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28 de abril 2018 Colabora en el Fanzine. Escríbenos al correo medios@isc.gob.mx

Edición: Alejandra Olay Coedición: Marreyna Arias Diseño: Argelia Juárez Fotografía: Juan Casanova

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Sara Tolosa

El cuerpo está siendo observado y estamos viendo qué le sucede L. Carlos Sánchez

ara Tolosa, bailarina, coreógrafa, se echa al impulso y se pone a crear. En ese espacio diminuto que también emerge desde el interior. Sara antepone un suspiro a una respuesta. La expresión más poética, el silencio más elocuente. Al final de esta conversación usted apreciable lector, conmovedora lectora, sabrá de qué va. Entre pues, en esta conversación:

¿Cómo has vivido el proceso de IN QBA, qué te queda? Siempre está en constante cambio, es una obra muy flexible aunque haya un guion o una estructura para no perdernos. Siempre que nos juntamos para replantear nos preguntamos qué vamos a hacer ahora, porque dentro de esos estímulos nos vamos sintiendo diferente, en base a ese guion necesitamos otras cosas, de ese guion que ya tenemos Perla y yo, entonces es volver a replantear por dónde va más que cómo hay que movernos, que en algunas cosas sí hay cierto lenguaje corporal pero el estímulo a veces se transforma. Me gusta esta obra que hemos creado, que está allí con nosotros como tercer colaborador, me gusta porque está cambiando todo el tiempo y es como un imán que tengo hacia eso de qué va a pasar, esa incertidumbre de cómo nos va a agarrar la obra, cómo nos va a decir que vayamos, cómo nos va a decir que el público esté con nosotros. Siempre es cuestionarnos cómo vamos a hacer porque hay cosas que no están fijas, es una obra flexible que nos da libertad. ¿Por qué IN QBA, por qué el tema, ese lugar? De entrada, cuando empezó el proceso, cada quién habló de sus inquietudes. Llegábamos a esta cosa de bueno el cuerpo este experimento, esta cosa que es observada todo el tiempo. Poco a poco iban cayendo otros temas como las redes sociales, el estar publicando videos y que todo el tiempo estamos viendo gente o esta urgencia de protagonismo que siento que se plantea ahí, y ver qué pasa. Le llamamos IN QBA porque es prácticamente esta cosa de estoy siendo observado y estamos observando algo que se está transformando y a ver qué pasa, a ver qué sucede dentro de ese espacio delimitado donde estamos juntas pero estamos dentro de nuestro huevito. El cuerpo está siendo observado y estamos viendo qué le sucede.

En esta coreografía te acompañas de Perla, ¿ella de qué te contamina o aporta o provee? Perla ha aportado bastante, ha ayudado mucho a aterrizar dando detalles a las escenas de la obra como por dónde va, ha esculpido bastante bien la obra y sobre eso hemos estado jugando, Perla le da claridad a la obra, sobre todo en las escenas y los temas, tiene bastante bagaje sobre diferentes temas que estamos abordando y siento que le ha dado mucho más claridad a la obra, esa fineza. ¿Qué significa para ti estar en esta edición de Un Desierto para la Danza? Estoy muy contenta. Me encanta ser parte de esta cosa que le llaman danza joven, formar parte de este programa de los jóvenes coreógrafos o propuestas emergentes, con lenguajes distintos, me gusta compartir con el otro este artista sonorense que se está moviendo, que piensa diferente. Ahora que nos hemos encontrado en las diferentes funciones me gusta que dialoguemos sobre cómo vamos con nuestras obras, o cómo nos fue, estamos constantemente en diálogo, me gusta esta convivencia que se genera con los otros coreógrafos y estoy feliz de ver a este público fiel al desierto. Si hoy fueras a morir, ¿qué te gustaría vivir por última vez? (Aquí es donde el suspiro, luego silencio, se convierte en la respuesta más elocuente. Y al volver): Quisiera bailar todo en un día, comer todo en un día, dormir mucho, reír mucho, ver a todas las personas que me importan, ver a las que ya no pude ver. Pero sobre todo: reír.

WWW.ISC.GOB.MX “Este programa es público ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa”.

