Issuu on Google+


C

omo peino suficientes canas para recordar a Carlos Gardel, no pude soportar la tentación de parafrasearlo ahora que cumplimos diez años. A mediados de 2001, alrededor del proyecto “Libro de la Navidad” del escritor Carlos Rubio, se propuso a un pequeño grupo de colegas ilustrarlo colectivamente. La experiencia fue reveladora y creó una expectativa sobre la posibilidad de formar un grupo que impulsara la apreciación y el desarrollo profesional del arte de ilustrar. Unos meses después, gracias a los buenos oficios d e la, hasta hoy incombustible Vicky Ramos y con el auspicio de la Universidad Veritas, el grupo al que pusimos por nombre GAMA, Foro de Ilustradores de Costa Rica, realizó su primera exposición colectiva, con la participación de veintidós ilustradores. De aquella ocasión no olvida mos la curaduría y apoyo de dos profesores de Veritas: Gabriela Villalobos y Marco Mora. La mayoría de los que participamos en ese grupo, desde un inicio, apoyó la idea de que en las condiciones de trabajo que prevalecían en nuestro país era muy difícil que una organización verdaderamente representativa de los ilustradores se creara a partir de una división antojadiza entre “pros” y “aficionados”. Concebimos entonces un modelo horizontal que incluyera a todos los colegas que total o parcialmente hacían trabajo de ilustración. Diez años después, es tiempo de reconocer que esa idea nos ha permitido a todos un significativo enriquecimiento personal y profesional.


P

or una parte, el Foro ha producido más de una docena de exposiciones, incluyendo dos en el extranjero (Minessota y Managua) cubriendo diversos temas como el bicentenario de Hans Christian Andersen, el centenario de Carmen Lyra, el arte de la viñeta, el juguete ilustrado, Costa Rica Vintage, etc. Exposiciones que no solo alcanzaron un público relevante, si no que han facilitado un intercambio intenso de experiencias entre los miembros del grupo y forjado lazos profesionales, de solidaridad y de cooperación de enorme valor para la ilustración. Se puede decir con respecto al grupo que hay un antes y un después especialmente para los ilustradores. Ahora intercambiamos información sobre técnicas y herramientas, tarifas, problemas propios de la labor cotidiana o con los clientes y, por qué no, hasta hacemos un poco de terapia grupal cuando es necesario. Solo el hecho de pertenecer al Foro y contar con el apoyo de un verdadero ejercito de colegas con los que compartir, nos ha impulsado a muchos a emprender y producir objetos ilustrados que difícilmente hubieran aparecido por voluntad de nuestra raquítica industria editorial o nuestro acomplejado modelo

P

or otro parte, siempre hemos considerado que un importante objetivo del grupo es fomentar y robustecer la formación de un público educado y con criterio en el tema de la ilustración. Es en ese sentido que la aparición de una gran diversidad y calidad de objetos ilustrados, exposiciones, libros y la generación de actividades sobre el tema (conversatorios, mesas redondas, artículos, etc.) son hoy una semilla que empieza a germinar. Así, el grupo cuenta con una página web ya establecida y usada como referencia por gran cantidad de clientes, con galerías de más de setenta colegas y gran diversidad de propuestas estilísticas, una página en facebook y una lista de correos con más de noventa miembros, lo que en nuestro país es un número muy significativo. El pasado año realizamos, con ayuda de la municipalidad de San José y el inestimable apoyo de Don Renato Cajas, una exposición en el mobiliario urbano de la avenida central que pudo ser vista


A

diez años de ese libro inicial, el Foro sigue siendo un proyecto horizontal, en el que cada participante aporta lo que puede y el compromiso llega justo hasta donde uno quiere. No tenemos cuota de ingreso, no tenemos existencia jurídica pero, no cabe duda, el Foro está muy vivo gracias a la participación entusiasta de sus miembros. Este año, por ejemplo, preparamos para nuestro décimo aniversario, bajo el auspicio de Robin Books y Casa Garabato, un libro colectivo para niños: “Bestiario”. En él participamos treinta y dos ilustradores donando nuestro trabajo a los niños de Costa Rica, con el afán de abrir una ventana a la sensibilidad lúdica y la imaginación de las futuras generaciones. Asimismo, proyectamos nuevas exposiciones y participaciones en eventos culturales, ferias, festivales, etc. Esos eventos sirven para poner en perspectiva lo mucho que ha cambiado en estos d iez años la práctica profesional de la ilustración, ahora que incluso asoma la profesionalización universitaria. Más importante es que nuestra constante actividad nos sirve para comprender lo mucho… lo muchísimo que queda por hacer.


10 años no es nada