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danzine Publicación de Un Desierto para la Danza

Vol 5

Hermosillo, Sonora, México

www.undesiertoparaladanza.gob.mx

Q

ue veinte años no es nada, dice en su afamado tango Carlos Gardel. Un Desierto para la Danza ha dado el brinco de esa conclusión, hemos llegado a veintiuna ediciones para seguir diciendo la vida a través del cuerpo. Y citamos a Gardel porque de él emana la pasión por el canto, el arte hecho desde el drama, lo que duele y construye. Así la danza, un parto de ideas, una obsesión dicha mil veces, la irrefrenable necesidad de expresar lo que acontece. Empezamos esta edición de Un Desierto para la Danza el viernes 19 de abril. La botella se rompió en la proa que es la Plaza Bicentenario. Con música en vivo los asistentes ciudadanos nos volcamos con el cuerpo al son de cumbia, pop, rock. El convite desde el anfitrión de esta edición, Miguel Mancillas, director de Antares Danza Contemporánea, desde los organizadores, el Instituto Sonorense de Cultura. ¿Y por qué el baile en la plaza? Por la simple y llana razón de que, citando a Mancillas, el origen del baile es el cuerpo, la diversión y para refrendarle al público que todos podemos ejercer la danza. Pudimos ver y sentir, bailar y cantar. El contexto familiar, niños en sus bicicletas y rondando a los bailadores, en sus ojos la alegría y un instante que retendrán en la memoria para siempre.

De la Bicentenario a la Plaza Central de Casa de la Cultura, para ver Ladoalado del mismí-

DEL

Vinieron luego la música electrónica, el video, la tecnología acompañando dos cuerpos en el escenario, o viceversa. Fue La Manga video y danza, con la coreografía En vida hermana… en vida. Y vimos el volar de las gaviotas, la impostergable presencia de la muerte. Muchas aves aposentadas en el escenario. El deceso como un certamen que se gana a pulso y con vocación. Así los días. La constancia en los espectadores. Así el desierto, ponderando también los talleres de danza, uno, dos: Jazz dinámico y Ballet, desde el maestro Guillermo Maldonado, allá en un salón, dos salones, repletos de energía, entusiasmo, dedicación. Un taller más desde la sapiencia de Miguel Zamudio, maestro veracruzano, integrante de la Compañía Nacional de Danzón. Y este taller sobre la iniciación del danzón. Allí las parejas con los ojos bien abiertos y el cuerpo siempre dispuesto. Para el cierre se avecina un taller más, porque la formación es toral, por eso Samuel Lefeuvre, desde Francia, para impartir el 29, 30 de abril, y 1 de mayo, el taller Danza a través de los estados.

A MITAD CAMINO Padres de familia con un cono de nieve en la mano y el placer en la mirada al ver aquellos cuerpos dando sus mejores desplantes. Y por qué no, ellos también para entrar al redondel. Bailar. Cantar.

Fotos: Miguel Galaz y Juan Casanova

simo Antares, hacia el Teatro de la Ciudad, encontrarnos allí con Montréal Danse y su desgajar la belleza con la coreografía Husk. Un día, no, una noche más y La Cebra Danza Gay para estrujarnos los sentidos, con esa diversidad de temas a partir todos, absolutamente todos, desde la realidad.

Así los días, en este camino de danza, a la mitad de este desierto veintiuno, y con entusiasmo a la espera de lo que viene. El palco nos espera. La danza otra vez. (Carlos Sánchez)

Así la danza, un parto de ideas, una obsesión dicha mil veces, la irrefrenable necesidad de expresar lo que acontece.

24 de abril de 2013


Vol 5.

danzine

Hermosillo, Sonora, México

Coordinación: Doris Arenas / Edición: Carlos Sánchez

24 de abril de 2013 Diseño: Argelia Juárez / Corrección: Rosy Orozco

Un EL CUERPO, HERRAMIENTA POÉTICA Cecilia Lugo, coreógrafa de Contempodanza Desierto para la P Danza: lo que representa Carlos Sánchez regunté a Cecilia Lugo, coreógrafa de Contempodanza, si podríamos hacer fotos en el ensayo general de la obra Azul como una ojera de mujer. Respondió que prefería que las fotos se hicieran en la presentación de Un Desierto para la Danza “porque una función es irrepetible”, argumentó. Precisamente sobre ese concepto platícame más, le sugerí.

