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Unidad 2 El Romanticismo

Nivel II 1


1. Introducción: el siglo XIX 2. Las características románticas 3. Los temas románticos 4. Los géneros románticos 4.1. La poesía romántica 4.1.1. Autores 4.1.1.1. José de Espronceda 4.1.1.2. Rosalía de Castro 4.1.1.3. Gustavo Adolfo Bécquer 4.2. La prosa romántica 4.2.1. Géneros en prosa 4.2.1.1. Novela histórica 4.2.1.2. El costumbrismo 4.2.1.3. La leyenda en prosa 4.2.1.4. El folletín 4.2.2. Autores 4.2.2.1. Mariano José de Larra 4.3. El teatro romántico 4.3.1. Características 4.3.2. Obras más importantes

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EL ROMANTICISMO 1. Introducción: el siglo XIX. El siglo XIX es uno de los más agitados de la historia española. Sería difícil entender los diversos movimientos literarios de este siglo, si no tenemos en cuenta los acontecimientos políticos y sociales de la época. Acontecimientos político-sociales

Movimientos literarios

Período absolutista. - Al comenzar el siglo XIX, el emperador francés, Napoleón Bonaparte, invadió con su ejército nuestro país. Los españoles reaccionan y España se convierte en el escenario de una guerra, llamada guerra de la Independencia, que termina con la expulsión de los franceses. - Durante la guerra se reunieron las Cortes de Cádiz y elaboraron la Constitución de 1812, que concedía mayores derechos y libertades para el pueblo. Esto ocasionó duros enfrentamientos entre los partidarios de la reforma, llamados liberales, y los partidarios de que no se aplicara la Constitución, llamados absolutistas. A la cabeza de estos últimos se encontraba el propio rey, Fernando VII, que gobernaba con un poder totalmente absoluto.

Restos del Neoclasicismo y Primer Romanticismo. - A finales del siglo XVIII aparece una reacción contra el Neoclasicismo que se manifiestan en: · Expresión libre de los sentimientos del poeta. · Preferencia por los temas exóticos. · Libertad del autor frente a las rígidas normas que impone el Neoclasicismo. - El Primer Romanticismo, es representado por autores que, aunque primero pertenecieron al Neoclasicismo, al final de su vida inician una tendencia hacia este movimiento. Nicasio Álvarez Cienfuegos, Manuel José Quintana y Alberto Lista son nombres importantes.

Período liberal. - Después de la muerte de Fernando VII, los liberales se ponen de parte de su hija Isabel, enfrentándose a los que querían como rey a Carlos, hermano de Fernando VII. Éste era partidario del absolutismo. Los enfrentamientos entre estos dos nuevos sectores se llamaron guerras carlistas. En este tiempo son los liberales los que tienen el poder e intentan llevar a cabo grandes reformas en el país. La más importante es la reforma agraria y el saneamiento de la economía.

Romanticismo - El triunfo del Romanticismo en España tiene lugar con el estreno de la obra teatral del Duque de Rivas, Don Álvaro o La fuerza del sino en 1835. Su apogeo fue muy corto entre 1835 y 1840. - El Romanticismo se puede definir como un movimiento contra el Neoclasicismo, que da preferencia a los sentimientos.

Período revolucionario y Restauración. - España se encuentra estancada a causa de las guerras carlistas y el progreso es nulo. Existe un descontento general entre los ciudadanos. El enfrentamiento constante entre los liberales y los conservadores crea inestabilidad política. En septiembre de 1868 se desencadena una revolución que pone fin al reinado de Isabel II. - Durante esta época se producen grandes tensiones: la clase obrera convoca grandes huelgas. España ofrece un espectáculo deplorable a causa de los continuos enfrentamientos. - La proclamación de Amadeo de Saboya como nuevo rey fracasa muy pronto al abandonar éste el país en 1873. Tampoco funciona la proclamación de la Primera República para calmar los enfrentamientos. La situación no cambió hasta 1874, en que se nombra al hijo de Isabel II, Alfonso XII, como rey de España; período conocido con el nombre de Restauración.

Realismo y Naturalismo. - Frente al alejamiento de la realidad y subjetivismo romántico, surgen el Realismo y el Naturalismo. · El Realismo se caracteriza por la rigurosa observación de la vida cotidiana. · El Naturalismo es un movimiento derivado del anterior que pretende explicar científicamente el comportamiento del hombre.

El desastre - Se cierra el siglo con un nuevo desastre. En 1898 se sublevan las colonias españolas de Cuba y Filipinas. Tras una penosa guerra, España pierde sus últimas posesiones en América.

