Boletin Formando en Bioética N°9

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Formando en AÑO IX NÚMERO

09 NOVIEMBRE 2010

Bioética Boletín del Instituto de Salud MSC Cristóforis Denéke ISDEN

EDITORIAL

Cuidar el planeta: un desafío ético

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Saberes Ecología, todo un paradigma Alirio Cáceres

Encuentros “Hay que repensar la forma en que vivimos” Entrevista a Óscar Feo

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Para reflexionar La ética del cuidado del planeta Roy May

Entrevista Mons. Pedro Barreto Arzobispo de Huancayo “Hay que cuidar la casa de todos”

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Humor ecológico Selección de viñetas sobre ecología que dan que pensar

El planeta es la casa de todos y la casa de todos hay que cuidarla. En la actualidad el cuidado y la defensa del medio ambiente no son una apuesta romántica de personas nobles por cuidar a los animales y las plantas. Se trata de una obligación primordial nuestra por preservar los recursos de la naturaleza que explotamos indiscriminadamente y que amenaza la sostenibilidad de las próximas generaciones, no tan lejanas. En este número queremos llevar a la reflexión sobre este tema que probablemente esté en boca de la gente, aunque no con la debida importancia y urgencia. No pretendemos escandalizar o perturbar los ánimos sobre esta situación, sin embargo creemos que hay que trabajar por aminorar el problema y actuar empezando por cada uno: jóvenes, estudiantes, amas de casa, profesionales, trabajadores, padres de familia, artesanos, empleados, niños. ¿Cuánta conciencia tenemos del problema?, ¿cuidamos la casa común y única que tenemos?, ¿hablamos con nuestra familia y amistades?, ¿qué estamos haciendo por mejorar esta situación? Actualmente vivimos con un modelo de vida que no armoniza con la naturaleza, sino que la depreda y la desgasta; no la ve como morada del ser humano: ¿acaso tenemos el derecho de hacer lo que queramos con el mundo?, ¿somos amos y dueños del planeta? Hay cuestiones éticas fundamentales que resolver para lograr un estilo de vida sostenible en el tiempo. Las pequeñas iniciativas que podamos hacer pueden constituir los ladrillos de una propuesta colectiva que sea ética, democrática, sostenible y esperanzadora para salir de este problema. Pero aún la tarea es grande y necesita que todos y todas nos involucremos en su gestión. Creemos que hay una responsabilidad inmensa: ¿Qué mundo recibimos de nuestros padres?, ¿Qué mundo estamos dejando a nuestros hijos? Estamos a tiempo, aunque ahora tengamos que movernos más rápido y no quedarnos indiferentes y en silencio ante esta situación. “Lo único que necesita el mal para triunfar, es que las personas buenas no hagamos nada” (Edmund Burke, escritor irlandés) EQUIPO ISDEN


Ecología: todo un paradigma Alirio Cáceres*

H

oy en día abundan expresiones como ecosistema,

ecotecnología, ecoturismo, ecodiseño, ecologismo, ecofeminismo... crisis ecológica, conciencia ecológica, huella ecológica, política ecológica, factor ecológico... ¿A qué nos referimos? El prefijo «eco» viene de la raíz griega oikos, que significa casa, hogar. Algunos lingüistas precisan que oikos no es sólo la estructura física de la vivienda, sino las relaciones que se dan al interior de la casa y constituyen la identidad de una familia. «Logos» por su parte, se refiere al estudio, tratado o argumentación sobre algo. En 1866 Ernst Haeckel, zoólogo alemán, construyó el término ecología tomando como base oikos y logos, para referirse al «conjunto de conocimientos referentes a la economía de la naturaleza, la investigación de todas las relaciones del animal tanto con su medio inorgánico como con aquellos animales y plantas con los que se relaciona hostil o amistosamente». Una «casa» cada vez más grande Esa primera definición de ecología ponía el énfasis en las relaciones e interrelaciones de los animales con su entorno. Desde entonces, el -oikos de la ecología, la «casa» a la que se refiere, se ha venido ampliando, en estos tres ejes principalmente: a) El reconocimiento y vinculación del ser humano en la red de relaciones de los organismos vivos ha llevado a comprenderlo como parte activa de la naturaleza, obligando al diálogo entre ciencias naturales y ciencias sociales. b) El surgimiento de un pensamiento inspirado en la teoría general de los sistemas, y especialmente en el concepto de ecosistemas, para referirse a la complejidad e interconexión de los factores físicos que forman lo que llamamos el ambiente, lo que introdujo en la ecología una perspectiva de globalidad sistémica. c) La globalización planetaria: de ser la preocupación por las relaciones en el entorno de los animales, la ecología ha pasado a ser actualmente la manera de abordar las

