szpak. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios, Argentina. Coordinación Editorial Lic. María Eugenia Galván. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios, Argentina. Diseño de Tapa Felipe Rocha. Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios, Argentina.

Para la versión electrónica de este número acceder al Portal de Publicaciones Científicas y Técnicas (PPCT) a través de:

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Sumario

Revista Argentina de Investigación en Negocios

Vol. 3 N°1 Mayo 2017

Editorial

Szpak, Carolina. ............................................................................................................. 5

Artículos

Acercamiento a saberes y competencias en directores de gestión humana en Bogotá y Medellín. Higuita López, Daimer. .................................................................................................. 7

Liderazgo: alumbrando nuevos paradigmas. Grosso, Fernando. ........................................................................................................ 21

Teorías, usuarios e informes de Responsabilidad Social Corporativa. Una revisión desde la construcción histórica del Estado. Muñoz Restrepo, Carlos Alberto. .................................................................................33

La definición de los valores en la organización: una propuesta metodológica. Toniut, Hernán; Arraigada, Mariana; Del Valle Ricci, Sabrina; Dondero, Micaela; Pacheco, Ximena y Quintana, Agustina. ..................................................... 49

Las virtudes de la práctica contable. Un análisis desde MacIntyre.

Agudelo Vargas, María y Viloria Ortega, Norka. ....................................................... 59

El modelo mixto de medición para activos financieros. Pérez Rojas, Marcia Liliana. ......................................................................................... 73

Inflación y descuento de flujos de fondos en dos monedas. Un enfoque integral. Milanesi, Gastón. ........................................................................................................... 89

Evolución reciente del contenido importado en la producción automotriz argentina. Pelicaric, Iván. ..............................................................................................................109


Sumario

Vol. 3 N°1 Mayo 2017

Revista Argentina de Investigación en Negocios

Notas de divulgación

Consideración desde el pasado sobre la capacidad real de la Reserva Federal para la estabilización económica. Barkhas, Jalil. ................................................................................................................131

Responsabilidad social y transparencia: brechas de comprensión desde lo público y privado Soto Caballero, Héctor Renán y Paz Ortega, Wilson Andrés. ...............................143

Proyecto de Responsabilidad Social Universitaria. Deco Solidaria. De Luca, Fernando; Hueza, Pablo; Marcantonio, Cristian y Pedró, Cecilia. .........149

Normas para autores


EDITORIAL

EDITORIAL Carolina Szpak1 El factor humano actúa como activo estratégico de las organizaciones y es por ello que la gestión del mismo adquiere particular relevancia. En este número de la Revista Argentina en Investigación de Negocios (RAIN) se encara este aspecto desde distintas aristas. Por un lado, el trabajo de Higuita López se focaliza, a través de una investigación efectuada en distintas empresas de Colombia, en los saberes y competencias buscados en los responsables del área de gestión humana. Particularmente, se establece la importancia de ciertos conocimientos relacionados con la legislación laboral, negociación y resolución de conflictos y responsabilidad social empresaria (RSE), entre otros; asimismo, se ponderan las competencias asociadas al manejo de las relaciones interpersonales, comunicación efectiva, trabajo en equipo y liderazgo. Sobre este último punto, el artículo de Grosso, ahonda en la identificación de las competencias intrapersonales del líder. Es así que se destacan las referidas al campo del autoconocimiento y fortaleza mental, la orientación al desarrollo y capacidad para la acción, la inteligencia social y orientación vincular, la comprensión del entorno y el desarrollo de capacidades de abstracción. Puntualmente, a través de trabajo de campo, la investigación pone foco en la vocación transformadora, el cultivo de la propia actitud y la autopercepción de las personas con capacidad de liderazgo. En esta visión, los líderes del sector empresario deben tener la capacidad de albergar los intereses de los individuos que forman parte de sus organizaciones y coordinarlos en pos de un objetivo. De este modo, un aspecto que se torna crítico, particularmente para las nuevas generaciones que se incorporan al mercado

laboral, es el rol que toman las empresas frente a la RSE. Es así que el artículo de Muñoz Restrepo indaga en el surgimiento histórico de este concepto, a partir de la interacción de las corporaciones y el Estado; y en las distintas teorías que fueron dando forma a las prácticas actuales en este tema. Se detiene especialmente en cómo los distintos marcos teóricos acotan o amplían los grupos de interés asociados a la RSE y con ello, a quienes está dirigida su actuación. En el proceso de conformar una organización en donde los agentes que la componen mantengan una identificación activa con la misma, es que el trabajo de Toniut et al, propone una metodología para la definición de valores al interior de dicha organización. Se plantea por tanto, un proceso que debe ser liderado por la alta dirección pero también debe definirse mediante procesos participativos internos, como así también con el resto de los grupos de interés asociados. En la propuesta se diferencia el proceso en empresas en marcha, respecto de las empresas que recién se están gestando, en donde adquiere especial relevancia el rol de los fundadores. Entre las distintas manifestaciones de los valores de una organización se encuentra la elaboración de la información económica financiera de la misma. Es así que el trabajo de Agudelo Vargas y Viloria Ortega cuestiona el rol de los agentes responsables de las prácticas contables en el interior de las empresas, como así también el de los auditores. Tema de pertinencia absoluta, de cara a la crisis de 2008 y sus consecuencias todavía vigentes, los autores plantean la necesidad de profundizar el arraigo en la virtud ética en la práctica contable, más allá de lo establecido en los distintos códigos de conducta.

1  Directora de la Revista Argentina de Investigación en Negocios RAIN. Se desempeña como Secretaria de Investigación del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios. Trabaja en temas de comercio internacional y política industrial. Investigadora en EAN y docente en UCA, UCES, UNLAM. E-mail: carolina. szpak@ean.edu.ar.

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Editorial

En relación con la conducta revelada en las prácticas contables, aunque con un acento puesto en lo económico financiero, el artículo de Pérez Rojas se focaliza en indagar en la valuación de los activos financieros que forman parte del “debe” de empresas chilenas, toda vez que la forma en que sean valuados arroja transparencia a los distintos usuarios como ser inversores, acreedores y potenciales prestamistas. Es así que, de acuerdo a la normativa internacional, en el trabajo se detallan los métodos de valuación del coste amortizado y de valor razonable y su aplicación, dependiendo su uso de si los activos financieros se clasifican dentro de la cartera hasta el vencimiento, para la venta o para negociar. En esta línea de trabajo, en el artículo de Milanesi se analiza la valuación de flujos de fondos en contextos de inflación. El autor propone un marco integral de valuación en dos monedas, aplicable a firmas que operan en mercados emergentes. Siguiendo con los temas económicos y propios de este tipo de mercados, la investigación de Pelicaric avanza en la descripción de la industria automotriz argentina entre los años 1993 y 2015, período en donde se produjo un fuerte proceso de inversión e integración a la cadena de valor global, en un contexto de aplicación de un régimen de comercio administrado de carácter diferenciado con el resto de la industria. Particularmente, el autor indaga la evolución del contenido importado de las autopartes, el rol de Brasil respecto de los demás orígenes y las oportunidades de Argentina en la agregación de valor. Luego, entrando en las notas de divulgación, el artículo de Barkhas relata los inicios y posterior evolución de la Reserva Federal de Estados Unidos y su rol en la política monetaria pero con especial énfasis en sus efectos en la economía real. En este sentido, el autor plantea la discusión suscitada en torno a la capacidad del organismo para influir en el nivel de actividad de cara a la crisis de 2008. Los aspectos planteados no sólo tienen interés en sí mismos, sino que abren una reflexión para países con mayores limitaciones en torno a la política fiscal, dados sus déficits públicos, y por

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tanto, el margen de acción de la autoridad monetaria. Los dos últimos artículos tratan desde distintos aspectos el rol de la RSE. El trabajo de Soto Caballero y Paz Ortega articula las similitudes y diferencias de la transparencia en el ámbito privado y público, y cómo esta última atenta o favorece la competitividad de las economías. Finalmente, en el artículo de De Lucca et al se describe la experiencia llevada adelante por un grupo de docentes y alumnos de la Escuela Argentina de Negocios (EAN) que, a través de un “proyecto de extensión universitaria” buscaron integrar conocimientos académicos de las ciencias de la administración con la praxis laboral inspirada en la inserción social de grupos denominados “vulnerables”. Para ello se trabajó en colaboración con la Cooperativa La Huella surgida por la iniciativa de ex pacientes y pacientes actuales del Hospital Borda y dedicada al diseño y reciclado de muebles. La riqueza generada desde el punto de vista humano-personal, profesional y de responsabilidad social universitaria es muestra de la puesta en práctica de la Misión de EAN, en torno a promover una formación profesional rigurosa en términos académicos pero actual, comprometida e insertada socialmente. De esta forma, entendemos que los artículos publicados en el presente número dan un aporte valioso a la discusión sobre el rol de los individuos que conforman o participan de una organización, a la inserción de estas en la sociedad y en un sector o cadena de valor específico, y al impacto que ejercen las políticas públicas sobre los distintos agentes sociales.

Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a01 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)


ARTÍCULOS

Acercamiento a saberes y competencias en directores de gestión humana en Bogotá y Medellín Approach to knowledges and competencies in directors of human management in Bogotá and Medellín Daimer Higuita López1 Resumen Este documento presenta los resultados de un estudio en directivos de gestión humana. El propósito del estudio descriptivo fue rastrear los saberes fundamentales para el buen desempeño y las competencias comportamentales que demandan las áreas de gestión humana en los profesionales responsables de estas áreas. El documento se ha construido a partir de información obtenida mediante entrevistas y encuestas realizadas a los responsables de las áreas: gerentes, subgerentes, directores o jefes, en Bogotá y Medellín. Algunos de los saberes esenciales para un buen desempeño en el área son: derecho laboral, negociación y resolución de conflictos, planeación estratégica y responsabilidad social empresarial. Algunas de las competencias comportamentales esperadas en estos profesionales son: liderazgo, relaciones interpersonales, comunicación efectiva y trabajo en equipo. Palabras clave: Gestión humana; Competencias comportamentales; Conocimientos; Empresa; Universidad.

Abstract This document presents the results of a study on human resources managers. The purpose of the descriptive study was to track the fundamental knowledge for the good performance and the behavioral competences demanded by the Human Management areas in the professionals responsible for these areas. The document has been constructed based on information obtained through interviews and surveys conducted to the managers of the areas: managers, deputy managers, directors or chiefs in Bogotá and Medellín. Some of the essential knowledge for a good performance in the area are: labor law, negotiation and conflict resolution, strategic planning and corporate social responsibility. Some of the expected behavioral competencies in these professionals are: leadership, interpersonal relationships, effective communication and teamwork. Keywords: Human Resources Management, Behavioral Competences, Knowledge, Enterprise, University.

Recibido: 21 de diciembre de 2016. Aceptado: 22 de marzo de 2017. 1 Administrador de Empresas. Magister en Ciencias de la Administración. PhD en Ciencias Económicas. Profesor en el Departamento Ingeniería de la Organización. Facultad de Minas. Universidad Nacional de Colombia. E- mail: dhiguitalo@unal.edu.co

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Acercamiento a saberes y competencias...

INTRODUCCIÓN Durante el 2004, los reconocidos profesores Gregorio Calderón y Julia Naranjo realizaron una investigación a efectos de identificar las competencias de los gerentes de talento humano en Colombia. Dicha investigación pretendía construir un modelo y abordar las competencias en términos generales. Por otro lado, en el 2014, la firma consultora Gestión Humana publica “Las habilidades del gerente de gestión humana” que se centra en plantear pautas para el proceso de selección del gerente de talento humano y describe unas competencias universales y técnicas de dicho gerente. En la actualidad, profesores de recursos humanos, directivos y consultores en el tema sostienen que el área de Gestión Humana es un soporte estratégico de las organizaciones (Joyce y Slocum, 2012). Esto en razón a que dicha área tiene a su cargo la formación y obtención de talento humano calificado para cumplir con las estrategias trazadas por la organización. No obstante, quienes ocupan actualmente los cargos directivos en el área de gestión humana en Colombia poseen distintos títulos universitarios. Situación que surge debido a que no hay una única carrera profesional que los habilita para el cargo. Tal vez, lo que importe sea que el profesional tenga ciertos saberes específicos fundamentales, además de su título de pregrado. Asimismo, se espera que estos directivos tengan habilidades y competencias distintas a la de los profesionales que se desempeñan en las áreas de finanzas o mercadeo (Akhmad, Rashid y Azhar, 2015). Competencias necesarias para relacionarse con pares y con los colaboradores de la organización (Gestión Humana, 2014). En consecuencia, sería razonable pensar que esas competencias son cruciales para que el profesional desempeñe “bien” su cargo. De allí el interés de esta investigación por indagar, además de los conocimientos

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esenciales, las competencias comportamentales requeridas en directivos de gestión humana. Así entonces, la relevancia de este trabajo se materializa en dos aspectos: en primer lugar las competencias comportamentales de los trabajos preliminares en el contexto colombiano que han abordado las competencias en general. Y en segundo lugar, aquí se ha querido adicionar un elemento a la pesquisa, determinar los conocimientos que deben tener los responsables del área de talento humano. En este sentido, el estudio que dio origen a este documento intentó dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué competencias comportamentales y saberes específicos deben tener los profesionales que se desempeñan como responsables del área de gestión humana? El presente trabajo está conformado por cinco etapas esenciales. La primera presenta de manera sucinta la revisión de la literatura, allí se incluyen los hallazgos más significativos de los trabajos previos sobre el particular. La segunda hace mención a las competencias comportamentales y saberes asociados al área de gestión humana. Dado que la literatura en el campo es extensa y que la mayoría de los papers exponen bastas definiciones y taxonomías de competencias, no se repiten tales definiciones y clasificaciones sino se hace hincapié en las definiciones pertinentes para el posterior análisis. La tercera describe el trabajo de campo realizado. La cuarta expone los resultados obtenidos. Y finalmente, en la quinta etapa del trabajo, se proponen algunas consideraciones finales. BREVE REVISIÓN DE LA LITERATURA Una de las labores del gerente de gestión humana es liderar los procesos de selección. Por esta razón se revisó el estudio “Un análisis empírico de las competencias directivas necesarias en la identificación de los empleados clave”. Este trabajo de García Carbonell, Martín Alcázar y Sánchez Gardey (2014) analiza empíricamente de qué forma la composición de capital humano de los equipos directivos favorece la identificación de los empleados


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clave. El trabajo de Medina, Delgado y Lavado (2012) desarrolla los fundamentos de un sistema de gestión humana por competencias para soportar la estrategia organizacional en una empresa mediana del sector de las artes gráficas en Cali, Colombia. El “estudio de casos sobre liderazgo transformacional y competencias directivas en el sector floricultor de Colombia” (Páez y otros, 2014) considera que los principales componentes de la competencia liderazgo son influencia idealizada y motivación inspiradora. Fernando Casani y Rodríguez Pomeda (2012) identifican las seis competencias que actualmente registran una mayor relevancia para la dirección universitaria en España. Tanto el trabajo de Sang, Wan y Mohd (2013) como el de Akhmad, Rashid y Azhar (2015) se apoyan en el modelo de Ulrich el cual clasifica las competencias en Recursos Humanos en cinco campos: contribución con la estrategia, conocimiento del negocio, credibilidad personal, organización y tecnología. Mientras que por otro lado aparecen el liderazgo, la intuición gerencial, capacidades funcionales y atributos personales (Premalatha y Jagannathan, 2016). Además de estos estudios, y como se precisó en la introducción, se revisaron los trabajos de los profesores Calderón y Naranjo (2004), y el de la firma consultora Gestión Humana (2014). Los principales hallazgos serán expuestos con mayor detalle en la siguiente etapa del presente trabajo. No obstante, puede anticiparse que dicha firma considera que el perfil del gerente de recursos humanos en una empresa colombiana debe incluir como requisitos inefables: conocimiento del negocio de la empresa, capacidad de desarrollo del talento humano y manejo del modelo de competencias, integrado a las funciones tradicionales del área (Gestión Humana, 2014). SOBRE EL TEMA EN ESTUDIO En Colombia, los directivos de gestión humana tienen distintas formaciones de base: abogados, trabajadores sociales, psicólogos, administradores e ingenieros. Probablemente cada una de esas profesiones está aportando al desempeño del cargo desde sus propios saberes. Pero la presencia de distintas formacio-

nes en esta área lleva a pensar que, tal vez, la formación básica no es el único criterio para el buen desempeño en el cargo. Es decir, que para tener un buen desempeño en gestión humana no hay que ser necesariamente administrador o psicólogo, sino un profesional que posea ciertos conocimientos específicos. Por otro lado, en el campo de la administración y los negocios, se ha planteado la necesidad de que las empresas desarrollen la gestión del talento humano, identificando las competencias y conocimientos necesarios para el cumplimiento de las metas organizacionales (Akhmad, Rashid y Azhar, 2015). Para responder la pregunta sobre qué competencias comportamentales y saberes esenciales deben tener los responsables del área de gestión humana, es pertinente comprender las nuevas exigencias del ejercicio profesional y la relevancia de la gestión del talento humano en la organización (Sang, Wan y Mohd, 2013). Asimismo, es necesario identificar los conocimientos que el mercado laboral busca en los profesionales que se desempeñan en el área de recursos humanos (Barba, 2013; Premalatha y Jagannathan, 2016). Por consiguiente, a continuación se exponen brevemente algunas corrientes sobre la concepción de las competencias, para situar en una de ellas este estudio. Luego, con base en la literatura, se enlista un conjunto de competencias comportamentales asociadas con las áreas de recursos humanos en las organizaciones. De las Competencias Existen varios conceptos sobre competencias laborales, distintos enfoques y concepciones. La competencia es la construcción social de aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en una situación real de trabajo. Esos aprendizajes se obtienen, no sólo a través de la instrucción, sino también y en gran medida mediante el aprendizaje por experiencia en situaciones concretas de trabajo (Ducci, 1997). Desde una mirada psicológica, “el estudio de las competencias comprende el análisis de las características personales, cuyas compe-

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tencias son percibidas y de carácter subjetivo. También las realizaciones conocidas como conductas y acciones pertinentes en el sitio de trabajo. Y, por último, las actuaciones y resultados en el puesto de trabajo” (Calderón y Naranjo, 2004, p.88). En cuanto a la taxonomía, se ha dicho que las competencias pueden ser diferenciadoras y específicas. Se las ha clasificado por niveles (ejecutivos, intermedios, operativos). Se las ha agrupado en competencias del Ser (asociadas a la personalidad del individuo), del Saber y del Saber Hacer (Gallego, 2000). También se habla de básicas (comportamientos asociados a conocimientos de índole formativa); genéricas (conocimientos asociados a desempeños comunes a diversas ocupaciones) y específicas (comportamientos referidos a conocimientos de índole técnica) (Maldonado, 2002). En cuanto a los paradigmas para abordar las competencias, Tobón (2007) ha propuesto cuatro: el conductual que enfatiza en asumir las competencias como comportamientos clave de las personas para la competitividad de las organizaciones. El funcionalista que las ve como conjuntos de atributos que deben tener las personas para cumplir con los propósitos de los procesos laborales - profesionales, enmarcados en funciones definidas. Para el enfoque constructivista, las competencias son habilidades y destrezas para resolver dificultades en los procesos laborales - profesionales, desde el marco organizacional. Finalmente, el enfoque complejo asume las competencias como procesos complejos de desempeño ante actividades y problemas con idoneidad y ética. En su estudio, Calderón y Naranjo (2004) definieron las siguientes competencias: Capacidad de interrelación, habilidad de actuar en diferentes escenarios y ambientes, a través de las buenas relaciones interpersonales. Facilitador, ser el canal que brinda las herramientas y los recursos. Gestión del cambio, implica promover y comprometerse en el diseño y desarrollo de estrategias en la búsqueda de nuevas oportunidades. Gestión de procesos, capacidad de identificar necesidades, buscando herramientas que apoyen cada proceso. Habilidades de comunicación: transmitir ideas

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y la capacidad de escucha, de interpretación y de argumentación. Liderazgo: acompañar a las personas de la organización, orientando su desempeño hacia las metas establecidas. Negociación: capacidad para identificar las posiciones propias y de las partes involucradas en la negociación, para efectuar cualquier tipo de intercambios. Orientación al logro: fijar las propias metas de forma ambiciosa, por encima de los estándares y de las expectativas, a través del trabajo constante y eficiente (Calderón y Naranjo, 2004 p.94). El enfoque por competencias implica conductas y habilidades en el ejercicio laboral. Las competencias facilitan que los empleados en recursos humanos conozcan qué se espera de ellos y puedan, de esta manera, contribuir a la obtención de los objetivos de la organización (Joyce y Slocum, 2012). De allí que se sostenga que la capacidad de aprendizaje, el potencial en el sentido amplio, la flexibilidad y capacidad de adaptación son más importantes que el conocimiento o la experiencia concreta en el manejo de una herramienta específica (Gestión Humana, 2014). EI enfoque de competencias sugiere que el proceso de selección de candidatos puede apoyarse no sólo en los diplomas sino también en capacidades demostradas. Y para el caso que aquí interesa, hablamos de directivos de gestión humana, ya que desde lo comportamental, las competencias son características de un individuo que guardan una relación directa con el desempeño en el puesto y pueden ser características de personalidad o habilidades (Sang, Wan y Mohd, 2013; Barba, 2013; Premalatha y Jagannathan, 2016). Como puede verse, además del hacer o de los atributos, las competencias implican un aspecto comportamental. Por tanto, también se ha considerado que las competencias son un conjunto de comportamientos observables que están causalmente relacionados con un desempeño bueno o excelente en un trabajo concreto y en una organización concreta (Boyatzis,1982). El componente comportamental tiene como objetivo determinar si el comportamiento es el adecuado para la labor que desempeña cotidianamente en la organización.


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Para las empresas aquí estudiadas, ha interesado indagar esas competencias, asociadas al paradigma conductista, fundamentales para la competitividad y el desempeño. En particular, se analizan las competencias comportamentales de los directivos responsables de las áreas de gestión humana porque ellos hacen parte del nivel estratégico de la organización. Dichas competencias pueden referirse a: a) habilidades que el directivo necesita para relacionarse con otros actores en la organización, y b) habilidades que este tipo de profesionales requiere cuando trabaja solo. Precisamente la población estudiada en esta investigación es una población de profesionales. Y, de acuerdo con Sang, Wan y Mohd (2013), estos directivos son considerados agentes de cambio, que facilitan la asociación

entre las competencias de recursos humanos y el desempeño organizacional. Por tanto, los responsables de gestión humana, de acuerdo con estos autores, deben tener ciertas habilidades para relacionarse con sus pares, colaboradores y agentes externos a la organización. La función directiva de Recursos Humanos en las organizaciones abarca mucho más allá de la gestión de las capacidades y conocimientos. Ello implica considerar la persona con toda su complejidad, aunque usualmente se focaliza en las potencialidades de desarrollo técnico de la persona (Belamaric, 2007). Ahora bien, el trabajo que se viene citando de los profesores colombianos encontró 18 competencias en los directivos de gestión humana, agrupadas en las siguientes cuatro categorías, ver tabla 1.

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Dado el foco del presente estudio, a partir de la revisión de la literatura se extrajeron, de los diferentes modelos y conjuntos de competencias, aquellas directamente relacionadas con lo comportamental. En la encuesta no se indagó por competencias técnicas pero sí se consideró

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importante analizar el liderazgo como una de las competencias de los directivos de recursos humanos que, directa o indirectamente, tiene impacto en el desempeño organizacional. En las competencias comportamentales se identificaron algunos indicadores, ver tabla 2.


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Es importante analizar también en los directivos de gestión humana las capacidades de acción, de interacción y de dirección. Por consiguiente, otra fuente de referencia fue Fernández y Baeza (2002). Competencias de logro y acción como orientación al logro, iniciativa y orden. Competencias de influencia como desarrollo de relaciones. Competencias de dirección como trabajo en equipo, liderazgo y cooperación. Finalmente, competencias de efectividad personal como autoconfianza, flexibilidad y compromiso. Saberes en el área de gestión humana En este estudio se tomaron como referencia los trabajos de los siguientes autores: Sang, Wan y Mohd, (2013); Barba (2013); Premalatha y Jagannathan (2016); Ahmad, Rashid y Azhar (2015); Calderón y Naranjo (2004); García Carbonell, Martín - Alcázar y Sánchez - Gardey (2014). Esto se debió a que hacen alusión al contexto colombiano y porque además las competencias trabajadas por ellos se acercan a las competencias comportamentales. El trabajo de los profesores colombianos encontró que los gerentes de talento humano tienen los siguientes campos de acción: gestión del cambio, diseño y creación de infraestructura, gerencia de la contribución de los empleados, credibilidad personal, gestión de la política cultural, gestión del rendimiento del talento humano y apoyo al cumplimiento de la responsabilidad social de la organización (Calderón y Naranjo, 2004, p. 89). Otros saberes referenciados por estos investigadores tienen que ver con el conocimiento del negocio, con las prácticas de recursos humanos y con el pensamiento estratégico. Conocimiento del negocio: conocer y entender el contexto y las condiciones específicas del entorno del cual hace parte. Manejo de prácticas del recurso humano: conocer y aplicar las prácticas de recursos humanos que responden a las necesidades empresariales. Pensamiento estratégico: analizar e interpretar información para generar acciones que contribuyan al cumplimiento de las metas empresariales (Calderón y Naranjo, 2004 p.94).

Asimismo, actualmente se considera que el capital intelectual es la característica básica más significativa del empleado, y es una variable crítica tanto para el desarrollo de cualquier capacidad basada en las personas, como para los resultados empresariales (Pérez y Saiz, 2010). Desde lo operativo, el directivo de gestión humana requiere saberes en formas alternativas de contratación, habilidades para el desarrollo de sistemas de compensación y experiencia en modelos de gestión conforme a las normas internacionales. De la misma manera, formación en manejo de software y conocimientos sobre legislación laboral son necesarios (Gestión Humana, 2014). Por consiguiente, a partir de los temas propuestos por esta consultora con asiento en Colombia, se construyó la pregunta por los conocimientos necesarios en estos directivos, tal como se verá adelante en el apartado Metodología. Muchas empresas alentadas por la reorganización del trabajo han emprendido el montaje de sistemas de gestión de recursos humanos basados en competencia laboral. El montaje de estos sistemas pasa por la definición de las competencias esenciales para la organización y la participación de los trabajadores. No obstante, la idea es que estos sistemas deben aplicarse a procesos como selección (Sánchez, 2013), determinación de necesidades de capacitación, evaluación del desempeño, remuneración y promoción del personal. Desde una mirada analítica, estos “montajes” o modelos llevan a la personalización de la actividad productiva… lo que conlleva el ideal normativo de realización de sí mismo generando efectos sobre la subjetividad de los trabajadores (Amigot y Martínez, 2013). Por otro lado, es importante recordar que la gestión de recursos humanos por competencias se caracteriza por (Vargas, 2004): a) hacer énfasis en la empresa específica, b) focalizarse en las competencias diseñadas y c) distinguir entre las competencias poseídas y desarrollables. El énfasis en la empresa sugiere que la filosofía organizacional de fabricación y de servicio al cliente varía de empresa a empresa. En cuanto a focalizarse en competencias

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diseñadas, más que consultadas, se propone que la dirección defina qué tipo de competencias espera de sus colaboradores para alcanzar sus metas y las incluya dentro de los procesos de capacitación (Vargas, 2004). En cuanto a competencias poseídas y competencias desarrollables, algunos modelos de competencia suponen que los trabajadores poseen las competencias que la empresa requiere. Las segundas, las que se pueden desarrollar, son competencias técnicas y de operación. Estas competencias representan conocimientos, habilidades y destrezas aplicadas a la ocupación (Vargas, 2004). En esta dirección, las competencias que interesan para este estudio serían competencias poseídas, dado que no interesan las competencias técnicas sino las comportamentales. Sin embargo, tomamos distancia de este autor quien considera que sólo las técnicas se pueden desarrollar. En contraste, Levy Leboyer (2003) y Escobar (2005) consideran que todas las competencias se pueden desarrollar (pasar de un nivel menor a otro mayor) aunque no de manera inmediata, como recibir un curso de formación. El desarrollo requiere, de acuerdo con estos autores, experiencia práctica. METODOLOGÍA Como se mencionó con antelación este texto presenta los resultados de un estudio en directivos de gestión humana en organizaciones con domicilio en Bogotá y Medellín. El propósito del estudio ha sido rastrear los saberes fundamentales y las competencias comportamentales que demandan las áreas de Gestión Humana en los profesionales que se desempeñan en estas. El mismo no buscaba generalizar los resultados ni hallar correlaciones entre conocimientos y competencias. El trabajo de campo se realizó en dos momentos. En 2015, se acudió a las organizaciones donde estudiantes de Administración de Empresas, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, realizaban sus Pasantías. Se llegó a los responsables de las áreas en esas organizaciones: gerentes, subgerentes, directores o sencillamente jefes.

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Se utilizó una encuesta virtual para 38 organizaciones y una entrevista personal para 11 más. En total se contó con información de 49 directivos: 47 organizaciones son privadas y 2 de carácter público. Tamaño de las organizaciones: 7 multinacionales; 18 empresas grandes y 24 medianas. Sectores a los que pertenecen: servicios (que incluyen tecnología, informática, seguridad) 15, productos de aseo 5, construcción 4, maquinaria 2, metalmecánica 4, alimentos 6, tecnología 10 y del sector bancario 3. En relación a los directivos se dirá que en su totalidad son profesionales con distintas áreas de formación. En cuanto a posgrados, de los 49: 3 tienen maestría y 18 especialización. De los 21 directores con posgrado, solamente 14 posgrados están relacionados con el área de recursos humanos. El segundo momento del trabajo de campo se realizó en 2016 y abordó las organizaciones en Medellín. Allí se llegó con la encuesta a 23 organizaciones, de las cuales 10 se acompañaron de una entrevista en profundidad. En Medellín las empresas son privadas en su totalidad. Tamaño de las organizaciones: 3 multinacionales, 12 empresas grandes y 8 medianas. Sectores a los que pertenecen: servicios (que incluyen tecnología y seguridad) 6, productos de aseo 2, construcción 3, metalmecánica 4, alimentos 5, tecnología 2 y del sector bancario 1. Como puede observarse las organizaciones analizadas son muy diversas. La única condición para aplicarles el instrumento era que tuvieran definido en su organigrama el área de gestión humana. En relación a los directivos en la ciudad de Medellín son, en su totalidad, profesionales con distintas áreas de formación. En cuanto a posgrados, de los 23: tienen maestría 2 y especialización 9. De los 11 posgrados, al área de recursos humanos pertenecen 8. La encuesta tenía dos preguntas cerradas y dos preguntas abiertas. En la primera pregunta cerrada el encuestado debía señalar de un listado que saberes, desde su experiencia,


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requiere el profesional responsable del área de gestión humana. Estos saberes listados surgieron, como se indicó anteriormente, de las propuestas de algunas consultoras como Gestión Humana. Del mismo modo se procedió para la segunda pregunta cerrada, la cual indagaba por competencias comportamentales. Dicha pregunta se elaboró en base a la tabla 2. La tipología abordada atrás (competencias poseídas y competencias desarrollables) ha generado diversos debates en la literatura (Khan, Noorman y Nadzar, 2015) y en la práctica (Barba, 2013; Ahmad, Rashid y Azhar, 2015). Por lo tanto, en este estudio también se consideró importante indagar la preferencia de las organizaciones al momento de contratar un profesional para el área de Recursos Humanos. Es decir, si se prefiere encontrar esas competencias en los candidatos o desarrollarlas una vez vinculados a la organización. Por consiguiente, después de las preguntas cerradas, se agregaron dos preguntas abiertas. En primer lugar, se formuló: «En su organización, al momento de la selección de un profesional para el área de gestión humana ¿prefieren una persona con los conocimientos que ha

indicado o con las competencias señaladas?» Por su parte, la segunda pregunta abierta planteó: «Frente a las competencias requeridas para desempeñarse en el área de gestión humana, ¿su organización prefiere vincular a profesionales con esas competencias o busca desarrollarlas de acuerdo a las necesidades de la misma?». Después de realizar el trabajo de campo, se procedió a analizar la información y a realizar una clasificación de las principales competencias comportamentales y conocimientos demandados por el mercado laboral, para el área en estudio. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Este apartado se ha organizado de acuerdo con cada una de las preguntas contenidas en la encuesta: las dos preguntas cerradas y las dos preguntas abiertas. Sobre los saberes esenciales para el buen desempeño del directivo de gestión humana, se tiene la siguiente tabla 3 comparativa para Bogotá y Medellín. Acá sólo se muestran las opciones, de la pregunta cerrada, que más casos o respuestas tuvieron. En Bogotá, de acuerdo con los informantes, derecho laboral es el conocimiento

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que más requieren los gerentes de gestión humana para desempeñar satisfactoriamente su labor. Probablemente, esto se deba a razones como: a) los cambios en la legislación laboral que tiene el país; b) la presencia de multinacionales, lo que implica conocer la normatividad de distintos países; c) los temores de las empresas a incurrir en trasgresiones a la legislación laboral; d) la focalización en el área de nómina que tienen algunas empresas y áreas; e) las prácticas emanadas del modelo económico, tales como el outsourcing, etc.

Adicionalmente, los resultados en esta primera pregunta parecen consistentes con los resultados obtenidos en la siguiente pregunta, referidos a las competencias comportamentales requeridas en estos directivos. Competencias relacionadas con la capacidad de generar buenas interacciones y relaciones con los otros. La tabla 4, comparativa para Bogotá y Medellín, permite visualizar las competencias comportamentales que debe tener un profesional que se desempeñe en el área de gestión humana.

Aquí es importante un comentario sobre la diferencia de resultados entre las dos ciudades. Aunque haya una coincidencia en los primeros seis conocimientos, el orden de importancia no es el mismo. Entre las tres primeras solo “Negociación y resolución de conflictos” coincide. Esto daría pie a futuras preguntas de investigación. Por ejemplo, ¿qué razones particulares y socioculturales se dan en Medellín que llevan a que las organizaciones prioricen la planeación estratégica y la responsabilidad social, mientras que en Bogotá es la legislación y la negociación?

Como puede verse, se espera que un director de gestión humana sea un «relacionista». Pero no necesaria o exclusivamente hacia afuera de la organización. Se anhela que este directivo tenga muy buenas capacidades para relacionarse, en especial, con los trabajadores de la organización. Y esto es así porque todo directivo debe estar, en las actividades de trabajo, orientando a sus colaboradores, al desempeño y a desarrollar sus competencias personales y funcionales de trabajo (Chávez, 2012).

Ahora bien, si se analiza en detalle este primer resultado, se encuentra que el conocimiento sobre “derecho laboral” tiene como foco la organización como un todo. Mientras que el saber “negociación y resolución de conflictos”, que aparece en segundo lugar en Bogotá, está dirigido a los trabajadores como individuos. Es decir, el director o líder de gestión humana debe estar en capacidad de afrontar situaciones que surgen producto de la interacción social entre las personas, y que, en algunos casos, pueden desembocar en conflictos. En otras palabras, debe ser alguien que, además de conocer la normativa, sabe cómo relacionarse con las personas. A primera vista, esto es algo que se esperaría “naturalmente” de un líder de gestión humana. Aunque, como se sabe, la teoría contingente o situacional basa su idea en que no existe un estilo único de liderazgo, sino que éste depende de cuál sea el contexto en el que opera el líder (Cruz, Salanova y Martínez, 2013).

Las organizaciones de ambas ciudades consideran que el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación y las relaciones interpersonales son las competencias más importantes para un directivo de gestión humana. Este resultado en Competencias aparentemente homogéneo en las dos ciudades se debe, quizás, a que la “necesidad” de ciertas competencias directivas es algo más general o universal, mientras que la “necesidad” de ciertos conocimientos puede obedecer a la especificidad de cada organización y, probablemente, a factores socioculturales de las ciudades. Pero esto realmente amerita ser estudiado en profundidad. Si se observan en detalle las competencias de la tabla 4 se puede notar que seis de las nueve competencias requeridas en el director de gestión humana son habilidades que están referidas al individuo en relación con los otros. Por ejemplo, relaciones interpersonales, comunicación efectiva, trabajo en equipo, liderazgo, capacidad de negociación, capacidad de persuasión. Esto estaría en línea con lo planteado por Harrison, Murray & Cornforth en el sentido


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de que cuando los actores clave consideran que la calidad de su relación con el jefe es alta, son más propensos a percibir también que el jefe ha realizado bien el papel (Harrison, Murray & Cornforth, 2013). Por su parte, las otras tres habilidades tienen que ver con el director de gestión humana visto individualmente: flexibilidad, orientación al logro e iniciativa. Así, se puede decir hasta acá, al menos para estas organizaciones, que un directivo de gestión humana debe tener la capacidad de establecer relaciones fluidas con los trabajadores para dirigirlos. Y recuérdese que la influencia idealizada y la generación de objetivos y propósitos son consideradas dimensiones fundamentales de la competencia liderazgo (Cruz, Salanova y Martínez, 2013). Al revisar los datos y analizar cruces entre conocimientos y competencias, sólo aparece una leve asociación entre el conocimiento so-

bre planeación estratégica y la competencia comunicación efectiva. Está asociación está dada porque 27 directivos respondieron simultáneamente a esas dos opciones en dos preguntas distintas. Es decir, las mismas personas que consideran que el directivo de gestión humana debe saber sobre planeación estratégica consideraron que para dicho directivo tener la capacidad de comunicarse efectivamente es fundamental. Pero se dice “leve” asociación por dos razones: primero, esto sólo emergió en los datos de Bogotá. En Medellín no se rastreó ninguna asociación. Y segundo, para afirmar categóricamente que existe tal asociación se requiere hacer una pesquisa de mayor profundidad en futuros estudios. Por otro lado, frente a la primera pregunta abierta, recordemos que planteaba si al momento de la selección de un profesional para el área de Recursos Humanos se prefiere una persona con los conocimientos o con las com-

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petencias señaladas. Dada la diversidad en la naturaleza de las empresas indagadas y la diversidad en las responsabilidades que se les asigna a los directores de gestión humana, no hubo unanimidad en cuanto a las respuestas a esta pregunta. Las organizaciones prefieren encontrar ambos aspectos: conocimientos y competencias en los candidatos. Sin embargo, y de acuerdo con los entrevistados, sí se requiere experiencia profesional y se prefiere que las personas hayan hecho carrera en esta área. Ante la insistencia que el entrevistado eligiera entre las dos alternativas, la preferencia recae en las competencias, argumentando que los conocimientos los pueden aprender más fácilmente. Dicho aspecto está en sintonía con el trabajo de Delobbe, Gilbert y Boudelaire (2014) en el que plantean, por un lado, que la gestión de competencias requiere de períodos largos y, por el otro, que este tipo de competencias comportamentales generan una asociación con el desempeño de las áreas de gestión humana. Por su parte, Khan, Noorman y Nadzar (2015) proponen la presencia de relaciones entre las competencias, la satisfacción laboral, el desempeño laboral y el compromiso. La pregunta final indagaba sobre si las organizaciones prefieren vincular a profesionales con las competencias requeridas o si buscan desarrollarlas después de vinculados, de acuerdo a las necesidades de la empresa. Chávez (2012) considera que los factores que inciden en el éxito de una organización que opta por un proceso de desarrollo y aprendizaje son: a) las competencias fundamentales y bien desarrolladas a partir de las cuales la empresa podrá efectuar un desempeño adecuado; b) la actitud de apoyo, por parte de los altos mandos de la empresa, en los procesos de una continua mejora; y c) la capacidad de incorporar nuevos aprendizajes que contribuyan a la transformación positiva tanto de los miembros de la organización como de la empresa misma. En este caso, y a diferencia de la anterior pregunta, aunque no hubo unanimidad, sí se pudo rastrear una diferencia: las multinacionales y las compañías grandes tienen diversos programas de formación y desarrollo profesional de sus cuadros; y por esta razón, estas

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organizaciones prefieren desarrollar esas competencias en sus directivos. Las demás organizaciones prefieren detectar, en los procesos de selección, la presencia de dichas competencias. En concreto, esto obedece a las políticas de recursos humanos (tales como planes de carrera, gestión de talentos, etc.) que cada organización define y al interés o no que se tenga en atraer buenos perfiles. CONCLUSIONES Aunque en la actualidad se aspira a que el directivo de gestión humana tenga conocimientos sobre legislación laboral, ese saber ya no es lo predominante. Los conocimientos requeridos en un directivo de gestión humana, hoy en día, están relacionados con: derecho laboral, negociación y resolución de conflictos, planeación estratégica y RSE. Y esto responde a una de las motivaciones del estudio que cuestionaba por qué hay diferentes profesionales ocupando el cargo de director de gestión humana. Porque si tienen los conocimientos que esa empresa requiere, podría tener cualquier formación de base. En cuanto a las competencias comportamentales demandadas por las áreas de Talento Humano a los profesionales que ocupan dichos cargos, se tienen: relaciones interpersonales, comunicación efectiva, trabajo en equipo, influencia y liderazgo. Con estudios posteriores en las mismas ciudades o en otras, se podrían ratificar algunos de los resultados obtenidos en términos de saberes y competencias, y rastrear nuevos resultados. El directivo de gestión humana debe poseer la capacidad de, precisamente, gobernar a los otros. Y esa capacidad debería traducirse en ser un líder, un negociador, un actor persuasivo. Además, este directivo debe ser capaz de trabajar en equipo y de comunicarse asertivamente con los otros. En cuanto a los hallazgos por ciudades, la leve diferencia se presentó más en los conocimientos que en las competencias comportamentales que las organizaciones requieren de los directivos de gestión humana.


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Las organizaciones que prefieren encontrar candidatos con las competencias comportamentales ideales para ellas, deben saber que: 1) será necesario diseñar un proceso de selección que les permita detectar esas habilidades, es decir, combinar distintas técnicas de selección y acudir a los denominados assessment center; 2) probablemente los profesionales con esas competencias tendrán un mayor margen de negociación en el proceso de selección, y buscarán organizaciones donde se sientan mejor compensados y recompensados. De aquí que estas organizaciones requieren ofrecer “elementos” tangibles y no tangibles si quieren volverse atractivas para esos profesionales. Los resultados de este estudio pueden servir a los programas de entrenamiento de las organizaciones y a los procesos de formación en universidades. Durante la formación de los profesionales, las universidades pueden diseñar programas enfocados al desarrollo de habilidades directivas. Por su parte, las empresas pueden evaluar los conocimientos en sus directivos de gestión humana y apoyarse en las universidades para capacitar a estos directivos en los saberes fundamentales para su buen desempeño. Para terminar, es importante indicar que los saberes y competencias que aquí se han enlistado no son estáticos. Es decir, en cinco o diez años, dado los cambios en los entornos económicos y organizacionales, puede emerger la necesidad de otros saberes y otras competencias para los directores de gestión humana. Las nuevas modificaciones en el mundo del trabajo generan nuevas necesidades formativas. Hoy se observa cómo las propias empresas pasan a constituirse en instituciones formativas, productoras de competencias y atrayentes de cualificaciones concretas e inmediatas (Tejada y Navío, 2005). REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Akhmad, A., Rashid, A. & Azhar, S. (2015). HR professionals’ effectiveness and competencies: a perceptual study in the banking sector of Pakistan. International Journal of Business and Society, 16(2), 201 – 220.

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Liderazgo: alumbrando nuevos paradigmas Leadership: lighting new paradigms Fernando Grosso1

Resumen La evolución de las ideas en el estudio de la problemática ha avanzado en forma considerable durante el último siglo, permitiendo superar muchos de los mitos tradicionales con los que se abordaba la materia. En los últimos, veinte años en particular, ha cobrado especial atención por parte de los especialistas la cuestión atinente a la formación de líderes, terreno en el cual todavía siguen observándose numerosos vacíos que limitan la exposición de una teoría consolidada. El campo de la identificación de las denominadas competencias intrapersonales del líder se ha manifestado como un espacio singular de carencias, tanto en el plano de la construcción de una taxonomía que sea representativa de la materia, como en el planteo de un marco pedagógico apropiado para su aplicación. Palabras clave: Liderazgo, Evolución, Competencias Intrapersonales, Formación de Líderes.

Abstract The evolution of ideas in the study of the problem has evolved in a permanent way during the last century, allowing to overcome many of the traditional myths with which the subject was approached. In the last twenty years in particular, the question of the formation of leaders has attracted special attention from specialists, a field in which there are still many gaps that limit the exposure of a consolidated theory. The field of identification of the so-called intrapersonal competencies of the leader has manifested itself as a singular space of deficiencies, both in terms of the construction of a taxonomy that is representative of the subject, and in the creation of an appropriate pedagogical framework for its application. Keywords: Leadership, Evolution, Intrapersonal Competences, Leadership Formation

Recibido: 04 de Marzo de 2017. Aceptado: 01 de Abril de 2017.

1 Doctor en Ciencias de la Administración (ISDE). Master in Business Administration (IDIU). Especialista en Estrategia Empresaria (UNLZ). Licenciado en Administración (UNLZ). Profesor e investigador universitario. Consultor organizacional en materia de liderazgo, superación personal y formación de equipos. Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Abierta Interamericana (UAI). E-mail: Fernando.grosso@uai.edu.ar.

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LA VIGENCIA DEL OBJETO DE ESTUDIO No exentos de fascinación y seguramente con un marcado sesgo de curiosidad, desde los mismos orígenes de la civilización humana, hemos observado el accionar de aquellos a los que habitualmente llamamos líderes: personas que sin distinción de contexto social y más allá de las particularidades, coyunturas históricas, se han caracterizado en su tiempo y han sido capaces de demostrar en forma práctica su ascendencia sobre el conjunto del agregado social en que se insertaron siendo capaces de guiar el comportamiento social en direcciones comunes; independientemente del juicio moral que pudiera generarnos las condiciones en la que se manifestó dicho comportamiento colectivo. Warren Bennis, uno de los principales pensadores influyentes en la temática durante las últimas décadas, nos advertía en alguna de sus primeras investigaciones, que la problemática del liderazgo probablemente fuese una de las más estudiadas y a la vez menos comprendida de las ciencias sociales (Bennis & Nannus, 1982). A más de tres décadas de dicha afirmación, no podemos menos que coincidir con la mirada del autor, toda vez que el inmenso caudal de producción intelectual producido hasta la fecha, si bien ha aportado numerosos elementos de juicio sobre la temática que han servido para enriquecer el pensamiento de varias generaciones, se mantienen aún sin respuesta a muchos interrogantes indispensables para la disciplina; inclusive, varios de los que dieron origen a la preocupación por el estudio de la problemática. Entre ellos tal vez merezcan destacarse dos cuestiones que reúnen la atención de los principales especialistas contemporáneos: la inexistencia hasta el presente de una verdadera teoría acerca del fenómeno de la emergencia del líder (Selman, 2008) y las condiciones de desarrollo para los nuevos líderes en el marco de los desafíos del momento histórico que atravesamos. Esta discusión es el objeto del presente trabajo, explorando el estado del arte aceptado

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en la confluencia disciplinar que hoy día ocupa el tema y la identificación de los factores críticos evidenciados que nos permiten identificar las líneas, directrices que deben guiar el pensamiento científico aplicado a la sociedad contemporánea. El estudio de la problemática del liderazgo ha sido objeto de distintas disciplinas científicas desde la sociología, la psicología social y la economía, a la antropología, la biología y la pedagogía. Probablemente, esta diversidad de enfoque, las más de las veces carentes de convergencias al menos hasta estos últimos años, ha contribuido a conformar el escenario que describíamos párrafos atrás: un gran conjunto de valiosas ideas, que aún así dejan importantes vacíos sin cubrir. Lo que decididamente, desde todas las aristas del pensamiento se constituye en un campo de coincidencia absoluta es: la completa vigencia de la problemática y su carácter crítico para explicar la dinámica social y orientar el conjunto de transformaciones institucionales que demanda la sociedad. Es inconcebible el progreso social en el mundo moderno sin instituciones sólidas y resulta improbable que las mismas puedan forjarse sin liderazgos sustentables, creíbles y eficaces que sean capaces de orientar dicho progreso. La historia del progreso de la humanidad y también sus retrocesos puede explicarse en términos de los liderazgos políticos y sociales que dominaron cada momento histórico y la vida de cada institución, más allá de su dimensión, espacio de trascendencia y espacio de influencia, bien podrían explicarse en los mismos términos. ENFOQUES Y ESTUDIOS SOBRE LIDERAZGO. SÍNTESIS HISTÓRICA El estudio de la evolución de ideas y teorías acerca del liderazgo en sus distintos planos de ejercicio ha sido objeto de minuciosos estudios descriptivos por varios autores y hoy se constituyen en referencia obligada de todo aquel que desea incursionar en la materia.


