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la eternidad de un resultado FERNANDO PINTO hurtuvia


LA ETERNIDAD DE UN RESULTADO por Fernando Pinto Hurtuvia Isidora Cartonera 2016 Edición a cargo de Anthea Catalán Huenchuman Maqueta y diagramación por Sergio Bravo Loyola Editorial Isidora Cartonera Primera Edición Contacto con el autor: fernandopintoh@hotmail.com

Se permite la reproducción total o parcial de la obra sin fines de lucro y con autorización previa del autor

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la eternidad e un resultado 3


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I

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Desde el comienzo de la corta vida que llevo pensando por mí mismo, lejos de toda ideología política o religiosa inconscientemente inculcada por mis padres y profesores en el colegio. También lejos de algunas reuniones con personas que nunca fueron amables conmigo o quizás su falta de empatía con mi condición de niño silencioso, me provocaba rechazo. Pero lejos de todo lo que me habían hecho creer un día, solo intentaba darle un sentido más real a mi vida según creía lo que esta maravillosa palabra significa. Analizando cada cosa con los pensamientos intrínsecos que trae cada ser humano desde el momento en el que nace. Fuera de toda ilusión y de toda burla que este comportamiento llevaba yo sentía que lo estaba consiguiendo de una manera poco convencional, pero muy brillante y efectiva. Debido a que comencé a realizar pequeños cambios en mi pensamiento y por ende en mi actitud para con los demás, no crean que me convertí en un maldito amargado o antisocial, está muy lejos de ser ese el cambio que les declaro. Nunca fui ni he sido drástico y por este motivo todo en mi vida sigue un curso lento en comparación con el resto de personas que son capaces de tomar decisiones sin pensar. Yo, sin embargo, podía tener muchos planes para una situación tan simple como un corte de cabello o escoger la ropa que usaría al otro día. Desde el momento que sentí que ya no era un reflejo de pensamientos impuestos por la gente, todo iba progresando de una manera más que aceptable, me planteaba objetivos pequeños y precisos para algún día conseguir un gran objetivo con una base bien formada de logros. Todo lo que hacía era avanzar unidireccionalmente sin tomar atajos. Siempre tuve claro el camino y así la vida que parecía tan terrible ahora era más serena. Cada vez que lograba un objetivo a corto plazo lo graficaba en un cuadro que pinté en la clase de artes en la escuela, básicamente era una tela con fondo blanco en cual había una escalera en el medio con muchos peldaños gruesos y en la cima de esta se encontraba una higuera gigante, de ramas grises y llena de higos rodeados por las grandes hojas de verano que significaban un “gran objetivo”. Cada vez que lograba alguna meta pequeña marcaba un peldaño con pintura roja, de esta manera, la caja de confianza vacía que contenía mi cuerpo con mi nueva vida se llenaba cada vez más. 6


Este hecho significa que estaba presentándome al mundo con más seguridad en cuanto a conocimientos generales y habilidades motrices que me ayudarían a conseguir de una manera menos complicada los objetivos futuros que me propondría. A fines de cada mes revisaba la pintura para contar la cantidad de escalones pintados y calcular la proporción de confianza que esto conllevaba. Cada vez estaba más cerca de la higuera, pero aún faltaban un par de cosas que consideraba muy importantes. Si me preguntaban cómo describiría mi nueva vida hasta ese momento, podría decir con plena satisfacción que logré hacer feliz a mis padres y amigos con buenas acciones, lealtad y amor. Ellos lograron entenderme y aceptarme. Aunque esto en algún momento dejaría de darme el placer de considerarme un humano completo, porque con el avance del tiempo yo adquiría un crecimiento corporal y sobre todo mental. Sospechaba que necesitaría llenar esos nuevos espacios que se creaban, pero debía descubrir con qué. La misteriosa manera en que funciona el humano, tanto física como mentalmente, eran sucesos que me producían mucho interés y a la vez un vacío que me obligaba a investigar más acerca de esto. Como acababa de salir de la escuela debía decidir qué estudiar durante mi juventud y luego de desechar una larga lista de carreras que podrían interesarme, todo quedó reducido a solo dos intereses: Medicina para aprender todo lo visible de una persona o Psicología para entender lo que pocos entienden o tratan de entender, como por ejemplo yo. Pero debía tomar una decisión rápida para luego no arrepentirme y solo seguir firmemente con mi decisión. Escogí Psicología, con mucha seguridad, aunque sabía que nunca lograría entender del todo los mecanismos de la mente pero debía intentar investigar lo que más pudiera para comprender por qué la gente desea tanto poder o tener la capacidad de controlar una gran masa de personas. También por qué la gente siempre desea ser superior al momento de compararse con el resto, por lo demás, sabía que debía ser lo más aplicado posible porque no ejercería esta profesión eternamente, no quería estudiar para intentar controlar o modificar el pensamiento de cada persona, aunque a algunas si hubiese deseado cambiar y ya saben ustedes por qué. 7


Pero me era imposible hacerlo puesto que a mí me interesa lo natural para que las cosas fluyan. Aunque tenga muchos planes para lograr cada objetivo, sin embargo, esto no le quitaba naturalidad ni fluidez al curso de las cosas, solo le daba diferentes opciones a una meta que nunca cambiaría. Quería entender los procesos o cambios que las personas sufren cuando caen en un estado de angustia, depresión, crisis, estados de máxima o nula confianza. Me interesaba estudiar a cierta cantidad de personas, sin recibir su dinero a cambio. Como dije anteriormente, mi pasión era solamente investigar hasta el último rincón si es posible. Pero sobre todo investigar cómo funciona el proceso de los sentimientos en las personas, más en específico el del amor si es que este tiene un proceso como tal, quería saber cómo comienza, qué cambios nos produce tanto por fuera como por dentro del cuerpo, como se manifiesta ante el resto estos cambios. Me interesaba este sentimiento en específico ya que es un sentimiento enorme que puede dividirse en dos partes, amor fraternal y amor pasional. Yo entendía todo lo que el primero significaba pero del otro nada sabía ya que nunca estuve enamorado ni me sentí atraído por una mujer. Ese es el que investigaría o al menos intentaría posteriormente. Solía creer que una mirada era la única prueba que comprobaba la existencia de cierto lazo sentimental instantáneo (soy un fiel creyente del amor a primera vista) aunque es una prueba invisible, incomprobable científicamente, más aún era intocable. Creía que era la única forma de saber las intenciones de otra persona en cuanto a los sentimientos o a todo tipo de cosas. Para mí la mirada era lo más honesto que posee el humano, en realidad aún lo creo. Solo me faltaba descubrir más acciones que definieran a la perfección la existencia de amor, ya que era lo que menos notaba en la mirada de las personas que me rodeaban fuera de mi círculo familiar y de amistad. Estaba dispuesto a sacrificar unos años de mi vida para entender y comprobar todas mis hipótesis…absolutamente todas. Luego de un par de semanas en la universidad, tenía una rutina definida, como hacía todos los días busqué la ropa adecuada según las condiciones climáticas que informaron en el noticiario. 8


Planché la ropa interior, aunque suene extraño, también un pantalón de tela café y una camisa celeste que es mi color favorito para que combine con el abrigo negro que utilizo para días como este. Dejé la ropa ordenada encima del sofá y fui a bañarme para quitar toda la sudoración y el polvo que se adhiere al cuerpo durante la noche. La mañana estaba muy fría, como lo estuvieron todas en esta semana, por eso fue muy difícil desnudarme y entrar a la ducha, pero salir fue más difícil aún. Debo confesarles como secreto que soy un hombre alejado del significado “valentía” ya que en cuanto a las sensaciones que provocan las bajas temperaturas y sobre todo el agua fría soy un verdadero cobarde. El motivo es que el frio contrae el cuerpo para producir calor y este queda prácticamente inmóvil, siempre he temido no poder mover mi cuerpo a mi antojo, es por eso que el agua fría me aterra y para mi mala suerte, el sistema para calentar el agua en mi hogar es muy molesto y quita mucho tiempo. Odio usarlo pero lo hago de todas formas para evitar la temperatura del agua en esta época del año, que sin exagerar está prácticamente congelada. Luego de todo el alboroto que implica una ducha en invierno me vestí, me peiné y perfumé todo mi cuerpo, también perfumé la ropa por el simple motivo de que no me gusta el olor de esta luego de ser lavada. Tomé mi mochila, me puse el abrigo, revisé si estaban los cigarrillos en los bolsillos, tomé las llaves y salí de casa dejando todo bien cerrado para estar tranquilo durante el día sin el temor de que alguien robe nuestras pertenencias, que no son muchas, pero son importantes por el valor sentimental que le da cada familia a las pequeñas y grandes cosas que poseen en sus hogares. Luego de salir de casa caminé directamente hacia la única parada del bus que me lleva a la universidad. Ciertamente es la única porque es la primera o última estación del recorrido según la dirección que tenga cada pasajero, para los que van hacia el centro es la primera y la última para los que vengan llegando a esta parte de la ciudad. En mi caso es la primera, ya que deseaba ir al centro donde se encuentra la universidad en la que estudio. Mientras caminaba a la parada miraba mis pies avanzar de manera exacta la misma distancia en cada paso, además de ser una acción que me entretiene es un acto que realizo para evitar los múltiples rechazos visuales que suele brindarme la 9


gente y también para desconectarme de todo lo que hay alrededor, por eso sólo habían sombras y luces para mi reflejándose en el pavimento. Desde el comienzo de esta rutina a principio de año nunca me fijé en algún rostro: hasta hoy. Desde la otra esquina alguien gritó muy fuerte mi nombre, sin embargo, no era a mí a quien llamaban. Yo tan tímido de inmediato me ruboricé (eso me pasa por tener un nombre tan común). Al notar que no era a mí a quien llamaban comencé a mirar alrededor para descubrir quién era la persona con mi nombre y vi a un hombre levantar la mano en motivo de saludo, pero con una cara de desagrado que quise evitar, así que de inmediato miré en otra dirección para que nadie notara mi cara de vergüenza. En ese instante que giro la cabeza veo a una mujer unos cuantos metros más allá con la siguiente descripción: Su estatura era más baja que la mía, con su cabello corto por encima del hombro, ojos llenos de vida, zapatitos café, labios parecidos a la unión de los extremos de una hoja de álamo pintados con un lápiz labial de color rojo claro y una risa capaz de despertar a los muertos descompuestos y sordos que están en el cementerio de la otra cuadra. Se reía de mí, era obvio. De mi ingenuidad al tomar atención apresuradamente al primer llamado y nuevamente mí cara ardía con un tono rojizo producto de la vergüenza que provoca que alguien me observe y se ría, así que bajé la cabeza nuevamente y solo me dispuse a caminar hacia la parada del bus. Lamentablemente para mí, mi dirección era la misma que la de ella. Cuando estábamos en el lugar intenté alejarme lo más posible para evitar otro episodio desagradable y así también ocultar la inminente cara que pondría al verla y sentir nuevamente su risa burlesca resonando en mi cabeza. El bus se demoró más de lo habitual, por ende, el paradero se llenó de personas evidentemente y la multitud se alborotaba buscando obtener un buen lugar para subir al bus y así poder viajar sentada hasta su destino. Todo era un caos hasta que apareció el bus y con la desesperación de llegar tarde a sus lugares todos quisieron subir de manera apresurada y desordenada. Yo que odio eso esperé tranquilamente que todos subieran para luego subir, pero no pude ir contra la corriente y de un momento a otro estaba arriba del bus pagando el pasaje. Había perdido a la mujer entre la multitud y pude respirar un poco más aliviado, de ahí en adelante fue un día normal… 10