Modernismo y Generación del 98. - Son dos movimientos que reaccionan contra el Realismo y el Naturalismo. El primero se preocupa ante todo por el arte. El segundo pretende analizar las causas de la decadencia española y proponer soluciones a sus problemas.

En la primera mitad del siglo XIX se desarrolla el movimiento romántico, por el que el sentimiento, la imaginación y las pasiones (en una palabra, el irracionalismo) sustituirán a la RAZÓN del siglo XVIII o Siglo de las luces. Se trata de una determinada concepción del mundo y una determinada forma de comportamiento humano que surge en el último tercio del siglo XVIII en Inglaterra y sobre todo en Alemania: el movimiento llamado "Sturm und Drang" (tempestad y 3


pasión) que propugna la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revaloriza la expresión artística de vivencias y sentimientos. El escritor alemán GOETHE desempeñó un importante papel de divulgación de algunas de las características del romanticismo, sobre todo a través de su novela Las aventuras del joven Werther (1774), que narra la trágica historia de amor del joven Werther por Carlota, una mujer casada; la imposibilidad de este amor lleva al protagonista al suicidio. En España, su triunfo coincide con la muerte de Fernando VII y el reinado de Isabel II (1833-1868) que permite el regreso de los liberales españoles que se habían exiliado. Llega a su plenitud en torno a 1935 (estreno de Don Álvaro o la fuerza del sino del duque de Rivas).

2. Las características románticas. El Romanticismo, como el Renacimiento o el Barroco, no se reduce a un fenómeno literario, sino que abarca todos los aspectos de la cultura de la época, desde la política hasta el arte, desde la literatura hasta las modas, porque en el fondo viene a consistir en una especial actitud frente a la vida. La cultura romántica se basa en los siguientes rasgos: 2.1. Subjetivismo y exaltación del “yo”. El artista se muestra a sí mismo en sus obras, exhibe sus sentimientos sin pudor y tiene una visión subjetiva del mundo. Frente a la realidad racional de los ilustrados la literatura romántica incorporó temas fantásticos y hechos misteriosos. El subjetivismo se manifiesta en la preferencia por una naturaleza acorde con sus sentimientos, una naturaleza salvaje, misteriosa y agreste: bosques umbríos, mares tempestuosos, tempestades, acantilados, la noche; entre los paisajes urbanos predominan el cementerio, las ruinas, los castillos. También son frecuentes los ambientes primaverales u otoñales, que se identifican con la melancolía del poeta. 2.2. Libertad. El individualismo romántico no admite ningún tipo de trabas y reclama una libertad absoluta en todos los ámbitos: político (exaltación de lo nacional, e las lenguas vernáculas y de lo característico de cada país), moral (obrar sin normas), religioso (profesar la religión que se quisiera), afectivo y artístico (no se respetan los géneros, se mezcla el verso y la prosa...). 2.3. Angustia, desengaño y evasión. El espíritu idealista del romántico choca con la realidad mediocre y rutinaria, frente a la que reacciona mediante la rebeldía (crítica de la sociedad), la angustia o la evasión. Esta evasión puede llevarse a cabo mediante diversos procedimientos: en el espacio (exotismo, lugares remotos e inalcanzables), en el tiempo (para los románticos conservadores hacia la Edad Media y en los liberales, hacia el futuro, o hacia mundos interiores como la infancia, los sueños...) o como respuesta radical el suicidio. 2.4. Valoración del genio o talento (el artista se convierte en ser casi divino) por encima del trabajo y de la inteligencia. La sensibilidad, la imaginación y las pasiones sustituirán a la razón del XVIII. 2.5. Nacionalismo. En el Romanticismo aparece una cierta obsesión por buscar las raíces de cada pueblo en su historia, en su literatura, en su cultura. Es ahora cuando se inventa el concepto de pueblo como entidad espiritual supraindividual a la que pertenecen individuos concretos que comparten una serie de características comunes: lengua, costumbres, folclore. Así se comprende la revitalización de los antiguos poemas épicos y de las leyendas y tradiciones locales. Es evidente que estas ideas románicas se oponen frontalmente al espíritu universalista de la Ilustración.

