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11 de agosto 2018 Colabora en el Fanzine. Escríbenos al correo medios@isc.gob.mx

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Edición: Alejandra Olay Coedición: Marreyna Arias Diseño: Argelia Juárez Fotografía: Juan Casanova

SERGIO GALINDO

EN EL TEATRO PUEDE OCURRIR TODO Por Samantha Leyva Al hablar de teatro sonorense, Sergio Galindo Sánchez es una referencia fundamental. Se ha desempeñado como gestor y promotor cultural, actor, director y dramaturgo con una sólida y reconocida trayectoria. Oriundo de Hermosillo, Sonora, Galindo es autor del montaje La fiebre del oro verde, que se presenta hoy en la Muestra Estatal de Teatro Sonora 2018 con la compañía Juílas Teatro, bajo la dirección de Miguel Ángel Canto. ¿De dónde surge la inquietud de explorar el teatro? ¿Cómo recuerda su primera experiencia escénica? De atestiguar, siendo adolescente, el entusiasmo y la pasión con los que un grupo de preparatorianos de la Universidad de Sonora entre los que se encontraba mi hermano Octavio Galindo: hablaban, discutían y ensayaban en la casa paterna. Nunca he olvidado el momento en el que, al entrar por primera vez a un teatro –el hoy Emiliana de Zubeldía de la UNISON, tras el telón a medio abrir, descubrí con asombro parte de la escenografía de una sala del Siglo XV y recuerdo haber pensado: aquí puede ocurrir todo. ¿Cuál es el proceso que realiza como dramaturgo al momento de escribir una nueva historia? ¿Cómo es que, desde la pluma, pretende acercarse al público? Comienzo a partir de una idea general y ciertos puntos de interés. Dejo que la obra se vaya construyendo durante el proceso de escritura. En este sentido, además de pensar, escribir es para mí descubrir. Además, el público ha sido siempre parte esencial en este proceso en el que, con la historia, voy construyendo a mi “espectador ideal”, como lo llama Sanchis Sinisterra. ¿Cómo es que nace esta idea por escribir La fiebre del oro verde, que se presenta hoy en la MET Sonora 2018? Esta es la segunda obra de la “Trilogía romancera” que he escrito como miembro del Sistema Nacional de Creadores, en la que me he propuesto abordar tres temas fundamentales: la política, el narcotráfico y la religión. Además de los dos personajes centrales, tienen en común al teatro dentro del teatro. Y claro, al verso y la rima como instrumentos para

explorar sonoridad y sentido, gracia y humor de un lenguaje que caracteriza a los pueblos de la sierra sonorense y alcanza su máximo poder expresivo en los llamados “mentideros”. ¿Qué propone la trama de este montaje? Creo que el contribuir a una discusión ya en curso, y hoy más actual y necesaria que nunca dada la violencia que vive nuestro país: la legalización de las drogas, y en el caso específico, de la mariguana. Entonces, ¿encuentra usted en el teatro una forma de denuncia? Otra vez como Sanchis, al revisar mi dramaturgia, encuentro que en general se trata de lo que él llama “teatro contra el olvido”. El término denuncia me remite más a lo panfletario del que siempre he huido. El año pasado, Juilas Teatro resultó la compañía seleccionada para representar a Sonora a nivel regional; en esta edición, regresan. ¿Qué significa para usted participar con sus montajes en esta plataforma como lo es la Muestra Estatal de Teatro? La Compañía Teatral del Norte, hoy Juilas –teatro- es parte de una comunidad que en lo personal, como creador y como funcionario cultural he visto crecer y multiplicarse a lo largo de 45 años. En esta nueva etapa de las Muestras Estatales y Regionales, ya en dos ocasiones, hemos representado al Noroeste en las Muestras Nacionales de Aguascalientes y de León, Guanajuato. Participar es, pues, pertenecer a una comunidad con la que siempre hemos estado dispuestos a interactuar como lo muestra, en los hechos, nuestra total disposición al apoyo y la colaboración con los diferentes grupos y compañías en Sonora. ¿Cuál es su percepción con respecto a la escena teatral y a las producciones que se realizan en Sonora? Que cada vez más el esfuerzo apunta a la necesidad de la profesionalización, lo que debe a todos congratularnos.