Perla López Peñuelas

La necesidad de calma o de paz L. Carlos Sánchez

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erla López Peñuelas, bailarina, coreógrafa, es protagonista de Un Desierto para la Danza. Con esa holgura y seguridad que le ha dado la danza, de facto hace una sinopsis de lo que baila el sábado 28 en el Teatro de la Ciudad: “La obra es IN QBA: una estructura en la que dos personas se sumergen y trabajan con estímulos que se toman de la vida en colectivo y de las ideas sobre felicidad con las que nos topamos a diario”. Con la misma holgura, continuamos en esta conversación: Perla, como experiencia, ¿qué te deja IN QBA? Para mí el nombre sí se ha vuelto significativo. Empezó como una puntada el decir nos vamos a meter en una especie de cajita incubadora… se ha vuelto significativo en cuanto a esos estímulos que estamos trabajando, esas ideas que tomamos y las ponemos ahí, y nos metemos y sometemos a ese planteamiento. Me parece como un pequeño laboratorio, como cuando el científico dice: voy a estudiar el vacío y hace su pequeño vacío en el laboratorio y empieza a obtener cosas. Para mí ha sido algo así como cuando dices: por qué esta necesidad de lo que observas en las redes sociales, y tienes una idea de lo que es, pero meter ahí, poner el estímulo, experimentarlo e improvisar con eso, van despertando otras cosas, otros sentires, otras ideas. Siento que esto es lo que me ha dejado IN QBA: enfrentarme al estímulo más que la idea de lo que es la necesidad de aceptación, la necesidad de calma o de paz. Cuando inicias un proyecto, ¿qué objetivos te trazas? Reflexionando un poco, porque estamos hablando de un proyecto en general, de lo que me mueve al abordar un proyecto, más va hacia la dinámica de convivencia con mis compañeros. Creo que a partir de esa dinámica, de ese encuentro con el otro, van surgiendo las necesidades o lo que queremos hacer y he ido encontrando a lo largo del tiempo que sí es muy necesaria cierta congruencia entre lo que estamos diciendo, lo que estamos planteando en escena y lo que está sucediendo en nuestra vida cotidiana, en el intercambio, en el vivir a diario. Las decisiones que voy tomando dentro de la pieza creativa van teniendo estos referentes, siempre. ¿Qué está sucediendo en mi relación con Sara, cómo estamos conviviendo, cómo vivimos nosotras mismas nuestros planteamientos? Siento que si no tiene ese grado de congruencia, termino por descartarlo. ¿Por qué la danza? No lo sé. O aquí sí siento que es algo nato. Siento que esa vía de expresión, porque cada quien puede tomar lo que mejor le apetece, pero esta vía de expresarme a través del cuerpo, va más allá de que cuando empecé a racionalizarlo. Ahora me lo pregunto y volteo a ver a mi mamá bailando en su cumpleaños y digo: yo creo que de ahí viene. Porque cuando decidí a estudiar profesionalmente esto, fue una corazonada, porque no tenía ningún tipo de experiencia ni vengo de una familia que me llevara al teatro, pero de alguna manera sabía que el movimiento era lo que me encausaba, o el área donde he sentido mayor libertad, eso me ha llevado a explorar otras cosas, como a poder dar una entrevista, fue a partir de la danza, pero no era algo que tuviera antes, yo me movía pero no hablaba.


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Un Desierto para la Danza ISC

L. Carlos Sánchez

Existe aquí la posibilidad de soltar amarras. Convertirse en protagonista. Bailar que también es sinónimo de soñar, de volar. Liberarse. Ponle Play es la coreografía que propone Estefanía Iglesias. Aquí una conversación con la bailarina, coreógrafa, desde su mirada jovial y madura. --Estefanía, esta es tu primera participación como directora, en Un Desierto para la Danza. --Es un acontecimiento importante para mí. Para empezar yo siempre había querido bailar en el Desierto, simplemente bailar, ya pasé por ese proceso, ahora estoy incursionando en una nueva etapa de mi vida y mi carrera como artista y es importante para mí empezar aquí en el Desierto, en mi casa, en un marco tan importante, uno de los más importantes del noroeste, y es importante para mí también, siento que es como abrirme las puertas a ese campo que es la dirección de coreografía contemporánea y hacerlo con esta manera, con Ponle play, me emociona, siento mucho entusiasmo y como un poquito de nostalgia. Me gusta lo que siento.