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Eludiendo en consecuencia la necesidad de un largo recorrido en la revisión de estas ideas, valga a simple modo de apretada síntesis la mención de los principales elementos presentes en las mismas. Hasta fines del siglo XIX difícilmente encontremos estudios sistemáticos sobre el liderazgo más allá de que el término y sus connotaciones aparecen señalados en numerosas obras. Esta carencia puede atribuirse más bien al limitado desarrollo de las ciencias sociales en general y de las disciplinas del comportamiento en particular hasta aquella época, más que a la carencia de preocupaciones atinentes a ello. Bien podemos decir que en las primeras civilizaciones la cuestión del “mando” o la conducción de grupos y comunidades estaba más ligada a aquellos individuos que demostraban en forma práctica poseer habilidades diferenciadas y superiores al resto de la comunidad en aquellas cosas que resultaban indispensables para su supervivencia. Así, el mejor cazador o guerrero, según el tipo de cultura, era naturalmente el individuo reconocido por su entorno como el indicado para conducirlos. Este principio elemental del fenómeno de la autoridad, es un principio rector de toda jerarquía social y viene desde mucho antes: puede reconocerse el mismo principio en cualquier ordenamiento de mamíferos evolucionados y esto constituye el punto de partida del estudio del liderazgo desde el punto de vista de la biología (Menéndez & Costa, 2011). La formación de comunidades sedentarias, propias de la gran revolución agrícola que se inició en el quinto milenio anterior al inicio de la era cristiana, dio origen no solamente a la expansión de los grandes asentamientos, sino también a un grado creciente de complejidad de las estructuras políticas originando un verdadero “cambio del poder” probablemente el primero en la historia de la humanidad (Toffler, 1993). La naciente “vida urbana” en dichos asentamientos y el avance a un nuevo nivel de “aseguramiento de la supervivencia” al poder imaginar un abastecimiento autogenerado por las

prácticas agrícolas, dio espacio al surgimiento de nuevas preocupaciones comunitarias, muchas de ellas vinculadas directamente a la conciencia acerca de lo desconocido y las grandes preguntas de la vida. Este elemento se vincula directamente al surgimiento de un componente místico del poder, claramente reflejado en las culturas chamánicas y en el surgimiento de las primeras religiones clásicas y junto a ellas el llamado “mito del líder” (que formaría parte a partir de allí de todos los abordajes antropológicos y teorías derivadas acerca del liderazgo): el conductor era aquel que imbuido de una inspiración superior y trascendente era capaz del sacrificio personal en pos de un destino de progreso para su comunidad que forjaba su grandeza personal (Grosso, 2014). La construcción de una verdadera mithopoeia del liderazgo estaría presente, con menor o mayor grado de sofisticación y deformaciones asociadas a lo largo de más de 4000 años, hasta bien avanzada la modernidad. Las ideas de la ilustración y las transformaciones políticas y sociales que movilizaron, dieron origen a las revoluciones de los estados europeos durante los siglos XVII y XVIII y generaron una nueva corriente de pensamiento en relación a la problemática del poder dentro de las organizaciones sociales y los fenómenos de la conducción y los individuos que la ejercen más allá de las institucionalidades que los referencien. No es fácil encontrar referencias concretas a un fenómeno como el que identificamos como liderazgo, si bien textos clásicos de la época hacen referencia a los “hombres extraordinarios que asumen la responsabilidad del momento que les toca vivir, con decencia y sacrificio” (García Prieto, 2009). Aunque se traten simplemente de manifestaciones de carácter general sin pretensiones teóricas ni doctrinarias, reconocemos en las mismas la semilla de una corriente de pensamiento que con mayor sistematicidad cobraría fuerza en los primeros años del siglo XX y marcaría su influencia en distintas teorías y modelos desarrollados a lo largo del siglo, que podemos sintetizar en dos conceptos:

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• La idea de las condiciones extraordinarias de aquel que ejerce el liderazgo. • La indispensable contextualización del fenómeno práctico. Analizaremos brevemente ambos conceptos desde las perspectivas más difundidas. Uno de los anacronismos más importantes en materia del estudio del liderazgo es aquel que se expresa en términos de la falsa disyuntiva a que nos somete el popular interrogante de si “los líderes nacen o se hacen” que durante una buena parte del siglo pasado movilizó innumerables discusiones entre intelectuales de diversos orígenes. Los impulsores de esta controversia, en la amplia mayoría de los casos, abonaban la creencia que solamente podían ejercer en forma práctica un liderazgo sustentable aquellos individuos que eran poseedores de “condiciones naturales” que formaban un temperamento único e irreproducible, que en el mejor de los casos podía mejorarse mediante estímulos culturales, pero que hacía estéril cualquier esfuerzo formativo respecto de aquellos individuos que no poseían dichas condiciones de “origen”. Aún a pesar de lo elemental y fácilmente refutable que resulta este pensamiento, su influencia resultó perdurable, inclusive en teorías concebidas de una manera mucho más sistemática y con sustentación científica, como la denominada “teoría de los rasgos”, hoy día reformulada profundamente a partir del avance de las ciencias cognitivas (Heifetz, 2003). Inclusive, puede observarse que corrientes científicas consolidadas a medianos del siglo pasado, como el estructuralismo en su vertiente sociológica como principal exponente, reconoce la figura del llamado “líder carismático” como una tipología posible del ejercicio del poder, asociando directamente esta figura a una base teórica que bien podría identificarse ligada a la idea de la natalidad del conductor. Sin embargo, es el propio estructuralismo, el que incorpora una segunda idea determinante para la definición del espacio del liderazgo y

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la concepción social del fenómeno que origina que sería prevalente en la segunda mitad del siglo: la contextualización del liderazgo como fenómeno emergente y condicionado culturalmente (Ashua, 2002). En otras palabras: más allá de las condiciones que un individuo pudiera poseer, el liderazgo solamente puede efectivizarse en determinadas condiciones del entorno, introduciendo así una idea que no por obvia resulta menos valiosa: el liderazgo es un fenómeno social, que debe ser indispensablemente considerado a partir de un marco comunitario. Los factores realmente incidentes en esas condiciones de lo que llamamos “entorno” o marco contextual, han sido fuente de distintas interpretaciones según las corrientes y pensadores dominantes en cada espacio social. El estructuralismo, como corriente de pensamiento madre, ha influido notoriamente en muchas de las concepciones de la psicología conductista (base de la hoy llamada psicología organizacional), la teoría sistémica y, especialmente, la psicología social como principales referencias. Promediando la década del ’40, los psicólogos americanos Lippit y White, permanentemente referenciados por los compiladores contemporáneos más representativos (Cuerva, 2009; Selman, 2008; Roces, 2005), desarrollaron experiencias vinculadas al funcionamiento de los grupos bajo distintos modelos de dirección, tomando como base la experiencia del comportamiento de grupos de niños de edad escolar frente a sus maestros, en términos de los resultados obtenidos en el proceso de aprendizaje y las connotaciones emocionales posteriores en la actividad del grupo. El trabajo de Lippit y White tiene el valor referencial de haberse constituido en el producto de uno de los primeros diseños genuinamente experimentales generados en la investigación sobre el liderazgo, si bien puede ser observable en diversos aspectos. Tal vez, lo más evidente son las limitaciones emocionales y socio demográficas de la población bajo estudio y en consecuencia la imposibilidad de poder llegar a conclusiones de validez generalizada.


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Sin embargo, estos estudios sirvieron para alumbrar otro de los más arraigados mitos en torno a la problemática del liderazgo que se extendería durante décadas generando preconceptos que limitaron la expansión del conocimiento en la disciplina: la supuesta existencia de “estilos” inmutables, formas preestablecidas de ejercicio del poder inalterables y directamente asociadas al temperamento de uno u otro individuo. A partir de allí, y durante mucho tiempo, se hizo común para muchos estudiosos del tema ensayar taxonomías cerradas de supuestos líderes autoritarios, democráticos o permisivos, que en consecuencia solo podían aflorar en contextos sociales proclives a aceptar ese tipo de figuras. El “mito de los estilos” del líder, hoy día totalmente refutado por ciencias cognitivas, se constituyo en un obstáculo importante para la verdadera comprensión del fenómeno de la influencia y el ejercicio práctico del poder, cosa que ya observáramos y analizáramos en profundidad en algún otro trabajo de ya hace varios años (Grosso, 1994). Algunos años después de esos primeros diseños experimentales que mencionáramos párrafos atrás, Herbert Simon (1948), uno de los principales referentes de los estudios organizacionales, fuertemente influido por la psicología conductista, asociaría la práctica del liderazgo al ejercicio de un concepto que denominaría “influencia organizativa” que se plasmaría más allá de las estructuras institucionalizadas, rompiendo así con el pensamiento inspirado en las teorías de la burocracia, y se materializaría a partir de distintos factores y fenómenos vinculares: la autoridad, la comunicación, el aprendizaje, la identificación, abriendo así un espacio mucho más amplio y menos rígido en el marco referencial vigente en aquella época. Si bien el autor no lo explicita en su obra, claramente puede advertirse del análisis de ella, que sus postulados representan un cuestionamiento devastador al principio de la existencia de “estilos” de ejercicio de liderazgo, toda vez que la perdurabilidad del líder se encuentra condicionada en todo caso por la capacidad del líder para elegir el mecanismo de influencia más apropiado a las circunstancias del contexto.

Simon se convierte así en pionero de la teoría dominante en el campo de la entonces incipiente psicología organizacional, que definitivamente asocia la viabilidad del liderazgo a la flexibilidad en el planteo de la interrelación social como un elemento distintivo del líder. También en esta dirección, comienza a insinuarse una crítica a la teoría de los rasgos, toda vez que la ubicuidad social, destacada como atributo diferencial, es claramente más un producto de la experiencia cultural que de condiciones innatas. Con un marco referencial más acotado, pero inspirado en estos últimos conceptos, unas décadas después Ken Blanchard (1986) y su equipo de trabajo, desarrollaron un modelo de fuerte orientación empresaria que se constituiría a partir de allí casi en un genérico para el abordaje del estudio del fenómeno de la influencia en el plano organizacional: nacía el concepto de “liderazgo situacional” que asocia la práctica del líder a una demanda específica del liderado en función de la experiencia y condición emocional de este último. En esa misma línea aunque con una perspectiva más genérica, nuestra teoría de la intersección dimensional de influencia, desarrollada en un trabajo anterior (Grosso, 2004) recoge en este sentido la tradición de esta corriente de pensamiento asociando la eficacia de la práctica del liderazgo a la elección de mecanismos de influencia que contemplen la adaptación a una yuxtaposición de necesidades entre el contexto social, las características del grupo y las particularidades de cada individuo. Las influencias conductistas en la concepción del liderazgo fueron también basales para otra corriente de pensamiento consolidada durante las décadas del 60’ y ’70: aquella derivada del campo de la psicología social y sus principales exponentes. Desde la mirada de la psicología social, el fenómeno del liderazgo es claramente un proceso de interacción social fuertemente condicionado por las condiciones contextuales. Nace como un proceso emergente a partir del cruce de una historia personal con una determinada situación social y en un contexto histórico de coyuntura (Alexander, 2012).

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El enfoque de la psicología social cobra rápida adhesión dentro de los estudiosos de las dinámicas propias del liderazgo en contextos sociales de amplitud y comunidades abiertas, puesto que desde sus postulados pueden explicarse la mayor parte de los liderazgos históricos de personalidades políticas, sociales y religiosas de amplio alcance, aunque siempre fue mirado con reparos por parte de aquellos especialistas concentrados en el análisis de realidades institucionales y agregados sociales más cerrados y estables. La temporalidad del fenómeno, lo efímero del poder o la perdurabilidad de los conductores en el desempeño de su rol son elementos que a partir de allí se instalan como centro de la controversia respecto de la caracterización del líder y el entendimiento de sus competencias. Debe observarse también que, al igual que las otras corrientes de pensamiento vigentes en dicha época, la psicología social no avanza más que en la conceptualización del fenómeno del liderazgo y la identificación de competencias implícitas y prácticas de ejercicio, sin profundizar en las condiciones de desarrollo o en todo caso del estímulo de las mismas. Las dos últimas décadas del siglo XX fueron altamente prolíficas en variedad y diversidad de escritos sobre el liderazgo, ya instalado como uno de los temas centrales en la atención de las ciencias sociales. La mayoría de esos trabajos, sin embargo, no aportan demasiado al saber colectivo de aquel momento, pues se limita en la mayoría de los casos a miradas contemplativas sobre “casos” puntuales de liderazgo representativos de personalidades que, con mayor o menor éxito, dejaron su marca en distintos tipos de contextos e institucionalidades. Lejos de certezas y teorías consolidadas, aunque con múltiples coincidencias entre los pensadores más relevantes en la materia, la última parte del siglo XX recrea un conjunto de conceptos que marcan avances y también limitaciones que podríamos sintetizar a partir de las siguientes sentencias:

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• El liderazgo es un fenómeno social de carácter relacional que se evidencia a partir de la capacidad de un individuo de ejercer influencia sobre otros a partir de la utilización de distintos dispositivos de poder. • Los líderes poseen una serie de rasgos personales que les son distintivos y facilitan la elección y utilización de los mencionados dispositivos, pero estos rasgos deforman a partir de estímulos generados en determinados espacios culturales. Las supuestas condiciones “genéticas” que pudieren poseerse, no parecen establecer una referencia determinista, sino en todo caso una predisposición susceptible de estímulo. • Las condiciones de un marco social más amplio en las que se referencie el liderazgo se constituyen en un condicionante para la emergencia del fenómeno, aunque esto tampoco podría considerarse un factor decisivo sino más bien una orientación de carácter general sobre el tipo de dispositivos de poder a emplear. Adicionalmente, la incidencia contextual será también relativa en aquellos “microclimas” culturales propios de sistemas sociales de menor permeabilidad producto de institucionalidades estables (Grosso, 2002). • Más que una cuestión de “estilos”, entendiendo como tal la preferencia permanente por la utilización de determinados dispositivos de influencia, la práctica efectiva del liderazgo depende más de una alternancia de roles dirigida a satisfacer necesidades propias del cuerpo social en que se ejerce. (Selman, 2008). Este marco de referencia, producto de casi un siglo de estudio sistemático de la temática que nos ocupa, dejaría sin embargo muchos interrogantes, verdaderos espacios de ignorancia que se constituirían en los desafíos y búsquedas de la siguiente etapa:


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¿Cuáles son en definitiva los elementos distintivos en el perfil de los líderes y como se traducen en prácticas efectivas? Ante la ausencia de una taxonomía que sea representativa del fenómeno. • Identificadas las prácticas efectivas de los líderes: ¿son ellas producto de competencias adquiridas o meros emergentes relacionales surgidos de una coyuntura? • Por último, y tal vez un elemento crítico no considerado en forma sistemática hasta aquel momento: ¿cómo promover el desarrollo de los líderes desde un marco formativo sistemático? Los últimos años del siglo pasado serían el terreno donde comenzarían a ensayarse algunas respuestas a estos interrogantes, pero al hacer más complejo aún el marco de análisis, abrirían nuevos espacios de investigación aún hoy de difícil tránsito. EL DESARROLLO DEL LÍDER: EL “SER” Y EL “HACER” Si hay algo distintivo en el estudio de la problemática del liderazgo es que la materia se ha nutrido históricamente de diversas corrientes de pensamiento y en una tendencia creciente, cada vez es más representativa de un campo multidisciplinar. Tal como la biología y la antropología signaron los estudios primigenios, la psicología, en sus corrientes de raíz conductista, y la sociología construyeron el andamiaje teórico principal. Las últimas décadas del siglo pasado significaron una decidida irrupción en el campo de disciplinas como: la lingüística, la pedagogía y fundamentalmente todas aquellas derivadas de la Teoría Sistémica (que representaría para el saber experto de la materia en los inicios del milenio, lo que era el estructuralismo seis décadas atrás). Este conjunto de nuevos abordajes, significó la consolidación de tres ideas fundamentales que ampliarían los focos de atención:

La primera de ellas, podemos vincularla fuertemente a la faz formativa: el ejercicio eficaz del liderazgo depende esencialmente del desarrollo de competencias susceptibles de ser entrenadas mediante procesos formales y a través de un enfoque sistemático que contemple didácticas específicas para la finalidad (García Lumin, 2013). Veremos más adelante, que sin embargo estos primeros enfoques sobre la formación de líderes, que significaron un notorio avance en el concepto de desarrollo de los líderes, resultarían insuficientes para explicar la total dimensión de las necesidades educativas de los conductores. Otra idea concordante a la mencionada la encontramos en el terreno de la ontología del lenguaje, que asocia el fenómeno de la influencia y el ejercicio del poder social a una configuración lingüística y simbólica propia de la especie humana y sus capacidades generativas a partir del lenguaje (Echeverría, 2005). El líder, en su carácter de generador de contextos es en consecuencia el exponente de la dominancia de una red conversacional que emerge como un fenómeno cultural en el que todos los actores son capaces de perfeccionar el desempeño de sus roles mediante un aprendizaje colectivo que es susceptible de sistematización (Greenfeld, 2011). Una tercera idea en el marco de referencia teórico de ésta etapa, determinante para completar el universo conceptual que nos interesa definir, está dada por el reconocimiento de las condiciones interiores del líder, no vistas en este caso como un elemento genético sino también como producto de un proceso formativo y de superación personal. En el campo de las disciplinas organizacionales, existe un antes y un después de la reconocidísima obra de Peter Senge (1992) quien al referirse a las disciplinas del aprendizaje y el desarrollo organizacional a partir de ellas, establece como punto de partida el cultivo de aptitudes y actitudes individuales a partir de un conjunto de competencias que sintetiza bajo las ideas de “dominio personal” y a partir del análisis y revisión de los propios modelos mentales.

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Esta idea, que en lo sucesivo identificaremos como el espacio de las competencias intrapersonales, ya había sido especialmente explorada por autores como Gardner (1998) y Goleman (2011) que consolidaron la idea del desarrollo de las cualidades personales de un individuo, como punto de partida de su capacidad para influenciar a otros y poder erigir un dispositivo de poder sobe un agregado social determinado que tuviera capacidad de perdurar en el tiempo. Probablemente sea Kofman (2001), discípulo directo de Senge, quien incursiona con mayor profundidad en el terreno de las organizaciones y sus fenómenos de liderazgo, asignando un factor decisivo a un conjunto de habilidades vinculadas a la gestión de las propias emociones. De esta manera queda incorporada como parte indivisible, con una relevancia cada vez mayor, la dimensión intrapersonal del liderazgo a la par de la interpersonal y, al igual que ella, es reconocida como un objeto factible de aprendizaje. En algún modelo que definiéramos en un trabajo de años atrás (Grosso, 2002; 2004) definíamos esta variable multidimensional como un proceso evolutivo de planos superpuestos que transita desde lo personal a lo grupal y desde lo estrictamente situacional hacia contextos sociales de mayor alcance como un proceso escalar de desarrollo: una práctica de liderazgo que se define desde el “ser” al “hacer” y desde allí nuevamente a la propia esencia del ser humano. Tres focos de atención quedan así definidos en el estudio del liderazgo y sus posibilidades formativas: un plano intrapersonal, propio de un proceso de superación individual; un plano interpersonal propio del desarrollo de habilidades relacionales; y un marco contextual más amplio, que brinda las referencias culturales que permiten la consolidación de los dispositivos de poder a largo plazo. Los desarrollos teóricos que analizamos de esta etapa cercana, permiten concluir en una serie de conceptos claves para el desarrollo de

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una perspectiva acorde a los desafíos del nuevo milenio: • La importancia de considerar el plano interior del líder como una base ineludible para la emergencia del fenómeno. • La condición cultural del desarrollo de las competencias asociadas y la factibilidad de generar un marco pedagógico conducente a tal desarrollo. • La limitación que presenta un enfoque de formación de líderes que eluda este plano (pueden observarse empíricamente numerosos casos de fracasos derivados de esta carencia). Estos avances, que reúnen un consenso suficiente entre los especialistas como para poder imaginar a partir de allí la pre configuración de una teoría completa, deja sin embargo varios interrogantes sin respuesta, que pasarían a constituirse en el foco principal de la atención de estos últimos años y moviliza las principales investigaciones contemporáneas sobre la materia. EL DESAFÍO DE LA FORMACIÓN DE LÍDERES: IMPERATIVOS DEL PRESENTE Superada la controversia en torno a las posibilidades de formar sistemáticamente a los líderes, los esfuerzos del nuevo milenio están concentrados principalmente en encontrar las líneas directrices que garanticen la eficiencia del aprendizaje a través de didácticas que puedan replicarse en distintos espacios sociales y con individuos de distintos perfiles y procedencias. Así observamos que proliferan experiencias de diverso origen tanto en ámbitos públicos como privados destinadas a la formación de líderes: reparticiones estatales, empresas privadas, instituciones del tercer sector, fuerzas armadas y de seguridad, organizaciones religiosas, entidades deportivas y culturales… El imperativo de la formación de líderes ha calado


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profundamente en todos los estratos de la sociedad contemporánea. El problema es qué tan efectivos resultan dichos esfuerzos y si realmente estamos yendo en la dirección correcta o, en todo caso, de qué manera podemos generar esfuerzos más productivos en esa línea. Si repasamos rápidamente la oferta formativa que involucra la materia que nos ocupa, se observa de manera evidente un elemento que llama la atención: habiendo definido, como lo hicimos en el apartado anterior, la problemática del desarrollo del liderazgo en torno a tres planos diferenciados: intrapersonal, interpersonal y contextual, vemos que la amplia mayoría de las iniciativas se concentra casi exclusivamente en uno de esos planos: el de las habilidades interpersonales, con escasa atención a los otros (Goleman & Senge, 2014). Esta descompensación se evidencia en una alta tasa de fracasos que refuerza en muchos casos el escepticismo de muchos sectores respecto de la verdadera efectividad del esfuerzo formativo, generando una peligrosa noción de retroceso para el campo disciplinar. La dimensión intrapersonal como base de crecimiento del líder, el desarrollo de las competencias “del ser” como base para la formación de individuos resilientes, equilibrados emocionalmente y orientados hacia su superación personal parece ser en este marco la gran debilidad de la mayoría de los programas de formación de líderes, no por una carencia conceptual o por la ausencia de un discurso acorde a la necesidad, sino más bien por la ausencia de dispositivos conducentes que garanticen un aprendizaje significativo en el terreno (Santha, 2013). El eficaz desarrollo de competencias, en cualquier plano que nos ocupe, requiere invariablemente de una sumatoria de condiciones que implica añadir a una predisposición del individuo, un entorno cultural favorable y un conjunto de estímulos sistemáticos que provoquen una real experiencia educativa (Meneghini, 2013), estos últimos términos de la ecuación implican el desafío de generar un esfuerzo para

el desarrollo de una verdadera pedagogía del liderazgo acorde a la relevancia e impacto social de la temática. UNA EXPERIENCIA DE CAMPO Diversidad y dispersión, como hemos visto, son elementos característicos que se encuentran presentes en la actual realidad de la formación de líderes y, tal como observáramos esas condiciones dejan expuestos un conjunto de “bolsones de ignorancia” respecto de mecanismos aptos para el desarrollo de competencias esenciales para el ejercicio del liderazgo, especialmente en el terreno de las que identificamos como competencias intrapersonales. Es variada la producción generada en este terreno, pues obviamente no albergamos la pretensión de ser originales en este descubrimiento, pero resulta también evidente que una buena parte de ellas se basan en experiencias altamente acotadas y de difícil reproducción fuera del contexto que les da origen (Alvarez de Mon, 2013). Haciendo una lectura crítica de esta situación, junto a un equipo de jóvenes investigadores de perfil interdisciplinario, se puso en marcha hace unos pocos meses un trabajo dirigido a la búsqueda de las respuestas que pudieran ser efectivas para esta coyuntura. El primer desafío fue unificar el vasto territorio de las ideas delineadas hasta el presente sobre la definición del tipo de competencias que movilizan nuestro trabajo partiendo de interrogantes elementales: ¿Cuáles son? ¿Cómo surgen? ¿Cómo se forman? aspecto no menor ante la ausencia de una taxonomía unificada sobre el particular. Hemos definido como competencias intrapersonales a aquel conjunto de cualidades propias de cada individuo que se evidencian en un ser y un saber hacer que favorece su crecimiento personal y el fortalecimiento de sus roles de liderazgo. Este conjunto de competencias dependen en su generación y desarrollo de condiciones personales que operan en forma independiente del contexto y el medio social más allá que puedan constituirse en ci-

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mientos sobre los que se edifique otro tipo de aptitudes de corte relacional que demanden en forma indispensable la interdependencia con otros. (Grosso, 2016). Atento a la vasta diversidad de competencias intrapersonales que distintos autores han identificado, dividiremos las mismas en cuatro grandes categorías, con la finalidad de facilitar un marco de indagación sobre ellas y sus condiciones de formación: a) Campo del autoconocimiento y la fortaleza mental: Involucra el conjunto de competencias vinculadas al desarrollo de la propia conciencia emocional y el reconocimiento de la propia naturaleza del ser interior (autoconocimiento), implica la autoaceptación y a través de ella la autoestima y la confianza en los propios valores y cualidades. Implica también las capacidades del individuo para fortalecerse mentalmente regulando sus emociones, desarrollando tolerancia a la presión, el estrés y la frustración, como base de la constitución de una actitud resiliente, que a partir de una profunda conciencia filosófica de la vida y orientación ética, le permita alimentar en forma reflexiva un balance vital (equilibrio personal). b) Campo de la orientación al desarrollo y capacidad para la acción: Representa el conjunto de competencias dirigidas a las capacidades para construir un modelo de desarrollo personal y poder ejecutarlo con eficacia. Requiere de la capacitad para orientarse a metas en un afán de superación, mediante una actitud emprendedora, proceder autónomo y sentido de la responsabilidad. Poder diseñar y ejecutar un proyecto de desarrollo personal, implica el cultivo del pensamiento creativo y a la vez analítico, amalgamando en ambos una

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profunda capacidad de conceptualización. Este modelo de pensamiento se nutre a partir de una profunda disciplina de ejecución, perseverancia y orientación a la mejora continua. c) Campo de la conciencia social y orientación vincular: Indica las competencias que definen una predisposición del individuo para socializar y desarrollar vínculos productivos con otras personas (inteligencia social). Implica el desarrollo de una conciencia política, social y vincular, como sustento del espíritu cooperativo. Este campo se construye sobre la base de la empatía, la benevolencia y la cortesía, que se traduce en un comportamiento asertivo, de apertura mental e interpretación de la subjetividad, sustentado en una adecuada inteligencia lingüística y actitud positiva hacia el otro. d) Campo de la comprensión del entorno y la visión: Involucra el conjunto de capacidades necesarias para desarrollar una adecuada ubicuidad con el entorno, adaptándose en forma proactiva al campo de fuerzas dominante en el mismo. El reconocimiento contextual y el desarrollo de una lectura ajustada sobre la realidad, requiere de la construcción de una conciencia temporal en la que confluyan una perspectiva histórica y una visión prospectiva. La efectiva construcción de una visión personal, debe entender los desafíos de la complejidad, desarrollando capacidades de abstracción a partir de una actitud contemplativa. Generando los instrumentos de relevamiento apropiados generamos una serie de entre-


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vistas en profundidad con individuos que ejercen en la actualidad distintos roles de liderazgo en organizaciones y hemos podido rescatar algunos indicios que reafirman la posibilidad de arribar al anhelado modelo. Hemos podido observar la relevancia decisiva del valor de la experiencia y la incidencia del entorno cultural en el proceso de la formación de un líder, pero más allá de estas ineludibles referencias, existen tres factores decisivos comunes, no siempre reconocidos y destacados en otras fuentes: • Vocación transformadora, entendida como el deseo personal del individuo por transformar realidades asumiendo un rol protagónico en dicho proceso. • Cultivo de la propia actitud, sosteniendo en el tiempo un sistema de valores organizado y concordante con un sentido de misión personal. • Autopercepción, entendida como la conciencia personal de virtudes y la identificación de experiencias y momentos de una historia de vida que contribuyeron a la formación de las mismas. Conciencia y lenguaje, parecen convertirse así en la llave de un saber propio de los líderes que bien factible es de transformar en una herramienta de aprendizaje para otros. ALUMBRANDO NUEVOS PARADIGMAS

futuro del desarrollo del liderazgo, como el de un vasto conjunto de habilidades humanas, se conducirá irreversiblemente hacia el campo biotecnológico y que no está lejos el momento, casi ficcional, en que nos encontremos con la posibilidad de disponer de una “píldora para convertirnos en líderes” mediante la estimulación química de determinadas áreas de nuestro cerebro. Otros, aun desde alguno de los citados campos disciplinares (Golombeck, 2008; Tevez, 2012) observan con un marcado escepticismo está posibilidad, alineándose en un plano de pensamiento que prioriza un componente bioantropológico, que asigna un rol determinante a la cultura y sus clásicos mecanismos de intervención como respuesta central del progreso humano. En esta última línea, nos inscribimos: creemos firmemente en la posibilidad de generar “jugadores infinitos”, capaces de derribar el mito de la fragilidad humana a partir de un enfoque holístico sobre su proyecto de vida y destino personal (Sinek, 2016). Honrar esa visión desde el plano de la educación sigue siendo en nuestro criterio el desafío de una concepción humanista. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Alexander, G. (2009). Adversidades. Miami – US: Boston Press. Alvarez de Mon, S. (2003). Desde la adversidad. Madrid: Pearson.

Ni la referida, ni ninguna de las investigaciones que se desarrollan actualmente sobre este terreno pueden darse por concluidas, puesto que el terreno es cada vez más fértil frente a este tipo de investigaciones.

Ashua, Ch. (2002). Liderazgo. México: Mc Graw Hill.

Lo que sí puede afirmarse es que el momento actual es especialmente controversial en torno a nuevos paradigmas que parecen alumbrarse.

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El desarrollo de disciplinas como la genética, las neurociencias y su convergencia tecnológica, hace que muchos piensen que el

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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a03 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)


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Teorías, usuarios e informes de responsabilidad social corporativa. Una revisión desde la construcción histórica del Estado1 Theories, users and reports of corporate social responsibility. A review from the historical construction of the State Carlos Alberto Muñoz Restrepo2 Resumen El presente trabajo tiene como objeto precisar la justificación de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) desde la evolución de su discurso, respecto de la formación del Estado Social de Derecho. Revisa los antecedentes a partir de su vinculación con la emergencia y consolidación de los modelos de Estado de Derecho, así como plantea las teorías más relevantes de RSC y su relación con las finanzas y el prestigio. Su metodología, basada en la revisión de artículos sobre la temática en publicaciones científicas, permite el análisis de las categorías sugeridas. Los fundamentos y alcances de la RSC se pueden descubrir en los principales aportes de los modelos de Estado planteados. En Colombia, a pesar de tener rango constitucional, carece de reconocimiento explícito a través de una ley que la reglamente y no goza de relevancia dentro de las preocupaciones en la agenda corporativa en materia de prestigio, aunque el sector empresario genere los informes respectivos.. Palabras Clave: Responsabilidad Social Empresarial, Stakeholders, Grupos de Interés, Finanzas, Contabilidad Social, Contabilidad Ambiental, Investigación Contable.

Abstract This paper aims to clarify the justification of Corporate Social Responsibility (CSR) from the evolution of its discourse, regarding the formation of the Social State. It reviews the antecedents from its link with the emergence and consolidation of the models of State, as well as it raises the most relevant theories of CSR and its relation with the finances and the prestige. Its methodology, based on the revision of articles on the subject in scientific publications, allows the analysis of the suggested categories. The foundations and scope of CSR can be found in the main contributions of the State models proposed. In Colombia, despite having a constitutional rank, it lacks explicit recognition through a law that regulates it and does not enjoy relevance within the concerns in the corporate agenda in terms of prestige, although the business sector generates the respective reports. Keywords: Business Social Responsiblilty, Stakeholders, Groups of Interest, Finance, Social Accounting, Environmental Accounting, Accouting Research.

Recibido: 9 de Marzo de 2017. Aceptado: 2 Mayo de 2017.

1 Artículo derivado del proyecto “Fundamentación Línea de Investigación Grupo CONTAS”, centro de costos 0502020610. Número radicado 49742. 2 Doctorando Ciencias Contables, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad de los Andes Venezuela. Docente Investigador, líder grupo contabilidad ambiente y sociedad – CONTAS. Universidad Católica Luis Amigó. Medellín. Colombia. ORCID.ORG / 0000-0002-3374-9662. Email: carlos.munozre@ amigo.edu.co

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INTRODUCCIÓN El presente artículo indaga acerca de la evolución del concepto de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) desde un enfoque distinto a los tradicionales discursos económicos, sociológicos y políticos. Para ello se realiza un análisis histórico que vincula el desarrollo en la materia con el traspaso desde el Estado liberal hasta el Estado Social de Derecho y con ello la interrelación de las empresas con el bienestar general de la sociedad. Luego se destacan las teorías más relevantes de la RSC a efectos de señalar los vínculos de su relación con las finanzas y el prestigio. En el primer apartado se realiza un recorrido histórico por el concepto de RSC, destacando los principales hitos en la materia, la derivación en el concepto de sostenibilidad empresarial y la propuesta Global Reporting Iniciative (GRI). Además se explica, a partir de la construcción de la institución del Estado, como este tipo de acciones terminan respondiendo tanto a reivindicaciones sociales logradas a través de la lucha política, como a la asistencia del Estado en las funciones que no alcanza a desarrollar. Las tensiones entre las diferentes percepciones de la RSC se explican como respuesta a discursos de naturaleza política y económica. En el segundo apartado se realiza un análisis crítico de las cuatro teorías más relevantes de la RSC correspondientes al discurso tradicional. Luego se exponen los informes que se han construido para dar cuenta de dichas actividades de RSC y los usuarios a quienes se destinan desde el ámbito público y privado. Finalmente, se observa el concepto de prestigio en su relación con la RSC y las finanzas. Según da cuenta la revisión bibliográfica internacional, la dinámica del Estado y el sector empresario en lo que respecta a la RSC no ha sido mayormente reglamentada. De este modo, en Colombia, la actuación en la materia queda sujeta a la voluntad de las empresas y el poder de decisión de quien emite los informes correspondientes. Este último efectúa un ejercicio de equilibrio entre las expectativas de ganancias corporativas y la legitimidad otorgada por el pú-

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blico. Dicho aspecto mantiene una vinculación lejana con el prestigio. ANTECEDENTES Y CONTEXTO DE LA RSC El abordaje de la RSC requiere remitirse al proceso histórico que dio origen a los compromisos de la actuación organizacional. El tema, antes de fundarse en un “deber ser” que justifique su carácter discrecional y voluntarista por parte de las corporaciones, es producto de las tensiones que se suscitaron entre fuerzas económicas y políticas cuyo fin era establecer en el ámbito global, sus intereses en la formación del Estado. Tras la RSC subyacen motivaciones políticas y económicas centrales que tuvieron protagonismo a través de la historia, especialmente desde comienzos del siglo XX. Es importante destacar los hitos que han marcado el surgimiento y evolución de la RSC. Se pueden ubicar acciones en este sentido desde finales del siglo XIX y principios del XX, mediante iniciativas filantrópicas, de asistencia social y donaciones privadas agenciadas por la iglesia e instituciones de beneficencia, que están en sintonía con el valor de la caridad (Sabogal, 2008, pág. 183). Durante los años 20 se producen los primeros avances en materia de RSC en su idea como práctica organizacional, y es así que se la relaciona con la problemática social que se estaba viviendo a partir del modelo liberal o de libre mercado de la época (Lozano y Soler, 2000, citado por Crespo, 2010). Aspecto este que se evidencia en la declaración de la Corte Norteamericana, en 1919, “la organización de negocios debe responder fundamentalmente a los beneficios de los accionistas”, además de la consideración de la corporación como la mayor institución social (Sabogal, 2008). Durante los años 30 aparecen dos elementos que caracterizan el comportamiento de las corporaciones, y que precisamente se hacen distinguibles en el ámbito colombiano. Por un lado surge la organización de actividades sociales, mediante la figura jurídica de las fundaciones; por otro, aparece el estímulo estatal a las donaciones mediante el artículo 121 del Estatuto Tributario vigente.


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En los años 50 se hace énfasis sobre la aparición en la literatura del término general “responsabilidad social” (Crespo, 2010), como por ejemplo en el texto “Social Responsibilities of the Businessman” de Howard R. Bowen en 1953 (Sabogal, 2008). Las actividades de RSC identificables hasta entonces, se centraban en: actividades filantrópicas o de voluntariado, en un contexto de privilegio al accionista, y actividades de organización para aprovechar los estimulos, a excepción de las conquistas estructurales logradas por las fuerzas sociales en la declaración de los derechos de los trabajadores durante la revolución mejicana. En la década de los años 60 aparece un elemento paradigmático en la teoría de la responsabilidad social, la palabra stakeholder. La cual fue acuñada en un memorando interno en el Instituto de Investigación de Stanford en 1963. En 1965 en la Declaración de Delhi se define el modelo de Teoría de Stakeholder (Sabogal, 2008). Por otro lado, durante los años 70 se declaran las obligaciones que se le otorgan a las empresas: responsabilidad para la creación de empleo, no discriminar y evitar la contaminación del medio ambiente. De acuerdo con Crespo (2010) citando a Friedman (1970)3, “estas proclamas no son coherentes con el sistema de libre empresa, lo que a su vez pone en peligro los fundamentos de la sociedad liberal, ya que implica una serie de restricciones al libre mercado y a la libertad económica de los sujetos”. En palabras de Friedman (1970) la responsabilidad social consiste en “conducir los negocios de acuerdo con los deseos de ellos, que generalmente serán deseos de hacer tanto dinero como sea posible ateniéndose a las reglas básicas de la sociedad, tanto las incorporadas en la ley como las incorporadas en las costumbres éticas”. En la década del 80, en el contexto de discusión de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), surge la idea de que al realizar acciones de este tipo se está haciendo una inversión 3  Responsibilities for providing employment, eliminating discrimination, avoiding pollution… pure and unadulterated socialism “The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits”, Friedman The New York Times Magazine, September 13, 1970. Copyright @ 1970 by The New York Times Company. El texto está disponible en http://link.springer.com/chapter/10.1007%2F978-3540-70818-6_14#page-1

más que un gasto. En este sentido, Drucker (1984) plantea que las acciones de RSE son una oportunidad para las empresas, ya que es la posibilidad de convertir un problema social en una oportunidad económica. Sin embargo, no existen estudios empíricos concluyentes de esta correlación (Sabogal, 2008, pág. 195). Durante los 90 la discusión del concepto da origen a las teorías actuales de la responsabilidad social, la teoría de la ética de los negocios, de ciudadanía corporativa y de grupos de interés. Esta última noción es retomada por Freeman (1988), quien enfatiza en darle nombre a los grupos o personas de las empresas –stakeholders- para que, al considerar las orientaciones o actividades de la empresa, estas tengan agentes ciertos como contrapartida y así determinar con quien ser socialmente responsable, sus antecedentes se hallan en el año 1963. Para el período de la década del 2000, aparecen cuestionamientos a la actitud ética de la empresa y la sociedad en general. En este sentido, Cortina (2003), introduce un elemento importante en la discusión, plantea que “lo fundamental en la idea de RSE reposa en el espíritu ético de la modernidad, sin dejar de lado el principio de libertad, el cual se debería trazar paralelamente a la responsabilidad” (Crespo, 2010, pág. 124). A lo largo de este recorrido, se encuentra un viraje importante en la noción general de responsabilidad social. El asunto suscitado por el desplazamiento del término RSE hacia el de RSC puede atribuirse a Carroll (1999). Por un lado, la empresa es una unidad económica con fines de lucro que cuenta con diferentes tipos de capital (económico, humano, etc.) para producir bienes o servicios. Por otro lado, la corporación es una persona jurídica, la cual posee derechos amparados por la ley, similares a aquellos de una persona natural. Una de las características propias de la corporación es que los accionistas no son responsables de las obligaciones de la misma, ya que su responsabilidad está limitada por los aportes que hayan realizado. No obstante, esta definición parte de la concepción de corporación desde el derecho de

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sociedades, una rama del derecho especializada en la definición jurídica de tipos de sociedad comercial al amparo del código de comercio, como en el caso de Colombia o ley de sociedades en otras esferas jurisdiccionales. En este orden, identificar la corporación con los accionistas está refiriendo una tipología de contrato donde la voluntad para su creación radica en los aportantes de capital, tales como los accionistas en sociedades anónimas, comanditas por acciones y simplificadas; y socios en las sociedades de responsabilidad limitada. Sólo en estos casos, la responsabilidad se limita al aporte en capital. Trascendiendo esta concepción aparece un término más prolífico, que busca abarcar todo tipo de organizaciones, el de Responsabilidad Social Organizacional (RSO). En el ámbito latinoamericano, particularmente en Colombia, surgen propuestas sobre la información a presentar a las partes en relación a la RSC, en especial en lo referente al denominado Balance Social (Fernandez, Gallego, & Ortiz, 1996). Estas propuestas fueron recogidas por varias empresas en sus informes anuales, así como en la Contabilidad Social, Ambiental y del Recurso Humano (Araujo, 1995) y también fueron puestas en escena en el ámbito académico universitario y empresarial durante el primer quinquenio de los 90. Particularmente haciendo énfasis, este último, en la información sobre el recurso humano, elemento que es absorbido por el componente social en los modelos. Este texto se convierte en pionero en la materia. En el año 1997 la organización Coalition for Enviromentally Responsible Economics (CERES), en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEP), lanzó la Global Reporting Iniciative (GRI) que busca generar un aporte en la comparabilidad de la información relacionada con la RSC entre las distintas organizaciones (Moneva, 2007). Puntualmente se señala que “…constituye el primer aporte a una información corporativa comparable en el ámbito de Triple Bottom Line, definida como el desarrollo sostenible que compromete la búsqueda simultánea de

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la prosperidad económica, la calidad medioambiental y la justicia social…” (Moneva, 2007) La actuación de la empresa se puede sintetizar, desde el enfoque Triple Bottom Line, en que la sostenibilidad empresarial se representa en tres tipos de acciones: económico, social y ambiental. Esta estructura permite disponer de referentes que a partir de la continuidad y la comparabilidad, admiten disponer de información para conocer la actuación empresarial, ver figura 1. Por tanto, el surgimiento de acciones por parte de las empresas para contribuir al bienestar social (hoy llamadas responsabilidad social, con todo su carácter voluntarista y discrecional), como producto de las demandas y reivindicaciones de la sociedad, puede ser abordado desde dos perspectivas de análisis: un análisis endógeno o coyuntural, como el descrito, o un análisis exógeno o entornal, el cual obliga a realizar una comprensión estructural del problema. Esta segunda perspectiva, implica hacer una lectura histórica de la evolución del modelo de Estado y de su correspondiente modelo de economía política. Esta tensión puede expresarse en términos del surgimiento y evolución del estado liberal, así como de la dinámica impuesta por la consolidación del Estado Social de Derecho, modelo que caracteriza la mayoría de los estados modernos. A continuación se efectúa un repaso de las demandas que se han instaurado en las instituciones a través de la lucha política y económica. ESTADO DE DERECHO Y TEORÍAS DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA Estado Liberal de Derecho y Teorías de Responsabilidad Social El Estado liberal surge como un arma política contra el régimen monárquico absolutista del período medieval y, en este orden, es entendible y comprensible su surgimiento. El mismo contribuyó enormemente a superar el orden feudal y establecer un nuevo orden social.


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La filosofía política del liberalismo, establece un antagonismo y diferenciación entre Estado y sociedad. Tal posición, es producto de la lucha que promoviera la burguesía contra los restos feudales y el poder político del régimen monárquico. Su principal pretensión es asegurarse el monopolio de la actividad económica como derecho de carácter civil al ser separada de la competencia del Estado, argumentando que ésta tiene sus propias leyes que obedecen a la naturaleza de la sociedad. El Estado liberal, se concibe desde su dimensión política a partir de aspectos que se han constituido como los mayores aportes a la historia de la humanidad; el establecimiento del principio que sostiene que: la soberanía reside en el pueblo, el derecho al voto, la democracia representativa, la división de poderes, la creación de un Estado de Derecho, es decir de un Estado no arbitrario ni absolutista que respete los derechos humanos individuales y la ley misma. Desde su dimensión económica, el Estado se concibe como un Estado “gendarme” o Estado policía, cuya función básica consiste en hacer respetar las leyes del mercado a través de la operación del conocido “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar). “El Estado Liberal de Derecho construyó una con-

cepción negativa del Estado que en la esfera económica significó el principio de que en tanto menos frecuentes fueran las intervenciones del Estado, tanto mejor para el desarrollo de la sociedad económica” (Durán, 2001, pág. 16). En este sentido se entiende como algunas teorías de RSC explican que las acciones de responsabilidad social sean iniciativa de las corporaciones y no por constricciones estatales. Desde su dimensión social, el Estado liberal no se caracteriza precisamente por pregonar acciones con estos fines, si lo ha hecho ha sido más como respuesta a las transformaciones producidas por la tensión con el sindicalismo, particularmente en el momento histórico que determinó la consolidación de la revolución industrial. La política social del Estado Liberal de Derecho, ha sido el producto del intento de eliminación del socialismo surgido por los exagerados niveles de súper explotación industrial que generó la denominada clase obrera, dando como producto las primeras reglamentaciones en materia de seguridad social en el mundo (Durán, 2001) como fueron: el seguro de enfermedad, el seguro de accidentes y los seguros de vejez y de invalidez, durante el mandato de Bismarck en la Alemania del siglo XIX. Aquí se encuentran entonces los primeros antecedentes de la RSE, pero de carácter estructural, ya que se instalan en la ley. En este sentido

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abandonan la discrecionalidad y se tornan obligatorias, superando el carácter voluntarista inherente a las actividades de responsabilidad social. En el concepto de Estado de Derecho se imprimen varios principios de obligatoria observancia en las relaciones sociales en general, como son los derechos fundamentales del hombre, que constituyen un referente ineludible de la actuación empresarial de responsabilidad social, declarada por muchas organizaciones; además de otras más de carácter político como el principio de la separación de poderes, y el de la autoridad de la ley, a través del cual se garantiza la subordinación a la juridicidad, asunto que no se duda en declarar. Estado Social de Derecho y Teoría de Responsabilidad Social Por su parte, el surgimiento del Estado Social de Derecho es el producto de varios hechos y tensiones sociales que dieron como producto una nueva concepción del Estado y una redimensión de sus fines. Esto se generó, a grandes rasgos, por factores como la revolución industrial, que produjo la dinámica de la reproducción ampliada del capital bajo el esquema liberal, lo que derivó consecuentemente en altos niveles de degradación de los trabajadores. A fin de incrementar sus ganancias los propietarios se inclinaron a maximizar la explotación de la mano de obra, actitud derivada del nuevo orden establecido por las ideas de los economistas clásicos del liberalismo, quienes confiaban en la búsqueda de la maximización del beneficio privado y la generación automática del bienestar general. Esta situación trajo como consecuencia cuestionamientos fuertes al sistema capitalista y al Estado Liberal de Derecho, al cual se le fueron introduciendo cambios que culminaron con el surgimiento del Estado Social de Derecho. En estos antecedentes radicales, se encuentra una fuerte relación con la filosofía de la teoría de la RSC denominada del valor del accionista o capital fiduciario. Aunado a lo anterior, es necesario agregar otros factores que contribuyeron a la gestación del Estado Social de Derecho. Un primer

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factor lo constituyó la revolución mexicana, entre 1910 y 1917 que culmina en una nueva Constitución, novedosa en lo concerniente a la consagración de los derechos sociales de los asalariados y los campesinos (Durán, 2001). También actúa como segundo factor, la Constitución de Weimar en la Alemania de 1919, que consagra la obligación por parte del Estado de garantizar los derechos sociales. Por otra parte, se encuentra como un tercer aspecto, la crisis del capitalismo de 1929 en donde el derrumbe de la bolsa de Nueva York en octubre detonó una de las mayores crisis que haya sufrido el modelo capitalista. La gestación de un mercado de valores a través de la dinámica del intercambio bursátil, produjo afortunadamente, el mayor aporte en materia de regulación contable, los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA) y a su vez, implicó la consolidación del modelo de Estado de Bienestar (Welfare State), a través de la política implementada por Roosevelt, quien con la asesoría de Keynes, denominaría “New Deal” o nuevo trato. Generalmente el Estado de Bienestar se interpreta como una estrategia conducente a contrarrestar las coyunturas inherentes a las crisis del capitalismo. En este orden entonces hablar de Estado de Bienestar nos remite a poner el acento en el carácter económico y social de la intervención del Estado, pretende en última instancia, generar condiciones que hagan posibles el derecho al trabajo, la lucha contra la pobreza, protección contra los riesgos sociales y la generación de oportunidades iguales. Asuntos que se vislumbran como referentes de la actuación de las Corporaciones con Responsabilidad Social, pero que se mantienen en su carácter voluntario. En este modelo, al Estado le corresponden una serie de tareas en el campo político, económico y social (Durán, 2001): a) Como un ente regulador, en el sentido de que al mismo tiempo debe establecer las reglas de juego de la economía privada, de manera tal que pueda garantizar a todos el ejercicio de la libertad económica.


