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S O T A L E R R O R C I M s o g o l 贸 Mon E SIN GL DEBUT

3 ESO

CURSO 2014/15


Monólogo Jhonatan Rubio 3B El otro día, viendo cierta serie, hablaban de desaparecer del mapa e irse a vivir a la naturaleza, de lo que esta nos daba, mientras nos olvidábamos de la civilización. Cuando lo oí, me reí como un poseso pero la verdad es que viendo cómo está la cosa, nada más lejos de la realidad. Que si el IRPF, que si el Ibex, que si el gracioso de las tarjetas, que si la Lomce... ¡Venga hombre!¡Váyanse a freír espárragos!. Es que deprime ver la televisión. Pones la televisión a las ocho de la mañana y ves que están ya con otro escándalo de corrupción. A media mañana pones cualquier cadena y ves al pesado de turno hablando del ébola, y, si ves las noticias y la tertulia de por la noche, que si recortes por allá que si recortes por allí, que si tarjetas negras, que si ... ¡Anda ya! La mejor noticia que puedes oír es que mañana no va a llover. Vamos; pero si hay corrupción hasta en la sopa.I


Después, es que sales a la calle y ves la gente caminando a un paso que parece que los persiga alguien. ¡Vaya hombre!, miras para arriba y no llueve, pero ves un nubarrón del ancho de Falete. Que sí, que sí ...; no te quedes conmigo que a ti también te pasa, y además eres de los que suspira y le dan ganas de volver para casa. Pero qué se va a hacer; ¿Qué puedes hacer desde el sofá de tu casa?¿Ves la tele? Te deprimes ¿Miras por el balcón? La misma cara de todos los días ¿Vs a dormir?, pues no, porque te metes en la cama y empiezas a pensar ..." Oye, que en dos meses me desahucian si no pago". "Puff, que si me desahucian me tengo que ir con mis padres". "Y si logro evitar el deshaucio, lo mismo viene la suegra". Y ese es el momento en el que te llama el teleoperador de Telefónica para ofrecerte la nueva oferta de Internet que ya viste haciendo zapping por la televisión. Y tratas de ser cortés, pero pierdes la paciencia y le cuelgas en su cara. Pero piensas que no tenias otra alternativa. Ay, ay, ay, ay ,ay... ¡Cómo estamos! Y luego nos reíamos de los mayas por decir que en 2012 se acababa el mundo. ¡Ay! si levantaran la cabeza y vieran cómo estamos, ya los verías como los avestruces, metiendo la cabeza bajo tierra. Y entonces, cuéntame cómo tuviste la mañana.


Monstruos Alicia García Soler 3B Tengo que decirte una cosa mamá. Los monstruos existen, mamá, estabas equivocada. Les veo acechándome en la sombra, oigo sus risas malignas, siento su aliento en mi nuca. No puedo dormir, mamá. Me llevarán con ellos. Yo no quiero desaparecer mamá. No quiero ir con ellos. Allí me matarán y me convertirán en un monstruo. Yo no quiero ir, mamá. Pero ya es tarde, ya estoy con ellos.


El mundo desde aquella esquina Beatriz Criado Hevia 3B Pensó que siempre se quedaría ahí,en aquella esquina,escondida tras esa faceta de fuerte,para que nadie pudiera ver como miles de lágrimas caían por su delicada cara,la verdad es que esperaba que alguien fuera a consolarla y le dijera,que todo iba a estar bien y que no pasaba nada. Espero allí demasiado tiempo pero nadie fue a consolarla ni a ayudarla,nadie le tendió la mano para que se pudiera levantar,igual que un pájaro con un ala roto que no puede lanzarse a volar,que puede que solo necesite que le curen las heridas un poco para que luego el solo las cicatrice,pero nadie se las cura y siempre le quedarán abiertas,o como un balón pinchado que solo necesita un pequeño parche,que nunca nadie le puso,así se siente ella,igual de sola,pero da igual poco a poco se va levantando sin ayuda de nadie y cuando por fin se pone en pie ve un mundo nuevo donde ya nada es como antes,tanto tiempo perdido en aquella esquina y todo lo que antes le parecía bonito había cambiado a peor a mucho peor...


Me lo comí... , Lucas Cepeda 3 A Lo subí a casa. Allí lo tenía, así que cogí un cuchillo y lo descuarticé, cogí uno de sus pedazos y me lo comí, mis dedos se habían teñido de rojo, igual que el cuchillo. La cara se me enrojeció y me arrepentí al momento;lo escupí, ¡Dios qué animal! Tenía que haber pedido un chorizo que no picara.

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Entre vagones Inés Celorio 3B Me encantan los viajes en tren, porque nunca sabes con quién te puede llegar a tocar compartir vagón, personas agradables y de fácil conversación o personas odiosas e irritables. Ese día había cogido el tren sobre el mediodía. Iba a ser un viaje largo, ya que a donde me disponía a ir se encontraba a varias horas de distancia. Iba a ver a mi familia; a mi abuela, mi tía y mi nueva sobrina. La verdad es que hacía mucho que no les veía y estaba muy entusiasmada. Avancé por el pasillo buscando un sitio y me senté en uno de los compartimientos con menos gente. Con las horas, se fue haciendo de noche y, en poco tiempo, me quedé dormida. Al cabo de un rato, el silencio se apoderó del vagón, y  tan solo se oía  el zumbido de la locomotora que me despertó poco a poco. Al abrir los ojos no podía creer lo que veía, mis acompañantes se habían quedado petrificados, como si de estatuas se tratase. Pensé que me estaba volviendo loca y empecé a gritar y a pasar los brazos bruscamente intercediendo entre sus miradas. Pero nada, seguían sin moverse. Algo llamó mi atención, la pipa que el señor tenía en la mano derecha seguía desprendiendo humo.


Más asustada que otra cosa, decidí salir al pasillo. Y de nuevo me quedé estupefacta,alcomprobar conasombroquetodaslaspersonasalolargodelpasillo estaban quietas. Unos miraban por las ventanillas, otros dormían... - ¡Pero que esta pasando aquí! ¡Esto no me puede estar pasando a mí! me repetía una y otra vez. Sinsaber quéhacer, paséaotrovagónpor siallípodíaencontrar lanormalidadque tanto ansiaba. Pero una imagen espantosa se apoderó de mí: todos detenidos, inmóviles, cadaunoconungestoy enunapostura. Seguícaminandopor elpasillo, y a laalturadelretreteunsonidohizoquemedetuviera, eraungrifoabierto. Intenté entrarenellavabo,perolapuertaestabacerrada. Enesemomentomederrumbé, ya no sabía qué hacer ni a dónde ir. El tren pasó por un túnel y me quedé completamente a oscuras; allí estaba yo, muerta de miedo. Entonces fue cuando el tren se detuvo, decidí bajarme y salir de ese túnel andando. Al salir de aquel túnel una luz blanca me invadió y pude ver la cara del agente que hablaba, oír el sinfín de sirenas de policía y bomberos, y también pude notar el dolor que me recorría todo el cuerpo. Y medi cuenta, estaba enterrada entrelos escombros deloqueantes había sidoel tren, que al parecer había descarrilado y tenido un accidente. Había estado inconsciente, luchando entre la vida y la muerte.


Un competidor inesperado

Isidro Ramos 3B

Volví a casa después de comprar aquella mañana. Me senté en el sofá, vi la televisión un rato y me fui  a mi  gallinero a recoger los huevos que deberían haber puesto mis gallinas.  Miré dentro del gallinero y no podía creer mi mala suerte. Estaba todo patas arriba, y nunca mejor dicho.  Había comprado cinco gallinas recientemente y allí solo se encontraban dos, algo desplumadas y que ya no valían ni para hacer caldo.  No me lo creía,  vaya desperdicio de dinero.  ¿Y ahora qué como?, pensé. Me había tocado una gallina en una feria de mi pueblo y me había decidido a comprar cuatro más para, cada día, tener algo seguro que llevarme a la boca, ya que mi pobre trabajo apenas me daba para pagar los años, pocos, que me quedaban de hipoteca. Tenía 62 y apenas me quedaban 3 para jubilarme, o al menos intentarlo. Sin duda, esas gallinas eran algo muy importante para mí, así que decidí descubrir qué había pasado y,  pese a que ello no me iba a devolver las gallinas,  a lo mejor,  el ladrón,  hasta resultaba ser comestible o al menos me daría la pequeña satisfacción que supone dejar las cosas en su sitio: de hacer justicia.

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Así, sin más, me decidí a inspeccionar el gallinero. Me imaginaba que habría algún agujero en el recinto, y obviamente tardé poco en descubrirlo, pues el gallinero no era precisamente muy grande. Estaba furioso y me decidí  a acabar  con aquel  bicho que me había quitado mi  inversión y mi comida diaria. Posiblemente sería un zorro, una comadreja o algo parecido, al menos eso parecía por  el  agujero que había,  así  que me  decidí  a esperar  por  la noche  con mi  vieja  escopeta  de perdigones. Esperé, pero no vino o al menos yo no lo vi. Tenía que trazar otro plan, pues parecía que olía mi presencia. A la mañana siguiente, capturé un gorrión y me decidí a dejarlo en el gallinero metido en una  jaula para que no se escapase. Por la noche, volví a acechar al animal. Resultó ser una marta y, si no era comestible, quizá me podría hacer algo de abrigo con su piel. La miré entrar, y cuando ya la tenía a tiro, me paré a pensar. La observé cuidadosamente, era un animal muy bonito, y vi como intentaba atrapar al  gorrión.  Pensé que quizá ella también estaba buscando su comida para sobrevivir.  Yo también tenía dificultades, pero tampoco me jugaba la vida cada día. Quizá la venganza no me iba a servir de nada. Total, agua pasada no mueve molinos, y lo mejor que podía hacer era seguir hacia delante y  aguantar  como  había  aguantado  hasta  ahora.  Definitivamente,  la  dejé  marchar  y  la próxima vez, sin lugar a dudas, compraría comida auténtica y no futura comida. La especulación acaba estando siempre detrás de muchos de nuestros males.


La conden a Elvir a So

ria 3 A

Era 19 de agosto, y el sol aĂşn entraba por las ventanas de la sala donde iba a ejecutarse su condena. Y no se hizo esperar: el dolor lo cegĂł. Cuando quiso llorar, varias gotas de sangre cayeron de donde habĂ­an estado sus ojos.


El tren atravesó las vías ... Lucía Fernández Gutiérrez 3A Viste su tímida pero coqueta mirada a lo lejos, y observaste cómo el viento agitaba su rebelde melena. Sus brazos sobre la barandilla, los pies en el suelo y a la vez pisando el cielo. Avanzaste para poder percibir un choque de miradas provocado entre ambos una vez más. Sin embargo, traspasó la estructura en la que había permanecido apoyada algunos instantes. El último movimiento de aquella joven que pudiste divisar fue cómo se agachó y soltando su mano de aquel barrote oxidado la perdiste de vista. Justo entonces fue cuando el tren atravesó las vías.


J" aq

" e t a m ue

Ale

V o r d n a j

A 3 ez u ázq

Era un miércoles oscuro y triste. Las excentricidades propias de él le convertían en mi peor rival. Nunca había dejado una partida a medias con tal importancia como aquella. Él no apareció, y por él aparecieron dos corpulentos hombres trajeados informando del fallecimiento. Me entregaron un sobre que me nombraba como nuevo campeón siempre que moviera mi alfil a D-7. Era pobre pero no tonto, no iba a dejar pasar este campeonato así. Moví mi torre a C-2. El hombre me entregó otro sobre. “Torre a E-8, jaque mate”.


Nunca más me volvió a llamar Claudia Cernuda 3A

Me acuerdo de ese día como si hubiera sido ayer. La primera vez que llevé a mi hijo al colegio, un dia inolvidable. Recuerdo su puchero al levantarse por la mañana,los gruñidos cuando le vestía, los gritos que daba al bañarse, su forma zombie de caminar... Y al llegar, los llantos que le producía saber que se iba a quedar allí cinco horas hasta que yo le fuera a buscar. Se había hecho mayor, y a mí eso no me hacía gracia. Me hacía feliz cuando me llamaba "papá" y cuando pronunciaba sus primeras palabras. Ahora ha crecido;ya no es el mismo bebé que era hacía meses, ahora va al colegio. Durante la mañana hice unas compras y fui a recogerle lo más rápido que pude. Cuando llegué, la directora me dió la mala noticia de que mi hijo había desaparecido mientras estaban en el recreo. Nunca más me volvió a llamar.