Estefanía

Iglesias

--En esta edición se le da un espacio a la mirada jovial. --Me parece un acierto de los organizadores, me parece importante que estemos los jóvenes dentro, hay un semillero de artistas que es la Universidad de Sonora de donde la mayoría hemos salido. Claro está que si no bailas en una de las tres grandes compañías de aquí, que son La Lágrima, Quiatora o Antares, no puedes participar en el Desierto, o no tienes la oportunidad simplemente, afortunadamente yo la tuve, y ahora que nos abren la puerta es importante por la posibilidad del espacio donde expresar lo que pensamos, lo que traemos dentro, esas inquietudes. Nos abren más que un espacio, una oportunidad de ponernos ante el público. Siento que la apertura debería ser constante, hay una convocatoria y eso hace que los jóvenes estemos activos y vigentes, y no esperar nada más a bailar o que alguien nos llame para bailar, sino hacer nuestras cosas, eso me parece importante tanto para nosotros como para la organización del Desierto, mantener esa frescura de las mentes que vienen, apenas.

Bailo porque es mi lenguaje

--¿Por qué Ponle play? --Ponle play nace por la inquietud justa de la falta de público en el teatro en la danza contemporánea, nace con la inquietud mía de investigar por qué hay tan poco público o por qué siempre es el mismo. Me puse a investigar y llegué a una conclusión en la que el público se siente alejado de las piezas, si no los toca lo que están viendo se sienten a veces indignados o simplemente no hacen conexión con las piezas y ya no regresan al teatro. Burdamente yo dije: los voy a hacer partícipes de una pieza mía, voy a hacer que estén dentro de ella, yo solo les diré: vengan, pónganle play y vean qué pasa. --¿Por qué bailar? --¿Por moverse? Yo bailo porque necesito moverme, porque hay una necesidad de expresión, de investigación, porque es un lenguaje, mi lenguaje, porque necesitamos comunicarnos, porque debemos bailar todos y hay unos que no entendemos, escuchando, viendo, siento que es una manera de comunicación en la que la gente, el público, todos nos sensibilizamos y hace mucha falta eso también. --¿Cuál es tu aprendizaje al dirigir Ponle play? --Como coreógrafa me deja un aprendizaje, es muy difícil dirigir una pieza, es la primera vez que lo hago profesionalmente, y creo que lo más importante es la investigación y la motivación de por qué haces las cosas. Lo que aprendí es que lo que haces debe tener un sustento para que sea una pieza con peso que pueda conectar con alguien, que pueda trascender, que no sea algo que vas a ver y ya, eso es lo que más me dejó, la investigación y buscar dentro de uno para ver qué es lo que necesitan los demás, conectar con el público, querer servir a través de la danza contemporánea. --La danza es tu oficio, tu vocación, tu pasión, pero lo que está allá afuera, en la ciudad, ¿qué es lo que más te seduce? --La gente, las personas, por eso me dedico a esto, soy analítica de lo que pasa, y el enfoque es la gente, el humano, las personas, eso es lo que me interesa y por eso hago las cosas que hago, aparte tengo proyectos de moda, de ropa, y siento que también tiene un enfoque sobre la gente, qué es lo que quieren, qué es lo que necesitan, qué es lo que hay, la vanguardia, es el humano, son las personas, el andar de cada quien, las imágenes cuando ves a alguien, las historias, el pasado de cada persona, el futuro. La gente me mueve.