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b) Como ente de control del ejercicio de la libertad económica para proteger a los débiles económicos, evitando la indebida elevación de precios y las maniobras abusivas tendientes a obstruir el ejercicio de la libertad económica por aquellos. c) Como un ente de fomento, en el sentido de que, al protegerse constitucionalmente, la iniciativa privada, el Estado debe promover, estimular, en definitiva, fomentar el desarrollo de actividades económicas por el sector privado. Dentro de esas actividades de fomento tiene que realizar actividades de infraestructura y de equipamiento. d) Como ente empresario debe desarrollar una actividad industrial, monopólica, en las áreas económicas que se han reservado por razones de conveniencia nacional. Además desarrollar la industria básica pesada y asumir empresas, aún en concurrencia con los particulares, en aquellas áreas donde sea necesario según la política económica. En el Estado Social de Derecho el Estado dirige no sólo el proceso económico sino que además tiene como fin el desarrollo integral, es decir, el desarrollo económico, político, social y cultural. Este fin del Estado tiene rango constitucional en la mayoría de los países, pero no figura expresamente en la ley. De esta forma las empresas adquieren un rol activo en la promoción del desarrollo a través de acciones consideradas en el marco RSC. En ese orden se ha de reconocer que en el Estado Social de Derecho la RSC, no obstante su naturaleza voluntarista, implica deberes constitucionales concretos por parte de los propios actores. Su consagración ha hecho posible que a la empresa se le imprima una función social, la cual tiene carácter constitucional en Colombia mediante el artículo 333. En su debate se ha dejado claro que la acción de la empresa implica obligaciones, más allá de la protección de la libre competencia y la iniciativa

privada, lo cual se traduce en la protección del interés público, frente al particular. Artículo 333. La actividad económica y la iniciativa privada son libres, dentro de los límites del bien común. Para su ejercicio, nadie podrá exigir permisos previos ni requisitos sin autorización de la ley. La libre competencia económica es un derecho de todos que supone responsabilidades. La empresa, como base del desarrollo, tiene una función social que implica obligaciones. El Estado fortalecerá las organizaciones solidarias y estimulará el desarrollo empresarial. El Estado, por mandato de la ley, impedirá que se obstruya o se restrinja la libertad económica y evitará o controlará cualquier abuso que personas o empresas hagan de su posición dominante en el mercado nacional. La ley delimitará el alcance de la libertad económica cuando así lo exijan el interés social, el ambiente y el patrimonio cultural de la Nación (República de Colombia. Congreso, 1991). Pero dicha cuestión se queda en la generalidad, dado que el acuerdo político no expresa taxativamente cuáles son esas obligaciones. Es aquí donde la interpretación por parte de las corporaciones adquiere cuerpo en forma de Responsabilidad Social. Como el tema no se encuentra regulado por la ley, entonces: “…de resorte legal, en el país no existe norma alguna que aborde y desarrolle la RSE, algunas disposiciones mencionan tangencialmente el término, pero aparte de las discusiones doctrinales y de ciertas interpretaciones dadas al contenido de la Constitución, en el orden interno no se profundiza más, lo que da pie, frente al problema sobre el alcance de la responsabilidad social de la empresa, a soluciones abiertas de regulación (soft law). (Acevedo-Guerrero, Zárate-Rueda, & Garzón-Ruiz, 2013, pág. 323). Se podría inferir que a lo largo del proceso histórico, la sociedad colombiana, se ha debatido entre dos concepciones generales de Estado, lo cual señalaría su economía política. La

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tensión por institucionalizar una u otra forma de Estado, ha configurado el carácter de la empresa, y particularmente el concepto de entidad en materia de contabilidad. Al definirse el concepto, se encontró que existe una tensión fundamental por la apropiación del excedente de riqueza denominado renta empresarial. Tanto la noción más radical de corte liberal que define a la función de la empresa en términos de maximización del beneficio, lo que se traduce en términos de la teoría de la responsabilidad social como shareholder, o capital fiduciario; como la noción más pura de tendencia socialista, que traduce la renta de la empresa a renta de Estado, tienen cuestiones comúnes. En ambas existe un proceso de reconocimiento de costos, producto de las actividades de responsabilidad social, que se traducen en disminución de la renta empresarial. Si las acciones de RSC no son obligatorias por ley, son discrecionales del poder de decisión, lo previsible sería que ésta se traduzca en un equilibrio entre expectativa de ganancia y legitimación social. Muchas veces orientadas a mejorar su imagen, más que realizar verdaderas transformaciones de beneficio social, aunque se encuentran experiencias que apuntan a los objetivos de la Responsabilidad Social, tales como los programas de inclusión desarrollados por las grandes empresas. Así entonces, esto se comprende bajo el análisis de dos categorías básicas de la evolución de la sociedad: el modelo de Estado y su correspondiente modelo económico, que instrumentaliza las condiciones de participación de las fuerzas productivas en el proceso de creación y distribución de la riqueza a través de las organizaciones. LAS TEORÍAS DE LA RSC Existen variadas teorías en relación a quien se destina la RSC. Siguiendo a Melé (2007), las teorías contemporáneas justifican a quien va orientada la actuación de la empresa: •

Teoría de la actuación social de la empresa, la tradicional teoría de la responsabilidad social.

Teoría del valor para el accionista, capital fiduciario.

Teoría de los grupos de implicados, Stakeholders.

Teoría de la ciudadanía empresarial.

Cada una de ellas busca fundamentar hacia quién se dirige la actuación de la empresa. Todas adolecen de fortaleza argumental, motivo por el cual, se busca superar dicha debilidad remitiéndose a una argumentación desde el contexto de la responsabilidad social. De este modo se explica por los diferentes modelos de Estado, develando así la dinámica histórica que subyace en la tensión sobre a quienes se dirige la acción empresarial. Además de fundamentar una postura realista del tema y formular un código moral susceptible de auditoría y de definir la rendición de cuentas mediante informes contables y memoria cualitativa. En síntesis, con Melé (2007) se puede considerar que la teoría de la actuación social empresarial, se inspira en el enfoque neo institucionalista. Explica la actuación de la empresa, precisamente en función de las determinaciones institucionales, otorgando así una explicación justificatoria. La consideración de su dimensión ética se basa más en el valor social, lo cual explica su profundo carácter utilitarista; su ética se inspira, en el sentido de su responsabilidad pública, en lo “políticamente correcto”. Así, variables como: lo ambiental, derechos humanos y corrupción se ponderan en armonía con dicha orientación “política”, por lo que se podría decir que carece de racionalidad ética. Su comportamiento se entiende entonces en la separación de lo social y de lo económico. Por su parte, la teoría del valor para el accionista o de capital fiduciario, ha inspirado su discurso en Friedman (1962, 1970); Jessen y Mecling (1976) y Jessen (2000). Por lo que se podría ubicar en la teoría económica neoclásica. La responsabilidad social se reduce a maximizar valor del accionista. El objetivo económico es el único fin de la empresa. En este marco el Estado limita los impactos negativos derivados del abuso por parte de las empresas. Siendo así, se podría afirmar que se puede crear


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riqueza degradando a la persona, erosionando la convivencia social, contaminando el medio ambiente. La racionalidad económica reduce la dimensión de la racionalidad humana, el sujeto humano es el homo economicus. Se encuentra un fuerte fundamento en la denominada teoría positiva en contabilidad (Watts y Zimmerman, 1976) en la cual hacen presencia: la teoría de la firma y de la agencia. La ‘teoría del comportamiento de la empresa’ (behavioral theory of the firm) de Cyert y March (1963). Y más atrás en el tiempo, el interés maximizador individualista, recoge las tesis de Hobbes (1588-1679), Smith (1723-1790) y Spencer (1820-1903). Al caracterizar el comportamiento corporativo en términos de la teoría de la agencia, se sabe que la relación principal agente origina problemas de optimización mediante los llamados costo de agencia o costos de transacción. Estos surgen de fenómenos como: la selección adversa, riesgo moral y la asimetría de la información. Los gerentes buscan resolver estos aspectos recopilando información, diseñando sistemas de control y de contratación con el agente, de modo tal que respondiendo a las leyes del mercado y la maximización del interés individual, emitan sus informes de RSC y constituyan una estrategia para lograr la función económica. Esto último, en dicha teoría, es la razón de ser de la empresa. Respecto a la teoría de los Stakeholders, inspirada en el trabajo de Evans y Freeman (1988) los Directivos responden ante los grupos implicados. Empleados, accionistas, clientes, consumidores, organizaciones cívicas, medios de comunicación son otros grupos, que se los denomina Stakeholders. En esta perspectiva, el derecho de propiedad está subordinado a la justicia distributiva. Donde el Estado es un grupo social más cuya naturaleza estriba en limitar la actuación empresarial. Se parte del hecho que si la organización actúa de modo responsable con los implicados, esto repercutirá positivamente en los resultados del accionista. Motivo por lo cual los grupos participan en las decisiones y buscan equilibrar los intereses en conflicto mediante el diálogo y la equitativa distribución de cargas y compensaciones. El

objetivo económico básico operativo tiene limitaciones éticas. Finalmente, desde la perspectiva del autor, la teoría de la ciudadanía empresarial o Corporate Citizen, el bienestar social se entiende más allá de la creación de riqueza. Su perspectiva de la regulación se inspira en la idea que los derechos humanos universales están en la base de su actuación. Contrario a la naturaleza de la perspectiva individualista, la legitimidad de la empresa se entiende toda vez que ella ha de asumir funciones sociales. La corporación es un actor social y no un mero agente económico. Busca el bienestar social, no desde la perspectiva de la empresa como relacionamiento de grupos, sino desde la perspectiva de la cooperación internacional y del ciudadano global. Sin embargo, en la perspectiva global, la actuación de las corporaciones multinacionales con todo su poder, podrían suponer una intromisión en las funciones estatales. Es de destacar que en el World Economic Fórum de Nueva York 2002, 34 de las más grandes corporaciones globales, firmaron una declaración donde se afirma la ciudadanía empresarial en términos de la contribución que la empresa hace a la sociedad mediante sus actividades empresariales nucleares, su inversión social, la filantropía, y la participación en políticas publicas (Melé, 2007, pág. 13). La crítica más evidente a dicha teoría radica en la legitimidad de la empresa para asumir funciones que tradicionalmente han sido del Estado. Se está hablando de un escenario en el cual las decisiones están a cargo de funcionarios “multinacionales” y donde el control social evidentemente se diluye en el tránsito hacia el ciudadano parroquial. De lo mencionado presedentemente se puede concluir que la teoría de la RSC ha sido desarrollada sobre la base de teorías particulares, económicas, sociológicas y políticas. Se produce una identificación con Crespo (2010) en que aparte de las perspectivas económicas, sociológicas y políticas, es necesario además considerar cuestiones éticas y que aún falta desarrollo para poder presentar una teoría de

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responsabilidad social sólida. Estas críticas se evidenciadan en el hecho de no poder encontrar una definición aceptada del concepto, ver tabla 1. LOS DESTINATARIOS Y LOS INFORMES RSC. EL PRESTIGIO Y LAS FINANZAS Un elemento básico, de los procesos de RSC, es el tema de la transparencia. De acuerdo con Crespo (2010) la transparencia se mide

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esencialmente a través de su accountability o rendición de cuentas, desde el diálogo sostenido con los grupos de interés. El proceso de rendición de cuentas, supone “el deber de proveer cuentas (no necesariamente financieras) o de llevar a cabo ciertas acciones de las cuales se es responsable”, su funcionalidad depende de: 1. Que exista la relación. 2. Que esté definida socialmente.


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3. Exista el derecho a obtener información (Crespo, 2010, citando a Grey, 1996). Se hace necesario superar el enfoque radical tradicional del inversor, shareholders por el enfoque del participe, stakeholders de la organización. Entonces, ¿qué mecanismos de información existen? Lo primero es considerar que han de existir procesos de emisión de información donde la periodicidad y comparabilidad se suponen. No obstante autores como Crespo (2010) afirman la no existencia de consensos respecto del contenido de las acciones de RSC: “…se observa constantemente la dificultad o imposibilidad de establecer una definición aceptada sobre este concepto y, por ende, determinar cuáles son los elementos que debe cumplir una empresa para ser socialmente responsable (Barroso, 2008; Magno y Silva, 2007; Mercado y García, 2007; Perdiguero, 2003; Rostein, 2004).” Sin embargo, es cuestionable a la luz del acuerdo sobre los informes que refieren esta actuación empresarial. De acuerdo con Moneva, (2007, pág. 286 citando Moneva, 2006) se hace una afirmación interesante “la elaboración de estos informes ha estado sustentada en la participación de todos los grupos de interés relevantes para la entidad informante”, por lo que constituyen la representación el enfoque de stakeholders de la información. Aunado a lo anterior, se podría anunciar que la información sobre la RSC ha asumido históricamente el informe anual, el informe de gobierno corporativo y los informes sociales y medio ambientales, en cuanto a la estructura de informes se refiere. En este orden se puede afirmar que la responsabilidad social corporativa se manifiesta mediante la revelación de información relacionada con ello. Existen otras variantes como: el informe social, informe medioambiental o informe de responsabilidad social. La más extendida en los últimos años es la memoria de sostenibilidad, Global Reporting Iniciative (GRI). Cerca de 200 empresas en Colombia han adoptado el modelo, y de ese modo, informan a la sociedad acerca de

su gestión social. No obstante, el prestigio no es la principal preocupación de los gerentes en Colombia y por el contrario sí lo es en el ámbito global (Ortiz Castaño, 2016). Mediciones recientes logran ubicar entre las principales preocupaciones de la dirección cuestiones sobre: el prestigio, daño a la reputación y la marca, mientras que en el ámbito colombiano, lo constituyen: el tipo de cambio y el costo de la materia prima4, tabla 2. Como es dable observar, el tema de la RSE en Colombia aún no adquirió prioridad en los gerentes de empresas y pareciera reflejar más problemas de institucionalidad que de la dinámica del mismo mercado. La vinculación de factores asociados a la RSE en el marco del prestigio, ofrecen una perspectiva de análisis valiosa, dado que el concepto se encuentra en construcción (Orozco Toro & Ferré Pavia, 2012). Las acciones de RSE pueden ser una oportunidad para las empresas, ya que brinda la posibilidad de convertir un problema social en una oportunidad económica. Y por otra parte el reconocimiento social y prestigio hacen atractiva la inversión: La RSE ha ido cobrando mayor importancia en el ámbito de las finanzas. Se han creado índices de responsabilidad social con el fin de que los inversionistas sean capaces de identificar las inversiones socialmente responsables. Asímismo, las empresas han ido adoptando de manera voluntaria la generación y presentación de informes de RSE como complemento de la información financiera (Saavedra Garcia, 2011, pág. 39). En este orden, precisa la fuente que: “Según la experiencia mundial, un fondo de inversiones que considere estas inquietudes (I.S.E-Índice de sustentabilidad Empresarial), es visto por el público inversionista con mejores ojos y termina siendo en última instancia atractivo para inversionistas de largo plazo. Desde 4  Es muy posible que esta medición este siendo reconsiderada, ante la baja del dólar experimentada últimamente

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otro punto de vista, podemos pensar que aquellas empresas que trabajen respetando criterios ambientales y sociales serán prioritariamente seleccionados por los fondos éticos que se creen en el futuro. Se detecta allí una oportunidad para aquellas empresas que tomen la delantera en el camino de la RSE” (Saavedra Garcia, 2011, pág. 42). La vinculación con las finanzas se hace más evidente en tanto se puedan observar los informes tradicionales y la accountability, así: Informe anual Los estados financieros e informe de gestión en Colombia se regulan mediante el Código de Comercio, especialmente la reforma de 1995 mediante la ley 222. Lo relacionado con la información social y medio ambiental, se lleva a cabo mediante el informe a la asamblea. Desde la perspectiva de los stakeholders el informe anual es un documento dirigido esencialmente a los accionistas e inversores y se limita a las acciones que producen valor. El informe de gobierno corporativo Es exclusivo de las empresas que cotizan en bolsa. Su finalidad es fomentar el comportamiento ético en los órganos de la administración y sus principales modelos se orientan a los

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accionistas e inversores, dentro del enfoque de stakeholders. Informes sociales y medio ambientales En este tipo de informes brindan datos sobre el impacto social y ambiental a los grupos de interés. Al generalizarlos, se afirma con Moneva (2007, pág. 3) que los interesados en la RSC son los denominados grupos de interés, que son consultados en la construcción de la memoria desde el enfoque de stakeholders. En la perspectiva de los usuarios, se encuentran básicamente dos tipos de modelos frente a los beneficiarios o destinatarios de la RSC, centrados en la teoría de los grupos de interés o stakeholders. Por un lado su representación de la organización en el ámbito público y por el otro en el ámbito privado. Esta forma de representar a la entidad local como una coalición de grupos de interés se basa en la “teoría del comportamiento de la empresa” (behavioral theory of the firm) de Cyert y March (1963). Según dicha teoría, el empleo del sistema de información contable se interpreta como un mecanismo de control y garantía del cumplimiento contractual, con un papel destacado en la mayoría de las relaciones de agencia que tienen lugar en una entidad. El análisis de tales


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relaciones en el ámbito público local permite establecer ocho categorías de usuarios de la información contable (García, 2001), a la vez que hace posible el reconocimiento de sus principales necesidades de información, figura 2.

la organización y que en modo alguno produce información para la gestión y menos aún para otros grupos de interés como los clientes, consumidores, Estado y sociedad en su conjunto; lo fundamental es el financiamiento.”

La repuesta a la pregunta: ¿a quién interesa la RSC? ha de ser respondida a la luz de determinado discurso teórico, dado que no todas las teorías consideran grupos específicos. Se puede realizar el siguiente análisis, en base a lo aportado por Melé (2007), existen determinadas notas respecto de los interesados, ver tabla 3.

Los grupos de interés o usuarios externos con relaciones contractuales, son aquellos sin los cuales la propia existencia de la empresa es imposible; incluyen: inversionistas, asociados, prestamistas, etc. y en virtud del componente financiero son proveedores de financiamiento. Su visibilidad deviene precisamente de la existencia de contratos, motivo por el cual, existe la necesidad explícita de proveer información de forma puntual de acuerdo a la circunstancia.

Sin embargo se comparte con Franco, (Enero -Junio de 2014), que “dentro de las teorías de los stakeholders hoy se puede sostener que el paradigma de la rendición de cuentas sólo satisface necesidades de agentes externos a

los principales actores de la organización, dado que ostentan el poder de decisión y el poder de transformar las fuerzas productivas. Entre ellos subsiste una tensión determinante, que se deriva del contrato de agencia que tiene el administrador, lo cual lo sume en la necesidad de reducir costos, precisamente detonados por la existencia de los trabajadores en forma de salarios. Hacia ellos se dirige un componente de la memoria de sostenibilidad en tanto constituyen el factor bienestar de los trabajadores. El acceso a la información es permanente y periódico, respectivamente.

Los grupos de interés o usuarios internos con relaciones contractuales, tales como los administradores y los trabajadores, constituyen

Los grupos de interés contextuales son aquellos que desempeñan un papel fundamental en la consecución de la credibilidad y legitimidad necesaria para las empresas, y en último término en la aceptación de sus actividades; pueden incluir autoridades gubernamentales y legislativas, en virtud del entorno regulatorio y legal; organizaciones sociales y comunidades en las que opera la empresa, en virtud de su imagen pública y credibilidad moral; competidores, en virtud del entorno del mercado; y el medioambiente, en virtud de la sustentabilidad de los recursos presentes y futuros (Cajiga, 2015).

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Este tipo de representación de los usuarios de la información de RSC, puede estar inspirada, desde la perspectiva económica, en la economía neoclásica (Friedman), neoinstitucional o del comportamiento organizacional (Cyert y March, 1963) que enlaza las teorías clásicas de economía con la teoría contemporánea de la organización. Esto permite deducir su correlación y dependencia, desde la perspectiva contable, con la teoría positiva, específicamente con la teoría de la agencia, cuyo análisis sería tema de otro escrito. La emisión de información por parte del ente es discrecional, no siempre está sometida a auditoría, y los actores o grupos involucrados no legitiman el informe mediante su refrendación y menos hacen parte del código ético que orienta el informe. Es por ello que se afirma que no son parte de la definición de los términos de responsabilidad social. CONCLUSIONES Las distintas teorías sobre la RSC, oscilan en sus fundamentos filosóficos, entre posturas liberales radicales y socialdemócratas para fundamentar el alcance de la responsabilidad.

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La RSC no tiene reconocimiento explícito a través de la ley y no es obligatoria para las organizaciones, no obstante se reconoce la función social de la empresa en la constitución política en el modelo de Estado Social de Derecho. Esto explica el carácter discrecional y voluntario de la actuación empresarial en ese sentido. Tanto en el modelo de Estado Liberal de Derecho como en el modelo de Estado Social de Derecho se encuentran fundamentos de las actuaciones económicas y sociales expresadas por teorías de la RSC. Las teorías de la RSC analizadas: teoría de la actuación social de la empresa y teoría del valor para el accionista-shareholder, se alinean con el neoinstitucionalismo o teorías neoclásicas de la economía, para buscar reducir la responsabilidad en este sentido, escudándose en argumentos tautológicos y peticiones de principio. Sus fundamentos no dejan de ser justificaciones ideológicas. Por su parte, las teorías restantes reivindican la función social de la empresa y secundan al Estado en el logro de los objetivos sociales.


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Los destinatarios de la actuación de la empresa, en el sentido de la RSC, son variados, pero han logrado consolidar la perspectiva de los stakeholders, tanto en el sector público como en el privado, diferenciándose básicamente por las relaciones contractuales. En esencia, los informes sobre RSC incorporan el informe anual (estados contables e informe de gestión), el informe de gobierno corporativo y los informes sociales y ambientales. Destacándose en el ámbito internacional el GRI. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acevedo-Guerrero, J., Zárate-Rueda, R., & Garzón-Ruiz, W. (2013). Estatus jurídico de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en Colombia. Díkaion 22-2 (), pp., 22(2), 303-332. Apellániz, P. (2010). Introducccion a la Contabilidad General. Recuperado de: http://www.5campus.com/leccion/cf001 15/07/2015 Araujo, J. (1995). La Contabilidad Social. Medellin: CCINCO. Cajiga, J. (2015). El Concepto de Responsabilidad Social Empresarial. Centro Mejicano para la Filantropia. Recuperado de: www.cemefi .org/esr/images/ stories/pdf/esr/concepto_esr.pdf. Crespo, F. (2010). Entre el Concepto y la Pràctica: Responsabilidad Social Empresarial. Estudios Gerenciales ICESI, 26(117), 119-130. Durán, V. (2001). Estado Social de Derecho, Democracia y Participaciòn. Recuperado el Mayo de 2015, de Valle de Bravo Mèxico: www.enj.org. Fernandez, M., Gallego, M., & Ortiz, J. (1996). Balance Social. Fundamentos

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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a04 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)


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La definición de los valores en la organización: una propuesta metodológica The definition of values in the organization: a methodological proposal Hernán Toniut1, Mariana Arraigada2, Sabrina del Valle Ricci3, Micaela Dondero4, Ximena Pacheco5, Agustina Quintana6 Resumen La teoría clásica de estrategia utiliza como insumo los valores, cuya definición constituye un elemento sustancial para establecer la estrategia y las políticas de las organizaciones. Deben promover un marco de coherencia y personalidad que contribuya a que las personas puedan tomar decisiones. Las preguntas subyacentes son: ¿cómo se definen los valores? y ¿quién o quiénes deben definirlos? Los valores deben surgir de las personas que forman parte de la organización, deben ser jerarquizados, definidos y puestos en práctica para finalmente ser re definidos en función a las condiciones del entorno que afecta a la organización. Palabras clave: Valores, misión, principios, estrategias y políticas de las organizaciones

Abstract The classic theory for strategy uses values as an input whose definition constitutes a substantial element to establish the organization’s strategy and policies. It must promote a frame of coherence and personality contributing to the people’s decision making. The underlying questions are “how to define values?” and “who has the role to define them?”. Values should come from the people who are part of the organization, and should be prioritized, defined and put in practice, to finally be redefined according to the environment conditions that impact the organization. Keywords: Values, mission, principles, businesstrategies and policies.

Recibido: 12 de Marzo de 2017. Aceptado: 02 de Mayo de 2017

1 Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA). Magister. Coordinador del Proyecto de investigación. E-mail: Investigación.economicas@ufasta.edu.ar 2 Magister. Investigadora adjunta. 3 Licenciada. Investigadora graduada de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad FASTA 4 Contadora Pública. Investigadora graduada de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad FASTA 5 Contadora Pública. Investigadora graduada de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad FASTA 6 Auxiliares. Alumnos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad FASTA.

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INTRODUCCIÓN Los primeros interrogantes que suelen presentarse al plantear una Gestión y Dirección por Valores son: ¿cómo definir los valores de la organización?, ¿cómo gestionar su funcionamiento? y determinar ¿cuáles serán aquellas creencias que identificarán a la organización? La misión y la visión están estrechamente ligadas a la declaración de valores. Debido a que la gestión por valores (GpV) se basa en una visión integradora, realiza una clara diferenciación entre misión y visión, y aporta sinergia de los valores. Toda organización debe definir su misión, la cual “es una expresión del propósito de la organización: lo que desea lograr en el entorno más amplio” (Kotler & Armstrong, 2003, p.39.). Así como también debe tener en claro cuál es su visión: la que señala el rumbo y da dirección, siendo el lazo que une en la organización el presente y el futuro. Mintzberg (1997) la describe como “la definición de la razón de ser de la organización”. Es importante establecer aquello que la organización piensa hacer, para quién lo hará, así como las premisas filosóficas centrales, sin dejar de lado los valores dado que estos conforman el conjunto de principios, creencias y las reglas que regulan la gestión de la organización. “Una buena declaración de misión y un buen conjunto de valores son tan reales y concretos como una bofetada en pleno rostro. La misión anuncia exactamente la dirección por la que se avanza y los valores describen el comportamiento que nos llevará hasta allí” (Welch, 2005, p.26). García y Dolan (1997) plantean el concepto de Milton Rokeach de valor como “una convicción o creencia estable en el tiempo de que un determinado modo de conducta o una finalidad existencial es personalmente o socialmente preferible a su modo opuesto de conducta o a su finalidad existencial contraria” Welch, J. (2005) aborda la intangibilidad de los valores como bienes sociales que sirven a la organización para orientar sus acciones y que debe desarrollar y defender para alcanzar la misión.

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Ballve y Debeljub (2006) explican que los valores están compuestos por dos elementos: la racionalidad y la virtualidad. La racionalidad determina por qué se deben adoptar ciertos valores y la virtualidad busca traducirlos en virtudes. La gestión por valores es un paradigma que determina la forma en que los directivos interpretarán la realidad y diseñarán estrategias para interactuar con el ambiente: “…una filosofía de administración que concibe la gestión a partir del papel del factor humano como elemento esencial del desarrollo de la organización, que busca la máxima implicación de los empleados, centrando su atención en valores organizacionales, como vía para alcanzar los retos planteados, por la necesidad de adaptarse a las exigencias de un entorno turbulento, consciente, además, de su rol social” (Sarmenteros Bon y Portuondo Vélez, 2009, p.59). En esta definición se observa como confluyen la misión, la visión y los valores. Siendo los valores, la ¨puesta en práctica¨ de la misión y visión definidas por la organización como guías y normas. Por lo que se hace hincapié en la necesidad de definir concretamente los valores que la organización va a declarar como propios. Entre los autores más representativos de esta línea de pensamiento de gestión se encuentran: Ken Blanchard y Michel O´Connor, en los EE.UU (1997); Salvador García y Simón Dolan, en Europa, España (1997). Se puede decir que, en ambos continentes y en forma paralela, se han diseñado dos propuestas con diversas fases. Y si bien no coinciden en la cantidad y momentos, se podría realizar ciertos paralelismos como se aprecia en la figura 1. Para Blanchard y O´Connor (1997), en la primera fase, la organización debe definir los valores, siendo de suma importancia para poder comenzar el proceso, la aprobación de los propietarios y/o junta directiva de la organización. Requiere también de la participación del gerente y del equipo administrativo; teniendo en cuenta los valores que ellos consideran que


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deben existir en la empresa para, todos juntos, poder compartir sus escalas de valores e incluso aportar, si es necesario, la reformulación de la misión en base a lo consensuado. Es de suma importancia hacer partícipes de dicha información a todos los empleados. Finalmente en la etapa de alineación, la organización debe realizar una evaluación para ver si realmente los valores enunciados y plasmados en la misión son los que se ven reflejados en sus decisiones. Para ello es necesario realizar una comprobación de los mismos con los clientes y otros grupos de interés. Una vez alineada la misión y los valores se logrará alcanzar el pilar con el cual la organización realizará su gestión. Por otra parte en España, Salvador García y

Simón Dolan (1997) proponen otro modelo con diversas fases para la definición de los valores. La primera fase la denominan Fase Cero y se encuentra dedicada a cimentar las condiciones para el cambio, donde no sólo es importante tomar la decisión de trabajar bajo una gestión por valores sino legitimarla. Incluso, si es necesario realizar una auditoría, pudiendo ser utilizada como herramienta a la hora de medir los valores de las partes centrales interesadas. Continúan con la Fase I para depurar los valores esenciales. Dando lugar a tres actividades básicas y secuenciales: • La visualización de los valores finales que se incorporarán a la misión y visión de la empresa.

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El análisis F.O.D.A7 del conjunto de valores, y su medición en el entorno.

Lograr un consenso en el lineamiento de los nuevos valores.

En esta fase es necesario involucrar a la mayor cantidad posible de partes interesadas para realizar una criba de valores bajo un modelo triaxial, basado en tres ejes de valores: la dimensión ética, económica y emocional. Continuando la clasificación de valores propuesta por García y Dolan (1997), de cada categoría se debe seleccionar un valor, el cual debe definirse y asimilarse correctamente, ya que de su comunicación y formación dependerá el éxito de este tipo de gestión. Cabe señalar que si bien es escaso el material bibliográfico en relación a una metodología para enunciar y definir los valores en la etapa de fundación de la empresa; por el contrario, sí se encuentran desarrollos de planteos metodológicos en relación a la revisión de los valores ya existentes en la organización. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA LA DEFINICIÓN DE LOS VALORES Para toda organización “es fundamental la definición de un plan estratégico independientemente de su tamaño, actividad o antigüedad en el mercado” (Dess y Lumpkin, 2003) y el proceso de declaración de valores forma parte del diseño de ese plan. Este proceso debe ser liderado por la alta dirección y definirse mediante procesos participativos. Luego de analizar basta bibliografía sobre la temática, y siguiendo la propuesta presentada por el psicólogo y consultor organizacional Ospina Duque (2001, p.156), se propone en la figura 2 una serie de etapas que sintetizan los pasos necesarios para la definición de los valores en una empresa en marcha. La Etapa I, consiste en realizar un diagnóstico de los valores existentes en la organización. 7  El análisis F.O.D.A, o también conocido como D.A.F.O, es una herramienta que se utiliza para el estudio de la situación real en que se encuentra una organización, empresa o proyecto. Consiste en una matriz que analiza sus características internas: Debilidades y Fortalezas, y su situación externa: Amenazas y Oportunidades. La misma se puede implementar para el análisis de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de los valores seleccionados.

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Para ello, en una primera instancia se convoca a los gerentes para que aporten sus propias ideas respecto a los valores. Una vez finalizada dicha instancia, se invita a las líneas de gestión para que realicen la misma actividad pero sin la presencia de los gerentes. Para guiar el trabajo del equipo de gestión, los directivos pueden plantear una serie de preguntas a modo de disparadores, para que ellos realicen el listado de valores que consideran están o deberían estar presentes en la organización. Algunas preguntas guías podrían ser: 1. ¿Quiénes son nuestros clientes? 2. ¿Qué les ofrecemos y qué deseos tienen nuestros clientes? 3. ¿Qué ofrecemos a nuestros clientes de manera diferente a los competidores? 4. ¿Qué les ofrecemos a nuestros trabajadores? 5. ¿Cuáles son nuestros valores compartidos? 6. ¿Qué ventajas ofrece la manera en que hacemos nuestro trabajo? Ante todo se considera necesario reflotar las creencias y los valores del fundador. Todas las organizaciones tienen su origen en ideas y principios que son introducidas por las mismas personas que las crean. Para evaluar los valores de los fundadores basta con analizar la cultura organizacional: la filosofía corporativa, los diferentes símbolos, ritos y ceremonias, entre otros. Y cabe destacar que, en la mayoría de los casos, estas ideas se van diluyendo con el paso del tiempo. Por otra parte, se debe reflexionar sobre las creencias y valores de la dirección actual. Los directivos tratan de continuar, confirmar o hasta, en algunos casos, modificar las creencias de los fundadores. Esto último, sucede especialmente en las organizaciones que sufren un cambio generacional, es decir, cuando generaciones más jóvenes asumen la dirección de la empresa y tienen una visión diferente sobre la misma.


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Jack Welch, quién tiene basta experiencia conduciendo empresas multinacionales, reflexiona sobre este tema y sostiene que todo aquel que trabaja en la empresa debería opinar acerca de los valores y continua diciendo que: “conseguir la mayor participación es esencial, pues es una fuente de inspiración e ideas y, al final del proceso, implica un nivel mucho mayor de participación” (Welch, 2005, p.29).

equipo ejecutivo puede crear la primera versión, que será únicamente eso, un borrador. Todo el personal de la organización deberá examinar, una y otra vez, ese documento, y el equipo ejecutivo no habrá de inmiscuirse; solo así se creara un ambiente en que las personas se sientan obligadas a contribuir” (Welch, 2005, p.30). Por último, se verifica con los clientes y otros grupos de interés significativos.

En la Etapa II, los directivos y las líneas de gestión comparten y comparan sus aportes y establecen prioridades en los valores. Luego, la participación se extiende a todos los empleados, a través de grupos de enfoque, quienes deben responder si ven en la misión, visión y valores, aspectos que les permitan identificarse, resolver problemas relacionados con las tareas o con las personas. “El proceso de creación de los valores debe ser interactivo. El

Como las organizaciones no están aisladas, sino que son una parte dentro de un gran sistema que la contempla, deben considerarse a la hora de definir los valores: el marco económico, legal, cultural y político existente. Estos influyen y condicionan la determinación de los mismos. En la Etapa III, una vez listados los valores se procede a jerarquizarlos, priorizando los que tienen mayor importancia para la organización.

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Dado que no existe una metodología para su jerarquización se construyen distintos escenarios con posibles comportamientos; dando así un orden de importancia teniendo en cuenta los valores más alineados con la misión y visión. A partir de allí, en la Etapa IV, se recomienda seleccionar un máximo de cinco valores, que coincidirán con los principales de la jerarquización realizada en la etapa anterior. Una vez definidos se procede a conceptualizarlos. Esto es explicar el significado de cada uno para garantizar el entendimiento del contenido de los mismos de modo que sean comprensibles por todos los miembros de la organización. Posterior a este análisis, se sintetizan todos los aportes y se presenta la misión y los valores seleccionados a la junta directiva para su aprobación final. El resultado de esta etapa es la definición de la misión y los valores que la organización adoptará. Es importante comprender que los valores finales seleccionados constituyen el pilar fundamental de la organización, a la vez que definen cómo se va a realizar el trabajo, ya que los valores dan sustento y forma a la visión. Luego, en la Etapa V, es donde se llevará a cabo la implementación de dichos valores y se procederán a ¨materializar¨ y a poner en práctica. Posterior a su definición, los valores se deben traducir en acciones internas y externas, a través de procedimientos, comunicación y metodología. Welch (2005) hace hincapié en que es fundamental la claridad de los mismos y su fomento porque de lo contrario las acciones no serán efectivas. Ballve & Debeljuh (2006) señalan que “los valores no deben convertirse en pretextos para palabras vacías: hace falta hacerlos vida en la acción y para eso la alta dirección debe estar convencida de su auténtico valor”. Finalmente, en la Etapa VI, se realizará una evaluación de los valores que se vienen implementando en la organización. Para ello, se deberán tener en cuenta los constantes cambios que se van produciendo en el entorno, por lo que será necesario considerar a la hora de evaluar la organización: cómo se van redefiniendo los valores, cómo se producen los cambios y

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las adaptaciones que sus valores han modificado o la incorporación de otros que habían sido descartados en un pasado. Es por ello que se deberá volver a realizar un proceso de definición de valores, con una evaluación en la cual se releven las acciones, los actos y el proceder de la organización en función de aquellos valores. La mayor parte de la bibliografía menciona los aspectos claves para la definición de los valores en una empresa en marcha, pero se han encontrado limitantes en lo referente a empresas emergentes. Por tal motivo, en la figura 3, se proponen cinco etapas para la definición de los valores en una empresa que comenzará a operar en el mercado. En las empresas que recién se están gestando es necesario destacar que las ideas fundacionales y los valores aspiracionales de sus fundadores serán fundamentales para la definición de los valores organizacionales, a diferencia de las empresas en marcha, dado que estas no cuentan con el aporte de proveedores o clientes, por ejemplo. Por tal motivo, en la Etapa I, se considera que serán los fundadores quienes confeccionen el listado de valores que aspiran incorporar en su empresa, basándose en los ideas que los motivaron en su creación. En la Etapa II, los fundadores procederán a ordenar dichas ideas, teniendo en cuenta el marco en el que se va a desarrollar la misma: contexto cultural, político, económico y legal. A lo largo de la Etapa III, se seleccionarán los valores principales, dando lugar a la declaración de la misión y visión de la empresa junto con la conceptualización de los mismos. Luego, la implementación de los valores se dará en la Etapa IV, momento en el cual los valores se traducen en: acciones, métodos y procedimientos, tanto en la dimensión interna como externa de la organización. Es la allí donde se ponen en marcha los valores, se les da un sentido práctico y se traducen en el accionar diario de la organización, dando así un sentido latente al trabajo realizado y a la manera de proceder de los empleados.


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Como ya fue mencionado en los párrafos precedentes, se puede observar que en las mini pymes, microempresas o empresas familiares emergentes se mantienen en gran medida los valores introducidos por sus fundadores, a diferencia de las grandes empresas o multinacionales en las cuales predominan los valores definidos por la dirección. “…los objetivos relacionados con los valores son las respuestas a las necesidades de los clientes, la competitividad y la productividad… …los altos directivos, guiados por los principios de participación y unidad, buscan a través de los valores asegurar su diferenciación y competitividad” (Pin, J.; Espinosa, J. y Lopez, L., 2005, p.15). Finalmente, la redefinición de los valores -la Etapa V- cobra relevancia al momento de evaluar los valores aplicados, para así mantener una conceptualización de los mismos acorde a la práctica en el desarrollo de la organización.

En el presente artículo, por el momento, sólo se han manifestado propuestas metodológicas para poder definir los valores enunciados por las organizaciones ya sea que estas se encuentren en marcha o gestación. Asimismo, se ha hecho hincapié en la importancia e influencia del contexto que comprende a la organización: marco legal, político y cultural, entre otros. Siguiendo con el análisis de las variables que podrían afectar a las organizaciones a la hora de definir o redefinir sus valores, no se puede dejar de mencionar las etapas del ciclo de vida en la que se encuentra dicha organización y las necesidades básicas de la sociedad que la rodea. Adizes (1994) define un modelo de ciclo de vida organizacional compuesto de nueve etapas divididas en tres fases generales:

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Fase de Crecimiento: Noviazgo, Infancia, Go – Go, Adolescencia

Fase de Madurez: Plenitud, Estabilidad

Fase de Envejecimiento: Aristocracia, Burocracia, Recriminaciones, Muerte.

Como se puede apreciar, dicho autor realiza cierta analogía entre el desarrollo de una persona y el de la organización. Por otra parte son varios los autores que han definido estas etapas y las han denominado de diferentes formas, pero la mayoría de ellos coinciden en que hay cuatro momentos esenciales: •

Nacimiento: coincide con la propuesta de una empresa en gestación.

Crecimiento: cuando comienza a desarrollarse y avanza sobre nuevos mercados.

Maduración: gana estabilidad en el mercado y es una de las etapas más largas dentro del ciclo.

Declive: pérdida de participación en el mercado y consecuente debilitación de la situación económica-financiera.

Es dable observar que las etapas son de naturaleza secuencial y siguen una evolución natural, por lo que en cada una de ellas podremos encontrar características y conflictos diferentes al de las otras. Dicha observación nos permite asumir que, por consiguiente, los valores tampoco serán los mismos en una organización que recién inicia sus actividades y debe insertarse en el mercado, que los de una organización que se encuentra en plena madurez, asentada y de renombre. Lo mismo sucede con las necesidades básicas de la sociedad que rodea la organización. Motivo por el cual los valores que las organizaciones definan deberán estar en consonancia con los valores de la sociedad, intentando en lo posible, mejorar el bienestar de las personas, ayudándolas a satisfacer sus necesidades. Es

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importante recordar que las organizaciones existen no sólo para satisfacer las necesidades económicas sino también para satisfacer las necesidades de los empleados, clientes y otros grupos de interés. La definición de Organización según Porter, Lawler & Hackman (1975), expresa “las organizaciones están compuestas de individuos o grupos en vistas a conseguir ciertos fines y objetivos, por medio de funciones diferenciadas que se procura que estén racionalmente coordinadas y dirigidas y con una cierta continuidad a través del tiempo”. Esta se podría complementar con la de Días de Quijano (1993) que hace hincapié en la coalición de poder para la fijación de los objetivos y en la influencia que tiene el medio ambiente, “…formaciones sociales complejas y plurales, compuestas por individuos y grupos, con límites relativamente fijos e identificables, que constituyen un sistema de roles, coordinados mediante un sistema de autoridad y de comunicación y articulado por un sistema de significados compartidos en orden a la integración del sistema y a la consecución de objetivos y fines. Estos fines, o el modo de conseguirlos, no siempre son aceptados por todos sus miembros, por lo que deben ser negociados o impuestos, lo que permite entender las organizaciones como coaliciones de poder en lucha, a veces por el cómo conseguir los objetivos y a veces por la fijación de los objetivos mismos. De duración relativamente estable y continua, estas formaciones sociales se hallan inmersas en un medio ambiente con el que mantienen mutuas relaciones de influencia…” Por otra parte, no sólo es importante definir los valores de la organización sino también detectar los antivalores: deshonestidad, injusticia, intransigencia, intolerancia, traición, egoísmo, irresponsabilidad, indiferencia, violencia, entre otros, son aquellos que dificultan el impulso de los valores seleccionados. Estos son relevantes dado que rigen la conducta de las personas inmorales o sin escrúpulos; las cuales son responsables, en gran parte, de los problemas originados dentro de las organizaciones o sociedades donde operan. Por tal motivo sería conveniente generar proceso y acciones que permitan su pronta detección.


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Finalmente, cabe señalar que si bien en la revisión bibliográfica se encuentran limitaciones en relación a las herramientas objetivas para evaluar los valores de las organizaciones o que colaboren con la correcta definición de los mismos, sin embargo, hay ciertos instrumentos como el análisis F.O.D.A. que se pueden utilizar para tal fin. Por otra parte, si se debiera realizar un diagnóstico para la redefinición de valores sería posible realizar una auditoría de valores. Dicha herramienta permitiría detectar posibles incongruencias entre los valores pretendidos por la organización y los que realmente se practican. Para ello, se debería realizar un análisis completo de la cultura organizacional: símbolos, rituales, mitos, lenguaje y comunicación, entre otros. Las grandes empresas emplean otro recurso que, a pesar de no cumplir con la premisa de participación colectiva de los miembros de la organización, es delegar en un área específica la determinación de los principales valores.8 CONCLUSIONES La formulación de una estrategia organizacional supone conocer cuál es la misión, la visión y los valores que la organización desea declarar como propios. Y para ello se deben definir cada uno de los tres conceptos mencionados; teniendo en cuenta su interrelación y las consecuencias que tienen para la organización. Por lo que se recomienda comenzar definiendo la misión de la organización: su razón de ser, el eje central de la misma; considerando una alineación con los valores y la visión. Por otra parte, si la empresa se encuentra en marcha se proponen seis etapas fundamentales para la definición de los valores, estas son: diagnóstico de los valores existentes en la organización con los directivos y/o gerentes, diagnóstico de los valores existentes consultando a empleados y grupos de interés significativo, jerarquización, definición, implementación y redefinición de los valores. 8 Tal es el caso de General Electric, quiénes a través del Instituto de Liderazgo de General Electric establecieron los principales valores que debían cultivar los empleados y luego los plasmaron en tarjetas de bolsillo, que repartieron a todos los miembros de la organización.

En el caso que la empresa sea emergente y carezca del aporte de grupos de interés significativos, las etapas serán más sencillas: brainstorming de ideas y valores fundacionales, jerarquización, definición, implementación y redefinición de los valores. A lo largo del presente artículo se han planteado diversos aspectos que se deberían tener en cuenta al momento de definir los valores de la organización, ellos son: las creencias y los valores alentados por los fundadores, los cuales irán disminuyendo su vigencia con el transcurso del tiempo y serán sustituidos por otros, las creencias y valores de la dirección y de los empleados, el marco económico, legal y los hábitos sociales. El proceso metodológico para trabajar los valores organizacionales se sustenta en procesos de aprendizaje y comunicación que son aplicables a cualquier organización. Se considera que la definición de los valores es fundamental a la hora de plantear el plan estratégico, pero se cree que no es suficiente sin una adecuada comunicación multidireccional que garantice el pleno conocimiento de los mismos a todos los que conforman la organización. Si bien se puede observar que las organizaciones actuales realizan la declaración de sus valores, sería relevante tomar conciencia acerca de si realmente los mismos son puestos en práctica. Aunque este no es el tema central del trabajo, se entiende que es indispensable hacer hincapié sobre la importancia de no sólo enunciar los valores sino también comunicarlos y evaluar las conductas asociadas a los mismos para poder determinar su relación con el cumplimiento de los objetivos establecidos. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Adizes, I. (1994). Ciclos de Vida de las Organizaciones. Madrid. Díaz de Santos. Ballve, A. & Debeljuh, P. (2006). Misión y Valores. La empresa en busca de sentido. Buenos Aires: Gestión 2000. Blanchard, K. y O’Connor. (1997). M. Administración por valores. Bogotá: Grupo editorial Norma.

