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Miguel Ángel León Donoso Angiólogo y Cirujano Vascular

Irene Navarrete Pérez y Gema Palau Lozano 2ºB Medicina UV Curso 2017-2018 Historia de la Medicina y Documentación [NOMBRE DEL AUTOR]

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ÍNDICE

1. Introducción: objetivos, material y métodos 2. Cuestionario 3. Biografía de Miguel Ángel León Donoso 4. Conclusiones: observaciones e impresiones de las entrevistadoras 5. Bibliografía 6. Apéndice 1: Transcripción completa de la entrevista 7. Apéndice 2: Publicaciones

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INTRODUCCIÓN El objetivo general de este trabajo es la elaboración de la biografía de un profesional sanitario; en este caso, un médico próximo a la edad de jubilación. Con ello, queremos conocer todas las diferencias entre su época y la nuestra, respecto a los estudios y al trabajo. Y nos interesa, especialmente, su experiencia personal a lo largo de su trayectoria profesional. En cuanto a material, hemos utilizado el cuestionario ofrecido por la profesora y lo hemos adaptado a nuestro entrevistado. Además, hemos incluido algunas preguntas sobre su experiencia profesional. También hemos añadido algunas imágenes y documentos que el mismo entrevistado ha elegido y nos ha prestado. Para poder realizar el trabajo, hemos utilizado una técnica de investigación en ciencias sociales, en concreto, una técnica cualitativa que es la entrevista semiestructurada.

CUESTIONARIO 1. Datos de cabecera: Identificación:
 a) Nombre y apellidos
 b) Fecha y lugar de nacimiento
 c) Antecedentes familiares: profesionales sanitarios en la familia; nivel de formación; medio rural o urbano 2. Formación a) Motivaciones de su elección profesional (tradición familiar, persona o acontecimiento decisivo ...) 
 b) Enseñanza secundaria: centro público o privado, laico o religioso, profesorado que le marcó para bien o no; influjo en su posterior decisión... c) Estudios superiores - Universidad, Facultad, Escuela 
 - Años de inicio y final de los estudios 
 - Residencia durante los estudios 
 - Becas y ayudas; trabajo durante los estudios 
 - Actitudes entre los compañeros, entre profesores y estudiantes... Compañeros y 
profesores que han marcado su trayectoria vocacional, profesional, etc. 
 - Ampliación de estudios 


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- Opiniones razonadas sobre la calidad de la formación recibida tanto la científica 
como la clínica o práctica; otros centros/consultas profesionales etc. de formación 
paralela. 
 - Diferencias en el sistema de enseñanza (a nivel internacional) 
 d) Especialidad 
 3. Ejercicio profesional: 
 a) Centros de trabajo (Consulta privada; visita domiciliaria; medio rural; consultorios o ambulatorios de la Seguridad Social; hospitales públicos o privados; universitarios, de beneficencia, monográficos..., mutuas, administración o gestión sanitaria, docencia ...) b) Vía de entrada en el ejercicio profesional: recomendación familiar; ‘interinidades’ y suplencias; oposiciones; asalariado; voluntariado... 
 c) Diferencias en el sistema laboral (a nivel internacional) 
 d) Pertenencia a sociedades e instituciones: colegios profesionales, sociedades de especialistas; contactos nacionales e internacionales; otras sociedades o agrupaciones (ONGs, sociedades científicas, ciudadanas...). Cargos desempeñados.
 e) Ponencias en congresos o conferencias 4. Obra escrita: Publicaciones científicas (artículo en revistas locales, nacionales o internacionales, manuales y libros; publicaciones de divulgación científica y sanitaria; manuscritos: historias clínicas, agendas de trabajo; diarios y autobiografías ...); Biblioteca personal 5. Aportaciones técnicas, si las hubiera 
 6. Situación actual: actividades que realiza en su campo profesional. 7. Experiencia profesional a) ¿Experiencia más satisfactoria que ha tenido en el trabajo? b) ¿Experiencia más dura que ha tenido en el trabajo?
 c) ¿La Medicina es realmente lo que esperaba?
 d) ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo? e) ¿Qué es lo que menos le gusta de su trabajo? 8. Observaciones e impresiones de las entrevistadoras