Dirty Dances en ambientes multimedia Edgar García Véjar

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sta semana, la selección del Festival Agite y Sirva, se proyectó en el Desierto, desplegando un gran número de obras en video que nos dieron una muestra de diversidad tan amplia como la del programa de los distintos foros del festival que nos congrega; continuando con su labor en el cruce de distintos medios, la muestra llegó con un libro bajo el brazo, dando cuenta de que la videodanza también se escribe.

teórico respecto a este medio de creación visual. El aporte es valioso y abre la mirada para el entendimiento, pero no por eso el encasillamiento del término (videodanza) que ayer mismo, se nos puso sobre la mesa, no tanto para diseccionarlo, sino para observar la gran cantidad de posibilidades de expresión que abarca. Definitivamente, el cuerpo en la pantalla le da a las artes vivas un amplio universo de herramientas y facilidades para dar potencia al trabajo, sin importar si este se sustenta en la fábula, los signos, el concepto, o ninguno de los anteriores. Benito González lo entiende muy bien, y hubo oportunidad de apreciar algunas de sus obras en video, parte de una serie a la que llama Dirty Dances, en las que se ocupó, no sólo de realizar un trabajo en que se unieron varios lenguajes, sino que dio uso a materiales que no estaban pensados para ser videodanzas, mediante un tratamiento que le permitió darles un aspecto distinto, además de potencia, vida y un gran número de nuevas lecturas posibles. Las piezas, según comenta el coreógrafo, no sólo le han abierto otro campo de exploración, sino que han enriquecido su trabajo para la escena.

La ocasión fue oportunidad para presentar el libro VIDEODANZA: Creación Híbrida, una colección de ensayos de distintos creadores nacionales e internacionales, que comparten procesos y visiones, haciendo el ejercicio de plantear por escrito los logros y desafíos que ha arrojado su incursión en la danza para pantallas, proporcionando una probada de sus poéticas, resoluciones técnicas, y procesos personales alrededor de estas creaciones. Me parece divisar una cadena de expansión; ya por si mismo, poner cuerpos en la pantalla abre campo a sus potencialidades, y el traslado de esto al papel, no puede ser sino otra manera de expandirlo a otros códigos, y niveles de comprensión. Ximena Monroy y Paulina Ruiz, quienes realizaron la compilación de los ensayos, logran reunir un repertorio de experiencias que, por su valor, se encargan de colectivizar, con el fin de aportar en distintas medidas, al crecimiento del acervo

Sobre el festival Agite y Sirva y las videodanzas de Benito González

Así fue que, viendo estos trabajo de González, y la muestra de Agite y Sirva, el Desierto nos mostró un área más en la que diferentes recursos conviven, celebrando el cuerpo desde otros medios, y abriendo paso a la diversidad.


¿Qué hace uno para frenar la violencia?

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Un Desierto para la Danza ISC

Flicker* es la coreografía la propuesta por Magdalena Leite y Aníbal Conde. Uruguayos ambos, con residencia en México. Hoy visitan la ciudad que es Hermosillo en contexto de Un Desierto para la Danza en su edición 26.

Magdalena Leite / Aníbal Conde L. Carlos Sánchez

¿De dónde viene esta obra, de qué está hecha, cuáles son los rumbos que habitan en el pensamiento de ambos bailarines? Afables, entusiastas. Las palabras son también un escenario donde expresar. Por eso acceden a esta conversación. Los antecedentes de lo que bailan: Aníbal Conde, responde: Nosotros venimos trabajando juntos desde hace más o menos cinco años y empezamos con una pieza que se llamó Dance dance dance, que estuvo en el Desierto en 2015. Nosotros nos aprendíamos danza de películas y las remontábamos en escena. Yo vengo desde el video, Magdalena viene de la coreografía, en nuestros trabajos partimos siempre de la mezcla de estas dos disciplinas, en ese caso, retomando desde el cuerpo danzas que fueron producidas solo para un soporte archivable, en este caso las películas. Y después en una línea parecida, seguimos trabajando con otra pieza que se llamó Videoclip, en el que nos interesaba ver qué lugar ocupaba la danza en las películas, hicimos un set list de estas danzas de películas pero sin que fueran musicales, nos interesaba ver cómo opera la danza dentro de la narrativa del cine. En este segundo trabajo, Videoclip, en lo que nos interesamos directamente por la cultura del videoclip y cómo eso influía o determinaba las maneras que teníamos de movernos, es una investigación que toma prestado ciertas lógicas de la ciencia, de la antropología; entrevistamos a varias personas investigando cuál era la influencia de los videoclips en la manera de moverse tal o cual generación, ese proyecto lo hicimos en Uruguay, en España, en México y en Argentina, de ahí derivó Videoclip, de la cual Flicker es la continuación. Nosotros llegamos a la conclusión de que uno de los antecesores de los videoclips es el cine estructural, que es un cine que fue nombrado así en los sesenta, detenta, y los videoclips retoman elementos del cine estructural y los lavan un poco, los llevan un poco al pop. Entonces, Flicker retoma los elementos del cine estructural y los lleva al cuerpo.