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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a05 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)


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Las virtudes de la Práctica Contable. Un análisis desde MacIntyre The virtues of accounting practice. An analysis from MacIntyre María Agudelo Vargas1 y Norka Viloria Ortega2 Resumen La discusión acerca de la ética que plantea MacIntyre (2004) se efectúa desde un enfoque de las cualidades de las personas que se cultivan en el contexto de una práctica social. Esta visión, rescata el concepto de virtud, relacionada con la práctica, la narrativa y la tradición. Se hará énfasis en la práctica contable dado que esta requiere de habilidades, conocimientos y técnicas para su ejercicio, y cuyo propósito es proteger el interés público. En este contexto, sus practicantes enfrentan conflictos entre los bienes externos como: reputación, imagen y niveles de honorarios, y bienes internos como la honestidad, la justicia y la objetividad y, en esta situación las normas de conductas profesionales resultan insuficiente para la toma de decisiones. La intencionalidad del presente trabajo es identificar cuáles son las virtudes esenciales para la práctica contable, a partir de una revisión documental de distintos autores y los diversos cuerpos normativos de la regulación internacional. Esta propuesta se enfoca en las cualidades que motivan a las personas para actuar de determinada manera, más allá del cumplimiento o no de una norma, lo que podría minimizar los abusos que se han presentado en la práctica contable. Palabras Clave: Virtud; Práctica Contable; Ética; Códigos de Conducta

Abstract The discussion about ethics posed by MacIntyre (2004) is from a focus on the qualities of people who are cultivated in the context of a social practice. This vision, rescues the concept of virtue, related to practice, narrative and tradition. This article will emphasize accounting practice, which requires skills, knowledge and techniques for its exercise, with the purpose of protecting the public interest. In this context, practitioners face conflicts between external goods such as reputation, image and levels of fees and internal goods such as honesty, justice and objectivity and, in this situation, the rules of professional conduct, are insufficient for the taking of decisions. The intention of the article is to propose a group of virtues for accounting practice, based on a documentary review of different authors and the various normative bodies of international regulation. This proposal focuses on the qualities that motivate people to act in a certain way, beyond compliance or not a norm, and could minimize the abuses that have occurred in accounting practice. They propose, as well as virtues of accounting practice: honesty, justice, courage and prudence. These virtues are not contrary to the approaches of codes of conduct, on the contrary, it is a question of reinforcing the qualities of a subject/ accounting professional, so that he interprets and executes in a context of pursuit of excellence, these professional guidelines. Keywords: Virtue; Accounting Practice; Ethics Recibido: 22 de marzo 2017. Aceptado: 22 de abril 2017 1  Contador Público. Magíster en Educación y Desarrollo Humano. Doctora en Ciencias Contables. Profesora de la Universidad Luis Amigó. Miembro Activo del Grupo de Investigación Contas- Universidad Luis Amigó. Medellín-Colombia. E-mail: magudelo@funlam.edu.co 2  Contador Público- Magister en Administración, mención Finanzas. Doctora en Educación, mención Administración. Profesora Titular de la Universidad de Los Andes. Mérida-Venezuela. Investigador Activo del Estado Venezolano. Investigador Invitado Universidad Luis Amigó-Colombia. E-mail: norkaviloria@gmail. com, nviloria@ula.ve.6

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INTRODUCCIÓN Una discusión sobre la ética que se aleja de los meros imperativos de una norma de conducta es la planteada por MacIntyre, en su libro Tras la Virtud, publicado en inglés en 1984, y con dos ediciones en español (1987 y 2004). Este autor plantea el problema ético desde los valores de la persona, en cómo debe ser ésta, y no exclusivamente, desde el imperativo de la norma, es decir en cómo debe comportarse. En este contexto, el concepto de virtud resulta crucial, expresando que existen tres fases relacionadas con la virtud: la práctica, la narrativa y la tradición moral. En este artículo se hará énfasis en la práctica, como el espacio en que se ejercen las virtudes que guían las relaciones y permiten la convivencia en comunidad, tanto de los practicantes como de la sociedad; debido a que las actitudes aprehendidas se reflejaran en toda actuación de los sujetos. La contaduría pública puede entenderse como una práctica social, desde la óptica de MacIntyre (2004), ya que requiere de habilidades, conocimientos y técnicas para su ejercicio y tiene como propósito la protección del interés público en los espacios de la información financiera de los mercados de capitales, actúa bajo un ámbito regulativo internacional, y en su actividad media las relaciones entre colegas, usuarios, organismos reguladores y emisores de normas profesionales con la sociedad. Como práctica social se enfrenta a los conflictos entre bienes externos como: reputación, imagen y niveles de honorarios y bienes internos como: la honestidad, la justicia y la objetividad, y pareciera que los bienes externos predominan en distintos ámbitos, con lo cual se han generado abusos profesionales que atentan contra el propósito de servir al interés público y la fe pública, como potestad del profesional. La reacción de los organismos emisores y reguladores, ante los abusos fue la emisión de nuevas leyes, normas y códigos. Es así como el Manual del Código de Conducta para Profesionales de la Contabilidad, que ha sido elaborado por el Consejo de Nor-

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mas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA), presenta los principios fundamentales que guían la conducta profesional y los expresa así: El profesional de la contabilidad cumplirá los siguientes principios fundamentales: a) Integridad: ser franco y honesto en todas las relaciones profesionales y empresariales. b) Objetividad: no permitir que perjuicios, conflictos de interés o influencia indebida de terceros prevalezcan sobre los juicios profesionales o empresariales. c) Competencia y diligencia profesionales: mantener el conocimiento y la aptitud profesional al nivel necesario para asegurar que el cliente de la entidad para el que trabaja reciba un servicio profesional competente basando en los últimos avances de la práctica, de la legislación y de las técnicas, y actuar con diligencia y de conformidad con normas técnicas y profesionales aplicables. d) Confidencialidad: respetar la confidencialidad de la información obtenida como resultado de relaciones profesionales y empresariales y, en consecuencia, no revelar dicha información a terceros sin autorización adecuada y específica, salvo que exista un derecho o deber legal o profesional de revelarla, ni hacer uso de la información en provecho propio o de terceros. e) Comportamiento profesional: cumplir las disposiciones legales y reglamentarias aplicables para evitar cualquier actuación que pueda desacreditar la profesión. (IESBA, 2014, párrafo 100.5, p. 10) Aunque se pueden deducir indicios de las virtudes propuestas por MacIntyre (2004), tales como: la franqueza, la veracidad, la honestidad, la justicia y la sinceridad, el Manual del Código


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de Ética para Profesionales de la Contabilidad no hace mayores explicaciones al respecto, solo enuncia lo que se considera una amenaza a los principios y las posibles salvaguardas. Por su parte, Francis (1990) propone cinco bienes internos para la práctica contable: honestidad, interés por el estatus económico de otros, sensibilidad al valor de la cooperación y el conflicto, carácter comunicativo de la contabilidad, y la diseminación de la información económica, justificando ésta última con la capacidad del lenguaje contable de “contar” múltiples relaciones económicas para distintas audiencias. A esta propuesta, se opone West (2016), quien manifiesta que Francis (1990) confunde bienes internos con virtudes, y que sólo se podría rescatar como virtud la honestidad. West (2016) por su parte propone como bienes internos: el respeto y la excelencia; en cuanto a las virtudes, expone el autor que el valor, la justicia y la honestidad se visibilizan en la práctica contable. Las investigadoras, por su parte, proponen para la discusión como virtudes: la honestidad, la justicia, el valor y la prudencia. Enfocarse en las cualidades que motivan a las personas actuar de un modo u otro, más que en la visión simplista del cumplimiento o no de una norma, coadyuvaría a la minimización de los abusos que se han presentado en la práctica contable, y que han atentado contra el interés público y la confianza en la institución de la fe pública. Estas cualidades, no son innatas a la persona, por el contrario se adquieren a través de la formación y la acción, es decir, con la experiencia de actuación de una misma forma en situaciones similares, con lo cual a través de estrategias educativas concretas, la profesión puede reforzar tales virtudes. Una visión alternativa de esta situación es considerar el fomento de las virtudes, como cualidades que motivan, en forma positiva, el comportamiento de los profesionales en la búsqueda de los bienes internos inherentes a la práctica contable y la autorregulación de la forma de obtención de los bienes externos, en este sentido la intencionalidad del presente artículo es proponer un grupo de virtudes para la práctica contable. La presente investigación

utiliza el análisis del discurso escrito en contabilidad, desde la perspectiva de los organismos internacionales emisores de normas e investigadores representativos relacionados con las virtudes en la profesión y, a partir de este análisis se proponen para la discusión las virtudes que podrían fomentarse en el contador público. EL DEBATE SOBRE LA VIRTUD EN LA PRÁCTICA CONTABLE MacIntyre en su obra Tras la Virtud (2004) realiza una amplia discusión sobre el concepto de virtud, como una propuesta acerca de cómo debe ser una persona, y no necesariamente, de cómo se espera se comporte. Es decir, el autor trata de plantear el problema ético “desde dentro”, desde los valores de la persona, de su concepto del bien, y no, desde los imperativos de una norma que indica “desde afuera” que se considera “bueno o malo”. Este propone que para entender el concepto de virtud hay no menos de tres fases en el desarrollo lógico del concepto, que han de ser identificadas por orden si se quiere entender el concepto capital de virtud, y expresa que la primera fase se relaciona con el concepto de práctica, la segunda con la narrativa de vida humana, como única, y la tercera, con la tradición moral. Las tres fases se retroalimentan y complementan. Es de interés del presente artículo abordar la primera fase como centro de la investigación. En relación con la práctica, el autor la relaciona con la versión homérica de la virtud, con el coraje y el heroísmo, desde esta perspectiva indica que “el ejercicio de la virtud refleja las cualidades que se exigen para sostener un papel social y para mostrar excelencia en alguna práctica social bien delimitada” (Ob. Cit. p. 247), aclara más adelante “es el terreno donde se muestran las virtudes” (p. 248). Ahora bien, define la práctica como ”cualquier forma coherente y compleja de actividad humana cooperativa y establecida socialmente, mediante la cual se realizan los bienes inherentes a la misma mientras se intenta lograr los modelos de excelencia que le son apropiados a esa forma de actividad y la definen parcialmente, con el resultado de que la capacidad humana de lograr

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la excelencia y los conceptos humanos de los fines y bienes que conllevan se extienden sistemáticamente” (MacIntyre, 2004, p. 248). La práctica entonces, presenta características esenciales: es una actividad humana cooperativa y social, no aislada, los bienes inherentes se realizan dentro de ella y éstos buscan la excelencia. Para Mauri (2003) hablar de las prácticas es hablar de actividades humanas que se realizan en cooperación con los demás, actividades que están establecidas socialmente. Es importante reconocer, la necesidad de comprender la interrelación con los otros, en espacios comunes, realizando actividades que conduzcan al logro de objetivos comunes y de la excelencia (MacIntyre, 2004). La interrelación con los otros, implica que los bienes intrínsecos a la práctica se logran “en relación a los demás practicantes” (Fernández - Llebrez, 2010, p. 36) no de forma aislada, sino como parte de una comunidad que realiza una actividad socialmente aceptada. Esta forma de entender la práctica requiere de la comprensión del otro y de alguna forma de construir conductas con el otro, los significados entonces, se encuentran en las relaciones e interrelaciones entre los actores y no en los objetos en sí mismos (Rizo, 2005). En esta interrelación de los sujetos/actores del ejercicio de la práctica es crucial el logro de los bienes inherentes a la propia práctica, en armonía y respeto al otro. Estos bienes se pueden clasificar como bienes internos y externos. Los bienes externos relacionados con: prestigio, imagen o dinero, que no necesariamente se obtienen en el desarrollo de una práctica, y, los bienes internos, inherentes a la propia práctica, es decir se identifican, reconocen y alcanzan solamente, si se participa y ejerce esa práctica (MacIntyre, 2004). Se identifican, en principio, dos bienes internos: la excelencia y la obediencia a reglas. La excelencia trata de adquirir las competencias, que nos hace mejores en el desarrollo de la práctica. La obediencia a las reglas deviene en que al participar en una práctica se aceptan los modelos de excelencia y los límites de la propia actuación, juzgada en los criterios de

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esa excelencia (competencia profesional), para el autor “no podemos iniciarnos en una práctica sin aceptar la autoridad de los mejores modelos realizados hasta ese momento” (MacIntyre, 2004, p. 251). Los bienes externos e internos pueden diferenciarse en la participación activa en una práctica socialmente aceptada. Los bienes externos son propiedad individual, contingentes y producto de una relación ganar-perder-ganar. La fama, la imagen o el dinero son propiedad de un sujeto en particular, no necesariamente del colectivo o beneficia al colectivo. Los bienes internos, por el contrario “son resultado de competir en excelencia, pero es típico de ellos que su logro es un bien para toda la comunidad que participa en la práctica” (MacIntyre, 2004, p. 252). Los bienes internos se alcanzan por y para la comunidad, reflejando la actitud del sujeto frente a los otros que participan en la práctica. MacIntyre (2004) reitera que abordar el concepto de práctica desde su perspectiva implica que “sus bienes sólo pueden lograrse subordinándonos nosotros mismos, dentro de la práctica, a nuestra relación con los demás practicantes. Tenemos que aprender a distinguir los méritos de cada quien; tenemos que estar dispuestos a asumir cualquier riesgo que se nos exija a lo largo del camino; tenemos que escuchar cuidadosamente lo que se nos diga acerca de nuestras insuficiencias y corresponder con el mismo cuidado.” En otras palabras, tenemos que aceptar como componentes necesarios de cualquier práctica que contenga bienes internos y modelos de excelencia, las virtudes de justicia, el valor y la honestidad. La práctica es el terreno en donde se ejercen las virtudes por excelencia, debido a que permiten la convivencia, sin embargo, es pertinente aclarar que los bienes internos, los modelos de excelencia y las virtudes, una vez adquiridas por los sujetos, se reflejaran fuera de la comunidad de la práctica, ya que una vez fomentadas serán una actitud de las personas. Ahora bien, la contaduría pública puede entenderse como una práctica social, motivada en la protección del interés público, que actúa,


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desde el ámbito regulativo internacional, en los espacios de la información financiera de los mercados de capitales. La profesión a pesar de que se ejerce a título personal o bajo una firma o red de firmas, está en constante interactuación con otras personas: colegas, usuarios previstos y no previstos y otros miembros de la sociedad. En este contexto, los bienes como: la reputación, la imagen y los honorarios profesionales pueden describirse como bienes externos y, la excelencia, entendida como: la competencia profesional, la independencia y la objetividad, además, del respeto a las normas y leyes de la profesión, como los bienes internos al contador público. Francis (1990) advierte sobre algunos obstáculos para alcanzar los bienes internos a la práctica contable, tales como el predominio de recompensas externas, la corrupción de las instituciones y las fallas al distinguir entre virtudes y leyes. Como en cualquier otra práctica social, en contabilidad los bienes externos e internos, parecieran, están en conflicto. Así distintos investigadores alertan de tales conflictos, por ejemplo, McPhail (1999) indica que el supuesto, entre los llamados contadores éticos, de que “acciones buenas son concomitantes con las acciones económicamente buenas” a juicio del autor, podría ser más peligroso, que el grupo denominado contadores anti-éticos; Gaffinkin (2007) explica que “el estatus de la profesión es más una reflexión del interés propio que al servicio del bien público. Es decir, mantiene el control de la información, a fin de obtener recompensas materiales altas”; Gibbins y otros (2010) expresan que los auditores tienden a complacer a sus clientes hasta en situaciones extremas que los conducen a errores de juicio. Carter y Spence (2014) manifiestan que, los conflictos de intereses en la profesión se originan en que las firmas “venden” servicios de consultoría a las mismas empresas que auditan y esto genera tensiones en las relaciones cliente-auditor. Otros investigadores, también advierten sobre el conflicto entre los bienes externos y los bienes internos en contabilidad. Es así como,

por ejemplo, refiriéndose a la función social de la auditoría se expresa que “este paradigma de la utilidad, aplicado de forma mercantilista al trabajo de auditoría ha provocado una desviación de su auténtico contenido, como consecuencia de los importantes ingresos que pueden generarse para los auditores por otras actividades asociadas al desarrollo del trabajo y a la relación profesional que se establece con los clientes, y en especial al denominado asesoramiento legal e informático” (Sánchez Fernández, 2006, p. 29). La preocupación del autor se relaciona con el enfoque que mide el éxito de los auditores o de las firmas de auditores por la cantidad de dinero involucrada en los negocios, más que por la calidad de los informes de las auditorías y su papel en proteger el interés público. Por otra parte, los organismos emisores de normas contables han supuesto que el profesional contable tiene la intencionalidad ética de apegarse a las normas y que no pondría en peligro aquellos estándares para complacer a los clientes. Lamentablemente, los acontecimientos de la historia moderna han confirmado que el personal financiero y los auditores pueden ser seducidos por el interés económico propio y pueden dejar de cumplir sus obligaciones con la comunidad de inversionistas (Satava et al, 2006, p.273). Aunque se debe reconocer que, organismos emisores de normas contables sugirieron que se requería más que una norma para establecer un alto profesionalismo, la respuesta en la práctica en el ámbito global fue establecer mayores reglas, que obvian la necesidad de una acción moral previa, y la virtud de la prudencia, para decidir entre lo que es correcto o lo que es incorrecto, en una acción como profesional. Es así como después de los escándalos de la contabilidad de finales de los años 90 y a principios del 2000, las organizaciones profesionales de la contabilidad, como el Instituto Americano de Auditores de Cuentas (AICPA) y el Instituto de Gerentes de Contabilidad (IMA) fueron rápidos para poner en práctica nuevos códigos de conducta y estándares para la práctica profesional. El Congreso estadounidense también entró en escena con

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la ley Sarbanes-Oxley de 2002 (SOX), que creó la organización pública Consejo de Vigilancia de Auditoría (PCAOB) e introdujo nuevos requisitos, más estrictos para auditoría e información financiera. Mientras que la intención de estas reglas y directrices adicionales es buena, poniendo adelante reglas no hace buenos profesionales de la contabilidad. (…) la acción moral va más allá de la regla siguiente y requiere la virtud de la prudencia intelectual. La regla siguiente en la ética requiere y presupone la existencia de razonamiento práctico, que es la virtud intelectual necesaria para aplicar el conocimiento del bien y el mal, incluyendo el conocimiento de las normas éticas, a las situaciones concretas (Schickel, 2012 p.7). Asímismo, en referencia al papel de los Códigos de Ética, se expresa que tenemos un juicio razonado que exige a contables perseguir bienes internos sobre bienes externos, valorar la excelencia en la práctica de contabilidad y en función con sus capacidades intelectuales asociadas con tal práctica, sobre la acumulación de riqueza, estado y poder. Tal enfoque está de pie, en contraste absoluto a como la ética de la contabilidad es articulada por la profesión, y de cómo la contabilidad es enseñada actualmente, concentrada en el Código de Ética que está enfocado en el quitar oportunidades de hacer trampas (el acercamiento de marco conceptual de identificación, evaluación y amenazas de dirección) más bien que identificar oportunidades de promover los bienes internos de la contabilidad, y donde las referencias a la motivación en manuales de la contabilidad típicamente se refieren principalmente a recompensas extrínsecas y el diseño de sistemas de recompensa financieros para motivar el comportamiento (West, 2016, p. 9). Pareciera existir consenso entre los investigadores y los organismos emisores en que, la regla, entendida como los imperativos de conductas que se expresan en los Códigos de Conducta Profesional son importantes, pero no suficientes, debido a que no contemplan la necesidad previa del reconocimiento de los valores propios al sujeto contador público, ni las virtudes que cimientan el logro de los bienes internos.

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En este sentido, mantener el criterio de seguir normando conductas, como formas imperativas de comportamiento social del contador (Melé, 2005), está conduciendo al profesional, hacia una dualidad del ser, debido a que, un profesional puede tomar decisiones apegadas a las normas contables, y por tanto, ser eficiente en su trabajo, y a la vez, tal decisión puede ser cuestionable desde la mirada ética (Dobson, 1997). Un ejemplo, de esta situación es la sección 240 del Manual del Código de Ética para Profesionales de la Contabilidad (IESBA - 2014) que se refiere a los honorarios profesionales y destaca el párrafo 240.6 sobre honorarios referencia o comisión, exponiendo que: “El profesional de la contabilidad en ejercicio puede percibir una comisión de un tercero (por ejemplo, de un distribuidor de programas informáticos) en conexión con la venta de bienes y servicios a un cliente”. “La aceptación de unos honorarios por referencia o de una comisión origina una amenaza de interés propio en relación con la objetividad y con la competencia y diligencia profesional” (IESBA, 2014, párrafo 240.6, p. 41). A pesar de que el párrafo antes citado, enuncia que aceptar honorarios por referencia o comisión pueden generar una amenaza en la actuación, que es considerada ética del profesional, aun así, lo permite, estableciendo como salvaguardas en el párrafo 240.7 del referido manual, la revelación al cliente, colocando así la posibilidad de generación de mayores ingresos sobre la objetividad en el trabajo a realizar. Se requiere entonces de un enfoque que en lugar de centrase en las normas de acción, se refiera al carácter y las motivaciones de un agente individual. Bajo el enfoque basado en el agente, el comportamiento moral es y no se limita a la adhesión de una regla o directriz, involucra al individuo que persigue la excelencia como un objetivo moral en sí mismo (Dobson, 1997, p.17). Este modelo de búsqueda de la excelencia profesional, requiere, además, interiorizar a la práctica contable como actividad humana establecida y aceptada por la sociedad, que armoniza los conocimientos y habilidades técnicas para su desarrollo, con el propósito de


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interés público, en su desarrollo dentro de un modelo de actuación de excelencia3, con base a principios profesionales (códigos de ética) y el realce de las virtudes, en su actuación profesional. Las virtudes, entonces, son necesarias para el fomento de los bienes internos y de alguna manera, regulan la obtención de bienes externo. LA VIRTUD EN CONTABILIDAD La virtud es un rasgo que se puede adquirir, no es innato al sujeto, se trata de una actitud formada que permite identificar, entender y ejercer la práctica en función de alcanzar los bienes internos: la excelencia y el apego a las normas, para beneficio de los participantes en la práctica, como un colectivo. Es importante resaltar que “la virtud del que participa en la práctica determina su actitud con respecto a los demás y delimita sus posibilidades de alcanzar los bienes internos” (Mauri, 2003, p. 162). A partir de la distinción entre bienes externos e internos se plantea el concepto de virtud como cualidad humana adquirida, cuya posesión y ejercicio tiende a hacernos capaces de lograr aquellos bienes que son internos a las prácticas y cuya carencia nos impide efectivamente el lograr cualquiera de tales bienes (MacIntyre, 2004, p. 252). Las relaciones que se producen y reproducen entre los participantes de una práctica, necesitan de una referencia para guiar esa relación y las virtudes son tales guías que permiten compartir modelos y propósitos de las prácticas, “la virtud, por lo tanto, es una meta más que una realización” (MacIntyre, 1991, p. 32) que puede cultivarse, enseñarse y aprenderse, para ser compartidos en sociedad. MacIntyre (2004) a través de distintos ejemplos, propone como virtudes: la justicia, el valor, la honestidad, la veracidad, la confianza. La justicia exige que tratemos a las otras personas, en cuanto a sus méritos sin diferenciarlos. El valor implica el cuidado y la preocupación por los otros sujetos que son parte de la comunidad, y se relaciona con la capacidad de 3  No es interés de este artículo discutir si el modelo de actuación contable dominante, conocido como modelo de información financiera internacional, propuesto por IFAC es de excelencia o no.

enfrentar daños o peligros por ayudar al otro. La veracidad se relaciona con el criterio de honestidad en nuestras relaciones, expresar los hechos que han sucedido sin omitir o sin cambiar aspectos cruciales, atentar contra la veracidad, afectar la confianza en los acuerdos de la búsqueda de un bien común. Ahora bien, aunque las relaciones en las prácticas son mediadas por las virtudes, sin embargo, esto no “impide admitir que diferentes sociedades han tenido y tienen códigos diferentes de veracidad, justicia y valor” (MacIntyre, 2004, p. 254). Las prácticas, entonces, pueden tener distintas formas de entender las virtudes, pero desde la perspectiva del autor, sin virtudes no pueden desarrollarse las prácticas, debido a que “las prácticas (…) se transforman y enriquecen por esa ampliación de las facultades humanas y en consideración a esos bienes internos que parcialmente definen cada práctica concreta o tipo de práctica.” (MacIntyre, 2004, p. 256). Es decir, las habilidades técnicas y conocimientos, por sí solos no constituyen una práctica, sin la intervención de las relaciones entre los sujetos que la practican, y estas relacionadas están mediadas por las virtudes, en la búsqueda de un bien común y dentro de un modelo de excelencia. En el caso de la contabilidad se pueden distinguir los elementos de la práctica expresados por MacIntyre (2004). Ejercer la contabilidad requiere de un conjunto de habilidades técnicas y conocimientos, este criterio es reconocido en distintos documentos que emite la International Federation of Accountants (IFAC), a través de sus Consejos. Es así como el Manual de Procedimientos Internacionales de Formación (2015) promulgado por el Consejo de Normas Internacionales de Formación en Contaduría (IAESB), revisado en 2015, en el apartado de introducción establece que todas las diferentes culturas conviven en entornos sumamente cambiantes. Cada vez más los contadores necesitan ser expertos técnicos con excelentes habilidades de comunicación y precisan ser capaces de preparar información que atienda las necesidades de la nueva economía del conocimiento. Además de poseer los conocimientos y las habilidades técnicas propios de

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la profesión contable, los contadores deben tener habilidades que les permitan, cuando sea necesario, desempeñar tareas como analistas financieros, comunicadores, negociadores y gerentes. Al mismo tiempo tener integridad, objetividad y voluntad para tener una actitud firme, son cualidades esenciales para un contador. Los valores, ética y actitud profesionales son primordiales para el contador profesional (IAESB, 2015, párrafo 12, p.23). Por su parte el Manual del Código de Ética de los Profesionales de la Contabilidad – IESBA (2014) en la sección 130 establece los criterios de competencia y diligencia profesional, es así como manifiesta que el principio de competencia profesional impone las siguientes obligaciones a todos los profesionales de la contabilidad: a) Mantener el conocimiento y la aptitud profesional al nivel necesario para permitir que los clientes o la entidad para la que trabaja, reciban un servicio profesional competente. b) Actuar con diligencia de conformidad con las normas técnicas y profesionales aplicables, cuando se llevan a cabo actividades o se prestan servicios profesionales (IESBA, 2014, párrafo 130.1, p.18). Las Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (2013) promulgadas por el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB) expresan, en el Marco de Referencia que un contador profesional puede ser requerido para realizar compromisos de aseguramiento sobre una amplia gama de áreas. Algunos temas pueden requerir habilidades y conocimientos especializados más allá de los que normalmente posee un contador profesional individual. Tal como se hace notar en el párrafo 17 (a): un contador profesional no acepta un compromiso si el conocimiento preliminar que tiene sobre las circunstancias del mismo le indica que no se cumplirán a satisfacción los requerimientos éticos con respecto a competencia profesional. En algunos casos

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el contador profesional puede satisfacer estos requerimientos con la ayuda de personas de otras disciplinas profesionales, a los que se hace referencia como expertos. En tales casos, el contador profesional llega a obtener una satisfacción sobre las habilidades y conocimientos de los profesionales en ejercicio que llevan a cabo colectivamente el compromiso y además se involucra activamente en el compromiso y en el entendimiento del trabajo para el cual se está recurriendo al experto (IAASB, 2013, párrafo 24, p. 7). Es así como el criterio de habilidades técnicas y conocimientos en contabilidad puede resumirse en la competencia para una “buena” práctica profesional, entendida como “los elementos considerados esenciales para la formación y el desarrollo de los contadores profesionales y aplicados para alcanzar la competencia según unos estándares” (IAESB, 2015, p. 13), es decir, como la combinación entre formación y la capacidad de ejercer una actividad profesional, que se ha cimentado en la experiencia y el cumplimiento de los estándares, como modelo a seguir. En cuanto al modelo de actuación en la práctica contable, el de mayor aceptación es el de IFAC, organismo que emite distintos tipos de estándares para la profesión, y que han sido adoptados por distintas jurisdicciones. El IFAC emite estándares de ética, de auditoría y aseguramiento de la información, de normas de información financiera y de normas de contabilidad para el sector público; en todos ellos, remite a la forma de actuación desde la conducta, hasta las aplicaciones técnicas en casos similares, y en conjunto coadyuvan a las “buenas y mejores prácticas” aceptadas por la sociedad. En cuanto al propósito de la práctica contable, existe consenso en los actores: organismos emisores y reguladores, profesionales e investigadores, en que el propósito de la contabilidad es servir al interés público. En este particular la IFAC (2011), en los documentos denominados Posiciones Políticas, establece que las responsabilidades de la profesión son diseñadas para proteger ciertos “intereses” del público. Estos intereses incluyen, entre muchos otros, la solidez del informe financiero, la


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comparabilidad de la información financiera a través de las fronteras, la prudencia fiscal en gastos públicos, y las contribuciones que los contables hacen a gobiernos corporativos y rendimiento organizativo. Define como interés público “los beneficios netos derivados del rigor del procedimiento empleado en nombre de toda la sociedad, en relación con cualquier acción, decisión o política” (IFAC, 2012, p.2). El mismo documento aclara que el “público” se refiere a la acepción más amplia como sociedad e incluye tanto a individuos, grupos y gobierno que comparten un mercado, como a los interesados por una la calidad ambiental actual y futura. En cuanto a los interés de los grupos, el documento reconoce la diversidad de los mismos y declara que “la profesión de contabilidad ayuda a realizar ciertos intereses de la sociedad, muchos de los cuales son económicos en la naturaleza y relacionado con la dirección eficiente de recursos” (IFAC, 2012, p.2). Investigadores contables como Henderson y Henderson (2001) en un análisis del Código de Ética vigente en ese entonces, realizaron una crítica en el sentido de que el mencionado documento no conceptualizaba el interés público y parecía una expresión vacía. Para los autores la expresión interés público tiene dos elementos importantes: uno relacionado con los deberes y lealtades hacia la comunidad, y el otro, relacionado con el cumplimiento de la ley. Proporcionar información oportuna, relevante y fiable sin favorecer a grupos en particular o proteger de fraudes y otras conductas no apropiadas, son ejemplos, según los autores, de protección del interés público. Llaman la atención a la necesidad de incorporar a este concepto los elementos no financieros relacionados con la actividad profesional, que se relacionan con el beneficio del interés público, y que el mero cumplimiento de una norma o ley no necesariamente tendrá un efecto positivo en el interés público o una actitud ética. Baker (2005) expone que la profesión contable debe proteger los intereses económicos de terceros, al proporcionar información financiera relevante y confiable para la toma

de decisiones, y propone que el interés público debe entenderse como bienestar colectivo. Fülöp (2013) concluye que la contabilidad tiene un papel crucial en la sociedad, ya que distintos miembros de la sociedad dependen de la objetividad e integridad de los contadores para el funcionamiento apropiado de los mercados, y esta función requiere de la responsabilidad de la profesión en su actividad, ya que la misma impacta no solamente en su cliente, sino en la economía global. Ahora bien, la práctica profesional de la contabilidad se cimenta en las competencias y habilidades técnicas de los contadores públicos, lo que requiere de la mediación de las relaciones entre los usuarios de la información, los clientes y los otros contadores públicos, en la búsqueda de los bienes internos de la práctica contable. Esta mediación requiere de las virtudes como referentes y convenciones entre las partes, para lograr las mejores prácticas profesionales. West (2016) propone, como bienes internos: el respeto y la excelencia. El respeto al trabajo realizado y la responsabilidad que conlleva la preparación de informes financieros de alta calidad para la toma de decisiones y, la excelencia, entendida como los esfuerzos de la profesión en el mejoramiento de los estándares y la aplicación más adecuada por parte del profesional. Pero, también enuncia, otros bienes internos como la imaginación y el juicio profesional que permiten mejorar la práctica contable. En cuanto a las virtudes, propone West (2016): el valor, la justicia y la honestidad. El valor referido a estar dispuesto a asumir las consecuencias de pérdidas de clientes, al emitir sus informes enunciado los errores en la información o al considerar que se ve amenazada su reputación. La justicia, al realizar su trabajo sin permitir que juicios externos afecten su decisión. La honestidad relacionada con la veracidad y sinceridad de los informes que emite el profesional. La buena práctica contable, requiere de guías de acción, y para las investigadoras, éstas parten de la necesidad intrínseca de ser

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honestos y enfrentar la realidad, tal como es. Por lo que la primera virtud que se propone es la honestidad, entendida como la posibilidad de estar dispuestos en todas las situaciones de acercarse lo más posible a la realidad, desde la decisión de aceptar un cliente, al que realmente podamos cumplir con el encargo solicitado, hasta la emisión de los informes que se requieran. La honestidad como virtud base del contador se asocia a otras cualidades de la práctica profesional como el respeto al otro, el apego a la veracidad de la información y la independencia. Un profesional que privilegia la honestidad tendrá como norte el respeto al otro, debido a que está consciente de las capacidades del otro para comprender las actitudes honestas o deshonestas del profesional y su apego a la veracidad de los hechos y la información. Las acciones de cada persona son su responsabilidad exclusiva, por lo que formar su juicio profesional con independencia mental, sin presiones o prejuicios y valorando la honestidad en su actuar, contribuye a la buena práctica profesional y coadyuva a la generación de confianza que está íntimamente asociada con la potestad de emitir fe pública. La segunda virtud propuesta es la justicia, entendida como la expresión racional de las relaciones entre lo solicitado y lo concedido, a las personas. El profesional de la contabilidad debe ser justo en distintas acciones: con sus clientes y usuarios al emitir los informes financieros de acuerdo con las características cualitativas de la información y las necesidades de usuarios generales o con lo expresado por las evidencias de auditoría; con sus empleados al evaluar su trabajo en función de los requerimientos previamente establecidos y con sus colegas, al no atentar contra sus clientes o contra su reputación. La justicia debe ser entendida, más allá del cumplimiento de una ley o norma, es una actitud que permite actuar sin discriminación, preferencias o presiones. La tercera virtud es el valor, para actuar con honestidad y justicia se requiere de gallardía para enfrentar las consecuencias de las acciones. Un profesional de la contabilidad debe enfrentar cuestionamientos por su actuar en

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función de la fe pública al emitir informes que no complazcan las motivaciones de los clientes u otros usuarios, en esas circunstancias resalta el valor de defender la veracidad de la información, con criterio independiente y considerando el interés público y la afectación en la confianza de su trabajo. La cuarta virtud es la prudencia, relacionada con la utilización del juicio profesional a partir del conocimiento obtenido, tomando en cuenta el contexto, los riesgos profesionales y las consecuencias de sus decisiones. Un profesional prudente no expondrá a sus clientes, usuarios y colegas a situaciones alejadas de la veracidad de la información, a la manipulación de resultados, comentarios indebidos o a la desviación de la confidencialidad de la información del cliente. Las cuatro virtudes propuestas no pretenden ser una lista exclusiva, por el contrario sería el inicio de una reflexión sobre las cualidades que guían la búsqueda de los bienes internos de la práctica contable. El enfoque de realce de las virtudes propuesto por MacIntyre (2004) se centra en la formación del carácter y las motivaciones de las personas que le permitan alcanzar una práctica de excelencia, en y para una comunidad, más allá de las reglas. Así mismo, no puede pretenderse que todas las decisiones sean exitosas, tal y como se aclara el ejercicio de las virtudes no significa necesariamente que las decisiones que toma el agente sean las mejores desde otros puntos de vista (técnico, económico, psicológico), porque sus conocimientos y capacidades son limitados. Pero el desarrollo de las virtudes le permitirá avanzar continuamente en esa dirección (Argandoña, 2010, p.16). Es decir, se propone un enfoque que desarrolle las virtudes en la comunidad contable, partiendo de la concepción del contador que debemos “ser”, como un profesional, integrante de una práctica social, y tomador de decisiones, más que en las acciones que debemos “hacer”, porque lo dicta una norma, que en ocasiones, aún cumpliendo la norma, se atenta contra la fe pública y el propósito de la profesión, como lo es la protección del interés público.


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REFLEXIÓN FINAL La propuesta de MacIntyre (2004) de una práctica basada en virtudes que permitan la consecución de los bienes internos inherentes a la misma, para beneficio de una comunidad, resulta, por demás interesante para la contabilidad. La profesión contable, como práctica social tiene un propósito central que es servir al interés público, es decir se debe a la sociedad en general, a la comunidad, en razón del rol de emisión de fe pública sobre la información financiera de distintos tipos de organizaciones. Los organismos emisores de normas y reguladores de la profesión contable han emitido distintos pronunciamientos sobre el modo de formar a los interesados en la contaduría pública y ejercer la profesión. Esta visión está centrada en las acciones que deben hacerse, como un imperativo de la norma y no, en el sujeto y sus motivaciones al logro. En este sentido, se observa como lo que se ha llamado bienes externos: imagen, honorarios, prestigio, entre otros, prevalecen sobre los bienes internos de la profesión como lo son la honestidad, la justicia o el valor. Enfocarse en las cualidades que motivan a las personas actuar de un modo u otro, más que en la visión simplista del cumplimiento o no de una norma, coadyuvaría a la minimización de los abusos que se han presentado en la práctica contable, y que han atentado contra el interés público y la confianza en la institución de la fe pública. Estas cualidades, entendidas como la virtud, no son innatas a la persona, por el contrario se adquieren a través de la formación y la acción, es decir, con la experiencia de actuación de una misma forma en situaciones similares, con lo cual a través de estrategias educativas concretas, la profesión puede reforzar tales virtudes. La propuesta de enfocarse en las motivaciones y cualidades de los sujetos en la consecución de una conducta ética, desde las virtudes, no se plantea como contraria a la existencia de Códigos de Conducta, sino como un complemento que agregaría fortalezas en el momento de decidir cómo actuar, ante una amenaza a la ética en la práctica profesional.

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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a06 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)

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El modelo mixto de medición para activos financieros The mixed measurement model for financial assets Marcia Liliana Pérez Rojas1

Resumen El marco normativo internacional, a través del International Financial Reporting Standard (IFRS), introduce un sistema mixto de medición para activos financieros que utiliza alternativamente como base de medición el método del coste amortizado o el método del valor razonable, dependiendo de si los activos financieros se clasifican dentro de la cartera hasta el vencimiento, para la venta o para negociar. La incorporación de un sistema mixto a la medición de los activos financieros supone un quiebre con el modelo tradicional, basado en el coste como sistema de medición única para los activos financieros. La presente publicación se propone revisar los efectos de dicha adopción y la pertinencia del uso de un sistema mixto en reemplazo de un sistema unidireccional basado en el coste histórico. Palabras clave: Activos Financieros; Medición; Coste Amortizado; Valor Razonable; Información Financiera; Marco Normativo IFRS.

Abstract The IFRS standard introduces a mixed measurement system for financial assets that alternately uses the amortized cost method or the fair value method, depending on whether the financial assets are classified within the portfolio to maturity, for sale or to negotiate. The incorporation of a mixed system to the measurement of financial assets implies a break with the traditional model used historically, based on the cost as the sole measurement basis for financial assets. In this article we review the effects of such adoption and the relevance of using a mixed system to replace a one-way system based on historical cost. Keywords: Financial assets; measurement; amortized cost; fair value; financial information; regulatory framework IFRS

Recibido: 22 de marzo de 2017. Aceptado: mayo 2017. 1  Universidad Mayor. Facultad de Emprendimiento y Negocios. Santiago de Chile. Consultora independiente en el área de proyectos legislativos en el Congreso de Chile. Asesora de pequeños empresarios. Docente en el área financiera contable. Grado de ingeniero Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Chile y Grado de magister en Tributación Internacional otorgado por la Universidad de las Américas en Chile. Email: marciaperez@vtr.net.

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El modelo mixto de medición para activos financieros

INTRODUCCIÓN En Chile el método de medición de los activos financieros basado en los costes históricos, sistema de medición unidireccional, era el implementado tradicionalmente por las empresas. En el año 2009, como consecuencia de la globalización de la información contable, Chile adoptó la normativa única estandarizada a nivel internacional: International Financial Reporting Standard (IFRS). Esta permitió mejorar los flujos de información a nivel local e internacional, reducir la cantidad de informes contables por empresas, proporcionar parámetros comparables con empresas de diferentes países, reducir los múltiples lenguajes y normas locales a un único lenguaje contable universal, entregar un marco homogéneo y de calidad para la presentación de los estados financieros. Asimismo, dicha normativa introdujo la incorporación de un sistema mixto para la medición de los activos financieros lo que supone

medición única para los activos financieros,2 tal como sucedió en Chile hasta antes de la adopción de la norma internacional. 2  La normativa chilena establecía en el Boletín Técnico Nº 42 Inversiones que los instrumentos financieros con valor preestablecido deberán valorizarse al costo actualizado más interés real devengado. Ver Boletín Técnico Nº 42 Colegio de Contadores de Chile.

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un quiebre con el modelo tradicional que se utilizaba hasta ese entonces. Motivo por lo cual el presente trabajo pretende indagar en primera instancia acerca de cómo es que se gestó dicha modificación y en segunda instancia determinar cuál es el impacto de dichas modificaciones sobre los estados financieros de las empresas a partir de su adopción. MARCO NORMATIVO: SU GESTACIÓN La norma IFRS introduce un sistema mixto de medición para activos financieros que utiliza alternativamente como base de medición el método del coste amortizado o el método del valor razonable, dependiendo de si los activos financieros se clasifican dentro de la cartera hasta el vencimiento, para la venta o para negociar, figura 1. La incorporación del sistema mixto para la medición de los activos financieros supone un quiebre con el modelo tradicional utilizado históricamente, basado en el coste como base de

Los principales hitos de la adopción del criterio de valor razonable a nivel internacional se encuentran en los primeros acuerdos vin-


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culantes entre el IOSCO3 y el IASC4, emisor de la norma internacional IFRS hacia el año 1987. Estos acontecimientos vienen a culminar décadas de conversaciones en torno a un acercamiento entre los criterios de medición bursátiles, a precios de mercado, y los criterios contables a coste histórico. Molina, Díaz, Capuñay y Casinelli (2014) sostienen que hasta principios de la década de 1990, las restricciones legales a la migración de capitales junto con las limitaciones operativas inherentes a estas transacciones coartaban considerablemente los movimientos internacionales de dinero. Sin embargo, la incorporación de las nuevas tecnologías al ámbito financiero cambio radicalmente el escenario, y puso en evidencia los inconvenientes derivados de la falta de un lenguaje contable común, tanto para demandantes de fondos como para potenciales inversores En ese entonces tanto el IOSCO como el IASC concordaban en la necesidad de contar con un sistema de medición unificado a nivel internacional que incluyera criterios reconocibles para el mercado tales como: los precios en bolsa actualizados para acciones y bonos y la valorización de activos a precios corrientes de mercado. Varios acontecimientos a la fecha aceleraron un acuerdo entre las partes: la creciente globalización de las economías hacia las décadas de los 80 y 90, la búsqueda de financiamiento de las empresas cotizantes en los mercados internacionales y la presencia de altos costos de emisión de información financiera por parte de las multinacionales obligadas a informar en base a la norma local en cada uno de los países donde operaban. 3 IOSCO, Organización Internacional de Comisiones de Valores. Agrupa el 95% de los emisores de valores a nivel mundial. Sus miembros incluyen a más de 120 reguladores de valores que supervisan el 95% de los mercados de valores del mundo. Las autoridades de los mercados de capitales son responsables de establecer la forma y contenido de la información financiera dentro de sus respectivos mercados de capital, muchos de los cuales requieren o permiten el uso de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). Fuente: http:// www.facpce.org.ar/web2011/Noticias/iasb_acuerdo_iosco.html 4  IASC - International Accounting Standards Committee (Comité de Normas Internacionales de Contabilidad) Tiene su origen en 1973 y nace del acuerdo de los representantes de profesionales contables de varios países: Alemania, Australia, Estados Unidos, Francia, Holanda, Irlanda, Japón, México y Reino Unido, para la formulación de una serie de normas contables que pudieran ser aceptadas y aplicadas con generalidad en distintos países con la finalidad de favorecer la armonización de los datos y su comparabilidad.

Dicho de otro modo, el proceso de armonización y convergencia hacia una norma internacional apuntaba a la necesidad de contar con un idioma común para inversores y potenciales demandantes de dichas inversiones. En este contexto, a las presiones de las grandes corporaciones transnacionales que deseaban ampliar su ámbito de captación de recursos a mercados financieros de otros países se sumó la visión de futuro del IASC —precursor del actual IASB5 constituido en 2001—, que veía como la excesiva flexibilidad y las carencias conceptuales de sus normas limitaban su influencia (Molina, Díaz, Capuñay y Casinelli, 2014). Dichos factores, sumados a la proliferación de tecnologías que facilitaban el flujo de información, fueron suficientes para que las entidades reguladoras, IOSCO, en el año 1993, se encargaran de emitir un conjunto básico de normas mínimas llamadas core standards, que incluían valores asimilables a los precios cotizados y valores de mercado fácilmente reconocibles por los inversionistas. Al ser adoptada por un conjunto creciente de economías, la reciente norma, tendría el carácter de única a nivel internacional y vendría a reemplazar progresivamente al gran número de normas locales, toda vez que la exigieran organismos reguladores y sería una herramienta básica para cualquier competidor o inversionista en los mercados bursátiles internacionales. Los core standards debían incluirse en un futuro marco normativo a ser emitido conjuntamente por eI IASB marcando un punto de inflexión. A partir de entonces, la futura norma de emisión de información financiera debería apartarse del coste histórico como medida única de medición, lo que acabaría afectando de manera especial la medición de los instrumentos financieros, como se mostrará en los siguientes puntos. El IASB consiguió llegar a un acuerdo con los principales reguladores del sistema finan5  La Fundación del Comité de Normas Internacionales de Contabilidad (International Accounting Standards Committee Foundation) es una Fundación independiente, sin fines de lucro creada en el año 2000 sucesora del mencionado IASC.

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ciero hacia el año 2000 para la emisión de 30 normas internacionales aplicables a aquellas empresas que hicieran oferta pública de valores y que supone la adopción oficial del criterio del valor razonable basado principalmente en precios de mercado vigente hasta hoy. Ambas entidades, IOSCO y el IASB, mantienen hasta la fecha protocolos de acuerdo destinados a impulsar la adopción de estándares a nivel global, los que son compartidos por entidades de primera línea tales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, en un acuerdo vinculante cuyo efecto principal es la adopción de una norma única a nivel internacional para la emisión de información financiera que incluye un sistema mixto con dos bases alternativas de medición; al coste o a coste amortizado y el valor razonable para activos financieros y cuyo efecto es el de incorporar criterios de mercado actualizados que compiten y vienen a reemplazar el criterios de coste histórico como base única para la medición de los activos. ANÁLISIS DE CASO El análisis del siguiente caso nos ayudará a comparar los efectos en los estados financieros derivados de la utilización de una u otra base. Si una empresa adquiere bonos idénticos para su cartera de activos financieros, pero ésta los valora a coste amortizado y otros a valor razonable. Conforme a la norma, los primeros corresponden a activos clasificados en la cartera hasta el vencimiento, mientras los segundos pueden corresponder, ya sea a activos destinados a la venta o para negociar. Para simplificar el análisis, en adelante nos centraremos únicamente en la base de medición, dejando de lado si dichos instrumentos fueron destinados a la venta o a la negociación. Bajo el método a coste amortizado la medición del valor de un activo financiero se realiza por única vez en el momento mismo de la adquisición a partir de tres parámetros básicos: su coste (el precio neto pagado a la adquisi-

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ción), la tasa de interés efectiva (TIE) a la fecha de adquisición y otros datos inherentes al timing de los flujos de los instrumentos, como por ejemplo: la fecha de vencimiento de los cupones y la devolución de los bonos. Se puede decir que el valor de un activo a coste histórico que figura en los estados financieros es por tanto una estimación a partir de los datos originales al momento de la adquisición, determinado a partir de los parámetros históricos. De no verificarse pérdidas por deterioro, que obligarían a modificar los valores originales, ni la venta forzada o la reclasificación de la cartera con el coste amortizado es posible anticipar el valor libro del activo, los intereses que se devengarán y la amortización de los instrumentos desde su adquisición al vencimiento, una estimación basada únicamente en parámetros históricos. Si la empresa adquiere bonos con vencimiento a 4 años para ser incorporados a su cartera hasta el vencimiento medidos por tanto al coste o coste amortizado, a la manera tradicional, como se han valorado los instrumentos hasta antes de la adopción de la norma IFRS, sólo tienen tres alternativas a la adquisición: se compran a la par (trazo BD), bajo la par con descuento (trazo CD) o sobre la par con prima (trazo AD) a los precios de adquisición A, B y C respectivamente como se puede observar en la gráfica1. Conforme a la regla financiera, ya sea que los bonos se compren con prima, con descuento o a la par, el valor libros hacia el vencimiento, al finalizar el cuarto año, de los activos a coste amortizado será siempre igual a su valor nominal, mostrado en el punto D. Por ejemplo, si el valor nominal fue de 1.000, un bono puede haber sido comprado a 800 (con descuento, trazo CD) o a 1.200 (con prima, trazo AD), pero igualmente el efecto de las amortizaciones e intereses harán que el valor contable al cuarto año sea igual a 1.000 para ambos casos. El valor contable del activo en cualquier fecha posterior a la adquisición es deducible por simple extrapolación de los parámetros a la adquisición.