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Esta cultura romántica se expresa en la literatura, principalmente, a través de los siguientes rasgos: a. El genio creador: en el Romanticismo, el arte se convierte en la forma de expresión del genio que el creador lleva dentro. El artista pues, nace, no se hace, por lo que cobra capital importancia lo espontáneo, lo intuitivo, lo original, aquello que es característico del genio creador. Desde este momento la obra de arte es el resultado de un momento de inspiración que refleja la valía de su autor. La posibilidad de desarrollo de su capacidad creativa hace del romántico un individuo vitalista, eufórico y apasionado. El agudo individualismo del hombre romántico da lugar en el escritor a un deseo de prescindir de las férreas normas del clasicismo, para llegar a la creación de una obra absolutamente personal. Las viejas reglas son consideradas como trabas sin sentido que convierten el arte en un puro mecanismo, y se proclama la libertad literaria con juvenil entusiasmo. El poeta se dejará llevar ahora por su instinto, su intuición. b. En el terreno de la poesía surgen junto a la métrica tradicional nuevos tipos de versificación , nuevos ritmos, nuevas estrofas. Una variada polimetría es el resultado de querer dar a cada situación su expresión musical adecuada. Además, en España, se produce una revalorización de un metro tradicional: el romance, que adquiere ahora el máximo prestigio como forma más indicada para la narración poética. c. En el teatro se olvidan las famosas tres unidades de lugar, tiempo y acción, volviéndose en cierto modo a la técnica de nuestro siglo XVII: la acción puede recorrer los más apartados lugares, durar varios años y desdoblarse en dos acciones paralelas. Desaparece la unidad de estilo y se confunden los géneros, mezclándose -con el objeto de dar mayor vivacidad a la obra- lo trágico y lo cómico, lo sublime y lo grotesco, la prosa y el verso. Un trepidante dinamismo invade así el teatro, que alcanza el mayor éxito de público. d. Todo el arte se enfoca ahora hacia la expresión de lo particular, del matiz individual, de lo irregular, de lo que escapa a la norma racional. La época románica prefiere destacar lo específico, la nota pintoresca y única. e. Con las reglas desaparece también la noción del arte moralizador. El tema primordial será la expresión del "Yo", y el objeto de la obra excitar fuertemente la sensibilidad del lector con las más variadas emociones: la tristeza, el entusiasmo, la conmiseración, el terror, la sorpresa. f. En el Romanticismo se quiebra la línea clasicista, ya que se rechaza a los clásicos como modelos insustituibles. Se rechaza todo lo clásico, sobre todo el clasicismo francés más que la antigüedad grecolatina. La literatura preferida en el Romanticismo es aquella que por hallarse más apartada de lo clásico, responde mejor al gusto de la época: la bíblica, la medieval, la del siglo XVII no francés, y la contemporánea extranjera. De la Edad Media interesan Dante, la poesía popular -el romancero español, las baladas germánicas, etc.-. Del teatro se destacan los nombres de Shakespeare, Lope y Calderón. Entre los modernos privan Goethe, Heine y Byron en la poesía, Víctor Hugo y Dumas en el teatro, Walter Scott en la novela.

3. Los temas románticos. 3.1. Soledad: es propio del Romanticismo además el gusto por la soledad. Los románticos huyen de la realidad mediante el refugio en sí mismos, lo cual justifica la preferencia por lugares solitarios como castillos, cementerios, jardines, espacios apartados o recónditos, oscuros,... Esta soledad del romántico nace también de la afirmación de su yo, de su individualismo. 3.2. Nueva sensibilidad: durante el Romanticismo se prolonga y amplía el sentimentalismo manifiesto ya en muchos autores ilustrados y que sitúa en primer plano la intimidad. Resultan características la introspección, la nostalgia, la melancolía, la tristeza y la soledad, a la vez que se extiende el sentimiento de fugacidad e infelicidad de la vida humana, lo cual provoca la típica angustia romántica. El gusto por lo sombrío y crepuscular son reveladores de tal sensibilidad. 5


3.3. Naturaleza dinámica: el artista romántico representa la naturaleza en forma dramática, en movimiento y con preferencia por la ambientación nocturna frente a la naturaleza artificiosa y bucólica propia del Neoclasicismo. Se oponen pues a la mesura y armonía neoclásicos el desorden y la falta de proporción. La naturaleza se identifica en el Romanticismo con los estados de ánimo del creador, y, según sean éstos, es turbulenta, melancólica o tétrica; es pues, una proyección de sus sentimientos. La naturaleza está, a su vez, por encima de todo, algo que se puede apreciar claramente en el tópico romántico de las ruinas, símbolo del predominio de la naturaleza sobre el hombre y sus obras. 3.4. Todos los rasgos románticos anteriores permiten comprender bien que en su rechazo del mundo que les ha tocado vivir los artistas románticos hayan podido tomar dos direcciones opuestas: la nostalgia por los antiguos valores tradicionales (monarquía absoluta, religión, ideales caballerescos), o la rebelión no sólo frente a su mundo sino frente al antiguo (republicanismo, anticlericalismo, ideales democráticos). Por eso podemos hacer la distinción entre un Romanticismo tradicional o conservador y un Romanticismo liberal o progresista .

