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Cuando los seres de ultratumba nos apoderamos de Luca, cada raza eligió un barrio para vivir. Los zombis se quedaron con el cementerio. Nadie lo discutió. Estaba claro. Los vampiros nos quedamos en el barrio de los hospitales. Sobre todo cerca de un banco de sangre. Nadie lo discutió. Estaba claro. Play. Sigo con la redacción. Llegué a la zona del cementerio donde Bub vive. Está cerca de la tapia que da al pantano. Es la zona donde están las tumbas del siglo pasado. Bub buscó una lápida donde poder sentarnos tranquilos a hacer el trabajo. Imposible. Por todos los sitios había zombis gruñendo o escuchando música o viendo la televisión o hablando por el móvil. «Vamos a mi cuarto», me dijo Bub, mientras intentaba señalar torpemente con su brazo la puerta de un panteón (es que me parto cuando intentan levantar el brazo ayudándose del otro brazo). En su habitación la cosa fue a peor. Estaba todo tan desordenado que Bub ni siquiera encontraba su mesa. Además estaba por allí tumbado su hermano. Merendando. No tengo nada contra las meriendas de los zombis, pero hacen muchísimo ruido y lo dejan todo perdido de sesos. «¿Siempre te pasa esto cuando tienes que hacer las tareas?», le pregunté a Bub. Creo que me contestó que sí, pero con los zombis nunca entiendes muy bien lo que te están diciendo.

Loko contra los zombis comecerebros  

Muestra de uno de los capítulos del libro de LOKO CONTRA LOS ZOMBIS COMECEREBROS, el libro más divertido para aprender técnicas de estudio

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