--El arte escénico responde al aquí y al ahora, sucede en el momento; el momento nunca se repite, los bailarines nunca están igual cuando representan un trabajo escénico, por eso cada función es diferente. La energía que se genera a la hora de estar frente al público, es una energía diferente a un ensayo. En un ensayo los bailarines lo pueden hacer muy bien, pero falta esa tensión que te crea el público que te está viendo, la mirada de tu cuerpo y la mirada hacia ti exige que tú hagas un esfuerzo muy grande para que la mirada no te determine, y no quieras complacer la mirada tampoco, que salgas a hacer un gran esfuerzo por vincularte contigo mismo y sacar lo mejor de ti en ese espacio de verdad que tenemos al interior del ser. Ese es el gran reto del creador escénico, del bailarín, del ejecutante, no tanto del coreógrafo, él ya creó, ya hizo su dramaturgia, montó los pasos, ya hizo la obra, pero quien le da vida a esa obra es el intérprete; él se vuelve la herramienta de la obra: él es la obra, si él lo hace mal, no hay obra.

“Significa el inicio de todo una época, fue un cambio en la danza aquí en Hermosillo, precioso. Significa el crecer en la danza con muy buenos elementos; fui maestra muchos años, conocí a estos muchachitos, los vi crecer, los vi superarse. La danza nació con nosotros y es muy bonito ver cómo ha ido creciendo”. Maestra Matty Suárez

Desierto

RETRO

--La importancia de la mirada es constante en tu propuesta, en tu explicación, háblame de tu definición de la mirada, lo que significa en ti.

En el arte escénico yo siento que eso que decimos en escena es muy importante, es sagrado, tiene que ver con tu interior, con la conexión con el universo, entiéndase esto como cada quien lo entienda pero es inconmensurable. Entonces lo que sucede en escena es tan serio, -aunque aparentemente sea algo ligero o frívolo-, es tan serio que tiene que ver una conexión con otra dimensión, y desafortunadamente no siempre se logra; cuando más lo logras y además tienes un cuerpo entrenado,

--Hablas de las batallas que uno tiene que librar todos los días, ¿cuáles son esas tu batallas? --A nivel general mis batallas son encontrar siempre el poder que tiene el sentido de la vida y poderlo traducir en cada acto que hago, desde que me levanto hasta que me duermo. Puesto en la mirada en mi trabajo de danza, es llegar con el entusiasmo también puesto, para que mis colaboradores, mis compañeros, mis amigos, mis bailarines, se sientan conectados con esta energía que yo traigo y que a su vez al sentirla ellos generen la suya, entonces es un intercambio de energías y de entusiasmos por lo que nosotros hacemos. Creo que lo más importante es encontrar el gozo a la vida, el gozo al instante, el gozo del momento del aquí y del ahora que mucho se revela al momento de bailar. Mi tarea y mi reto es involucrar al otro y entusiasmarlo tanto como yo lo estoy del proceso creativo y cotidiano.

La danza no se estanca, todo tiempo tiene un futuro Carlos Sánchez

S

on sus pasos una reverencia a la vida. Tranquilo y después de impartir clases de ballet y jazz, en el marco de Un Desierto para la Danza, Guillermo Maldonado hace un recuento de los años.

correcta porque la danza viene por la primera parte imitada y de ahí parte todo lo demás.

En esos años están las películas de rumberas, las que bailaban ante sus ojos luego de terminar su jornada de monaguillo en la iglesia del barrio. También están esos días de tomar clases, de aprender de las correcciones que su maestra hacía a sus compañeros y él aprovecharlas. Vive en su mirada la emoción del oficio, de enseñar lo aprendido, vive también la nostalgia por su hijo Manuel Stephens, bailarín quien falleció el 2011, y quien aunque sin ser hijo biológico, siempre trató a su maestro Guillermo Maldonado, como si hubiera sido su padre.

Dice el maestro que después de concluir su clase, se queda con muchísimas ganas de regresar mañana. “Yo aprendo de ellos la entrega que tienen, y siempre he dicho que cuando empecé a dar clases acabé de aprender a dar clases con los alumnos y al mismo tiempo me corregía porque observaba y decía: ‘ah, entonces eso puede ser así, como ellos a veces lo ejecutan, porque así lo entienden’. Es una buena forma de aprender”. --¿Qué recuerdo tienes de la primera vez que impartiste una clase de danza? --Primero fue el nervio de dar una clase. En ese momento no estaba preparado, porque en realidad fue un favor que hice a una compañera, que aquí la conocen muy

Mañana en el Desierto Jueves 25 de abril

--El arte, la escena, el foro, es un espacio ritual donde se libran batallas enormes, por eso tiene tanto peso lo que sucede en escena, sobre todo cuando está bien hecho, allí te transforma la vida, no sólo para el que lo hace sino para el que lo ve. Esto en una mirada del arte como un elemento transformador de tu vida, no del arte como entretenimiento o pasatiempo, o como hobby, que también tiene sus beneficios, por supuesto.