BIOGRAFÍA DE MIGUEL ÁNGEL LEÓN DONOSO Miguel Ángel León Donoso es, a día de hoy, cirujano vascular en el Hospital de La Ribera, Alzira. Su vida estuvo marcada por retos y dificultades, que supo enfrentar con gran tenacidad. Una vida fascinante y apasionante, basada en el trabajo duro y la perseverancia. Una vida digna de ser escuchada y digna de ser contada. Nosotras intentaremos, desde el respeto y la admiración, narrar de la mejor manera posible la vida de este médico y, por supuesto, amigo. [NOMBRE DEL AUTOR]

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Miguel Ángel León Donoso vino al mundo el 19 de octubre de 1955, en la ciudad de Riobamba, Ecuador. De entorno familiar relativamente humilde, Miguel (así se hace llamar él), cursó sus estudios en centros privados y religiosos. La Primaria la cursó en el Colegio de los Hermanos Cristianos de la Salle, mientras que estudió Secundaria en el Colegio Santo Tomás Apóstol de Riobamba. Nadie de su familia se relacionaba con el ámbito sanitario. Sin embargo, desde niño, Miguel fue “Boy Scout”. Su patrulla se hacía llamar “Los Halcones”, y su cargo dentro de la misma era el de enfermero. Le gustaba tanto su labor que empezó a sentir interés por la rama de la salud en ese momento.

Miguel como enfermero en su patrulla de los Boy Scouts (hacia 1967)

De ese modo, una vez en Secundaria, centró sus estudios en la rama de Ciencias de la Salud, cursando asignaturas como biología o química. Asimismo, tuvo claro desde un principio que no quería formarse en nada relacionado con la física, pues no se consideraba para nada hábil en dicha materia. Una vez finalizada su etapa en el colegio, se inscribió en la Universidad. Por aquel entonces, no se accedía a la misma realizando un examen. Miguel se presentó en la Universidad Central del Ecuador en Quito, capital de dicho país, y entregó sus notas. Le aceptaron a la primera sin problema alguno. Para acceder a la Universidad bastaba con 2 requisitos: el primero sería tener interés en cursar los estudios universitarios y el segundo, pero no menos importante, sería disponer de los medios necesarios para ello. En 1973, Miguel inició su formación en la carrera de Medicina, que se alargó durante los 6 siguientes años. Fueron unos estudios basados en la práctica, lo cual considera que escasea a día de hoy. Él y sus compañeros, por sí mismos, diseccionaban los cadáveres para poder estudiar Anatomía. A su vez, como en todo, también había asignaturas que él calificaba como “tremendamente aburridas”, entre las cuales destaca Farmacología. [NOMBRE DEL AUTOR]