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interrelaciones de todos los seres vivientes en este -oikos azul, lleno de agua, que llamamos planeta Tierra. Tratando de entender la crisis ecológica Son numerosos los esfuerzos de clasificación de las corrientes. Por ejemplo, Felix Guattari (2000) plantea tres comprensiones de ecología: a) -Natural, referida a las relaciones con el medioambiente. b) -Social, referida a las relaciones en la sociedad. c) -Mental, referida a la subjetividad de la persona. Leonardo Boff agrega una más, que denomina Ecología Integral, y que comprende las tres anteriores desde una perspectiva de religión, es decir, de religación con el Misterio, la Divinidad, la fuente de la Vida. Roy H. May (2002) habla de ecología convencional, ecología mayordómica, ecología -social y ecología -profunda, e identifica al ecofeminismo y la ecoteología como tendencias emergentes. La ecología convencional se basa en criterios tecnológicos y economicistas considerando a la naturaleza en su valor instrumental, como recurso, como fuente de capital. La ecología mayordómica se deriva del imaginario bíblico en el que hay un Dios que delega la administración del -oikos en el ser humano. La ecología -social se fundamenta en la justicia e integra los problemas sociales, económicos y políticos a la crisis del entorno biofísico. La ecología -profunda critica los valores de la modernidad y apuesta por un biocentrismo, esto es un igualitarismo en la valoración de toda forma de vida. Por su parte, la integración de las preocupaciones ecológicas al movimiento feminista y a la teología de la liberación, derivan en el surgimiento del ecofeminismo y la ecoteología latinoamericana. Tal diversidad de comprensiones de la Ecología, obedece al sinnúmero de explicaciones de la crisis que afronta la humanidad y todas las formas de vida en el planeta. En la medida que se identifican causas cada vez más profundas, aparecen dimensiones y rasgos de esa «nueva» Ecología.

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Así, a la explicación técnica y económica, le corresponde una ecología que hace énfasis en las soluciones tecnológicas. Una ecología social, se mueve más en el orden de la crítica a las estructuras sociales y el tipo de civilización. Una ecología profunda asume el tema de los valores, dando cabida a perspectivas éticas, morales, espirituales y religiosas. Se nota un tránsito de lo que se podría denominar una ecología exterior a una ecología- interior. De la ecología ciencia a la ecología paradigma De esta manera es posible afirmar que la Ecología es ciencia, pero a la vez, se comprende hoy en día como paradigma, enfoque, conjunto de presupuestos filosóficos que brinda una mirada y una manera de comprender e interpretar la realidad. En perspectiva de ciencia, la Ecología contribuye a interpretar la realidad, a responder la pregunta sobre lo que está sucediendo y explicar porqué pasa lo que pasa. Sin embargo, aun en su sentido más restringido y aplicado a las ciencias naturales, dicha interpretación de la realidad se da a través de la cuantificación y experimentación propia de las ciencias empírico – analíticas en diálogo con las ciencias sociales. En este contexto, vale recalcar que la Ecología es interpretación y que incluso en términos de estadísticas no hay una única palabra, se trata de un conocimiento en movimiento, relativo y dependiente como toda ciencia, de los acuerdos intersubjetivos. Los profesionales expertos en Ecología prestan un gran servicio a la humanidad tratando de explicar la estructura, dinámica y funcionamiento de los ecosistemas. Otras personas y grupos hacen uso de esos datos científicos para construir nuevos conocimientos que posibiliten la sostenibilidad de la vida en el planeta. Es ahí de donde se nutren los movimientos ecologistas (más ligados a la conservación y preservación de la naturaleza) y los movimientos ambientalistas (más cercanos al debate sobre los modelos de desarrollo y sus componentes económicos, políticos y culturales). Otra cosa es hablar de la Ecología como gran paradigma, el Paradigma Ecológico, pues se refiere a -un enfoque para comprender la vida. En este sentido, se entiende la propuesta de Edgar Morin (2001) de -ecologizar el pensamiento, y el aporte de Gregory Bateson (1985) respecto a cultivar una -ecología de la mente. Durante el III Foro Mundial de Teología y Liberación, «agua, tierra, teología para otro mundo posible» celebrado en Belém (Brasil, 2009), la tendencia fue la de optar por la Ecología Integral y considerarla ya no tanto como una ciencia aislada, sino como un gran paradigma para comprender las dinámicas y relaciones de la vida. En resumen, la Ecología no se agota en el estudio de las relaciones con eso otro, no-humano, que constituye el entorno biofísico y que comúnmente se ha denominado naturaleza, sino que involucra las dinámicas culturales (sociales, económicas, políticas, religiosas), sus imaginarios Formando en Bioética N° 9 / Oct.-Nov. 2010