Llegué a la universidad justo a tiempo, estuve en todas las clases del día que no eran muchas y me dispuse a volver a casa lo antes posible ya que las nubes y las aves que aparecen cada vez que hay pronósticos de lluvia, daban alerta de lo que pasaría luego. Los días así me provocan una necesidad de fumar porque psicológicamente siento que la cantidad mínima de chispas que hay en la punta del cigarrillo comienza a aumentar al momento en que succiono, provocando la sensación de calor que sinceramente es demasiado mínima para entregar siquiera un aumento de temperatura en el cuerpo, pero la mente nos crea una sensación de frio al momento de ver algo relacionado con lo helado y nos da una sensación de calor cada vez que vemos algo con relación al fuego y eso es lo que nos ayuda en parte a soportar el clima según sea el caso y de esa manera funcionaba conmigo (hipótesis propia). Así que mientras caminaba para tomar el bus a mi casa metí las manos a los bolsillos del pantalón para sacar los cigarrillos y el encendedor pero raramente no estaban ahí, revisé la mochila y ni luces de ellos, revisé en mi abrigo pero tampoco estaban allí, fue algo muy extraño porque recuerdo haberlos echado en alguna parte, en cambio en el bolsillo derecho del abrigo extrañamente había una nota escrita con una letra temblorosa y de color rojo que decía… “Perdón por robar tu caja de cigarrillos, pero tu robaste mi atención… por lo tanto, estamos en igualdad de condiciones… _ _ _ _ _ A” Se notaba que estaba escrita de manera rápida, muy muy rápida. Me detuve porque sentí mucha intriga y un poco de rabia a la vez por el hecho de saber que me habían robado algo de mi propio bolsillo sin darme cuenta. Además del frío que sentía al no tener el calor del cigarrillo en mi boca. Me quedé pensando un momento acerca de quién podría ser aquel ladrón tan peculiar y miles de cosas pasaron por mi cabeza, pero a juzgar por la nota y lo ocurrido esta mañana supe que había sido ella, la mujer de hoy, la mujer que se reía de mi percance matutino, pero ¿Por qué no escribió su nombre completo? ¿Qué letras 11


son las que faltan antes de la A? sentí una angustia muy molesta y me pregunté ¿Por qué no pude tener un día normal como los anteriores? El día estuvo sumamente agotador con todo lo sucedido, solo quería tomar el bus e irme durmiendo hasta mi destino. Cuando tomé el bus y estaba por fin sentado me quedé dormido de inmediato, pero solo fueron un par de minutos, aunque fue tiempo suficiente para que al despertar me diera cuenta que había comenzado a llover de una manera torrencial tal cual lo habían anunciado en el noticiario, era una lluvia acompañada de un viento que parecía llevarse todo, revisé la hora y solo habían pasado 10 minutos... ¡Maldición, qué mal día! Con la temperatura que había dentro del bus y el frio que había fuera de él, los vidrios se empañaron, pero no del todo, en mi ventana se apreciaba una letra E gigante. Intrigado comencé a mirar alrededor para notar si alguna persona me daba algún tipo de información de quién pudo haber sido o qué significaba esa letra E, pero todos iban distraídos o simplemente dormidos y supe que me quedaría con la duda durante ese día ¿Será que me están siguiendo? ¿Será que esa letra E tiene algo que ver con la nota de aquella mujer? Había tantos espacios antes de la A que saber qué lugar ocupaba la E iba a ser muy difícil. Recriminaba profundamente su actitud ya que ella sabía que era tímido, lo sabía porque hasta se burló de mí… Entonces ¿Por qué simplemente no me habla? Aunque seriamente no sería capaz de regresarle al menos una palabra, ni cruzar una mirada con ella. Afortunadamente estaba llegando a mi casa y no lograba ver si estaba ella escondida por ahí en el bus, hasta que llegamos al lugar donde yo bajaba y alguien al parecer estaba muy apresurado, ya que bajó velozmente y corrió en la dirección a la cual yo me dirigía, pero al cruzar la calle algo cayó de su bolsillo trasero… me acerque para saber que era ese objeto, aunque parecía más grande de lejos solo era una cajetilla de cigarrillos pero pintada completamente con lápiz labial, yo sin querer mancharme las manos la boté sin prestarle mucha atención. Llegué a mi casa corriendo para quitarme la ropa mojada y no enfermarme porque cada enfermedad me dura más de lo normal debido a mis bajas defensas, solo quería estar en mi cama y dormir lo que más pudiera ya que estaba muy agotado, por ese motivo negué la comida que preparó mi madre, para ir directo a ponerme el pijama y descansar, cosa que hice estupendamente hasta el otro día. 12


Al despertar la lluvia había cesado y yo estaba atrasado para ir a la universidad, me duché rápidamente con agua fría soportando todos los miedos que tenía y salí con la ropa más abrigadora que tenía, se notaba que afuera el frío era como el del invierno europeo, capaz de congelar hasta los pensamientos. Corrí hacia la parada del bus mientras pensaba en los extraños episodios del día anterior, con la mirada siempre puesta en mis pasos agigantados debido al inminente retraso que llevaba, al ir llegando a la parada levanté la cabeza para mirar si se acercaba el bus, el cual ya estaba ahí estacionado esperando que subieran todos los pasajeros que allí se encontraban, antes de subir me di cuenta que aún estaba la cajetilla de cigarrillos que recogí y bote ayer, pero la pintura se había salido producto de la lluvia. Entonces la recogí nuevamente y la observé atónito… ¡era mi cajetilla de cigarrillos! Lo sé, era la mía porque tenía tapada las imágenes de enfermedades que vienen en todos los lados de ésta…era la cajetilla que ella me había sacado del bolsillo, en ese momento me pregunté ¿Por qué ayer bajó tan rápido del bus? ¿Será que se está burlando de mí? … espero que no, no soporto que se burlen de mí. Aunque debo reconocer que me está incitando a saber más de ella. No puedo creer que no la haya logrado ver en el bus hasta que bajó… es muy ágil o yo soy demasiado lento y despistado (Cualquiera de las dos ideas tiene demasiada lógica). Después de caer en cuenta que pudo ser ella la mujer de la nota con las letras temblorosas, caminaba más atento al entorno y ya no miraba tantas veces el piso, para ver si ella vivía cerca o andaba por ahí y así poder plantearle todas mis dudas para recibir las respuestas que necesitaba para retomar mi vida. Sentía que estaba muy agitado el ambiente y se me hacía más difícil distinguir rostros entre tanta multitud, nuevamente pasaría desapercibida mientras que algunos temores me asechaban. Como yo no quería que jugaran conmigo y quería saber que significaba E _ _ _ _ A, escribí una nota en mi cuaderno de matemática inspirándome en Pitágoras, bueno…más o menos. “La suma de los catetos al cuadrado es igual al cuadrado de la hipotenusa… entonces, (x)2= (e)2 + (a) 2 /V X= E _ _ _ _ A 13


(Donde cada espacio equivale a dos espacios delante o detrás de cada letra, según mi instinto dijera) ¿Quién eres mujer misteriosa?” Tomé la hoja, la arranqué del cuaderno y la levanté para que todos notaran lo que estaba haciendo. Con un sticker que había en un fierro, pegué mi nota a la pared asegurándome que quedara bien firme para que no se la llevara el viento ni se cayera producto de la humedad, la calcomanía tenía poco pegamento y tuve que ejercer presión un rato, me demoré tanto que el bus se fue y me quedé abajo. Como todos se habían ido en ese bus los asientos de la parada estaban vacíos, así que fui y me senté en el último, dejé que mis pies colgaran para jugar a chocarlos entre si y provocar el calor suficiente en mis piernas para que pronto recorriera por todo mi cuerpo, de esta manera pasaría un poco el intenso frio que había. Aunque con el constante movimiento se desataron mis zapatos y odio que los cordones se mojen con la humedad que hay en las ranuras del piso así que incliné para atarlos y algo cayó del gorro de mi chaqueta. Era una hoja que tenía el sticker con el que había pegado mi nota, la cual ya no estaba. No había nada de viento para que se soltara y volara de ahí. Entonces supe que eso que cayó debía ser mi nota… y lo era, en ella había una respuesta con letras muy temblorosas nuevamente y de color rojo que decía: “Soy Ilusa en cierta parte” Vaya que rapidez tiene esta mujer, sentí demasiada envidia y molestia. ¿A qué se refiere con ilusa? –pensé- y ¿en qué parte lo es? ¿Por qué tantas pistas para algo tan simple como un nombre? ¡Yo no estoy para esto! Dije muy enrabiado, arrugué completamente la hoja y la metí en mi bolsillo, no sé por qué razón. El día había empezado pésimo…cuánto odié esta situación, el frio me estaba matando y el bus no llegaba. Mientras esperaba pensaba en la prueba que tenía que rendir a primera hora a la cual iba a llegar muy tarde, estaba muy molesto ya que todo jugaba en mi contra, pero 14


apareció el bus y como había poca gente esperándolo salió de inmediato. En el camino estudié un poco más, aunque ya estaba muy preparado, pero nunca esta demás un repaso… “Las partes y sistemas del organismo no se desarrollan de manera uniforme o en su totalidad al mismo tiempo, sino que lo hacen en tiempos diferentes. Tienen lugar durante todo el desarrollo” “Principios de la inteligencia emocional: Percepción: Alguna cosa que incorporemos a través de nuestros sentidos. Retención: Nos indica los tipos de memoria, entre ellas tenemos la retentiva que es la capacidad de retener información y también el recuerdo, que es la capacidad de acceder a la información ya incorporada. Análisis: Incluye en reconocimiento de pautas. Emisión: Es la forma en que nos comunicamos, puede ser cualquier forma de comunicación Control: Se refiere a las funciones mentales y físicas”. Todo lo tenía muy claro ya que lo repetía una y otra vez en mi cabeza, podría explicar todas las preguntas posibles porque me había preparado como nunca antes lo había hecho, pero esta parecía no ser una prueba normal para mí, ya que la inteligencia emocional está directamente relacionada con la concentración. Cuando comenzaba la prueba me nublé completamente, sentía que mi cabeza era un computador reseteado y solo habían puesto el episodio nefasto de esta mañana… mis pensamientos se repetían una y otra vez “soy ilusa en cierta parte” “soy ilusa en cierta parte” ¡Maldita sea! Estudié tanto para nada, esa prueba era vital para comprender todo lo que necesitaba y además eximirme de ese ramo, y así enfocarme en otros más difíciles, pero yo no dejaba de pensar en la nota con el sticker. Llegaba el final de la hora y no había respondido nada, era una mala nota segura, por lo cual debía seguir yendo a esa clase. Aunque no era una idea que me desagradara tanto para ser sincero, ya les comenté anteriormente que sentía un interés extra. Solo atiné a entregar la prueba y correr lejos de ahí para estar en un lugar 15