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Tanta era la práctica que, antes de graduarse, ya era capaz de coser heridas, atender partos… Es decir, cosas simples pero fundamentales. De este modo, Miguel solía resaltar la calidad de la formación recibida por parte de profesores, que, para los alumnos, tenían gran prestigio, sintiéndose así muy orgulloso de su Universidad. Durante sus años universitarios cambió varias veces de residencia. No podía ir y venir todos los días desde Riobamba, pues en autobús el trayecto se alargaba a 4 horas. Por tanto, se intentó instalar cerca de la facultad. El primer año estuvo alojado en una habitación del convento San Agustín, en Quito. Era un convento de curas donde se alquilaban habitaciones. Tras esa experiencia, Miguel se fue con su hermano a vivir a un piso con 2 chicos más, donde ejercían de enfermeros. Los compañeros con los que vivían eran médicos y tenían un servicio de ambulancias, llamado Ambulancias Médicas Santa Rosa. Lo que hacían Miguel y su hermano era un poco de todo: atendían el teléfono, trabajaban de celadores, de enfermeros… Era una forma de ganarse la vida. Los otros 2 médicos, por su labor, les pagaban un pequeño sueldo y, principalmente, les daban alojamiento. Esto duró hasta el cuarto año de carrera, cuando Miguel y su hermano ya se instalaron en un piso ambos solos. A lo largo de su enseñanza, Miguel disfrutó de cada actividad con sus compañeros, tanto dentro como fuera de las aulas. Los viernes solía ser el día que todo el mundo salía de fiesta, aunque él habituaba a volver a casa los fines de semana; visitas que, conforme las amistades se consolidaban, se fueron espaciando más en el tiempo. Una vez finalizados sus estudios universitarios en Quito, allá por 1979, Miguel tenía por obligación hacer un año de Medicina Rural. Al ser hombre, soltero y sin hijos ya os podéis imaginar dónde fue a parar. Durante ese año, se trataba de poner en práctica todo lo que había aprendido en la Universidad. Fue una experiencia formidable, de la que sacó gran provecho. Como médico rural del pueblo de un país tercermundista como era Ecuador antaño, Miguel disponía de los enseres exclusivamente necesarios para su práctica médica, pero siempre limitados. Por ejemplo, los guantes se reutilizaban y, para ello, había que desinfectarlos. Tras este año de Medicina Rural, Miguel dio por finalizada completamente la carrera de Medicina y fue a trabajar a un hospital militar durante algunos meses. En ese tiempo, Miguel envió sus papeles al Hospital de la Santa Cruz y San Pablo en Barcelona, España, para hacer la especialidad en cirugía vascular. Al cabo de unos días le llegó una carta que decía lo siguiente: “Estimado doctor León, hemos visto sus notas, y para nosotros es un placer ofrecerle a usted la formación en angiología y cirugía vascular en el hospital, siempre y cuando tenga usted dinero suficiente para mantenerse aquí”. Esto último iba a ser un problema, por lo que pidió un crédito al Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas. Así es como Miguel puso rumbo a España, concretamente a Barcelona. Recibía mensualmente una cantidad determinada de dinero que le permitía vivir en Barcelona, más o menos, con cierta holgura. Llegó así a una ciudad donde no conocía el idioma, pues mayoritariamente se hablaba catalán, y se instaló en un piso con 3-4 compañeros médicos. [NOMBRE DEL AUTOR]

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Durante 5 años estuvo estudiando la especialidad como becario, sin realizar ningún examen MIR como ocurre a día de hoy. El por qué eligió esa especialidad en concreto es un misterio. Durante sus estudios universitarios, le pareció una materia interesante en cuanto a patología se refiere y, también, fácil. De hecho, entre los compañeros, la llamaban “las playas de cirugía vascular”. A partir del tercer año de especialidad, empezó a hacer guardias, las cuales eran remuneradas. De este modo, ya podía ayudarse económicamente él mismo un poco. En Barcelona, Miguel recibió exactamente el mismo entrenamiento que el de un médico MIR; idéntico en consulta externa, urgencias, guardias y quirófano. Se sintió especialmente satisfecho con dicha enseñanza. Sin embargo, no pudo evitar percatarse de que la práctica era mucho mayor en Ecuador que aquí. Una vez finalizado su período como becario en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, tenía la obligación de regresar a su país, y así lo hizo. El problema fue que, un año antes de volver, conoció a una chica que es la que resulta ser su mujer a día de hoy. No obstante, la relación no terminó con su retorno a Ecuador. A pesar de la gran distancia que separaba ambos países, ella iba a visitarle y ambos se casaron en el país de origen de Miguel. En Ecuador, Miguel estuvo trabajando en el Hospital de la Seguridad Social haciendo un reemplazo. Pero esta etapa no se alargaría mucho en el tiempo, porque su situación económica y, especialmente, laboral allí era complicada. Daba la impresión de que volviendo a Europa él podría volver a ejercer de lo que realmente le apasionaba. Fue entonces cuando decidieron volver a cruzar “el charco”. Pero no volvieron a España, esta vez pusieron rumbo a Inglaterra, pues su mujer es inglesa. Fueron a Inglaterra con la idea de trabajar él como cirujano vascular y ella en “marketing”. Nunca más lejos de la realidad. Resultó ser que su especialidad, cirugía vascular, no estaba considerada como tal allí. Para poder ejercer, debía ser cirujano general con interés en cirugía vascular. Empezó así una nueva etapa para Miguel: ahora no tenía trabajo, no dominaba el idioma y dependía exclusivamente de su mujer. Para poder integrarse, lo primero que hizo fue apuntarse a clases de inglés. Al final, le contrataron en el St Mary´s Hospital de Londres para dedicarse a la investigación. St Mary’s Hospital es un hospital muy importante, porque es donde Fleming descubrió la penicilina. Miguel tuvo la oportunidad de ver el despacho y el museo de Fleming, ¡justamente en el mismo lugar donde él trabajaba! Fue una experiencia emocionante que significó mucho para él, pues fue uno de los grandes hitos de la Medicina. En dicho hospital estuvo unos años dedicándose a la investigación, pero no consideraba que fuera lo suyo, él era cirujano y añoraba la práctica quirúrgica que había adquirido en España. Es innegable que la investigación le sirvió de mucho, pero no le apasionaba. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no le quedaba otra alternativa que pasar los exámenes y estudiar la especialidad de cirugía general. Por tanto, tras 5 años investigando en el St Mary´s Hospital, Miguel se apuntó a una rotación en Gales para hacer los 5 años de especialidad de cirugía general. [NOMBRE DEL AUTOR]