subyacentes, las racionalidades que las sustentan y en general, el cúmulo de representaciones mentales que describen las cosmovisiones, las relaciones consigo mismo, con los otros, con lo otro y con Dios (o la imagen que se tenga de trascendencia y de sentido a la vida). El Paradigma ecológico emergente, reconoce que la naturaleza es sujeto, es -alguien (Madre Tierra, Hermana Tierra, Gaia, etc.) y que los seres humanos formamos parte de ella. Además, el acercamiento creyente supera la idea de concebir lo que existe como «recurso natural» para dar cabida al valor intrínseco como Creación y por tanto, establecer el contacto con el Dios Creador. En este ámbito aparece la contribución de la- Ecoteología, un sentir-pensaractuar sobre la relación de Dios con su Creación. Pero tanto la ecología como la ecoteología son insuficientes para interpretar la crisis y plantear un giro que posibilite algún tipo de solución en el marco de otro mundo posible. Por esta razón, el -paradigma ecológico debe gestarse desde una Eco-Sofía, es decir, una sabiduría (-sofía) que permita conocer y comprender los ritmos del -oikos, y así, facilitar la convivencia en esta -casa. Una sabiduría de construir unidad desde la diversidad de la vida, para que la vida perdure. Tal ecosofía conserva reductos en las tradiciones indígenas ancestrales, en las cosmovisiones orientales y se vislumbra en los estilos de vida que surgen de los grandes maestros espirituales. Por eso, la mística basada en la austeridad y la no violencia, la solidaridad y el servicio, el cuidado y la compasión, se constituye en pilar para buscar confluencias y establecer plataformas de una auténtica ética ecológica. En síntesis: la «Ecología» expresa muchas de las búsquedas existenciales contemporáneas, se manifiesta en una gran variedad de corrientes, y se ha constituido ya hoy día en todo un nuevo paradigma. Una conciencia ecológica «radical» nos llevará a lo profundo, a las «raíces». Nos ayudará a construir una manera nueva de interrelacionarnos con el Todo. * Ingeniero químico ecoambientalista. Docente e investigador de la facultad de teología, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá). Artículo tomado de la Agenda Latinoamericana 2010

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DATOS PARA PENSAR

Medio Ambiente

Una situación que urge resolver Uff, qué calor. Últimos cálculos dicen Panorama que al 2050 la temperatura aumentará de 0.8º actuales a 2º ó 3º lo cual tendrá severas consecuencias

Marea alta. La subida de temperatura derretirá los casquetes polares y aumentará el nivel de los mares entre 18 y 59 cm.

Desastres. Ocurren sequías e inundaciones, además de otros desastres (friaje, tormentas, tornados, etc) . En el 2008 los desastres naturales han afectado a 211 millones de personas, 235 mil muertos y 181 mil millones de dólares en pérdidas.

Quiero más energía. Al ritmo que

asustador. S e g ú n previsiones de la ONU: a mediados de siglo, la exigencia humana sobre la naturaleza será dos veces superior a la capacidad de producción del planeta. Es probable el agotamiento de los activos ecológicos y el colapso del ecosistema. instituciones, ni reglas universales, capaces de promover los cambios necesarios a escala mundial. Las convenciones de la ONU exige consenso para tomar decisiones. Es difícil, por intereses contradictorios.

Otro estilo de vida. Es

Dónde está la riqueza. Las tres Acción e inversión ¡Ahora! personas más ricas, juntas, tienen más riquezas que la producción económica anual de los 48 países más pobres, donde viven 600 millones de personas.

“Terminator”. Estamos deteriorando 257 personas con riquezas que pasan de los mil millones de dólares cada una, tienen juntas más que la renta anual conjunta del 45% de la Humanidad, 2,800 millones de personas.

Consumismo salvaje. Estamos Deuda eterna. Hoy, los países en consumiendo un 30% más de la capacidad de reposición del planeta en recursos naturales.

del mar o en campos de petróleo agotados; células de combustible; vehículos híbridos; energía eólica (viento), solar, biocombustibles, etc. indispensable cambiar de estilo de vida, poner en práctica un nuevo patrón de consumo que ahorre recursos, que no los desperdicie. Las matrices energéticas tienen que ser reformuladas. los factores y costos ambientales han de ser puestos en el centro desde el principio en todas las políticas públicas y todas las empresas privadas, para ser evaluados, aprobados o no, y atribuidos a quien los genera.

38% de la energía total, al 33% en el 2030. Aumentarán su intervención el gas y las energías renovables.

los ecosistemas a un ritmo nunca visto en la historia de la humanidad. Casi un tercio de las especies conocidas se ha extinguido en 3 décadas.

Tecnología al rescate. Se ensayan propuestas de originar energía:

Petróleo cae. El petróleo caerá del

climáticos podrán sumergir a la economía mundial en la peor recesión planetaria de la historia reciente” Sir Nicholas, ex jefe del Banco Mundial.

crisis de modelo de civilización. Nuestros modos de vivir son insostenibles, incompatibles con los recursos del planeta.

Problema central. No tenemos Enterramiento de carbono en el fondo

vamos, el consumo de energía en el mundo aumentaría 71% el 2030. Los países industrializados consumen el 51% del total de energía mundial. Un habitante de ahí consume 11 veces más energía que uno de países pobres.

Economía en riesgo. “Los cambios

Crisis de civilización. Vivimos una

desarrollo pagan más de mil millones en INTERESES POR DÍA a los bancos internacionales.

