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CUANDO EL RÍO SUENA... LETRAS LLEVA

DIRECTORIO Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Presidente Rafael Tovar y de Teresa Directora General de Culturas Populares Miriam Morales Sanhueza Director de Desarrollo Intercultural Juan Gregorio Regino

Instituto Sonorense de Cultura Directora General María Dolores Coronel Gándara Coordinadora General de Bibliotecas y Patrimonio Cultural Margarita Elena Oropeza Ramos Coordinadora de Culturas Populares e Indígenas Alba Gloria Galindo Sánchez

Cuando el Río Suena… Letras Lleva Dirección General Alba Gloria Galindo Sánchez Dirección Editorial: Alejandro Aguilar Zeleny Producción Editorial Mora-Cantúa Editores, S. A. de C. V. www.moracantuaeditores.com Diseño de portada e interiores Diana Egurrola

Ilustración de portada: detalle de mural de Ethel Cooke en el Museo de Culturas Populares, Casa Hoeffer. Fotografías de interiores: Archivo AAZ.

Colaboradores de este número: Lombardo Ríos, Felícitas Jaime León, Severa Mátuz Valdez, Armanda Vega Buitimea, Alejandro Aguilar Zeleny, Antolín Vázquez Valenzuela, Flor Marina Zamarrón Castellanos, Marisol Rodríguez, Javier Zazueta Leyva, Elisa Villalpando Canchola, Manuel Graniel, Diana Molina.

Flor de Pascola (iluminada) Cuadro hecho con tinte de mezquite por el artista mayo Jesús Gilberto Buitimea (Mota). Una versión anterior, sólo con raíz de mezquite, fue la que publicamos en el número 2 de esta revista; en la versión actual, el autor ha añadido color a la obra.

Cuando el río suena… letras lleva, No. 5, julio-diciembre de 2012, es una publicación gratuita del Instituto Sonorense de Cultura, Obregón No. 58, entre Yáñez y Garmendia, Col. Centro, Hermosillo, Sonora, México, C. P. 83000, Tel. (662) 213 4411, www.isc.gob.mx. Elaborada por la Coordinación de Culturas Populares e Indígenas de Sonora con apoyo de Prodici. Impresa en los talleres gráficos de Imagen Digital del Noroeste, S. A. de C. V., Veracruz 19-A, Col. San Benito, Hermosillo, Sonora, México, C. P. 83100. Este número se terminó de imprimir en el mes de enero de 2013 con un tiraje de 500 ejemplares.

EDITORIAL Recorrer un río es celebrar sus colores, escuchar sus sonidos, sentir el fluir del agua, ver la naturaleza, contemplar las culturas que crecen en sus márgenes. En esa exploración nos encontramos ahora con las palabras del profesor Lombardo Ríos, que nos describe el mundo mayo con motivo de la presentación de un libro de colorear. Y con ese espíritu de celebración anunciamos también aquí la proximidad de los treinta años de labor continua de Culturas Populares e Indígenas en Sonora, fecha que se cumplirá en este 2013; pero nos vamos acercando y sobre ello presentamos testimonios de algunas promotoras culturales. Seguimos celebrando esta navegación con la presentación del libro y disco doble Como la flor embrisada, que contienen música popular de los yoreme/mayo, que aquí comentaremos y que es resultado de los Encuentros de Música Popular Mayo que se realizan en la comunidad de El Júpare. Asimismo, en la presente entrega incluimos nuevos testimonios del Encuentro de Guías Espirituales y aprovechamos la ocasión para comentar el buen logro del Segundo Encuentro, mismo que se realizó en el marco del XV Aniversario del Museo de Culturas Populares e Indígenas, en el mes de octubre de 2011. Dos jóvenes de la etnia o’ob/pima, Flor y Marisol, reflexionan aquí acerca de su cultura e identidad y de los retos que enfrentan ellas como parte de esta sociedad de la sierra para conservar su forma de vida y tradiciones. Como resultado de los trabajos del proyecto de “Recuperación de la memoria histórica del pueblo macurawe/ guarijío”, el promotor Javier Zazueta nos presenta un relato de su tradición oral, La historia de Evaristo. El patrimonio cultural tiene distintas formas de expresión, por eso nos resultó interesante la idea de incluir una experiencia que vincula la conservación del patrimonio arqueológico y la identidad étnica del pueblo comcáac, a través del texto de los arqueólogos Elisa Villalpando y Manuel Graniel, quienes rescatan Los huesos del gigante. Aprovechamos la oportunidad para rendir un homenaje a dos grandes personajes del mundo comcáac: Adolfo Burgos y Amalia Astorga, quienes fueron reconocidos como Pilares del Mundo. Antes de terminar este viaje, nos detenemos en una publicación de 2011: Arte indígena y diálogo cultural. La Independencia y la Revolución Mexicana desde la memoria estética. ¡Qué disfruten la travesía!

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la opinión del editor de la publicación. D. R. © 2013 Instituto Sonorense de Cultura / Coordinación de Culturas Populares e Indígenas de Sonora. Dr. Hoeffer 22, Col. Centenario, 83260, Hermosillo, Sonora, México. Tels. (662) 212 6418 y 212 6419. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización del Instituto Sonorense de Cultura.

Pasillo interior de la Casa Hoeffer, planta alta.


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Culturas Populares: 30 años en Sonora Testimonios de promotoras culturales bilingües

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Como la flor embrisada Cancionero popular mayo Alejandro Aguilar Zeleny y Antolín Vázquez Valenzuela

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Testimonios/Casa Hoeffer La voz de los guías espirituales iii Testimonios “Es muy bonita la cultura que tenemos” Las jóvenes o’ob (pima) hablan sobre su cultura

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Historia de Evaristo, guarijío de Sonora Javier Zazueta Leyva (entrevista con Martina Leyva)

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Casa Hoeffer Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora XV Aniversario

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Reflexiones Palabras para colorear el mundo yoreme mayo Lombardo Ríos

Culturas en acción Presencia de Culturas Populares e Indígenas en el FAOT 2013 Los huesos del gigante seri Elisa Villalpando Canchola y Manuel Graniel Galería sonorense Adolfo y Amalia Pilares del mundo Libros Arte indígena y diálogo cultural La Independencia y la Revolución Mexicana desde la memoria estética Colaboradores Sobre los colaboradores de este número

REFLEXIONES

Índice

Palabras para colorear el mundo yoreme mayo Lombardo Ríos El Júpare, Huatabampo

Palabras expresadas en la comunidad de El Júpare por el profesor Lombardo Ríos durante la presentación del libro de colorear Itom yolem mayo ánia yókaka. Proyecto Pacmyc “Coloreando nuestro mundo yoreme mayo; historia, ritos, símbolos y animales del mundo yoreme mayo”, presentado por Martha Alicia Salazar Buitimea.

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uchas gracias al pueblo de El Júpare por recibirnos en esta calurosa mañana, en este hermoso contexto en que nos encontramos. Un árbol cuando empieza a secársele las raíces también paralelamente empieza a perder el brillo de sus hojas; un pueblo cuando empieza a perder sus raíces, empieza también a perder el brillo de sus ojos, por eso muchas gracias a Martha Alicia, al padre David, a Antolín, Alfredo, Armanda; muchas gracias también a Alba Gloria por apoyar estos proyectos que tienen como obje-

tivo focal tratar de regar las profundas raíces que aún tiene nuestra cultura yoreme mayo. Colorear, manifestarse gráficamente, es una necesidad que está en la esencia genérica del ser humano. A todos estos niños, a todos nosotros cuando lo éramos, ¿a poco no nos gustaba dibujar? ¿A ustedes, niños, les gusta colorear? ¿A quién no le va a gustar colorear? Pero ahora, a través de este libro, van ustedes a tener la oportunidad de colorear el mundo yoreme mayo, este mundo mágico que se transforma de un día para otro; ese ecosistema del monte espinoso, de la subsierra yoreme mayo, que se transforma de un día para otro, con una sola llovizna, en un gran espacio de verdor. Nuestra gran región del yoreme mayo es un lugar lleno de magia; desde la sierra alta de Álamos, en donde florean los pinos, los encinos y estallan en color las amapas, vistiendo la sierra, convirtiéndola en un gran jardín botánico, tal vez el más grande de América; desde aquella parte alta de la sierra hasta el mar de Cortés, con su azul verde, como para colorearlo, se extiende nuestro mundo yoreme mayo; desde el arroyo de Cocoraque hasta el arroyo de Las Rastras que desemboca en el río Fuerte, hasta allá se extiende nuestro mundo yoreme mayo de norte a sur, y en ese mundo hay grandes sierras, lomas, valles que se transforman. Ahora en diciembre podremos subirnos a la cumbre del mágico e histórico cerro del Bayajorit y veremos por todos lados una gran alfombra verde, que se transformará en junio en una gran alfombra dorada; en eso consiste la magia de nues3


Presentación del libro para colorear. El Júpare, noviembre de 2012.

¿A ustedes, niños, les gusta colorear?

tro valle, desde el Taimuco hasta Mayobampo, desde Juribampo hasta el Júpare, se extiende este mundo que debemos de conocer; y a través de este libro, coloreando, podemos conocer algunos de esos aspectos. Pero nuestro mundo yoreme mayo no es únicamente sierras, si no también cuevas y altos frentes rocosos en donde el hombre vivió hace muchos años, y aquí van a encontrar cinco hojas llenas de aquellos diseños gráficos que dejaron en petroglifos y en pictografías nuestros antepasados, que vivieron en esta región hace entre mil quinientos y tres mil doscientos años. Pero estos años son poquitos. Hace poco, en 1993, se descubrieron en un lugar donde el padre David conoce muy bien, en Francia, en la cueva de Chauvet, pinturas que hizo el hombre de aque-

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llos tiempos hace treinta mil años. Desde aquel tiempo al hombre le ha gustado colorear. En esa cueva colorearon grandes rinocerontes, grandes caballos, osos; en esa cueva de Chauvet, y en Lascaux, en Altamira y en Tassi Lajil al norte de África. Aquí en nuestra región del mayo, en Tetaarco, en la cueva del Rey Oso, en la cueva del Rincón del Jaguar y en tantas otras cuevas en donde nuestros mayores, nuestros lejanos antepasados también colorearon y dejaron su evidencia de esa gran relación que tenían con mecha, la luna; con taa, el sol; con choqui, la estrella venus. Su mundo está, pues, relacionado con todo eso, pero el mundo yoreme mayo no es solamente eso, no tiene únicamente ese patrimonio arqueológico, sino también tiene un patrimonio cultural mani-

Un venado pequeño en una danza de siglos...

festado en sus gentes, las gentes de aquel tiempo, que se prolongan hasta este tiempo nuestro, en ustedes, niños. Por eso, en este libro podrán ustedes estar coloreando al danzante de venado que un día encontramos en la cueva de El Sabinal y que es una evidencia de la prehispanidad. Podrán dibujar al pascola, mejor dicho, podrán colorear al pascola, a los alawasis, a las banderas religiosas que en nuestros ceremoniales de la Santa Cruz, del Espíritu Santo, de la Semana Santa, ondean envueltas en el polvo suelto en nuestro valle del Mayo; pero también ondean hermosamente atadas en las cruces de nuestros pueblos cuando hay fiesta. Eso también podrán colorearlo en 21 páginas, de las 35 hojas, de estas 70 páginas que contiene este libro. Nuestro pueblo no debe perder sus raíces, y lo que le da brillo a sus ojos es estar caminando siempre en el sentido de su historia, debe seguir brillando la pupila de nuestra cultura y solamente ustedes, niños, que bailan la danza del venado, los sones del pascola, la danza de los matachines, que cantan, podrán perpetuar y sentirse siempre orgullosos de esta cultura que aún tenemos. No queremos que nos pase, y que les pase a ustedes, como le sucedió a los ópatas, que ya no cantan, que ya no hablan, que ya no hacen ceremoniales y que también está por sucederles a los cucapáh, que no son más de 171 personas, de las cuales

sólo 47 hablan la lengua cucapáh y no todos bien. Por eso no queremos que ustedes, niños, pierdan su idioma; ustedes, mayores, queremos que se sientan orgullosos de esta lengua yoreme mayo, que ocupa el lugar 19 entre las 62 lenguas más importantes todavía en México, y todos debemos aspirar a hablar con la fluidez con que habla la lengua yoreme mayo la promotora cultural Armanda Vega (Armanda, te envidiamos) o con la vocalización de Rita [directora de la Voz de los Tres Ríos] ¿Para qué? Para que nuestra lengua yoreme mayo siga palpitando y escuchándose fuertemente en esta gran región del mayo. Aquí, en este libro, podrán, niños, podrán también los adultos, colorear nuestra fauna que está muy relacionada con lo espiritual de nuestro pueblo: la zorra, el coyote, la paloma, el colibrí y tantos más animales que aparecen aquí, niños y adultos, para que ustedes pacientemente coloreen y coloreen. Los adultos deben pasar tiempo con sus hijos, coloreando. Le decía al promotor Alfredo Buitimea, con quien venía de Navojoa, que anoche mi nieta Jimena se puso a colorear y ya veníamos muy acá cuando me acordé que hubiese querido haber traído lo que ha llegado a colorear, sentí… no sé qué, bueno, muchísimas gracias, es todo lo que quería decirles: muchas gracias. 5


REFLEXIONES

Culturas Populares: 30 años en Sonora Testimonios de promotoras culturales bilingües

Mujeres sonorenses en defensa de su cultura. Casa Hoeffer, 2011.