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El coste desprecia, no considera, la evolución de los precios de mercado posterior a la adquisición. Si el valor de mercado en los años 2 - 3 fuese uno como el que muestra el punto E, ninguno de los valores contables mostrados por los tres bonos coincidiría con el valor de mercado. Los bonos con prima o a la par se sitúan muy por encima de dicho valor, lo que indica que la empresa y los inversionistas tienen diferentes apreciaciones respecto del precio asignado a dichos instrumentos. Bajo un modelo de coste histórico el valor contable de los activos será siempre el precio estimado a la adquisición6. El segundo método de valuación, introducido por la norma IFRS, el valor razonable corresponde al último precio a la fecha de medición, un valor de mercado actualizado que es determinado mediante una escala llamada jerarquía de valor razonable establecida por la Norma Internacional de Información Financiera N° 13 que considera tres niveles de medición: En el nivel 1 se utilizan precios cotizados en 6  Eso es cierto si el bono es adquirido a la par, en los casos de que fuera adquirido con descuento o con prima, su valor contable sería igual al coste más intereses devengados menos cobros de los cupones vencido. Igualmente, esos valores son conocidos desde el momento mismo de la adquisición.

mercados activos, el nivel 2 utiliza proxys, vale decir, precios de activos similares en mercados activos o de activos idénticos sin mercado activo, el nivel 3 utiliza estimaciones que minimizan el uso de datos creados internamente y maximizan los provenientes del mercado a fin de determinar un precio. El valor razonable, en cualquiera de sus tres niveles, requiere conocer los precios de mercado disponibles a la fecha de medición y es por ello lo más aproximado a un precio de mercado actualizado para los activos financieros. De acuerdo a la definición del IASB, el valor razonable es el precio que podría ser recibido al vender un activo o pagado para transferir un pasivo en una transacción ordenada entre participantes del mercado a una fecha de medición determinada.7 En adelante utilizaremos el nivel 1 para simplificar la comparación8. El nivel 1, utiliza precios cotizados en mercados activos, de modo que el valor razonable coincide siempre con su 7  Definición actualmente discutida entre IASB y el FASB. 8  No obstante que de no existir estos precios debieran utilizarse los proxys del nivel 2 o las estimaciones del nivel 3, precios reconocibles y aceptados a la fecha como válidos para la transacción de los activos.

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precio corriente de mercado, visible fácilmente y sin costo en las bolsas donde se transan dichos activos. Así, los precios de mercado en las bolsas determinan el valor de los activos y dichos valores en las bolsas son regularmente variables. El valor libros solo puede ser determinada ex post, una vez conocidos los precios reales y efectivos al finalizar cada período. Motivo por el cual se necesita conocer el precio real en el mercado y no sirven los estimados a partir de datos a la adquisición como sucede con el método del coste amortizado. Así, el valor contable de un activo medido al valor razo-

nable se vería más o menos como se muestra la gráfica 2.

les, como en este caso, es de esperar que los estados financieros repliquen dicha volatilidad; el sube y baja de los precios se traduciría en alzas y bajas del valor de los activos con las correspondientes pérdidas y ganancias en los resultados. En tiempos de extrema volatilidad, los resultados de las empresas que mantienen activos tenderán a parecerse más a una montaña rusa, subiendo y bajando según las fluctuaciones de los precios; si los precios son extremadamente estables en cambio, los estados financieros replicarán dicha estabilidad

y los precios tenderán a parecerse más a los que arroja el coste amortizado.

amortizado, cuestión que dejaremos para futuras demostraciones.

Bajo este método, el valor libros es siempre idéntico al valor razonable que es igual en nuestro caso al valor cotizado de mercado ya que estamos utilizando precios del nivel 1 de la jerarquía del valor razonable; por ejemplo, en el punto E o en cualquiera de los puntos sobre la curva roja el valor contable es igual al precio de mercado.9 Si los precios son voláti9  Si no hubieran costos de transacción y los precios fueran volátiles como en el caso analizado, sólo a la adquisición coincidirían el valor razonable y el coste

Ahora, veamos una comparación entre las valoraciones al coste amortizado y a valor razonable del caso analizado, considerando que los dos activos financieros idénticos fueron adquiridos con descuento al precio que indica el punto C, pero uno valorado a coste amortizado y el otro a valor razonable. Además supongamos que no se ha incurrido en pérdidas por deterioro y los activos se han mantenido por cuatro años en cartera, gráfica 3.


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Tal como se dijo previamente, el valor libros a coste amortizado para todos los períodos posteriores a la adquisición y hasta el vencimiento se puede estimar ex ante utilizando como base los datos históricos: coste, tasa efectiva

de descuento (TIE) y flujos contractuales. Tanto el valor libros, la línea azul ascendente, como las pérdidas y ganancias de los activos a coste amortizado son independientes de las fluctuaciones de los precios corrientes de mercado.

El valor libros de los activos a valor razonable refleja las marcadas fluctuaciones de los precios del mercado. Cuando los precios van por debajo del valor a coste amortizado, el valor razonable mostrará pérdidas por disminuciones en los precios, a la izquierda de la línea punteada, mientras que si los precios del mercado van por sobre lo que muestra el coste amortizado, los estados financieros mostrarán ganancias por aumentos en los precios que son las que se indican a la derecha de la línea punteada10.

te. Al usar valor razonable, existe un nivel de incertidumbre respecto de la evolución de los resultados de la empresa que no existe con el método del coste; utilizando el coste, en cambio, los resultados, medidos por parámetros bien conocidos no ofrecen sorpresas, a la vez que ignora la valoración real de parte de los potenciales inversionistas y el mercado respecto de los activos en mantención.

La medición a valor razonable refleja pérdidas y ganancias por variaciones de precios que son completamente ignoradas por el cos10  Los intereses y las amortizaciones sufrirán la misma suerte de los precios, ya que dependen del valor contable, cuestión que detallaremos en futuras demostraciones. No sólo se generarán pérdidas y ganancias por bajas de precios sino también por mayores y menores intereses, dependiendo del valor bursátil de los activos.

El valor del primer método es la estabilidad que confiere en épocas de incertidumbre y crisis, tal como ocurrió en la pasada crisis sub-prime, aunque dicha información diste de la valoración del mercado; mientras que el valor razonable refleja de manera más efectiva las variaciones de precios que experimentan sus activos en el mercado introduce un grado de incertidumbre que es reflejo de lo que ocurre en el mercado.

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EL IMPACTO DE LA ADOPCIÓN DEL SISTEMA MIXTO El impacto patrimonial que han experimentado las empresas y que han transitado desde un sistema basado en el coste a otro basado en un sistema mixto, tras la adopción de la norma IFRS para la medición de los instrumentos financiero, no ha sido menor, como concluyen Sarrúa y Contreras (2012): el impacto mayor en el patrimonio de las empresas chilenas se vincula a la aplicación por primera vez de la Norma Internacional Contable (NIC) N° 16 y N° 39 por sobre la medición de las restantes partidas de activos y pasivos. Benavente (2010) ha encontrado que la aplicación del valor razonable tras la adopción de la IFRS por primera vez ha incidido sobre los ratios de liquidez y solvencia de las empresas agrícolas en España y Australia. Inclusive algunos llegan más allá implicando que la medición a valor razonable contribuye a agudizar las crisis económicas y que hasta resulta pro-cíclica11. Sin embargo, la elección de uno u otro método no está condicionado por los efectos que estos pudieran generar sobre los estados financieros, los que se deben considerar como un efecto posterior. Tal como postulan Castañeda y Arenillas, esto no significa que la existencia de normas de valoración internacionalmente aceptadas y homogéneamente aplicadas sean un antídoto contra las crisis económicas que atraviesa la entidad.12 Muy por el contrario, la adopción de un método de valoración apunta al objetivo de proporcionar información financiera sobre la entidad que informa que sea útil a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales para tomar decisiones sobre el suministro de recursos a la entidad, según el Marco Conceptual IFRS. 11  Ver Moles, C. (2008). Activos y pasivos valorados a valor razonable. Incidencia en la crisis económica. Agencia Estatal de Administración Tributaria. España. 12  Opinión: http://elpais.com/diario/2011/10/02/negocio/1317561271_850215. html.

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Los estados financieros, de una empresa que sólo utiliza el valor razonable como medida, operan como un espejo del comportamiento de los mercados que se replican a nivel de los resultados y el patrimonio. Mientras más inestables sean los precios de la economía, más inestable se tornará la posición financiera y de resultados de la empresa. Por el contrario, el método del coste amortizado opera más bien como un seguro anti fluctuaciones que conserva los valores históricos aun cuando los precios de mercado sigan otro comportamiento (Muñoz, 2014). La contención que proporciona el método del coste amortizado contra las fluctuaciones de los precios es visto por algunos como un seguro, un muro de contención ante los ciclos económicos negativos. LA ELECCIÓN ENTRE COSTE AMORTIZADO Y VALOR RAZONABLE. Tal como muestra la gráfica siguiente, los efectos sobre los estados financieros no determinan en ningún caso el método de valuación utilizado. Por el contrario, ninguna entidad puede, bajo los postulados de la normativa, inclinarse por uno u otro método sólo con la finalidad de crear un efecto deseado sobre la información financiera: mayor estabilidad en la posición financiera o unos resultados mejorados. Ello sería contrario al principio de neutralidad establecido en el Marco Conceptual IFRS, según el cual la información financiera no puede estar sesgada, enfatizada, atenuada o manipulada de cualquier forma para incrementar la probabilidad de que la información financiera se reciba de forma favorable o adversa por los usuarios.13 Conforme a la normativa, el método de medición escogido dependerá en primer lugar de las características y de los flujos contractuales 13  Marco conceptual IFRS, CC14. La neutralidad es una de las tres cualidades con que debe contar la información financiera para representar fielmente los fenómenos que pretende representar. Para ser “representación fiel” la información debe además ser completa y libre de errores. La finalidad de todo ello, es permitir que la información de calidad oriente de manera correcta a quienes toman decisiones respecto de la entidad. Información neutral no significa información sin propósito o influencia sobre el comportamiento. Por el contrario, información financiera relevante es, por definición, capaz de influir en las decisiones de los usuarios.


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de la cartera. Por ejemplo, las compañías de seguros mantienen carteras de inversiones destinadas al cobro de los flujos contractuales que les permiten coordinar sus pagos regulares y programados con las entradas de efectivo provenientes de los activos financieros. Si la finalidad de la entidad es mantener dichos activos para conseguir el cobro de unos cupones nominales hasta su vencimiento, se sigue que el valor nominal, el valor del flujo a rescatar periódicamente es la medida más apropiada para este grupo de activos; lo mismo ocurre con las cuentas por cobrar a largo plazo. Una cuenta por cobrar a largo plazo vale lo que se pueda cobrar por ella y ese valor coincide con lo pactado contractualmente. Tanto para las cuentas por cobrar como los activos hasta el vencimiento es el coste amortizado la medida que mejor se equipara con la modalidad escogida por la empresa para extraer valor de sus inversiones. Si una empresa espera recibir 10 cobros de 10 durante un año, el valor de esa inversión para ella es igual a 100, equivalente al flujo de efectivo a recibir, que es independiente del valor de la tasa de interés de mercado y su precio, salvo que se trate de situaciones extremas adversas tales como la insolvencia del deudor o la imposibilidad de cobro. Mientras que sucede lo contrario con las carteras adquiridas con fines únicamente especulativos: para ellas la medida más apropiada será el valor razonable o precio corriente de mercado. Así por ejemplo, si la entidad adquiere un instrumento que promete entregar 10 cobros de 10 cada uno pero su intención es ponerlos a la venta al corto plazo monitoreará y estará al pendiente de los precios de mercado, el valor de la cartera será lo que pueda obtener por su venta, por lo cual el indicador relevante para dicha cartera será el valor de mercado, la tasa de interés vigente y no su valor nominal. En el caso de los activos especulativos destinados a la venta, el valor razonable refleja de mejor manera la modalidad escogida por la entidad para extraer valor del mismo y la manera

como administra, controla y monitorea el valor del activo. La existencia de un método apropiado para determinados instrumentos es cuestión ampliamente aceptada en el medio. Tal como reconoce Morales (2010), si se trata de instrumentos generadores de efectivo no destinados a la venta, cuya recuperación depende básicamente del cobro de los flujos contractuales pendientes de cobro el coste amortizado es la medida correcta. Los usos comunes, la literatura y la normativa vigente coinciden en que los instrumentos hasta el vencimiento no pueden ser valorados a valor razonable. Aceptan que el coste amortizado es la medida correcta para activos financieros hasta el vencimiento. ¿Cuándo el coste es la medida correcta, el valor razonable es la medida incorrecta? Imaginemos por un momento que la entidad mantiene activos financieros hasta el vencimiento y supongamos asimismo que los precios de los activos en el mercado van a la baja. Si dichos bonos fueran valorados a valor razonable, la entidad debería reconocer pérdidas por bajas en el precio de mercado, pero puesto que no planea vender los activos, se puede decir que nunca realizará dichas pérdidas. Lo mismo sucederá si los precios de mercado suben: puesto que los activos se miden al valor razonable la entidad estaría forzada a reconocer utilidades que seguramente nunca realizará, mientras que paralelamente continúa gestionando, monitoreando, informando y compensando a medida que realiza el cobro de los flujos contractuales. Los efectos de usar el valor razonable para valores hasta el vencimiento no serían neutros: las pérdidas como las ganancias computadas en resultados tenderían a acumularse en el largo plazo pese a que la entidad haya cobrado la totalidad de los flujos, dándose la contradicción de que mientras los estados financieros muestran pérdidas nunca realizadas, los reportes financieros internos indicarían el cobro regular

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de todos los flujos contractuales. Claramente, el uso del valor razonable para la medición de los instrumentos hasta el vencimiento contradice tres aspectos: la obtención de flujos, la gestión y administración interna de los activos y la generación de riqueza a partir de dichos instrumentos. ¿Cuándo el valor razonable es la medida correcta? Por otra parte, las carteras destinadas a la venta son monitoreadas, informadas y compensadas internamente en función del valor razonable, la variable crítica que utilizarían los inversores para discriminar entre alternativas mutuamente excluyentes. Morales (2010) cita el siguiente comentario del ex presidente del FASB14, De hecho, en una reciente encuesta online llevada a cabo por el CFA Institute15 sobre 2.000 inversores, una aplastante mayoría (79%) dijo que en el caso de las entidades financieras, el valor razonable mejora la transparencia y contribuye al entendimiento de los riesgos por parte del inversor. En palabras de Morales (2010) el valor razonable permite que los usuarios de la información financiera obtengan una imagen más fiel de la posición financiera actual de la empresa, ya que se basa en los precios actuales, esto es, refleja las circunstancias actuales de los mercados. Asimismo, valorar a coste histórico los activos habría implicado ocultar importantes pérdidas a los inversores y retrasar la limpieza de activos tóxicos, como ya ocurrió en Japón en la crisis de los noventa. Y cuando no se goza de ellas, su valor razonable debe calcularse utilizando métodos alternativos que tienen en cuenta los pagos futuros del título, sus riesgos y el resto de variables determinantes de su va14  FASB. Financial Accounting Standards Board. Es la entidad encargada de la elaboración de los principios contables utilizados en Norteamérica como base para la emisión de información financiera. 15  El Instituto CFA es una asociación mundial de profesionales en finanzas que ha establecido un estándar de excelencia en la industria. Fundada en Virginia, Estados Unidos.

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lor, todo ello en función del propósito para el que se efectúa la valoración. El valor razonable entrega información actualizada que facilita la comparabilidad para la toma de decisiones y elimina de manera importante la discrecionalidad existente en el método del coste, donde los precios de los activos dependen de la fecha de adquisición. Para graficar lo planteado tomemos el siguiente ejemplo: dos empresas adquieren dos bonos idénticos, la primera lo adquiere al comienzo del período al precio de MM $ 400, la segunda en cambio adquiere un bono idéntico 4 meses después al valor de MM$ 600. La primera valora sus activos al coste mientras la segunda lo hace a valor razonable. Al cierre del primer semestre, el precio de mercado de ambos bonos es igual a $500. La información a coste amortizado de la empresa 1 mostraría activos por $400 (su coste Histórico) mientras que la segunda empresa (la que utiliza valor razonable) mostraría activos por valor de $500, figura 2. Puesto que se trata de activos idénticos destinados a la venta el último precio actualizado refleja de mejor manera el precio que podrían obtener ambas empresas por su venta, información que es revelada por la empresa que utiliza el valor razonable. La empresa que informa en base al coste, estará entregando información desactualizada y poco relevante a los usuarios para la toma de decisiones. Si Ud. fuera un inversor, diría que la empresa 1 tiene menos activos que la 2, cuestión que es falsa ya que se trata de activos idénticos destinados ambos a la venta. Esta situación es llamada: falacia del coste histórico. El proceso de selección de la base de medición. La elección del método de valoración, Figura 3, considera tres etapas consecutivas, todas independientes de los efectos posteriores que resulten sobre los estados financieros:


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1. Decisiones relativas a la administración de la cartera. 2. Clasificación de la cartera 3. Bases de medición asignadas. 1. El modelo de negocios de la entidad. Determinar en qué modelo de negocio nos encontramos y qué tipo de activos financieros sirven las necesidades de dicho modelo es el punto de partida para la clasificación y posterior medición de los activos financieros. La administración definirá un modelo de negocios para la gestión de los activos. Dicho modelo de negocios puede adoptar tres modalidades: modelos de negocios que incluyen activos para el cobro ejecutivo de los flujos contractuales, modelos de negocios que incluyen sólo activos financieros con fines

especulativos y modelos que incluyen inversiones con ambos fines: especulativos y para el cobro de los flujos contractuales. Para determinar en qué modelo de negocios opera la entidad, se considera la evidencia empírica respecto a la manera como la entidad gestiona, informa, premia por los resultados obtenidos con su cartera de inversiones a la vez que crea riqueza a partir de sus inversiones. Por ejemplo, algunos bonos serán utilizados con fines especulativos gestionando la cartera en función del valor razonable, informando y premiando según las rentabilidades obtenidas. Por el contrario, otros activos serán mantenidos en cartera para el cobro ejecutivo de los flujos contractuales hasta su vencimiento y

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la entidad se volcará a gestionar, informar y premiar en función de los flujos contractuales cobrados. En el primer caso, se dirá que la entidad mantiene un modelo de negocios que incluyen sólo activos financieros con fines especulativos, mientras que en el segundo se trata de un modelo de negocios que incluyen activos para el cobro ejecutivo de los flujos contractuales. En suma, la finalidad por la cual son adquiridos los activos constituye el primer indicio respecto del modelo de negocios con que opera la entidad; el segundo factor son los flujos que se derivan del activo, por ejemplo: bonos de larga duración con un único cupón al vencimiento o bonos que generan pagos periódicos. La finalidad es deducible observando la gestión de la cartera, esto es, la manera como la entidad gestiona, informa, premia por los resultados obtenidos con su cartera de inversiones. Conforme a lo anterior, el modelo mixto considera la mirada particular de la gerencia reflejando el modelo de gestión, monitoreo, información e inclusive los sistemas de compensaciones utilizados para el manejo de la cartera. Claramente, un modelo mixto como este enfatiza el trasfondo económico de las transacciones por sobre cualquier otra consideración formal, como por ejemplo: los efectos en resultados, factor este que se considera ulterior y que, tal como muestra la gráfica anterior no incide en el sistema de medición a adoptar. 2. Una vez determinado el modelo de negocio de los flujos contractuales de los activos, la clasificación de la cartera es prácticamente automática. Se clasificarán los activos en alguna de las siguientes categorías excluyentes:

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hasta el vencimiento, para negociar o para la venta. Es decir, si los activos financieros son determinados por un modelo negocios cuyo objetivo único es el cobro ejecutivo de los flujos contractuales, los activos serán clasificados en la categoría mantenidos hasta el vencimiento; mientras que si los activos van a servir al doble objetivo del cobro ejecutivo de los flujos contractuales16 y su venta posterior van a ser clasificados en la categoría para la venta y por último, si la adquisición de los activos obedece únicamente a una finalidad especulativa van a ser clasificados en la categoría para negociar. 3. Finalmente existe un método de valoración adecuado según la clasificación de la cartera. Así, los instrumentos que serán mantenidos hasta el vencimiento serán valorados al coste (o coste amortizado a la tasa de interés efectiva) por los motivos que ya fueron explicados en el punto anterior, mientras las dos categorías que son gestionadas en función de los precios de mercado, los activos financieros para la venta y para negociar respectivamente, se medirán al valor razonable17. Los efectos en los estados financieros son simple consecuencia de la aplicación de esta cadena de decisiones. CONCLUSIONES. El modelo mixto de medición de los activos escoge la medida más apropiada entre el coste o el valor razonable según la cartera a la que van destinadas los activos. La base de medición es aquella que refleja con la mayor fidelidad posible la modalidad escogida por gerencia para extraer flujos de las inversiones y los flujos que éstos generan de manera inde16  Flujos que consisten únicamente en el cobro del principal y los intereses pendientes fijados contractualmente. 17  A valor razonable con cambios en otro resultado integral y a valor razonable con cambios en otro resultado, respectivamente, pero la base es la misma.


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pendiente de los efectos ulteriores que pudieran ocasionarse sobre los estados financieros. La incorporación del valor razonable a la medición de activos y pasivos financieros hace menos predecibles los estados financieros, pero ello es simple reflejo de las ganancias y pérdidas en que incurre la entidad y no su causa. El uso unilateral del método del coste, empleado históricamente para la medición de los activos y pasivos, resultaría en ocultar dichas pérdidas, pero a la vez, puede ser la medida apropiada para reflejar la generación de riqueza y el modelo de gestión de los activos hasta el vencimiento. El modelo mixto es independiente del tipo de instrumento a valorar, en su lugar, la valuación dependerá del modelo de gestión y este determinará a su vez el destino y utilización de los instrumentos. Así un mismo bono puede ser considerado un instrumento de especulación, mantenido para extraer de él flujos contractuales o una mezcla de ambos; en el primer caso será valorado al coste y en los dos segundos, al valor razonable. La emisión de una norma estandarizada internacional es tarea aún en desarrollo y su punto final lo suponemos no muy lejano a un sistema mixto que prioriza el trasfondo económico de las transacciones, el mejor uso de los activos y la mirada particular y especifica de la gerencia en la administración de la cartera. Lejos de un modelo unilateral basado en la aplicación universal del valor razonable (full fair value) o del coste histórico. El valor razonable como medida para los activos destinados para la venta resulta ser coherente en tres aspectos: la obtención de flujos, la gestión, administración interna y la generación de riqueza a partir de los activos y debe ser informado a los usuarios finales como factor relevante para la toma de decisiones. Corresponde al último precio, el valor que teóricamente se obtendría si los activos financieros fueran a ser vendidos en una transacción hipo-

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tética en las condiciones de mercado presentes al cierre del ejercicio, resulta ser la apropiada para inversiones destinadas a la venta. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Banco de España. (2008). La Generalización del Valor Razonable a los Instrumentos Financieros: Un Análisis de Impacto y Algunas Implicaciones. Recuperado de: www. bde.es/webbde/es/supervision/regulacion/ docs_consulta/Generalizacion_del_valor_ razonable_12-05-08_IVI.pdf. Benevente, M. (2010). Análisis del impacto de la aplicación del valor razonable en la contabilidad de las empresas Agrícolas y Ganaderas. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Madrid- España: UNED. Díaz, M. (2010). ¿Se debería aplicar el valor razonable a todos los instrumentos financieros? Argumentos a favor y en contra. Revista Española de Financiación y contabilidad. Volumen XXXIX, volumen Nº 145. IFRS Foundation. (2012). NIIF 13, Medición del Valor Razonable, Recuperado de: http:// www.ifrs.org. IFRS Foundation. (2000 – 2010). NIC 39 Instrumentos Financieros: Reconocimiento y Medición. Recuperado de: http://www.ifrs. org. IFRS Foundation. (2012). NIC 32, Norma Internacional Contable N° 32, Presentación de los Pasivos Financieros. Recuperado de: http://www.ifrs.org. IFRS Foundation. (2012). NIIF N° 7, Instrumentos Financieros, Información a revelar. Recuperado de: http://www.ifrs.org. IFRS Foundation. (2014). Marco Conceptual, Recuperado de: http://www.ifrs.org. IFRS Foundation. (2014). NIIF 9, Norma Inter-


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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a07 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)

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Inflación y descuento de flujos de fondos en dos monedas. Un enfoque integral. Inflation and discount of cash flows in two currencies. An integral approach. Gastón Milanesi1

Resumen La inflación y sus efectos sobre el modelo de descuento de flujos de fondos ha sido objeto de un tratamiento parcial por la literatura especializada. El trabajo propone un marco integral de valuación en dos monedas, aplicable a mercados emergentes, a través del modelo de descuento de flujos. El modelo parte desde las teorías de paridad del poder de compra y expectativas de interés hacia un marco integral para estimar: flujos, costos de capital y valor terminal; real y nominal en dos monedas. El trabajo se organiza del siguiente modo: en primera instancia se desarrolla el modelo y luego se ilustra su funcionamiento mediante el análisis de un caso. Finalmente, con los resultados obtenidos, se concluye sobre la consistencia de los valores actuales en dos monedas. Palabras claves: inflación, descuento de flujos de fondos, teorías de paridad, valuación

Abstract The inflation and its effects over the discounted cash flow has been an object of partial treatment by the specialized literature. This paper proposes an integral valuation framework into two currencies, applicable to emerging markets, through the discounted cash flow model. The model starts from parity power purchase and interest expectations towards an integral framework for estimating: flows, capital cost and terminal value, real and nominal into two currencies. The structure of the paper is the following: first the model is developed, then its functioning is illustrated with a case. Finally, with the obtained results is concluded about the consistency of the present values into two currencies. Keywords: inflation, discounted cash flow, parity theory, valuation

Recibido: 12 de noviembre de 2016. Aceptado: 22 de marzo de 2017. 1  Doctor en Ciencias de la Administración, Magister en Administración, Contador Público, Universidad Nacional del Sur, Argentina. Profesor Titular Exclusivo e Investigador Universidad Nacional del Sur. Departamento Ciencias de la Administración, Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina. E mail: milanesi@uns.edu.ar.

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INTRODUCCIÓN En condiciones de mercados perfectos, eficientes y completos se deben verificar un conjunto de relaciones de equilibrio entre tipos de cambio, tasas de interés y paridad en el poder de compra, apoyadas en la ley del precio único. Valuar empresas en marcha, en contextos emergentes e inflacionarios con diferentes monedas, a través del descuento de flujos de fondos, requiere de un marco conceptual apoyado en un conjunto de teorías y relaciones que expliquen paridades de tasas de interés, inflación y tipos de cambio. Si bien existen excelentes tratamientos parciales sobre el tema en cuestión (Modigliani y Cohn, 1984); (Copeland, Koller y Murrin, 2000); (Velez Pareja, 2006); (Titman y Grinblatt, 2002); (Damodaran, 2006); (Emery y Finnerty, 2007); (Bradley y Gregg, 2008); (Pratt y Grabowski, 2008) (Tahn y Velez Pareja, 2011); (López Dumrauf, 2014), el presente trabajo propone una metodología integral de valuación a partir del método de descuento de flujos de fondos en diferentes monedas para contextos emergentes, apoyado en las teorías de paridad. El trabajo se organiza del siguiente modo: en primera instancia se expone las teorías de paridad y la de estimación de curvas de rendimientos. Luego se desarrolla la metodología propuesta para la proyección de flujos de fondos en moneda inicial y de cierre, se determina el costo promedio ponderado del capital y el cálculo del valor de continuidad neutral a la inflación. Seguidamente se presenta el enfoque de valuación de los flujos nominales y reales en diferentes monedas. El estudio de casos es la metodología seleccionada para analizar las interrelaciones entre las variables indicadas y finalmente se exponen las principales conclusiones.

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a) Paridad en la tasa de interés (TPI): manifiesta la relación entre tasas de interés local (rt,d) y extranjera (rt,e) con el fin de explicar la relación entre el tipo de cambio contado (spot); (s) y el tipo de cambio futuro nominal (Ft,n).

b) Paridad en el poder de compra (PPC): si se aplica la ley de precio único un mismo bien, comercializado en dos mercados diferentes, debe valer lo mismo en ambos mercados en términos de poder adquisitivo. Supóngase que en el mercado extranjero el bien A cuesta $1 (unidad monetaria extranjera) y si la ley se cumple en el mercado doméstico con $1 (unidad monetaria extranjera) se debe comprar la misma cantidad del bien analizado. La diferencia nominal se explica por el tipo de cambio, y la ley se verifica si el último ajusta su valor por el diferencial de tasas de inflación esperadas entre los dos países2. La paridad del poder de compra se expresa formalmente como el cociente entre la tasa de inflación esperada doméstica y extranjera que explica el diferencial entre el tipo de cambio contado y spot esperado:

Cuando se verifica esta paridad, las tasas de inflación ajustan el valor de las monedas manteniendo la paridad en el poder de compra (Emery y Finnerty, 2007). En el caso del mercado emergente, de la ecuación anterior, es posible inferir la tasa de inflación para un período:

DESARROLLO DEL MODELO Las teorías de paridad y el “efecto Fisher” En esta sección se presentan resumidamente las teorías de paridad en tasas de interés, poder de compra, efectos Fisher y curvas de rendimiento. Constituyen las bases para obtener los insumos primarios del modelo objeto de estudio:

2  Si un litro de leche cuesta $1 (unidades monetarias extranjeras) en el extranjero, en el mercado doméstico debería costar lo mismo en términos de divisas. Si en el extranjero el índice de inflación esperada es del 3% y en la economía doméstica es del 7%, se espera que el tipo de cambio se aprecie en términos nominales (viceversa moneda doméstica se deprecie en términos nominales) a razón de (1.07/1.03) = 3,88%. En ese caso el precio del litro de leche en unidades de moneda extranjera mantiene el valor en el mercado local, producto de la paridad en el poder de compra.


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en distintas direcciones, no obstante, de alcanzar la convergencia, ésta es un hecho de mediano a largo plazo. La ecuación de arbitraje de Fisher entre tasas nominales y reales es la siguiente: c) Teoría de expectativas del tipo de cambio esperado contado y futuro: cuando el mercado se encuentra en equilibrio se verifica el principio de convergencia entre el tipo de cambio futuro Ft,n y el tipo de cambio contado esperado para el horizonte del contrato tal que:

(1+

)(1+ir) = (1+in) [7]

Despejando en función de la tasa nominal in = (1+ )(1+ir)-1queda planteada de la siguiente manera:

In = ir +

+ (ir x

) [8]

En contextos con tasa de inflación no significativa se desprecia el segundo término, la d) Efecto Fisher: las tasas de interés nominal observadas en el mercado reflejan las expectativas inflacionarias de los agentes. Esto se conoce como efecto Fisher3. Estas ideas formalizan la distinción entre tasas de interés real y nominal, y se conoce como ecuación de Fisher (Argandoña, 2013). La tasa esperada nominal es:

Si el efecto Fisher es válido, la diferencia entre las tasas de interés de dos economías es explicada por los diferenciales de inflación (1+rt,d)/(1+rt,e) = (1+ )/(1+ t,e). En térmit,d nos reales la tasa queda expresada como:

El efecto Fisher establece que la tasa real debe ser similar y converger en ambos países. Respecto de la ecuación existen argumentos 3  Irving Fisher planteó el hecho que las tasas nominales de interés reflejan la expectativa colectiva inflacionaria, y que dicha tasa compensa a los agentes de los efectos negativo de la inflación sobre el rendimiento real de sus inversiones (Fisher, 1965).

relación queda planteada como in = ir + para la tasa real ir = in -

4

y

.

La curva de rendimientos proyectada en mercados emergentes. Para implementar los modelos y estimar la TPI y PPC primero se debe calcular una curva teórica de rendimientos o estructura temporal de tipos de interés (ETTI) con bonos en moneda doméstica y extranjera emitidos por el mismo sujeto. Partiendo de la TPI y PPC se supone que el diferencial de tasas en moneda local y extranjera captura la depreciación (apreciación) de la moneda doméstica frente a la divisa. La ETTI debe construirse con tasas contado, siendo posible esta solución técnica en mercados desarrollados con suficiente profundidad y liquidez4. Para su construcción se emplean varias técnicas, entre ellas el bootstrapping y ajuste logarítmico5, siendo la última la seleccionada en el presente trabajo.

4  En mercados emergentes, el no cumplimiento de las condiciones precedentes hace que no exista una oferta de títulos con distintos vencimientos y torna dificultosa su implementación. 5  Ante la inexistencias de STRIPS, o al no gozar de liquidez (mercado secundario) se recurre a la técnica de bootstrapping (Fabozzi y Fabozzi, 1996) utilizando bonos cupón cero con horizontes de corto plazo y en el mediano y largo plazo se resuelve en orden ascendente utilizando tasas spot estimadas, a partir del despeje de su valor del último pago con bonos bullets. En el caso de que no existan suficiente disponibilidad de bonos bullets una técnica alternativa es el ajuste logarítmico. Este consiste en derivar la curva de rendimientos de bonos mediante regresión logarítmica entre la duration modificada y la TIR de los bonos en moneda doméstica y extranjera. Su implementación requiere de bonos del mismo emisor en moneda doméstica y extranjera con similares características de: riesgo, liquidez, garantías, duración e interés fijo.

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Moneda de cierre o inicial. Efectos traslación y absorción. En el presente trabajo las cifras expresadas con inflación proyectada se designarán como nominales o moneda de cierre y los valores sin inflación como reales o moneda inicial. a) Moneda de cierre: se construye el coeficiente a partir de un número índice de base 1 en t=0:

idt = idt-1 x (1+

) [9]

t,i

Donde id es el índice y evolución en t,i el nivel de precios para (t) y activo (i). Valores obtenidos de la curva de rendimientos, TPI y PPI. El coeficiente (nxt) surge de:

nxt = idt / idt-1 [10] Finalmente se obtiene la cifra expresada en moneda de cierre (vt,n),

vt,n = vt – 1,n X nxt [11] b) Moneda inicial: se debe calcular la variación relativa de precios para un ítem específico (∆

). Primero se construye el índice que

t,i

relaciona la evolución del precio del flujo ( t,i), y el índice general de precios (inflación general)6 (

);

t,g

t,i

=(

t,i

/

) – 1 [12]

t,g

Se obtiene el coeficiente (rxt) para deflactar los valores nominales proyectados,

rxt = ∆

t,i

/∆

t-1,i

[13]

Finalmente se obtiene la magnitud en moneda inicial (Vt,r),

vt,r = vt-1,r X rxt [14] 6  Nótese que la ecuación anterior mide cambio en precios relativos pronosticados a diferencia de la ecuación 9, donde se analiza la evolución nominal de un precio.

Las relaciones entre los valores nominales y reales se explican por el efecto absorción (ec.15) y traslación (ec.16):

vt,r = vt,n / rxt,a [15] vt,n = vt,r X nxt,a [16] Las magnitudes nxt,a y rxt,a son acumuladas hasta el momento t Magnitudes monetarias, resultados proyectados y el flujo de fondos en moneda de cierre e inicial. El modelo de descuento de flujo de fondos requiere de las siguientes variables: flujos de fondos del horizonte explícito de proyección, costo del capital7 y valor terminal (Copeland, Koller y Murrin, 2000); (Pratt y Grabowski, 2008). En esta sección serán desarrolladas las ecuaciones para proyectar flujos de fondos nominales y reales. Éstos son proyectados en moneda de cierre (traslación, ec.16), y luego en moneda inicial, (absorción, ec.15). a) Ingresos y costos en moneda de cierre: El primer ejercicio prospectivo implica proyectar unidades esperadas de producción (qp,t) y ventas (qv,t) por período. Seguidamente se está en condiciones de estimar los niveles de inventarios8, ya que éstos integrarán el capital de trabajo no monetario de la firma. Luego se procede a valorar los ítems indicados incorporando la inflación esperada. Para ello se proyecta precio unitario de venta (PVUt,n), costo variable unitario (CVUt,n) y el costo fijo total unitario (CFUt,n). Luego se estima el costo total CTUt,n = (CVUt,n + CFUt,n). Los costos e ingresos para el período t surgen del producto entre precio en t-1 y el coeficiente (ec.10),

PVUt,n = PVUt-1,n X nxt [17] 7  Respecto del costo del capital los tres métodos empleados son (Ruback, 2000); (Damodaran, 2006); (Booth, 2007); (Fernández, 2014): a) Costo Capital Promedio Ponderado (ccpp, wacc), b) Flujos de fondos a capital, c) Valor Presente Ajustado (APV). En el presente trabajo se adoptará la técnica del ccpp. 8  No es el objetivo del presente trabajo indagar sobre las técnicas prospectivas utilizadas en la proyección de estados financieros. Sin perjuicio de ello, la metodología de mayor difusión está dada por el uso de la técnica de escenarios (Miller y Waller, 2003); (Wright, Cairns y Goodwin, 2009); (Esandi, Milanesi y Pesce, 2012).


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CVUt,n = CVUt-1,n X nxt [18] CFUt,n = CFTt,n / qp,t [19] Multiplicando precios (ec. 17,18 y 19) y cantidades proyectadas se obtienen los flujos totales de: ingresos ITt,n = PVUt,n X qv,t; costos variables y fijos CVTt,n = CVUt,n X qp,t; CFTt,n = CFUt,n X qp,t y costos totales de producción CTPt,n = CTUt,n x qp,t. Respecto de los inventarios, primero se proyectan las unidades acorde a niveles de ventas y producción proyectadas:

EFq,t = EIq,t + qp,t – qv,n [20] La valuación de los inventarios surge multiplicando las cantidades por costo total unitario, para inventarios EFq,t x CTPt,n = CTUt,n y para el costo de artículos vendidos se tiene CAVt,n = CTUt,n X qv,t. b) Impuesto a las ganancias: Algunas legislaciones tributarias no reconocen el impacto de la inflación en la determinación del impuesto a las ganancias y el costo de artículos vendidos se computa a valores históricos. Por lo tanto la proyección de bases imponibles se debe realizar por separado de los resultados proyectados. Las existencias iniciales EIq,t se valoran a su precio histórico, la producción qp,t y EFq,t por el costo total unitario del producto CTUt,n corriente. El costo histórico es CAVt,H = (EIq,t X CTUt-1,n) + (qp,t X CTUt,n) – (EFq,t X CTUt,n)9. La base imponible surge de la siguiente expresión:

BIt = ITt,n – CAV t,H – CFTt,H – At,H [21] Donde ITt,n son los ingresos del periodo, CAVt,H costo de artículos vendidos histórico, CFTt,H costo fijo histórico, At,H amortización histórica y BI base imponible. La determinación del impuesto (IDt) surge del producto IDt = BIt X T. En el caso que la legislación tributaria disponga el ingreso de anticipos de impuestos, el impuesto a pagar surge por diferencia entre el impuesto determinado y los anticipos ingresados en el periodo anterior (APt-1); IPt = IDt – APt-1.9 9  Cabe aclarar que suponiendo que en el año de determinación se liquida el impuesto y este se paga en dicho ejercicio, el anticipo de impuesto genera un activo corriente monetario con resultado negativo por exposición a la inflación.

c) La proyección del EBITDA: El EBITDAt proyectado en moneda de cierre de la suma algebraica de las magnitudes monetarias proyectadas ITt,n – CAVt,n – CFTt,n. De allí se obtiene:

ROt = EBITDAt,n – At,n – IDt,n [22] Donde ROt es el resultado operativo después de impuestos y la amortización At,n expresadas en moneda de cierre, menos el impuesto a las ganancias proyectado determinado. d) Capital de trabajo rubros monetarios y no monetarios: La inflación produce un resultado negativo sobre las partidas monetarias del activo y positivo en las partidas del pasivo monetario de la firma. La variación total en el capital de trabajo a incorporar en el flujo de fondos es:

∆CT = ∆CTM + ∆CTNM [23] Donde ∆CT representa el incremento total en capital de trabajo, compuesto por la variación de los componentes monetarios ∆CTM y no monetarios ∆CTNM. Respecto de los componentes monetarios: i) El ∆CTM se calcula como diferencia entre las magnitudes iniciales CTM(t-1),y finales CTM(t),mc; expresadas en el mi poder adquisitivo de cada periodo (inicial-final)10, entonces la variación total contiene el incremento real (aumento físico) y la variación nominal por exposición a la inflación: ∆CTM(total)t,n = CTM(t),mc – CTM(t-1),mi [24] ii) Si la variación incremental se calcula expresando las magnitudes en moneda del mismo poder adquisitivo (cierre); ∆CTM(real)t,n = CTM(t),mc – CTM(t-1),mc, entonces la variación representa la “real” aplicación o liberación de fondos. En este caso, el resultado proyectado por exposición a la inflación se debe manifestar directamente como un componente más en el flujo 10  Positivo en el caso que los pasivos monetarios sean superiores a los activos monetarios y negativo en el caso inverso.

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de fondos proyectados en moneda de cierre (ec.24), como diferencia entre ∆CTM(total)t,n - ∆CTM(real)t,r = REIt. En el caso de los rubros no monetarios, la variación real se obtiene comparando las magnitudes expresadas en moneda de igual poder adquisitivo ∆CTNM(real)t,n = CTNM(t),mc – CTNM(t-1),mc. d) Flujos de fondos libres en moneda de cierre: surge de sumar las magnitudes monetarias vistas en el apartado anterior agregando las inversiones incrementales en activos fijos operativos ∆AFt,n;

FFLt,n = EBITDAt,n – IDt,n - ∆CTM(total)t,n ∆CTNMt,n - ∆AFt,n [25] En la ecuación anterior la variación sobre el capital de trabajo monetario no depura el incremento real en las partidas monetarias (opción a). Caso contrario debe incorporarse el efecto del resultado neto por exposición REIt, (opción b). e) Flujos de fondos libres en moneda inicial: a partir del flujo de fondos libres en moneda de cierre (ec.25) este se deflacta (ec.15) y se llega a su valor real:

Si se opta por el método indirecto, cada elemento del flujo se debe calcular en moneda de poder adquisitivo inicial:

FFLt,r = EBITDAt,r – IDt,r - ∆CTM(real)t,r – REIt - ∆CTNMt,r - ∆AFt,r [27] En este caso se deben emplear las ecuaciones 12, 13 y 14 para elaborar índice, coeficiente y transformación de magnitudes nominales a reales. Debe estimarse el impuesto a las ganancias en términos reales, inversión incremental real en capital de trabajo y el resultado del período por exposición a la inflación11. 11 

En el caso de trabajar con moneda inicial (ec.27) se debe dar el tra-

f) Valor actual de los flujos: Debe existir consistencia entre el poder adquisitivo en que se expresan flujos y tasa. Los flujos proyectados en moneda de cierre deben actualizarse al costo del capital nominal:

Donde VAd,n representa el valor actual en moneda doméstica, FFLt,n los flujos de fondos libres en términos nominales (ec.25) y kon,t el costo de capital nominal. Los flujos proyectados en moneda inicial deben actualizarse al costo del capital real:

Donde VAd,n representa el valor actual en moneda doméstica, FFLt,r los flujos de fondos libres en términos reales (ec.26) y kor,t la tasa real de costo de capital. Las ecuaciones 28 y 29 conducen al mismo resultado12. Costo del capital e inflación. Los efectos de la deuda sobre el valor del negocio están representados en el costo de capital promedio ponderado (ccpp, o wacc, por weighted average cost of capital). En términos nominales su expresión es: tamiento del impuesto a las ganancias y el capital de trabajo, conforme fue abordado para llegar al flujo de fondos libres en moneda de cierre: a) Impuesto a las ganancias: las cifras se expresan en moneda de poder adquisitivo inicial, tanto ventas como costo de artículos vendidos. Se debe incorporar el resultado por la inflación en ingresos (EIt = ITt,n – ITt,r, efecto positivo) y costos (ECt = CMVt,n – CMVt,r efecto negativo), en el último caso para incorporar en la base imponible el incrementos de los valores por los productos comprados, las existencias finales e iniciales en cada período se computan en moneda de poder adquisitivo inicial. Las amortizaciones e ingresos por venta de bienes de uso se computan en moneda inicial, consecuentemente el impuesto determinado es equivalente al estimado en moneda de cierre, ITt,r – CMVt,r + Elt – Ect – At,r – IVAFt,r = Bl X T. El impuesto determinado se deflacta (ec.15). b) Capital de trabajo: se debe expresar el resultado por exposición a la inflación en el flujo de fondos (ec.27) y este surge de la diferencia entre la variación total . y real del capital de trabajo monetario: ∆CTM(total)t,n - ∆CTt M(real)t,r = REI 12  En el caso de la TIR real esta no puede estimarse a partir de la nominal ya que esta es un promedio. Por lo tanto debe calcularse a partir de los flujos. Una medida alternativa a la TIR es la tasa interna de retorno promedio o TIRP (Magni, 2013); (Milanesi, 2016). Muchos de los problemas de la TIR se subsanan con la TIRP, entre ellos la posibilidad de aplicar la paridad de Fisher para derivar la TIRP real.