más tranquilo y ordenar todas mis ideas y mi corazón agitado por la rabia. Cuando llegué a casa solo deseaba darme una ducha que me liberara de todo lo que pasó ese día, una ducha que jamás terminara porque el sonido del agua cayendo en mi cabeza me despejaba profundamente, al fin no pensaba en nada, ciertamente siempre se piensa en algo, pero yo lograba enfocarme solo en el recorrido del agua caliente cubriendo todo mi cuerpo. Eso se había convertido en la nada absoluta que predican en los libros de reiki y mantra. Fijé mi mente en un punto de la pared para intentar meditar y sentía que lo lograba de una manera muy básica por supuesto, pero de igual forma desaparecía del mundo hasta el punto que perdí el control de mi cuerpo y resbalé. Me llené de confusión en ese momento, pero luego una claridad increíble llegó al darme cuenta que la palabra “Ilusa” estaba escrita con mayúscula al inicio, eso hacia resaltar la letra I que debía tener un significado especial al ubicarla en cierta parte. Más bien en cierto espacio entre la E y la A. pero ¿en qué parte? Aproveché esa claridad mental que estaba teniendo para buscar alguna manera de saber cuál era esa parte, entonces tuve una idea la cual era: “Tantas veces se repitiera la I en la frase completa era el número del espacio vacío que ocupaba la letra”… “soy Ilusa… Una I. En cierta parte dos” Por lo tanto era el segundo espacio de los 4 vacíos que quedaban “E _ I _ _ A”. Ya estaba más que a la vista el nombre de ella era ELIANA, me sentí aliviado porque le ponía fin a su juego sin sentido, se acababa el misterio y nada más nos relacionaba. Era yo el ganador, pero debía decírselo para sentir aún más seguridad en mi victoria. Así que prepare una nota con su nombre muy grande para que supiera que lo había descubierto “ELIANA, basta de juegos… ¿Qué quieres aparte de burlarte de mí?” Estaba todo a mi favor y reía de satisfacción, porque era yo el que estaba siendo atormentado, el que quería salir de ese absurdo misterio y ahora tenía el jaque mate en la siguiente jugada. Me fui a mi pieza con una sonrisa tan alargada que según mis recuerdos hace mucho tiempo no tenía, la última vez fue cuando vi por primera vez un partido 16


de futbol de mi equipo favorito en el estadio, lo recuerdo perfectamente, fue el momento más feliz de mi vida, aunque perdimos, entonces me di cuenta que el amor era lo más trascendental en la vida. Pero luego todo cambiaría, ya que la mente vuelve a jugarme otra mala pasada. Como siempre ocurre conmigo, después de estar tan seguro con una decisión viene una desconfianza absoluta y comienzo a juzgarme todo. Luego de creer que había descifrado todas las pistas de su nombre y estar tan feliz, seguro, satisfecho, me puse a pensar y cuestionar si ese era su nombre de verdad o era parte de su juego. Fui hacia el comedor para conversar con mi madre que estaba preparando la comida y le pregunté si por casualidad alguna de sus amigas o vecinas que ella conozca tiene una hija que se llame Eliana, en el acto ella comienza a hacer uso de su memoria y recordar cuales de las personas tenía al menos una hija. Luego de tener todas las posibilidades comenzó a recordar sus nombres, pero a juzgar por su cara ninguna coincidía con ese nombre. Aunque la memoria de mi madre no era muy buena ella recordaría perfectamente a alguien si uno le da más detalles acerca de la persona y yo sabía describir muy bien a Eliana luego de pensar tanto en su risa burlesca. Anoté las características principales en un papel para no olvidar ninguno, las cuales ustedes ya las saben así que comencé a leer: mujer baja, pelo castaño sobre sus hombros, ojos llenos de vida, sonrisa muy extensa, labios parecidos a la unión de los extremos de una hoja de álamo pintado de color rojo claro” mientras leía la descripción de Eliana mi madre me miraba fijamente como queriendo decir algo, estaba seguro que quería hablarme pero por no interrumpir se mantenía callada, pero sus ojos la delataban. Entonces no resistió más y me dijo: - ¿Por qué quieres saber tanto de ella? -Es algo sin importancia, algo digno para no recordar más (Respondí de manera segura) -No parecía eso mientras describías a esa niña - ¿Por qué? -Por tus ojos, tu mirada no era la misma que pondrías al describir a cualquier persona en una situación normal -Pues debe ser porque esto no es normal, pero todo está solucionado -Quizás estas involucrando algo más que un poco de curiosidad -Sí, por supuesto que hay algo más… ¡rabia! 17


-No es lo que noto hijo, tú sabes que yo soy muy perceptiva - ¿Qué notas tú? (le pregunté intrigado) -No te diré nada, pero tú sabes que no es solo rabia - Y ahora dime… ¿recuerdas a alguien así dentro de tu circulo de amigas? - Creo que sí, no estoy segura pero la señora que vivía a la vuelta de la esquina de esta calle tiene una hija que con esas características puedo recordar muy bien como era, pero no recuerdo su nombre. En realidad, nunca supe el nombre de ninguna persona por ese lugar -Entonces iré a visitar a nuestra vecina -No creo que te sirva de mucho, ella ya no vive ahí. Aunque la niña que te digo, a veces la veo caminar por estas partes…debe vivir por aquí cerca, aunque no en la casa donde vivían. Ya que ahí vive otra persona -Entonces ¿cómo yo no recuerdo haberla visto jamás? -Eso es porque tú no sales de casa frecuentemente y cuando lo haces solo miras hacia el suelo, quizás ahora cambies gracias a ella -Hmmm no sé, creo que mejor me iré a dormir porque es muy tarde…buenas noches. Aunque no era tan tarde ciertamente, solo quería acabar esa conversación que se estaba tornando muy molesta. La seguridad con la que hablaba mi madre me hizo dudar por un momento. ¿Por qué sería algo más que rabia? Estoy seguro que solo era eso y mi madre de nuevo se equivoca en cuanto a mí. Pero me alegra saber que soy igual que ella y noto las intenciones de otra persona solo por su mirada, pero la mirada que ella notaba en mí no era de felicidad por conocer a Eliana, sino que la mirada que obtuve al descubrir fácilmente su nombre, bueno en teoría tenía la sensación de que ese no era su nombre, que el juego seguía. Pero esta parte estaba terminada y si se lo hacía notar quizás me daría mayor información de ella. Aunque solo con saber cuál es su nombre ya creí conocerla, así que seguiría con su juego y la seguiría llamando Eliana hasta que ella decidiera revelarme su nombre sin que yo se lo pidiera. Gracias a la conversación con mi madre volvía a tener la misma seguridad que sentí al descifrar todas las pistas, podía dormir tranquilamente ya que me sentía ganador en esta parte del juego. Fui a mi pieza para ordenar todas mis cosas y acostarme pensando en cómo cambia la vida de las personas cuando sienten que van bien encaminadas en lo que cada uno hace. Aunque al leer nuevamente la nota que escribí sabía que esto iba a seguir hasta 18


entender sus verdaderas intenciones conmigo, pero no servía de nada pensar cual sería el desarrollo o el final de todo. Con lo traidora que es mi mente, no quería seguir imaginando cosas sin sentido. Solo debía encontrar a Eliana y hacer lo que debía, ya saben ustedes que es. Al otro día desperté con la misma mentalidad triunfadora o tal vez solo era una mentalidad de paz y tranquilidad que obtuve la noche anterior, me levanté más temprano para salir de casa rápido y encontrarme con Eliana sí o sí. Finalmente, ya no miraba mis pasos, sino que parecía un búho girando mi cabeza casi completamente, perdón si exagero, pero mi mirada abarcaba una gran cantidad de espacio para encontrarla. Ella no aparecía, pero no importaba porque tenía preparada la nota para que ,al pegarla en el mismo lugar de ayer, Eliana se sorprendiera. Lo hice tal cual lo tenía planeado, fui al lugar y con mucho pegamento la dejé segura para ir a tomar el bus rápidamente. Había muchos asientos vacíos, pero el último asiento era el ideal para ver a todas las personas que subían o que estaban dentro del bus y también para mirar el lugar donde estaba pegada mi nota y así ver si alguien se acercaba. El bus partió y nadie se acercó a ella, entonces pensé que no recibiría una respuesta o quizás sí, por lo que analicé todas las posibles respuestas que podía recibir… (Quizás me pediría perdón o quizás esto terminaría sin más que decir por su parte, que era la idea que menos me desagradaba) pero nada de eso pasó, porque mientras pensaba alguien se acercaba desde el asiento de adelante y me saludaba, yo comencé a temblar y miré tímidamente, casi sin voz respondí al saludo con un “hola” que ni si quiera yo escuché. Sin dudarlo supe que era ella, acababa con todas las decisiones y seguridades que tenía. Eliana hablaba y hablaba, pero yo no escuchaba nada, solo quería bajarme y volver a casa, más aún cuando ella se sentó al lado mío y sentí su aroma…mi favorito entre todos los aromas… “frutilla”. Bueno, fue mi favorito hasta ese momento. Solo podía sentir rabia, aunque esta vez era más conmigo mismo, ya que por mi personalidad me sentía un experimento de ella, pero tomé coraje…la miré, ella quedó en silencio y me miró llena de seguridad esperando que yo hablara. 19


- ¿Qué quieres de mí? le pregunté - ¡A ti! dijo ella mientras sonreía - (odié su sonrisa) ¿Por qué? Y ¿Por qué lo haces de esta forma? -Fue la única forma que se me ocurrió. Te veía caminar, gesticular, respirar y mirar de manera tan distinta al resto que supe que eres alguien a quien no le gusta lo ordinario, así que esa era la única manera de llamar tu atención…haciendo algo fuera de lo común para ti. Afortunadamente el episodio del otro día, ese grito con tu nombre el cual no era para ti, nos ayudó para cruzar miradas y para me conocieras al menos visualmente -Si me acuerdo, no me gusta que se rían de mi… menos de esa forma (hasta a mí me molestaba el tono con el que estaba hablando, pero a Eliana parecía no importarle) -No puedo cambiar mi risa (hizo una risa coqueta, algo así como “jeje”) Sinceramente lo lamento, pero el asunto no es ese, sino que…. - ¡Para mí sí! Yo no debería estar hablando aquí contigo, siento un rechazo hacia ti ELIANA (le dije levantando aún más el tono) Su rostro mostraba sorpresa y seguridad a la vez. Mientras se arreglaba el cabello para disimularlo, aunque no parecía nada nerviosa, sino que cada vez tomaba más confianza debe ser porque ese no era su nombre como yo lo suponía, pero no me importó en ese momento porque a mí me pasaba todo lo contrario que a ella, sudaba demasiado, temblaba, me faltaba aire y mis manos tiritaban. -Qué rápido descubriste mi nombre (mientras seguía riendo) -No pensé mucho en eso así que al leer las notas un par de veces lo supe enseguida (mentía y ponía cara de seguridad que al parecer no resultó mucho) -Entonces eres inteligente y se nota por la manera en que miras el bus buscando la forma de escapar -Mmm, n…no intento escapar (con tono nervioso) -Entonces cuéntame para dónde vas… (dijo mi nombre y sonrió) -¿Intentas burlarte? -¿Por qué estás tan a la defensiva? Solo intento saber de ti, si seguiste mis pistas… tú también quieres saber de mi ¿o me equivoco? -Hmmm (no supe que más decir) 20