En 2013 se conmemorarán treinta años del inicio de labores en Sonora de la Unidad Regional Sonora de la Dirección General de Culturas Populares, entonces dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública. Desde un inicio, una estrategia fundamental en el proyecto de culturas populares fue la formación de promotores culturales bilingües, quienes, desde principios de la década de 1980, hasta la fecha, han venido impulsando diferentes proyectos en varias regiones indígenas del estado. Como parte de la celebración del próximo aniversario de esta institución, presentamos aquí algunos testimonios expresados por compañeras promotoras culturales bilingües mayo y yaqui acerca de su labor, sus aprendizajes y sus experiencias.

Armanda Vega Buitimea Promotora cultural yoreme mayo Tetapeche, Tesia, Navojoa Bueno, pues, muy buenas tardes, gracias por esta invitación y gracias a los señores que están aquí. Más que nada yo les voy a platicar de mi experiencia como promotora cultural, cómo me inicié como promotora cultural. Yo soy nacida en la comunidad de Tetapeche, Tesia, Navojoa y ya cuando me fueron a buscar, dijeron: “Busquen a la más joven que hable la lengua”. Y ya me dijeron: “Pues que se vaya Armanda a El Júpare”. Y ya dije yo: “¿Por qué a El Júpare?” Ahí voy yo, ¿no?, con otra persona que me llevó a El Júpare y ya ahí me dijeron que iba a ser una promotora cultural y ya a través del trabajo que hace uno como promotor ahí se va haciendo uno, porque yo antes no tuve esa 6

capacidad, pero a través del trabajo se va enseñando uno y fortaleciendo y ya cuando fui promotor cultural también fui a programas de radio, dentro de Culturas Populares, como Centro de Cultura. De hecho yo no escribía la lengua, la lengua materna, la que siempre había usado, pero lo que me faltaba a mí era escribir lo que es mi lengua y leerla más que nada. Pero cuando empezamos a hacer esos programas de radio yo aprendí. Y que teníamos que ir a Navojoa y teníamos que estar a las cinco de la mañana y llegábamos corriendo, barridos, entre todos los promotores que íbamos a participar, porque era una radio comercial donde yo me inicié a participar en esos programas que se llamaban Diosem chanía vu, itom yolemem. Ahora a través de esos programas también tenemos el programa en la radio de Etchojoa1 todavía seguimos como Culturas Populares y siento yo

que estos programas de radio también fortalecen nuestra cultura mayo a través de los temas que nosotros damos a conocer, porque de hecho muchas personas han aprendido también de lo que nosotros platicamos y eso es lo que nosotros queremos a través de estos programas, que los niños, los jóvenes, se fortalezcan, y nosotros también a través de las experiencias que las personas mayores nos dicen, nosotros también aprendemos. Me tocó una vez que dentro de la comunidad de Buaysiacobe había danzantes de pascola y ellos ya no utilizaban su vestimenta. Ellos utilizaban unas camisetas y ellos mismos se hacían carrilla: “Parecemos peloteros”, es lo que decían ellos, y ya en una de esas nosotros hicimos el programa de la danza del pascola, su vestimenta. Bueno, ellos al escuchar nuestra plática de la importancia de la vestimenta y del significado, ellos también aprendieron y dijeron: “Nosotros vamos a cambiar nuestra vestimenta, porque así debe de ser”. De hecho yo me quedaba en Buaysiacobe, con una familia, y al rato nos decían de broma: “No, pues los promotores de Culturas Populares, si no nos vestimos como se debe vestir un pascola, al rato pues nos van a echar”. Pero no era eso, sino fortalecer nuestra cultura y pienso yo que el arreglo de los programas de radio con Culturas Populares son un fortalecimiento de nuestra cultura mayo. También como promotora me gusta mucho escribir en lengua, apoyada de personas que van y traen traducciones, y participar en todas las acciones que hacemos como promotores culturales: encuentros de música, encuentros con curanderos y las diferentes actividades para el fortalecimiento de nuestra cultura, y en estos veintitrés años que tengo como promotora cultural, me han servido mucho: convivir con las personas mayores, aprender de ellos, más que nada, porque ellos son los que tienen este conocimiento y el trabajo de nosotros es transmitir lo que ellos nos dicen, aquí lo que nosotros buscamos dentro de los programas de radio es que ellos sean los portavoces y nosotros hacer el programa, pero que ellos también participen. Son muchas actividades también dentro de los centros de cultura: los talleres de lengua, donde yo enseño, y lo que es la danza del matachín, venado y pascola. Como promotora cultural son muchas las actividades que desarrollamos y también a través de los programas Pacmyc, como decían hace rato, también se han beneficiado diferentes co-

munidades, diferentes fiestas, y la misma gente nos dice, pero nosotros nada más somos un medio y el que nos apoya es el gobierno, es nuestro trabajo. Ahora este trabajo que se está haciendo de la memoria histórica, nosotros siempre pensábamos, porque como promotores nada más somos cinco personas, yo pensaba que el trabajo nuestro, como cuando tenemos el encuentro de música, tenemos que abarcarlo todo nosotros, de aquí para allá, pero ahora con los apoyos de estos jóvenes, ahora con el proyecto de memoria histórica ya estamos viendo los resultados, porque se hacen reuniones mensualmente y ellos nos platican de lo que pasa dentro de las comunidades y de lo que está sucediendo, y las otras veces, cuando estábamos nomás nosotros, pues también, pero no era mucho el avance. Pero ahora pienso yo que lo de la memoria histórica es algo bueno para nuestro pueblo, en este caso este proyecto inicia con nosotros y nosotros a gusto y contentos porque sabemos que vamos a tener toda la información de fotografía y documentación, o sea, todo lo que la gente conoce, lo que se sabe, porque eso es lo que se va a quedar archivado y más que nada para que los jóvenes y los niños aprendan, porque nosotros somos cinco, pero si las personas mayores nos siguen apoyando, esto se va a ir fortaleciendo, porque también necesitamos el apoyo de todos ellos, para que nuestra cultura se siga fortaleciendo, se siga transmitiendo y se siga conservando, pues ese es el trabajo de un promotor y pues, hasta ahorita, eso es todo y, pues, gracias. Felícitas Jaime León Promotora cultural yoeme yaqui, sobadora Huirivis, Río Yaqui Trinidad y José Antonio de Culturas Populares,2 buscaron promotores. Nunca me había parado en la guardia tradicional hasta cuando nos invitaron porque hablaba bien la lengua yaqui. Entendí lo que era promotor, pero no lo sabía bien. En una noche aprendí a hacer mi nombre. Empezamos a platicar y yo aprendí mucho de Culturas Populares para ayudar y servir a mi gente, convenciendo a los viejitos, platicando con ellos: “Ustedes van a platicar con nosotros y luego ustedes solos van a ir trabajando”, y empezamos a platicar y cada promotor tiene su comité. Si el promotor no funciona, lo demás no funciona bien, sabemos hacer proyectos, invitar a la gente. Tenemos un programa de 7


Reyna Valencia González Promotora cultural yoeme yaqui Pitahaya, Río Yaqui

radio, trabajamos con músicos, curanderos, artesanos, talleres de lengua materna, talleres de barro. Es nuestro espíritu el que nos guía, es todo lo que puedo decir. Severa Matus Valdez Promotora cultural yoeme yaqui Ráhum, Río Yaqui Bueno, yo soy Severa Matus, vengo del pueblo de Ráhum y, pues, apenas tengo veinte años trabajando en Culturas Populares, pero también he aprendido mucho de la misma gente de la comunidad. Cuando yo llegué ahí no había Centro de Cultura, estaba en la guardia tradicional. Después de ahí poco a poco fui aprendiendo a hacer los proyectos y en una de esas metí un proyecto al Pacmyc y empezamos a trabajar para la construcción del Centro de Cultura. Ahora tengo mi centro de trabajo, tengo talleres de lengua, bordado, es mi tra-

Mujeres yaquis. Encuentro de Guías Espirituales, 2011.

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Como la flor embrisada Cancionero popular mayo

Alejandro Aguilar Zeleny Antolín Vázquez Valenzuela

Como la flor embrisada (cancionero popular mayo) es una obra editada por el Fondo Yoreme, con el apoyo del Instituto Sonorense de Cultura, a través de la Coordinación de Culturas Populares e Indígenas de Sonora y los Centros de Cultura Mayo. El presente texto es un extracto de la introducción de esta obra que contiene canciones populares mayo en español y lengua mayo, así como dos discos compactos.

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ae la tarde apacible junto al río Mayo, los pájaros alegran el momento con sus cantos y una brisa fresca que sopla suavemente es el mejor regalo luego de la ardua jornada en el campo. Después de un rico plato de cocido, de unos frijoles en una tortilla de harina o de maíz y de una taza de café tostado bajo la arbo-

leda, llega la hora del descanso... es entonces cuando las manos yoremes que han trabajado la tierra, que han sembrado, regado o cosechado, rasgan con alegría las cuerdas de la guitarra; poco a poco la gente se anima y se reúne para escuchar las alegres o sentidas canciones que nos muestran rasgos esenciales del mundo yoreme. Para el que no conoce esta música y estas canciones la pregunta inmediata podría ser, tal vez, ¿qué cantan los yoremes mayos del sur de Sonora?, ¿cuál es la música que templa su aliento, alegra su corazón o remienda un poco las heridas y la tristeza? Para quien sí las conoce, estas canciones le recordarán algún momento feliz de su existencia, las voces y cantos familiares, el amor de su vida o alguna fiesta en especial y es que la música llama a nuestra conciencia y nuestro recuerdo, hace armonía con las notas de nuestro corazón.

La Voz de los Tres Ríos, radio indígena, Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México (CDI). 2 María Trinidad Ruiz y José Antonio Mejía, responsables de Culturas Populares en la región yaqui. 1

¿Qué cantan los yoremes mayos del sur de Sonora? El Júpare, 2012.

“Si el promotor no funciona, lo demás no funciona bien...” (Felícitas Jaime León)

Bueno, yo soy Reyna, yo vengo de la comunidad de Pitahaya. Yo en el año de 1987 apenas me estaba graduando en la telesecundaria, entonces un día fue la compañera Felícitas a visitar a mis papás para que fuera promotora voluntaria de Culturas, entonces nos invitaron a la guardia tradicional, de ahí se hizo una reunión, entonces la gente me asignó como promotora voluntaria, porque ahí en la comunidad las chamacas no habían terminado la secundaria, entonces como yo ya había terminado, a mí me asignaron. Desde entonces aquí la compañera me ha guiado, y la Trinidad y el José Antonio, para el bien de la comunidad, y desde entonces hemos estado trabajando sobre la cultura. Y en ese entonces se formó un comité que me fue apoyando, hasta la fecha, pero como hemos cambiado de comité, se sigue trabajando y yo como promotora tengo un grupo de niños y un grupo de niñas, que lo que más hacemos es el bordado, como pañuelos, servilletas, trajes de muchachos y muchas otras cosas más.