Día gris

Marina Herrero 3B

Era un día gris, estuvo lloviendo toda la noche, aunque esa noche no creo que ninguno de nosotros haya podido dormir. Era la hora de la comida en nuestro colegio y nos tocó quedarnos en el salón de actos. Estábamos hablando, como casi siempre hacíamos. Éramos en total diez personas las que estábamos juntas en un rincón del salón. Había muy pocas personas aparte de nosotros, y todos sentados en el suelo, escuchando música, tocando guitarra... -¡Ahhhhh! -escuchamos gritar a una de las chicas que estaba con nosotros, nos asustamos y miramos a donde ella estaba mirando, y allí, justo en una esquina, un libro estaba moviéndose de un lado a otro. La mayoría salió corriendo pero solo unos pocos nos quedamos en el salón. Aunque estábamos asustados, sin embargo Juan preguntó que quién había sido el gracioso que había hecho la broma. Pero de repente, vimos a una figura sujetando el libro. Un escalofrío recorrió nuestros cuerpos, era un niño, de no más de ocho años. No nos miraba, solo caminaba de un lado a otro leyendo. Al ver aquello, salimos corriendo y gritando del salón. Después de unos minutos, yo y otros tres amigos entramos otra vez al salón, pero esta vez no había nada. Aquel niño fantasma no volvió a aparecer. Cuando lo se lo contamos a los profesores nos dijeron que estábamos locos, nadie nos creyó. A partir de ese día siempre a la hora de la comida íbamos siempre acompañados de un profesor por si pasaba algo.


Abrió los ojos Jesús Casado 3A

Abrió los ojos y se dio cuenta de que todas las historias que había vivido solo las había soñado.


Presencia extraña Alonso Álvarez 3A Me levanté en mitad de la noche, estaba totalmente oscuro y no se escuchaba ni el más mínimo ruido. Sentí como si alguien me estuviera observando, pero lo ignoré y cerré los ojos. De pronto sentí una fuerte presión en el pecho y noté que me faltaba el aire, no podía respirar. Salté de la cama y me di cuenta de que todo era un sueño. Fuii al baño a beber agua cuando vi que tenia unas marcas en el cuello; en ese momento supe que ese sueño no lo había sido si no que fue tan real como la vida misma.


El falso fantasma

Alba Rodríguez 3B

Todo empezó tres días antes de la noche de Halloween. Luis, un niño de 8 años, era nuevo en el pueblo, pero enseguida hizo bastantes amigos, pero Raquel era especial, era su vecina y su mejor amiga. Raquel invitó a todos los de su clase a la fiesta de Halloween, pero de vuelta a casa Luis le dijo que no iba a ir porque no le gustaba celebrarlo. Eso es lo que decía él, porque en realidad le encantaba ir a esas fiestas, disfrazarse, pedir caramelos, hacer juegos… ¡todo! Ana, la hermana de Luis era experta en hacer bromas, y como era lo que él quería le ayudó a planear la broma que iba a ser para Raquel. Llegó el día de la fiesta, y el disfraz de zombie de Luis era muy realista. Como Luis tenía la entrada para la fiesta coló a su hermana para que pusiera cables invisibles en la sala de estar de la casa. Luis esperó a que llegaran todos sus compañeros para la gran broma, según el, y así fue, de repente un zombie apareció haciendo un ruido muy extraño y todos gritaron porque pensaban que el espíritu de un antepasado había entrado en la casa.


Era una noche fría Sa r

a Montes

Era una noche fría y oscura de invierno. Solo hacía un mes que estaba saliendo con ese chico, pero ella ya estaba enamorada de él, pese a su lado oscuro y los años que le sacaba. -Tengo una sorpresa para ti -¿El qué? -No la tengo aquí, tenemos que ir a mi casa Todo el vecindario estaba en calma, ni un solo ruido. Unas manzanas antes de llegar a la suya, le vendó los ojos a Ana para que no viese nada, y entraron en su desconocida casa, en total sigilo, sin que nadie les hubiese visto, sin que nadie supiese dónde había ido Ana esa noche.