Afortunadamente ella dijo que debía bajarse y que había sido un gusto al fin tener una conversación oral y no escrita, que esperaba seguir viéndonos y más aún seguir conociéndonos, no deseo obtener un rechazo de tu parte y por eso te pido perdón por la manera en la que hemos interactuado, aunque no me arrepiento para nada ya que es mi manera de ser (dijo para “finalizar”). Sentí un alivio tan grande cuando pronunció la última palabra y se dirigió a la puerta de salida ya que creía que no nos veríamos prontamente, pero fiel a su manera de ser no había terminado de despedirse como creí, le quedaban 7 palabras que alterarían nuevamente mi sistema nervioso… “nos vemos cuando vuelvas de la universidad” regresó hacia donde estaba yo, me besó la mejilla y bajó del bus. Yo tan nervioso no supe qué más hacer en ese momento, tampoco sabía qué haría para luego evitarla. Ese era el único bus que me servía para ir y volver. Aunque yo no quisiera la volvería a ver esta tarde por lo que ella había afirmado que sucedería, estaba perdido y caminar no era una opción. Esta mujer me matará de los nervios (pensaba), estaba seguro que sabía mis horarios, porque había descrito todo lo que hacía y debía saber la hora en que volvía o quizás solo coincidíamos y ella me notaba en el bus e inventó toda una mentira para mantenerme nervioso. Estaba comportándome como un paranoico. El día pasó rápido como nunca… ¡maldita relatividad! Llegaba la hora de partir a casa, a las 6 como todos los jueves, no se me ocurría nada para evitar el inminente encuentro con Eliana, a medida que avanzaba todo me pareció más interesante, todo colorido y fuera de lo común, daba pequeños pasos que a la vez eran muy lentos para lograr apreciar los detalles de la calzada y la fachada de los edificios que conocía de memoria, buscaba cualquier distracción que me mantuviera un rato más por el lugar… “vaya que buena estará esta tocata” era un volante de un grupo que no conocía, pero me asombró el diseño y la textura del papel, que era el típico papel que utilizaban las productoras para ese tipo de informaciones. Luego me detuve bajo un árbol haciéndome preguntas como: ¿Cuántos años llevará este árbol en la tierra? ¿Cuál será la cantidad exacta de hojas que tiene? ¿Quién lo habrá plantado en el pasado 21


sabrá lo hermoso que está en el presente? Estaba demasiado nervioso y en mi oído un sonido me desconectó de todo, mató todas mis intenciones de relentecer el camino, me mareé y tuve que acelerar el paso, afortunadamente llegaba a la parada en la cual no había nadie y pude sentarme para tomar aire o llegaba ahí desafortunadamente según lo que venía después. El bus llegó rápido y salió rápido, todo conspiraba en mi contra, pero poco a poco me sentí más confiado y decidido en enfrentar la situación. El bus paró un par de veces, pero ella no subía, me sentí tan ofuscado, ya estaba por llegar al lugar de mi destino y no había ninguna señal de ella. Quizás su intención solo fue atemorizarme y cohibirme, eso debe entretenerla. Por un momento le dio resultado, sin embargo, la confianza que me otorgaba la rabia de sentir que seguía jugando conmigo sin ningún derecho y sentido sirvió para nada. Pero, siendo profundamente objetivo, no encontrarme con ella me dio una paz mental asombrosa. Estaba todo uniformemente unido… el cerrar de las puertas, los timbres de las casas, el viento mantenía estable la ropa colgada en los jardines, el cielo dibujaba otro sol con las nubes formando una inmensa circunferencia naranja por el reflejo del sol, exactamente… era un arrebol. Si un sol en el cielo ya es hermoso, dos ya es todo un espectáculo que se disfruta de manera natural, sin pagar por verlo, una entretención al alcance de todos. Todo lo que había generado Eliana de alguna manera se convirtió en algo hermoso, verdaderamente hermoso. En un momento pensé en agradecerle por eso, creo que se lo merece en una proporción muy baja por supuesto porque era un efecto colateral de la situación, pero ¿Cómo lo haría? ¿Sería capaz de retomar esa confianza para hablarle un par de minutos? Porque solo eso necesitaba, un par de minutos. Solo pensaba en decirle que no la odiaba del todo y que esa tarde la hizo impresionante con su ausencia, pero debía esperar una noche completa que sería distinta a las demás. La noche que empezó tan distinta a las otras iba a seguir cambiando, ya el viento estable soplaba con más agresividad, los colgantes fuera de las casas formaban música, sí, música. No sonidos descontrolados. La gente en las calles se encerraba en sus casas, otras apresuraban sus pasos para llegar a ellas, los que estaban dentro de sus hogares cerraban sus ventanas y encendían las luces, yo lejos de tomar esas absurdas decisiones apagué la luz que tenía encendida en mi pieza y no cerré la ventana. El viento fresco traía aromas 22


exquisitos, estaba congelándome cerca de la ventana, pero mi cuerpo ardía por dentro. La música activaba una energía interna que recorría todo mi cuerpo, los árboles parecían danzar, moviendo sus extensas ramas y sus miles de hojas al unísono con la música. Yo que nunca he presenciado una obra de teatro me sentía en una, incapaz de realizar cualquier acción me entregué al frenesí de la noche. Por un momento creí estar dormido, pero de inmediato supe que no y pensé que la frase “soñar despierto” se refería precisamente a esto o algo similar sin lugar a dudas. Poco a poco el viento fue bajando su intensidad y los árboles comenzaban a quedarse quietos, la función acababa y mi cuerpo exhausto quedaba tendido en la cama. La temperatura se regulaba dentro de mí, dentro de la pieza y fuera de ella. Como la tarde pasó sumamente lenta, sabía que la noche tenía el mismo propósito, la diferencia es que esta vez estaba muy tranquilo y preparado para todo lo que venía mañana, dentro de mi mente fluía un poema que para mi gusto era hermoso, yo nada sabía de poesía, en realidad de literatura mis conocimientos eran nulos, pero creo que las personas pueden notar la belleza de las cosas sin siquiera entenderlas. …La mente se apagó La boca juntó los labios Los parpados se abrazaron Y mi corazón se detuvo un segundo… “Que inútil es resistirse a una mujer” Desperté una hora antes de lo normal, el día estaba despejado y con una brisa primaveral. Así que desactivé la alarma y me levanté para hacer mis cosas muy relajado ya que tenía tiempo de sobra. Al terminar todo, mientras tomaba desayuno, pensaba en todas las preguntas que necesitaba hacer, pero llegaron como una tormenta que descontroló mi mente, aunque no disminuyó la confianza que tenía. Estaba preparado nuevamente para el encuentro y mantenía solo un pensamiento luego del alboroto mental del desayuno ¿Qué pasó?

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Lo escribí en una nota como lo hice todo el tiempo, en caso de que Eliana no apareciera, además puse una rosa en cada bolsillo por si intentaba sacarme algo nuevamente y así se sorprendiera ella esta vez, sentía que así yo tendría el control de este supuesto juego, podría involucrarme a mi manera y no a la manera de ella, quizás el interés que estaba teniendo era por su extraña personalidad, era perfecta para ser estudiada aunque para mí era muy difícil tomar el control de alguna situación sin antes planearla, y era más difícil aun sabiendo cómo era Eliana. Me puse más perfume de lo normal para impregnarla con mi aroma y como ocurría cada vez que me preparaba por si ella no aparecía, no apareció. Nuevamente la ley de Murphy, me sentí decaído y defraudado mientras iba en el bus, algo estaba pasando en mí, le estaba dando más importancia a lo que supuestamente era un tonto juego. En un momento luego de un par de paradas el bus se detuvo en la orilla y el brillo del sol matutino se reflejó en el espejo iluminando todo el pasillo del bus, no sé si subió mucha o poca gente o si bajó toda la que estaba arriba, pero algo tenía de especial esa parada porque subió Eliana. Era muy extraño porque según yo ella no vivía ahí, caminó con cara de desconsuelo hacia donde estaba yo y dejando la vergüenza de lado me paré para darle el asiento como el caballero que soy y que nunca me atreví a demostrar, pero ella siguió su camino lentamente sin hacer siquiera un contacto visual conmigo, sin tocarme, mucho menos decir una palabra. ¿Qué pasaba? ¿Será que se aburrió y este juego suyo ya terminó? Aunque debía estar feliz si esto acababa, no lo estaba. Sentía la necesidad de saber las razones de su ausencia en nuestra pseudocita, mas también quería agradecer la forma en que hizo que mi día fuera distinto, pero a juzgar por su cara supe que ella no se acercaría, sino que debía hacerlo yo, debía atreverme a hacer algo realmente necesario… agradecer. Ya que había perdido mi asiento por intentar cedérselo a ella me fui de pie más de la mitad del viaje y a medida que se llenaba el bus, estaba más cerca de Eliana. Sin darme cuenta ya estaba parado al lado de su asiento, intentaba hablarle, pero no me salía la voz, pasaba a llevar su hombro intentando que ella mirara hacia arriba pero no 24


realizaba ningún gesto. Ya estaba por llegar a mi destino y sabía que no iba a poder empezar una conversación yo, entonces me acorde de la nota que le había escrito en caso de que no llegara. Era una nota breve que podía ser respondida en un instante, así que la saqué de mi bolsillo y la dejé caer cerca de ella e intenté hacer como si nada hubiese pasado, aunque actuar no era una habilidad que poseía y ustedes ya lo tienen claro. Eliana se paró de su asiento para bajar, sin antes guardar la nota en su mochila. Yo sabía que si no hacía nada en ese momento debía esperar otra ocasión para volver a verla y obtener respuestas, pero ya no estaba dispuesto a esperar y bajé detrás de ella. Toqué su cabeza con el dedo índice y sin pensarlo antes dije “espera por favor” ella me hizo callar y caminó hasta una banca, abrió la nota y comenzó a escribir. Yo me quedé estancado como una estatua en el mismo lugar donde la toqué, esperando que ella terminara lo que hacía. Cuando acabó, beso la nota, la dejo ahí en la banca y se fue sin despedirse, ni siquiera miró hacia donde estaba yo. No supe a dónde fue porque solo corrí a leer lo que ella había escrito con su típico lápiz rojo. “¿Qué pasó? Pido perdón, ayer no fue un buen día. 79892231 Eliana” También dejó su número de teléfono, aunque yo esperaba una explicación que me convenciera para perdonarla, o tal vez no perdonarla pues ya no la culpaba como antes, pero sí entenderla, y aprovechar de mejor manera el tiempo juntos para algún día recordar estos momentos y solo reír. Quería saber cómo iba a seguir esta situación, pero llamarla por teléfono sería muy difícil, mi actitud al hablar es la de un niño desesperado por hablar y hablar, no escucho a la persona con la que converso y esa no es la idea en este caso, ya que lo que más necesitaba es que ella hablara. Debía tener mi mente clara y estar decidido a llamarla y escucharla, solo escuchar sin decir una sola palabra.