REFLEXIONES

bajo, el bordado me lo enseñó mi mamá, y hago manteles, servilletas, blusas, faldas. Trabajo con niños y niñas, doy talleres de lengua materna, aunque ya saben, nomás son dos o tres los que no hablan la lengua yaqui. Haremos un encuentro de pascolas en el pueblo y ando trabajando en eso y hasta la fecha estoy trabajando.

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Alameda puntapo* Alamedam puntapo, alamedam puntapo, abasolo siloloti jekaypo. Ili kabay palomino, ili kabay palomino tutuli witeta not buite. En la punta de la alameda En la punta de la alameda, en la punta de la alameda, con el viento un álamo movía sus puntas. Un caballo palomino, un caballo palomino iba arrastrando un mecate bonito. * Dominio público (fragmento).

La música mayo es diversa y lleva tras de sí una larga historia que se remonta al principio mismo de los tiempos del mundo yoreme; así surge la voz humana como uno de los primeros instrumentos musicales, y a través de la voz surge el pensamiento y surgen los cantos. De esta forma aparecen los cantos al venado que cruzan los tiempos y llegan a nuestros días gracias al esfuerzo de los masohuileros (músicos y cantores de la danza del venado). Con el cuero en los tambores, los carrizos en las flautas, la madera en los raspadores (jirukias), los bule hechos sonajas, los capullos de mariposa con-

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vertidos en tenábaris y muchos otros sortilegios de la naturaleza ayudaron a dar forma al canto ritual y a la ceremonia misma: tambores de tierra, de agua y de fuego se unieron para hacer eco del canto de la naturaleza divinizada que dio aliento al espíritu del pueblo mayo. Tiempo después la historia marcó nuevos senderos, con la llegada de los europeos y todas las cosas buenas o malas que trajeron; llegaron nuevos instrumentos musicales que rápidamente se prendieron al corazón indígena de nuestra tierra. Es así que con arpas y violines, como después con vihuelas y guitarras, la música adquirió nuevos rostros y a los cantos de venado y danzas de los pascolas les acompañaron nuevos instrumentos y nuevos sones; instrumentos que harían dinastía en distintas familias yoremes y sones que ayudaron a seguir agradeciendo y alabando la creación. La música adquirió otro rostro ceremonial en el espíritu del pueblo yoreme y surgieron las fiestas a los santos, el rigor de la cuaresma o la alegría del sábado de gloria, donde el bien renace con las danzas de los venados, los sones de violín y arpa y también con los matachines. La música adquirió un rostro profundo y severo en cantos litúrgicos, acompañando rezos y ceremonias, que en la iglesia nos recuerdan que todos somos iguales y que debemos ayudarnos y aprender unos de otros.

Diosemchaniabo* Diosemchaniabo, kechem al’ley’ya Jachisem ane itom yolemem, Itom buikimia te enchi, tebotua, Bueytuk eme ka siroknake Dios les ayude Dios les ayude, cómo están cómo está nuestra gente, los saludamos con nuestros cantos para que ustedes no estén tristes. * Dominio público (fragmento).

La música mayo no es solo la música de sus tradiciones, de sus fiestas y de su religión; no es solo el respeto en la iglesia o el canto que despide a los que han fallecido. La música yoreme también es vida y es alegría. Así lo atestiguan los cantos que se reúnen Como la flor embrisada, donde se pueden recordar o conocer los cantos del hermoso mundo yoreme de Sonora y de Sinaloa; hay que recordar que la música no tiene fronteras y que con su mensaje puede llegar a muchas partes. En los últimos años se han realizado diversos esfuerzos por registrar, conservar, conocer y promover la música de los pueblos indígenas de México, del noroeste del país, de Sonora y, en particular, del pueblo mayo. Es así que gente estudiosa de la etnomusicología, como la doctora Leticia Varela, que realizó entre 1983 y 1984 un diagnóstico de la música indígena de Sonora, se acercó a conocer la música mayo. Por otra parte, otro etnomusicólogo, el doctor Miguel Olmos, ha realizado profundos estudios sobre el simbolismo y la música de los mayos y otros pueblos indígenas del noroeste, lo que ha permitido tener mayor conocimiento de la importancia y del lugar que la música mayo tiene en el ámbito de las músicas tradicionales de México. Otros esfuerzos que se deben destacar son producciones como la grabación Música ceremonial mayo, que se realizó a fines de la década de 1980 con los primeros apoyos del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias Pacmyc al pueblo mayo. En esa grabación varios músicos tradicionales mayo, entre los que destaca don Chico Mumulmea, aceptaron grabar sus sones para que los jóvenes pudieran conocer la música y prac-

ticar las danzas. Hoy en día, al paso de los años, contamos con mayores registros y grabaciones de música mayo, entre los que podemos mencionar los siguientes: El monocordio, una expresión musical mayo, donde se destacan las grabaciones de la baca arpa (o arpa de carrizo), con temas ceremoniales tales como el “Carrizo verde”, pero también dando sonido a la música popular, como en el caso del tema “Juanita Vakera”. De igual manera destacamos los discos Sones de pascola, violín y arpa y de matachín, violín y guitarra (grabaciones que siguen la estructura de las fiestas tradicionales mayo), también editados con apoyos del Pacmyc y del Instituto Sonorense de Cultura, además del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México (cdi) a través de la emisora de radio La Voz de los Tres Ríos (xeetch). Asimismo, se editó el disco compacto Sones de pascola, tambor y flauta y cantos a la danza del venado, en el que intervinieron las mismas instituciones. Desde Etchojoa la Voz de los Tres Ríos, a través de la edición de sus programas de aniversario, se ha venido convirtiendo también en un cauce a la grabación, rescate y difusión de la música ceremonial, tradicional y popular tanto de los mayos como de otras etnias de la región. Por su parte, también la orden franciscana se ha dado a la labor de promover la grabación de música y cantos religiosos de nuestro pueblo mayo, a través de los discos Lionok mayo buik’kim (3 vols.) que pretenden reconocer la importancia de esta parte tan importante de la música mayo. Estos son tan solo algunos de los muchos esfuerzos que podemos mencionar y que dan cuenta de la riqueza y diversidad de voces y expresiones de la música de los yoremes mayos. En Sinaloa también hay una gran producción musical que requiere ser conocida y valorada en ámbitos más extensos para otorgar a esta tradición musical su justo lugar entre las músicas mexicanas que forman parte de nuestra historia e identidad. Los cantos que se reúnen en Como la Flor Embrisada son apenas una pequeña parte de la gran riqueza musical con que hoy en día canta el pueblo mayo; cantos de amor y alegría, cantos que reflejan el conocimiento y el respeto de los yoremes por los dones de la naturaleza y cantos que nos hablan del desamor, de la pérdida de la identidad o del intento de seguir conservando la cultura. Reflejan 11


Sawal tolo*

Siguiendo el ritmo de la música yoreme. El Júpare, 2012.

Ili sawal tolo, ili sawal tolo Wana kauta bep’pe weyeka Ujyolisi sibase sialisi jejeka Torote amarillo

como seres humanos todos debemos respetarnos y valorar nuestros conocimientos y nuestra forma de vida, en paz y sin violencia, añorando tal vez al antiguo río mayo, pero esperando de cualquier forma que la cultura mayo siga floreciendo y dando sus mejores frutos para las futuras generaciones que valoren esta rica herencia cultural que se refleja también en estos cantos. Hay que destacar el esfuerzo de compositores como Rosario Goycochea Escalante, Francisco Valenzuela Palomares, Felipe Salazar, Benjamín Jusacamea y Víctor Espinoza, cuyas canciones se presentan en forma de libro y disco compacto. Queremos reconocer además, de manera muy particular, la labor del compañero Hilario Valenzuela Yocupicio, quien por muchos años se ha desempeñado como promotor cultural bilingüe mayo y quien, paso a paso, ha compuesto sus propias canciones, como parte de su esfuerzo para que se revalore y promueva en todos los ámbitos la cultura de los mayos.

Torote amarillo tierno, torote amarillo tierno estás parado allá en el cerro qué bonito se mueven tus brotos verdes con el aire. *Francisco Valenzuela Palomares (fragmento).

De igual manera, en la letra de algunas de estas canciones el nombre de algunas de las tutuli jamut (mujeres bonitas) se vuelve canto enamorado o despecho de amores no correspondidos. La oportunidad que nos ofrece la presente obra es poder encontrarnos con las letras en lengua mayo y en español de algunas de estas canciones; nos permite, así, escucharlas en su idioma original y entender algunas en su significado en español, lo que nos permite también intentar aprender la lengua mayo, pues nos muestra la profundidad, la belleza y la sencillez de los vocablos y conceptos contenidos en cada canto. Son pensamientos que se cantan, son sentimientos que necesitan de la voz y la guitarra, entre otros instrumentos, para tocar las fibras de nuestro corazón y que nos permiten valorar la belleza e importancia de la lengua mayo. La oportunidad de leer estos cantos y también de escucharlos por sus intérpretes es algo que debemos reconocer, sobre todo frente a tanta música comercial, a veces muy deshumanizada, que nos habla de la pérdida de valores, que hace homenaje a la violencia y se olvida de que 12

Tosali gokow* Chapala mamaka dios tane buana inelim am buiknake yoleme mayo baigo sewata manay beka Paloma blanca Con las palmas de la mano juntas le ruego a dios, así las canta el yoreme mayo, como la flor embrisada. * Dominio público (fragmento).

TESTIMONIOS / CASA HOEFFER

también la vitalidad que aún necesitamos escuchar, comprender y compartir al adentrarnos en el mundo yoreme de los mayos de Sonora. Varias de las canciones son ya parte del dominio público y algunas son conocidas también entre los yaquis, aunque algunos de los versos son distintos en una región y en otra; hablan de un horizonte compartido ancestralmente por los mayos y los yaquis. Otras de las canciones son creación de autores que utilizan su sensibilidad y conocimiento para cantarle a la vida, al amor, a la alegría o a la tristeza, porque cantarle a la vida es cantar a todo.

Doña Cleotilde Morales a punto de iniciar un canto a las tortugas marinas. Casa Hoeffer, 2011.

La voz de los guías espirituales iii Atalio Jusacamea Campoy Músico, artesano Barrio Cantúa, Navojoa Les voy a contar un poquito de lo que yo soy, de los músicos tradicionales, un poco de la historia que tengo. Porque así como dijo el compañero, también yo aprendí solo, nomás que yo empecé a tocar el arpa. Como mi apá y mi hermano también eran músicos, eran violinistas, y cuando ya les hizo falta el arpero, entonces ya mi hermano me dice: “Oyes, enséñate a tocar el arpa”. Mi hermano me dijo: “Aprende a tocar esto”. Y yo, como no sabía, se me hacía muy imposible, pero luego ya le dije: “Pues como sí sabes afinar, afínamela y yo le voy a ir buscando”, y así es como fui aprendiendo poco a poquito. Ya como a los dos meses tuve fiesta en Conicarit y, como dicen luego, tuve que machucarle duro para ir a esa fiesta y sí, gracias a Dios, salió bien todo, ya de entonces para acá ya empezaron a decir: “No, pues si eres bueno para tocar”. Así ya empecé a tocar con ellos en las fiestas, nomás que en ese tiempo pues no nos conocían de músicos y como está un poquito aparte de la

ciudad, pues, está lejecitos, como a unos cuarenta kilómetros de la ciudad, nomás tocábamos en esos pueblos, que son el pueblo de Camoa y el pueblo de Conicarit y casi no tenía mucha práctica, tocábamos dos o tres veces al año, nomás. Ya lo demás me dediqué a trabajar las artesanías. Haciendo catres, camas, tarimas, trasteros, todo eso. Trabajé en la carpintería rústica, como le dicen, porque no tuve como comprar maquinaria, o cepillos. Los palos que yo hacía, lo hacía labrando con machete. Ya de ahí empecé a trabajar la artesanía y ya que tenía que ir a una fiesta, me iba ese día a la fiesta y al otro día a seguir trabajando lo mismo, pues se me hizo muy dura la vida. En ese tiempo mi apá ya estaba un poquito enfermo y yo no tuve escuela tampoco, ni la primaria, ni primer año de primaria, no estudié nada, porque yo empecé a trabajar de diez años y ya no pude seguir estudiando y ahora, como digo, ahora sí yo lamento de no haber estudiado, pues aunque hacía el esfuerzo de hacerlo, no pude porque mis padres fueron muy pobres. La música tradicional para mí es un alimento, cuando yo no toco me siento muy mal, yo tam13


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Victoria Ibarra García Promotora voluntaria Buaysiacobe, Etchojoa

Encuentro de guías espirituales 2011.

pararon el son los pascolas, después que tocaron, eran como veinte pascolas y pararon el son y en el momento en que pararon el son, me dije yo: “Pues me quedo con esta arpa”, y ya me quedé así. Al rato desperté y buscaba el arpa y no la tenía y yo creía que me iba a quedar con el arpa, pero lo que me quedó es el sonido; el sonido que yo soñé en ese momento se me quedó grabado en la cabeza y ya le dije yo a mi hermano: “Voy a hacer un arpa”, y entonces me dijo: “¿A poco te animas a hacerla?” “Pues no me animo, sino que la voy a hacer”, dije. Y empecé a buscar, la hice en una madera regional del pueblo, que es la raíz de álamo; corté una raíz, pero tuvo que esperar dos años para secarse y cuando se secó pues ya empecé sacar las tablitas y todo eso y ya empecé a fabricarla y cuando terminé ahora sí, le dije: “Voy a hacer cuerdas”. En ese tiempo no se usaban cuerdas de esas de plástico, se usaban cuerdas de tripa de chiva, de todo lo que sea tripa y yo las hacía y ya empecé a tocar con eso. Entonces ya le dije yo a mi carnal: “Tú decías que no iba a hacer un arpa”. Y ya les dije que yo sabía que sí la iba a hacer. Con esa arpa empecé a trabajar y ya después con el tiempo se me quebró, eso es todo lo que puedo decirles, gracias.

Pues yo les voy a contar cómo se hizo el Centro de Cultura en el ejido de Buaysiacobe desde 1988; yo ayudé a las promotoras cuando empezaron a trabajar, llegaron ahí conmigo en el 87. Pues ellas comenzaron a dar talleres ahí en el comisariado ejidal, porque no tenían local en donde trabajar y ya empezamos a hacer las reuniones, a platicar de hacer una constitución, de tirar sobres en las comunidades para construir el centro de cultura y así se logró, ya empezaron a poner paredes, porque ya los vecinos empezaron a entregar los sobres con lo que podían cooperar y ya pusieron ese centro de cultura y ya me nombraron como presidenta, soy presidenta todavía ahí y otra cosa, pues yo sé de plantas medicinales, porque mis abuelitos, mis antepasados, me enseñaron lo que es para plantas medicinales. Mi abuela también, ella me decía: “Oye, Victoria, cómprame muchas telas”. Ella las cosía a mano, se hacía la falda, la ropa. Ella compraba la tela y me dijo: “Enséñate, enséñate a cocer”, y yo empecé a enseñarme a coser. Hago costura así, costura ajena, en eso me mantengo y ya me dijo ella: “Te voy a comprar una máquina para que cosas ahí, para que no cosas a mano”, y me compró una máquina y ya empecé a coser las telas ahí, ahí es donde aprendí yo a coser, a hacer la costura. Ya después una prima, que ya falleció ella, aquí falleció, aquí la sepultaron y ya ella me di-

“Yo no me puedo estar de oquis sin hacer algo, sin bordar, sin tejer...”

jo: “¿Oye, Victoria, no te gustaría hacer bordado y tejido?” “Sí –le dije–, pero no tengo quien me enseñe”. Y ya ella me dijo: “Yo te voy a enseñar y te voy a dar las agujas, para que tú empieces a aprender”. Y ella me dio y todavía tengo esas agujas que me dio ella y las tengo de recuerdo, las agujas esas que les hacen la orilla a las servilletas, y ahí empecé a hacer servilletas y sí, como dijo aquel señor, él no se siente a gusto cuando no agarra el violín, yo no me puedo estar de oquis sin hacer algo, sin bordar, sin tejer, así soy yo, no puedo estar un rato, cuando yo estoy desocupada agarro mi servilleta y me pongo a bordar y a tejer y así hago manteles, ese es el oficio que mi prima me enseñó y ahí lo tengo la aguja, todavía bien guardada, todavía hago, pues es todo lo que puedo decirles. Jesús Ricardo Martínez Huesero Vícam Pueblo, Río Yaqui Señores, ustedes nos han invitado a todos, de la tribu yaqui, también somos hermanos de los mayos, hablamos el mismo idioma, pero ellos hablan más rápido que nosotros, nosotros lo hablamos más pausado, y con los guarijíos nosotros no nos entendemos; pero nos enseñaron que hay que entendernos también, por eso les voy a platicar sobre mi oficio, sobre lo que hacemos. Pues yo trabajo con esta gente en la cuestión de la cultura en Cócorit. Primeramente trabajé, yo empecé como huesero, me enseñó un señor que se llamó Arturo Hernández, sobaba animales,

“Nos enseñaron que hay que entendernos...”

bién me siento mal, porque, como dijo Jesucristo, “No sólo del pan vivirá el hombre”, yo también me alimento con la música tradicional, si yo no toco, no estoy a gusto, muchas veces, como ahorita, yo tocaba el arpa, ahora toco el violín, hace poco que comencé a tocar el violín. Yo trabajo la artesanía y ahorita también pues soy trabajador eventual, trabajo en la maquinaria como tractores, trabajo de sol a sol y ahorita llego a la casa, y lo primero que yo hago voy a ver el violín, y mi señora se enoja: “Oye, ¿qué no te cansas?, ¿qué no trabajas?” “Me canso –digo–, pero traigo hambre, tengo necesidad de alimento espiritual en mi corazón y esto es mi alimento”, y agarro el violín y lo afino y me pongo a tocar. Luego me dice mi señora: “¿No vas a cenar?” “No –le digo–, pues ya estoy cenando”. Y así, me ha gustado mucho la música, hay veces que ya dejo el violín y ahora sí me dice: “Ya tiende para que te acuestes, para que descanses”. “No –le digo–, ahora voy a afinar la guitarra, porque también le hace falta. También así, con eso ya a lo último ceno una tortilla, dos tortillas y ya me acuesto a dormir y me duermo muy a gusto, porque ya el espíritu está descansando, porque la idea que yo traía, pues ya la hice y con eso me da más satisfacción, pues eso, de la música tradicional, y todavía así me dicen en mi casa, pero ese es mi alimento. Yo desde que tenía ocho años empecé a soñar que andaba en los lugares sagrados en donde había encantos y anduve en sueños nada más, no estuve con mi cuerpo desvelándome a aprender algo; entonces yo escuchaba que tocaban música popular, como música tradicional, bueno, juego de barajas, todo lo que veía yo en esos encantos con el sueño y ahí fui yo aprendiendo. Ya que tuve un tiempo de que estuve en ese sueño, le dije yo a mi amá, que ya tenía como unos sesenta años en ese tiempo, le dije yo: “Amá, pues ahora soy músico de fiesta, porque hice bailar a los pascolas”. “¿Ah, sí”, me decía. “Pues sí”, le contestaba yo. Entonces en el tiempo que yo aprendí, yo tuve que calar siete arpas en el sueño. La primera no me gustó el sonido y ya me dijeron: “Pues allí hay más arpas”. “Ah, pues tráiganme otra”, dije. Y trajeron otra, y así, iba contando que acompleté siete arpas. Me trajeron un arpa un poquito mediano, así chiquito, pero tenía muy buen sonido, entonces los músicos ya habían afinado, empezaron a tocar y empezaron a bailar los pascolas, cuando ya empezamos a tocar, y de ahí pues ya

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TESTIMONIOS

gente, astillados; entonces es lo que me enseñó el señor, porque era un tío político mío y yo llegaba con él. De alguna forma aprendí con él; me decía: “En caso de que yo muera, usted va a quedar con favor de hacer este trabajo”. Tá bien, y orita estoy trabajando con esa gente, los promotores y todo eso, le dije así todo y luego trabajé con José Antonio Mejía, ellos son los que trabajan la cultura en Cócorit, ahí trabajo con ellos; en veces, cuando tengo un negocio ahí con Oportunidades, cuando tengo oportunidad, ahí los acompaño en el trabajo, o cuando hay una forma de atropellamiento de la gente, ahí tengo que estar con ellos, es mucho trabajo, ahí estamos empezando a las once, duramos hasta las seis de la tarde allá en Cócorit y todos los domingos hacen el proyecto de trabajo de ellos ahí en la cultura. Entonces ahí, como dicen los compañeros mayos, nosotros nunca hemos perdido, la tribu yaqui nunca ha perdido la tradición de nosotros, de los pascolas, de los arperos, labeleros,1 todos; ahí a veces bailan los chamacos, los niños, a veces son mayores, venado, todo, tambuleros, así de que nunca hemos perdido la tradición de nosotros, los usos y costumbres, todos lo tiene la tribu yaqui. Así de que en esa forma también fui a un evento. Van y nos acompañan a ellos, hemos ido en dondequiera, a Mochis, allá fue este muchacho Gildardo. Hemos ido a Culiacán, allá estuvimos en un evento de invitación, allá fue donde bailé pascola, cuando se emborrachó un pascola y como yo bailaba de catorce años. Pues de toda esa cosa los chamacos ya están oyendo también, ya se lo están enseñando, como dice esa señora, ya se metió un proyecto, de esos de danzantes, para enseñarles pascola y venado y todo lo que se va a hacer para que no se pierda la tradición yaqui, los usos y costumbres de la etnia. Así de que de esa forma salí con estas gentes, porque también iba a un trabajo de huesero, luego fui a un taller sobre hueseros. Como estoy trabajando desde los catorce años, también me dieron un reconocimiento, por eso tengo reconocimiento como huesero y no fallo con ellos, a trabajar con ellos. He ido también a Tucsón, Arizona, ahí también a un señor se le hacía de gancho así la columna y también lo iban a operar. “Tú no necesitas operación –le dije–, yo te voy a curar”. Y fui, lo curé y le puse una venda de un medicinal que nosotros conocemos, en16

tonces con eso en quince días se alivió ese señor y aquí también vino hace como unos quince días, con un viajante iba a venir para acá, un señor, no sé de dónde era, era de allá pa’rriba, parece que por ahí anda un señor de Hermosillo que se llama Enrique, ese me lo llevó para allá, también lo alivié, se le habían salido unos huesitos, son tres huesitos de las costillas, ahí le puse una faja en el pectoral, entonces ahí puse el remedio, ese es el trabajo que yo hago, componiendo gentes con estas promotoras. Entonces el otro punto sobre el que voy a hablar es sobre derechos de la tribu yaqui, de nuestros gobernadores, ahora tanto en diciembre y enero, en enero es cuando se hacen las elecciones, cuando deciden quién va a ser nuestro gobernador, entonces nosotros les decimos en eso de la gubernatura, nosotros les decimos a los maestros, en la fiesta de la Guadalupe, en la junta ahí es donde el que se hizo gobernador, él es el que trae la vara de mando, debe pedir: “Ora sí, señores, pidan permiso para que salgan”, porque ellos no van a durar ahí, más que un año nomás; si hacen mal las cosas, si no trabajan bien con la gente, pues no va a durar ni un mes ahí con la gente, no duran un mes todos parejo, una persona, por una persona, por eso la llevan todos, hasta el gobernador, el pueblo mayor, el capitán, comandante, secretario, todos deben estar bien en cada pueblo. En cada pueblo todos están unidos con la gente, necesitan estar unidos con la gente. Hacerse caso de los proyectos que hacen ellos, los gobernadores antes ahí tienen gente que si no lo hacen, ahí lo sacan luego ahí en la guardia, nosotros decimos guardia tradicional. Aquí si está prohibido el monte a esos señores (de fuera), entonces, si matan un venado (los yoris), les quitan los rifles, les quitan el venado también, porque ellos andan también tumbando venados para venderlos, es lo que hacen, los que se andan metiendo en los montes, los agarran y les quitan todo, es lo que hacen, por eso es que la cacería no la admiten. Nosotros mismos si podemos ir al monte a matar, a tumbar un venado, pero no una hembra, sino un venadito así, machorro, la venada no la tumban nunca, el venado ese pues necesita ser macho. Eso es todo. A los que entran ahí en el monte los agarran y también les tumban la leña pues, si los halla el comandante, está vigilando el monte, está bien, así lo hacen, está bien, aquí el tradicional está bien,

los usos y costumbres de las leyes de todos los maestros y de todo lo que decimos nosotros, es todo lo que puedo decirles, muchísimas gracias. Cleotilde Morales Mujer comcáac Socaaix, Punta Chueca Ella dijo que en aquel tiempo de la guerra entre los blancos y los seris la persona que más les ayudó, o sea la tribu que más les ayudó a los yaquis, eran los seris, o sea que los que pegan más duro eran la tribu yaqui con la tribu seri, cuando se juntan la tribu yaqui y la tribu seri, en tiempos de Izabal, y entonces querían exterminar a la comunidad seri y también perdió la mayor parte de la tribu yaqui y entonces de aquí se arrancaron juntos, peleando, y dice que mucho más después la única gente que sobrevivieron son los que estaban para aquel lado de la isla del Tiburón, en el valle del Tecomate, y ahí lograron sobrevivir poquito a poquito y hasta la fecha y dice que el tiempo en que la tribu seri quedó en paz con la gente de aquí fue en el tiempo de… se llama Román Yocupicio, que fue gobernador del estado, y entonces dice que en aquel tiempo quedaron en paz. Ahora en el asunto de la tradición, como en las fiestas tradicionales que hay en la comunidad seri, sigue vivo, pero pasó lo que pasó… que no sé quién comentó el costo de una fiesta tradicional, muchas veces ocupan una grande cantidad de dinero para los gastos de la fiesta y entonces la gente batalla para hacerla, pero todavía la siguen haciendo, hace poco, dijo ella, pero el interés es la que manda, no nomás el dinero, o lo que te dé una institución, muchas veces si a la gente le interesa, es lo que cuenta, no el dinero, sino el valor es lo que importa, lo que vale; en la comunidad lo que baja mucho es la lengua, la lengua materna, los niños que tienen ahora tienen hasta siete, ocho años, ya casi no lo hablan. Ella dijo que la primera canasta grande que hicieron, lo hicieron en la isla del Tiburón, por allá en El Tecomate, y dice que lo llevaron a la tierra firme, donde está el campo que le dicen Los dos Amigos; en esa playa lo llevaron y luego lo llevaron caminando hasta donde están los cerros, por hay cerca de El Teniente, todo eso, y dice que hay un lugar así bajito, arriba entre los cerros y dicen Sap Mayaam; ahí es donde cruza la canasta grande y, entonces, ahí por el otro la-

“Cada vez que una caguamita quiere salir a respirar le aconsejo que se cuide...”

do del cerro es donde festejan grandemente a la canasta, la primer canasta grande, y ella me comentó que la rueda del juego de las mujeres, que la hicieron de piedra grande, todavía están en ese lugar, pero quién sabe orita dónde es ese lugar, porque yo conozco bien los cerros y no la he encontrado. Y dice que en ese lugar es la primera fiesta que le hicieron a una canasta grande; ahí se celebraron y la rueda esa grande todavía está ahí. Dice que la canasta grande que hicieron en aquellos años es para almacenar alimentos, por ejemplo, la pitahaya seca, carne seca, péchita, todo eso, para guardar en una cueva, y entonces ese campamento se deja y después de un año regresan y sacan lo que tienen almacenado ahí, para alimentar, y sacan para salir a otro lugar alimento seco, pitahaya, carne, tipo de harina de mezquite, péchita, ahí lo almacenan y se van a otra parte otra vez, dice que para eso lo usan y luego tienen, pues, en aquellos tiempos, ¿quién iba pensar a vender, no?, pero orita si se vende bien, ¿quién iba a decir, no ? Ella dijo que la caguama de siete filos, actualmente festejaron uno, ¿verdad?, en marzo; ella dijo que en aquellos tiempos, los tiempos de los chamanes y todo eso, ella cuenta que la caguama de los siete filos, la hembra es una de las personas seri, tiburón, que viven en la isla San Esteban, y entonces se convirtió en la caguama de los siete filos. Está la isla de San Esteban y por este lado está un cerrito que se llama Choyudo y por ese lado había otro cerrito que casi sale del agua y entonces dice que se convirtió en el agua 17


TESTIMONIOS Encuentro de guías espirituales, Casa Hoeffer, 2011.

y llegó hasta acá y otras personas lo llevaron a la isla del Tiburón, por el otro lado de la isla del Tiburón, pero el lugar donde lo llevaron no le gustó, porque hay llanto y tristeza y todo eso, y entonces lo llevaron más para acá y ahí había fiesta, alegría y todo eso. Entonces ahí se quedó, se convirtió en persona otra vez, la caguama de los siete filos se convirtió otra vez en seri y entonces ahí lo festejaron y dicen que era una mujer alta, morena, hermosa, con vestimenta bonita y todo eso y dice que por eso lo respetaron a la caguama de los siete filos, todavía, hasta ahora, ¿no? Y dicen que la caguama era persona, pero se convirtió en tortuga y por eso dice que mucha gente lo festeja, lo respeta. Ella, así donde la ven, ella no habla español, pero ella habla seri y también habla en inglés, ella es una de las ecologistas que están protegiendo la conservación de la caguama; ella dijo todo lo que sabe sobre la especie de la caguama. Entonces, donde pertenece ella, que lleva el asunto de la ecología, manejan la caguama de los siete filos, también lo protegen y ella menciona como seis, siete tipos de caguama diferentes, pero algunas no las conozco, y dice que hay una que es muy difícil de ver y entonces también otra cosa que cuenta ella es que la caguama... haz de cuenta el conocimiento de ella, ¿no?, el conocimiento tradicional, ella me cuenta que la caguama en tiempo de frío queda enterrado, debajo de los petates que le llevan, queda enterrado y dice que ahí protege a la cría, más o menos grande, lo protege ahí y, según la leyenda que contó ella, que cada vez que una caguamita, así de grande, que quiere salir a respirar y lo aconseja, que se cuide, que no le pase algo malo y la corriente, que la proteja de la gente, que del aire y todo, y ya después del consejo la caguamita sale a respirar, porque el ca18

guamo varias veces sale a respirar y luego a sambutirse otra vez, y entonces ella dijo que la caguama durante este tiempo se protege debajo de las piedras, o del petate que le llaman, ahí está con las caguamas chicas y cada vez que se quieren salir, los aconseja y se va, porque muchas veces los pescadores todavía andan arriba en aquellos tiempos, el tiempo que cuenta ella, el tiempo de la leyenda, pues la gente andaba en balsa y todo eso lo arponean y todo eso, ¿no?, y es lo que cuenta ella, ella mencionaba el caguama que no conozco su nombre. Sobre la pintura facial ella dijo que tradicionalmente no son muchos, para la fiesta tradicional, como son cuatro días, dice que se usan cuatro pinturas, especialmente para la señora como ella, y dice que el tiempo de funeral, cuando empiezan a llorar y después del entierro le ponen unos puntos de la pintura blanca de piedra, no sé cómo se llama… cal, y dice que con esa son cinco, pero especialmente para la fiesta son cuatro, y de la muchacha festejada, hay cuatro, nada más, y para los hombres hay cinco, nada más, y dice que en la actualidad los hombres le pintan una flecha y dice que tampoco es tradicional, porque no está dentro de la pintura tradicional. Y entonces ella dijo que las muchachas y la gente que van a la fiesta se pintan lo que les da la gana y todo eso, pero tradicionalmente no son muchos, como 17, pero acá… la mentada… tiene como trescientos, pero Cleotilde dice que tradicionalmente son cuatro, cuatro y cuatro y cinco para los hombres y dice que la flecha no es tradicional tampoco y dice que la flecha significa la muerte, no puede estar dentro de la fiesta, donde hay felicidad y alegría no puede estar la flecha, ella dice que la flecha significa la muerte. 1

Labeleros se les dice a los violinistas tradicionales.

“Es muy bonita la cultura que tenemos” Las jóvenes o’ob (pima) hablan sobre su cultura

La cultura es un trabajo de toda la gente; cada quien, a su manera, puede participar, conociendo su mundo, cultura y tradiciones y buscando la mejor manera de continuar dando sentido a la existencia. Presentamos en esta ocasión ideas y reflexiones de dos jóvenes integrantes del pueblo o’ob (pima), de la sierra de Sonora; cada una de ellas habla a su modo acerca de su vida y la cultura pima. Flor Marina Zamarrón Castellanos El Kípor, Yécora Buenas tardes, pues nuestra cultura pima sinceramente se está viniendo abajo, porque se están perdiendo las costumbres, las fiestas, los pimas; los pimas mayores ya se están muriendo y hay otros que tienen enfermedad, ya no pueden, y cuando se hacen las fiestas tradicionales de ahí, ya no pueden. Las mujeres que danzan ya es difícil, porque ya nomás van dos o tres personas y los demás son puros niños, niñas, pero no saben y los hombres, pues es rara la vez que ande un mayor o tres, casi no, no les gusta. Hay muchas personas que yo creo les da vergüenza del qué dirán los mestizos, porque hacen la fiesta del Yúmare en los cerros y entran los borrachos, empiezan a vaguear, luego toman, se emborrachan, porque allá en las fiestas se juntan entre varios que nomás van y se ríen, no toman el significado, porque los pimas le damos un significado importante a las fiestas. La fiesta del Yúmare es para agradecer a Dios, nomás unos van y se están danzando y, ¿qué es eso, qué les ven?, no saben, y ya hay mujeres que vienen de Yepachic, Chihuahua, a danzar, porque hay mujeres que no saben, o no les gusta porque no le entienden, que no aprendieron, que no les enseñaron, se está perdiendo nuestra cultura de ahí. Es muy bonita la cultura que tenemos, pero no sabemos cómo rescatar esa cultura, hay niños, niñas que quieren aprender, pero pues las personas que saben están enfermas o que están lejos de ahí, de donde nosotros vivimos, porque hay pimas en

el estado de Chihuahua, que pertenecen allá y es difícil ir para allá; como está la violencia, da miedo. Muchos niños quisieran aprender cómo danzar, porque cada danza tiene su significado; hay unos que entran a danzar, pero nomás van a jugar, porque andan ebrios, nomás andan jugando. Dicen las gentes que nos visitan cuando van al Yúmare, dice qué bonita es la cultura por allá, pero cuando nosotros les platicamos que se está perdiendo dicen: “Tan bonita cultura que tienen y se está perdiendo, hay que rescatar esa cultura”. Y nosotros nos preguntamos: ¿Cómo rescatar esta cultura? Si no nos ayudan… a lo mejor, hay unos que sí, mucho interés le ponen. No tenemos danzantes, a los hombres que los invitamos a danzar dicen: “Ay, es que no sé”, y las mujeres también, nomás unas cuantas rezanderas hay, ya se está per-

“Y nosotros preguntamos: ¿cómo rescatar esta cultura?”

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Marisol Rodríguez Maycoba, Yécora El Yúmare viene siendo la fiesta que es meramente tradicional de nosotros. El Yúmare se hace como para agradecer cuando uno va a sembrar; ya en noviembre se acaba de hacer uno hace poquito, porque ya se levantó la cosecha, para agradecerle a Dios, y en mayo, pues para que llueva, para que se amanse la tierra, eso viene siendo lo que es principalmente el Yúmare, pero ahí sí hay pascola de hombre y de mujer; con la mujer baila principalmente con la sonaja, para ellas es la “El Yúmare se hace para agradecer...”