4. Los géneros románticos. 4.1. La poesía romántica. La lírica romántica es un reflejo de la literatura de la época, en el sentido de que los temas que trata son la reivindicación de la libertad, la exaltación del “yo”, la subjetividad y la realización del individuo en una sociedad no burguesa (lo que le lleva al mayor desprecio de las normas, del dinero y de la vida y a ser más generoso). Existe una división en la poesía romántica, por un lado encontramos la poesía narrativa y por el otro, la poesía lírica: - La poesía narrativa da más importancia al poema como relato situado en la época medieval y en un ambientada lúgubre; para ello sienta sus bases en la épica medieval, el romancero y las leyendas de transmisión oral. - La poesía lírica desarrolla primeramente una producción marcada por los temas patrióticos y sociales, y después, en el llamado post-romanticismo (Bécquer y Rosalía de Castro) se convierte en una poesía melancólica e intimista. Con respecto a su forma cabe destacar la polimetría (diversos tipos de versos y estrofas en un mismo poema) y su musicalidad (elementos que le dan ritmo, rimas agudas, onomatopeyas, aliteraciones, paralelismos, asíndeton, polisíndeton).

4.1.1. Autores. 4.1.1.1. José de Espronceda (1808-1842). A. Vida: José de Espronceda nació en Almendralejo (Badajoz) en 1808. Estudió en el Colegio de San Mateo de Madrid. A los quince años creó con sus amigos Ventura de la Vega, y Patricio de la Escosura una sociedad secreta a la que llamaron los Numantinos (1823-1825), según decían, para vengar la muerte de Rafael del Riego. Denunciado por ello en 1825 fue desterrado a un monasterio de Guadalajara durante cinco años. Posteriormente viajó por Portugal, Bélgica, los Países Bajos, Francia e Inglaterra —donde se enamoró de Teresa Mancha, hija del coronel liberal emigrado 6


Epifanio Mancha— en su condición exiliado liberal. Participó en las oleadas revolucionarias de 1830 junto con unos antiguos amigos suyos. En 1838 Teresa se apartó de Espronceda y poco después murió. A partir de aquí Espronceda se dedicó a la política y al periodismo. Se enroló en la Milicia Nacional llegando a ser Primer Teniente de la Compañía de Cazadores de Madrid. En 1841 es nombrado secretario de la Legación española en La Haya y poco después es elegido diputado progresista en Almería. Fue elegido parlamentario ante las Cortes Generales, en 1842 por el Partido Progresista. Murió a los treinta y cuatro años de una infección en la garganta en ese mismo año de 1842, cuando se iba a casar con Bernarda de Beruete. B. Obra: Espronceda es esencialmente poeta, aunque también escribió una novela histórica y obras de teatro. Su formación literaria neoclásica se hace patente en sus poemas juveniles, como el extenso poema narrativo incompleto Pelayo, que trata sobre la conquista de España por los musulmanes. En el exilio conoció directamente el romanticismo inglés. En sus poemas se nota cada vez más esta influencia, mientras que la huella del neoclasicismo va desapareciendo. Composiciones de esta época son: Himnos al Sol y Óscar y Malvina. Espronceda escribió numerosos poemas en los que canta a personajes rebeldes o marginales: El mendigo, el reo de muerte, El verdugo, El cosaco, Canción del pirata. Sus obras más ambiciosas son El estudiante de Salamanca y El diablo mundo. El estudiante de Salamanca es un gran poema narrativo. El protagonista es don Félix de Montemar, cuya amada, Elvira, abandonada por él, muere de pena; finalmente, don Félix recibirá el castigo que merece: el cadáver de Elvira regresa de ultratumba para llevarse a su amado y "consumar el matrimonio" en el más allá. El diablo mundo quedó sin terminar. Pretendía ser una especie de epopeya de la vida humana. Su protagonista, Adán, se enfrenta con la realidad, con las deformidades del mundo, y descubre la gran injusticia de la muerte. Lo mejor de la obra es un poema inserto en ella, el “Canto a Teresa”, verdadera elegía a la muerte de su amada Teresa Mancha. C. Estilo: El estilo literario de Espronceda es, en general, grandilocuente y enfático: la expresión de un temperamente apasionado. Las imágenes llenas de violentos contrastes, los frecuentes cambios métricos, los versos rítmicos y sonoros, la abundante adjetivación efecticista, las interrogaciones retóricas, las exclamaciones..., dan a su poesía un gran poder de evocación y una brillante musicalidad.