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No podía dejar de mirar mi teléfono e intentar marcar el número de Eliana… simplemente no podía. Solo soltaba palabras, muchas palabras sin sentido “hola, Eliana soy yo, yo, hola, tú, yo” tartamudeaba sin cesar… “te extra-añoño, sé que tu tambi-bien, ¿no? ¿Sí? Mañana, eso es…maña-ña-ñana” “cu-cuanto ti-ti-tiempo pasa, ¿pasa cierto?, si pasa” ¿Qué estaba pasando por mi cabeza? ¿Cómo no iba a poder tranquilizarme un momento y solo llamarla? ¿Por qué una mujer revoluciona tanto mis sentidos? Si he vivido con mi madre toda la vida, ya sé cómo ellas funcionan, puedo contrarrestar todas sus inútiles maneras de conseguir las cosas. Sin embargo, la mente es tan poderosa, que ni siquiera el corazón logra domarla. “¡Ya hombre! Es hora de luchar por lo que uno quiere saber, las dudas atormentan las mentes y tu mente ya está muy atormentada para seguir haciéndole más daño, afronta tus miedos para disfrutar tus victorias” me recriminaba de manera que me convenciera de llamarla gracias a esa simple técnica de auto convencimiento. Marqué su número, sonó 4 veces y escuchar la voz de Eliana me relajó y afirmó todo lo que yo mismo me decía anteriormente. -¿Aló? Contestó ella con un tono decaído -Aló…hola…hola… ¿Qué tal? ¿Cómo estás? (No pude evitar ese descontrol de palabras) -Hola, ya sabes… no muy bien. -Cuéntame, quiero ayudarte o al menos intentarlo, ya que no soy bueno en solucionar problemas yo solo los evito, creo que eso hace toda la gente… -Creo que sí, aunque está bien que quieras ayudarme, es un hermoso gesto, pero debes jurar que no saldrá de nuestras bocas este secreto, más bien esta confesión. Es algo muy privado y creo que tú mereces algo de mi confianza por la preocupación. -Lo juro (moría por decir más palabras, pero sabía perfectamente que no serviría de nada)

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-Hace 5 o 6 años, en los últimos años de colegio sentía que el mundo era muy irreal, todo era muy ajeno al sentido principal de la vida que es vivir, aunque suene un poco ridículo y reiterado. -Ahá -En esa época escolar solo intentaban modificar mi pensamiento y en mi hogar mi madre siempre estuvo de acuerdo con esto y mi padre solo llevaba el dinero al hogar y no tenía otra función dentro de nuestra casa, por ende, todo giraba en torno a las decisiones de mi madre. Sentía que todo era una mentira, nos creaban problemas básicos para que no notáramos los problemas reales que tienen verdadera importancia en cualquier sociedad como lo es la función de las drogas o la información de la prensa, poco a poco fui decayendo en mi rendimiento en forma de manifestación contra el sistema educativo y más aun con el sistema en general del país, aunque habían clases a las que sí le dedicaba mucho tiempo, como artes plásticas, artes musicales y lengua castellana. Siempre he tenido un real interés por este tipo de actividades que mejoran el funcionamiento del cerebro. - Pero Eliana –interrumpí- también hay otras actividades que logran este objetivo como la matemática, la historia, la química, la psicología. Liberan mucha energía y ejercitan nuestro cerebro de manera sorprendente - Lo sé-respondió- pero no son de mi agrado. Ya que solo ejercitan la mente y no el alma. -Eso del alma lo encuentro un poco absurdo, nadie necesita su alma en el colegio- respondí con seguridad - El alma siempre se necesita, sobre todo en esa etapa. A mí me encantaba pintar y tocar el clarinete, también escribir poemas. No así saber “quién conquistó américa” de manera sanguinaria y vil, o el responsable de la revolución industrial o si el helio es un gas noble. Solo quería obtener ciertas notas que me ayudaran a entrar en la universidad para estudiar astronomía y realizar diversos talleres interactivos para contrarrestar el esfuerzo que requiere entender el universo. Hasta cierto momento lo logré, tenía un promedio regular y me alcanzaba para entrar a la universidad que yo quisiera, pero mi mentalidad seguía secándose con las malas enseñanzas o quizás no 28


es esa la definición correcta, sino que debería ser “nula enseñanza”, entré en un cuadro depresivo leve y busqué salida en el grupo más desordenado y mal portado del curso. Esos compañeros que disfrutan su vida, su adolescencia y no le preocupaban las notas que sacaban. Disfrutaban de la música en las fiestas a las que iban y tomaban una cantidad de alcohol que los mantuviera feliz por la noche y lejos de toda realidad impuesta por la sociedad. Me fui integrando a su grupo a cambio de que mantuviera una fidelidad a ellos, ya que eran demasiado cercanos entre sí y cada integrante debía mantener una postura que ayudara a que el grupo estuviera siempre unido. Eran como los 3 mosqueteros, pero en una versión más abultada ya que eran 8, entonces me convertí en la novena mosquetera. -Que buena comparación- le dije riéndome a carcajadas -Soy muy ocurrente- (afirmaba lo que yo pensaba desde el primer momento) continuaré- dijo- El dinero que me daban mis padres para utilizarlo en comida, lo juntaba con el de mis nuevos amigos para comprarla mucho más barata y el resto lo guardábamos para el fin de semana para las dosis necesarias de alcohol que consumíamos. Vivía en fiestas todos los fines de semana y aunque mis padres me recriminaban ese hecho, yo seguía yendo sin pensarlo. -Entonces ¿el alcohol crees que fue tu única manera de escape? - Creo que sí – respondió confusa -Lamento oírte decir eso- dije con cierta decepción prejuiciosa -Cada uno realiza lo que estima conveniente querido, yo no hablo de tu cobardía, al menos yo intento luchar contra lo que me molesta, no como tú que solo te adaptas. -Mejor no diré nada más, no hay como vencerte… continúa. -Perdón si te ofendí, es que tu pensamiento es tan común, aunque en el fondo sé que eres diferente. -No lo sé, solo continúa -Así fueron pasando todos los años de la enseñanza media hasta llegar al último, el cual creo es el mejor año de todos, no sé si tú opinas lo 29


mismo… ¿sí? Qué bueno… hasta que llegó el último día de clases y la última fiesta con los mosqueteros. Fue lo mejor. Fueron dos días llenos de diversión, de confesiones, abrazos muy apretados y demostraciones de cariño. Pero con ese fin de la etapa escolar, también llegó el fin del ciclo con mis amigos. Todos se alejaron y me alejé yo también, con la soledad que sentía al separarme de ellos llegaron ciertos miedos de volver a repetir esas despedidas dolorosas, dudaba si entrar o no a la universidad. Pero para que mis padres no se entrometan tanto en mi vida decidí entrar a estudiar astronomía que era una carrera que deseaba estudiar con todo el corazón, amor al infinito espacio, la luz de la luna rodeada de estrellas, las estrellas fugaces, amo completamente todo el universo. Entré con la convicción de aprobar todo y comenzar a trabajar luego. Me estaba entregando a ser lo que más odiaba unos años atrás. Sin embargo, con las primeras semanas de estudio me di cuenta que la universidad es un mundo muy distinto al colegio y a cualquier otro lugar del mundo, aunque es una comparación demasiado exagerada ya que no conozco muchos lugares. Había mucha gente que tenía la mentalidad similar a la mía de que la vida era muy falsa, pero ellos estaban ahí para intentar cambiar todo desde dentro, desde sus trabajos profesionales, ellos se entregaban a un sistema para corromperlo. Me sentí muy incluida y llena, porque volví a tener muchos amigos y amigos que eran igual que yo, iguales sobrios, drogados o lucidos, enojados o alegres… siempre eran igual. Pero con el alcohol lo eran mucho más, nos compactamos. Pero para mi madre soy una basura, me lo dice, así como lo oyes, especialmente cuando me embriago, pero lamentablemente yo no tengo las facilidades de trabajar y estudiar ya que vivo muy lejos de la universidad y el tiempo no me alcanza. Tú debes saberlo… vivimos muy cerca. ¿Lo habías notado? -Lo noté, desde que te vi bajar en el mismo lugar que yo… (Otra mentira más a mi repertorio) -Qué bueno, pero el asunto no es ese, sino que…hmm siento un poco de vergüenza -Solo dilo…

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-Mi madre hace unos días me está llevando a terapias contra el alcohol, pero yo no soy alcohólica. Bebo, pero no es por otro motivo más que por escape, no por diversión. Aunque al final de cuentas este termina por divertirme. -Tu madre debe pensar igual que la mía, asumiendo que los borrachos son malas personas, debo confesar que yo igual lo pienso… - Ya me había dado cuenta, ¿te cuento algo? -Lo que tú quieras contarme, estoy dispuesto a escucharte toda la noche si así lo deseas (esta fue la amabilidad que sacan a relucir las personas cuando necesitan algo de otras) -La ventaja de ser borracha es que nadie espera nada de ti más que solo verte beber, pero mi madre no acepta esta situación. Ya que aún mantiene una postura machista -Entiendo… -Entonces, ese día fui a terapia y no tomé el bus en el mismo horario que tú, fue raro no verte ese día, me acostumbre tan rápido a tu cara de enojo y a tu actitud…que se me hizo un nudo en el estomago -Ahora que sé la explicación del por qué no te vi, siento que debo confesar algo yo también- le dije - ¿Algo malo? - Depende - ¿Cómo depende? -Ya sabes…depende de cómo te lo tomes, es algo muy normal pero todo varía por el poco tiempo en que nos conocemos -Creo que el tiempo no debiese ser usado como unidad de medida, no se puede calcular el tiempo que se demora alguien en amar a otra persona o el que alguien tome en olvidar ciertas cosas, es algo muy subjetivo para resumir… -Entonces, aunque nos conociéramos hace mucho o poco tiempo esto no dejará de ser normal para nadie… te extrañé, de la misma manera que extraño a alguien que no he visto hace mucho tiempo. Debe ser 31