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sonaja, son como sesenta y cuatro sones los que se canta en toda la noche. Los hombres es el violín y la guitarra y el cinturón, que viene siendo uñas de venado, es decir, pezuñas de venado, cascabeles en el cinturón, que es lo que usa el hombre, y yo creo que viene siendo. Y pues yo podría decir mi punto de vista y puedo decir que yo desde que crecí, yo sí sé danzar, le entiendo la lengua, no la hablo corridamente, le entiendo, sí lo entiendo, lo que hablan, yo sé lo que están hablando, pero eso sí no lo sé, hablar corridamente, como dicen, la gente ya no habla, o sea todos los que hemos crecido sí entendemos, pero ya no lo hablamos bien. Sí hay unos que otros que sí lo hablan bien, pero ya la mayoría ya casi no. Yo digo que no es creer que se vaya perdiendo, o que no hay apoyo, es que uno mismo lo va perdiendo, que uno como pueblo debe de organizarse. No es que vamos a hablar de política ni nada de eso, vamos a hablar de que es el pueblo el que debe hacer, nada de que apoyos, si uno quiere es que se hace la fiesta. Bueno, eso creo que sería lo de nosotros, a nosotros sí nos hace falta músico y todo, pero es de querer, de uno querer, no de que necesita apoyo, o sí necesita apoyo, pero para organizarse bien sería lo importante. Yécora, Juan Diego de los Pimas, Maycoba, El Encinal y una parte de Chihuahua, que viene siendo Yepáchic, que son los más fuertes, donde se ha conservado más la tradición, donde estamos un poco más bajos. Las tradiciones vienen siendo lo que es el Yúmare, Semana Santa y lo que es las fiestas del 4 de octubre, que es San Francisco, que es el patrón del pueblo, es decir, es la fiesta más grande para nosotros. Pues sí participamos, en lo que es Semana Santa son los bultos que paseamos: uno las mujeres y uno los hombres; igual se ponen cruces, se ponen desde el miércoles, se hacen los bultos y hasta el día sábado se deshacen, porque ya se terminó la cuaresma y ya el Sábado Santo se vienen haciendo las luchas, que pelean los fariseos, que vienen siendo los que representan el bien, y los judíos, que vienen siendo el mal; los pimas vienen siendo los fariseos y los judíos con la gente mestiza, se pelean el bien y el mal. Eso viene siendo cuando ya resucitó Jesús, podría decirse. Pues eso es lo que yo he aprendido desde que nací. Sí sé cómo se hacen las fiestas, porque yo he estado ahí, y pues sí, somos bien poquitos, como unos quinientos pimas los que venimos quedando, yo creo, y eso sería todo de mi parte.

TESTIMONIOS

diendo; los músicos, son músicos que vienen de allá de Chihuahua, vienen a tocar al Yúmare, pero hay unos que ya están ciegos, que ya no pueden caminar, otros que están muy viejos y ya se está perdiendo para que vengan a cantar los músicos, ya no pueden, también estamos perdiendo eso. Hay personas así como yo, que ya quiero aprender a tocar el violín, ya en Hermosillo me regalaron un violín, y yo digo: “Sí puedo”. Queremos formar un grupo que seamos músicos de ahí de nuestra comunidad, para no andar batallando; formar grupos de hombres, de jóvenes, que sepan, como nuestro compañero que está aquí, Erasmo, él es el que canta en nuestra lengua pima, él es el único de ahí de El Kipor y queremos que nos apoye, que nos ayude para que enseñe a los niños a cantar, para cuando, yo creo, no esté él, puedan otros niños cantar, porque es una cultura muy bonita, pero se va perdiendo poco a poco, porque tienen miedo del qué dirán de las otras personas.

Historia de Evaristo, guarijío de Sonora Javier Zazueta Leyva (entrevista con Martina Leyva*) Como parte de los proyectos culturales que se vienen realizando a través del Fondo Yoreme, financiado conjuntamente por Conaculta y los gobiernos de los estados de Chihuahua, Sinaloa y Sonora, el proyecto Recuperación de la Memoria Histórica del Pueblo Macurawe (Guarijío) ha comenzado a reunir diferentes documentos y testimonios de la historia de esta sociedad de la región serrana; como ejemplo de ello presentamos el siguiente testimonio

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Pescando en el arroyo Guajaray. Territorio macurawe, 2012.

varisto fue un indígena guarijío que acostumbraba vivir en las cuevas. Era una persona pobre, a veces vivía en Poateso (Cueva del Borrego). Así se llama esa cueva –porque se dice que antes estaba lleno de borregos–, propiedad de nuestros abuelos. Había veces que Evaristo se quedaba en Pakateso (Cueva del Carrizo), en una covacha que está junto al río Mayo, enfrente de Mochibampo. La costumbre de Evaristo era pescar todos los días. Cuando llegaba la hora de pescar, buscaba un huirote que le servía de ensarta y se perdía en el agua por buen rato –a veces casi la hora–, juntando bagres que estaban en sus cuevas debajo del agua. Y cuando salía, salía con una buena ensarta de pescados, de bagres, escogidos todos de buen tamaño. Las gentes se preguntaban: “¿Cómo aguanta tanto tiempo en el agua Evaristo?” El caso era que no se le podía creer, que alguien aguantara tanto tiempo sin respirar debajo del agua, pero Evaristo sí aguantaba, lo miraban a distancia y así lo comprobaban. Así estuvo pescando por mucho tiempo Evaristo hasta que un día se enfermó y se murió en Poateso, en Cueva de Borrego. Empezó a salirle agua por diferentes partes de su cuerpo y de eso se murió. Por eso lo enterraron en un arroyo como a cuatrocientos metros, porque no se podía llevar más lejos. Después se decía que tenía pacto con la sierpe, dueña del agua, y que por eso se murió de esta manera. Febrero de 2011. * Esposa de Evaristo y hermana de Martín Chaya. 21


TESTIMONIOS

Espíritus cosmogónicos. Detalle del mural de Ethel Cooke en la Casa Hoeffer.

Casa Hoeffer Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora XV Aniversario

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ue en el mes de octubre del año de 1997 cuando se abrieron por primera vez las puertas del Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora, ubicado en la antigua Casa Hoeffer, bello edificio histórico ubicado en el centro político de la ciudad de Hermosillo, a una cuadra del Palacio de Gobierno. La instalación de este museo fue un resultado lógico de la labor que, desde 1983, ha venido realizando en nuestro estado la Dirección General de Culturas Populares, por aquellos años dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública (sep). Desde el inicio de sus labores en el estado, Culturas Populares se dedicó intensivamente a programas de investigación, capacitación, promoción y difusión de los pueblos indígenas de Sonora, con22

juntando un equipo de investigadores, formando promotores culturales bilingües y estableciendo, además, centros de cultura indígena. Conscientes de la necesidad de crear un mayor conocimiento, valoración y respeto de la diversidad étnica y cultural del noroeste de México, se le dio también especial importancia a la labor de difusión de programas de radio, tanto en Radio Sonora como en distintas estaciones radiodifusoras de Ciudad Obregón y Navojoa, así como a un proyecto editorial conocido como Cuadernos de Trabajo. A lo largo de varios años de trabajo, desarrollando diversos proyectos de investigación y promoción de la cultura, poco a poco comenzó a reunirse un acervo de conocimientos, investigaciones, archivos de fotos, audio y video y objetos etno-

gráficos que daba cuenta de la riqueza de este patrimonio cultural, mismo que debía ser compartido con el resto de la sociedad. Es así que se establecieron negociaciones entre Culturas Populares, para ese entonces dependiente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y el Instituto Sonorense de Cultura (isc), dentro del Programa Nacional de Descentralización. Todo ello tuvo como resultado que, por una parte, Culturas Populares se vinculara operativa y administrativamente con el isc y, por otra, que se tomaran los acuerdos pertinentes para que la Casa Hoeffer fuera habilitada como Museo de Culturas Populares e Indígenas, un espacio para la conservación y difusión de los fundamentos de nuestra cultura y sociedad. La Casa Hoeffer es un edificio característico de la arquitectura de inicios del siglo xix y su construcción, en el año 1904, se debe al doctor Alberto Hoeffer, quien fuera uno de los socios fundadores de la Cervecería de Sonora. La casa Hoeffer fue habitada por los descendientes de esta familia hasta la década de 1980. Fue en la segunda mitad de la siguiente década que se llevaron a cabo las labores de restauración del edificio y cuando se tomaron los acuerdos pertinentes para el establecimiento de la oficina de Culturas Populares, con su acervo, equipo de investigación y personal de apoyo, y se planteó la necesidad de establecer un espacio para la divulgación de las culturas populares e indígenas. Como parte de este proceso de establecimiento se invitó a la pintora Ethel Cooke a que realizara una serie de murales que rindieran un homenaje plástico a los pueblos indígenas de Sonora, esen-

cia de la identidad sonorense. Así, a través de sus mitos y leyendas, se dio lugar a una expresión pictórica que recupera las cosmogonías indígenas y donde misteriosos seres y míticos personajes reciben a los visitantes de una manera muy especial. A lo largo de quince años la Casa Hoeffer ha sido el espacio idóneo para la presentación de diversas exposiciones etnográficas que presentan distintos aspectos de la vida cotidiana, del simbolismo, la ritualidad, la artesanía y otros elementos que configuran los pueblos indígenas sonorenses y de otras partes de la república. De igual manera, el Museo de Culturas Populares ha sido un espacio abierto al diálogo y a la reflexión, a través de talleres, conferencias, seminarios, encuentros interculturales, visitas guiadas, eventos de música y danza y expoventa de artesanías, que son algunas de las distintas labores que se han venido realizando año con año desde este espacio cultural donde constantemente se reúnen representantes, músicos, danzantes, artesanos y miembros de las comunidades indígenas, quienes han encontrado en las instalaciones de este museo un espacio de diálogo y trabajo fraterno. En el año de 2012, como parte de la celebración del xv Aniversario del Museo, se llevó a cabo una mesa redonda de análisis del trabajo en los museos de la ciudad, se montó una exposición etnográfica sobre las ceremonias y fiestas indígenas del estado y se realizó el Segundo Encuentro de Guías Espirituales con la participación de representantes de las comunidades sonorenses, quienes estuvieron presentes en la celebración de estos quince años de esfuerzo museográfico.

Evento académico realizado en el marco del XV Aniversario del Museo de Cultural Populares e Indígenas de Sonora. Casa Hoeffer, octubre 2012.

23


tra entidad. El Mercado de Artesanías será el foro principal donde se darán cita músicos, danzantes, artesanos, cocineras y diversos representantes de estos grupos, reflexionando en conjunto sobre la importancia, valor y futuro de estas culturas. Aprovechamos esta edición de Cuando el río suena... letras lleva, para dar a conocer el programa de actividades correspondiente.

TESTIMONIOS

E

l Festival Alfonso Ortiz Tirado, que se celebra año con año en el Pueblo Mágico de Álamos, es también un espacio para el reconocimiento de la diversidad étnica y cultural de Sonora; es por ello que la Coordinación de Culturas Populares e Indígenas de Sonora ha preparado una serie de actividades culturales con la presencia de las diferentes etnias de nues-

Los huesos del gigante seri Elisa Villalpando Canchola Manuel Graniel

El patrimonio cultural tiene múltiples facetas y formas de existencia. Presentamos aquí una experiencia que narra el encuentro entre la conservación del patrimonio arqueológico y la cultura de la ancestral sociedad contemporánea comcáac (seri). Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah) en Sonora hablan al respecto (la traducción a la lengua comcáac es autoría de Arturo Morales Blanco).

PROGRAMA DE CULTURAS POPULARES EN EL FAOT 2013 (lugar: Mercado de Artesanías)

ACTIVIDAD

FECHA Y HORA

GRUPO INDÍGENA

Gastronomía indígena

25 de enero al 02 de febrero 12:00 a 17:00 horas

Yaqui y mayo

Medicina tradicional

25 de enero al 02 de febrero 10:00 a 17:00 horas

Mayo

Expoventa de artesanía indígena

25 de enero al 02 de febrero 10:00 a 17:00 horas

Mayo, pima, seri, macurawe.

Lotería indígena

25 de enero al 02 de febrero 10:00 a 17:00 horas

Mayo, yaqui y seri

Exposición “Los guarijío: un mundo distante”

25 de enero al 02 de febrero 10:00 a 19:00 horas

Macurawe/guarijío

Danza pascola con violín y guitarra. Danzas del Yúmare pima

25 de enero 14:00 horas

Pima

Danza del venado yaqui con pascolas y músicos

26 de enero 14:00 horas

Yaqui

Música y danza con arperos

27 de enero 14:00 horas

Macurawe/guarijío

Música y danza con arperos macurawe-guarijío

28 de enero 14:00 horas (Mercado de Artesanías) 17:00 horas (Alameda)

Macurawe/guarijío

Música y danza con arperos macurawe-guarijío

29 de enero 14:00 horas

Macurawe/guarijío

Música popular en lengua mayo y yaqui y presentación del cancionero popular mayo “Como la flor embrisada”

30 de enero 14:00 horas

Mayo y yaqui

Música popular en lengua mayo y yaqui y presentación del cancionero popular mayo “Como la flor embrisada”

31 de enero 14:00 horas

Mayo y yaqui

Danza del venado con pascolas y músicos mayo

1° de febrero 14:00 horas

Mayo

Danza y música con Amalia Astorga y Adolfo Burgos (Pilares del Mundo; reconocimiento que otorga el Fondo Yoreme a través del ISC-Culturas Populares)

2 de febrero 14:00 horas

Seri

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C

Danzando pascola sobre un caparazón de tortuga marina (fotografía Manuel Graniel, 2009).