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Costará mucho menos afrontar el problema que pagar el precio de las consecuencias, si no lo hacemos ahora. Es una tarea grande que involucra gobiernos y ciudadanía. ¿Qué pensamos de este panorama?, ¿Por qué estamos así?, ¿Cómo mejorar esta situación? FUENTE: servicioskoinonia.org

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ENTREVISTA

“Hay que repensar la forma en que vivimos”

¿El tema ecológico y medio ambiental es un tema ético?

servicios. Es una crisis de sobreproducción

Definitivamente sí. Yo parto del criterio de que estamos viviendo en el marco de una crisis global; no sólo económica, alimentaria, ambiental. Es una crisis global: de una forma de vivir, de una forma de entender el mundo. Y eso es la ética.

Estamos hablando también del cambio climático, y también tenemos que hablar de la desertificación, la deforestación, la tala de la Amazonía de forma irracional.

En ese sentido yo resalto que la crisis actual en la que nos encontramos es de tal magnitud que configura lo que algunos sociólogos llaman una “crisis de orden civilizatorio” porque es aquella que obliga a la humanidad a repensarse a sí misma, y este es un problema ético. ¿Que está sucediendo, Dr. Feo? Te voy a dar tres hechos que a mi juicio me parecen brutales: Número uno. Cuando hablamos de una crisis alimentaria estamos diciendo que hay más de mil millones de personas en el mundo que están padeciendo hambre (además de los millones de desnutridos) en un mundo que produce más alimentos de los que necesita para alimentar a toda la humanidad. No es un problema de que no hay alimentos sino que están distribuidos de una forma absolutamente irracional. O te pudiera hablar de la crisis energética. Hoy en día se consume 80 millones de barriles de petróleo al día. Hace 30 años era sólo 40, hemos duplicado el consumo porque vivimos en un mundo que acelera su producción de capital, de alimentos, de bienes y

Pareciera que el modelo aceleradísimo de producción… daña la vida en el planeta. Esto es sin duda un gran dilema ético y moral. ¿Este modelo no puede sostener la vida en el planeta? No, definitivamente este modelo de desarrollo no es sostenible. Por eso tenemos que buscar un modelo de desarrollo que sea sustentable, solidario, que sea justo. Y las iniciativas como el reciclaje, los bio-combustibles, entre otros, ¿no responden a este problema? Creo que no. Por el contrario, en algunos casos, contribuyen a su mayor desarrollo. El mejor ejemplo usted lo acaba de mencionar: los biocombustibles. Los bio-combustibles aparecían como una nueva forma de consumir menos petróleo y por lo tanto menos combustible fósil que son parte del problema de la crisis ambiental. Pero resulta que muchos países (ya está claramente demostrado) lo han desarrollado en sitios donde antes se sembraban alimentos. Entonces se está dejando de producir alimentos para producir energía para los vehículos. Además producir bio-combustibles

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Por: Juan Vilcabana

requiere quema de muchísima energía a la vez. Lo que parece una solución termina siendo un problema, no por sí mismo sino justamente por ese modelo de desarrollo y de acumulación acelerado que no ven la vida sino el lucro y la ganancia. Ésta es una crisis ambiental muy grande entonces…Es un problema tan grande porque amenaza la vida del planeta ¿Y los líderes de las naciones lo consideran realmente así? Yo creo que si. El problema es que muchas veces los que lideran desde la ONU, desde las presidencias de los países, no son los que tienen realmente el poder para resolver estos temas. Son las grandes corporaciones transnacionales que en función del lucro y la ganancia determinan muchas de las acciones de los políticos. ¿Por qué EE.UU. se niega a firmar el protocolo de Kioto? El ex presidente George Bush lo dijo claramente: porque afectaba los intereses de las grandes empresas de los EE.UU. Y Los intereses de los EE.UU. son los intereses de sus empresas y corporaciones Hay un documental extraordinario hecho por Al Gore que fue durante 8 años vicepresidente de los EE.UU., y en ese documental demuestra claramente que desde ese altísimo cargo no pudo hacer nada porque el gran poder corporativo que domina al mundo le impidió que desde la vicepresidencia

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hiciera algo. Y él es un ecologista convencido. ¿Este gran poder corporativo no se ha dado cuenta acaso de que esta situación también los afectará? Lamentablemente hay una especie de leyes a nivel económico que dominan por encima de lo que piensan los hombres. No creo que Bill Gates quiera que el mundo se acabe, pero la dinámica de la acumulación del capital es muy fuerte. Hay una ley económica que se llama la obtención de la máxima ganancia con el menor costo posible. En ese sentido es una dinámica económica que está por encima de los hombres. Por lo tanto se trata de un nuevo sistema de vida del planeta, donde los principios fundamentales no sean la acumulación, la competencia y el mercado, sino la solidaridad, la complementariedad entre los pueblos, la unidad. Es un trabajo inmenso trabajar por ello?

planetas Tierra. Ese modo de vida que se ha construido basado en el consumismo extremo y exagerado no es sustentable. Sólo Nueva York consume más energía que gran parte de África Sur.