4.1.1.2. Rosalía de Castro (1837-1885). A. Vida: Se trata de la figura central del Rexurdimento de la literatura gallega en el siglo XIX, autora de Cantares gallegos (1863), obra fundacional del mismo al ser uno de los primeros libros enteramente escrito en gallego de la Edad Contemporánea. Nació el 24 de febrero de 1837 en Camino Novo, un barrio de Santiago de Compostela y fue bautizada ese mismo día. Figura en el registro del Hospital Real de Santiago de Compostela como hija de padres desconocidos, aunque se sabe que fue hija del sacerdote José Martínez Viojo y de María Teresa de la Cruz de Castro, de familia hidalga. Pasó sus primeros años al cuidado de unas tías paternas y posteriormente se trasladó a 7


Padrón para vivir con su madre. Su nodriza le enseñó la lengua gallega y le hizo conocer la poesía popular en esa lengua. Viajó a Madrid en 1856, donde conoció a Manuel Murguía, erudito cronista de Galicia, con el que contrajo matrimonio en 1858. Este fue quien la puso en contacto con Bécquer y su círculo. En 1859 nació su primera hija, Alejandra; y después de varios años, entre 1867 y 1880, nacieron seis hijos más (una de ellas muerta) y se produjo un paréntesis en su producción literaria. La pérdida de sus hijos, murieron todos antes que ella, y la tendencia melancólica de su carácter sumieron a Rosalía en una honda tristeza que manifestó en muchos de sus poemas. En sus años finales vivió aquejada de una grave enfermedad, cáncer de útero, que fue el motivo de continuas depresiones. Nunca aspiró a la fama, de hecho, su marido fue el que la convenció de que publicara sus obras. Murió el 15 de julio de 1885. Pidió ser enterrada en el cementerio de Adina, bajo un olivo. Años después, en 1891, sus restos fueron trasladados a la iglesia de Santo Domingo, en Santiago de Compostela. B. Obra. Su primer libro, La flor, se publicó en Madrid en 1857 y recibió elogiosas críticas de Manuel Martínez Murguía, crítico destacado del Renacimiento gallego, con quien Rosalía de Castro contrajo matrimonio al año siguiente. Una de sus obras más importantes son los Cantares gallegos (1863), canto a su Galicia rural, lleno de añoranza y denuncia ante la explotación de los segadores por parte de Castilla. Regresó después a la novela con Ruinas (1866) y El caballero de las botas azules (1867), obra personal y lírica que constituye una de sus mejores novelas. En 1880 apareció su segundo libro en gallego, las Follas novas, expresión angustiada e intimista sobre la muerte y la soledad del ser humano. Cierran su producción literaria El primer loco (1881) y En las orillas del Sar (1885); este último continúa la línea de meditación metafísica iniciada con Follas novas, si bien acentuando esta vez el sentimiento religioso.

4.1.1.3. Gustavo Adolfo Bécquer (1837-1871). A. Vida: Fue hijo del pintor José Domínguez Insausti, que se firmaba Bécquer por unos antepasados suyos llegados a Sevilla desde Flandes. Nació en esta ciudad, quinto hermano de una familia de ocho varones y, siendo aún muy niño, quedó huérfano de padre y, poco después, también de madre. Fue recogido por su madrina, doña Manuela Monahay, una mujer muy culta. Después de tener que abandonar los estudios de náutica que había iniciado en Sevilla, se trasladó a Madrid. Allí colaboró en diversas revistas literarias y pasó muchas penurias económicas y de salud. Se enamoró de Julia Espín y Colbrandt, el gran amor de su vida, pero sin ser correspondido. Se casó con Casta Esteban, con la que tuvo tres hijos, pero el matrimonio fracasó y se separaron, aunque se reconciliarían antes de la muerte del poeta. Bécquer consiguió algún trabajo estable, pero pronto fue cesado y continuaron sus muchos problemas. La muerte de su hermano Valeriano, con el que siempre estuvo muy unido, fue otro duro golpe para él. Murió prematuramente, rodeado de muy pocos, pero fieles amigos. Bécquer parece un hombre que hubiera nacido marcado por un destino adverso, bajo el signo de la carencia; por no tener, no tuvo ni tiempo de ver publicadas sus obras, ya que se editaron después de su muerte. B. Obras: Bécquer escribió las Rimas y Leyendas.