Guillermo Maldonado

Frente a su mirada, en el instante de conversar, está un cerro, el que desde el aula de danza puede contemplar, y quién sabe qué recuerdos evoca ante esa acción.

Antares Luego Antares y Miguel Mancillas igual a disciplina, amor a la danza En la foto, Antares: Miguel e Issac. He visto, la magia que tiene Miguel no solo para crear y danzar, sino también para transformar y adaptar al grupo a sus nuevos integrantes (Miguel Galaz)

te sirve como herramienta para decir esta parte poética, que en el arte creo yo, es fundamental, que el espectador se sienta emocionado, conmocionado, transformado, por lo que el que está en escena está diciendo. Me parece que esa es la misión fundamental del arte escénico. Ahora, esto no sucede si yo salgo a sonreírle al público, me tengo que olvidar de él para hacer toda una cuestión alquímica, de conexión, sabiendo que la mirada del público estará allí, y te condiciona, te tira, te pone nervioso, te provoca y no te puedes olvidar de él.

bien, Cora Flores, y me sentí muy responsable porque era un grupo con cierto nivel, me pasé toda la noche preparando la clase, afortunadamente pude salir adelante, de ahí me empezó a interesar la enseñanza. --Ahora que estás frente a un grupo, ¿ya no existe ese nervio que tuviste en la primera vez? --Ahora es diferente, son mariposas. Desde que me llaman por ejemplo aquí a Un Desierto para la Danza, conozco a la gente, he venido tantas veces, por lo cual estoy muy agradecido. Los sonorenses son atentos, entregados, siempre me dan mucho cariño. --Uno como espectador piensa que se nace bailarín y no se puede aprender, ¿pero sí se puede aprender la danza? --Uno puede bailar, todo mundo puede bailar, si tienes pies y brazos, ojos, cabeza, y hasta los que no tienen, en la actualidad hay danza para todo mundo. Aprender a bailar no es problema, el problema es dedicarse de lleno a la danza, ahí es donde empiezan los problemas. La enseñanza es diferente a bailar, al bailar me muevo y ya estoy bailando, pero enseñar no porque no me puedo mover nada más, me tengo que mover de cierta forma

20:00 horas, Teatro de la Ciudad Hello, Producciones la lágrima / SONORA Coreógrafo: Becky Hilton Dirección: Adriana Castaños

UN DESIERTO PARA LA DANZA 2013

--Muchos bailarines, grandes bailarines han sido tus alumnos, ¿qué deja este ir por la vida enseñando? --Me deja un sabor de boca muy agradable, y otra responsabilidad de seguir actualizándome, no me puedo quedar estancado con la forma de cuando a mí me enseñaron porque ni me acuerdo cómo me enseñaron. Después de estudiar metodología, he estado con cosas de actualización para maestros, entonces cada día se descubre algo nuevo, porque afortunadamente la danza no se estanca, todo tiempo tiene un futuro, y sigue un futuro, lo estamos viendo con las funciones, que siempre hay propuestas diferentes, búsqueda de movimiento, búsqueda de ideas, entonces creo que eso es muy saludable para el público, para los mismos coreógrafos y para los mismos ejecutantes. --¿Cómo es que la danza llega a tu vida? --Yo era monaguillo, en la iglesia donde ayudaba nos daban como domingo una cantidad de dinero, simbólica, por donde vivía exhibían películas de rumberas, mi mamá me daba permiso de ir al cine los miércoles y salían ahí las rumberas, María Antonieta Pons y todas ellas, pero yo no sabía que la danza existía como en este momento. Me gustaba mucho ir a verlas porque esa parte de moverse, bailar, expresar, para mí era muy importante, sin saber que después me iba a dedicar a la danza. Luego en la sombra del cerro, los recuerdos sobre Manuel Stephens “excelente bailarín”, rememora Memo Maldonado, el maestro de todos.

Cupo limitado a 200 personas

Danzine 24 de abril  

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