CULTURAS EN ACCIÓN

Presencia de Culturas Populares e Indígenas en el FAOT 2013

omo parte del Proyecto Protección Técnica y Legal, en abril del 2009 la Sección de Arqueología del Centro inah Sonora llevó a cabo el rescate de una osamenta arqueológica en el municipio de Pitiquito, Sonora. El descubrimiento fortuito fue realizado por miembros de la comunidad seri, en una duna costera en territorio comcáac, al sureste de la población El Desemboque; por usos y costumbres le fue dado un trato especial al hallazgo, lo que condicionó el tiempo para el trabajo arqueológico. En las primeras estancias en la comunidad solo nos fue mostrado el material que ellos mismos colectaron, que consistía en 931 cuentas de gasterópodos. Con esto, corroboramos que se trataba realmente de vestigios arqueológicos, en tanto que para la comunidad esas piezas demostraban que se trataba del entierro de un “gigante”, por lo cual las cuentas se trataron como objetos de poder y no podía ser revelada a nadie la ubicación precisa del lugar donde fueron encontradas, antes de que se realizara una fiesta tradicional. Dentro de la tradición comcáac existe la figura mítica de “los gigantes” como ancestros, ya que antes de los seris existieron los gigantes, según datos recuperados por Edward Moser a mediados del siglo veinte. Solo tres personas de la comunidad (miembros de la familia Torres) conocían la localización 25


Zíix cosiat hiitajc

Compartiendo saberes. Excavación arqueológica (fotografía: Diana Molina, 2009).

exacta del hallazgo, información que guardaron celosamente por varias semanas. Durante la celebración de la fiesta tradicional que duró ocho días y ocho noches, y a la que acudieron tanto integrantes del Consejo de Ancianos como de la Guardia Tradicional, los primeros contaron los relatos que conocían de los gigantes, sus poderes, y su forma de hablar, lo cual supimos por nuestro intérprete Arturo Morales, promotor cultural bilingüe (de la Coordinación de Culturas Populares e Indígenas de Sonora) de la comunidad El Desemboque. Los demás escuchaban atentamente este suceso y los jóvenes seris –usando grabadoras y videocámaras– captaban dichos relatos. Cantos, danzas y juegos tradicionales fueron realizados en diversos momentos durante estos días. Al octavo día nos fue permitido a los arqueólogos realizar el rescate con la presencia y ayuda de gente de la comunidad, todos usando pintura facial tradicional como protección. Una vez realizado el rescate, y previo acuerdo con la comunidad, se procedió con el traslado de la osamenta a los laboratorios del Centro inah Sonora para realizar los estudios pertinentes (análisis osteológico y toma de muestra para fechamiento), condicionando que una vez que esto se hubiera hecho se procedería con la devolución de los restos a El Desemboque, con el fin de que fueran expuestos en una vitrina junto al material arqueológico que ellos han recolectado de diferentes lugares del territorio comcáac, lo cual proyectan como un atractivo de la comunidad que podría dejar algún beneficio económico. Los restos óseos se encontraron en un excelente estado de conservación, en una posición 26

decúbito lateral derecho flexionada, con pérdida de posición anatómica únicamente en la extremidad superior derecha y en la parte facial y frontal del cráneo. El resto de la osamenta conservaba su posición original al momento de la excavación. Los huesos presentaban una ligera pigmentación rojiza en la región pélvica, entre las piernas y en el pecho y cráneo; la misma coloración también fue observada en la arena que rodea estas regiones. El análisis osteológico fue realizado por el bioarqueólogo James T. Watson del Arizona State Museum de la Universidad de Arizona, y revela que se logró la recuperación de la mayor parte de la osamenta, excepto los elementos de la base del cráneo, cara y esternón, así como varias vértebras y la mayoría de las epífisis de los huesos largos. Con base en los huesos recuperados, la inhumación corresponde a un adulto de sexo masculino de entre veinte y treinta años al momento de la muerte, de musculatura moderadamente robusta. En general presentaba buena salud, un desgaste dental moderado, sin caries y una mínima acumulación de sarro en algunas piezas dentales; la dentadura presenta desgaste plano, lo cual sugiere una diversidad en las prácticas del patrón de subsistencia. Es evidente la interrupción del crecimiento de esmalte en los caninos inferiores durante la niñez, entre el cuarto y quinto año de vida, así como la posibilidad de una infección menor en su oído medio; presenta, además, una porosidad mínima en el techo de ambas órbitas del hueso frontal y se pudiera sugerir una criba orbital, lo cual evidencia un estrés en la infancia, fuera de lo cual es aparentemente carente de patologías degenerativas.

xica hitajcoi laboratorio hanicocaytax quejim cap anocap tix contimozitoj inah. tix anopaita. Hititex coiyayaxiha hipoctam cohax, hapac zocoisia hoxtpactama coax mos, haóxlihom coisquelajcaha, hoxpopactata coax zixzo hanopopaxquimtax xica hima ocot pac hiquih coi tocosomcaha mos, comca´ac hantitiyay tintica, hitititolca hocotiha, tax hocotpacta, mos zix hiticoisiptac quihmos hacacaha. tax zix himiplaha, hitaj cohi –miztama pteinco, hantenocoihac tipima, han haniomac tislitxocoj, hinolapa hicpac, mos haxcoqueto haxtahihaxhaha, hilit hitac, quij tix antimij zohantcojia, haxo hitajquimacoi tax hapi hantiomaco hancocomiha. coixapjac, Xica hitajcoi, coipactahac, hax quelo haxtahiaxama, hitoitxaha hipizitac´xaha, hilititac, xaha, tax mos haópacta, mos hantitiom com mos, hamoctam cozaj com mos haximelo. Hitaj cöicohihoc’tamac, quih zix quisax, bioarqueologo. James. T. Watson de Arizona State Museum de la Universidad de Arizona hox mimoz xica hitajc, cohimiztama coc´yaxiteme, hilit,hitac xaha, yenxaha, hitac´hantcomxaha, hoxtpactama, coihoctamac zix, quihsax, c´tam hantihanl cac´j xaha hantihanl capxaxa tax zohatemio himipla cohisatax tama himtalca cohi taóc´l taijac, hanomoi mos, himoquepeha, hitascoi coimihac, ptitatazo haxcopolo zitimic´iha, quipxao hatoicoiplaxac´aiha, hoxtpactama coisilac, han c´zoxaha, coitom tax tama hislitxac, hatap hanocap hiha, hoxctpactma mos hislitx hanac, hitac com cazajojiha, tax hocompacta coihoctamac zixcosiat, eque haotj hec´to quih hanancoit, com.

Descubriendo la arena de los tiempos (fotografía: Manuel Graniel, 2009).

H

apasoj, hitiyati´cpan hipmotama-xnois hiatizaxcap tama. hant quih. 2009 xica quihstox ziix quihantxmoca quih canl0j hanicocaitax quejim capanocoi. inah. Sonora. Xica hitajc hantxmoca paquimict xicaquistox, arquiologoj tax hocotiha –municipio de Pitiquito Son. Xicaquistox quitcoi comca´achacoipac´haha. yahijan xepe hitel comaha haoxlihom xnaipac haha hapizix hisojihaziquitma mizjitaizima coax xica quistox –arqueologoj tax matic´pan. Hanso zixquih yenocap quih coihaha xicaquistox hanoizcam tacoi hanso xica hocotcoiha taxa hemacot hapxij hapac quihpahaha, hiticoihiyaxihac. 931. Tax hacoif hijcoxalcacoi hizax hocotpactama coax zix quih arqueológico hiha quih hamiyaj xicaquistox hantac hiticoicoi tax xica hocotacoitimotama zix cosiat zohaniom temio, oxtpactamamos hapxij cohi zix quih camepit quih quipi quimahaj hoxtpatama mos hax zixquisaxozo coimacotia hitihomahac coi piestipizotocoimijac. Comcaác cohi hapi zixc hisoj hihazi quih tama, hanso zix quihazaox, quih tamax hinzaox zixcosiat, quij hantxcoiha hisojac hiticoipactahac. zixctam mosni hilit quihozaoxiha. Coizaoxac. siglo hianlcoc´jcap himozitaxac hanocoititayma. hanso xicaquistox quih hoxo capxa hantac hiticoi. familia torres. tax himictiha hantitiom hisojac taqx. Hocotpactama, himislajc, hicatomic halxanaox hititofinma piest quijcoipaihac tama, hixapc´zoxolcama zah xaha hihamoc´xaha hitmisoma xica quistox quelcam, zix quih hantx mocaquih hanihimojc hiticic´j xaha xica quixazoj yatxahac comcaác himaxaha, tax mosmitxo. Oxtpactama zixquihantxmoca, quih zixcosiat com hiticoipactaxa tax hinzaóxt, zix quih haco hicamaxa yazaxaha hizax himiyaj zixquisax yaza quih toiy c´zaóx p.c.b. Arturo Morales. tix hinitamxma, hant haóxl hiom hitiquihiha hoxtpactama mos xicaquihquihstox coaquejcoi mizjinquecoloj zixquih zixquihanantyat, xaha henmanicaspoj xaha tax hitonic. huicosxaha, hicahitom xah tax hanantimalajc. hoxipactoj halxmahataxo, zah. hizcoyolca. Zah hiquih zoxolcam captama, hee arqueologoj hiquitalajma hapx hasic´molca, tahamazi, comcaác, cohitoc´tima, mos pahicotoitazima, mos yenccoj himaizi, ziix himipiziticoiscopactoj hocotpactama, Hatxapj hapx, hataócólcama, coax xica quistox, hantac. Hiticoicoi hiax ptetistoxma,

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GALERÍA SONORENSE

en varias partes del país, de institutos de cultura, museos, centros de investigaciones y otros foros tanto nacionales como internacionales. Donde quiera que estén se hace presente la alegría y el canto, la espiritualidad y la memoria. Hoy en día no es muy común que esto suceda, al menos no en el mundo comcáac, donde los cantores de pascola normalmente son hombres, al igual que los jóvenes y niños danzantes; siempre las mujeres han cantado y danzado, pero es más frecuente ver a los hombres pascoleando. Nacidos ambos en la década de los años treinta, representan hoy en día un fuerte vínculo entre la cultura ancestral, que les heredaron sus padres, y la cultura contemporánea, sobre todo por los cambios que han sufrido en su forma de vida, particularmente desde la década de 1970 a la fecha. Ellos creen en la cultura y en las tradiciones, creen en la importancia de los cantos y en la necesidad de conocer bien los recursos del desierto y los del mar. Eso es algo de lo que enseñan a la gente: a conocer su cultura, a fortalecer su espíritu, a despejar las dudas y problemas personales, para seguir caminando por el mundo. Por eso son como pilares del mundo, que se sostienen uno a otro, para tener más fuerza y aguantar la carga de la tradición, que pesa, aunque aligera el alma.

Adolfo y Amalia

Pilares del mundo

Amalia Astorga

Desde el año 2011, por acuerdo de la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas/Conaculta y de los gobiernos de los estados de Sinaloa, Chihuahua y Sonora, se implementó el programa Pilares del Mundo, a través del Fondo Yoreme. En su primera emisión, el señor José Ruelas, cantador y rezador del pueblo macurawe/guarijío, recibió este reconocimiento. En el presente año se acordó otorgar este estímulo a los señores Adolfo Burgos y Amalia Astorga, miembros del pueblo comcáac/seri; presentamos aquí una breve semblanza de ellos.