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- Las Rimas. a. El libro. Al morir Bécquer, no había publicado más que un pequeño número de rimas en la presa de la época. Al año de su muerte, 1871, sus amigos recopilaron y publicaron sus obras en dos tomos, prosa y verso, respectivamente. Ésta es la edición princeps o la primera que salvó del olvido la voz de Gustavo Adolfo Bécquer. Los poemas incluidos en esta primera edición son, en general, los mismos que aparecen escritos de propia mano del poeta en un grueso cuaderno, tipo libro de actas. Este manuscrito autógrafo se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Sobre la cubierta de tela negra hay pegada una etiqueta en la que Bécquer escribió: Libro de los Gorriones. Gustavo Adolfo D. Bécquer. Junio de 1868. En este libro, además de otros trabajos literarios, reconstruyó las Rimas que había entregado en otro manuscrito a su amigo y protector el ministro González Bravo, para su publicación. Este primer manuscrito había desaparecido al asaltar las turbas la casa del ministro cuando cayó su gobierno. En la edición de los amigos del poeta, estos alteraron por completo el orden en que aparecen las Rimas en el Libro de los Gorriones y las numeraron en romanos, que es la disposición y numeración que se ha hecho tradicional. Las Rimas de Bécquer son ochenta y siete, en su mayoría, breves poemas de una, dos o tres estrofas, en los que predominan los de cuatro versos, endecasílabos y heptasílabos combinados, en asonancia alternante en los pares. La característica más destacada en cuanto a la métrica es que tienen un carácter indiscutible de poesía culta, pero siguen los cauces de las formas líricas tradicionales en cuanto a rima y brevedad. Bécquer había distinguido dos tipos de poesía en su época:  Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación y del arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, que se mueve con una cadenciosa majestad, habla a la imaginación, completa sus cuadros y la conduce a su antojo por un sendero desconocido, seduciéndola con su armonía y su hermosura.  Hay otra natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía. (Esta última es la poesía de Bécquer). b. Estilo. Lo primero que destaca en el lenguaje de las Rimas es su escasez de adjetivos. También fue parco en el uso de metáforas y otros tropos. No hay oscuridad en su poesía. Sí utiliza, en cambio, con frecuencia la anáfora y, en general, muy ricas y diversas estructuras paralelísticas, tanto sintácticas como semánticas. También aparece con frecuencia el hipérbaton. Bécquer huye de la poesía narrativa y retórica tan frecuente en su tiempo. No hay narración en las Rimas, aunque sí descripción. Lo que constituye el centro lírico de sus poemas es su sentimiento; lo demás es lo circunstancialmente mínimo para que se comprenda la expresión de su sentir. El secreto de la profunda impresión que ha causado la poesía de Bécquer es ese saber decir, íntimo y confidencial, sin retóricas huecas ni pretensiones de brillantez, intentando expresar su sentir clara y exactamente, con los mínimos elementos necesarios.

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c. Clasificación de las Rimas. Siguiendo el orden de las Rimas, tal como lo establecieron sus amigos en la primera edición, se han establecido cuatro series temáticas sucesivas y fundamentales: - Rimas I-XI: el tema dominante es la poesía misma. - Rimas XII-XXIX: el tema del amor como fuerza positiva del universo. - Rimas XXX-LI: el tema es el desengaño. - Rimas LII-LXXVI: domina un sentimiento de dolor insondable, de angustia desesperanzada y solitaria, y de hastío. Se ha dicho que las Rimas son la historia de un amor desgraciado. En efecto, los temas dominantes son la búsqueda del tú amoroso y la confrontación y el antagonismo entre el tú de la amada y el yo del poeta. Como aspectos parciales, el tú de la amada se concreta en poemas en los que se canta su belleza, dormida o despierta, aunque también en otros, la mujer fatal, engañadora, cínica o estúpida. El yo del poeta se concreta en poemas en los que aparece ilusionado y enamorado o dolorido, hastiado y decepcionado.

- Las leyendas. Obra en prosa. Un acento poético semejante y una calidad artística nada inferior, tienen las Leyendas, título con el que se agrupan todas las narraciones en prosa de Bécquer. Se publicaron originalmente en periódicos, entre 1861 y 1863, por lo que se supone que su composición fue anterior a la mayor parte de las Rimas. Son veintidós y están escritas con un estilo delicado y rítmico, donde abundan las descripciones, las imágenes y las sensaciones. Revelan un aspecto importante del romanticismo literario de su autor al mostrar un interés artístico y arqueológico por la Edad Media, con sus templos y claustros románicos o góticos, campos sombríos y calles tenebrosas, palacios y castillos. Predomina en ellas un espíritu donde se impone lo misterioso, lo sobrenatural y mágico con historias de raíz popular en muchas ocasiones, en las que la búsqueda de lo inalcanzable suele ser su argumento central. Bécquer también escribió teatro, adaptó obras dramáticas ligeras francesas e italianas. Colaboró en una gran obra editorial, Historias de los templos de España, de la que sólo apareció un volumen, en 1864. Y en sus Cartas literarias a una mujer, de 1860-61, expone sus puntos de vista con respecto a su poesía, que para él es estética del sentimiento.