ARTÍCULOS

kon,t = We X ken,t + Wd X kin,t X (1- T) [30] Donde We y Wd representan ponderaciones de las fuentes de financiación de capital propio y deuda, ken,t y kin,t el costo del capital propio y de la deuda expresado y T la alícuota del impuesto a las ganancias. Aplicando la ecuación de Fisher, el capital propio y ajeno nominal se descompone en: ken,t = ker,t + kin,t = kir,t +

t,d

t,d

+(ker,t X

+ (kir,t X

)

Valor de continuidad e inflación. En la práctica profesional es usual emplear el concepto de valor de continuidad o terminal para resumir el valor actual de los flujos de fondos esperados a perpetuidad. Con frecuencia se utiliza el de crecimiento constante para su estimación (Gordon, 1962); (Rappaport, 1998); (Copeland, Koller y Murrin, 2000); (Brealey, Myers y Allen, 2006); (Pratt y Grabowski, 2008), siendo

t,d

).

t,d

El ccpp en términos reales se puede estimar de manera directa o indirecta: a) Directa: con la ecuación 30 (Bradley y Gregg, 2008); (Tahn y Velez Pareja, 2011)

b) Indirecta: calculando la tasa en términos reales de cada componente del ccpp (ec.30). Para ello debe prestarse especial atención al tratamiento del ahorro fiscal. El punto de partida es el costo nominal de la deuda después de impuestos kidpr,t = [kin,t (1-T) ] / [1 + ], t,d t,d debido a que el ahorro fiscal se calcula sobre intereses nominales (Modigliani y Cohn, 1984). Si se deflacta el costo nominal de la deuda antes de impuestos y sobre este es calculado el escudo fiscal se sobreestima el ccpp y subestima el valor de la firma. Siguiendo a Tahn y Velez Pareja, (2011) la correcta expresión del ccpp (deflactado) es:

La diferencia entre la tasa ccpp calculada con el procedimiento a) y correcto ccpp (ec.32), es de:

Donde G es la tasa de crecimiento nominal. Con G = 0 (no se proyectan inversiones incrementales o inversión de VAN = 0 se reduce a:

Esta expresión se conoce como Zero Nominal Growth Model, (ZNG). Es criticada por los errores de especificación: i) la tasa de crecimiento; ii) no considerar el incremento en los flujos nominales producto del revalúo del valor nominal del capital invertido. Los modelos que subsanan dicho inconveniente son: a) Zero Real Growth Model (ZRG): Aplicando la paridad de Fisher, el rendimiento nominal sobre los activos de la firma (CIt-1), es:

Rt = r +

t,d

+rx

t,d

[35]

Los conductores de valor que explican el crecimiento de la firma son: tasa de reinversión, (tr = ∆CIt / FFOt,n) flujo de fondos libres y operativos (FFOt,n). De allí el flujo de fondos se expresa como:

FFLn,t = FFOt,n X (1 – tr) [36] El mismo se puede explicar por el producto entre el stock de capital inicial, el rendimien-

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to real y la inflación esperada, FFLn,t = CIt-1 X r X (1+

). Consecuentemente, el rendimiento

t,d

real de la firma es r = FFLn,t / [(1 + t,d) x CIt-1]. Asimismo, la correcta especificación de la tasa de crecimiento nominal es13:

G = tr x Rt + (1-tr) x

t,d

b) Zero Net Present Value Investment, (ZNPI): Inversiones marginales VAN = 0 el rendimiento iguala a la tasa de costo del capital (R = kon,t). Sustituyendo en la ecuación 33, numerador (ec.36) y denominador (ec.37) se tiene:

[37]

Sustituyendo en la ecuación 33 por el flujo (ec.36) y tasa de crecimiento (ec.37) se tiene:

Si la tasa de reinversión es cero la ecuación queda reducida a:

Debido a que G = n,t, ésta debe capturar en términos nominales el efecto inflación sobre capital invertido, en términos reales g = 0, tr = 0. Supone que los flujos de fondos reales son constantes a perpetuidad, pero el flujo de fondos en términos nominales no es constante. Crece a razón de la tasa de inflación ( ) sobre el stock de capital. El modelo es neutral a la inflación ya que en términos reales se llega a la siguiente igualdad14:

13  El crecimiento se divide en dos componentes: a) tasa de crecimiento en los flujos de fondos nominales generados por las nuevas inversiones, b) aumento en el valor nominal de las inversiones en activos fijos y capital de trabajo producto de la inflación. Pero a menudo la expresión de tasas de crecimiento utilizada es la siguiente: G = tr X Rt. La conexión entre tasa nominal y real de crecimiento (g) es la siguiente. G = g + +gx . La ecuación t,d t,d anterior indica que solamente la tasa real de crecimiento se puede plantear como g = tr x r 14  Esto es así ya que si en la ecuación (39) el denominador kon,t sustituye por [kor,t + (1+ da (1+

t,d

+ kor,t x

t,d

]-

n,t

se

, operando se reduce a kor,t

t,d

). Seguidamente los coeficientes de capitalización a inflación esperat,d ) en el numerador y denominador se simplifican.

t,d

Operando sobre el denominador la expresión se reduce a:

En mercados maduros y competitivos el rendimiento real (r) es igual al crecimiento real (g) y similar razonamiento es aplicable a las magnitudes en términos nominales R = G, siendo el modelo neutral a la inflación. Valor actual en dos monedas nominales y reales. Para valorar en moneda doméstica (d) y extranjera (x) de cierre e inicio, es necesario aplicar las TPI y PPC (ecuaciones 1 a 5) sobre: flujos, ccpp, y valor terminal. Los caminos para ello son: a) Flujos de fondos en moneda de cierre domésticos a moneda extranjera proyectada nominal. Se parte de los flujos de fondos proyectados estimados en la ecuación 25. Para convertirlos a moneda extranjera nominal primero se proyecta la evolución del tipo de cambio futuro a partir de la curva de rendimientos para cada periodo (ec.1) (Hull, 2005); (López Dumrauf, 2014). Luego, los flujos de fondos nominales son convertidos al tipo de cambio futuro:


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El valor actual en moneda extranjera se obtiene actualizando los flujos nominales al cppc nominal, ambos expresados en moneda extranjera. El ccpp extranjero se obtiene a partir de del ccpp nominal doméstico (ec 3):

Donde es el ccpp nominal en moneda extranjera. Finalmente el valor actual es:

Finalmente, el valor actual surge de actualizar los flujos de fondos reales con el ccpp real, ambos en moneda extranjera:

Todo el procedimiento asegura que el valor actual en moneda doméstica dividido el tipo de cambio spot sea igual al valor actual en moneda extranjera:

b) Flujos de fondos en moneda inicial doméstica a moneda extranjera proyectada inicial Se utilizan los flujos de fondos reales domésticos (ec.27). Su conversión a moneda extranjera implica estimar el tipo de cambio futuro real (Ft,r). Primero se calcula el tipo de cambio futuro nominal (ec.1), para luego ajustar por la inflación extranjera y deflactar por la doméstica:

A la inversa, se debe verificar que el valor actual en moneda extranjera multiplicado por el tipo de cambio spot iguale el valor actual en moneda doméstica:

El flujo en moneda extranjera real se obtiene con la siguiente expresión:

METODOLOGÍA El ccpp en moneda extranjera real surge de deflactar el nominal (ec.5 y 44):

Análisis de caso de valuación en dos monedas de empresa en marcha. Se utiliza la metodología del estudio de casos15 ya que no se persigue buscar soluciones 15  El estudio de casos como metodología de investigación no debe confundirse con el análisis o estudio de casos como herramienta pedagógica, la cual busca analizar un aspecto concreto relacionados con las organizaciones para

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generalizables estadísticamente, sino establecer proposiciones teóricas con el fin de ampliar o generalizar una teoría (Castro Monge, 2010). Específicamente plantear la interacción del conjunto de variables como las tasas, inflación y flujos que integran el modelo propuesto como un todo o sistema, para realizar generalizaciones a fenómenos similares (Yin, 1994). Consecuentemente, se propone un modelo de valuación mediante el descuento de flujos de fondos en moneda local y extranjera para mercados emergentes e inflacionarios; concentrándose en las relaciones de las variables para explicar la valuación en diferentes monedas, en el marco de la Teoría de la paridad de Fisher (Emery y Finnerty, 2007). Para ello se toma como unidad de análisis una firma en marcha, que presenta las variables típicas de un emprendimiento de mediano-pequeño tamaño en el marco del sistema económico argentino (mercado emergente). El objeto es analizar su valuación en moneda local y extranjera (mercado desarrollado, Estados Unidos) bajo la órbita del marco conceptual propuesto. Seguidamente se presenta el modelo: a) Proyección de las variables macro: tasas de interés, inflación y tipo de cambio. Suponiendo que las relaciones de Fisher se sostienen, la primera tarea consiste en proyectar las tasas esperadas de interés doméstica y extranjera. Argentina se caracteriza por tener un mercado de capitales emergentes, consecuentemente no se encuentran disponibles bonos cupón cero, ni STRIPS o americanos que abarquen el horizonte de proyección de 6 años. Siendo descartada la técnica de bootstrapping, se opta por la estimación de la curva logarítmica de rendimientos. Se usaron los datos correspondientes a duración modificada y TIR de bonos soberanos en moneda doméstica16 y dólares estadounidenses publicados por el Instituto Argentino de Mercados de Capitales fomentar el debate o discusión (Castro Monge, 2010). 16  El rendimiento de los bonos indexados por el coeficiente de estabilización de referencia (CER) fue ajustado por una inflación proyectada del 17% para el primer año, conforme los datos oficiales plasmados en la ley de presupuesto nacional para el ejercicio 2017 (ver Ministerio de Hacienda y Finanzas Pública, Presidencia de la Nación Argentina http://www.economia.gob.ar/).

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(IAMC), tablas 1 y 2 anexo. Las curvas obtenidas para la proyección de las tasas son: i) TIR pesos: -0.064ln(x)+0.2283; ii) TIR dólares: 00.0104ln(x)+0.0402; -212,6ln(x)+1618,18. También se utilizó el ajuste logarítmico para proyectar la inflación local Πt,d, (ec. 3), para ello primero se calculó la curva por ajuste logarítmico correspondiente a la inflación extranjera Πt,e, utilizando datos correspondientes a la inflación promedio anual de Estados Unidos desde el año 1999-2016 (Agosto)17. En la siguiente tabla se presentan los resultados de tasas esperadas; tipo de cambio esperado (ec.1), inflación doméstica esperada a partir de la inflación extranjera (ec.3) y efecto Fisher internacional (ec.6), ver tabla 1. b) Proyección de ingresos, costos, resultados operativos y flujos de fondos: Con los datos de la tabla 1 se proceden a construir los coeficientes para expresar los valores en moneda de cierre (ec. 9, 10 y 11) e inicial (ec. 12, 13 y 14). Los valores resultantes de la proyección de unidades vendidas, producidas, precios, ingresos totales, costos variables, fijos y existencias finales e iniciales de bienes de cambio en moneda de cierre e histórica se presenta en la Tabla 3 del anexo (ec. 17 a 20). La determinación del impuesto a las ganancias proyectado (ec.21), resultados operativos después de impuestos proyectados (ec. 22) y la inversión incremental en capital de trabajo (ec.23 y 24) son expuestos en la Tabla 4 del anexo, expresados en miles. Seguidamente, se presentan los flujos proyectados nominales (ec. 25). De ellos se obtiene su expresión en términos reales (ec. 16 y 26), tabla 2. c) Estimación del costo del capital nominal y real. Para calcular el costo del capital propio se usó el clásico modelo CAPM18. Para su construcción se consideró como proxy de tasa libre de riesgo (rf) el resultado de proyectar rendimientos de bonos soberanos domésticos en 17 

Obtenida del sitio www.us.inflator.calculator.com arrojando una curva y

= -212,6ln(x) + 1618,8. 18  El modelo presenta limitaciones, en particular para estimar tasas de rendimiento requerido en contextos emergentes. No es el objetivo del presente trabajo analizar las diferentes alternativas para la estimación de la tasa de descuento, entre otros (Fama y French, 2004).


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pesos (tabla 1). El rendimiento de mercado E(rm) surge de considerar al promedio aritmético anualizado del índice bursátil MERVAL 25, serie 2007- 2016 como proxy del rendimiento de la cartera de mercado. Finalmente el coeficiente beta (βi) corresponde al publicado para empresas del sector (Economática ®). El rendimiento requerido por los propietarios nominal en pesos E(ri) y el rendimiento requerido nomi-

nal en dólares E(ri, u$) (ec.44) se presentan en la Tabla 3. Con las series de inflación proyectada también se obtiene el rendimiento de los propietarios real E(ri,r) (ec.7 y 8), tabla 3. Con los datos de la Tabla 3 se calcula el ccpp nominal (ec.30), real directo (ec.31) e indirecto (ec.32) en pesos. La tasa de la deuda nominal se supone la que se cobra para empre-

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sas de primera línea, de ella se deriva la real (ec.7). La siguiente tabla presenta los resultados, tabla 4. El ccpp nominal (ec.44) y real (ec.7 y 48) en dólares se presenta en la tabla 5. d) La determinación del valor de continuidad (valor terminal)

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En la tabla 6 se exponen las variables y resultados obtenidos correspondientes al valor de continuidad. Se suponen que los flujos de fondos en T-1 se estabilizan en T (año 5). Los modelos usados son: (i) ZRGM en moneda de cierre e inicial (A y B) (ec.39 y 40); (ii) ZNPIM nominal con crecimiento equivalente (C) (ec.42) y crecimiento mayor (D), (ec.41) a la inflación. En ZNPI las inversiones incrementales generan un VAN = 0.


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Para todos los casos queda demostrado Con las Tablas 4 y 5 se obtiene el ccpp nominal que los modelos son neutrales a la inflación, ya para Argentina y Estados Unidos. La siguiente que arrojan el mismo valor. tabla presenta los valores correspondientes a los tipos de cambio nominal deflactado (ec. 16) e) El valor actual en moneda doméstica y y real proyectado (ec.46), tabla 7. extranjera, en términos nominales y reales. Las variables de la tabla permiten la conCon la información de los cuadros pre- versión de los flujos de fondos nominales y cedentes, se proyectan las variables para es- reales expresados en valores domésticos. timar flujos nominales y reales expresados en Los flujos domésticos expresados en moneda dólares futuros nominales y reales. La Tabla 1 de cierre se convierten a dólares aplicando la provee los valores de: i) tasas de interés pro- ecuación 43, la ecuación 44 para el ccpp en yectadas local y extranjera; ii) inflación espera- dólares y el valor actual se obtiene mediante da local y extranjera; iii) tipo de cambio futuro. la ecuación 45. Los flujos domésticos reales se

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convierten a dólar futuro real aplicando la ecuación 47. El ccpp extranjero real y el valor actual implican las ecuaciones 48 y 49, tabla 8. f) Consistencia Queda expuesta frente a la coincidencia entre el valor actual de las cifras expresadas en dólares futuros nominales y reales (tabla 8). Este resultado obedece a la congruencia en la estimación de las tasas futuras de interés, costo de capital, moneda extranjera futura, inflación proyectada, flujos de fondos, ccpp y valor de continuidad, tabla 9. La tabla 9 resume los valores de flujos reales, nominales y su valor actual en moneda doméstica ratificando la consistencia del enfoque. Esto se puede corroborar con las ecuaciones 50 y 51. En efecto, $912.451,6/$15,50 arroja un resultado de u$58.867,64 y viceversa. En la siguiente tabla se presentan las relaciones de tipo de cambio que surgen del cociente entre

flujos nominales domésticos (d) y extranjera (x), con valores proyectados y actuales. Estas relaciones demuestran la consistencia del enfoque, tabla 10.

CONCLUSIONES Es común que el estudio del impacto y tratamiento de la inflación en el modelo de descuento de flujos de fondos sea abordado considerando cada una de las variables del modelo de manera aislada. En el presente trabajo se compendió el conjunto de problemas que se deben sortear con el fin de preservar la coherencia en la proyección de las variables como el flujo de fondos, costo de capital y valor de continuidad, en términos nominales y reales expresadas en moneda doméstica y extranjera. El resultado obtenido es la propuesta de un modelo integral de valuación por descuento de flujo de fondos en dos monedas, de especial interés para firmas que actúan en contextos emergentes e inflacionarios.


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El modelo reconoce su punto de partida en un marco conceptual contenido en las teorías de equilibrio correspondientes a las Finanzas Internacionales, como las paridades de tipos de interés y poder adquisitivo, que permiten derivar estructuras temporales de tasas de interés, tipo de cambio futuro y tasas proyectadas de inflación. Las variables precedentes, estimadas a partir de teorías de paridad, ofician de sostén para las relaciones entre flujos de fondos proyectados, costo del capital promedio ponderado y valor de continuidad, expresados en monedas doméstica y extranjera; en poder adquisitivo inicial o de cierre.

Adicionalmente, no se deben perder de vista cuestiones técnicas como: • La determinación del impuesto a las ganancias proyectado. • El tratamiento de la variación correspondiente a los rubros monetarios que integran el capital de trabajo proyectado y el resultado por su exposición a la inflación. • La base nominal para estimar ahorros fiscales y la estimación indirecta del costo del capital promedio ponderado en términos reales.

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• La elección de un modelo correctamente especificado que refleje el valor de continuidad de la firma en marcha sin crecimiento y con inversiones incrementales de VAN = 0, que sea neutral a la inflación. • La correspondencia entre componentes (tasas y flujos) expresados en moneda de cierre e inicial, en el proceso de actualización y estimación de valores intrínsecos. Las pautas descriptas, son las que deben estar subyacentes en el modelo de descuento de flujos de fondos en contextos inflacionarios. Estas aseguran la sencilla relación para cumplir con la equivalencia matemática entre valores actuales cuando sus variables son expresadas en la misma moneda pero con diferentes poderes adquisitivos y la relación entre

valor actual estimado en moneda doméstica y extranjera explicada solamente por el tipo de cambio contado.

ANEXOS: TABLAS


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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en http://ppct. caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a08 ISSN 2422-7609 elISSN 2422-5282- Escuela Argentina de Negocios. Este es un articulo de Acceso Abierto bajo la licencia CCBY-NC.SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0)


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Evolución reciente del contenido importado en la producción automotriz Argentina1 Recent evolution of imported content in Argentine automotive production Iván Pelicaric2

Resumen El presente artículo describe a la cadena de valor automotriz a nivel global y su situación particular en Argentina, en especial a partir de las transformaciones iniciadas en la década del noventa. A partir de ello avanza en el análisis de las series de importación de las principales autopartes y su evolución desde 1993 hasta 2015, destacándose el incremento del contenido importado, y en algunos rubros, la importancia adquirida por Brasil como proveedor externo. Finalmente, se sugieren orientaciones de políticas para mantener lo conseguido e intentar mejorar la agregación de valor a nivel local. Palabras clave: Cadenas globales de valor, Automotriz, Comercio y desarrollo, Argentina.

Abstract The present article describes the automotive value chain at the global level and its particular situation in Argentina, specially from the transformations initiated during the 90´s. Based on that it advances in the analysis of the import series of the major auto parts and its evolution from 1993 to 2015, highlighting the increase of the imported content, and in some products, the acquired importance of Brasil as an external supplier. Finally, suggested policy guidance to maintain what has been achieved and to improve the added value at the local level. Keywords: Global value chains, Automotive, Commerce and development, Argentina.

Recibido: 10 de Febrero de 2017. Aceptado: 20 de Marzo de 2017. 1  Este artículo fue elaborado sobre la base de la Tesis de Maestría “Cadenas de Valor Automotriz en la Industria Argentina: evolución y pérdida progresiva de contenido local en las últimas décadas” (2015), Maestría de Economía Aplicada – UCA. 2  Magister en Economía Aplicada de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Email: ivanpelicaric@gmail.com.

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INTRODUCCIÓN La evolución de la industria automotriz argentina en las últimas décadas está vinculada no solamente a los contextos macro y microeconómicos sino también a distintas reglamentaciones de la actividad y a las modificaciones sufridas en el contexto internacional. La Argentina, a diferencia de su principal socio comercial Brasil, tiene un mayor recorrido histórico en el sector automotriz lo que podría haberle propiciado un rol más protagónico en el nuevo entramado productivo regional, pese a la dispar envergadura de las economías. Es interesante, por este motivo, analizar como marco teórico a las cadenas globales de valor y de manera específica, a la cadena de valor automotriz, a fin de entender la inserción de Argentina en estas estructuras. La industria automotriz en la región está dominada fundamentalmente por terminales que son filiales de grandes empresas multinacionales. Desde la creación del MERCOSUR varias de estas empresas multinacionales realizaron grandes inversiones apostando por el desarrollo de la producción en los países miembro (fundamentalmente Brasil y en menor medida Argentina). Se podrá observar, a lo largo del artículo, como en el período analizado que comprende el trascurso entre los años 1993 y 2015, disminuyó gradualmente la proporción de insumos locales utilizados para la fabricación en la industria automotriz Argentina. Esto generó que en el año 2015 la misma posea características más relacionadas a una industria de ensamble que las que poseía en el año 1993, tendencia que parecería continuar en los próximos años. Luego de esta breve introducción, en el presente trabajo se desarrollará: la metodología de investigación implementada, el concepto de cadenas globales de valor, la descripción de cadena de valor automotriz, el análisis cuantitativo y los resultados del análisis de importaciones sectoriales. Finalmente, se plantea una reflexión acerca de las conclusiones obtenidas.

METODOLOGÍA Como se hace mención precedentemente el objetivo de la inestigación reside en verificar la evolución del contenido importado de piezas o autopartes para la producción automotriz argentina desde la década del noventa a la actualidad. Esta información se analizará sin desagregar el origen, excepto para el caso brasileño, por actuar como principal socio comercial. El sistema utilizado para la obtención de las series de datos de comercio es la plataforma UN COMTRADE DATABASE, sistema online de las Naciones Unidas que recopila datos de comercio históricos desde 1993 a la actualidad por posición aduanera a 6 dígitos. A fin de determinar las posiciones aduaneras más representativas se realizaron entrevistas en un trabajo previo (cita 1) con referentes de terminales automotrices radicadas en el país, lo que permitió poseer una estructura representativa de los insumos utilizados para la fabricación de automotores por posición arancelaria del Nomenclador Común del MERCOSUR. Las referencias utilizadas implican las de mayor representatividad para la industria en términos de volumen, importe en dólares y mayor precio unitario (monto en dólares / volumen). Todos los datos obtenidos son en montos totales de importación en dólares, por lo cual se actualizan los valores en dólares por el índice de precios mayoristas (IPM) norteamericano a fin de llevar los valores a dólares constantes 2010, lo cual asegura la comparabilidad. Se asume que los precios evolucionan de acuerdo al IPM, y que cualquier otra modificación de precio, en caso de existir, no es lo suficientemente significativa para impactar el análisis. Finalmente, a fin de facilitar el estudio, se establece un indicador que esté relacionado directamente con las cantidades producidas. De esta forma, los cambios en los montos totales importados se encontrarían relacionados a un aumento en el contenido importado o a un aumento de volumen producido. Si sólo se considerara un aumento en los montos totales


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en dólares, esto podría deberse simplemente a un aumento en la producción total, por ello, al dividir por las unidades fabricadas se busca identificar a través del indicador si aumentaron las importaciones de manera unitaria. De esta forma, el indicador se construyó tomando el monto total constante ajustado por precios de cada referencia y se lo dividió por la fabricación correspondiente a cada año. MARCO TEÓRICO Cadenas globales de valor Una cadena de valor actúa como una secuencia de unidades productivas que realizan actividades tangibles e intangibles, agregando valor en pos de la creación de un bien o servicio, y que abarcan desde su concepción, hasta la entrega final a los consumidores. Cuando una cadena de valor o producción comprende establecimientos ubicados en diferentes países, puede decirse que es una cadena global de valor. El concepto de cadenas de valor fue utilizado principalmente por Michael Porter (1985 y 1990) y logró instalarse conceptualmente en la literatura relacionada a la administración de empresas. Como todos los usos de la metáfora de la cadena, su valor reside en el énfasis secuencial e interconectado de las estructuras de las actividades económicas donde en cada eslabón se añade valor al proceso, involucrando la actividad sinérgica entre e intra firmas. Si bien las cadenas globales de valor han sido parte de la estructura económica durante muchos años, el estudio de las mismas de modo exhaustivo es relativamente reciente. En su noción más simple, las mismas surgen de la relación simbiótica que existe entre exportaciones e importaciones y el rol que desempeñan las inversiones extranjeras en la producción internacional. El crecimiento de la globalización y la consecuente ampliación de posibles proveedores, ha determinado la relocalización de actividades a lo largo del planeta. Este tipo de decisiones habitualmente conlleva el cese total o parcial de la producción de determinados bienes y servicios en el país de origen.

Habitualmente estos ciclos de deslocalización geográfica son actividades de substitución de etapas domésticas de la producción por producción extranjera de estos bienes y servicios que luego son exportados al país original. La deslocalización de actividades no responde únicamente a necesidades de disminución de costos directos relacionados con la producción. Si bien es cierto que en una primera etapa fue el principal motivador de este tipo de relocalizaciones esto se debió fundamentalmente a: mano de obra más barata en países del extranjero, principalmente en Asia, menores costos impositivos o de adquisición de predios, mayor cercanía a centros logísticos que ahorraban costos de transporte capilar, etc. En una segunda etapa, más moderna, se han profundizado las necesidades de deslocalización de las empresas. Ciertas funciones del negocio más desarrolladas, como ser la investigación y desarrollo, también están siendo tercerizadas y relocalizadas. Esto ha aumentado la preocupación acerca del futuro en los países desarrollados que históricamente contaban con la base del conocimiento. La inversión en investigación y desarrollo por parte de las grandes empresas multinacionales en las filiales ha aumentado fuertemente, como parte principal de las estrategias de mejora tecnológica de sus proveedores. Este tipo de inversiones involucra la construcción de redes de investigación y desarrollo a nivel global que se introducen en los entramados locales, logrando una unificación y estandarización y creando, a partir de estas relaciones, nuevos “inputs” que favorecen el desarrollo tecnológico. Si bien la mayor parte de la deslocalización geográfica de la investigación y desarrollo sigue existiendo dentro de las fronteras de los países industrializados, es decir empresas multinacionales con su casa matriz en un país industrializado, que deslocaliza su departamento de investigación y desarrollo en otro país industrializado, algunos países menos desarrollados están atrayendo cada vez más estos centros de investigación y desarrollo aunque en una escala menor. Dentro de estos últimos, los

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ejemplos más destacables son el caso de China e India que han atraído la mayor cantidad de inversiones de este tipo en las ultimas décadas, así como también Brasil que se destaca en el contexto de la industria automotriz, dado que posee áreas de investigación y desarrollo para algunas casas matrices especializándose en readaptación y reingeniería de modelos para el mercado latinoamericano. Estos países ofrecen una combinación de sueldos relativamente bajos, con un nivel de educación de calidad relativamente elevada, produciendo de este modo, recursos capaces a un costo mínimo. Argentina posee un amplio potencial en este sentido dado que se suma a los países que poseen recursos altamente capacitados y si bien por la situación coyuntural el costo de la mano de obra no es especialmente bajo, reúne las condiciones para este tipo de inversiones a largo plazo. Las cadenas globales de valor permiten la deslocalización geográfica de la producción incrementando el comercio a través de exportación e importación de productos intermedios que se intercambian entre diferentes países a niveles crecientes. Analizando las estadísticas se puede observar que en el año 2003 del total de las importaciones manufacturadas más de la mitad estaban clasificadas como bienes intermedios (categoría que incluye materias primas, partes, componentes y bienes semi-terminados). En este sentido y considerando países con cierto equilibrio externo, la política económica y de comercio de un país es muy importante en un mundo que esta interconectado por diferentes cadenas globales de valor. La noción del mercantilismo clásica en la cual se considera a las exportaciones como algo virtuoso y a las importaciones como algo pernicioso quedaría de este modo cuestionada con el aumento de productos intermedios en el total del comercio entre los países. Para poder entender el comercio y la producción entre los países es necesario observar la interdependencia entre las exportaciones y las importaciones atravesando diferentes procesos de modificación e intentan-

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do cuantificar cuanto valor agregado es añadido en cada nuevo eslabón de la cadena que va atravesando el producto intermedio. Por otra parte, bajo una visión positiva, la presencia de multinacionales en distintas economías debería afectar también, de manera indirecta, la productividad de los países que reciben la inversión. El flujo de inversión extranjera directa (IED) entonces, debería producir mayor competencia doméstica logrando mayor productividad, menores precios y mejorando la eficiencia. De este modo se supone que deberían existir también transferencias tecnológicas que generen externalidades positivas mejorando la productividad de los países receptores. Subsecuentemente, la tecnología y el conocimiento pueden derramar generando “spillovers” desde las casas matrices producto de la gran cantidad de interacciones entre ellas y afectando positivamente la productividad de los países y probablemente mejorando la capacitación y el conocimiento de la mano de obra (inicialmente en un proceso de “learning by doing” y posteriormente a nivel capacitación formal). Cabe destacar que, adicionalmente a lo establecido en la teoría tradicional, suele ser fundamental que la política doméstica de los países receptores tienda a promover los encadenamientos productivos entre las firmas extranjeras y las empresas locales, a fin de evitar IED de tipo “enclave”. Por estos motivos, se considera que la globalización tendría un impacto positivo en la productividad debido a la mejora de la eficiencia como resultado de la competencia internacional, mejor acceso a la tecnología y al nuevo conocimiento, y mayor espacio para la especialización y las economías de escala. La participación en cadenas globales de valor debería incrementar aún más la productividad dado que facilitaría el acceso a productos intermedios más baratos y de mayor calidad. Por otra parte, en ciertos países en desarrollo, las cadenas globales de valor, permitirían cierto grado de industrialización por especialización en tareas y deberían proveer acceso a mercados internacionales de bienes y servicios. Este tipo de industrialización se diferencia en que no requiere alcanzar un estatus de


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industria densa y diversificada, dado que tiende a enfocarse en actividades y procesos, diferenciándose de este modo de muchos de los procesos históricos de industrialización llevados adelante en los países latinoamericanos. Existen determinados requisitos que se imponen desde las naciones “matrices” hacia los países emergentes para favorecer la creación de cadenas globales de valor. Los países desarrollados necesitan un determinado “set” de políticas públicas que sean afines a los intereses de las grandes multinacionales para que puedan desembarcar su conocimiento y tecnología en un marco de salarios más convenientes (mano de obra más barata en países emergentes que en países desarrollados). Los países emergentes, como contrapartida, deben abrir sus economías para recibir IED e industrializarse. De alguna forma ésto cambia el paradigma del intercambio “Centro-Periferia”, dado que se genera una nueva situación “win-win” en el comercio internacional. Mientras que antes las reglas del juego eran “mi mercado por el tuyo”, con las cadenas globales de producción las nuevas reglas son <mis fábricas por tus reformas>” (Bianchi-Szpak, 2015). En el marco de las reformas requeridas a los países emergentes, cabe destacar la apertura comercial, a fin de disminuir los costos asociados a las tarifas de importaciones. Esto es importante especialmente considerando el marco de una cadena global de valor donde los bienes cruzan la frontera simultáneamente como bienes intermedios, antes de constituirse como un producto final amplificando seriamente el impacto de las tarifas y aranceles. Cadena de valor automotriz La cadena de valor automotriz ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los años; sin embargo, desde la década del 90, se comenzó a establecer un esquema que se mantiene hasta el día de hoy. A comienzos de la década de los 90 se produjo un traslado de las actividades de diseño desde las terminales a los proveedores. Los proveedores, que en décadas previas entrega-

ban productos estándar, comenzaron a realizar diseños más a la medida de las terminales con mayor grado de especificidad. A su vez, muchas empresas subcontratadas, comenzaron a ofrecer soluciones de diseño incorporando su propia tecnología. Durante este proceso de evolución, los proveedores comenzaron a producir funciones completas (módulos, sistemas, etc.) en lugar de simplemente componentes aislados. Es decir, un proveedor del primer nivel (“first tier”) se responsabiliza del ensamblaje de las partes en un sistema completo (ejemplo: asientos, tableros) y toma también la responsabilidad de administrar y negociar con los proveedores del segundo nivel (“second tier”)3. Por último, el rol de las terminales se volcó más hacia tareas de control de calidad y producción de sus proveedores, la creciente necesidad de “just in time” y calidad en la fuente, incluso en operaciones que resultaban básicas y simples, cobraron una importancia crítica para la eficiencia general de las operaciones de las terminales. La inversión que debieron realizar en la relación con los proveedores resaltó la importancia de mantener vínculos estrechos de largo plazo con una menor cantidad de proveedores. Estos cambios también favorecieron a que se comience a percibir a los mercados emergentes, ya no tanto como mercados aislados, sino también como potenciales eslabones de la cadena global de producción. A nivel global, la cadena de valor quedó establecida de la siguiente forma (UNIDO, 2003): 1. Terminales: poseen escalas de grandes dimensiones que les permiten distribuir los costos de diseño y marca de los vehículos que desarrollan y comercializan. Las capacidades de investigación y desarrollo son críticas dado que las rentas existentes para los pioneros de mercados nuevos son elevadas, y en general, exige un esfuerzo significativo para el resto de las compañías actualizarse a estos nue3  En el periodo previo a estas modificaciones de la década de los años noventa una terminal diseñaba un asiento, realizaba un esquema de piezas necesarias y encontraba un proveedor para cada una ensamblando las piezas “in house”. A partir de la evolución de la cadena de valor, la terminal buscó una firma que diseñe y provea el asiento completo (incluyendo sistemas de calefacción, cinturones de seguridad, etc.).

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vos nichos. Las estrategias en este segmento son diferentes de acuerdo a cada compañía4. 2. Proveedores globales: son los principales proveedores de las terminales y sus sistemas, habitualmente se los puede mencionar como “Tier 0,5”, en referencia a los niveles de proveedores que veremos a continuación, debido a que trabajan muy próximos a las terminales. Tienen cobertura global y siguen a sus clientes a diferentes locaciones a lo largo del mundo. Tienen capacidad de investigación y desarrollo y suelen proveer soluciones a la medida de sus clientes5. 3. Proveedores del primer nivel: “First tier suppliers” son empresas que proveen directamente a las terminales, algunos finalmente evolucionan a proveedores globales. Tienen capacidades de investigación y desarrollo pero sus alcances no suelen ser tan globales, si bien se ha trabajado mucho en la internacionalización de este nivel. 4. Proveedores del segundo nivel: suelen trabajar con proveedores globales e incluso con las terminales pero utilizando diseños cerrados provistos por ellos. Están más necesitados de ayuda en las habilidades de proceso e ingeniería para alcanzar los requisitos de costos y flexibilidad. Es requisito esencial que alcancen certificaciones de calidad (ISO 9000) para permanecer competitivos. Suelen proveer dentro de un solo mercado. 5. Proveedores del tercer nivel: son proveedores de insumos básicos. Son pocos los requisitos técnicos requeridos. Suelen poseer inversiones en investigación y desarrollo limitados o 4  Por ejemplo Ford centra su estrategia en el posicionamiento de marca y las finanzas mientras que otras empresas como Toyota se centran en la calidad y la excelencia del producto. 5  “Black Box Solutions” soluciones creadas por los proveedores basadas en sus propias capacidades tecnológicas para satisfacer los requisitos y el desempeño requerido por las terminales.

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nulos. La competencia está basada casi exclusivamente en precio. 6. Mercado de reposición: este sector suele ser el primer segmento donde se introducen las empresas de los países en desarrollo. En la actualidad el contexto del mercado de reposición está mucho más internacionalizado, si bien la competencia sigue siendo casi exclusivamente basada en precio. El acceso a materias primas baratas es importante. No se requiere de innovación dado que se copian los diseños de componentes existentes, pero se utiliza mucho la ingeniería inversa para trasladar los componentes al detalle, utilizando como referencia los productos iniciales, figura 1. La cadena de valor de la industria automotriz en la Argentina no difiere significativamente con respecto a la estructura antes mencionada de la cadena de valor a nivel global. En términos resumidos la cadena está compuesta por: • Empresas Terminales de origen internacional (Renault, VW, Ford, GM, entre otros) • Autopartistas (nacionales, regionales e internacionales) • Redes Comerciales integradas a la cadena mediante la vinculación con terminales. • Complementarios: mercado de reposición autopartista que atiende exclusivamente este segmento y concesionarias exclusivas de reventa de automotores usado. Los proveedores de las terminales se dividen en tres anillos según el tipo de relación con sus clientes (Ministerio de Industria, 2011): primer anillo (proveedores de origen local o global), segundo anillo (fabricantes de componentes), y tercer anillo (menor escala y relación con la terminal). La cadena de valor está distribuida en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe,


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Córdoba, con algunos establecimientos menores en Tucumán y San Juan, siguiendo su radicación geográfica la lógica de acompañamiento de las terminales. PRINCIPALES RESULTADOS En esta sección se plantean los resultados del análisis de las importaciones de piezas y autopartes que realizó Argentina en los últimos años, tanto a nivel global como desagregado para Brasil. El gráfico 1 muestra el aumento del contenido importado año a año contra 1993 de forma resumida. El porcentaje de cada año está calculado en base a un promedio ponderado de las variaciones porcentuales para cada una de las referencias sobre el monto total en dólares ajustado. En el eje de la izquierda se observa la variación porcentual correspondiente al mundo, y en el eje de la derecha el aumento porcentual correspondiente a Brasil. El nivel de variación porcentual elevado de Brasil muestra la ganancia de participación que ha tenido sobre el resto del mundo. En este sentido, a partir del análisis de las series de comercio (ver Anexo), cabe señalar que es muy significativo el aumento de la participación de Brasil como país proveedor de autopartes estructurales con alto valor agregado. Los datos de comercio de manera desagregada permiten visualizar que de las 21 posi-

ciones arancelarias analizadas se ha logrado una sustitución efectiva mayoritariamente y de manera más significativa en posiciones que corresponden a autopartes que requieren poca especialización o tienen poco valor agregado. A continuación se detallan sobre este punto, las observaciones que se desprenden del análisis de las series de comercio de los diferentes productos o rubros, ver tabla 1: 1. Plásticos: se logró reducir la importación a nivel general así como también la participación de Brasil. Se trata de elementos de poco valor agregado y de fácil fabricación industrial (arandelas, correas, etc.) que no requieren de un “know-how” específico para su elaboración. 2. Caucho: si bien se trata, como en el caso anterior, de elementos de poco valor agregado, en este rubro no se logró disminuir el contenido importado. Se aumentó significativamente la dependencia de importaciones para cubrir las necesidades de esta autoparte. 3. Fundición hierro y acero: con respecto a estos elementos encontramos una tendencia contrapuesta. Si bien la Argentina logro disminuir significativamente la dependencia de provee-

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dores extranjeros para la producción de productos laminados sin chapar ni revestir, aumentó de manera extremadamente importante la importación de productos chapados y revestidos. Esto parecería indicar una pérdida de proveedores locales de productos con re-trabajos y valor agregado, e incluso podría marcar una involución de algunos proveedores por restricciones de costos o “know-how” que tuvieron que dejar de chapar y revestir sus productos, cediendo este mercado a proveedores foráneos. 4. Manufacturas (hierro y acero): si bien estas manufacturas de hierro y acero suelen ser elementos de poco valor agregado, la Argentina ha perdido significativamente contenido local en los mismos, a excepción de algunos conceptos como arandelas, pasadores y remaches. Al tratarse de productos de poco valor unitario y de fácil fabricación, se podría visualizar que estos elementos fueron centralizados por proveedores con menores costos de mano de obra en sus instalaciones de origen que pueden trabajar a su vez con escalas muy superiores restando competitividad a la industria local.

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5. Motores y filtros de encendido: en estas autopartes fundamentales, con un alto valor agregado y requisitos de “know-how” bastante significativos, Argentina ha perdido claramente contenido nacional en el segmento de los motores. La importación de motores ha aumentado significativamente, pero lo más destacable del análisis de las series de comercio en este rubro es la importante ganancia de contenido de Brasil en este segmento. Nuestro socio comercial logro captar significativamente la demanda de motores de la Argentina. Este ítem muestra claramente cómo se logró capitalizar en este país la instalación de terminales y proveedores globales para abarcar tareas con un alto valor agregado. 6. Aparatos de alumbrado: en este segmento de elementos propios de la iluminación, que incluye desde faros hasta luces indicadoras y señalización acústica, se puede notar un aumento significativo de la dependencia del contenido importado. A diferencia de las manufacturas de hierro y acero, estos productos, si bien poseen cierto grado de escala, pueden ser fácilmente elaborados localmente sin mayores


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desventajas comparativas con respecto a Brasil, más allá de problemas coyunturales. 7. Equipos de sonido: este rubro comparte categoría con los aparatos de alumbrado pero, a diferencia de estos últimos, en los equipos de sonido podemos destacar que la industria local ha logrado sustituir levemente las importaciones. De todas formas, es destacable el aumento de la participación de Brasil en este segmento, captando gran parte de las importaciones restantes. 8. Guardabarros, paneles y puertas: en este rubro se puede notar una reducción del componente importado al igual que la participación de Brasil. Los datos analizados parecerían indicar que en este rubro los autopartistas locales lograron cierto grado de sustitución. 9. Frenos y servofrenos: en este rubro se puede observar un leve aumento del componente importado coincidente también con el aumento de Brasil. Es importante también destacar que el comienzo de esta serie es recién a mediados del 2007 posiblemente por una modificación en la tecnología utilizada. 10. Ejes: el aumento del contenido importado en este rubro es muy significativo. Al igual que en el caso de los laminados de hierro o acero chapados o laminados, la serie parecería indicar una pérdida de proveedores locales de productos con algo de valor agregado cediendo mercado a proveedores foráneos. 11. Amortiguadores de suspensión: la importación de estos ítems se duplicó a lo largo de la serie analizada. La participación de Brasil en este segmento se mantuvo estable y acompañó la evolución de aumento de importaciones, con lo cual se puede deducir que las nuevas importaciones de este tipo

de productos provienen mayoritariamente de Brasil. 12. Volantes y cajas de dirección: este rubro tiene cierto valor agregado y es una oportunidad de capitalización para los autopartistas locales. En la serie analizada el aumento del componente importado es cercano a un 50%, sin embargo la participación de Brasil ha retrocedido levemente. 13. Airbags de seguridad: esta serie comienza recién en el año 2007 y se puede observar una tendencia exponencial en la demanda de contenidos importados. También es notable el aumento de la participación de Brasil, que pasa de un 10% a inicios de la serie a casi 50% llegado el 2014. Este rubro tiene potencial para ser explotado ampliamente por los autopartistas locales dado que se trata de un producto que requiere ciertos niveles de conocimiento y que posee gran valor agregado. 14. Dispositivos de comando: sirven para el control de aceleradores, frenos, embragues, etc. En este segmento se puede observar un leve retroceso de contenido importado. Es el segmento de mayor valor agregado en el cual la industria nacional ha logrado un cierto grado de sustitución. 15. Aparatos digitales: estos productos de medida e indicación, cada vez más digitalizados, han aumentado drásticamente su nivel de importación. Es otro rubro que representa oportunidades de capitalización para el sector autopartista local así como también tiene asociado un considerable valor agregado. 16. Sistemas de ignición, inyección y otros: al igual que otros componentes de los vehículos, estos sistemas se fueron modernizando, digitalizando e incorporan cada vez mayor grado de componente tecnológico. En la serie analizada este rubro triplicó sus im-

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portaciones, mientras que Brasil si bien aumentó su participación sigue teniendo incidencia mínima en la misma. Esto deja abierto este mercado a los autopartistas de ambos países para lograr cubrir las necesidades locales alcanzando un cierto grado de especialización. Los datos expuestos permiten señalar que Argentina ha podido avanzar en un proceso de sustitución de importaciones, especialmente en relación a la política económica local de los últimos años, en determinados rubros. Estos rubros se caracterizan por presentar poco valor agregado, siendo ejemplo de ello: los elementos de hierro y acero sin chapar, ni revestir. También se logró mantener una posición estable en diversos artículos de plástico y elementos de alarma, señalización y equipamiento sonoro. Por otro lado, se entiende que existen oportunidades de avanzar en la producción local de ciertos dispositivos de comando para componentes de vehículos, los cuales se caracterizan por presentar una mayor agregación de valor. No obstante, en los rubros de materiales de hierro y fundición (insumos básicos de fabricación), motores, elementos para la iluminación y alumbrado, amortiguadores y cajas de cambio, se ha incrementado la presencia de importaciones por unidad de vehículo fabricado. Particularmente, las compras de origen brasileño han ganado participación en artículos de caucho, sistemas de airbags y motores, lo que demuestra la versatilidad y avance en la creación de componentes automotores complejos que está obteniendo la industria automotriz brasilera. Si bien los resultados son mixtos, las series de tiempo deja ver que los vehículos producidos en Argentina tienen una fuerte presencia de insumos importados y la misma se incrementó en el tiempo. En Argentina, la base de conocimiento, práctica y tradición en la industria automotriz, permiten señalar que se cuenta con capacidades de recursos humanos relevantes para

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mejorar el posicionamiento y generar mayor agregación de valor local. Para ello se requiere el acompañamiento de políticas adecuadas, tendientes a fortalecer transferencias tecnológicas, promover la ampliación y mejora en la capacidad productiva de los autopartistas y favorecer negociaciones internacionales con el objetivo de atraer inversiones, así como avanzar en el desarrollo de proveedores locales a escala global. Particularmente, estas medidas permitirían, al menos, mantener la trama productiva actual, aunque sean de bajo valor agregado, comparativamente a otros elementos importados como ser motores y otras autopartes con mayor tecnología aplicada. Es importante también fomentar el rubro de guardabarros, puertas y paneles de instrumentos, porque favorecen el desarrollo de agregación de valor y permiten la incorporación de mejoras tecnológicas que pueden aprovechar el amplio capital humano que tiene el país. Todas estas medidas repercutirían en mejoras para el sector, especialmente en los rubros con ventajas comparativas, en donde puede generarse un derrame al resto de la cadena de valor y donde se tuvo, históricamente, un rol significativo. CONCLUSIONES Argentina cuenta con una tradición importante en la industria automotriz. Desde las primeras estrategias utilizadas en los años cuarenta hasta el día de hoy, la industria automotriz, con sus altibajos, ha seguido un trayecto de desarrollo y se ha transformado en relevante en términos de posicionamiento latinoamericano. A partir de la década del noventa, el sector automotriz, ha realizado inversiones significativas y ha sufrido procesos de reestructuración que lo han dejado más ligado a las estrategias regionales y globales de las terminales automotrices. Si bien estas acciones han contribuido mucho a la modernización del sector, se ha perdido libertad en la toma de decisiones y en la distribución de la producción desde los agentes locales, impactando fundamentalmente al


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sector autopartista nacional. Más allá de estos limitantes, el esquema actual con diversas terminales instaladas en territorio nacional y un sector autopartista representativo, es un punto de partida favorable para continuar el desarrollo de la industria.

Los datos de importaciones de autopartes permiten observar que se ha avanzado en un proceso de sustitución de importaciones, principalmente desde inicios de la década de 2000 y en relación a la política económica local, de productos con poco valor agregado y que, que-

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dan oportunidades de lograr avances en algunos rubros con alto valor agregado. Sobre los rubros con mayor valor agregado se observa en algunos casos, el incremento de la presencia de importaciones por unidad de vehículo fabricado, siendo notoria la presencia incremental del origen brasileño. De hecho, existen rubros en donde se hace muy difícil competir con las importaciones en función de ser mano de obra intensiva o con procesos de producción continuo, es decir, en los cuales Argentina no presentaría ventajas comparativas. En cualquier caso, puede mencionarse que los vehículos producidos en Argentina tienen una fuerte presencia de insumos importados y que, en caso de buscar revertir la situación, el rol de la política económica y de negociación internacional, así como los incentivos microeconómicos hacia el segmento de autopartistas, deberían estar orientados hacia los rubros en donde Argentina está comenzando a obtener ventajas comparativas e incluso en aquellos donde ha logrado mantener una tendencia estable con respecto a las importaciones. ANEXO Los datos de comercio analizados están agrupados de acuerdo a su correspondiente capítulo según lo establecido en la Nomenclatura Común del Sur, tabla 2. Los datos obtenidos son en montos totales de importación en dólares, se procedió a actualizar los valores en dólares por el IPM norteamericano6 para llevarlo a dólares constantes 2010. Se asume que los precios evolucionan de acuerdo al IPM, y que cualquier otra modificación de precio, en caso de existir, no es lo suficientemente significativa para impactar el análisis. Finalmente se procedió a establecer un indicador que esté relacionado directamente con las cantidades producidas a fin de que facilite determinar si los cambios en los montos totales importados están relacionados a un aumento en el contenido importado o a un aumento de volumen producido. Un aumento en los montos 6 

INDICE DE PRECIOS MAYORISTA (Base 2010) Fuente: Banco Mundial

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totales en dólares podría deberse simplemente a un aumento en la producción total, al dividir por las unidades fabricadas se busca identificar a través del indicador si aumentaron las importaciones de manera unitaria. Para elaborar el indicador se tomó el monto total constante ajustado por precios de cada referencia y se lo dividió por la fabricación correspondiente a cada año7. A modo de ejemplo, se muestra el tratamiento para un dato de 2011 correspondiente al Capítulo 40, 4016.99 artículos de Caucho: Monto COMTRADE Nominal:

114.239.578

Monto COMTRADE en USD Constantes:

110.697.266

Volumen Producido (unidades):

828.000

Indicador (cociente USD constantes/unidad producida)

133,7

Como se puede observar en los gráficos 2 y 3 la importación de productos de plástico para la fabricación de automóviles se incrementó levemente de manera unitaria. A su vez Brasil de manera unilateral perdió -3,9% del total de importaciones de este producto. Los artículos de caucho importados para la fabricación de automóviles han fluctuado a lo largo de la serie temporal. En los últimos años ha retomado una tendencia creciente lo que contribuyó a ampliar la brecha de la importación unitaria de este material contra los niveles de comienzos de los años noventa. Brasil ha aumentado algo menos que el general de las importaciones perdiendo -5,3% de la participación original de 1993, gráficos 4 y 5. En el segmento de materiales de fundición vemos dos tendencias contrapuestas: ha decaído fuertemente la importación de productos laminados sin chapar ni revestir, y ha aumentado significativamente la importación de los mismos chapados y revestidos. A nivel particular, Brasil ha aumentado su participación en las dos referencias: 88,6% en el segmento sin revestir o chapar y 64,6% en el revestido o chapado, gráficos 6 y 7. 7  Los datos de producción anual de automóviles fueron extraídos de los anuarios de ADEFA que recopilan y publican anualmente información estadística del sector automotriz.