¿cómo

Hay varias formas de hacerlo. En primer lugar hay que tener clara conciencia de que es una tarea de gran magnitud… ¿Aún no lo tenemos claro la mayoría de la población? Yo creo que no. Hay una especie de, por un lado, conformismo y por otro, mucha duda. Las grandes empresas saben eso. Una vez la Exxon lo dijo claramente: “nuestro producto es la duda”. Es que la gente dice “el mundo no se va acabar”, “es que eso no me va tocar a mi”. Es una dimensión donde la gente se atrapa y tiene pocas posibilidades de actuar a nivel individual. Pero yo creo que muchas cosas se pueden que hacer a nivel de lo local, de lo individual, de lo político, de lo familiar, de lo colectivo, de los países, de los centros internacionales. Yo soy de los que creen que con optimismo y con acción es posible hacer una reversión de esta situación. Por supuesto que es una tarea extremadamente compleja. ¿Qué hemos avanzado en estos últimos 10 años? Por un lado el problema ambiental es de tal magnitud que se ha podido

Eso plantea un problema de ética de la vida colocar en las agendas políticas y de los medios de comunicación. Antes no estaba tan claro. Hoy se hacen cumbres sobre el cambio climático, cumbres sobre desertificación. Esto se ha colocado en la agenda de los organismos internacionales, en las agendas de los países. Hay organizaciones y organizaciones que están tratando de generar conciencia ciudadana en relaciona al trema. Pero insisto que esto no se resuelve a nivel individual, esto se resuelve cuando logremos hacer converger la acción política, la acción de los organismos internacionales, la acción de los gobiernos nacionales, con la acción de los movimientos sociales. Entonces, ¿tenemos que cambiar la forma en que vivimos, Dr. Feo? Un estudio de las Naciones Unidas para el medio ambiente decía que si quisiéramos que los 6,500 millones de personas en el mundo vivieran al estilo de vida americano se necesitarían 4 ó

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Claro, eso plantea repensar la vida. ¿Qué es lo que Yo quiero tener en la vida para ser feliz? Eso implica repensar el concepto de confort, de comodidad y de bienestar. Porque si confort significa tener tres autos, una casa de tres piso con piscina y que tenga todos los electrodomésticos... no es posible mantener todo eso. Hay que repensar la vida no en función del consumo sino en función de la satisfacción colectiva de las necesidades de todos. Hay una frase de nuestros ancestros, de nuestros abuelos Quechuas y Aymaras que dice algo así: “vayamos todos juntos, que nadie se quede atrás, que todo alcance para todos y que a nadie le falte nada”. Eso hay que hacer con el mundo. No un mundo en el que 100 personas tienen más que 2,500 millones. Es un mundo donde haya más equilibrio, en el que haya más justicia, más equidad y que haya una redistribución más adecuada de bienes que se producen en la tierra. (FIN)

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La ética del cuidado del Planeta Roy May*

«

Dios de las aves, Dios del gran pez, de las estrellas, Dios...» reza un himno evangélico. ¡Qué descripciones más extrañas! Dios de los seres humanos, sí, pero, ¿Dios de las aves, los peces y las estrellas? Por demasiado tiempo nos hemos encerrado en una teología y una ética humanocéntricas, pero los grandes problemas ambientales, como el calentamiento planetario y la progresiva extinción de especies -realidades que afectan no solamente «la naturaleza», sino también el bienestar de los seres humanos- demandan un cambio de paradigma, hacia una ética del cuidado del planeta: una ética que provoque un cambio en nuestra relación con la naturaleza. Una ética que también contemple a las aves, los peces y las estrellas. Será una nueva ética. El pionero de una «ética de la tierra», Aldo Leopold (+1949), nos recordó que «todas las éticas se apoyan sobre una sencilla premisa: el individuo es miembro de una comunidad formada por partes interdependientes... La ética de la tierra sencillamente agranda los términos de la comunidad para incluir terrenos, aguas, plantas y animales, o, colectivamente dicho: la tierra». Esta ética «modifica el papel del -homo sapiens, de conquistador de la comunidad de la tierra, a un simple ciudadano y miembro de ella», decía Leopold. La comunidad es la preocupación básica de la ética cristiana, como lo evidencia Pablo mediante el uso frecuente de la palabra griega -koinonía, que significa comunidad, comunión o simplemente unión. La ética de Pablo es una preocupación por la koinonía... por la comunidad. En otra forma, vemos esto en el primer mito de la creación de Gn 1-2.3: Dios crea el cosmos (un «arreglo» en griego), es decir, una «comunidad» cuyas partes están interrelacionadas. Los seres humanos, los animales y las estrellas existen juntos, interrelacionados. Mediante esta «comunidad» la vida se hace posible y es bendecida como «buena». Esta idea de comunidad une «cultura» y «naturaleza». Las