R uel Mig od uez ríg

Mon ólog o

3A

Nunca me acuerdo de cómo empezar a hacer un monólogo interior, así que lo haré simple, como dijo Isolina, copiando las ideas según vengan, aunque no dijo límite de líneas (¡qué pena!). ¡Qué ganas de de escuchar un poco de música! pero bueno, aprovecho para tararear una canción; ¡es verdad! ahora me acuerdo de por qué me sonaba tanto esta canción; la 1ª vez que la vi en Youtube ... hablando de Youtube… ¿Cómo le irá a Johny con su canal?, después de hacer el monólogo, igual lo miro o igual no. ¡Qué ganas de terminar esto de una vez y enviárselo a la profe para que lo corrija! Ahora que me acuerdo, al final no compré los cascos para la PS3. Bien, ya me queda menos, solo un par de líneas más, habrá que hacer la letra más grande... Ahora que me acuerdo, tengo que hacerlo más rápido y trabajar en caso de que quiera sacarme el permiso AM. Bueno, con estas líneas será suficiente ¿no es así Isolina? Ah claro, que no puede oírme, espero que le guste y me ponga buena nota.


Monólogo Me desperté con dolor de cabeza , iba a mirar la hora en el móvil pero me acordé de que me castigaron sin móvil, encendí la lámpara y mire en mi reloj de la muñeca, eran las 10:00 am y mi vecina no paraba de gritar, claro, como siempre, estaba siempre gritando, o discutiendo con sus padres. Me volví a dormir y me desperté a las 12:35 am, fui a saludar a mis padres y recordé que el viernes por la mañana había tenido un examen de inglés, y fui a mirar la agenda a ver que exámenes tenía esta semana. Abrí la agenda y vi que tenía que hacer un trabajo, pero me daba pereza, y un examen el miércoles pero no había puesto de que era. Me eh puesto a hacer el trabajo, y como siempre con música. Mi madre me dice que el lunes se va, y hasta que no vuelva no me devuelve el móvil, sinceramente estoy mejor sin él, aunque hay veces que lo necesito. Según mis amigos de Caudete necesitan hablar conmigo porque no quieren dejar de ser mis amigos por la mudanza, pero se sabe que tarde o temprano, poco a poco dejaran de ser tus amigos, los amigos que tendrás para siempre son tus padres, porque ni mi perro será para siempre, ya que esta viejito. Me acuerdo ahora de que cuando era pequeña en Colombia, donde nací en Sincelejo tenía un loro que se llamaba Rene, y la tortuga de mi hermana que se llamaba Isabel, y una perrita llamada Lupe, Rene se suicidó en el baño, se creía que sabía nadar y se ahogó, y a Lupe la envenenaron.


Cuando nos mudamos a Bogotá teníamos otro loro, y aún teníamos a la tortuga, al loro mi madre lo volvió a poner Rene, pero murió de frío, a Isabel se la dimos a mi abuela por parte de padre cuando nos vinimos a España. Volviendo al tema, me duele la espalda, y tengo que estudiar, me da palo, pero tengo que aprobar, yo pienso que soy lista, pero vaga, me cuesta pillar las cosas, pero termino pillándolas. Entre mi hermana Laura y yo, mi hermana siempre ha sido la más tranquila, según mi forma de pensar, aunque según mi madre, Laura y yo somos iguales pero a nuestra manera, pero bah, siempre he visto a mi hermana más tranquila, será porque ella siempre ha sido la lista y yo la más traviesa por así decirlo.

Juliana Valentina Sánchez 3C


Tengo que encontrar una camiseta. No quiero una negra, Maria tiene una así. Creo que ha empezado a salir con Joaquín. Tengo que quedar un día con Pablo, también estudiar Biología. ¿Cómo les digo a mis padres que suspendí Matemáticas? Mejor la semana que viene, así estreno la camiseta. Ahora se llevan flores, no me gusta. Tengo que tomar las pastillas de la alergia. Hay poca gente en la tienda, ¡qué raro! ¡Las 22:00 h! ¡Una hora tarde! Ya me puedo despedir de estrenar la camiseta.