Por Samantha Leyva

CON EL PASADO HABLAMOS DEL PRESENTE CHARLA SOBRE TEATRO HISTÓRICO CON RENÉ CÓRDOVA

El teatro como reflexión, como esparcimiento y como representació que permiten hablar del presente refiriéndose a hechos del pasado: eso es lo que hace la dramaturgia histórica, explicó René Córdova Rascón durante el conversatorio celebrado como parte del programa de la Muestra Estatal de Teatro Sonora 2018. El antropólogo, académico y dramaturgo ofreció una charla titulada Dramaturgia ¿cómo escribir teatro histórico? En ésta, destacó algunos aspectos y puso sobre la mesa una diversidad de perspectivas y posturas que se han creado en torno al teatro histórico. Estas representaciones dramáticas abordan acontecimientos del pasado, ya sea reciente o lejano, que en ocasiones puede ser ficcionalizado en parte - o en todo-, propiedad que hace que la línea de la historia sea más o menos fiel a los hechos verdaderos. El autor del montaje Tiempo de pitayas y calabacitas tiernas mencionó que una marcada posición en la discusión académica sobre la dramaturgia histórica, es que realmente todo el teatro es histórico, por la misma forma del texto o la disciplina, pues se presentan las acciones de personajes situados en el tiempo, dentro de un determinado contexto. Sobre la disciplina teatral, René Córdova opinó: "Escribir es hacer política. Es participar en la discusión pública. Por eso elegimos presentar ciertas cosas, dependiendo desde nuestras posiciones, tratando de establecer un diálogo con el público. Presentando el pasado, hablamos del presente”. El dramaturgo agregó: "El teatro, además de hacerse en equipo, también esta hecho para verse en equipo. Es un teatro para compartir con tus iguales, además de disfrutar del espectáculo. Así, el teatro nos reconfigura como sociedad. Nos sentamos todos juntos a ver la misma obra y entonces, no importa qué boleto pagamos”. Antes de culminar, Córdova platicó sobre Proyecto corazones, texto sobre el cual trabaja actualmente basado en un hecho poco conocido de la historia sonorense, que relata las exploraciones y acciones de los españoles en el siglo XVI; sucesos que no han sido abordados por especialistas por su “escasa trascendencia histórica”, precisó el autor.


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¿YA VISTE EL AGUA QUE ESTÁ LLORANDO AI?

Por L. Carlos Sánchez La mesa está servida. Con los elementos necesarios. Y cuidado con que nos indigeste el menú. Cuando digo la mesa está servida lo hago a manera de analogía. Quiero decir entonces que el escenario está puesto. Que las obsesiones se convierten en ideas, en investigación: ocurre entonces el periodismo, la actuación, el arte para subrayar los infortunios como consecuencia de la ambición. Cuando digo ambición me refiero a las empresas que devastan el planeta. Dentro de este planeta está Sonora. Sonora y un río que lleva su mismo nombre. Sucedió en el 2014. El derrame de tóxicos de la minera Buena Vista del Cobre, de Germán Larrea. Las consecuencias invaluables. Las especulaciones y lo que ratifica la ciencia: la desgracia del agua y por ende la desgracia de la tierra. Para decirlo a través de un montaje escénico, las integrantes del Colectivo lo que viene del sol, Anitza García Palafox y Diana Renée Gerardo, se montaron la mochila al hombro, se lanzaron a los pueblos afectados por el derrame de tóxicos. Y a través de la exploración, la investigación de campo, entrevistas con los moradores de esta región, construyeron ¿Ya viste el agua que está llorando ai? Al más puro estilo del teatro documental, donde las actrices no dejan de ser ellas, donde también sus emociones, sus conclusiones, son parte del guion. El cuerpo que también expre-