Magdalena Leite, interviene: Elementos muy concretos como el estrobo, Flicker significa parpadeo, estrobo, entonces nosotros encontramos que este tipo de cine que se llama estructural, que es de los sesenta, es el primero en usa estos tipos de efectos, hay una película que se llama Flicker que dura cuarenta minutos y es solo un estrobo, una luz que se prende y se apaga, descubrimos que estos efectos eran retomados por los videoclips mucho más suave, sin esta cosa tan estridente, y el ejercicio como bien decía Aníbal en estas tres piezas que hemos hecho juntos, el ejercicio es cruzar estas lógicas que vienen de la imagen, con el cuerpo, de qué manera podemos nosotros hacer un flicker, un parpadeo, un estrobo corporal, esa es la propuesta de Flicker. Aníbal Conde: Cabe aclarar que el cine estructural es el primer cine que puja por llegar al entendimiento de lo que propone desde el cuerpo y no tanto de lo racional, es un cine que no tiene narrativa, está esta película que cita Magdalena, que son cuarenta minutos de luz y oscuridad, y lo que produce es que vos no tengas que entender lo que está pasando sino que tu cuerpo se ve afectado por eso. Entonces nos interesaba ese link y por eso es que lo llevamos al cuerpo. Magdalena, en el proceso de formación se va mutando, en este momento de tu vida ¿tienes alguna premisa para lo que quieres decir cuando subes al escenario? No sé si es algo tan claro en nivel de algo que quiera decir, pero sí me interesa contagiar las ganas de bailar, las ganas de hacer, para mí el espectador tiene que salir motivado, con la sensación de que puede hacer algo, eso es lo que me mueve, que no es fácil. ¿Por qué o para qué quieres que eso ocurra? Lo que pasa es que siento que a nivel de espectáculos en las artes en general, y retomo lo que decía Aníbal, en los sesenta tenemos una cantidad de directores de cine que están preocupados por el cine que se hace, el de maianstream, el de Hollywood, que lo que se hace es adormecer a la gente; la

televisión, el cine, tienen una potencia enorme pero están utilizados por el mercado, por muchos motivos que no me detendré a decir ahora, pero digamos que lo que sí hacen es aplacar, adormecer, que se conforme, que se quede contenta, que reafirme todo lo que se esperaba que sucediera, y te vas tranquilo y al otro día estás en la oficina otra vez haciendo lo que hay que hacer. De pronto estos directores, o muchos artistas, encuentran en estos recursos, potencias que son las opuestas para hacer que la gente se active, para hacer que la gente no se calle, que no esté dormida, que esté despierta, que hable, que diga, y ese era el origen de estos recursos que luego el videoclip lo retoma y otra vez estamos todos sentados viendo MTV, sin hacer nada; entonces lo que me motiva o si encontré al trabajar con cine o lo que viene en video, es esa activación que la danza sola no me la traía, acá encuentro dificultades, encuentro preguntas, que sean potencia, potencias de acción, potencias de libertad, también. Me interesa que la gente no se duerma, que no esté pasiva sino al contrario, que diga: bueno si esta gente puede hacer algo así quizá yo pueda hacer otra cosa, y que se den cuenta que somos seres activos y tenemos que estar manifestándonos. --Aníbal, en Flicker, a lado de Magdalena, ¿hay un divertimento para ti? --Sin duda. Creo que además esta obra habilita un lugar desde el intérprete, que es muy divertido, porque no es tanto una coreografía sino que nosotros proponemos cuerpos que piensan en escena que están resolviendo tal o cual cosa en ese momento; la libertad como intérprete que tenés al entregarte a un juego así, es enorme y además es muy disfrutable. Háblame del aprendizaje que te queda. Lo que dice Magdalena, lo que me queda es la potencia de hacer algo, citando un poco a John Holloway, un tipo que sigo desde hace un tiempo, la potencia de estas cosas está en el hacer, el capitalismo nos ha educado a realizar trabajos abstractos

que no tienen tanto qué ver con tus intereses cotidianos, entonces él habla de hacer un trabajo más creativo, un proponer, entonces es un poco eso: la potencia de poder hacer, la potencia de poder decir las cosas que tenemos ganas de decir y sobre todo la potencia de poder decir las cosas con las que no estamos de acuerdo y proponer otras lógicas que nos abren más caminos. Magdalena, el hecho que trabajar con el cuerpo, con la creatividad, ¿es un privilegio? Es un privilegio y como lo entiendo yo es casi de lo único que se puede hablar. Desde la danza tenemos que hablar del cuerpo, desde la danza tenemos que hablar de cómo cuidamos nuestros cuerpos, es algo que yo lo digo mucho y escribo sobre la educación en danza, una educación que es bastante dura con los cuerpos. Cuando uno ve la violencia hacia los cuerpos en una sociedad yo creo que tiene que preguntarse qué hace uno para frenar eso o qué cosas hace uno que hacen que la violencia continúe. De alguna manera las escuelas de danza tendrían qué repensar cómo se están educando los cuerpos porque en general es esta educación casi militar que va en contra, siempre hay que corregir, siempre hay que cambiar, siempre hay que estar mejor, cuando en realidad tenemos un solo cuerpo. Si uno está enfermo hay que quedarse en casa, no hay que ir a trabajar, todo mundo va como con orgullo al trabajo cuando está mal, tenemos que empezar a cuidar el cuerpo y a cambiar la cabeza en cuanto a que no hay un pensamiento, no hay nada si no hay cuerpo, si no cuidamos el cuerpo, si no habitamos el cuerpo, si no nos paramos en ese lugar no creo que haya un cambio. Somos cuerpo y está como mal visto, la realidad no sé si sea un privilegio o no, pero cada vez que tengo un micrófono trato de pasar este mensaje: somos cuerpo y el cuerpo no es un pecado, y todos podemos bailar y disfrutar con el cuerpo, y podemos pensar con el cuerpo, pensamos con el cuerpo. *Obra creada en la residencia 2017 de La Casa Encendida y el CA2M en Madrid, España.


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Un Desierto para la Danza ISC

Pequeño relato articular (Sobre Tu hombro)

Melina Encinas*

Una obra que tiene más de 10 años en escena y que seguramente se ha reestructurado con muchísimos elencos, presentada por un grupo de intérpretes convencidos del papel a jugar. Una obra que por la disposición espacial y los elementos que pone en el escenario (poner un piso extra, jugar con una especie de techo que a su vez es cubierto por el telón) da un sensación de encierro, como si los bailarines se desenvolvieran sobre una mesa de observación en un laboratorio. Lectura que las proyecciones, donde el encierro es todavía más evidente, reforzaron. Una especie de no pasar del tiempo, una contemplación, una rutina, un quedarse siempre igual, viendo las cosas pasar; la entrada y salida de los personajes ( y del público, que a pesar de la puntualidad del grupo para dejar pasar al teatro, seguía entrando a la sala a las 20:45 hrs) hacía que no se nos olvidará que el mundo seguía rodando afuera. *Colaboradora de Política y Rock &roll

El telón baja, algo no acabó de resolverse.

A los 15 años, llegué a Hermosillo a estudiar la preparatoria, también con la inquietud de seguir más a fondo, de una manera más profesional en la danza, porque pues sí, Cananea, de donde soy, es un espacio de muchas oportunidades, pero había muy pocas escuelas cuando vivía allá, y busqué seguir en el camino del conocimiento de la danza, abrirme camino y extender mis horizontes; conocer más. Realmente si me ayudó mucho, sobre todo el llegar a estudiar la licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad de Sonora.