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dos son inseparables e interdependientes, y cada una afecta a la otra. El ser humano pertenece a la naturaleza y a la cultura, de la misma manera como las aves, los peces y las estrellas pertenecen tanto a la cultura como a la naturaleza. La ética trata de comunidad. Se preocupa por relaciones. Le interesa la «convivencia»: el vivir juntos/as en una sola casa, el -oikos de Dios. Las relaciones son metabólicas (Marx) y forman «el circuito natural de toda la vida» (Hinkelammert). Una ruptura en el circuito significa la muerte. Así que no se puede limitar la «comunidad» a las relaciones con nuestros y nuestras semejantes. Con-vivimos con otros seres vivos. Son partes de la comunidad -convivencia-, nos guste o no. Nuestra dependencia de ellos es enorme, tanto física como existencialmente. Entonces, la ética ha de considerar necesariamente la relación entre los humanos y los no humanos. Tal ética, como dice Leopold, significa que debemos estar «listos para admitir que los pájaros continúen ahí por un asunto de derecho biótico, pese a la ausencia de provecho económico para nosotros». Según el otro relato de la creación, el deAdán y Eva en Gn 2.43.1-24, está claro que el ser humano debe responsabilizarse del cuidado de la convivencia. La figura central es el campesino que cuida el huerto. Aquí la relación interdependiente entre «cultura» y «naturaleza» se percibe con claridad. Hechos de la misma sustancia que los otros animales («barro» o «polvo» de la tierra), Adán y Eva tienen una relación orgánica con la vida no humana y tienen que atender las necesidades no sólo de sí mismos, sino de todos, cuidándolos y cultivando la tierra, todo como fideicomiso de Dios. Su responsabilidad es servir. Su tarea es la de cuidar la tierra, una tarea -confiada a ellos. Es un compromiso ético. Una buena ética no se basa en reglas y normas, sino en la capacidad de discernir las respuestas o conductas adecuadas a contextos diferentes. En este sentido, la ética de la tierra o del cuidado del planeta «puede considerarse como una guía para enfrentar cualquier situación ecológica», dice Leopold. Él mismo propone como guía ética el siguiente

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axioma: «Algo es correcto cuando tiende a conservar la integridad, la estabilidad y la belleza de la comunidad biótica [léase convivencia]. Es incorrecto cuando tiende a todo lo contrario». Qué significa eso exactamente, se determinará según los diferentes contextos y situaciones, pero nos recuerda siempre nuestra responsabilidad moral para con la tierra. Esta ética es urgente porque el problema ambiental, que se presenta cada vez con más fuerza, significa una ruptura metabólica que lleva hacia la muerte (la «Caída»). Ésta es, como dice Leonardo Boff, «la ruptura de la religación universal», que no nos permite sentirnos parte de «una inmensa comunidad cósmica y planetaria» (como propone el Génesis). La crisis ambiental es una crisis antropológica: una pérdida del sentido de pertenencia. Esta se traduce en un comportamiento destructivo hacia la naturaleza, con secuelas nefastas para nosotros mismos. Las causas son múltiples pero tienen sus raíces en la economía política. Los sistemas de producción y comercialización son determinantes. El capitalismo, especialmente en la vertiente neoliberal que absolutiza el libre mercado, requiere la explotación voraz de los bienes de la naturaleza y del trabajo humano, sin controles ni regulaciones. El constante crecimiento o expansión económica (es decir, el mayor consumo), es la regla fundante y la exigencia necesaria para el buen funcionamiento del sistema. Así, convierte todo en mercancía, cuyo valor es el valor de venta. La naturaleza tiene valor si se la puede vender, o fabricar con ella algo para la venta. Pero si las causas últimas se encuentran en el modelo de economía política, las causas inmediatas frecuentemente se ubican en la administración del sistema, lo que se puede llamar «gobernación ambiental». Ésta tiene que ver con las políticas y regulaciones referentes a la relación con la naturaleza y al uso y la conservación de los recursos naturales. Tanto bajo gobiernos democráticos como no democráticos, la gobernación ambiental se determina en gran medida por relaciones de poder que obstaculizan la regulación y los controles ambientales o que permiten que se los ignore impunemente. En fin, el capitalismo no tiene lugar para «cuidadores/as», sino sólo para explotadores/as y consumidores/as. Por eso una- ética del cuidado del planeta es una ética -subversiva. Por esta razón, además, una ética para la convivencia es una ética radicalmente política. La configuración material de la convivencia es consecuencia de una lucha sociopolítica. La economía política fomenta intereses poderosos, jerárquicos, Formando en Bioética N° 9 / Oct.-Nov. 2010