A

l hablar de la conservación de la cultura comcáac/seri del noroeste de México resulta difícil no referirse a una pareja de “ancianos” de gran trascendencia: se trata de Adolfo Burgos y Amalia Astorga, o sencillamente Adolfo y Amalia; ellos son dos y están muy unidos. Los une el amor y la tradición, los une el canto y la danza, los une la alegría de entonar mágicos cantos de origen ancestral, los une el amor por el desierto que se encuentra con el mar. 28

Amalia vive para el canto y la danza, a través de sus palabras se mantiene vivo el pensamiento tradicional comcáac; a veces ella canta sola, pero en muchas ocasiones la acompaña su marido, Adolfo Burgos, porque entre ambos han recorrido por largos años el desierto, las tradiciones o los senderos de viajes interminables, llevando con ellos la fuerza y el conocimiento de sus cantos. Muchas veces también ella danza al compás del canto y la sonaja de don Adolfo y comparten la ale-

Ellos viven, viajan y trabajan juntos; juntos cantan en las fiestas y ceremonias tradicionales, cuentan historias y leyendas, platican con los niños y les muestran las danzas con que se enciende el orgullo de la tradición. Sus pasos juntos han recorrido caminos, estaciones, terminales aéreas, se han hecho presentes en festivales, encuentros, congresos, festejos y un gran número de actividades culturales. Han recibido invitaciones de gobiernos estatales

Amalia Astorga es una gran mujer comcáac que vive en la comunidad de Axöl Ihöm. Proviene de una familia de gran abolengo, al ser hija de don José Astorga y de doña Rosa. Don José es reconocido como creador de la famosa tradición escultórica de los seris a través del tallado del palo fierro; también fue reconocido por su profundo conocimiento de su cultura e historia. Doña Rosa, por su parte, como las mujeres comcáac, sabía encontrar alimentos, medicina y todo lo que necesitaba, recorriendo el desierto. Desde pequeña Amalia aprendió a conocer también el desierto y recorrió con su familia en incontables ocasiones la isla del Tiburón, los cerros y las cuevas. Durante muchos años fue una gran artesana, aprendiendo a hilar los arbustos del desierto en la elaboración de las coritas; sin embargo, el canto, la danza, la espiritualidad y el misticismo del mar y el desierto habitan y se expresan en su conciencia.

Amalia Astorga, pilar del mundo comcáac. Axöl Ihöm.

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Adolfo Burgos En la costa del desierto sonorense se encuentra el territorio comcáac/seri, quienes han vivido en esa región desde mucho antes de la llegada de los españoles. En esta región de grandes contrastes, debido al clima y a la conjunción del mar y el desierto, se encuentra la comunidad de Axöl Ihöm, conocida también como El Desemboque; es ahí donde vive don Adolfo Burgos, sin lugar a dudas uno de los pilares del mundo comcáac. Don Adolfo es hoy en día un respetado mayor entre su gente; por muchos años se ha dedicado a interpretar los cantos tradicionales, eje del simbolismo de esta sociedad, donde el canto 30

tiene un lugar muy relevante en la espiritualidad, en las tradiciones y creencias, en ritos de paso y en distintas ceremonias. Además de eso destaca también su decidida labor en la transmisión de los conocimientos heredados por sus mayores, a través del establecimiento de una Escuela Tradicional en su pueblo pesquero, cuna de grandes artesanos. Es preciso señalar que esta labor no la ha realizado solo y que la lleva a cabo junto con su esposa Amalia Astorga. Como los integrantes de esta sociedad, don Adolfo, que nació en la década de 1930, vivió largos años como pescador en el canal del Infiernillo y vivió y creció en la isla del Tiburón, conociendo sus recursos y sus historias, sus sitios sagrados y conservando los recuerdos. Por varios años tanto él como Amalia han sido representantes y embajadores de la cultura comcáac en distintas partes de Sonora, así como en distintos estados de la república y su reconocimiento ha llegado incluso a nivel internacional. Constantemente han sido invitados a participar en festivales, encuentros y congresos étnicos y culturales. Donde quiera que don Adolfo está presente, comparte sus cantos y pláticas, mostrando rasgos profundos del mundo de los comcáac o seris. Una de sus grandes preocupaciones ha sido el que no se pierdan la costumbre y las tradiciones, por eso insiste en la necesidad de enseñar a los niños en su escuela, para la cual constantemente busca apoyos; allí los niños aprenden la belleza y el significado de los cantos, mientras aprenden también la danza del pascola. Prácticamente todos los adultos jóvenes, los jóvenes y los niños han ejecutado en algún momento de su vida estas danzas, las cuales interpretan en ceremonias como Año Nuevo, Fiesta de la Caguama de los Siete Filos, Fiesta de la Canasta y Fiestas de la Pubertad, entre otras celebraciones. La importancia de la labor de don Adolfo Burgos al interior y fuera de su comunidad es invaluable, ya que, como toda sociedad moderna, esta afronta grandes retos, principalmente en lo que respecta a la presencia de su idioma, que se ve amenazado por la creciente influencia de los medios, los recursos cibernéticos, las vías de comunicación y otros factores que representan un fuerte reto para la permanencia de esta ancestral cultura. Por todo ello, es que don Adolfo recibió el reconocimiento como pilar del mundo comcáac/seri.

LIBROS

gría de dar vida a sus recuerdos. Ella se preocupa mucho también por los niños y porque aprendan su cultura, por eso participa siempre que puede en las actividades, pláticas, danzas y juegos que se llevan a cabo en la Escuela Tradicional o en el Centro de Cultura. Algunos amigos de Estados Unidos le hicieron un libro donde cuenta la historia de una pequeña iguana. Por algún tiempo estuvo enferma y apenas se levantaba y salía de su casa; recientemente, en la celebración del Año Nuevo Comcáac, Amalia por fin salió de su casa y cantó y danzó junto a su marido y con toda la gente, esto fue algo que todos celebraron con orgullo y con cariño, muestra de la importancia que para los comcáac tienen tanto Amalia como Adolfo. Amalia Astorga ha sido entrevistada en distintas ocasiones y sus conocimientos y enseñanzas tienen presencia en estudios de etnobotánica, etnología y otros temas semejantes. Ha viajado por varias partes, siempre portando con orgullo su vestimenta tradicional, hablando de la cultura de su gente y de la necesidad de seguirla conservando. Por la importancia, trascendencia y consistencia de su labor para la conservación y mejor conocimiento de la cultura seri a través de sus actividades dentro de la escuela tradicional que sostiene junto con su marido, por su labor como cantora y danzante y por el reconocimiento mismo que ella tiene no sólo en su comunidad, sino en distintas partes, como embajadora y representante de esta ancestral cultura, es que doña Amalia recibió el reconocimiento como pilar del mundo comcáac/seri.

Arte indígena y diálogo cultural La Independencia y la Revolución Mexicana desde la memoria estética

E

l 2010 fue un año de profunda reflexión histórica para nuestro país. Las gestas fundacionales del inicio de la lucha de Independencia y cien años después del comienzo de la Revolución fueron aspectos determinantes en la configuración de lo que hoy somos como nación pluriétnica y con una valiosa diversidad cultural. Como parte del gran proceso de reflexión que esta fecha representó para todos los mexicanos, la Dirección General de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) organizó el Coloquio Arte Indígena y Diálogo Cultural: la Independencia y la Revolución Mexicana desde la Memoria Estética, el cual se realizó los días 7, 8 y 9 de agosto en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, a donde acudieron especialistas desde diversas partes del país a dialogar en torno a las manifestaciones estéticas y el simbolismo que se manifiesta en dis-

tintas expresiones del patrimonio cultural de la nación, desde las perspectivas de la etnomusicología, la historia, la historia del arte, la lingüística y la antropología, realizando un recorrido desde las expresiones prehispánicas hasta la configuración de otras formas de expresión por la influencia europea durante el proceso de conquista, o por la expresión poética, lírica y popular acerca de los distintos sucesos que han acontecido a lo largo de nuestra historia, a partir de la visión de las distintas sociedades que se han desarrollado en nuestro territorio. Con la preocupación de conservar y trasmitir toda esta rica discusión y acervo de análisis y formas de interpretación de nuestra cultura e identidad, durante el año 2011 se publicó la memoria de dicho coloquio, donde se presentan los distintos trabajos discutidos en esa ocasión y que permiten ampliar la reflexión y el diálogo acerca de las formas en que la cultura da cuenta de los procesos históricos, a la vez que muestra el rostro y los sentimientos de una sociedad. A través de cuatro secciones, donde se agrupan las temáticas discutidas, se pueden conocer estudios y experiencias que en sí mismos abren puertas a nuevas reflexiones. Así, se habla del arte y la cultura en la construcción de la nacionalidad mexicana, se analiza la presencia del indio como motivo en el arte novohispano e, igualmente, se discute, desde el norte de México, acerca de los pueblos indígenas y su resistencia a los procesos de homogeneización cultural, para finalmente discurrir acerca de la utopía estético-social de los pueblos indígenas frente a la modernidad. Como señala el prólogo de la obra: “El indio ha mantenido presente en el escenario multisocial, su capacidad creativa del México moderno con su bagaje cultural, sus lenguas y visiones estéticas, por lo que el arte y la cultura nacional no se conciben sin el legado histórico que aportan.” * Comentario del libro Arte Indígena y Diálogo Cultural. La Independencia y la Revolución Mexicana desde la memoria estética, México, Dirección General de Culturas PopularesConaculta, 2011, ISBN 978-607-455-659-9, 174 p. 31


SOBRE LOS COLABORADORES DE ESTE NÚMERO Lombardo Ríos. Interesado en la arqueología sonorense. Estudia el arte rupestre del sur de Sonora. Ha publicado estudios sobre la cultura mayo y el arte rupestre. Es fundador del Museo de Tehuelibampo, donde participa en el rescate y difusión del patrimonio rupestre sonorense. Felícitas Jaime León. Promotora cultural bilingüe yaqui. Originaria del pueblo de Huirivis, Río Yaqui. Responsable del Centro de Cultura Yaqui de dicha comunidad. Tiene más de veinte años desempeñándose como promotora. Severa Mátuz Valdez. Originaria del pueblo de Ráhum, Río Yaqui. Es promotora cultural bilingüe del pueblo yaqui desde 1991 Armanda Vega Buitimea. Promotora cultural bilingüe mayo. Originaria de Tetapeche. Ha participado en estudios sobre historia, medicina tradicional, fiestas y artesanías. Ha producido programas de radio y realizado trabajos de traducción. Alejandro Aguilar Zeleny. Profesor investigador del Centro inah-Sonora. Colabora en el Proyecto Recuperación de la Memoria Histórica Macurawe/Guarijío. Antolín Vázquez Valenzuela. Promotor cultural bilingüe mayo desde 1982. Coordinador de los Centros de Cultura Mayo. Actualmente es responsable del Proyecto Recuperación de la Memoria Histórica del Pueblo yoreme/mayo. Flor Marina Zamarrón Castellanos. Integrante del pueblo o’ob/pima. Originaria de El Kipor, Yé-

Caguama de los siete filos. Detalle del mural de Ethel Cooke, 32 Casa Hoeffer.

cora. Ha colaborado en proyectos de conservación de la cultura pima. Ha participado también en talleres de capacitación del Fondo Yoreme y se interesa en aprender a tocar el violín para que se conserve la tradición musical de los pimas. Marisol Rodríguez. Integrante del grupo pima. Es originaria de Maycoba, Yécora. Ha participado en programas de prevención del alcoholismo y en talleres del Fondo Yoreme. Participó en el Encuentro de Guías Espirituales de 2011. Javier Zazueta Leyva. Integrante de la etnia macurawe/guarijío. Ha trabajado como productor de programas y locutor en la xeech, La Voz de los Tres Ríos, radio comunitaria indigenista de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (cdi). Ha realizado diversos trabajos de recopilación de historia oral y de traducción guarijío/español. Colabora en el Proyecto Memoria Histórica del Pueblo Macurawe/Guarijío. Elisa Villalpando Canchola. Arqueóloga del Centro inah-Sonora. Ha realizado investigación arqueológica relacionada con la cultura seri en la isla San Esteban. Por varios años ha dirigido las investigaciones y excavaciones arqueológicas del cerro de Trincheras, abierto al público en 2012. Manuel Graniel. Arqueólogo. Trabaja en el Centro inah-Sonora en el proyecto arqueológico La Pintada. Colabora en tareas de salvamento arqueológico en el estado.

Flor Joven de Pascola (iluminada) Diana Molina. comcáac. Se interesa en la conservación de su cultura tradicional. Cuadro hecho con tinte de mezquite por el artista mayo Jesús Gilberto Buitimea (Mota). Una versión anterior, sólo con raíz de mezquite, fue la que publicamos en el número 2 de esta revista; en la versión actual, el autor ha añadido color a la obra.



Revista, Cuando el río suena, letras lleva