porque has estado en mi cabeza una gran cantidad de horas desde que nos miramos. Al parecer se sorprendió demasiado y no supo qué más decir y colgó el teléfono, pero el suspiro que realizó antes de hacer eso me hizo comprender que no fue malo lo que dije, sino que fue algo inesperado. Terminé sorprendiéndola como quise y sorprendiéndome por la valentía que me asechó, además pude tener una conversación muy buena sin hablar demasiado. Me siento demasiado tranquilo, quiero salir y subirme a un álamo gigante para asimilar la sensación de estar cada vez más cerca del cielo y también porque amo los álamos. Sin darme cuenta estaba conociendo otro tipo de amor, un amor que en ocasiones se hace llamar pasión y que yo también poseía sin darme cuenta. También era apasionado con mi forma de ser, con mis ideales, apasionado por mi equipo de futbol. El espectro de amor era más grande de lo que yo creí. Luego de tener una noche perfecta nuevamente, estuve gran parte del día pensando en Eliana y su "problema", un problema que debía solucionar, no sé por qué, pero tenía una sensación de bondad que me generaba ella y estaba decidido a ayudarla, porque quería ser partícipe de su tranquilidad como ella lo estaba siendo de la mía. Para empezar, aquí el asunto no es el alcohol, traté de imponer un punto de vista claro. Ya que no me sentía un experto en el tema. No era el tema, ni el punto principal, mucho menos la base del problema. El asunto es la sociedad que nos encasilla y ese es el conflicto que nos incita a escapar de alguna forma, nos incita a beber como a Eliana, a drogarnos como las personas de la plaza, a tatuarnos el cuerpo como mis vecinos, a cantar en el transporte para evitar el lazo a una figura de poder, a crear galerías de arte callejero. Nos tienen en sus manos cada día, pero al menos nos liberamos con nuestros vicios que no son tal y con nuestra lucha, sin embargo, todo esto está bien si lo hace un hombre... Pero, ¿Por qué una mujer no? Todo se basa en un machismo impuesto por las generaciones pasadas de hombres y mujeres...si, también las mujeres son machistas. Que juzgan de mala manera a sus pares que no son como ellas, en algunos casos ellas son 32


más crueles para recriminar estos actos que nosotros. ¿Por qué una mujer no puede beber hasta desaparecer? O tal vez no hasta desaparecer, pero si hasta que la sonrisa que se les dibuja con estas formas de escape no se les borrara con nada, ellas deben soportar ser acosadas física y mentalmente en cada lugar, en cada momento, entonces ellas son las que más necesitan de una salida de la sociedad o del mundo completo si lo quieren, a pesar que yo no soy alguien que beba como lo he dicho anteriormente, nunca me he opuesto a su venta, ya que es la entrada más barata al paraíso. Es por eso que debía ayudar a Eliana, debía convencerla que ella no estaba equivocada. Estaba dispuesto a decirle este mismo discurso del cual yo nada hacía, estaba rendido al sistema, pero siempre estuve rodeado de muchas personas, personas que, si lograban hacer muchas de estas cosas, personas que parecían ser más felices después de tatuarse o de cantar, más aún después de beber, porque son prudentes. Sabía muy bien que el alcohol no hacia imprudente a las personas, la imprudencia es intrínseca a ellas, sin embargo, son igual de planos todos los días, todo el día. Quizás sí, el alcohol activa más aun este tipo de comportamiento, pero no es el que produce esto dentro de la mente. Y es que la mente de las personas no es tan fácil de vencer, si uno se niega a realizar algo simplemente no lo hace y ninguna sustancia puede cambiar esa decisión de una mente que es fuerte y yo estaba dispuesto a compartir este pensamiento con Eliana en forma de ayuda y de forma interesada a la vez. Perdonen ustedes mi reiterado énfasis en los poderes de la mente, pero yo estoy tan atormentado por este órgano que debo confesarlo cada vez que pueda, para así liberarme de la bestia que hay dentro de mi cabeza, soy un egoísta conmigo mismo, ya que deseo comprender al resto sin antes comprenderme. Habían pasado varios días sin saber de Eliana luego de tener esa extensa conversación telefónica, parecía ser que su madre había logrado internarla o había generado algún tipo de reacción en ella para que ella cambiara completamente y dejara el alcohol. Había imaginado muchas cosas, pero en el fondo creía que seguía igual de desinhibida y con esa extraña sonrisa que salía de su boca cada diez minutos. Todos estos supuestos los iba a corroborar o desechar pronto. 33


Esta vez no les contaré de qué manera llegué al bus ya que no hubo algo extraordinario como los días anteriores, solo estaba dentro. Nuevamente me dispuse a evitar el contacto con la gente, pero en vez de mirar hacia abajo iba mirando hacia fuera, sin darme cuenta Eliana iba sentada al lado mío, como siempre no me inmutaba con nada porque soy muy distraído cuando me encierro en mis pensamientos, aunque parezca concentrado cuando hago ciertas cosas. Ella me daba golpes con las piernas para que la mirara pero yo no reaccionaba, también hacia intentos por llamar la atención como lo hacía yo tocando su hombro en días anteriores, luego cambió los golpes de piernas por pequeños pellizcos que luego iban a aumentar su fuerza hasta que me molestara tanto que le debía decir algo al respecto a esa persona que yo aún no sabía que era Eliana, cuando la vi ya no me sentí molesto sino que alegre, ella tenía un nuevo corte de cabello que estaba muy desperfecto aunque se le veía muy bien (se notaba que ella misma lo había cortado), sonreí tanto nuevamente que mostraba hasta la última muela. Aunque ella estaba muy seria poco a poco mostraba esa sonrisa que yo dejé de odiar exactamente ese día, estuvimos así mucho rato, hasta que decidí aprovechar ese momento de tranquilidad que habíamos generado para darle mi punto de vista respecto a su “problema de alcoholismo”. Mientras yo hablaba, ella solo quería interrumpirme, no sé si para decirme que estaba equivocado o en lo correcto, pero no lo hizo y fue muy respetuosa, porque estaba demostrando tanta seguridad e inspiración que ella quedó asombrada y en silencio. Solo se dispuso a escuchar atentamente mi soliloquio hasta que terminara de convencerla. Cuando esto pasó solo supo decirme gracias por todo y me abrazó, yo quedé congelado ante esa acción y no pude mover mis brazos para rodearla completamente, aunque inconscientemente sabía que debía hacer algo y le dije “no cambies…cámbiame”. Sentí que sus latidos se tranquilizaban y una energía nos cubría , había una magia especial en ese abrazo y yo me estaba sintiendo fuera por no abrazarla, pero ella fiel a su estilo de tomar la iniciativa tomó mis brazos y rodeó su cuerpo …(pensaba cuánto sentimiento puede demostrar un abrazo, es muy similar a un beso, la misma intensidad, la misma energía) no quería desprenderla jamás de mis brazos pero debía bajar, era un día de examen en la universidad y no podía quedarme con ella aunque era lo que más quería en ese momento, nos despedimos sin 34


hablar y sin un beso en la mejilla, sino que apretándonos muy fuerte porque sabíamos que la tarde era nuestra. Ya no había tensión entre nosotros, sino que atención. Yo enfocaba mi mirada en todos sus detalles, en su sonrisa, en su pestañeo, en sus muecas, me enfocaba en cosas que pudieran parecerme interesantes en ella, que verdaderamente era todo. ¡Qué gran día! Se respiraba tranquilidad en el ambiente, aunque no haya sido real yo lo sentía así, porque emanaba esa sensación por donde andaba. Luego del difícil examen asistí al resto de las clases, me inscribí en los talleres de astronomía y de arte. Pensaba retomar la pintura y la lectura para tener más cosas en común con Eliana. Aumentaban las sensaciones que se forman en el estómago cuando el cuerpo está lleno de felicidad. Aunque esta vez, el estómago se estremecía de hambre, así que fui al área de descanso de la universidad para comer los sándwiches que preparé en la mañana antes de salir, le compré un jugo natural a un estudiante de medicina para ayudarlo en la compra de un libro muy caro según lo que me explicaba. Quise saber más y le pregunté cuál era ese libro y por qué no lo retiraba de la biblioteca, él me decía que en la biblioteca no lo tenían y la única manera de obtenerlo era comprándolo porque los estudiantes de esa carrera lo usan hasta el último semestre: “Al ser tan caro pocos estudiantes pueden comprarlo, es más… en nuestro curso nadie tiene el dinero suficiente y con mis compañeros estamos juntando el dinero para dividir el costo total y luego estudiar todos juntos” me declaró aquel joven. Qué injusticia, este tipo de cosas son a los que se refería Eliana y ahora me estoy dando cuenta de esto, para relajarme luego de saber lo injustas y anticuadas que son algunas cosas, me acosté en el pasto y mirando el cielo intentaba descubrir alguna anomalía para llenarme de intriga con el infinito diámetro del universo y poder comentarle a Eliana todos los pensamientos que me producía. Poco a poco me daba cuenta qué interesante es el cielo de día, con el movimiento de las nubes, el degradé del color que tiene desde la parte más alta hasta que baja cerca de la cordillera que es la última parte que logro ver. Ya entendía la emoción que sentía Eliana cuando deseaba con todo su corazón estudiar astronomía, debía ser la misma emoción que estaba sintiendo yo o similar. Muchos admiran el cielo de noche, pero pocos 35


lo hacen en el día. Sin darme cuenta me había comido ambos sándwiches y se me había acabado el jugo, llegaba la hora de irme a casa y tal vez ver a Eliana. Caminé con mucha calma a tomar el bus, esperé un par de minutos sentado en la vereda hasta que el bus llegara, cuando lo hizo me subí rápidamente y me senté en el primer asiento de la parte derecha, exactamente al lado de la ventana para verla antes de que ella subiera. Tenía una sensación en el corazón de que debía estar más atento de lo normal por si veía a Eliana en algún lugar cercano, y tenía razón. La vi mientras caminaba por el centro vestida con ropa muy abrigada y con los audífonos en sus oídos mientras miraba los puestos de artesanía cerca de la iglesia evangélica que hay en el centro, el paradero quedaba muy lejos de ahí, pero debía bajarme e ir a hablar con ella. Le dije al chofer que debía parar, pero el respondía que la ley le prohíbe detenerse en cualquier lado y señalaba un cartel con lo que acababa de decir. Yo con muchas ansias le dije que por favor me dejara ahí y para dar un tono dramático comencé a actuar, mostrando síntomas de náuseas y lo amenacé diciendo que iba a vomitar dentro del bus si no se detenía, por lo cual el chofer con evidente miedo de que manchara su espacio se detuvo y abrió las puertas de inmediato, entonces yo salí corriendo para alcanzar a tener un momento agradable junto a ella antes de que anochezca y el último bus a nuestra casa pasara por ese lugar. “¡Elianaaaa!” gritaba desde lejos… “¡Hey, espérame!” Cada vez estaba más cerca sin embargo aún no me oía. Cuando al fin pude alcanzarla, me puse delante de ella y comencé a caminar de espalda para no interrumpir su recorrido, también lo hice para mirar su reacción al verme. Eliana me miraba y con una sonrisa en su cara me dijo “hola caballero”. Tenía un aliento singular, creo que era olor a trago. Luego de ver que sus mejillas estaban muy coloradas y sus pupilas un poco dilatadas todo estaba más claro, Eliana estaba bebiendo.