4.2. La prosa romántica. 4.2.1. Géneros en prosa. Dentro de la prosa destacan varias formas importantes: 4.2.1.1. Novela histórica. El nacimiento de este género se explica por el interés de los románticos hacia lo pasado, especialmente hacia la Edad Media. Casi todas las novelas del género que se escribieron en España recibieron la influencia de Walter Scott y Alejandro Dumas. Algunos ejemplos españoles importantes son: - El doncel don Enrique el doliente, de Larra. - Sancho Saldaña, de Espronceda. - El señor de Bembibre, de Gil y Carrasco. La novela histórica es un claro ejemplo de la evasión romántica, y expresa el dominio de la imaginación y el gusto por la recreación de mundos del pasado. En ellas abundan los arcaísmos deliberados para acentuar así ese carácter antiguo. 10


4.2.1.2. El costumbrismo. Es la manifestación más importante de la prosa romántica española y servirá de base a la futura literatura realista. El costumbrismo es fruto de la preocupación por lo popular y folklórico, pero, al mismo tiempo, manifiesta una intención realista. El costumbrismo será una forma de realismo, aunque en la mayoría de los casos idealice esa realidad o tome solamente los aspectos más pintorescos de la misma. El costumbrismo romántico puede adoptar dos formas: - El cuadro de costumbres, que se refiere a la descripción de situaciones pintorescas más que de personas (Mesonero Romanos, Estébanez Calderón). - El artículo de costumbres, que contiene generalmente una intención más crítica y reflexiva (Larra). 4.2.1.3. La leyenda en prosa. Es un género que recogerá el gusto romántico por el misterio y el fuerte sentimentalismo (Bécquer). 4.2.1.4. El folletín. El folletín fue un género que se difundió en periódicos o ediciones independientes por entregas. En él se narraban unos conflictos sentimentales (llenos de misterio, aventura e intriga) protagonizados por unos personajes tipificados. Para enganchar al lector se interrumpía el episodio en un momento interesante.

4.2.2. Autores. 4.2.2.1. Mariano José de Larra (1809-1837). A. Vida: Nació en Madrid en el año 1809 como hijo de un médico liberal exiliado. Se educó en Francia, lo cual le permitió conocer perfectamente el idioma, y pudo ponerse en contacto con la cultura francesa y vivir desde su infancia en un ambiente liberal y progresista. En Madrid inició su vida literaria. A los veinte años se casó, aunque fue un fracaso. Se enamoró de una mujer casada, Dolores Armijo, con la que mantuvo hasta el final unas relaciones amorosas irregulares y turbulentas. Los desengaños ante la situación política, social y económica del país y sus propios problemas personales le condujeron a un pesimismo total. El abandono de su amante fue la gota que colmó el vaso. Larra se suicidó en el año 1837 disparándose un tiro en la sien delante de un espejo, con sólo 28 años. Fue un hombre muy inteligente y crítico hiriente y mordaz, dotado de un gran poder de observación y de una profunda ironía. Defendió siempre la libertad social y política y denunció hasta darse por vencido los grandes males de la vida española. Larra es romántico por su independencia, por su liberalismo militante, por su vida amorosa y atormentada y por su final trágico. B. Obra. Destaca sobre todo por sus artículos periodísticos, que se pueden incluir dentro del género del ENSAYO (texto de extensión variable y de carácter reflexivo, que analiza un tema sobre el cual se vierten opiniones y reflexiones). En el siglo XIX el periodismo experimentó un enorme auge y sirvió como medio de difusión para géneros como el ENSAYO, el COSTUMBRISMO (“cuadro de costumbres” es una descripción de cualquier cosa pintoresca: objetos, tipos, diversiones, etc.) y el FOLLETÍN (publicación por capítulos de novelas ya aparecidas). Los ARTÍCULOS de Larra fueron apareciendo en una serie de periódicos y revistas (como 11


“El pobrecito hablador”) y recogidos posteriormente por el propio autor bajo el título de Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres. La mayor parte de los textos los escribió utilizando diversos seudónimos (el más famoso de todos fue el de ‘Fígaro’). En los “Artículos de costumbres”, Larra critica el atraso y la incultura de la España de su tiempo. Presentan una estructura similar: a) Planteamiento del tema. b) Ejemplo concreto. c) Final o conclusión de carácter reflexivo. Los más célebres son “El café”, “El castellano viejo”, “Vuelva usted mañana”, “El casarse pronto y mal”, “El día de difuntos de 1836”. A diferencia de los autores costumbristas, Larra no se limita a describir, sino que trata de hacer una reflexión, extrayendo conclusiones acerca del comportamiento y el carácter de la sociedad, parecidas a las de los escritores ilustrados Feijoo, Cadalso y Jovellanos. En su crítica a muchas costumbres se mezcla su anhelo de libertad y modernidad con cierto espíritu exquisito y elitista que desdeña todo lo vulgar. Critica la holgazanería, la brutalidad, la presunción, la hipocresía, la estupidez, la suciedad, el mal gusto, etc. C. Estilo: El estilo de Larra es mordaz e incisivo; sus recursos más frecuentes son la caricatura, las enumeraciones caóticas, la parodia y, sobre todo, la ironía y el sarcasmo.