que se imponen en función de sus propias necesidades y deseos. Asimismo, es una ética social, pues los efectos de la destrucción ambiental afectan de diversas maneras a los diferentes sectores sociales. Son los pobres los que sienten en forma directa el deterioro ambiental; son ellos y ellas cuyos barrios se tornan basureros de los ricos; cuyas fuentes de agua están contaminadas por las grandes empresas agroindustriales y cuyas casas no disfrutan de la salubridad básica. Es importante comprender que el problema ambiental y el problema social están unidos. Eduardo Gudynas, ambientalista uruguayo, afirma que «los sistemas humanos [existen] en una continua y estrecha interrelación con los sistemas ambientales». Los dos problemas «son ante todo consecuencia de una visión de la sociedad y del entorno». Las dos luchas convergen en una sola. Luchar por cambios orientados hacia la justicia y el bienestar de las mayorías humanas y de las aves, los peces y las estrellas será conflictivo política y socialmente. No obstante, emprender la lucha es una exigencia ética. Uno de los forjadores de la filosofía de la liberación, el colombiano Luis José González Álvarez, lo pone en forma bien clara: «El valor de la vida no sólo nos obliga a respetar las relaciones de equilibrio entre los elementos de un [eco]sistema, sino que nos exige también impedir que otros las destruyan, y a reconstruirlas cuando ya han sido destruidas». El cuidado del planeta exige impedir la acción de los que lo están destruyendo. La justicia, entonces, es el fundamento de la -ética del cuidado del planeta, porque sin la justicia la convivencia no funciona como «el circuito natural de toda la vida». «La lucha por la justicia en términos concretos de relaciones humanas -dice Ivone Gebara- implica una práctica de la justicia respecto al ecosistema. No habrá vida humana sin la integridad de la vida del planeta, con sus innumerables expresiones». Nuestro bienestar está ligado al de las aves, los peces y las estrellas. Es propio de la naturaleza humana crear ambientes; modificamos la naturaleza y tenemos que hacerlo para sobrevivir. Todo depende de cómo hagamos las modificaciones. Podemos ser «conquistadores» para imponernos sobre la naturaleza, o podemos ser «ciudadanos/as» y buscar formas de colaboración con ella. Esto último exige no solamente nuevos -conocimientos, sino una nueva conciencia de nuestra pertenencia a la naturaleza. Conciencia y conocimiento: he aquí la nueva ética del cuidado del planeta. Artículo extraído de latinoamericana.org

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ENTREVISTA

Monseñor Pedro Barreto

La Iglesia y su misión de preservar y defender la naturaleza

Juan Vilcabana

Ud. como pastor de la iglesia católica se ha involucrado en la problemática ambiental de su región. ¿Cuál es la posición de la Iglesia frente al tema del ambiente? La relación de Dios con el hombre como criatura tiene una vinculación armónica con la naturaleza, por tanto cuando hay una armonía de alguna manera estamos respondiendo a la voluntad de Dios. La persona crece madura y se compromete con los demás y esto se da también en la medida en que cuida el medio ambiente. Ahí esta el fundamento en que se basa la Iglesia. ¿Qué nos dice la última Conferencia episcopal latinoamericana celebrada en Aparecida (Brasil)?

cuidar la creación de Dios como casa común de todos los seres vivos y matriz de la vida de todo el planeta, más aún cuando los efectos del calentamiento global y de la contaminación nos afectan a todos, pero de manera especial a los más pobres que son los más vulnerables. ¿Cómo ha intervenido la Iglesia peruana en este aspecto? La iglesia en el Perú, en los últimos años, ha venido respondiendo a los problemas más regionales y locales. En mi caso, como Arzobispo de Huancayo, me he involucrado en los casos de contaminación de La Oroya y las riveras del río Mantaro. Sin embargo creo que hay toda una conciencia a nivel mundial en los

Bueno, en primer lugar dice que la fundamental conclusión es el encuentro vivo con Jesucristo. El documento (final de Aparecida) da cuenta que la situación de desprotección de las grandes mayorías y el descuido del medio ambiente es muy fuerte debido a un sistema económico donde se privilegia la riqueza y el lucro por encima de la dignidad de la persona humana. Y el compromiso de la Iglesia y de todos es

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documentos de la Iglesia así como el reciente mensaje del Papa Benedicto XVI el 1 de Enero (del 2010) que nos dice: “si quieres construir la paz, cuida la creación”. La misión evangelizadora de la Iglesia abarca todos los aspectos de la persona humana, y es importante señalar que la cuestión ambiental no es algo al margen de eso. Monseñor ¿cómo así se involucra en la defensa del ambiente en su región? Yo llego en Setiembre del 2004 como Arzobispo de Huancayo, y al poco tiempo tuve que darme cuenta de la tremenda situación de injusticia que se vivía y que afectaba a la población de La Oroya. Así que me involucré con este compromiso ecológico-ambiental desde mi misión evangelizadora. Para algunos que no conocen la Doctrina Social de la Iglesia pueden decir que me estaba metiendo en un campo que no me corresponde, pero lo cierto es que es parte de nuestra misión pastoral involucrarnos en la problemática de la región, particularmente la ambiental que es la más grave. ¿Ha cambiado esta situación en La Oroya?

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Se mantiene con su grave contaminación pero lo que sí a cambiado es la conciencia ambiental de la población. El problema no sólo radica en La Oroya, que es una de las ciudades más contaminadas del mundo, sino también en toda la cuenta del río Marañón. Todavía siguen los relaves mineros, los desechos químicos en las riveras del río, pero lo que si ha cambiado fundamentalmente es la conciencia social de la responsabilidad del cuidado ambiental. Lo que da esperanza es que los niños y jóvenes están más sensibilizados en esta problemática y en ese sentido esperamos que en los próximos años vayan creciendo propuestas de remediación ambiental.

