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Un cuento a beneficio de


UNA PALABRA OLVIDADA Autora: María Pineda Ilustraciones: Marta Mayo (Esto es lo que hago) Dirección de Arte: Esto es lo que hago Impresión: Creapress Edición: Fundación CADAH Idea Original: Agencia IDS Cantabria - Junio 2012 Depósito Legal:


La Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad o Fundación CADAH, nace en Diciembre de 2006, ante la inquietud de un grupo de personas por el desconocimiento social del trastorno y la necesidad de su difusión, para que los afectados puedan obtener la ayuda suficiente y necesaria para la superación de su trastorno y evitar que estén expuestos a numerosos riesgos que lo acompañan. Fundación CADAH es una entidad benéfico-asistencial, sin ánimo de lucro, registrada en el Registro de Fundaciones de la Comunidad Autónoma de Cantabria con el nº O.I.I5. Fundación CADAH trabaja para ser un referente en la atención a los afectados de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), en la relación con las instituciones, los profesionales de la salud, la educación y la sociedad dando a conocer las necesidades del colectivo en Cantabria. Web: www.fundacioncadah.org E-mail: web@fundacioncadah.org Teléfono: 942 21 37 66 Dirección: C/ Francisco Tomás y Valiente 13B. 39011 Santander


Al levantarse una mañana, Adrián tenía la sensación de que había olvidado una palabra. Sólo recordaba que un día la aprendió, estaba casi convencido de que se la escuchó a su mamá por primera vez, de que ella se la había enseñado, pero ahora no conseguía recordarla. Era una palabra bonita que le hacía sentirse bien, seguro, feliz, pero esa palabra se había esfumado.

Tenía que buscarla… y encontrarla.


Esa mañana, como cada día, Adrián salió de su casa hacia el colegio, decidido a encontrar su palabra olvidada.

a dab u y a e e le r dónd u q bra e sabe a l a p qu esa ndría o v e e e nu lguien t d r tene taba. A a í r r Que reconfo y le a… b esta


Estaba convencido de que darĂ­a con ella.


Cuando llegó al colegio, fue en busca de su profesora. Ella le dijo muchas palabras, pero ya las había oído muchas veces. Algunas de sus palabras eran amables, otras eran aburridas, pero las recordaba todas. Allí no estaba su palabra olvidaba.

cariño respeto ajo trab silla


ja

ja

ja

ja Sus compañeros de clase tampoco tenían esa palabra, la mayoría de ellos rieron cuando Adrián les dijo que buscaba una palabra. Otros lo miraron extrañados y algunos otros no le hicieron ni caso.


Habría que probar en casa. Quizá su hermana, su papá o su mamá tuviesen la palabra olvidada. Ma cua má le ndo d ent io muc ró h en os be cas sos a.

tal le é u q ntó pregu cole. e l Papá ido en el había

Cientos de palabras… pero siempre las que ya conocía. Palabras que le hacían recordar que le querían mucho, pero nada que ver con esa palabra concreta que él buscaba.


Su hermana Lucía le habló con poca paciencia, como de costumbre, y tampoco ella le dio esa palabra que había olvidado.

¡Tenía que encontrarla! ¡Era importante para él!


Fue a su habitación y, como siempre, estaba llena de cosas: algunos trastos viejos, juguetes nuevos, otros ya estropeados, fotos, garabatos… infinidad de objetos entre los que se puso a buscar. ¡Había tantos recuerdos…!

Pero la mayoría de ellos contenían palabras que no le hacían sentir cómodo.


Aquella palabra olvidada, que alguien le dijo alguna vez, le hacĂ­a sentir muy bien, pero tampoco la encontrĂł allĂ­...


Decidió salir un rato al parque, donde estaban jugando unos cuantos niños. Se quedó muy quieto observando y escuchándoles, por si encontraba allí su palabra.

Al verle, le dijeron muchas palabras que no había olvidado. Eran palabras que le hacían recordar que a los niños no les solía gustar que jugara con ellos, que le veían diferente y que a veces no entendían bien su comportamiento.


No, decidió Adrián, aquí no iba a encontrar su palabra olvidada.


Ya de regreso a casa y convencido de que no sería capaz de encontrar esa palabra, un pequeño perro se le acercó y comenzó a olisquearle. Era muy gracioso, y brincaba alrededor de él. Adrián le miró distraído. A menudo estaba distraído, eso le decían todos. Pero algo en aquel perro llamó la atención de Adrián.


Se dio cuenta de que tenía una pata más corta que las demás, y eso le hacía cojear. Era diferente a los otros. “Como yo”, pensó Adrián. Se agachó para acariciarle y el perro le lamió la mano mientras movía el rabo de alegría.

A Adrián le encantó la reacción de aquel perrito. Pensó que quizá tendría hambre, así que le dio un poco de pan que llevaba guardado en el bolsillo.


Mientras Adrián jugaba con su nuevo amigo, se le acercó una señora con una gran sonrisa en el rostro. Era la dueña de aquel perro. Hacía mucho tiempo que ningún niño quería jugar con Rufo, que así se llamaba el perro. Era bastante feucho y, además, estaba cojo. Sin embargo, Adrián quería ser su amigo y se estaba divirtiendo mucho con él...

Fue entonces cuando sucedió:


La señora le dijo la palabra que tanto había estado buscando durante todo el día, la palabra olvidada que no había conseguido recordar:

-ENHORAB UENA, pequeño, te felicito por haber conseguido hacerte amigo de Rufo. Hacía mucho tiempo que ningún niño le hacía caso…


¡Claro! ¡Enhorabuena!. Esa era la palabra olvidada. Una palabra que Adrián necesitaba a menudo.

Necesitaba que le felicitasen, que le dijesen que él valía, que había cosas que hacía muy bien.


Y asĂ­, con su palabra encontrada y bien guardada en su cabeza, cho e f s ati

,s asa rla c u a s olvida Ăł i v l o n vo to a n ĂĄ i Adr ispues nuevo. y d ca de nun


El TDAH El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno neurobiológico de carácter crónico, sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética que afecta entre un 5% y un 10% de la población infantil, llegando incluso a la edad adulta en un 60% de los casos. Está caracterizado por una dificultad de mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como cotidianas y unida a la falta de control de impulsos. La sintomatología puede manifestarse de forma diferente según la edad del niño y se debe desarrollar en dos ó más ambientes como en casa y en el colegio. El trastorno se divide actualmente en tres subtipos de acuerdo a las principales características asociadas al desorden: Inatento; hiperactivo-impulsivo y combinado. Se da con mayor frecuencia entre los niños que entre las niñas en la relación 1:4, y lo padecen tanto niños como adolescentes y adultos de todas las condiciones sociales, culturales y raciales.



Una palabra olvidada