Sara López 3A


El extraño ser

Pablo A reces 3

Estaba yo en mi casa del pueblo viendo la televisión cuando de repente escuché un ruido extraño afuera de la casa,yo en ese momento estaba solo en casa,tenía un poco de miedo pero aun así salí afuera para ver qué pasaba. Salgo y veo algo moverse muy rápido calle abajo,yo lo intenté seguir,eso no era una persona. Después de unos pocos minutos buscando encontré unos ojos rojos y brillantes entre los árboles,el ser se acercó hacía mí, yo me había quedado de piedra del miedo que tenía,el ser me miró y en menos de dos segundos desapareció,yo no había visto nada ya que era de noche.Al día siguiente se lo conté a mis amigos,mis amigos no me creyeron, decían que eran alucinaciones pero yo sabía perféctamente lo que había visto.Pasaban los años y yo me preguntaba qué podía ser ese ser.Al cabo de muchos años paseaba por la calle y lo vi,por fin habia encontrado las repuestas después de tantos años.

B


Unas vacaciones con el abuelo

Alba Álvarez 3B

En un pueblo de Asturias llamado A Valía, situado en la comarca de Los Oscos, veraneaban 5 niños y su abuelo. Un día el abuelo les propuso que, aprovechando el buen tiempo, hiciesen una excursión al pueblo. Podéis ir los cinco por la ruta y más tarde os recogeré yo en el pueblo. Pero debéis llevar las varas que os he regalado y procurad ir siempre todos juntos, les dijo el abuelo. A los chicos les gustó la idea. Encargó a los dos mayores que se preocupasen siempre de los más pequeños y que no los dejasen atrás.

Los chicos prepararon sus mochilas y partieron todos juntos muy contentos. Caminaron un buen rato pero las más pequeñas, Lena y Olivia, pronto se cansaron. Les dijeron: "Chicos, ¿podemos descansar un rato?". Ingo fue el único que las escuchó. Los dos chicos mayores no las oyeron porque iban un poco más adelantados. Entonces Ingo fue a avisarlos para que esperasen con ellas y no se quedaran solas. Descansaron 10 minutos y aprovecharon para comer unos bocatas que les había preparado el abuelo.


Cuando pasaban por Ferreira todos tenían mucho calor y decidieron darse un baño en el río. Después de 10 minutos, cuando por fin consiguieron meterse todos y acostumbrarse a la temperatura del agua, vieron que faltaba la pequeña Olivia. Nadie sabía dónde estaba. Todos gritaron su nombre, pero nadie conseguía oír una repuesta clara. Por fin Ingo oyó unas voces. Avisó a los demás y fueron acercándose hasta que pudieron oir los gritos. ¡Socorro! ¡socorro!. Era la pequeña Olivia. Se había ido a nadar a una poza más pequeña y había avisado a su hermana, pero ésta no se había enterado. Desde lo lejos, Martín se dio cuenta de que eran arenas movedizas, pero no dijo nada hasta estar completamente seguro para no alertar a los demás. ¡Alto chicos, no podemos avanzar más, son arenas movedizas!, dijo Martín. ¡Hay que ayudarla rápido, sino se hundirá! Con ayuda de unas cuerdas y las varas del abuelo consiguieron salvarla. Después de un buen baño en el río de Ferreira siguieron el camino. Al cabo de 15 minutos llegaron a Santa Eulalia. Fueron al bar del abuelo de su amigo Manuel y desde allí llamaron al abuelo. Él les dijo que iría a buscarles en coche un poco más tarde. Mientras esperaban, compraron gominolas y jugaron todos en el parque. Estaba también su amigo Manuel. Cuando llegó el abuelo, habló con los padres de Manuel para invitarle a comer con ellos y pasar la tarde con los chicos. Volvieron todos a la Valía con el abuelo y con Manuel. Comieron y después de ver una película y descansar un rato, salieron a la calle a jugar. Cogieron las botas de agua, bolsas de plástico y unos botes. Bajaron al río que tenían al lado de casa. Cogieron ranas, renacuajos, grillos, castañas, setas, avellanas y moras. Cuando volvieron a casa le enseñaron al abuelo todo lo que traían. Comieron las moras y asaron las castañas. A todos les gustó mucho y les pareció una merienda exquisita. Cuando acabaron de merendar, ya era hora de llevar a Manuel a Santa Eulalia. Todos acompañaron al abuelo a llevar a Manuel, y aprovecharon para jugar otro rato en el parque del pueblo.