¿Qué significa Isla Lum? ¿De dónde viene el título? Las islas siempre me han llamado mucho la atención. Si hay una comparación y un trabajo directo de mi persona con Isla Lum… Lum es hechizo: se me ocurrió porque cuando lo empecé a montar, estaba lesionada de las lumbares, entonces, también hay una referencia muy directa a este dolor de las lumbares, al esfuerzo para estar mejor físicamente y también un cuestionamiento del cuerpo de la persona en sí.

¿Cómo te sientes de participar con Isla Lum en esta gran plataforma que es UDPD? Me siento muy feliz; es una plataforma muy importante que desde pequeña he crecido viviéndola. Ir al Desierto, luego participar con una compañía, también fue algo muy emocionante. Pero ahora, con una coreografía, un solo de me autoría, pues sí me siento muy muy emocionada. Siento que es un espacio para cuestionar, vivir experiencias nuevas y conocer otras perspectivas de la danza, del arte y de las diversas prácticas escénicas. Me emociona muchísimo compartir esto aquí en Sonora.

María

“La coreografía se llama Isla Lum, es un solo, una pieza unipersonal, que se presentará el día sábado en el Museo de Arte de Sonora. Es un solo que trata de romper con la temporalidad lineal, además de que está basado en situaciones muy personales. Inicié trabajando en él en el 2012, ya hace tiempo, y lo estrené en Londres en el año 2014, porque tuve la oportunidad de irme un tiempo gracias a una beca que se me otorgó. Y estoy muy emocionada de presentarlo aquí”, mencionó la artista.

O

Isabel Rangel

Explora la danza desde su individualidad ¿Cómo es que surge en ti esta inquietud de bailar y posteriormente, el decidir profesionalizarte en este ámbito? Creo que mi inquietud por la danza inició a muy temprana edad. Siento que tuve mucha influencia por parte de mi mamá, Socorro Celaya, porque le encantan las artes escénicas. Mi mamá es artista, siempre estuvo inmersa en las artes, ejerciéndolas en la comunidad. Danza, teatro, hasta oratoria y declamación. También desde niña, yo tuve la inquietud e iniciativa de ir a una academia de danza… Me interesaba. Y no paré.

Sube el telón Wide screen Rectángulos Pasillo Corredor Gente que corre Mis ojos ven algo que ya antes comenzó tras la cortina Abrazos con respuesta Abrazos sin receptor Dos pies mirándose entre sí Alguien observa Todos (ellos) visten igual Intercambios, de camisa Se colocan junto a la ropa una mujer tendida en el suelo manipulada cede Alguien (él) canta Otro observa proyecciones de sí mismo Sin metáforas, con metáforas Hombres en un baño /público/ empujando las paredes Baja una luz (no es ella), alguien (él) la contempla en cuclillas La música cambia, se retuerce (3) hombres girando sobre un círculo cerrado Señalan Apoyos, entre cuerpos Sonrisas Dos hombres sentados en proscenio -¿Nos observan? Intercambios de miradas Giros, saltos Baja de nuevo una luz Ahora alumbra a otra persona Él, se baja el pantalón y se sube la camisa Entra de nuevo ella, La cargan parada en sus manos Continúan los hombres en cubículos de baño, Brazos que abrazan-sus piernas Hay canto nuevamente La luz se aleja aceleran (ellos) Se sujetan uno del otro, se jalan Se separan ella es sostenida por los otros, a ratos unísono y cacofonía Besos al aire Besos en el suelo

Tu hombro

Samantha Leyva riunda de Cananea, Sonora, la coreógrafa y bailarina, María Isabel Rangel Celaya, presentará por primera vez su montaje coreográfico unipersonal denominado Isla Lum en un espacio alterno del festival dancístico internacional Un Desierto Para la Danza, edición 26. La creadora explora sus vivencias y experiencias: las retrata en un rabajo coreográfico a partir de ovimientos y su propia corporalidad, que ella misma, como intérprete, ha dotado de significados muy personales, otorgando sentido a cada movimiento que expresa.

Mario Lagarda

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