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Al cuarto año de especialidad, fue a visitarle un amigo canario con la extraordinaria noticia de que a todos los médicos que habían obtenido el título como becarios en España se les reconocía totalmente para poder ejercer en el país. Salió esa grandísima oportunidad y, tras debatirlo con su mujer, decidieron regresar a España. Miguel llegó un día 13 de marzo de 2001 a Alzira, Valencia, y se presentó en el Hospital de la Ribera, donde ha estado ejerciendo hasta día de hoy. La puesta en marcha de dicho hospital se produjo en el año 2000, por lo que Miguel es uno de los más antiguos de la plantilla. Cuando Miguel llegó a este hospital, había determinadas técnicas que se habían empezado a practicar, pero que no habían arraigado. Él, por decirlo de algún modo, las impulsó. Una de ellas fue el baipás in situ. Esta técnica quirúrgica consiste en revascular, por ejemplo, una pierna si se obstruye la arteria femoral, utilizando para ello tu propia vena safena. El baipás con vena invertida consistiría en extraer la vena y volverla a insertar de forma invertida, para que las válvulas no interrumpan el flujo sanguíneo que sería propio de la arteria. El baipás in situ no consiste en sacar la vena fuera de la pierna, sino en introducir un pequeño catéter para romper las válvulas con el fin de que no interrumpan el flujo sanguíneo. Otra técnica que ha promovido es el tratamiento del síndrome congestivo pélvico, que consiste en varices en el interior de la pelvis femenina que causan dolor y pesadez. Además, también ha fomentado la regeneración de tejidos haciendo uso de células madre. Si en un paciente es inviable el bypass porque tiene totalmente obstruida la circulación, la última opción es la amputación. Miguel y sus compañeros de servicio, desde hace un par de años, utilizan células madre para regeneras arterias y evitar la amputación. De momento, han tratado con esta técnica a 20 pacientes que estaban todos para amputar, de los cuales 17 todavía mantienen la pierna. Por último, Miguel incluso ha potenciado el tratamiento de heridas con larvas de mosca. Es decir, las úlceras, por ejemplo, son heridas muy sucias con mucho material necrótico. Estas heridas se limpian quirúrgicamente con un bisturí, pero posiblemente no se logre limpiarlas lo suficiente. Con las larvas de un tipo de mosca que se cultiva en Inglaterra se obtiene una limpieza excelente. Estos organismos se comen únicamente el tejido necrótico, el tejido vivo lo dejan intacto. De momento, en su servicio llevan 25 pacientes tratados con este método. Así se logra que el paciente salga antes del hospital y pueda irse a su casa con dicho tratamiento, donde la enfermera irá a curarle y cambiar las larvas. