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TEXTOS PARA EL DÍA DE LA PAZ HAY MUCHAS MANERAS DE MATAR Hay muchas maneras de matar. Pueden meterte un cuchillo en el vientre. Quitarte el pan. No curarte de una enfermedad. Meterte en una mala vivienda. Empujarte hasta el suicidio. Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo. Llevarte a la guerra, etc... Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado. Bertotlt Brecht NADIE ESTÁ SOLO En este mismo instante hay un hombre que sufre, un hombre torturado tan sólo por amar la libertad. Ignoro dónde vive, qué lengua habla, de qué color tiene la piel, cómo se llama, pero en este mismo instante, cuando tus ojos leen mi pequeño poema, ese hombre existe, grita, se puede oír su llanto de animal acosado, mientras muerde sus labios para no denunciar a los amigos. ¿Oyes? Un hombre solo grita maniatado, existe en algún sitio. ¿He dicho solo? ¿No sientes, como yo, el dolor de su cuerpo repetido en el tuyo? ¿No te mana la sangre bajo los golpes ciegos? Nadie está solo. Ahora, en este mismo instante, también a ti y a mí nos tienen maniatados. Jose Agustín Goytisolo


EL PAÍS SIN PUNTA Juanito Pierdedía era un gran viajero. Viaja que te viaja, llegó una vez a un pueblo en que las esquinas de las casas eran redondas y los techos no terminaban en punta, sino en una suave curva. A lo largo de la calle corría un seto de rosas, y a Juanito se le ocurrió ponerse una en el ojal. Mientras cortaba la rosa estaba muy atento para no pincharse con las espinas, pero en seguida se dio cuenta de que las espinas no pinchaban; no tenían punta y parecían de goma, y hacían cosquillas en la mano. -Vaya, vaya -dijo Juanito en voz alta. De detrás del seto apareció sonriente un guardia municipal. -¿No sabe que está prohibido cortar rosas? - Lo siento, no había pensado en ello. - Entonces pagará sólo media multa - dijo el guardia, que con aquella sonrisa bien habría podido ser el hombrecillo de mantequilla que condujo a Pinocho al País de los Tontos. Juanito observó que el guardia escribía la multa con un lápiz sin punta, y le dijo sin querer: - Disculpe, ¿me deja ver su espada? -¡Cómo no! -dijo el guardia. Y, naturalmente, tampoco la espada tenía punta. -¿Pero qué clase de país es éste? - preguntó Juanito. - Es el País sin punta - respondió el guardia, con tanta amabilidad que sus palabras deberían escribirse todas en letra mayúscula. - ¿Y cómo hacen los clavos? - Los suprimimos hace tiempo; sólo utilizamos goma de pegar. Y ahora, por favor, déme dos bofetadas. Juanito abrió la boca asombrado, como si hubiera tenido que tragarse un pastel entero. - Por favor, no quiero terminar en la cárcel por ultraje a la autoridad. Si acaso, las dos bofetadas tendría que recibirlas yo, no darlas. - Pero aquí se hace de esta manera - le explicó amablemente el guardia. Por una multa entera, cuatro bofetadas, por media multa, sólo dos. -¿Al guardia? - Al guardia. - Pero esto no es justo; es terrible. - Claro que no es justo, claro que es terrible - dijo el guardia -. Es algo tan odioso que la gente, para no verse obligada a abofetear a unos pobrecillos inocentes, se mira muy mucho antes de hacer algo contra la ley. Vamos, déme las dos bofetadas, y otra vez vaya con más cuidado. - Pero yo no le quiero dar ni siquiera un soplido en la mejilla; en lugar de las bofetadas le haré una caricia. - Siendo así - concluyó el guardia-, tendré que acompañarle hasta la frontera.


Y Juanito, humilladísimo fue obligado a abandonar el País sin punta. Pero todavía hoy sueña con poder regresar allí algún día, para vivir del modo más cortés, en una bonita casa con un techo sin punta. Giani Rodari

HOY HE DADO MI FIRMA PARA LA PAZ Hoy he dado mi firma para la Paz. Bajo los altos árboles de la Alameda y a una joven con ojos de esperanza. Junto a ella otras jóvenes pedían más firmas y aquella hora fue como una encendida patria de amor al amor, de gracia por la gracia, de una luz a otra luz. Hoy he dado mi firma para la Paz. Y conmigo, en cien países, cien millones de firmas, cien orquestas del mundo, una sinfonía universal, un solo canto por la Paz en el mundo. Hoy no he firmado el poema ni los pequeños artículos, ni el documento que te esclaviza, no he firmado la carta que no siente ni el mensaje que durará un segundo. Hoy he dado mi firma para la Paz. Para que el tiempo no se detenga, para que el sueño no se inmovilice, para que la sonrisa sea alta y clara, para que una mujer aprenda a ver crecer a su hijo y las pupilas del hijo vean cómo su madre es cada día más joven. Hoy he dado una firma, la mía, para la Paz. Un mar de firmas que ahogan y aturden al industrial y al político de la guerra. Una gigantesca oleada de gigantescas firmas: la temblorosa del niño que apenas balbucea la palabra, la que es una rosa de llanto de la madre, la firma de humildad --la firma del poeta. Hoy he elevado en una el número mundial de firmas por la Paz. Y estoy contento como un adolescente enamorado, como un árbol de pie, como el inagotable manantial y como el río con su canción de soberbios cristales. Hoy parece que no he hecho nada y sin embargo, he dado mi firma para la Paz. La joven me sonrió y en sus labios había una paloma viva, y me dio las gracias con sus ojos de esperanza y yo seguí mi camino en busca de un libro para mis hijos. Pues ahí estaba mi firma, precisa y diáfana, al pie del Llamamiento de Berlín. Parece que no he hecho nada