Al volver a casa estaban todos muy cansados y esperaron sentados en el sofá mientras el abuelo hacía la cena. Cuando acabó de hacer la cena vio que todos se habían quedado dormidos. Fue despertándolos uno a uno. Abrió los ojos y se dio cuenta de que todas las historias que había vivido solo las había soñado. Cenaron mientras le contaban al abuelo todo lo sucedido. Decidieron que otro día repetirían el paseo. Cuando acabaron de cenar los dos mayores ayudaron a recoger la mesa y los más pequeños se fueron rápidamente a la cama. Todos estaban muy cansados y cuando terminaron en la cocina estuvieron 15 minutos más de charla y se fueron a dormir.


Un día de perros

Mónica Díaz 3A

Aquel día no entendía nada. Todos en la casa vestían de negro, todos lloraban y el gran espejo de la entrada solo reflejaba tristeza. Yo intentaba animarles. Me acercaba con la pelota en la boca y movía la cola. Pero no me hacían caso. Decidí ir a buscar a mi amo. Todas las tardes íbamos al monte y él se sentaba bajo la sombra de un gran sauce mientras yo jugaba con las cabras. Siempre me llevaba con él. ¿Dónde estaba hoy? Subí a buscarle. Nada. Le llamé. Tampoco, no estaban las cabras. Volví a casa, ahora mucho más triste. Todos estaban en el jardín, metiendo una caja de madera en un coche oscuro. Me acerqué corriendo, con la esperanza de que mi amo estuviera allí. Solo logré que me encerraran en casa con ese odioso gato que pasa el día durmiendo. Desde entonces todas las tardes voy al monte a ver si ya ha vuelto. Le echo mucho de menos.


a z n a g n e V S im e

3 v e a l o ó n N ik

A

Los padres de Antonio fueron asesinados cuando él era aún un bebé, y no tuvo constancia de ello hasta mucho tiempo después, pero cuando su abuela se lo explicó, en su expresión solo se leía "venganza". Semanas más tarde, Antonio ya estaba preguntando por las calles a la gente más importante, y a la que más información podría tener. Quién sabe cuánto tiempo estuvo Antonio preguntando y buscando información para poder, al fin, hacer justicia, o al menos eso era lo que él pensaba, ya que lo que él hacía era simplemente una venganza, lo cual no es ninguna justicia. A los pocos años, se había convertido en un hombre asocial, con una higiene pésima y seguía viviendo en casa de su abuela, y obviamente sin trabajo, pero eso a él no le importaba en absoluto, ya que pare él solo valía uno, y era encontrar al asesino de sus padres. A los 60 años, Antonio se dio cuenta de que había tirado toda una vida a la basura y decidió despertar.


La Siesta

Clara Iza 3A

Te despides sin mucho entusiasmo de tu acompañante. Necesitas llegar a casa. Durante todo el camino solo has pensado en una cosa: dormir. Ya delante de la puerta abres atropelladamente. Una silueta se dibuja en el pasillo. Genial, quien quiera que sea te ha arruinado el plan. Enciendes la luz y el desconocido se presenta como un ladrón. Pones los ojos en blanco y decides hacer un trato: podrá coger lo que quiera si te deja tranquila. Comes en cinco minutos y en otros cinco ya estás lista para ir a la cama. Oyes un golpe. ¿No ha entendido que necesitas silencio? Te diriges furiosa a la entrada y se disculpa. No le escuchas, tienes mucha prisa. Subes las escaleras y al abrir tu habitación te encuentras a un hombre de espaldas. ¿Tienen la necesidad de venir justo hoy? Le dices que quieres estar… Te ha pegado un tiro en la cabeza.


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