sa y reacciona ante tanta indolencia de los altos mandos, ante tanta desgracia por lo que sucede a la vera del río, por lo que los protagonistas de esta devastación les han contado. Debe ser la edad de las actrices. Puede que sea el resultado de su mirada jovial, la energía constante a partir de la pasión por el oficio. El montaje tiene ese look despreocupado, paradójicamente desgarrador. Porque hay baile, la música regional. Porque está la cultura culinaria, el olor a ajo, el sabor del chiltepín, las tortillas de harina, gorditas, hechas con leche de clavel. Se cocina en escena, sobre el espacio que es el Teatro Íntimo y en contexto de la Muestra Estatal de Teatro Sonora 2018. Se reparte el menú. Se interactúa con los espectadores. Dan ganas también de bailar. Y llorar. Porque la desgracia no es menor cuando a un hijo se le contamina la existencia con los metales pesados que la mina fecundó en el río. La reacción del cuerpo y la piel manifiesta la agresión. Magistral manera en que las actrices nos llevan de la mano hacia las locaciones de esos pueblos del río Sonora. El lenguaje coloquial, el contenido de las anécdotas, la desazón sutil que se dice en el torbellino de una carcajada. La tragedia una y otra vez. Porque la contaminación se tragó la tierra, porque el agua está allí como un consumo que se vuelve en contra. “La seguimos tomando, por necesidad”. Bailar se nos advierte como un escape. Reseñar la cotidianeidad es inevitable cuando las protagonistas son dos señoras conversando el recuerdo de lo que un día hubo, la realidad de lo que ahora son. Dicen que en esos bailes de antaño, en el pueblo, si no llueve, la gente no baila. El rito y la tradición, la sugerencia del acto sagrado que representa el agua. Ironía de un río que en su paso emite el sonido de la tragedia. El andamio perfecto para el desarrollo de la obra se rige con la presencia de las cartas de lotería, ese juego tradicional donde cada una de las piezas arma el rompe cabeza de la desgracia. Y el acto documental, a manera de multimedia, el testimonio directo de los moradores de los pueblos. La voz de Emilio que subraya el gorjeo de las aves, esas que han ido desapareciendo también por la contaminación. No puedo dejar de pensar en la sutileza de la escenografía, en el atino musical, la inocencia en la mirada de las realizadoras, ese también es un acto poético del cual emana la necesidad de agradecer. Los recursos de producción son los más elementales. Los utensilios hogareños nos ubican en tiempo y lugar. Basta la sugerencia de las palabras y los olores para saber que esto es pueblo. Si algo tiene de sobra este trabajo por demás humano, solidario, es el compromiso para con el otro. La capacidad de beber del mismo vaso.

CONVERSATORIO: EL TEATRO Y LA DISCAPACIDAD Por Gustavo Alonso Moreno Daniel Martínez, Juan Carlos Valdez y Beatriz Noriega, acompañados de la intérprete de lengua de señas mexicana Elizabeth Valdez, ofrecieron su visión sobre los derechos de las personas con discapacidad y su experiencia en su labor de inclusión en la creación artística de personas en situación de vulnerabilidad. Durante el conversatorio “El teatro y la discapacidad”, se refirieron al arte como derecho de ser uno mismo, sin embargo para las personas con capacidades diferentes, ha habido pocas acciones que permitan romper el paradigma, sin dar oportunidad para lo que pueden y desean hacer. “A veces los propósitos que consideramos esenciales del teatro, no necesariamente se persiguen cuando se trabaja con públicos específicos. En el arte desde la discapacidad, no estamos tratando de que la persona con discapacidad logre lo que logra una persona sin ella” explicó Juan Carlos Valdez. Valdez también comentó que el hecho de conocer a personas en situación de vulnerabilidad y discapacidad, lo llevó a tener el interés de participar en las jornadas de capacitación para la inclusión a través de las artes, interés que nació gracias al programa Alas y Raíces. Por otro lado, Daniel Martínez agradeció la invitación y celebró el hecho de que conversatorios de este tipo se presenten cada vez con más frecuencia, recalcando que este tipo de espacios siempre mueve el interés de querer crear una sociedad más incluyente que vaya más allá de crear rampas para personas discapacitadas. Una de las razones por la muchas veces se vulnera a ciertos grupos, es que históricamente a los seres humanos lo desconocido nos da miedo, la única manera de perder el miedo es acercándonos e intentándolo. Se comentó que los grupos vulnerables se encuentran con muchas barreras para poder avanzar, muchas barreras arquitectónicas, pero muchas más de comunicación y de acceso a la información, a las cuales se debería poner más atención. También se recordaron los puentes que han tenido producciones de teatro sonorense como Novia de Rancho, Ni princesas ni esclavas y Memorias de una geisha, adaptando historias al lenguaje de señas mexicana. Cada una de las discapacidades logra una expresión distinta y original. No se trata de alcanzar un nivel, lo que se quiere es dar el espacio de la cantidad expresiva única desde la discapacidad que acompaña a esta persona con características diferentes.