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-Hola, vengo corriendo de muy lejos y te gritaba, pero no me oías… estoy muy agitado, perdón. ¿Cómo estás? -Bien, muy bien…súper bien, perdón si no te oí. Pero escucho la música muy fuerte para imaginar que soy la protagonista de las canciones que me gustan (Ella reía mientras tomaba su mochila para sacar algo que guardaba dentro) - ¡Qué bueno! me alegro de verdad. Pensé que estabas ignorando mis gritos… (Miraba atentamente sus manos para ver qué era lo que estaba buscando) -No, no. Jamás haría eso con alguien que quiere hablarme y menos lo haría contigo. Que el sentimiento de hablar es mutuo (comienza a sacar eso que estaba buscando) Lo que ella sacó era una botella parecida a un termo y me ofreció lo que había dentro para refrescar mi garganta, luego de correr tanto solo atiné a recibirlo y a tomar lo que había dentro asumiendo de manera errónea que el contenido era agua. Pero era vino blanco, al principio sentí un sabor extraño, porque nunca había tomado vino, en realidad ustedes ya saben que nunca había tomado. Pero luego el sabor se sintió muy agradable. Entonces ella dijo que le había agregado jugo natural de durazno, para aumentar la cantidad, los sorbos cada vez eran más largos y sentía calor en mis mejillas. Me quitó la botella y me dice: “tranquilo jovencito” tal como una abuela, en ese momento puse mis manos sobre las de ella y me dijo: -Si sostienes tu mano sobre la mía de tal manera que la luz no traspase entre ellas, te dejaré tomármelas mientras caminamos por toda la cuadra - ¿Y si no? -Te abandonaré aquí y seguiré caminando sola Decidido puse mi mano sobre la suya, sus manos eran muy suaves pero pequeñas y como las mías son muy grandes calzaron perfectas por ende la luz no traspasaba. Sus manos estaban tibias y las mías heladas, ella bromeaba diciendo que no lo había logrado pero que me 37


tomaría la mano para darme calor, luego de eso solo reíamos y reíamos mientras mirábamos todo tipo de artesanía nacional e internacional, en un puesto había un gorro de lana natural de oveja con muchos animales tejidos y sin pensarlo dos veces pregunté el precio para comprarlo. Le dije a Eliana que se lo probara y le quedaba hermoso, entonces compre uno para ella y uno para mí. Me agradeció ya que el frio comenzaba a sentirse muy intenso en el aire y ella estaba muy desabrigada desde el cuello para arriba. Seguimos caminando, pero ya no quedaban más puestos que ver, entonces comenzó a hablarme de lo bien que le estaba yendo y que hoy había sido un buen día gracias a mí que le entregue un apoyo que muy poca gente otorga en cuanto a la supuesta enfermedad respecto al alcohol. Sentía que mi corazón se llenaba no sé si de amor, no sé si de alegría, de verdad no lo sabía, pero me sentía muy realizado. Cuando notamos que se estaba haciendo muy tarde y que yo como buen novato me había embriagado muy rápido decidimos ir a tomar el bus para nuestras casas, sin antes beber el ultimo sorbo para vaciar la botella y llenarla con agua en algún local de por ahí. Por tanto, cansancio y alcohol el sueño nos venció, solo queríamos descansar y dormir, afortunadamente el bus llegó a tiempo para servirnos de cama por un rato, subimos y encontramos dos asientos vacíos, me quité la chaqueta y la usé como frazada mientras nos apoyábamos en nuestras cabezas para dormir durante el viaje a casa. Sin darnos cuenta estábamos en nuestra parada, ella tomó mi chaqueta y yo tomé su bolso para bajarnos rápidamente. Al estar abajo ella me devolvió la chaqueta y yo le devolví su bolso en el acto nos dimos un abrazo y nuevamente me agradeció por todo y yo a ella también. Sin ánimos de apurar las cosas me fui a casa sin besarla, pero con muchas ganas de hacerlo, yo tengo la misma mentalidad de Eliana: “dejar que las cosas fluyan” y eso me tranquilizaba. Mientras iba a casa, un personaje con aspecto desolado y depresivo caminaba cabizbajo por las calles oscuras tal cual lo hacía yo antes de conocer a Eliana. Precarias son las luces de los postes y 38


brillantes las sombras que se forman con la impresión de cada objeto que hay en ella. Caminaba y caminaba marcando su sombra en las paredes. Las personas que pasaban por su lado ni si quiera lograban inmutarlo, lo hacían sin provocar la más mínima distracción. Él no sentía el viento que dejan esas personas al pasar. Sin embargo, para sorpresa mía, que lo seguí durante largos minutos descubrí interesantes cosas, viéndome reflejado en él y así aprendiendo de mi… Repentinamente vi una mujer en dirección contraria a la del hombre. Ella tenía el mismo aspecto de él, mismos gestos y misma distancia entre un pie y otro al caminar. La única diferencia es que ella vestía colores vivos a diferencia del color negro que emite la tristeza y soledad del hombre. Por primera vez lo vi levantar su cabeza para cruzar una mirada con ella, la primera mirada que conectó con otra persona. Es más, estaba seguro que fue la primera mirada que aquel hombre realizó en toda su vida. Estaban perfectamente coordinados en sus movimientos, tenían hasta la misma caída de parpados. Se miraron hasta que estuvieron uno al lado del otro, en la misma posición y luego siguieron sus caminos hacia distintos lugares. El dejó de tener una sombra y ella también. Yo que lo seguí durante la noche, quedé estancado ahí y perdí la pisada del hombre. De pronto comenzó a sonar música en mis oídos y un precioso baile se dibujó en esa pared donde se conectaron sus sombras. Me senté ahí hasta que amaneció, La vida estaba en sus sombras. La felicidad estaba en sus sombras. Ellos eran sus sombras y sus sombras eran sus almas. Eliana tenía tanta razón cuando dijo que uno siempre necesita su alma, ya que su alma es donde se almacena el amor, y yo estaba ignorándola por completo, estaba viviendo amores a medias. He perdido demasiado tiempo, aunque sé que hay mucho tiempo por delante.

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Sin darme cuenta ella puso un trozo de un pañuelo en mi chaqueta antes de bajarnos, con unas flores bordadas y una frase “no hay nada en mí que busque más que a ti”, sonreí de inmediato, ella era de esas mujeres que entran a tu vida aunque no haya una entrada, era capaz de tener la atención de todo con solo un par de acciones (hay personas que por muy seguras que estén de sí mismas, pueden ser alterados por alguien totalmente diferente, como lo era Eliana),ella era la mujer que no creía ser capaz de retener. En conclusión, sería ella quien me retendría a mí. Como pasa el tiempo, solo un par de meses y la percepción que tenía de ella cambió radicalmente y quizás soy yo el que es distinto en este mundo. Aunque asumo que algo hay de cierto en eso, estaba siendo cobarde sin ganas de conocer o más bien sin la valentía de conocer lo que realmente quería, Eliana tenía toda la razón cuando dijo que yo me amoldaba a las situaciones y no las enfrentaba. La mente de Eliana era sin dudas algo hermoso y no quería que ella pasara a ser un experimento de mi interés por comprender las mil maneras de pensar, aunque de alguna manera lo estaba siendo, con ella aprendí de mí también. Ella era de esas personas que no necesitan ayuda psicológica para solucionar problemas, sino alguien que vaya a la par, aunque no tenga las mismas formas de actuar y yo me estaba convirtiendo en esa persona, haciendo cosas inconscientemente para compartir más con ella, saber sus gustos y sus miedos. Estaba tan interesado con lo poco que sabía de ella que me explotaba el corazón de adrenalina por seguir adaptándome a un mundo que no era como siempre creí. Las sorpresas que me llevaba parecían llenar espacios que necesitaba modificar en mi mente cuadrada, todo tomaba forma y quería seguir riendo de esta manera absurda, lo que ella logra no lo podía hacer nadie, en un corto o largo plazo y soy muy enfático al decir nadie, pues es la única verdad que existe para mí. Su manera brusca de seducirme era la única manera que quizás funcionaba en mí, estaba feliz por eso, aunque seguía teniendo un poco de miedo. Ese miedo que nunca se va por muy insistente que seamos, todos nacemos con miedo y morimos con él, pero se puede disminuir, afrontar y convivir con él. La paciencia es la virtud que 40


siempre estará presente en mi vida, éste es mi lugar en el espacio y Eliana funcionaba como gravedad, me estaba manteniendo firme sin modificar mi pensamiento sino haciéndolo compatible con el de ella. Los ojos de Eliana aparecen en cualquier lugar y se logra identificar algo distinto en ellos. Ya casi ni me queda sueño de tanta realidad que estoy recibiendo, tuvimos múltiples citas con Eliana, de esas que no se planean y que suelen ser las mejores. Compartimos cada día un licor distinto, pero siempre volvemos al dulce vino, ya sea tinto o blanco mezclado con distintas bebidas, creábamos nuestro propio brebaje de felicidad. Nos alimentábamos de buena manera para no embriagarnos de manera exagerada y de vez en cuando compartíamos un cigarrillo. Se acababa el ciclo del verano y ambos pensábamos que la primera flor que cae en otoño es un hecho tan poético como la primera flor de primavera, hasta ese momento no nos habíamos besado, aunque no lo crean, compartimos demasiados días sin besarnos. Solo nos abrazábamos después de extrañarnos durante las noches, nos acariciábamos el pelo despeinado que solíamos llevar siempre y ella me regalaba una flor distinta cada día, otra singularidad más de su misteriosa personalidad. Yo solía entregarle cuadros pintados por mí, como la escalera con la higuera que está en mi pieza, que hasta ese día tenía la mayoría de los escalones pintados gracias a Eliana que me había enseñado muchas cosas que jamás podría haber descubierto por mi cuenta o por otra persona. Dentro de las conversaciones increíblemente extensas o breves en ocasiones, me asaltaba la duda por saber su verdadero nombre y más de alguna vez le pregunté en esos momentos en los que uno sabe que se puede preguntar cualquier cosa y ella siempre respondía lo mismo "tú ya lo sabes, pero no me has puesto la atención suficiente" pero ese día ella confesó algo distinto: "te oculté mi nombre porque cada día me gustaría llamarme de una manera distinta y no porque odie el mío, de hecho, me encanta. Pero la gente cree que por saber el nombre de otra persona ya la conoce por completo y se siente con el derecho de realizar muchas cosas como opinar libremente sobre ella. Como tú, cuando creíste descubrir el nombre que inventé para introducirte a un pequeño juego que tuvo interesantes resultados. ¿Te das cuenta lo 41


fácil que es hacer creer a otra persona sobre algo tan mínimo como saber el nombre? Insisto, deberías ponerme más atención" ¿Cómo pudo decir algo así? Si únicamente lo que hacía era prestarle toda la atención posible. Pero la intención de besarla a veces me llevaba a pasar por alto muchos detalles y quizás uno de esos detalles era su nombre, hay muchas cosas que me cuesta entender sin las palabras claras. Por eso si algún día no me hubiesen dicho que debía vivir, aun me mantendría estático en una silla, con las manos atadas y los ojos vendados o aun seguiría creyendo que las personas que beben son un mal en la sociedad…cuan equivocado estuve y cuan equivocado están las personas que lo piensan. Cada vez que nos despedíamos luego de bajar del bus ella decía una palabra distinta, pero con un factor común, por ejemplo, demencia, clemencia, autosuficiencia, paciencia. Y yo para seguirle el juego también decía palabras así, aunque no sabía de qué se trataba, ni siquiera sabía si era un juego como tal. Pero adecuar cualquier idea a ella era mi intención desde el primer día, si ella comenzaba a cantar yo podía tocar la guitarra, también podía escribir cuentos o poemas si ella comenzaba a leer de manera desenfrenada como lo hacía con otras cosas (aunque sí le escribí un poema que nunca le mostré y me arrepiento, aparte de otros que nunca escribí y que estuvieron en mi mente). Para su buena o mala suerte se los mostraré a ustedes: “Vivo con la única intención de terminar enlazado en tus recuerdos de ser una arteria más en tu corazón de ser el impulso mental que te invita a caminar para que vengas, de ser esos instantes en los que tus parpados no logran acariciarse suelo creer que mi nacimiento fue el evento predictivo a tu amor, una casualidad perfecta el choque magnético de planetas mi única intención es vivir amándote amar tu vida 42


tu día tu noche tus sueños tus lamentos y tus lágrimas y a la vez quiero que ames mis errores mis emociones mi seguridad e inseguridad que ames mi amor como yo amare el tuyo que ames mis recuerdos y yo amar tus olvidos esa es mi única intención”.

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Yo nunca había escrito un poema, aunque si quise hacerlo muchas veces. Luego que Eliana me confesara su amor por la poesía comencé a leer un par de autores reconocidos, por este motivo intenté hacer lo mejor posible para honrarlos y también por Eliana. Cierta noche mientras veía televisión, comencé a fijarme de que manera las personas se expresaban de otras, detalladamente me fijaba en todas las palabras y su manera de actuar al momento de decirlas, me di cuenta de la violencia a las que estamos sometidos y de cómo la normalizamos y la dejamos pasar, como saben siempre estoy analizando a las personas, aunque nunca lo hice de esta manera, solo veía televisión sin ponerle mucha atención. Volviendo a la violencia, la física es muy fácil de notar, la psicológica no, por eso nadie denuncia este tipo de acción. Defraudado, apagué la tv y mirando el techo se me ocurrió una gran idea, un afiche recriminando esta acción. El afiche decía: “mujeres denigrando a otras mujeres Mujeres denigrando a hombres Hombres denigrando a otros hombres Hombres denigrando a mujeres. Ninguna forma es válida, Todo está mal… Muy mal” Llamé a Eliana en la noche para comentarle esta gran idea e informarle que había impreso muchos afiches para pegarlos por ahí, ella fiel a su estilo me dijo que debíamos hacerlo esa misma noche. Entonces salí en busca de ella en un punto que fijamos antes de despedirnos por teléfono. Esa noche recorrimos nuestro barrio en bicicleta pegando los afiches, al terminar llegamos a un parque muy extenso con muy pocos árboles al rededor, pero los pocos que habían eran los árboles que más amábamos en la tierra, álamos y pinos fáciles de escalar. Decidimos dejar nuestras bicicletas debajo y subir al pino más alto para apreciar el cielo despejado y cercano que ofrece el lapsus entre verano y otoño. 45


Eliana me explicaba cómo utilizaban las estrellas los marinos para ubicarse desde cualquier lugar del mundo, también me explicaba cuáles eran las constelaciones más importantes, sus descubridores, los nombres de cada una y la distancia que hay entre algunas estrellas o algunos planetas con la tierra. Ella parecía muy interesada en comentarme todo lo que había aprendido durante su tiempo en la universidad y yo muy atento escuchaba cada palabra sin pasar por alto una sola, ya que me interesaba el tema y más aún si me lo explicaba ella porque si me lo explicaba Stephen Hawkins no hubiese prestado tal cantidad de atención. La noche provoca misterios en nuestro cuerpo que no podemos controlar y así sucedió conmigo que en un fugaz movimiento estiré mi cuello y mis labios hasta los labios de Eliana para besarla y sentir el sabor de ellos mezclados con vino tinto. Qué placer provocó ambas cosas en mi corazón, en mi mente y sobre todo en mi piel. La luna nos iluminaba únicamente a nosotros y podía ver los ojos de Eliana brillar más que las constelaciones de las que hablaba, brillar más que una copa de cristal recién lavada. Entendía por fin que el amor solo se siente y no se estudia, no se explica, no se traspasa como un objeto... solo trasciende al igual que los recuerdos, el tiempo, las palabras. Luego de nuestro apasionado choque de labios estuvimos en silencio durante largos minutos en los cuales nuestros ojos fueron los que hablaron, tuvieron la conversación más hermosa. Y nos confesamos los más íntimos secretos con la mirada. Yo descubrí quién era Eliana verdaderamente sin que ella me lo dijera, aunque siempre me lo dijo y ustedes pueden saberlo si ponen un poco más de atención en lo que relato. Todo era tranquilidad en nuestras vidas, aunque sin querer nuestra relación se estaba volviendo una rutina, sé muy bien que no todas las rutinas aburren, pero esta vez sí fue el caso, aunque no estoy cien por ciento de acuerdo que este fuera el motivo real del quiebre. Nunca hubo una mentira de su parte y mucho menos de la mía, en realidad sí, pero no son la razón del quiebre, con nuestra profunda sinceridad todo fluía como siempre, aunque eso en algún momento a algunos de los dos terminaría por aburrir y estaba segurísimo de que 46


sería Eliana (perdonen ustedes si le sigo llamando Eliana, ya que no pretendo decirles cuál es el verdadero nombre...aunque ya deberían saberlo), y aunque no se aburrió de esto como tal, poco a poco dejaba de ser la persona que conocí y ciertamente yo no tuve nada de culpa ya que ella se rendía a los constantes ahogos de su madre que nunca cambió de opinión y a la atrapante realidad de su entorno. Aunque siempre creí que mi apoyo era suficiente, para nuestra mala fortuna no lo fue. Lamentablemente los hijos hacen lo que sea para que sus madres estén felices, aunque no sea lo que ellos quieren, siempre ceden ante la presión, sobre todo si es una madre como la de Eliana que solo quería que ella fuera una mujer como lo había sido ella. Dispuesta a planchar, cocinar, hacer el aseo, cuidar hijos que no planeó. La madre de Eliana quería mantener las costumbres de nuestros abuelos y antepasados. Si tan solo ella hubiese conocido las pasiones que Eliana reflejaba al hablar, al mirar, al sonreír… todo el mundo sería tan bueno como lo éramos nosotros. Cada día compartíamos menos y sonreía menos también, aunque yo intentaba hacer lo mejor posible para mantener la verdadera forma de pensar y actuar de Eliana, pero no lo conseguía. Ya no escapábamos durante las noches, ni viajábamos al paraíso. Como para Eliana el tiempo no era una unidad de medida no le sería extraño que todo terminara de un momento a otro y así fue, no le importó lo nuestro, no porque lo quisiera fue una decisión que la forzaron a tomar y esa constante presión afectaba su actitud conmigo, ni siquiera le importó ella misma ya que fue muy drástica en su cambio o quizás yo exagero demasiado. Pero la música que bailaban nuestros labios, quedó en una solitaria danza, las llamadas del olvido eran cada vez más frecuente en su vida y siempre optó por ignorarlas, hasta que decidió por tomar la última llamada que sonó en su corazón. Perdió la guerra a la que quiso someterse, pero ganó la guerra a la que me sometió y le agradezco constantemente. Yo me convertí en un hombre distinto, sin miedos, con ansias de cambiar miles de cosas y con una personalidad bastante definida muy lejos de lo que era antes de ella, pero no era suficiente para no sentir el corazón desolado, un corazón que seguiría así por mucho tiempo, ya que ella lo expandió hasta su límite y aunque nada es imposible, 47


puedo asumir que nadie podrá cubrir el espacio que se creó en él, mucho menos en mi cabeza, que se adecuó para ciertas metas que ya estoy por cumplir. La pintura de mi pieza está completamente roja y sigo sin entender una minúscula parte de lo que es el amor, aunque estoy seguro que el recorrió mi cuerpo durante todo este tiempo. Por otro lado, conocí lo que es el desamor, es algo que nos incita a ejercitar la memoria, a temer a estas nuevas experiencias, aunque la valentía sea gigantesca. Es algo real, tangible, ya que algunos recuerdos son reales. Los provoca algo material como el gorrito de lana con animales o nuestro termo para ocultar el vino que bebíamos. A propósito… debo comentarles que el alejamiento solo fue de su parte, ya que yo aún sé de su vida. Eliana dejó el alcohol, quizás solo durante un tiempo. Ya que aún vive y no se puede hablar de siempre. Cambió de carrera y ahora estudia para ser dentista. Una carrera que no trasciende en nada, que no cambia nada, no mejora nada más que la salud y no crean que considero esto inútil, pero es algo mínimo en comparación a los grandes planes que un día tuvo. Ahora viste de ropa formal y usa lentes del tipo intelectual como lo hacen la mayoría de las personas hoy, yo nunca supe que tenía problemas con la vista, así que asumo que es solo por moda. En cambio, yo, dejé de usar la ropa que siempre me gustaba mezclar y ahora me visto con lo primero que encuentro en mi ropero, bebo cada día, cada fin de semana, cada hora y no soy un alcohólico. También escribo poesías como la que un día le escribí a Eliana. Además, debo confesar que estoy profundamente desenamorado, y eso que todo esto acabó hace una semana. No le guardo amor ni rencor, es más, siento todo vacío por dentro. Ninguna sensación aborda mi piel o quizás solo estoy bloqueando el rencor que sentí inmediatamente luego del fin, no es necesario que siga reiterando lo mismo, ya que está todo asumido. Prometo no contar nada más, pero sí dejarlos con el último poema que le escribí: "Esto jamás hubiese terminado O quizás sí, pero no de esta manera tan drástica 48


aun repudio su actuar cobarde pero más aún el mío, cobarde también. Ya está todo concluido y felizmente agrego que ella parece irradiar felicidad lejos de mí al igual que yo... lejos de mí también Al fin y al cabo, siempre sospeché que estábamos siendo egoístas y no teníamos ningún derecho. Perdonen nuevamente mi cobardía pero si hoy están leyendo esto tranquilamente es porque nunca me han conocido tanto como ella. A veces me revuelvo entre los recuerdos y puedo notar que éramos el uno para el otro pero no para amarnos sino para aprender del amor aunque ya es tarde nos destruimos y volvimos a crearnos de una manera muy distinta he ahí el conflicto nos conocimos muy jóvenes"

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LA ETERNIDAD DE UN RESULTADO De Fernando Pinto Hurtuvia se terminรณ de imprimir en el mes de junio de 2016 en los talleres de editorial Isidora Cartonera, Santiago de Chile. www.isidoracartonera.blogspot.com 51


"La eternidad de un resultado" (2016) por Fernando Pinto