4.3. El teatro romántico. Aunque durante este periodo se compusieron tragedias clásicas, comedias moratinianas, comedias de magia y obras pertenecientes a la alta comedia e, incluso, se intentó resucitar la comedia barroca, el género del momento por excelencia fue el DRAMA ROMÁNTICO. Los dramaturgos románticos reivindicaron la libertad creativa, ignoraron el fin didáctico y destacaron los aspectos no lingüísticos de la puesta en escena. Por otro lado, proyectaron las ideas y tensiones de la sociedad de la época a través de tramas de origen histórico o legendario. El drama romántico proponía una nueva fórmula teatral, que tuvo su auge entre 1834 y 1844. Aunque no triunfó en los escenarios, tuvo mucha importancia, ya que rehizo parte del clima teatral español de la época:

4.3.1. Características: Rasgos

Características

Libertad

El drama romántico se caracteriza por su afán de transgresión. Rompe con la estructura del drama neoclásico y da rienda suelta a la libertad del artista. También traspasa las fronteras que delimitan los géneros dramáticos; se divide la obra en tres, cuatro o cinco actos; se mezclan lo trágico y lo cómico, y la prosa y el verso, que acaba imponiéndose; tampoco se respetan las unidades de acción, tiempo y lugar.

Complicación de la La intriga se complica en múltiples episodios en los que se recurre con frecuencia a diversos trama procedimientos para provocar la sorpresa del auditorio: la anagnórisis o reconocimiento de los desconocidos, las cartas que revelan secretos, etcétera. Acotaciones, escenografía

La acción, muy complicada, se explica con largas acotaciones escénicas que narran con precisión las múltiples peripecias y sorpresas. La escenografía se convierte en elemento imprescindible del drama. Su función es influir en las reacciones anímicas de los espectadores.

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Preocupación social

El drama romántico escenifica los conflictos de su tiempo: la primacía del individuo sobre los códigos morales, la lucha por la libertad política, las pasiones y los conflictos del alma humana, etc. Esto provocó que la sociedad española, conservadora y arcaica, condenara este teatro.

Carácter histórico

Los dramaturgos románticos situaron sus problemas en épocas pasadas. De la historia, más que su esencia, captan la anécdota y el detalle pintoresco. En algunos dramas románticos, la base histórica es muy débil; en otros, sólo sirve para dar a la obra colorido y ambiente.

Tema amoroso

El tema es siempre el amor. Un amor absoluto, más allá del bien y del mal, que fracasa por el destino trágico de los protagonistas, víctimas de un sino o azar inexorable.

Protagonistas Los protagonistas encarnan la idea de libertad. El héroe romántico es un personaje heroicos, cercanos misterioso, de origen desconocido, portador de un destino fatal. Vive en perpetua tensión, al mito busca la felicidad, pero sobre él cae la desgracia; vive intensamente, pero le ronda la muerte. Es seductor y está dotado de una gran belleza física y espiritual; aunque también hay en él algo diabólico. La gente le teme porque lleva a la perdición. Es rebelde ante los códigos morales establecidos y ama, sobre todo, la libertad y el amor, encarnado en la mujer. La heroína romántica es una mujer bella, capaz de los mayores sacrificios por su amor; tiene un papel activo en la lucha por su libertad; con frecuencia aparece desgarrada entre el amor a su pareja y el amor filial.

El triunfo del drama romántico se produce en 1834, cuando se estrena La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa y Macías de Larra. En 1835 se estrena Don Álvaro o la fuerza del sino del duque de Rivas, en 1937 Los amantes de Teruel de Hartzenbusch., y en 1844 Don Juan Tenorio.

4.3.2. Obras más importantes. - Don Álvaro o la fuerza del sino: los temas son la fatalidad del destino, la venganza y el honor. La acción se desarrolla a lo largo de más de cinco años, en diferentes espacios: Sevilla, Córdoba, Italia. Los protagonistas son Don Álvaro y doña Leonor. El protagonista se ve arrastrado por muertes sucesivas a una situación cada vez más trágica, que desemboca en el suicidio. - Don Juan Tenorio: la acción se divide en dos partes: la primera de cuatro actos y la segunda de tres, separadas por cinco años; la acción de cada parte se desarrolla en una sola noche. Los protagonistas son don Juan y doña Inés. Don Juan lleva una vida de duelos y amoríos sin respeto por nada ni por nadie, y será "redimido" por el amor de doña Inés.

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Literatura romántica