y sin embargo, creo haber multiplicado mi vida y multiplicado los más sanos deseos. Hoy he dado mi firma para la Paz. Efraín Huerta

LA DERROTA Calló la guerra el derrotado mira sus ruinas su alma su escudo roto la soberbia del vencedor los astros lejos de él arden como los días de batalla en que desenvainó su corazón con los trapos de la memoria limpia la espada que empuñó la pasión que se oxida de noche Juan Gelman

EL FUSILADO Las flores los jardines las fuentes las sonrisas Y la alegría de vivir Un hombre está caído y bañado en su sangre Los recuerdos las flores las fuentes los jardines Los sueños infantiles Un hombre está caído como un bulto sangriento Las flores las fuentes los jardines los recuerdos Y la alegría de vivir Un hombre está caído como un niño dormido. Jacques Prévert

SI… Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor, han perdido la suya y te culpan de ello. Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti, pero también dejas lugar a sus dudas. Si puedes esperar y no cansarte de la espera; o si, siendo engañado, no respondes con engaños, o si, siendo odiado, no te domina el odio


Y aún así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio. Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo; Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo; Si puedes conocer al triunfo y la derrota, y tratar de la misma manera a esos dos impostores. Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho, tergiversada por malhechores para engañar a los necios. O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida, y agacharte para reconstruírlo con herramientas maltrechas. Si puedes amontonar todo lo que has ganado y arriesgarlo todo a un sólo lanzamiento ; y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio y no decir ni una palabra sobre tu pérdida. Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones, para seguir adelante mucho después de haberlos perdido, y resistir cuando no haya nada en ti salvo la voluntad que te dice: "Resiste!". Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud. o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás. Si ni amigos ni enemigos pueden herirte. Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado. Si puedes llenar el inexorable minuto, con sesenta segundos que valieron la pena recorrer... Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más: serás un hombre, hijo mío. Ruyard Kipling

TOQUE DE QUEDA Qué íbamos a Qué íbamos a Qué íbamos a Qué íbamos a Qué íbamos a Qué íbamos a Qué íbamos a Qué íbamos a Paul Éluard

hacer, hacer, hacer, hacer, hacer, hacer, hacer, hacer,

la puerta estaba bajo guardia estábamos encerrados la calle habían cerrado la ciudad estaba bajo custodia ella estaba hambrienta estábamos desarmados al caer la noche desierta teníamos que amarnos.


Manifiesto 2000 para una cultura de paz y no violencia 驴 Y si el nuevo milenario fuera un nuevo comienzo, la ocasi贸n de transformar - juntos la cultura de guerra y violencia en una cultura de paz y no violencia?

Son los seis puntos del manifiesto 2000 firmado por los Premios Nobel de la Paz


Manifiesto 2000 para una cultura de paz y no violencia

orque el año 2000 debe ser un nuevo comienzo para todos nosotros. Juntos podemos transformar la cultura de guerra y de violencia en una cultura de paz y de no violencia.

orque esta evolución exige la participación de cada uno de nosotros y ofrece a los jóvenes y a las generaciones futuras valores que les ayuden a forjar un mundo más justo, más solidario, más libre, digno y armonioso, y con mejor prosperidad para todos.

orque la cultura de paz hace posible el desarrollo duradero, la protección del medio ambiente y la satisfacción personal de cada ser humano.

orque soy conciente de mi parte de responsabilidad ante el futuro de la humanidad, especialmente para los niños de hoy y de mañana. Me comprometo en mi vida cotidiana, en mi familia, mi trabajo, mi comunidad, mi país y mi región a:

respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios;

practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas sus formas: física, sexual, sicológica, económica y social, en particular hacia los más débiles y vulnerables, como los niños y los adolescentes;


compartir mi tiempo y mis recursos materiales, cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica;

defender la libertad de expresión y la diversidad cultural , privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, ni a la maledicencia y el rechazo del prójimo;

promover un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales del planeta;

contribuir al desarrollo de mi comunidad, propiciando la plena participación de las mujeres y el respeto de los principios democráticos, con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad.


Textos - Día de la paz