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Manufactura de fundición (acero y hierro) comprende la importación de los materiales más esenciales para la fabricación: tuercas, pasadores, remaches, arandelas, tornillos, etc. En líneas generales ha aumentado sostenidamente en el transcurso de los años de la serie histórica, sin embargo cabe destacar la significativa perdida de participación de Brasil en este rubro perdiendo a lo largo de los años un 20.3% promedio de ventas, gráficos 8 y 9. El capítulo 84 agrupa los motores y los filtros de aire para los vehículos automotores. Como se puede observar ha aumentado significativamente la importación de motores y es destacable el aumento de la participación de Brasil en este rubro: en el año de inicio de la serie (1993) tan solo el 6% de los motores que importábamos eran brasileros, para el año 2015 el 64% de los motores provienen de nuestro vecino, además es importante considerar años pico donde este porcentaje llegó a elevarse a un 76% del total. A nivel filtros de aire, si bien aumentó significativamente la importación a nivel global, la participación brasilera cayó en este rubro un 22,3%, gráficos 10 y 11. Los elementos de alumbrado han aumentado significativamente desde el inicio de la serie, la participación brasilera se ha mantenido estable con lo cual capitalizaron la totalidad del aumento en este segmento. Con respecto al segundo segmento, elementos y equipos de radio y sonido, si bien la variación en la serie histórica analizada es prácticamente nula, Brasil ha aumentado exponencialmente su participación, pasando de niveles del orden del 1% en el 1993 a niveles de 40 a 45% sobre los últimos años de la serie histórica captando gran parte de este mercado, gráficos 12 y 13. El capítulo 87, gráficos 14 y 15, comprende la importación de autopartes esenciales para la fabricación de automóviles, a niveles generales cabe destacar: a) Leve caída de la importación de: guardabarros, parrillas de radiador, puertas, paneles de instrumentos, etc. y de dispositivos para comando de acelerador, freno, embrague, dirección o caja de cambios.

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b) La incorporación desde el 2007 de airbags de seguridad que antes no se utilizaban en la producción nacional. Es también destacable la rápida capitalización de Brasil de este mercado (fluctúa de una participación de 11.9% en 2007 a 43.6% en el 2015). c) El resto de los rubros: frenos, ejes y trasmisiones, amortiguadores, volantes y cajas de dirección, aumenta sostenidamente con un aumento significativo de la participación de Brasil (promedio de 48% de aumento en estos rubros desde 1993 a 2015) Finalmente, llegamos a los elementos que componen los tableros automotores en donde primero se puede observar la fuerte evolución de la importación de aparatos digitales para la incorporación en los tableros de los automotores y otros (actualmente esta categoría también incluye las computadoras a bordo y los sistemas tipo “media-navigator”). En esta categoría es estable la participación de Brasil en el total, gráficos 16 y 17. Por otra parte, se puede observar que la importación de sistemas de ignición, inyección, ABS, trasmisión, suspensión, controladores electrónicos y otros, ha aumentado significativamente. Es destacable en esta categoría también el aumento de la participación de Brasil, que pasa de 2% a inicios de la serie a 20% sobre el final de la misma.


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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a09 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)

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NOTAS DE DIVULGACIÓN

Consideración desde el pasado sobre la capacidad real de la Reserva Federal para la estabilización económica Jalil Barkhas1

Resumen Estados Unidos de América ha experimentado una recesión y una lenta recuperación en los primeros años del siglo XXI, como efecto de la crisis de 2008. En general se coincide en la aplicación de política monetaria como mecanismo para lograr el retorno al pleno empleo y el sólido crecimiento económico. Esta comprensión se ha desarrollado en un clima en el que la política fiscal es vista como la alternativa estabilizadora más poderosa que la política monetaria, pero con fuertes restriccio-

nes debido a los déficits fiscales que enfrentan muchos países. Es así que el rol de la política monetaria y la autoridad competente se vuelve particularmente significativo. De este modo el artículo revela la discusión en torno al papel jugado por la Reserva Federal a lo largo del tiempo, los resultados de dicho accionar y lo que puede esperarse de cara al futuro.

Palabras clave: Reserva Federal, Política Monetaria, Déficit Fiscal

Recibido: 25 de enero 2017. Aceptado: 27 de Marzo 2017 1 

Universidad de Granada - España. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Departamento de Economía Aplicada. E-mail: jbarkhas@ugr.es.

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Jalil Barkhas

INTRODUCCIÓN

LA TEMPRANA RESERVA FEDERAL

Durante los últimos años el valor de la política monetaria ha tomado relevancia en la opinión pública, gracias al criterio de expertos, formadores de opinión y dirigentes políticos, tanto del ámbito público y privado. En la economía estadounidense y en su funcionamiento a futuro, resulta de gran relevancia la autoridad responsable de la Reserva Federal.El presidente de la Reserva Federal presenta la capacidad de influir fuertemente en la dirección de la economía. Gran parte de los congresistas, economistas y la sociedad ha llegado a considerarlo en un rol fundamental.

En diciembre de 1913 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de la Reserva Federal y en agosto de 1914 la Junta de la Reserva Federal asumió el cargo. Les tomó años de estudio y un intenso debate la creación de la Reserva Federal debido a que los Estados Unidos mantenía una larga historia de banca estatal.

En los años ochenta y noventa, la economía norteamericana tuvo un fuerte crecimiento, paralelamente a un aumento de precios y presión inflacionaria. Fue ahí cuando el Congreso, el Presidente de la Nación y la sociedad se enfocaron en el entonces presidente de la Reserva Federal para frenar o enfriar la economía. Asimismo, en los años cincuenta y sesenta, e incluso en la década de los setenta, la sociedad y el Congreso se centraron en el presidente del Consejo de Asesores Económicos (CAE) para obtener respuestas sobre el desempeño macroeconómico, así como en el presidente de la Reserva Federal en lo referente a las políticas de estabilización. Lo destacable en la actualidad es que parece ser que el presidente de la Reserva Federal se ha convertido en la única fuente, tanto para el pronóstico como para la toma de decisiones. Para poder comprender cómo fue que el carácter de presidente de la Reserva Federal llegó a ocupar ese rol en la economía estadounidense se requiere saber: qué es la Reserva Federal, cómo y por qué se creó, cuál es su estructura básica y su razón de ser y finalmente, ¿cómo fue interpretado por los economistas y funcionarios públicos la función de la Reserva Federal durante los principales inconvenientes macroeconómicos del siglo XX. La reseña histórica que se relata en el presente trabajo tiene como finalidad invitar a reflexionar acerca de cómo el contexto, cambio político y social puede tener un profundo impacto en las instituciones de la economía.

En las décadas de 1820 y 1830 un banco federal, el Banco de los Estados Unidos, había ejercido brevemente un cierto grado de control como autoridad central y en los años durante y justo después de la Guerra Civil, la Ley Bancaria Nacional había servido para bancos bajo control Federal. Sin embargo, desde la creación de los primeros bancos en la década de 1780 hasta 1913, la mayoría de los bancos estadounidenses fueron autorizados a hacer negocios por los estados en los que operaban y los mismos eran controlados a ese nivel. La banca en 1913 era una industria con bancos pequeños e independientes. A lo largo del país cualquier esfuerzo por centralizar el control de los bancos en una nueva agencia federal era visto con profunda sospecha, como una manera de dar a los ya poderosos banqueros de la ciudad de Nueva York el control sobre la vida económica de la población estadounidense. Por lo tanto, ¿por qué razón se crea la Reserva Federal? Estados Unidos fue sometida a una serie de caídas abruptas de la economía, pánico y depresiones durante los años 1870, 1880 y 1890, que fueron acompañados por el descenso de los salarios, los precios y las fallas de los negocios. Se creía que estos descensos abruptos de la economía eran en gran parte resultado de la inelasticidad en la fuente de dinero. Es decir, que la incapacidad o la falta de voluntad del sistema bancario para suministrar dinero confiable en cantidad suficiente, restringía la actividad económica tan severamente que toda la economía entraba en una depresión. El sistema de banca corresponsal que se desarrolló en los Estados Unidos a lo largo del


NOTAS DE DIVULGACIÓN

siglo XIX permitió un pago relativamente fácil a través de una economía en rápido crecimiento. Los bancos de las ciudades pequeñas podrían ganar intereses depositando dinero en bancos de ciudades más grandes y éstos podrían ganar intereses depositándolo en la ciudad de Nueva York. Una movilidad similar se presentaba en la colocación de cheques a través de la acción de bancos corresponsales en todo el país. El problema era que una crisis financiera, incluso pequeña, en un lugar específico podría propagarse como una epidemia en todo el país. Las condiciones climáticas locales podrían afectar los ingresos agrícolas en la mayor parte de Estados Unidos y con ello, era pasible la generación de incobrables en distintos eslabones de las cadenas productivas propias y relacionadas. Particularmente, los bancos locales eran capaces de retirar fondos de bancos corresponsales en ciudades de mayor envergadura, a fin de mantener sus reservas, generando una quita concatenada De esta forma se puede observar que el inicio del pánico podría extenderse fácilmente de una ciudad a otra, llegando incluso hasta Nueva York y a Londres, si a su vez los bancos de Nueva York realizaban sus depósitos en Londres. En efecto, la estructura bancaria estadounidense a finales del siglo IX era una enorme estructura piramidal, con fondos que fluían hacia arriba, hacia los bancos comerciales en Nueva York en tiempos buenos, pero hacia afuera a través de la pirámide cuando los tiempos difíciles golpeaban. En los finales del siglo XIX, la solución aceptable era no cambiar la pirámide, sino insertar los bancos de la Reserva Federal en el sistema para que pudieran sofocar los pánicos locales cuando surgieran y evitar su propagación de un banco a otro. El sistema anterior a la Reserva Federal era uno en el cual todos los bancos eran bancos comerciales. Sus objetivos eran ganar lo suficiente para cubrir los costos y así sobrevivir y, si era posible, obtener beneficios y dividendos para sus propietarios. Lo que hizo la Ley de la Reserva Federal de 1913 fue crear bancos de reserva que operarían en sus distritos para redescontar papel comercial para los bancos miembros. Los bancos estatales podían unirse al nuevo sistema,

y ​​todos los bancos con fletamento nacional, los más grandes, tenían que acoplarse. Las líneas del distrito fueron dibujadas y los bancos nuevos de la Reserva Federal fueron situados en: Nueva York, Philadelphia, Cleveland, Richmond, Atlanta, Chicago, San Luis, Minneapolis, Kansas City, Dallas, y San Francisco. Se creó una Junta de la Reserva Federal pero el verdadero poder lo tenían los bancos regionales. Se creía que este nuevo sistema resolvería los viejos problemas, dado que los bancos, ante la falta de reembolso de préstamos por razones de clima local u otra condición exógena al buen funcionamiento de la economía, podrían adquirir la liquidez necesaria a través del Banco Regional de Reserva Federal sin reducir la liquidez de otros bancos comerciales. Como los Bancos de la Reserva Federal y el Sistema de la Reserva Federal habían sido creados para servir al interés público en lugar de sus propios intereses comerciales, la expectativa era que el Sistema de la Reserva Federal establecería una tasa de descuento baja frente a problemas exógenos de liquidez. La pregunta que surge de dicho razonamiento es: ¿cómo sobreviviría el Banco de Reserva de Filadelfia si prestase a una tasa de descuento baja? Una alternativa fue que el Sistema de la Reserva Federal tuviera una reserva de la venta de acciones bancarias de los bancos miembros y podía, de ese modo, emitir una nueva forma de dinero: notas de la Reserva Federal, que sin embargo deberían ser aseguradas por depósitos de oro en los Bancos de la Reserva Federal, de modo que el mecanismo de flujo de la especie, o su equivalente a finales del siglo XIX, proporcionaría una restricción general. Por otra parte, también se les permitió comprar y vender bonos del gobierno cuando era necesario asegurar su condición financiera. ORÍGENES DE LAS OPERACIONES DE MERCADO ABIERTO La Reserva Federal inicial nunca funcionó como estaba previsto, dado que en el momento en que las puertas de los Bancos de la Reserva se abrieron en agosto de 1914, otro evento importante se estaba gestando. El 4 de agosto de 1914 Gran Bretaña declaró la guerra a Alema-

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nia y allí se inició la Primera Guerra Mundial. Aunque los creadores de la Reserva Federal y los que aguardaban para hacer negocios con la iniciativa del sistema de la Reserva Federal no podrían haberlo sabido, en cuestión de meses, las condiciones económicas del mundo occidental cambiaron y así también el papel de esta institución. Los Bancos de la Reserva Federal fueron diseñados para el redescuento del papel comercial con el fin de evitar que las condiciones locales se extiendan de una región a otra. La herramienta importante en el arsenal de la recién creada Reserva Federal era su capacidad para alterar la tasa de redescuento para acomodarse a las necesidades del comercio y para proveer la liquidez que todo el sistema piramidal totalmente comercial había carecido. Se trataba de un sistema en gran medida automático en el que se aplicarían las reglas de la buena banca al revés: en vez de tratar de prestar a altas tasas cuando la demanda de fondos era alta, como lo harían los bancos comerciales, los bancos de la Reserva Federal prestarían a tasas bajas cuando la demanda de liquidez era alta y así mantener automáticamente el funcionamiento del sistema comercial. Durante el primer año de operación las importaciones de oro a los Estados Unidos y una economía en auge dejaron a los bancos comerciales con poca necesidad de recurrir a la Reserva Federal. Sin embargo, cuando Estados Unidos se involucró más en el conflicto bélico, el Tesoro necesitaba tomar prestado y la Reserva Federal pudo desempeñar un papel útil prestando a los bancos comerciales que ofrecían valores gubernamentales como seguridad de sus préstamos. La Reserva Federal volvió a descontar las obligaciones del gobierno a un nivel inferior al que los bonos del Estado pagaban a sus tenedores. Esto facilitó la compra de bonos del gobierno porque los bancos podían pedir prestado a la Reserva Federal a una tasa baja y prestar, o usar, los ingresos para comprar bonos que pagarían más de lo que la Reserva Federal estaba cobrando. Esto fue lucrativo para los bancos comerciales y el público, y permitió que el gobierno federal colocara sus bonos. Tales prácticas fueron fa-

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cilitadas por las enmiendas a la Ley de la Reserva Federal.2 En los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, la deuda del gobierno federal había estado en un nivel relativamente bajo, y los títulos gubernamentales no desempeñaron un papel importante en el sistema financiero nacional. Sin embargo, al final de la Primera Guerra Mundial, la deuda pública había aumentado sustancialmente y las tenencias de títulos públicos por parte de los propios Bancos de la Reserva Federal y sus bancos miembros habían cambiado sustancialmente el sistema financiero. Antes de la guerra, los préstamos y la compra de papel comercial habían sido la clave del control de la Reserva Federal sobre el sistema monetario. Después de la guerra, se hizo evidente que la compra y venta de deuda pública podría desempeñar un papel aún más importante, y las Operaciones de Mercado Abierto se convirtieron en una parte importante de la caja de herramientas de la Reserva Federal. Sin embargo, la herramienta tuvo que estar allí por un tiempo antes de que fuera reconocida por lo que era y sin duda antes de que se utilizara efectivamente. En la práctica, si la Reserva Federal compra títulos de los bancos comerciales a un precio relativamente alto, de modo que los bancos comerciales tengan razones para vender, las reservas de esos bancos se incrementan. La Reserva Federal paga a los bancos por los valores al acreditar las cuentas que los bancos tienen con los bancos de la Reserva Federal. El pago puede tomar la forma de simple entrada de contabilidad, o notas de Sistema de la Reserva Federal, si los bancos lo desean. Y si la Reserva Federal quiere reducir la liquidez de los bancos comerciales, puede ofrecer vender valores a un precio bajo y reducir la liquidez en el sistema. A principios de la década de 1920 los bancos de la Reserva Federal compraron títulos, no para facilitar la liquidez entre los bancos comerciales sino para tener activos que devengaban intereses en sus propias carteras. Incluso 2  Similar a la situación actual con tipos de interés oficial cero. Los bancos comerciales prestan dinero de los bancos centrales y utilizan parte importante de ellos para comprar bonos públicos, ganando la diferencia de intereses.


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durante la breve pero severa depresión que siguió a la Primera Guerra Mundial, la Reserva Federal se contentó con bajar la tasa de descuento y esperar a que los bancos comerciales acudieran a ellos para redescontar. Cuando no vinieron, los Bancos de la Reserva Federal usaron sus activos inactivos para comprar bonos para obtener ingresos por sí mismos, y cada uno de los bancos distritales del Sistema de la Reserva Federal lo hizo por sí solo. Tomó algún tiempo antes de que la Reserva Federal comenzase a darse cuenta de que las operaciones de mercado abierto se habían convertido en una herramienta que podría usar. Una de las razones del lento reconocimiento de la eficacia potencial de las operaciones de mercado abierto fue la lenta evolución de lo que se suponía que debía hacer la Reserva Federal. La Ley de la Reserva Federal, aprobada en 1913, fue “un acto que prevé el establecimiento de bancos de la Reserva Federal, una moneda elástica, medios de redistribuir el papel comercial, establecer una supervisión más eficaz de la banca y otros propósitos”. El Congreso no había especificado que la Reserva Federal debería combatir depresiones o recesiones, ni había especificado que la Reserva Federal debería adoptar políticas para lograr la estabilidad de precios. Se podría pensar que muchas personas involucradas en la creación de la Reserva Federal habían pensado que si se podía lograr una moneda elástica, también se lograrían estos otros objetivos. Sin embargo, durante los años veinte, la Reserva Federal no se preocupó explícitamente de los objetivos de mantener el pleno empleo y los precios estables, metas que sólo se articularon para el gobierno federal y sus agencias tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, durante la década de 1920 los funcionarios de la Reserva Federal empezaron a reconocer que las operaciones de mercado abierto podrían afectar la posición y el comportamiento de los bancos. LA RESERVA FEDERAL EN LOS AÑOS 1920 Y 1930 Durante la mayor parte de los años veinte, también era cierto que los funcionarios públi-

cos y el público no se preocupaban tanto por el ciclo económico, ni por las condiciones económicas. Después de una breve depresión a principios de los años veinte, la economía de Estados Unidos creció y las únicas preocupaciones explícitas de la Reserva Federal fueron respecto de la especulación bursátil que se desarrolló a finales de la década de 1920. Durante la crisis más catastrófica, la Gran Depresión, que comenzó a mediados de 1929 creció el desempleo, cayeron los precios, se cerraron las fábricas, las quiebras fueron generalizadas y los bancos cerraron sus puertas, incapaces de cumplir con sus obligaciones. A pesar de un esfuerzo considerable, el presidente Herbert Hoover y su administración no pudieron detener la crisis. En 1933 el descontento generalizado con las condiciones económicas llevó a la elección de un nuevo presidente: Franklin Delano Roosevelt. El presidente Roosevelt y su administración crearon una variedad de programas, conocidos colectivamente como el Nuevo Acuerdo (New Deal) a efectos de restaurar la salud económica. Aunque la mayoría de los programas del Nuevo Acuerdo tenían raíces en las propuestas anteriores, el pensamiento americano anterior sobre las reformas económicas necesarias, las políticas y los programas tomados juntos marcaron una salida en la que el gobierno federal se involucra mucho más en guiar la economía americana hacia un alto nivel de rendimiento. Esto puede ser descrito como un alejamiento de una era de políticas de laissez-faire o como una continuación del movimiento progresista que había sido temporalmente terminado por la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias o en una variedad de otras maneras. El Nuevo Acuerdo marcó un hito polémico. Sin embargo, la controversia sobre el Nuevo Acuerdo se palideció, ya que mientras sus creadores seguían tratando de entender cuál era la mejor manera de garantizar el máximo rendimiento económico, otra guerra recorrió Estados Unidos y cambió una vez más el carácter y la dirección de las instituciones nacionales. Incluso antes de Pearl Harbor y la declaración de guerra por parte de los Estados Unidos, la creciente participación de ese país

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en el suministro de armamento a las naciones que se convirtieron en aliados oficiales en 1941 había terminado efectivamente con la depresión. En 1941 y 1942 el nuevo problema era cómo encontrar suficiente gente para servir a las fuerzas armadas, dirigir las granjas y las fábricas. Había para todos: objetivos prácticos, empleo, las fábricas operaban las 24 horas del día, los ingresos aumentaban y en lugar de las bajas globales de precios debían preocuparse por el aumento de los niveles generales de precios. A medida que los economistas, los congresistas, el personal del Presidente y gran parte de la sociedad se fijaban en lo ocurrido, parecía obvio que el gran aumento del gasto gubernamental asociado con la guerra había puesto fin a la depresión. Este gasto gubernamental ha dado como resultado empleo e ingresos para los empleados directos, pero también ha tenido un efecto de ondulación o multiplicador en toda la economía. Lo que había sucedido tenía mucho sentido porque a partir de 1932 y 1933 en adelante e incluso desde antes, según el trabajo de Herbert Hoover cuando fue Secretario de Comercio a principios de 1920, la idea de que los gastos directos del gobierno podrían cebar la bomba, había sido discutido con fuerza (Barber, 1985). El argumento había ganado legitimidad entre muchos economistas con la publicación en 1936 de John Maynard Keynes La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero. Keynes ofreció una explicación de por qué y cómo de otra manera las economías capitalistas sanas no lograrían periódicamente el pleno empleo y por qué la intervención del gobierno sería necesaria para remediar el problema. Aunque los programas del Nuevo Acuerdo, creados e implementados desde 1933 hasta 1938, fueron poco afectados por los argumentos de Keynes, muchos de esos mismos programas llegaron a ser justificados durante los años cuarenta y los cincuenta como keynesianos y fueron descritos como insuficientes en que los gastos del gobierno no fueron tan grandes como los que demandó la Segunda Guerra Mundial. El consenso fue que los nuevos seguidores del Nuevo Acuerdo habían estado

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en el buen camino, y lo que la Segunda Guerra Mundial mostraría era que sólo necesitaba obtener las magnitudes adecuadas para resolver los problemas de recesión y depresión. A este consenso se agregó la noción de que si se “ajustan” los gastos gubernamentales de manera correcta, también podría evitarse la demanda excesiva generada por demasiados gastos gubernamentales y privados y así evitar la inflación que había amenazado durante la década de 1940. EL PERIODO DE UNA ECONOMÍA FISCALMENTE GESTIONADA Después de dos guerras, una gran depresión y muchos otros acontecimientos intermedios, la expectativa del Sistema de la Reserva Federal en 1946 fue muy diferente de lo que había sido en 1913, o incluso en 1923. En 1913, cuando el Congreso aprobó La Ley de la Reserva Federal, el mejor pensamiento era que la Reserva Federal proporcionaría estabilidad macroeconómica, a través de una moneda elástica. Cuando se aprobó la Ley de Empleo de 1946, el pensamiento había cambiado. Aunque sería responsabilidad de la Reserva Federal facilitar las acciones del gobierno federal, sería responsabilidad del Presidente de los Estados Unidos, asesorado por el recién creado Consejo de Asesores Económicos, recomendar políticas que ajustarían el gasto federal a los niveles necesarios para garantizar la estabilidad económica. Este nuevo consenso no fue exento de controversia porque implicaba que el gobierno federal tendría que tener déficit en algunos años -como lo había sido durante la Gran Depresión y las Guerras Mundiales- y los excedentes en otros años. Sin embargo, hubo un amplio consenso de que se habían descubierto las herramientas necesarias para mantener la estabilidad económica y el crecimiento económico. Pero, no pasó mucho tiempo antes de que ese consenso quedara destrozado por nuevos acontecimientos inesperados. A finales de la década de los sesenta y los años setenta, surgió un nuevo conjunto de problemas que destruyeron el consenso y alteraron profundamente el pensamiento económico.


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El problema era la estanflación. Después de una década en la que la economía americana parecía comportarse de la manera esperada, las cosas salieron mal. Durante la década de 1960, la recesión fue contrarrestada por la forma keynesiana, por un recorte de impuestos a mediados de década, y la economía creció a un ritmo aún más rápido de lo previsto como consecuencia aparente de los aumentos del gasto gubernamental asociados a la guerra de Vietnam. Parecía estar repitiendo el escenario ahora familiar: reducción de impuestos e incremento del gasto público que generaba un recalentamiento de la economía con la consecuente una suba en los precios. Es decir, un mayor nivel de actividad a costa de ciertos puntos de inflación. Lo que ocurrió en la década de 1970 fue que la economía estadounidense experimentó tasas relativamente altas de desempleo y altos aumentos de precios en general. Había muchas explicaciones de por qué esta combinación, que no se suponía que debía suceder, estaba sucediendo. Los aumentos inducidos por la OPEP en los precios del petróleo se estima fueron en gran parte culpables por la inflación, que se consideró en este caso no inducida por un aumento de la demanda. La contracción de la oferta por el fuerte aumento de costos, implicó cambios en el mercado de trabajo, en donde surgió un desempleo relativamente alto. La explicación que ganó peso entre muchos economistas, y especialmente entre los que iban a tener la mayor influencia en la política pública durante el gobierno de Reagan y el gobierno del Bush padre, fue la surgida en otro libro importante publicado en 1963 por Milton Friedman y Anna Schwartz, La historia monetaria de los Estados Unidos, que fue una revisión completa de la historia económica de la Gran Depresión de los años treinta, como se había contado desde los años 1930 hasta los años 50 y los 60 . La Historia Monetaria de los Estados Unidos fue publicada en 1963 y podría haber sido conocida sólo por especialistas en el campo si no hubiera sido por la estanflación de los años setenta, tanto como la Teoría General de Keynes habría permanecido como un libro de especialistas si no fuera por la Gran Depresión.

LA APARICIÓN DE UN NUEVO MONETARISMO La visión monetarista moderna, que fue lo que adelantaron Friedman y Schwartz, fue que la Gran Depresión no fue el resultado de fallas básicas en el capitalismo americano que requirieron una corrección periódica por intervención del gobierno, sino más bien el resultado de una política monetaria incompetente. Los revisionistas monetaristas argumentaron que, lejos de mostrar la necesidad de una política monetaria y fiscal anti-cíclica activa, los años 1929-1933 mostraron cuan desestabilizadora puede ser una agencia gubernamental. Lo que Friedman y Schwartz hicieron fue poner a la Reserva Federal en el centro del escenario y culpar de la Gran Depresión al fracaso de la Reserva Federal. Para llegar a su conclusión, la historia de los años veinte y treinta debe ser recontada y repetida de manera muy diferente. En la versión de Friedman y Schwartz, fue el fracaso de la Reserva Federal de participar en suficientes operaciones de mercado abierto en 1930 que convirtió una leve recesión en una depresión mayor. Friedman y Schwartz argumentan que la respuesta inadecuada de la Reserva Federal a la recesión llevó a caídas sustanciales y sostenidas en los depósitos del público, que, en combinación con la moneda, se suele llamar la oferta de dinero o M1. Esto, argumentan, fue consecuencia de: (a) la decisión del público de cambiar la composición de la oferta monetaria mediante la tenencia de dinero efectivo en lugar de los depósitos, al no confiar en los bancos, y (b) las mayores tenencias de reservas por los, de aquel entonces, cautelosos y asustados bancos. Es en este punto en la historia que surgen difíciles cuestiones de causalidad. No hay duda de que el público perdió la confianza en los bancos. Pues, cuando Roosevelt asumió el cargo, una de las primeras cosas que hizo fue extender la política ya existente en algunos estados, y declarar un día festivo para evitar la apertura de los bancos que puso en pánico masivo a los depositantes de un banco tras otro banco y eliminar sus depósitos, haciendo que muchos bancos fallen y otros cierren sus puertas por períodos prolongados. Tampoco hay duda de

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que la oferta monetaria disminuyó. La pregunta es: ¿por qué?, ¿cómo pasó? En la historia que subyacía la interpretación keynesiana de la depresión, las crisis bancarias y la disminución de la oferta monetaria fueron consecuencia de la disminución de la demanda de préstamos bancarios por parte de las empresas para la adquisición de equipos nuevos, de la falta de voluntad de los bancos de prestar a los consumidores que están fuera del trabajo, y de muchos otros problemas en la economía. Para Friedman y Schwartz esta historia tiene la dirección de la causalidad invertida. Argumentan que si la elasticidad necesaria hubiera sido proporcionada por la Reserva Federal, entonces los otros problemas que surgieron en la economía estadounidense hubieran sido menores. Para aquellos que dudan de la versión de Friedman y Schwartz, la cuestión crucial es si la Reserva Federal tenía el poder de proporcionar elasticidad de una manera que hubiera hecho una diferencia. Aquí, debemos regresar a los años veinte e incluso antes. Friedman y Schwartz suponen que la meta de la Reserva Federal era asegurar la estabilidad económica. Pueden asumir esto sin gran preocupación por el historial que sugiere una evolución lenta de este objetivo durante los años 20 y 30, debido a un modelo básico en el cual tanto el nivel de precios como el nivel de producción total, PIB, son producto de la oferta monetaria y la velocidad, relativamente, constante con la que se utiliza ese dinero. Si este modelo ofrece una buena explicación de cómo funciona la economía, ya sea que lo supieran o no, la Reserva Federal proporcionando suficiente elasticidad a través de su combinación de tasas de descuento y operaciones de mercado abierto, proporcionaría estabilidad económica. Los oponentes del modelo de Friedman y Schwartz responden diciendo que la Reserva Federal, de hecho, actuó rápidamente a finales de 1929, en 1930 y 1931, para aliviar las posiciones de reserva de los bancos miembros, y muchos de los bancos más grandes tenían reservas en exceso. La respuesta de Friedman y Schwartz es que la Reserva Federal debería haber hecho aún más para aumentar la liqui-

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dez. Lo que es crucial para el desacuerdo, sin embargo, no es el nivel de reservas o el grado de liquidez, sino las suposiciones subyacentes de ambas partes sobre cómo funciona la economía. Para Friedman y Schwartz, y para todos los que son monetaristas, la economía puede ser vista como un complejo de actores que responden con un alto grado de sensibilidad a los cambios de precios en las cosas que compran y venden. Los bancos compran pagarés y venden liquidez. Los cambios en los precios de los pagarés, las tasas de interés y el precio de la liquidez (tasa de redescuento y los precios de compra y venta de los bonos del Estado) determinan el comportamiento de los bancos. Los clientes del banco, tanto los prestatarios como los depositantes, también responden a los precios, al igual que todos los demás agentes de la economía. Si bien Friedman y Schwartz están de acuerdo en que los eventos que no sean los precios, como las guerras, la sequía y las malas decisiones de política económica, pueden alterar el comportamiento, también argumentan que si la autoridad monetaria, la Reserva Federal en este caso, devuelve el precio del dinero de nuevo al nivel adecuado para restablecer la estabilidad, y lo hace rápidamente, entonces la estabilidad se repite. Friedman y Schwartz suponen que a largo plazo la economía crecerá a medida que la capacidad (recursos, población, conocimiento) lo permita, y las salidas de ese camino a largo plazo pueden ser de corta duración si el precio del dinero se mantiene en el nivel correcto. Según Friedman y Schwartz, fue el fracaso, de obtener dinero al precio justo lo suficientemente rápido en 1929 y 1930, quien causó la Gran Depresión. En el otro lado del debate, los de la Institución Brookings que estudiaron la Gran Depresión mientras estaba en marcha, los creadores del Nuevo Acuerdo y los que abogaban por las políticas keynesianas en las décadas de 1940 y 1950, tenían otra visión de la economía. Lo que vieron fue un período en la década de 1920 cuando la nueva tecnología (entre otras cosas, electrodomésticos y el automóvil en la década de 1920) creó una gran demanda de fondos para la inversión en nuevas plantas.


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Este era un período en que el empleo era alto y los salarios generalmente buenos, de modo que los consumidores tenían dinero para gastar de sus ganancias, y estaban dispuestos a pedir prestado también. La década de 1920 vio un auge en las compras a plazos, una forma de compra a crédito que precedió el uso generalizado de tarjetas de crédito. En esa época, los bancos podían y prestaron mucho. Luego llegó un período en el que no se necesitaban nuevas fábricas adicionales porque las nuevas oportunidades tecnológicamente creadas se habían agotado cuando los hogares y sus acreedores comenzaron a preocuparse por la deuda, y tanto el endeudamiento como el gasto disminuyeron. Los depósitos bancarios disminuyeron a medida que los prestatarios tomaban menos préstamos y, a medida que el proceso avanzaba hacia abajo, el aumento de la liquidez no hizo mucho para revertir la tendencia. En esta visión no monetarista de la economía hay un gran número de cosas distintas del precio que afectan el gasto tanto de las empresas comerciales como de los hogares, sin una manera simple de incorporar todos los modelos a un modelo, aunque la interpretación original de Keynes ofrecía una manera para expresar la complejidad de una manera relativamente simple. El consumo se describe como una función de todas esas cosas tales como el ingreso del hogar, la confianza del consumidor, la disponibilidad de crédito al consumo y otras cosas que afectan el gasto de los hogares. El gasto de inversión es una función de todas las cosas que afectan la inversión de las empresas, tales como los niveles anteriores de inversión, las expectativas sobre el futuro, el costo de los préstamos, etc. En este enfoque, la demanda agregada, consumo más inversión (con la demanda externa y las compras gubernamentales de bienes y servicios agregados), se convierte en el determinante del PIB y el nivel de precios, y es fácil ver que los cambios en el gasto público o en impuestos que afectan al consumo e inversión, se convierten en las palancas importantes a utilizar en el mantenimiento de la estabilidad. En esta visión de la economía no hay un precio que pueda ser controlado por la Reserva Federal o cualquier otra agencia para

llevar el PIB a un nivel que proporcione el pleno empleo y la estabilidad de precios. Así, tenemos dos relatos muy diferentes de cómo ocurrió la Gran Depresión, pero el desacuerdo ha sido mucho más que un desacuerdo entre los historiadores económicos. Ha sido un desacuerdo sobre cómo manejar la economía de los años 60, 70 y más allá. Friedman y Schwartz dijeron que la dependencia de la política fiscal (impuestos y gastos), que había caracterizado a las administraciones de Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy y Johnson, estaba fuera de lugar. No necesitaban manipular gastos para obtener estabilidad. Todo lo que tenían que hacer era administrar el precio del dinero y la economía se auto-ajustaría automáticamente. De hecho, los que aceptaron la historia de Friedman y Schwartz fueron más allá y dijeron que el uso de la política fiscal para estabilizar la economía probablemente tendría efectos desestabilizadores. Es irónico que Friedman y Schwartz, aunque sostienen que la Reserva Federal podría haber evitado que la Gran Depresión se hiciera grande, también concluyen que el comportamiento de la Reserva Federal revela la tendencia inevitable de las agencias gubernamentales a reaccionar inadecuadamente. Esta misma crítica se ha impuesto como una proposición general contra el uso de la política fiscal: cuando el Congreso actúa para recortar o aumentar los impuestos para que los hogares aumenten o disminuyan el consumo, o cuando el Congreso aumente o disminuya el gasto público, era probable que fuera demasiado tarde. Los que criticaron los puntos de vista keynesianos, que en los fundamentos generales se derivaron del relato de Friedman y Schwartz de la historia de la Gran Depresión, se unieron durante los años setenta y ochenta con un número cada vez mayor de economistas y otros analistas que sostuvieron que la economía de los Estados Unidos había cambiado para hacer que la política fiscal de estilo keynesiano fuera ineficaz o que siempre había sido ingenuo pensar que esa política podría funcionar en el contexto político de los Estados Unidos. Cambios en la economía: cambios en la fuerza de trabajo y los patrones de empleo, mayor

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participación internacional, etc. Y había sido difícil persuadir al Congreso para que actuara con rapidez o en absoluto afectando la política fiscal. El caso clásico se produjo durante la acumulación de la guerra de Vietnam cuando, con un desempleo muy bajo, habría tenido sentido fiscal incrementar los impuestos para evitar aumentos totales de precios. Resultó difícil persuadir al Congreso de aumentar los impuestos para apoyar una guerra impopular. La combinación de estanflación, pérdida de confianza en las políticas de gestión de la demanda agregada y la disponibilidad de una historia alternativa de Friedman y Schwartz de la estabilidad económica, así como el desarrollo de la economía de las teorías de activos financieros han causado que muchos economistas y los periodistas acepten la versión de Friedman y Schwartz del papel de la Reserva Federal y de su potencial. Esto es en muchos sentidos un giro curioso de los acontecimientos. Aunque existen muy buenas razones para dudar de que la gestión fiscal de la economía hubiera funcionado tal como se imaginaba en los textos de los años cincuenta y sesenta, no hay ninguna buena razón para aceptar que una Reserva Federal debidamente administrada pueda crear estabilidad macroeconómica. En el mejor de los casos, lo que Friedman y Schwartz han proporcionado es una historia en la que un tímido Sistema de la Reserva Federal hizo demasiado poco, demasiado tarde. La fe que ha sido colocada por muchos en la Reserva Federal que Alan Greenspan manejó a principios del siglo XXI no está bien fundamentada en esa historia. REFLEXIÓN A lo largo de todos los años desde la creación de la Reserva Federal, los problemas en la economía que a veces llegan al nivel de las crisis, provocan cambios y a su vez estos cambios llevan a cambiar las percepciones. Posiblemente, en la actualidad parece que estamos en medio de otro cambio que causará un nuevo consenso. Generalmente, es difícil predecir la dirección del cambio mientras está ocurriendo, sin embargo varios aspectos parecen suficientemente claros.

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Lo que está claro es que las condiciones de crecimiento económico en una economía descentralizada que produjo la Reserva Federal inicial, las condiciones modificadas por la Primera Guerra Mundial que produjo Reserva Federal de entreguerras y la era de gestión fiscal que resultó de la Segunda Guerra Mundial no perduraron. Tampoco la era monetarista del último cuarto de siglo del siglo XX,3 cuando el crecimiento económico de los Estados Unidos parecía relativamente automático, si se obtuvieran los precios correctos. Es sólo cuestión de tiempo, y tal vez ahora es cuestión de un tiempo bastante corto, antes de que se compruebe que la Reserva Federal, por toda su capacidad de hacer cambios en el precio de los fondos federales que luego difunde a través de todos los precios de activos, no puede controlar el nivel de actividad económica en los Estados Unidos. Se entiende que no fue creada para hacer eso y la evidencia es que, incluso hasta hoy en día, nunca ha sido capaz de hacerlo.4 La tentación de predecir lo que vendrá más adelante se desanima por el reconocimiento de que pocos vieron que la Reserva Federal original sería sustancialmente alterada por la Primera Guerra Mundial o la Segunda Guerra Mundial y que luego, la estanflación de los años setenta volverían a alterar el papel de la Reserva Federal. Todo lo que se puede decir es que lo que suceda más adelante será diferente. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Barber, W. J. (1985). From New Era to New Deal: Herbert Hoover, the Economists, and American Economic Polic. Cambridge: Cambridge University Press, 1921-1933. Eatwell, J., & Taylor L. (2003). “Stock-Flow Traps in the American Economy”, en J. M. Harris y N. R. Goodwin (eds), New Thinking in Macroeconomics. 3  Corresponde para otro artículo relacionado lo que sigue hasta el momento después la última crisis financiera del año 2008. 4  Ver John Eatwell y Lance Taylor (2003).


ARTÍCULOS

Cheltenham: Edward Elgar. Friedman, M. & Schwartz, A. J. (1963). A Monetary History of the United States. Priceton Ni: Princeton University Press, 1867-1960. Keynes, J. M. (1936). The General Theory of Employment, Interest and Money. London: Macmillan. Kindleberger, Ch. P. (1986). The World in Depression. Berkeley, CA: University of California Press, 1929-1939. Wicker, E. R. (1966). Federal Reserve Monetary Policy. New York: Random House, 1917-1933. Wicker, E. R. (1996). The Banking Panics of the Great Depression. Cambridge: Cambridge University Press. Wilson, T. (1970). Fluctuations in Income & Employment (3° ed.). New York: Pitman Publishing.

Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a10 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)

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Responsabilidad social y transparencia: brechas de comprensión desde lo público y privado Héctor Renán Soto Caballero1 y Wilson Andrés Paz Ortega2

Introducción Larrán, Martínez y Muriel (2013), en su artículo: ¿Qué habría de incluir una memoria completa de sostenibilidad?, sostienen que el ejercicio de la responsabilidad social está asociado a la búsqueda de transparencia en la relación de agentes con los grupos de interés en sus modelos de gestión, permitiendo con ello una mayor horizontalidad y acceso a la información. Asimismo, el ejercicio de transparencia en el sector público está asociado con la rendición de cuentas como mecanismo para la contención y disminución de la corrupción a través de una mayor veeduría ciudadana. Sin embargo, el modo de conceptualizar la cate-

goría y los alcances de transparencia difieren mucho en la esfera pública y privada. De ello se desprende el interrogante que dio origen al presente escrito: ¿Las diferencias conceptuales que posee la transparencia en la esfera pública y privada afectan el impacto de su ejercicio en el marco de la responsabilidad social empresarial? Para poder analizar dicha cuestión se describirán las diferencias y semejanzas del ejercicio de transparencia en el marco de la responsabilidad social empresarial respecto al ejercicio de transparencia en el espacio público.

Palabras clave: Responsabilidad Social; Transparencia; Esfera pública; Esfera privada.

Recibido: 24 de enero de 2017. Aceptado: 24 de febrero de 2017.

1  Docente investigador de la Universidad La Gran Colombia. Maestría en estudios políticos de la Universidad Javeriana de Colombia. Especialización en Opinión Pública y Marketing Político de la Universidad Javeriana de Colombia. Economista de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. E-mail: hsotocaballero@ gmail.com. 2  Docente investigador de la Universidad La Gran Colombia. Maestría en Discapacidad e Inclusión Social de la Universidad Nacional de Colombia. Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: wilson.paz@ugc.edu.co.

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DEFINIENDO LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL (RSE) La responsabilidad social es una categoría muy popularizada, bastante aceptada e interiorizada por las empresas, pero al mismo tiempo, muy divergente en su conceptualización (Vásquez, 2011). Lo que resulta es un espectro muy amplio sobre la comprensión de su concepto y la forma de llevarla a cabo. Desde una perspectiva de agentes, Villafañe (2004) coloca la responsabilidad social en una clara relación con sus grupos de interés, al considerar que la misma se puede entender como “el compromiso de una empresa de mantener un comportamiento corporativo autoexigente con todos sus grupos de interés”. Apoyando esta perspectiva, De la Cuesta y Valor (2003) afirman que la responsabilidad social es “el conjunto de obligaciones y compromisos, legales y éticos, nacionales e internacionales, con los grupos de interés, que se derivan de los impactos que la actividad y operaciones de las organizaciones producen en el ámbito social, laboral, medio ambiental y de derechos humanos”. De tal forma, que el concepto mismo determina su alcance, ya que desde una perspectiva monista la RSE está acotada a los accionistas y desde una perspectiva de agente la RSE se amplía a todos los actores involucrados con el funcionamiento de la empresa (Vásquez, 2011). Sin embargo, esta flexibilidad conceptual está determinada por el enfoque economicista que se le ha dado a la RSE (De la Cruz et al.), de tal forma que se ha privilegiado una discusión de costos de oportunidad y costo-beneficio por encima del rol de los agentes privados en la sociedad desde una perspectiva sistémica. Por otro lado, la RSE discurre entre una tensión de obligatoriedad y voluntariedad de su aplicación (De la Cruz et al.), ya que se ha privilegiado la obligatoriedad de la responsabilidad legal de las empresas y al mismo tiempo se ha privilegiado la voluntariedad de la responsabilidad social de las mismas, por eso, la responsabilidad social ha ido ganando un ma-

Héctor Soto Caballero y Wilson Paz Ortega

yor enfoque institucional que privilegia y trata de legitimar el cómo hacer la responsabilidad social sin que ello necesariamente tenga impactos relevantes sobre los entornos donde se interviene de facto. En este contexto, han aparecido numerosos principios de Responsabilidad Social Corporativa: Pacto Mundial de Naciones Unidas, Directrices de la OCDE para empresas multinacionales, Libro Verde de la RSC de la Comisión Europea, Global Sullivan Principles of Corporate Social Responsibility, etc., y nomas de aplicación: GRI, AA1000, ISO 14001, EMAS, SA 8000 Social Accountability, SIGMA Project, Down Jones Sustainability, ISAE 100, ISO 26000, etc. (Muñoz, 2013, p.80). Estas garantizan y fortalecen una estandarización de procesos pero no necesariamente de impactos sociales, de modo que las empresas son responsables ante la ley pero no necesariamente ante la sociedad. Y es justamente esta situación la que está abriendo una discusión sobre la “intervención pública” que garantice la efectividad de la responsabilidad social (Vásquez, 2011), fortalezca la obligatoriedad en el cumplimiento de los compromisos de las empresas con su entorno social y garantice a su vez una mayor transparencia de dichos ejercicios. De hecho, “la transparencia social, es concebida como un vehículo para disminuir las diferencias informativas entre empresa y grupos de interés” (Baraibar y Luna, 2012, p.112); sin embargo, la transparencia tiene un significado que dista mucho si se ve desde la esfera pública o la esfera privada. Sus alcances y propósitos son diferenciados. Por un lado la transparencia desde lo público busca satisfacer la demanda de información de la ciudadanía y, la transparencia desde lo privado se desarrolla en gran medida desde la oferta de información que deciden facilitar las empresas. LO PÚBLICO Y LO PRIVADO Para Bobbio (1989) existe una dicotomía muy clara entre la esfera pública y privada, aproximándose incluso a la categoría de un


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clivaje que puede definir las relaciones del derecho, en donde lo público se considera una sociedad de desiguales, en tanto está determinado por relaciones de subordinación (mandante / mandatario, Estado / ciudadanía) y, por otro lado, lo privado se considera una sociedad de iguales porque el mismo está determinado por relaciones de cooperación (equilibrio entre oferta y demanda), revelando de cierta manera un enfoque neoclásico sobre la forma de apreciar el funcionamiento de la economía. Además de esta diferenciación, también es clave recuperar la discusión que propone Bobbio respecto a la propiedad de los objetos, ya que lo público es propiedad de todos porque todos somos el Estado (enfoque contractualista del Estado), sin embargo, en lo privado la propiedad es de las partes y por lo tanto excluyente respecto a los demás. Por eso, si la propiedad pública es de todos, existe una obligatoriedad por transparentar las acciones públicas, en tanto lo público niega la secretividad porque facilita la permisividad de la corrupción y obstruye el acceso a la información para que los ciudadanos sean veedores del uso adecuado de la propiedad que es de todos. Sin embargo, la propiedad privada no es de todos, sino de las partes, y el manejo de dicha propiedad es de interés casi exclusivo de su propietario, facilitando con ello la aceptación y legitimización sobre la secretividad de lo privado, generando con ello una reducción en el flujo de la información y el control de las otras partes sobre la propiedad de lo particular de otros, ya que se entiende, que en todo caso, son las instituciones del Estado y no los grupos de interés los obligados a garantizar el correcto funcionamiento de los privado, ver tabla 1. LA TRNSPARENCIA EN LOS DISTINTOS ÁMBITOS Lo expuesto precedentemente abre una discusión sobre la necesidad de la transparencia desde la esfera privada, ya que “la transparencia y la ética tienen como atributos estrechamente vinculados a la gestión empresarial” (La-

rrán, et al., 2013, p. 66), y a su vez, un vínculo directo con los ejercicios de responsabilidad social, aunque en la práctica hay una tenue línea de agarre entre estas dos categorías. La transparencia desde lo público La trasparencia es un recurso estratégico porque dificulta las prácticas corruptas en la esfera pública (González, 2013), obliga a mejorar el acceso a la información pública y promueve la rendición de cuentas desde las instituciones públicas. Además, la transparencia es importante porque se considera un elemento clave para legitimar las democracias. Del Hierro (2014) sostiene que la transparencia, como exigencia de publicidad de la actuación de los poderes públicos, es un derivado del principio democrático sobre el que se funda la legitimidad del ejercicio del poder y se corresponde con el reconocimiento del derecho de acceso que los ciudadanos tienen a la información pública. En la mayoría de los casos, la transparencia se relaciona con las finanzas públicas (Zugaza y Larrú, 2007); sin embargo, hoy las democracias han ampliado dicha transparencia a los resultados electorales y la legitimidad de origen que se desprende de ella: la contratación de funcionarios públicos, la transmisión televisiva de las plenarias del congreso, entre otros. De tal modo, que hoy la transparencia desde lo público camina hacia un abordaje integrador y sistémico para robustecer los atributos legitimadores de nuestras democracias. La transparencia desde lo privado La transparencia en la esfera privada dota de mayor reputación corporativa a las compañías (Rivero, 2005) y facilita el cumplimiento de las expectativas de información de los grupos de interés (Marín et al.) de tal forma, que ser transparentes consolida la legitimidad de las empresas en un marco de valores éticos que sea concurrentes con los valores exigidos por la ciudadanía y además advierte un carácter de responsabilidad social frente a los grupos de interés. En gran medida la transparencia de las em-

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presas se gestiona desde la web asignándole a las páginas web un peso significativo para la búsqueda o distribución de la información, sin embargo estás prácticas privilegian dicha información para un uso comercial de los ejercicios de responsabilidad social y no necesariamente para construir de manera institucional prácticas de transparencia. Además, estas prácticas se desarrollan en un marco de información imperfecta y asimétrica porque genera un acceso a la información en función del acceso mismo a las TIC que se enfoca en mayor medida en la oferta de información generada por las empresas sin que estas necesariamente coincidan con las demandas de información de los grupos de interés. Los efectos de la transparencia desde lo público y lo privado En el caso de lo público, la transparencia se coloca en función de la demanda al acceso de la información que solicita la ciudadanía para fortalecer sus ejercicios de veeduría social y control ciudadana. El propósito de este ejercicio es combatir la corrupción a través de una mayor vigilancia ciudadana, que a su vez, fortalece la legitimidad democrática de nuestras sociedades y contribuye a la gobernabilidad democrática. En el caso de lo privado, la transparencia se coloca en función de la oferta de información

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que hacen las empresas a partir del nivel de secretividad que las mismas consideran deben mantener o, en todo caso, la ampliación de dicha información se deriva de las exigencias que hacen los grupos de interés frente a las autoridades estatales para que las empresas amplíen la divulgación y mejoren el acceso a la información, de tal forma que esto genera una mayor legitimidad social de las empresas en tanto se considera a las mismas socialmente responsables, figura 1. REFLEXIONES FINALES Sin embargo, esta diferenciación del manejo de los ejercicios de transparencia entre lo público y privado, plantea otra discusión: el impacto en la disminución de la corrupción. A priori, se advierte que el impacto del ejercicio de transparencia desde lo privado no está pensado para colocar dicha práctica de responsabilidad social como un instrumento de contención de la corrupción. Después de todo, las actuales economías de mercado con gobiernos reguladores sin capacidad de ejecución directa de obras públicas han hecho de los gobiernos mismos unas inmensas máquinas de contratación privada donde lo público se materializa desde lo privado, sin embargo, pareciera que la percepción de corrupción se sigue acotando a lo público desvinculando la relación contractual y finan-


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ciera entre el gobierno y las empresas, en donde los ejercicios de responsabilidad social siguen desconectados de esta relación y generan impactos oportunos para las empresas pero no necesariamente para la ciudadanía. En ese sentido, Muñoz propone una relación entre beneficio social y beneficio económico en donde “las empresas deberán centrar sus actividades de filantropía en aquellas que ayuden a mejorar su contexto competitivo” (Muñoz, 2013, p. 83), lo que implicaría para el caso de nuestra sociedad hacer del combate a la corrupción un factor de competitividad para la inversión privada y/o extranjera. Quizás esto no sea alentador en otras sociedades, pero en nuestro caso, el contexto obliga a pensar el combate a la corrupción desde un ejercicio compartido por todos los agentes económicos que mejore la competitividad de nuestras economías y favorezca el clima de inversiones y la generación de empleos. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Baraibar-Diez, E., & Luna-Sotorrío, L. (2012). Transparencia social e hipótesis del impacto social. Análisis en el IBEX35/Social transparency and social impact hypothesis. Analysis on the IBEX35. Universia Business Review, (36), 108. Bobbio, N. (1989). Estado, gobierno y sociedad: por una teoría general de la política. México: Fondo de Cultura Económica. De la Cruz, C., Sasia, P. M., & Garibi, J. (2011). Lo que debe ser y es una banca ética. Lan Harremanak. Revista de Relaciones Laborales, (14). De la Cuesta, M. y Valor C. (2003). Responsabilidad social de la empresa. Concepto, medición y desarrollo en España. Boletín Económico de ICE, nº 2755, p. 7-19. Del Hierro, J. L. (2014). Legitimidad y legalidad. EUNOMÍA. Revista en Cultura de la Legalidad, 179-186. González, A. K. G. (2013). Transparencia In-

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ternacional publica una nueva edición del Ranking de percepción de la corrupción. Más poder local, (14), 18-19. Larrán-Jorge, M., Martínez-Martínez, D., & Muriel M. J. (2013). ¿Qué habría de incluir una memoria completa de sostenibilidad? What should a comprehensive sustainability report include? Universia Business Review, (39), 66. Marín, J., Arcas, N., Martínez I., & Olmedo, I. (2012). Transparencia, gobierno corporativo y participación: claves para la implantación de un código de conducta en empresas de economía social. REVESCO: revista de estudios cooperativos, (108), 86-112. Muñoz, J. (2013). Ética empresarial, Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y Creación de Valor Compartido (CVC).  Globalización, competitividad y gobernabilidad. (7, 3). p, 76-88. Rivero, P. (2005). Responsabilidad social y gobierno corporativo: información y transparencia. RAE: Revista Asturiana de Economía, (34), 9-29. Vásquez, O. (2011). Responsabilidad social empresarial: matices conceptuales. Lan Harremanak. Revista de Relaciones Laborales, (14). Villafañe J. (2004). La buena reputación. Claves del valor intangible de las empresas, 1ra. Edición, Pirámide, Madrid. Zugaza, L. A., & Larrú, J. M. (2007). Corrupción, ayuda al desarrollo, pobreza y desarrollo humano. Boletín económico de ICE, Información Comercial Española, (2917), 37-58.

Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a11 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)


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PROYECTO DE RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA DECO SOLIDARIA Fernando De Luca1, Pablo Hueza2, Cristian Marcantonio3 y Cecilia Pedró4

Introducción

“No habrá nunca una puerta. Estás adentro y el alcázar abarca el universo y no tiene ni anverso ni reverso ni externo muro ni secreto centro. No esperes que el rigor de tu camino que tercamente se bifurca en otro, tendrá fin. Es de hierro tu destino como tu juez. No aguardes la embestida del toro que es un hombre y cuya extraña forma plural da horror a la maraña de interminable piedra entretejida. No existe. Nada esperes. Ni siquiera en el negro crepúsculo la fiera” Laberinto – Jorge Luis Borges

Se hace referencia al poema de Jorge Luis Borges dado que el laberinto representa una búsqueda desafiante e incertidumbre, dos aspectos que estuvieron muy presentes a lo largo de todo el proyecto: Responsabilidad Social Universitaria. Deco Solidaridad. Los miembros del proyecto pertenecientes a la Escuela Argentina de Negocios (EAN), integraron conocimientos académicos de las ciencias de la administración con la praxis laboral inspirada en la inserción social de grupos denominados “vulnerables”. En dicha oportunidad, la Institución EAN trabajó en colaboración con la cooperativa La Huella, quién surgió por la iniciativa de ex pacientes y pacientes del Hospital Borda dedicándose al diseño y reciclado de muebles. En este contexto, la incertidumbre se manifestó en muchas preguntas del equipo a partir de las ne-

cesidades de intervención que La Huella denotaba: ¿será posible crecer comercialmente e incrementar a su vez la capacidad productiva en una organización cuya fuerza de trabajo es un grupo de personas que cuentan con un talento definido en términos no convencionales?, ¿las teorías sobre comercialización y las de organización del trabajo de poblaciones en condiciones menos favorecidas soportarían el reto de crecimiento con un incremento de ventas y producción con espíritu artístico y artesanal?, ¿el mercado asimilaría la idea fundante de la cooperativa de una inserción laboral?, ¿el concepto de inclusión laboral será aplicable al modelo que nos convoca? A pesar de los interrogantes planteados se despertó en los participantes del proyecto la curiosidad por asumir el riesgo de entrar en el juego de los senderos entrecruzados, y el entusiasmo por resolver las incógnitas planteadas.

Palabras clave: Proyectos integradores; Inclusión social; Inserción laboral; Grupos vulnerables. Recibido: 15 de Marzo de 2017. Aceptado: 20 de Abril de 2017.

1  Profesor y coordinador de Ética y Deontología profesional EAN. 2  Profesor coordinador de Práctica Profesional EAN. Email: pabhue@fibertel.com.ar 3  Maestría en Dirección de Recursos Humanos. UADE. Licenciado en Comunicación Social. Profesor coordinador de Factor Humano 1. Email: cristianmarcantonio@yahoo.com 4  Maestrando en Políticas educativas de la Universidad Torcuato Di Tella. Posgrado de RR.HH en IAE. Licenciada y Profesora de Letras graduada de la Universidad de Buenos Aires. Directora de la carrera de Dirección del Factor Humano y titular de Factor Humano III del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios, Profesora de Administración de Recursos Humanos, Gestión de Recursos Humanos y Formación III en ITBA, Profesora de Práctica Profesional II en la Universidad de Belgrano y Profesora de Recursos Humanos en la Universidad Torcuato Di Tella. Email: Cecilia.Pedro@EAN.edu.ar

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La Cooperativa La Huella funciona dentro del Hospital Borda y los pacientes recuperados o ¨usuarios del sistema de salud pública¨, como se suelen autodenominar, son los protagonistas de la historia. Junto a ellos se delineó lo que podría ser el camino conjunto más certero para ir despejando variables en la acción colaborativa que los llamaba a intervenir: compatibilizar objetivos de EAN y de La Huella, y funcionar complementariamente en pos de desarrollar para unos, una universidad con programas de responsabilidad social que movilice a los alumnos a la transformación constructiva de su entorno, y para otros, una cooperativa inspirada por la intención de inserción social y laboral de un grupo de ex pacientes del Hospital Borda que quieren expandir su hábitat sin perder sus ideales fundacionales, sino más bien difundirlos. ENTRADA AL LABERINTO DEL PROYECTO CONJUNTO La Huella, después de casi una década de recorrido en el ejercicio de la tarea de reciclado y reparación artística de muebles, se planteó la necesidad de expandir su radio de acción para ganar mercados diferentes a los que frecuentaba y así lograr su autosustentabilidad, incrementando a su vez los ingresos personales de sus miembros. En EAN resultaba auspicioso alentar procesos de aprendizaje donde el entorno real proponga problemáticas a resolver que cuestionen y provoquen a los supuestos básicos de las investigaciones en materia de ciencias de la administración y los negocios. La Huella desafía esos instrumentos tradicionales, ya que en cualquier caso que se opere el factor social no puede ser opacado ni desestimado. De este modo quedaron plasmados los objetivos guías del proyecto que comprendían a ambas poblaciones y que se desarrollarían en un trabajo colaborativo durante un período de dos años: • Desarrollar una propuesta de intervención que deje en la cooperativa capacidades instaladas para la arti-

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culación con su mercado de referencia, la implementación de un plan de visualización y la autosustentabilidad. • Desarrollar competencias profesionales genéricas en los alumnos participantes, vinculadas con el análisis de información y la resolución de conflictos en contexto real. • Identificar la materialización del impacto social que dicha intervención acarrea. De este modo se tomaron las primeras decisiones del rumbo a seguir dentro del laberinto. En el ámbito académico los estudios y las propuestas se abordaron desde tres asignaturas que integran las carreras de: Licenciatura en Dirección del Factor Humano y Licenciatura en Comercialización, a saber: Ética y Deontología Profesional (para ambas carreras y de años superiores). Este espacio educativo presentó la posibilidad de pensar al hombre y sus relaciones con la sociedad, con las iniciativas de producción, en este caso orientadas predominantemente hacia un objetivo de inclusión social por sobre el fin de lucro. Su nacimiento y evolución, y los dilemas de la sustentabilidad: los límites de la rentabilidad y el crecimiento. Factor Humano I. Durante el cuatrimestre permitió recorrer el conocimiento del diseño organizacional para cumplir su misión, la inserción social, y plantear el dilema de los roles: igualitarismo o división del trabajo en el esquema cooperativo. Práctica Profesional II. Este fue el ámbito en el cual se desarrolló la principal preocupación de la Cooperativa. Se trabajó sobre problemáticas tales como: la relación óptima con el mercado, la sustentabilidad del proyecto, el nicho específico que les compete: cómo identificarlo y cómo desarrollarlo. Asimismo, visualizar la necesidad de generar una marca que transite muy sutilmente el camino del desarrollo comercial y posicionamiento simbólico, evitando que


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en dicho camino se activen asociaciones negativas que abusen de la situación en vistas de un fin de lucro. En síntesis, el fin del proyecto era colaborar en el desarrollo de marca con profundas asociaciones en la canalización creativa como terapia de inserción, y la construcción manual de objetos de valor como expresión de un estado de realización humana. Luego surgieron más precisiones sobre los caminos a emprender, los que se materializaron en objetivos específicos de labor académica. Motivo por lo cual fue necesario focalizar en: a) Otorgar difusión y notoriedad al proyecto La Huella desde un marco creativo – expresivo – comunitario, desligado de asociaciones mercantiles y/o de negocios involucrados. b) Lograr que la imagen de La Huella se convierta en un beneficio periférico del Hospital Borda; haciendo hincapié en una imagen institucional que comience a relacionarse con la mejora de la salud psicológica y psiquiátrica de los pacientes; alejando su asociación con expresiones como demencia, locura. c) Generar mecanismos externos e internos que propendan a incrementar la comercialización de los productos de La Huella. d) Generar la idea de organización interna con responsabilidad sobre roles / tareas. TRABAJO ACADÉMICO SOBRE EL CAMPO DE ACCIÓN Primer sendero del laberinto: El ser humano en su contexto laboral - los cooperativistas – Ética y Deontología profesional Como se mencionó precedentemente, el espacio de reflexión ética brindó un marco teórico dónde ubicar al hombre actual en relación a su trabajo y los dilemas que el caso generó.

Los estudiantes observaron como la labor que se realiza en la cooperativa deja de lado los conceptos: “discapacidad”, “asistencialismo” y “terapia” para construir un abordaje racionalista y social en el cual se empodera a los trabajadores con capacidades disfuncionales, a la vez que no reproduce un modelo de encierro y alienación mental. Esto sucede a partir de la recuperación y construcción de saberes que se habían perdido o estaban de manera potencial en las personas que pudieron ingresar a la cooperativa de trabajo. Asimismo, la experiencia permitió pensar al ser humano desde la filosofía kantiana. Inmanuel Kant se basa en el modelo teleológico de la ética clásica y sostiene que la persona es un fin en sí misma, no un simple medio. Por lo tanto, desarrollar capacidades laborales, genera en quienes lo hacen retomar uno de los vínculos más importantes que impone la sociedad moderna, restituyendo así su dignidad personal. Restablecida esta dignidad le brindará a la persona / trabajador un grado de pertenencia con su entorno, tanto considerados desde el nivel de las relaciones microsociales (familiares, amigos, convivientes) como de las macrosociales (comunidad hospitalaria y ciudadana). “En el reino de los fines todo tiene un precio o una dignidad. Aquello que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente; en cambio lo que se halla por encima de todo precio y, por tanto, no admite nada equivalente, eso tiene una dignidad”. “…los seres racionales se llaman personas porque su naturaleza los distingue como fines en sí mismos, o sea, como algo que no puede ser usado meramente como medio y, por lo tanto, limita todo capricho en este sentido, y es en definitiva, objeto de respeto” (Kant, 2009). Esta dignificación de la persona que propone Kant se ensambla con el concepto más reciente que plantea Zygmunt Bauman (2012) de modernidad liquida, en tanto el desarrollo de la sociedad occidental de liquidez, ha favorecido la inserción y la asimilación de las minorías, por lo cual éstas se van incorporando a una visión macro sin entrar en disputas de un otros y nosotros, favoreciendo a su vez, no solo una dig-

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nificación de índole individual sino también de índole social y laboral. La Huella forma parte del “Programa de Emprendimientos Sociales”, creada por resolución 893/07 por la Dirección General de Salud Mental del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires asociado al Programa de Pre-alta del Hospital Borda. Es decir, esta minoría comienza a ganar un espacio social en la macro a partir de la energía de quienes buscan y son acompañados a buscar su dignidad y su nueva identidad en salud. Segundo sendero del laberinto: La organización – Identidad y funcionamiento. Factor Humano I Si bien hasta el momento se hizo referencia al ser humano y su ética en relación al trabajo, ahora se hará foco en ese ser humano concreto definido como usuario del sistema de salud metal, ex paciente o paciente en recuperación del servicio del Hospital Neuropsiquiátrico Borda y su vinculación con la organización laboral que decidió fundar: La Huella. La pregunta inicial en la reflexión sobre personas y organización, fue: ¿esta forma de organización conduce verdaderamente a la llamada ¨inserción laboral¨ o representa un espacio creado ad hoc para generar un camino de ensamble entre la enfermedad y la salud? El concepto de salud mental5 involucra encontrar un balance en todos los aspectos de la vida: física, mental, emocional y espiritual. Es la habilidad de poder gozar la vida y a la vez enfrentar los desafíos cotidianos: tomar decisiones, adaptarse a situaciones difíciles o dialogar acerca de necesidades y deseos. Los estudios científicos sugieren que muchos problemas mentales serios implican disturbios bioquímicos en el cerebro. Otros profesionales de la salud agregan que nuestro bienestar es afectado por factores psicológi5  Para mayor información consultar: http://23118.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/obligatorias/034_historia_2/ Archivos/inv/Falcone_HistoriaInstit.pdf

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cos, sociales y del medio ambiente. Así como también por las condiciones físicas, mentales, emocionales y espirituales de nuestra propia vida. En el blog de la cooperativa se alude al surgimiento del nombre La Huella y como tal se hace hincapié en los sentidos que conlleva: “sencillamente una marca de identificación, de pertenencia, que busca un destino social a través de la comercialización y por lo tanto de un mercado”. Pero a la vez, se liga a lo subjetivo como rescate de la singularidad: “hacer huella en la subjetividad. Construir identidad. La actividad emprendedora debe impulsar al sujeto en sus posibilidades de decisión y compromiso y lo marca en un rol activo. Posiciona en el lugar de la responsabilidad y el protagonismo frente a la pasividad como lugar estereotipado del que sólo recibe atención y nada se le pide”. El nombre define la búsqueda, la recuperación de la salud. Implica el camino, la inserción en un territorio real. Imprime el protagonismo y la nueva identidad subjetiva dignificada de la que hablaba Kant. Institucionalmente articulan su actividad con el Programa de Emprendimientos sociales en Salud Mental, los talleres de Pre-alta del Hospital Borda, Programa ISOLE (Integración Socio-Económica y Lucha contra la Exclusión Social en áreas prioritarias en la Argentina); con organizaciones de la sociedad Civil tales como “En Camino con Otro -ECCO-” (ONG) y la ONG italiana CISP - Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos - perteneciente a la cooperación italiana6. El Programa ISOLE plantea el desarrollo de 18 empresas sociales en Argentina. Es un programa de gestión asociada entre organismos públicos, (Dirección General de Salud Mental del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). La Huella es un emprendimiento, una cooperativa social o empresa social como recurrentemente suelen llamarse. Esto implica un mecanismo diferente de inserción social que 6  Para mayor información consultar: http://developmentofpeoples.org/


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se distancia del concepto tradicional de inserción como inclusión de una persona con capacidad laboral para desempeñarse en un puesto concreto de una empresa o negocio. La Huella define inserción asociada a salud, identidad y protagonismo. Una empresa social7 hace referencia a un tipo de empresa en la que su razón social es en primer lugar satisfacer necesidades de la sociedad en la que se desenvuelve, pero su lógica no encaja ni en el paradigma de las empresas privadas, ni públicas del sector estatal, ni en el de las organizaciones no gubernamentales. Este fue el segundo desafío de encuadre teórico al estudiar el marco organizacional del desarrollo del trabajo. Los emprendimientos sociales son organizaciones que aplican estrategias de mercado para alcanzar un objetivo social. El movimiento del emprendimiento social incluye tanto a organizaciones sin fines de lucro que utilizan modelos de negocio para alcanzar su misión, como a organizaciones con fines de lucro cuyo propósito principal es de carácter social. Su objetivo es a menudo descrito como de “triple balance”: lograr al mismo tiempo desempeñarse en la dimensión social, ambiental y del beneficio económico. Los emprendimientos sociales se diferencian de los emprendimientos comerciales en que su objetivo social o medioambiental, siempre se encuentra en el centro de sus operaciones.

El concepto de auto organización se refiere a la capacidad de las organizaciones sociales, consideradas como sistemas capaces de hacer frente a las crisis, catástrofes y otras perturbaciones del medio para:  Producirse por sí solas y seguir operando.  Mantener sus rasgos de identidad.  Ser autónomas y gobernarse.  Tener sus procesos internos de control.  Realizar sus propias transformaciones estructurales.  Lógica interna, capacidades propias (identidad / autonomía). El concepto de identidad aplicado a las organizaciones está conformado por aquello que las distingue y que tratan de conservar a lo largo del tiempo. De acuerdo con este concepto, las organizaciones se comportan como homeostatos que procesan las perturbaciones endógenas o exógenas de modo tal de mantener ciertas características invariantes. Se cierran sobre sí mismas, generando de continuo acciones que, reiteradas a lo largo del tiempo, preservan su identidad.

Dado que no es un modelo de organización habitual se recurrió a modelos conceptuales no convencionales que permitieran entender y contribuir a la mejora organizacional desde marcos teóricos que incluyan la variable social como fundante.

El concepto de estructura se define como ¨los recursos que dispone y el uso que de ellos se hace, las relaciones entre sus integrantes con el entorno y los modos que dichas relaciones adoptan, los propósitos que orientan las acciones y los programas existentes para su implementación y control”.

Jorge Etkin y Leonardo Schvarstein (1989) dan cuenta en su libro Identidad de las Organizaciones, desde un enfoque constructivista de la realidad, sobre la noción de auto organización, identidad y estructura que son aplicables a la Cooperativa.

El concepto de estructura, complementario con el de identidad, recoge la noción de sistema abierto para la organización. Así se puede comprender cómo, frente a las perturbaciones del contexto, la estructura se modifica (plasticidad estructural) pero la identidad permanece.

7  Para mayor información consultar: http://media.wix.com/ugd/dde1af_8812a9d9ae1644b19ce0a8c7db7f4cf3.pdf

La representación del concepto de estructu-

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ra se realiza a partir de sus elementos denominados DOMINIOS que son tres:  1) De las relaciones: alude a los roles de la organización y a las relaciones entre los integrantes de la misma  2) De los propósitos: los propósitos de todo orden que orientan las acciones de estas personas, ya sea individual o conjuntamente  3) De las capacidades existentes: se refiere a los recursos de todo tipo que se desarrollan y emplean para el logro de los propósitos y la Legitimación de las relaciones. Las relaciones entre dominios son de causalidad recíproca. Las articulaciones entre dominios están regidas por procesos que son básicamente tres:  1) Adjudicación y asunción de roles: es el proceso entre el dominio de las Relaciones y el de los Propósitos. El articulador entre estos dominios es el concepto de rol porque la función del rol implica objetivos mientras que su estatus alude a las relaciones con otros roles.  2) Capacitación: es el proceso entre el dominio de las Relaciones y el de las Capacidades Existentes. Los procesos de capacitación permiten a los sujetos adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para utilizar las capacidades existentes.  3) Productividad: es el proceso articulador entre el dominio de los Propósitos y el de las Capacidades Existentes; debe entenderse como el uso más eficiente de los recursos – tanto en término de producto obtenido sino también como congruencia de propósitos y orientación de las personas hacia los fines.

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Estos conceptos se retomarán más adelante ya que son el ejercicio fundante del aporte a la descripción del funcionamiento de La Huella y sus posibles áreas de mejora. Tercer sendero del laberinto: El deseo de expansión – Práctica Profesional de Comercialización. El proceso productivo de la cooperativa se identificó como una fortaleza que le permitirá dar origen a su construcción identitaria y espacio de inserción laboral y social. Por ello, el principal planteo fue el de desarrollar la expansión comercial. Por tal motivo se partió de una mirada integrada del conjunto de relaciones de la cooperativa entre sus miembros y los actores sociales con los que se vinculan, ver figura 1. Por lo que se consideró necesario asumir que la expansión comercial no podía perder de vista el análisis de esta multiplicidad de vínculos y al mismo tiempo, lograr desempeñarse en el ¨triple balance¨ de la dimensión: social, ambiental y del beneficio económico. Para poder desarrollar la intervención comercial en primer lugar se realizó un análisis FODA de la Cooperativa y en segundo lugar se analizó el Modelo Canvas. Este último es un modelo de negocio, desarrollado por Osterwalder, que permite describir la lógica de cómo una organización crea, entrega y captura valor. El modelo propone un lienzo de nueve factores que se deben considerar para desarrollar una estrategia de negocio que entregue valor en función a las necesidades y objetivos. Los nueve factores son: 1. Clientes: grupos de personas a los cuales se quiere ofrecer el producto/ servicio. Son la base del negocio, así que se deben conocer perfectamente

2. Propuesta de valor: trata de ser asertivos con solucionamos para el cliente y la forma en que se da respuesta con los productos y servicios.


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3. Canales de distribución: se centra en cómo se entrega la propuesta de valor a los clientes (a cada segmento). Es determinar cómo comunicarnos, alcanzar y entregar la propuesta de valor a los clientes.

4. Relaciones con los clientes: uno de los aspectos más críticos en el éxito del modelo de negocio y uno de los más complejos de tangibilizar. Existen diferentes tipos de relaciones que se pueden establecer son segmentos específicos de clientes.

5. Fuentes de ingresos: representan la forma en que en la empresa genera los ingresos para cada cliente. La obtención de ingresos puede ser directa o indirecta, en un solo pago o recurrente.

6. Recursos claves: se describen los recursos más importantes necesarios para el funcionamiento del negocio, así como tipo, cantidad e intensidad.

7. Actividades clave: para entregar la propuesta de valor se deben desarrollar una serie de actividades claves internas (procesos de producción, marketing).

8. Alianzas Claves: se definen las alianzas necesarias para ejecutar el modelo de negocio con garantías, que complementen las capacidades y optimicen la propuesta de valor: la co-creación es imprescindible hoy en día en los negocios.

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9. Estructura de costos: describe todos los costes en los que se incurren al operar el modelo de negocio. Se trata de conocer y optimizar los costos para intentar diseñar un modelo de negocio sostenible, eficiente y escalable. Y para el caso específico de La Huella, el marco conceptual arrojó los siguientes resultados: Mediante el análisis FODA se detectaron como principales fortalezas: el valor social de la marca, su cultura bio-sustentable y el apoyo del gobierno. Entre las debilidades se detectaron la ausencia de showroom, la escasez de voluntarios y la ausencia de servicios internos en el lugar de trabajo. Por otra parte como oportunidades se detectaron: el crecimiento de la demanda de muebles reciclados, incremento en el consumo social y mayor participación de las empresas en relación a la responsabilidad social empresarial. Finalmente, las amenazas latentes son los nuevos competidores que reciclan muebles y la intervención de los derechos humanos por la percepción de lucro, según se puede observar en la figura 2. Por otra parte, mediante el Modelo Canvas se puede vislumbrar que los socios claves son los voluntarios, talleristas, el Hospital Borda, el Gobierno de la Ciudad y el Banco Credicoop Coop. La actividad clave está definida por la recepción de donaciones, la construcción y arreglo de muebles. Los recursos claves son las herramientas para la construcción de muebles y la capacidad de diseño de los talleristas. La propuesta de valor consiste en ofrecer piezas de diseño único y exclusivo, el hecho de que con la compra de un mueble se colabora con una acción social y la renovación personalizada de muebles obsoletos. La relación con el cliente puede ser personalizada o virtual y los canales de venta son a través de un equipo comercial interno o sitio web y facebook. El mercado potencial pueden ser individuos que asisten a las ferias artesanales, que desean reparar o renovar sus muebles o simplemente que desean colaborar con una acción social.

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Se han detectado como sus principales costos la materia prima, los insumos y el transporte, además de los mantenimientos de los servicios bancarios y las tiendas on line. Por otra parte, sus principales fuentes de ingresos están vinculadas a las ventas de los muebles y los subsidios gubernamentales como se puede observar en la figura 3. ESTACIONES COMPARTIDAS DEL LABERINTO: EL ENCUENTRO Gran parte de este proceso de aprendizaje se hizo con la interacción permanente de todos los actores: alumnos, docentes, cooperativistas y coordinadores externos del Borda. Algunos encuentros se realizaron en la universidad y otros en la cooperativa, donde la presencia de los alumnos no invalidó la continuidad del trabajo artesanal. Finalmente, durante el último encuentro de la primera etapa se intercambiaron ideas surgidas a partir de lo analizado, estudiado y vivenciado. A continuación se describirán, a través del marco teórico de Etkin y Swartman, las tensiones organizacionales que se identificaron y que a su vez funcionarán como dilatores del avance de la expansión: En el dominio de los propósitos - a nivel de la Cooperativa– se percibió que un aspecto clave para generar ingresos y ser sustentables será incrementar las ventas de los productos rediseñados. Dado que si la venta del stock existente no se materializa, el espacio físico comienza a limitarse para los nuevos productos. En el dominio de los propósitos -a nivel de los usuarios– se destaca como los usuarios transitan su etapa de clínica de día de manera placentera, amable y cordial. Es un excelente espacio donde pueden potenciar sus capacidades y habilidades creativas. Sin embargo, el objetivo de reinserción laboral se cumple parcialmente, dado que se efectúa en tanto acceden a la dignidad que el trabajo aporta y logran una nueva identidad en salud como se mencionó en párrafos anteriores. Pero, el vínculo filiativo con la cooperativa y entre ellos es tan intenso que no se aprecian conductas tan fácilmente obser-


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vables de inserción social con autonomía de este espacio para enfrentar el mundo externo al hospital. El riesgo de este comportamiento es que se conviertan en pacientes crónicos. En el dominio de las relaciones del orden interno se percibe una adecuada organización de los roles más allá que no cuenten con un organigrama o descripciones de puestos; inclusive el no contar con una organización de tareas en forma explícita perjudicaría la replicación de dicho modelo. En tanto en el dominio de las relaciones del orden externo se percibe la tensión con la burocracia estatal para el aprovechamiento de los muebles en desuso o dañados del Hospital Borda además de los altos grados de prejuicios y desconocimiento sobre la salud mental que impiden la reinserción de los usuarios o ex paciente.

En el dominio de las capacidades existentes se observa un correcto orden y utilización de los equipos y espacios de la cooperativa, aun cuando- como mencionamos- existen muebles no vendidos que ocupan un espacio necesario para la expansión deseada. Finalmente, donde mayor tensión se ha encontrado ha sido en el análisis de sus relaciones internas, en el enlace entre los dominios de las capacidades existentes y los propósitos en tanto se observa la potencialidad de la cooperativa en cuanto a su identidad y a la posibilidad de generar puentes con otras organizaciones para replicar el modelo de la misma en pos de lograr la inserción laboral de pacientes en la etapa de la clínica de día. Este punto se entiende que podría ser mucho más explotado dado el camino recorrido y la experiencia adquirida en tanto empresa social.

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En cuanto a su relación con el mercado, en lo que se refiere al posicionamiento de la marca “La Huella”, el consumidor sabe que es una cooperativa que fabrica, diseña o repara muebles, donde su objetivo principal es la integración socio-laboral. Piensa que los artículos tienen un valor agregado por ser diseñado por personas que están realizando un tratamiento en el Hospital Borda. Por lo tanto, el diseño y el trabajo de los mismos son percibidos por los consumidores con mayor valor que los producidos por otros. Los consumidores al comprar sienten que están ayudando o realizando un acto de bien, en donde ese acto de consumir o colaborar con “La Huella” les provoca una satisfacción interna que los hace sentir mejores personas. Se detecta la necesidad de elaborar un plan de marketing que involucre diversas acciones utilizando los medios disponibles: las redes sociales, mailing, ferias artesanales y showroom a efectos de incrementar las ventas actuales. Las propuestas de intervención entonces comprenden distintos ámbitos:

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A. Estrategia comercial de comunicación del producto al mercado. a.1 Redes sociales: principalmente a través de publicaciones en Facebook, donde La Huella ya tiene visibilidad, lo que permitirá potenciar la promoción de una Tienda Virtual, la Fan Page, artículos específicos relevantes y eventos de gran envergadura. En la propuesta se sugiere incursionar en Twitter e Instagram a efectos de incrementar su público objetivo. a.2 Showroom: se planteó un rediseño de espacio físico ¨vidriera¨, tangibilizando el servicio mediante evidencias en todo el lugar disponible. El aprovechamiento de las condiciones que dispone el Hospital Borda -hasta dónde éste lo permita- para armar un camino que lleve al sitio indicado, que permita invitar no sólo a concretar la venta sino a descubrir el proyecto a aquellos que no son captados por


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medio de las redes sociales. Asimismo, generar un mejor grado de exhibición y mayor accesibilidad.

ciones que puedan trabajar en forma complementaria con los objetivos de la cooperativa.

a.3 Ferias y Mercados: se considera relevante su participación e inclusión en ferias artesanales ya que en poco tiempo y en un solo lugar, las ferias brindan: exposición de productos, contacto directo con clientes y proveedores, nuevas tendencias de mercado. Estas permiten tener acceso a nuevos clientes, consolidar la imagen de marca, construir networking y recibir en forma directa el feedback sobre el producto a la vista.

b.3 Generación de registros de la experiencia: a través de documentos que describan y expliquen en formato de folleto aspectos como la historia, la visión, la misión, los valores y las competencias clave de la cooperativa. De esta forma se puede optimizar el tiempo de difusión para lograr incrementar la red de voluntarios o de afiliaciones en la consolidación de convenios y acuerdos con otras cooperativas o emprendimientos sociales de orden similar.

a.4 Mailing: es una herramienta poderosa para llegar a los consumidores con mensajes puntuales a través de la base de correos electrónicos de antiguos y nuevos clientes. B. Estrategias de organización interna para acompañar el crecimiento b.1 Programa de voluntarios: a través del diseño de un conjunto de acciones y actividades, definición del rol, delimitación de su alcance y busqueda la captación de otros usuarios actuales del sistema de salud y/o personas afines de modo que los que quieren sumarse al proyecto con tareas específicas por períodos de tiempo determinados, puedan hacerlo con una función que les brinde satisfacción y evitando la sensación de la acción caótica que puede influir en el desapego al proyecto de quienes trabajan por solo una motivación emocional / terapéutica. Este instrumento puede ayudar a acompañar con flexibilidad la fluctuación de la demanda del mercado. b.2 Acuerdos con distintas organizaciones: el objetivo principal de esta acción es encontrar institu-

b.4 Organización y roles: esto se lo considera clave para replicar el modelo en otras iniciativas. Para ello se hace necesario definir claramente si se habla de usuarios o socios o pacientes, por ejemplo, qué hace cada uno y qué es lo crítico y esperable de las personas y de la institución. Dicha información debería formar parte del documento propuesto en el primer punto del domino de los propósitos. b.5 Responsabilidad social: mantener el modelo del triple balance implica también un ejercicio con foco en la difusión que permita a través de todos los canales de comunicación, hacer conocer la misión y la necesidad de los grupos minoritarios de inserción social y laboral, revisando al mismo tiempo, los prejuicios que cada minoría trae aparejada, como en este caso, la enfermedad mental, la locura. CONCLUSIONES A partir del interés por la expansión comercial de La Huella, se devela una propuesta de valor para el consumidor potencial que, con la

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compra de un mueble, no sólo obtiene piezas de diseño único y exclusivo, sino que colabora fundamentalmente con una acción social. De esta forma los consumidores adquieren una experiencia emocional, no basada en el estatus, prestigio o costos. Para ello es necesario trabajar día a día en los diferentes canales de comunicación de modo de alcanzar a aquellas personas que consumen muebles de diseño y a aquellos que quieren ser parte de una acción social. También es relevante continuar con acciones que promuevan una organización interna que acompañe el proceso de expansión y vinculaciones con organizaciones de distintos ámbitos. De esta forma, se busca avanzar, realizando actividades para poder innovar permanentemente, brindando a los clientes la satisfacción de sus necesidades. La propuesta del proyecto consiste básicamente en contribuir con la expansión y crecimiento de un concepto específico: ¨empresa social¨ y para ello se utilizaron algunas herramientas adaptadas de la comercialización tradicional y otras de la teoría de las organizaciones. La idea que acompañó todo este camino en el laberinto del proyecto fue la de construir en conjunto -academia y cooperativistas- un esquema que incluya los valores y las categorías básicas de funcionamiento (historia, plan, objetivos, roles, etc.) para inspirar su réplica en otras búsquedas con identidad e inserción social. En los próximos senderos del laberinto se desarrollarán los Programas de Voluntariado y la estrategia de difusión por redes sociales, dos ejes críticos para lograr la meta de expansión dentro del modelo de empresa social, para luego abordar la descripción del funcionamiento interno que permita la reproducción del modelo en otros casos.8 8  Este proyecto ha sido posible gracias a la participación de Federico Bejaramo y los cooperativistas de La Huella, la directora del proyecto EAN: Cecilia Pedró, el equipo docente de EAN: Fernando De Luca, Cristino Marcantonio y Pablo Hueza y los alumnos EAN: Lorena Marino, Viviana Sferrati, Matías Bonola, Ariel Correa, Ana Gaspari, Alejandra Masera, Gimena Caballero, María de las Mercedes Ramírez, Emanuel Nogueira y Marcelo Villafañe.

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REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA Artículo: Taller que recicla muebles en el Borda. Recuperado de: http://alternativa-verde.com/2014/09/03/el-taller-que-reciclamuebles-en-el-borda/ Bauman, Z. (2012). Modernidad Liquida. 4ta. Edición. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Cohen, W. (2010). El Plan de Marketing. España: Deusto (España). Cooperativa La Huella. Recuperado de: http:// lahuellaescritosyconceptualizaciones. blogspot.com.ar/ De Mendigueren, J, otros. ¿De qué hablamos cuando hablamos de Economía Social y Solidaria? Concepto y nociones afines. Recuperado de: http://www.economiasolidaria.org/files/Economia_social_y_solidaria_concepto_nociones.pdf Eco, U. (2010). Cinco escritos morales. Madrid: ed. de bolsillo. Entrevista Ps Alfonso Gutierrez; Programa de Pre Alta. Recuperado de: Etkin, J.; Schvarstein, L. (1989). Identidad de las organizaciones. Invariancia y cambio. Primera Edición. Buenos Aires: Editorial Paidós. Falcono, R. (2000). Breve historia de las Instituciones psiquiátricas en Argentina. Del Hospital cerrado al Hospital abierto. Recuperado de: http://23118.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/obligatorias/034_historia_2/ Archivos/inv/Falcone_HistoriaInstit.pdf Foulcault, M. (2007). La verdad y las formas Jurídicas. 3era edición. Barcelona: Gedisa.


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Este documento se encuentra disponible en línea para su descarga en: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain/article/view/v3n1a12 ISSN 2422-7609 eISSN 2422-5282 – Escuela Argentina de Negocios . Este es un artículo de Acceso Abierto bajo la licencia CC BY-NC-SA (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/)

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Normas para autores Aspectos Generales Los trabajos enviados a la Revista Argentina de Investigación en Negocios (RAIN) para su publicación deben ser contribuciones originales vinculadas a las Ciencias de la Administración y disciplinas afines, que no han sido previamente publicadas (salvo presentaciones parciales en reuniones científicas) ni se encuentran en consideración para ser publicadas en otros medios. Los autores son responsables de los contenidos de las colaboraciones, la precisión de las citas efectuadas y del texto de acuerdo a estas normas. El equipo editorial se reserva el derecho de rechazar colaboraciones no originales, no pertinentes al perfil temático de la revista, trabajos de baja calidad científica, con déficit de redacción o que no se ajusten a las normas editoriales. Son también motivos de rechazo las violaciones éticas y prácticas de fraude científico: a) fabricación, falsificación u omisión de datos y plagio; y b) publicación duplicada. El equipo editorial podrá efectuar las modificaciones gramaticales o de estilo que considere necesarias respetando el contenido del original, así como también establecer el orden en que se publicarán los trabajos aceptados. El envío de las colaboraciones implica que los autores tienen la autorización y el respaldo institucional para proceder a la publicación tanto del trabajo como de los datos primarios utilizados, los cuales deben estar clara y precisamente documentados y a disposición de cualquier investigador. Los trabajos deben ser presentados en forma electrónica a través del “Portal de Publicaciones Científicas y Técnicas” (PPCT), plataforma de publicación en línea del CAICYT-CONICET. La dirección para el envío de publicaciones es: http://ppct.caicyt.gov.ar/rain.

En el caso de aquellos autores que realizan el primer envío, uno de los autores participantes deberá registrarse en la plataforma obteniendo un nombre de usuario y una contraseña que le permitirá realizar el envío y el posterior seguimiento del proceso de evaluación. Quienes previamente han presentado artículos a través del Portal no necesitan registrarse, pudiendo utilizar el nombre de usuario y la contraseña con los cuales se registró inicialmente. Al realizar el envío deberán dar su consentimiento sobre los ítems que aparecen en la lista de comprobación de envíos, aceptando que aquellos trabajos que no cumplen con dichas indicaciones pueden ser devueltos y/o rechazados por el equipo editorial de la revista. Conflicto de intereses. Los autores deben indicar cualquier relación financiera vinculada al trabajo publicado que pudiera dar lugar a un conflicto de intereses, incluso en aquellos casos que los autores consideren que no lo hay. La RAIN publica sus artículos bajo la Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional, por lo tanto, las contribuciones publicadas pueden ser compartidas y adaptadas siempre y cuando los autores sean reconocidos de manera adecuada, proporcionando un enlace a la licencia e indicando si se han realizado cambios. La misma licencia establece que no se puede hacer uso del material con fines comerciales. Metadatos Los datos de identificación del trabajo deberán ser cargados en el PPCT y deberán incluir: 1. El/los nombre(s) y apellido(s) del(os) autor(es): primer nombre completo, iniciales de los nombres restantes y apellidos completos de todos los autores, indicando cuál de ellos será el contacto para la correspondencia con el equipo editorial a través de la plataforma. 2. El correo electrónico de cada uno de los

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autores: casillas de correo auténticas y vigentes. La filiación institucional de cada autor en modo desarrollado y normalizado (evitando abreviaturas) y en jerarquía de dependencia de menor a mayor de todas sus filiaciones. El país de origen o residencia de los autores. El título y si corresponde el subtítulo del trabajo separados por dos puntos (:), sólo la primera letra en mayúscula, el resto en minúscula. El resumen del trabajo en idioma español (máximo 250 palabras) y, a continuación, las palabras clave, entre 3 y 6 separadas por punto y coma (;). El título, el resumen (abstract) y las palabras clave (keywords) en inglés. Agencias de financiamiento si corresponde, siguiendo el mismo criterio que la filiación institucional. Resumen biográfico de los autores (títulos académicos obtenidos, líneas de trabajo, actividad académica, etc.). Secciones

Indicar la sección a la que se destina la publicación: a. Artículos: En esta sección se publicarán artículos científicos producto del desarrollo de una investigación y que presenten resultados parciales o finales de las mismas, así como también ensayos científicos argumentativos sobre debates teóricos relativos a diversos temas de interés disciplinar. b. Notas de divulgación: En esta sección se publicarán diversos tipos de contenidos, tales como, notas de opinión o debate, artículos de interés, noticias, análisis de estadísticas, análisis de escenarios y pronósticos, entrevistas a referentes y reseñas o críticas de libros, revistas, papers, tesis o eventos científicos. Archivo principal Enviar el archivo con extensión .doc o .docx. En la primera página deberán consignarse el título (sólo la primera letra en mayúscula, el resto en minúscula), el resumen (extensión máxima

de 250 palabras) y las palabras clave (entre 3 y 6), todos en idioma español y en inglés. No deberán figurar en el documento los nombres de los autores ni ninguna otra indicación que permita revelar la identidad de los mismos violando de este modo la evaluación de doble ciego, política que la RAIN adopta para el proceso de evaluación de los manuscritos presentados. La identificación del(os) autor(es) se realizará a través de la carga de los metadatos del envío en la plataforma (ver lo expuesto en párrafos anteriores). Los artículos no deberán exceder las 25 páginas con espacios (sin contar las notas, apéndices, cuadros, ilustraciones, etc.) y en el caso de las reseñas no podrán superar las 10 páginas. El trabajo original debe ser presentado en formato de hoja A4, fuente Arial, con márgenes de 3 cm de lado, a doble interlínea, con letra de 12 puntos, con doble justificado, sin dejar mayor espaciado entre párrafos y comenzando cada uno sin sangría y sin tabuladores. Las letras en negrita o itálica se usarán sólo cuando corresponda. El uso de las mayúsculas se hará de acuerdo a las reglas ortográficas y gramaticales de la lengua española. Las diferentes secciones del texto pueden ser separadas para mayor claridad por subtítulos en tamaño de letra 12, los principales se escribirán en negritas, los secundarios en itálicas y los terciarios en letra normal. Los documentos remitidos tendrán como idioma de preferencia el español. La redacción deberá ser adecuada a las reglas ortográficas y gramaticales de dicha lengua. Los gráficos, imágenes, fotografías, tablas, cuadros y/u otras representaciones gráficas deberán ser enviadas en archivos separados, formando parte de los “archivos complementarios”. Los sets de datos primarios que se utilicen para confeccionar tablas, imágenes, gráficos, etc. deberán ser publicados en al menos algún repositorio digital de alguna de las instituciones filiaciones de los autores. En caso de que la institución no posea repositorio, el set


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puede ser publicado en algún repositorio temático. En última instancia el set deberá ser sumado a los archivos complementarios como un archivo más. En el caso de que no se adjunten archivos de sets de datos deberán proporcionarse el/los enlace(s) permanente(s) en donde fueron depositados. Evitar en los resúmenes el uso de abreviaturas y de citas bibliográficas dado que el resumen puede ser publicado separadamente por servicios bibliográficos. Se deberá asegurar que resulte comprensible aun en ausencia del texto completo. Para las publicaciones se sugiere la siguiente estructura según la sección seleccionada: a) Artículos Científicos: Introducción, Marco Teórico, Metodología, Resultados y Discusión, Conclusiones, Referencias bibliográficas, Agradecimientos y Anexos. b) Ensayos y Notas de Divulgación: Introducción, Desarrollo, Conclusiones, Referencias bibliográficas, Agradecimientos y Anexos. Tablas y Gráficos Las tablas y gráficos deben estar numeradas, incluir el título en la parte superior y la fuente en la parte inferior. Si son copiados o reproducidos de otras fuentes deben agregar el número de página de dónde fueron tomados. Se debe incluir la mención en el texto refiriéndose a la misma de acuerdo al número asignado, tanto si figuran en el cuerpo del artículo como en los anexos. No deben exceder el tamaño de la revista (máximo 150 mm x 220 mm). Se deberán enviar en formato Microsoft Excel u Open Office, listos para su inserción en el texto; las ilustraciones en formato JPG, de alta resolución (mínimo 300 ppp). Notas al pie de página

Las notas al pie de página se deben utilizar sólo cuando sea necesario aclarar o profundizar algún concepto desarrollado en el texto del trabajo; no para indicar las referencias bibliográficas, que se incluyen al final. Notas de agradecimiento En caso de que existan notas de agradecimiento, aclaraciones sobre la naturaleza del trabajo, los individuos o instituciones que contribuyeron al mismo, las fuentes de financiamiento, etc., deben presentarse al final del texto, en un solo párrafo, bajo el subtítulo “Agradecimientos”. Referencias y citas bibliográficas Las citas se realizarán en el texto de acuerdo al sistema autor-fecha. Entre paréntesis se indicará el apellido del autor, año de publicación y página/s citadas si corresponde. Es conveniente que el 70 % de las citas correspondan a publicaciones realizadas en los últimos 10 años. Las referencias bibliográficas se incluyen al final del trabajo ordenadas alfabéticamente por apellido y cronológicamente por año de publicación cuando se citen varios trabajos de un mismo autor. El estilo de citas y referencias bibliográficas adoptado para las publicaciones de la RAIN es el estilo APA 6ª edición, estándar elaborado por la Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association). Para mayor información sobre cómo citar en este estilo puede consultarse el siguiente enlace (en inglés): https://owl.english.purdue.edu/owl/ resource/560/02/. Se podrán utilizar herramientas de generación de referencias bibliográficas (Microsoft Word, sitios en línea, etc.). Se recomienda el uso del sitio Cite This For Me por tener una interfaz en español y poseer buscadores de bibliografía. Al ingresar direcciones web de artículos en línea, la herramienta completa los datos del artículo automáticamente. La cita pueden exportarse en diferentes formatos.

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Para más detalle puede consultarse en: https:// www.citethisforme.com/es. Los recursos de información que se consultan en línea o que se descargan en formato electrónico deben incluir en la cita bibliográfica la dirección web o enlace permanente de donde se consultó/descargó el texto y la fecha en que se realizó la consulta/descarga. Las presentes instrucciones rigen para todos los documentos que sean presentados a partir de enero de 2016.

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RAIN Vol 3 Nº1  

Número 1 - Mayo 2017

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