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No se puede decir por qué Itsaso Arizkuren

Proyecto final de asignatura Análisis de la Fotografía Contemporánea Universitat Pompeu Fabra 2014


Angel Astrain nació el 30 de julio de 1925. Cumplirá 89 el mes que viene. Él y sus siete hermanos nacieron en Unciti, un pequeño pueblo de Navarra que cuenta con 221 habitantes. Después de hacer la mili, durante muchos años vivió en Pamplona, en una pensión, trabajando como pintor de brocha gorda. Años más tarde conoció a María Jesús, que era de Funes, un pueblo situado al sur de Navarra. Solía ir a visitarla en moto y al cumplir los 35 años se casó con ella. Ángel y María Jesús tuvieron dos hijos, Carmelo y David. Tras construirse una casa en Unciti, volvieron al pueblo. Así, sus hijos crecieron junto a los seis hijos de su hermano José. Las grandes aficiones de Ángel fueron la caza, la naturaleza y la fotografía. Acostumbraba a llevarse a sus hijos y a sus sobrinos al monte y al río, fotografiando todos estos momentos.


Empecé a hacer fotos antes de casarme. Me case a los treinta y cinco, pues habría empezado a sacar a los veinticinco, o veintiséis. Empecé a sacar con una máquina, no me acuerdo, una alemana era, una muy barata, sería. No me acuerdo que marca era.


Este árbol ya no sé si está. No sé si está tapado de matas... ...esto yo no sé en dónde era.


No había nadie en el pueblo, nadie, que tuviese una cámara de fotos. Había uno que venía a hacer fotos en fiestas y tal, pero por lo demás no había nadie.


Para revelar las fotos, las revelaba yo, en mi laboratorio. Era curioso aquello. Yo me acuerdo aquí, un año, cuando jugaban a futbol los del pueblo, que era la final del campeonato de futbol. El amigo fotógrafo y yo, me acuerdo de sacar las fotografías y venir mientras ellos cenaban y nosotros mientras tanto revelando las fotografías. Me acuerdo de eso.


A mi no me gusta ver fotografĂ­as antiguas... No me gusta, no sĂŠ, las veo y me entristece un poco.


¿Ya no haces fotos?

No. Cuando la María Jesús estaba a últimas haría alguna, pero después ya... nada... ya después dejé todo.


Pues no sé, no sé por qué me gustaba hacer fotos. Era el único del pueblo que tenía cámara... Pues yo no sé por qué empecé yo. La afición esa que yo traía por dentro, pues no sé. No se puede decir por qué.


Desde hace años que conocía la afición de mi tío abuelo por la fotografía. Me pareció curioso, simplemente. No sé por qué no se me ocurrió ahondar en su pasado fotográfico. Varios años más tarde, me encuentro recopilando sus fotografías, reordenándolas y sacándolas de una antigua caja dónde permanecían prácticamente ajenas a su memoria, interesándome por encontrar la razón que provocó su afán de capturar lo que le rodeaba de una forma sumamente pura, espontánea e intuitiva. Mirando las fotografías intenté descubrir una razón objetiva que diese sentido a mis preguntas. ¿Por qué quiso formar recuerdos con imágenes? ¿Por qué decidió realizar las fotografías que hacía? Encuentro en sus fotografías una mirada nostálgica, presente en el mismo momento de realizar la fotografía y que ha perdurado con el paso de los años.

La suya se trata de una mirada que por razones que nunca conoceremos decidió interesarse por la manera más permeable de hacer prevalecer nuestros recuerdos.

Y este no es más que un pequeño y honesto homenaje a esa mirada.


Dedicado a Angel Astrain


No se puede decir por qué - Itsaso Arizkuren  

Proyecto final de asignatura. Análisis de la fotografía contemporánea.

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