CORAZÓN GORDITO: RADIOGRAFÍA SOCIAL DE NUESTROS TIEMPOS Por L. Carlos Sánchez Sorprende ver la respuesta de los espectadores. Sorprende ver el teatro lleno de vida. Es la Muestra Estatal de Teatro Sonora 2018 que acoge la propuesta de La Petaka Teatro, compañía oriunda de Ciudad Obregón. Es el Teatro de la Ciudad de Casa de la Cultura de Sonora, en Hermosillo, el espacio para la propuesta escénica Corazón gordito, del dramaturgo Saúl Enríquez.

Ante una escenografía sobria, con la iluminación puntual, este montaje nos lleva de la mano, desde el inicio, a la crueldad que implica la abdicación del varón quien debiera fungir como padre de dos niñas. Darse la vuelta y largarse es ya un móvil para engancharse con la propuesta escénica. La identificación directa con la mayoría de quienes observamos. El contenido de Corazón gordito es rudo, evidencia de los avatares diarios, la lucha permanente que significa enfrentar los días. Sin melodrama, con las ideas claras. El conflicto que implica ser una niña gordita, el conflicto que significa ser una madre soltera (afortunadamente también por demás amorosa). El desarrollo de la familia, el crecimiento de las hijas, la incomprensión de la adolescencia, el juego como una vía para contar la tormenta interior, la rivalidad en la cancha, el desprecio ante la apariencia física. Corazón gordito es una propuesta de diversos temas. ¿Qué hace una adolescente ante la incomprensión? Fugarse del hogar es una vía que quizá a todos nos ha tocado explorar. Llama la atención que en esta puesta la mayoría de personajes habitan el barrio, son niños-adolescentes, con sus tragedias, con sus deseos, con las angustias propias de una vida que se caracteriza no precisamente por un desarrollo en armonía. Se toca el tema de la violencia citadina. La crueldad también de lo que nos arropa en estos tiempos. Acertado y emocionante el planteamiento. El llano y una cáscara de futbol. Los acontecimientos trascendentales cuando se cursa la educación primaria, el júbilo de una madre que mira a su hija exponer ante los otros sus habilidades para la oratoria, la lectura, la poesía. Los otros personajes de Corazón gordito son también entrañables, generosos y con sus dosis de misterio. La solidaridad se hace presente en los instantes más apremiantes. Cumple este montaje con la premisa de crear públicos para el arte, cumple esta producción con la inclusión de temas que socialmente nos atañen. El look de la obra es plausible, generosos y efectivo. Conecta desde siempre con el espectador.

AVISO IMPORTANTE La función de Piara (Lucas 8:32), bajo la dirección de Cut López de la compañía Abemvs Teatro, tendrá un cupo limitado a 100 personas (Teatro de la Ciudad, 18:00 horas, entrada gratuita) Recomendamos llegar media hora antes, hacer fila y recibir los boletos que se entregarán a las primeras personas que lleguen al foro.

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A las 19:30 horas, se reabrirán las puertas del Teatro para la ceremonia de entrega de Reconocimiento Desierto ícaro 2018, anuncio de compañía seleccionada y clausura.

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