La Oroya hablamos de una empresa: la Doe Run Perú, que ya es públicamente conocida a nivel nacional cuál es su tenor de actitudes respecto a la responsabilidad social empresarial. No podemos generalizar con todas las empresas en el Perú pero esto es el punto que afirmamos: es la gran dificultad, porque no hubo transparencia, primaba el lucro por encima de todo y lamentablemente también muchos signos de corrupción. Los primeros años que yo estuve, el gobierno peruano ha estado validando este comportamiento.

¿Qué dificultades han encontrado como Mesa regional en este proceso? En primer lugar cuando hablamos de

¿Qué hace falta para remediar esta situación? Yo creo que hemos avanzado en la sensibilización pero todavía nos falta muchísimo, como vincular una decisión política del Estado de solucionar clara y transparentemente esta problemática que se ha ido dejando, en el caso de La Oroya, desde 1922. Esto no puede seguir así. Yo estoy convencido de dos cosas:

¿Qué reacciones han tenido las personas en respuesta a esta situación? Cuando yo llego en el 2004 ya había un movimiento por la salud en La Oroya que alertaba sobre el grave problema ambiental. Inicialmente como Iglesia propusimos una Mesa de diálogo que articule a organizaciones sociales, incluso empresariales, para poder remediar juntos este problema que viene del siglo pasado. Y a través de una mesa ambiental de la región Junín hemos podido organizar proyectos que ayuden a visibilizar una propuesta de solución integral al problema de La Oroya y la cuenca del Mantaro. Una prueba de ello es que el fondo Italo-Peruano en dos oportunidades nos ha financiado dos proyectos iniciales de toma de conciencia desde el punto de vista científico de la grave problemática ambiental que vivimos.

debía romperse y tenía que tomarse una decisión al respecto. La población ha reaccionado aunque con dolor por la falta de trabajo de este grupo significativo de personas que laboraban allí.

La responsabilidad (ambiental) es de la empresa, del Estado y de la ciudadanía por su indiferencia. En ese sentido la Iglesia ayuda a tomar conciencia de este problema y el Gobierno recientemente ha podido poner limites a esta empresa creando un problema laboral grave pero creemos que la vida y salud de las personas está por encima de esto. El cierre de la Doe Run afectó la economía en este lugar… Lamentablemente la mayoría de la población La Oroya depende de la fundición. El Estado y la empresa siempre han viso el aspecto laboral y es comprensible porque son 2,500 trabajadores, pero tenemos que tomar conciencia que de seguir como estaba la fundición, los únicos afectados serían los niños, la población y los propios trabajadores. Y este círculo

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Que los problemas regionales y de conflictos sociales tienen que encauzarse con un diálogo transparente tanto de la sociedad civil como de las empresas y del Estado. Y yo tengo la esperanza que podamos, nosotros los peruanos, buscar un modelo de desarrollo que sea inclusivo, porque el Perú ciertamente es una bendición de Dios por los recursos naturales que tenemos; no tenemos derecho de vivir en pobreza porque la naturaleza es muy generosa. El otro aspecto fundamental es lo político. Mientras los gobiernos piensan que el Perú macroeconómicamente esté bien pero no haya una distribución justa de la riqueza, ciertamente este desarrollo economicista no es aceptada por la Doctrina Social de la Iglesia. El desarrollo humano es integral, es de toda la persona y de todas las personas. No puede haber desarrollo donde unos se privilegien a costa de la pobreza y sufrimiento de las mayorías. (FIN)

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La bofetada educativa de Brasil al mundo

R

e almente,

como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonía. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio. De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si laAmazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación. También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió Formando en Bioética N° 9 / Oct.-Nov. 2010

enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir. Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!”

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HUMOR ECOLÓGICO

AIR E AGUA

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CURSOS Y EVENTOS

Diplomado en Bioética, salud y ambiente Ya se inició la convocatoria del diplomado “Bioética, Salud y Ambiente“ promovido por el ISDEN y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, con la colaboración del Centro Universitario San Camilo de Sao Paolo (Brasil). Inicia en Marzo del 2011 pero las inscripciones ya están abiertas. Este diplomado está dirigido a profesionales de la salud, docentes de Ética y Bioética, personal de ONGs que trabajan estás temáticas, así como profesionales interesados en dichos temas. Incluye aspectos clínicos y sociales de la Bioética y la salud, y cómo la crisis ambiental impacta en la salud de las personas. El diplomado tiene una duración de un año dividido en dos semestres académicos, y cuenta con una plana docente altamente calificada de reconocida trayectoria en el tema. Cupos limitados. Informes e inscripciones : UARM. Tef. 719-5990 / 424-5322 diplomados@uarm.edu.pe www.uarm.edu.pe/diplomados

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25 de Noviembre Día internacional de la No Violencia contra la Mujer

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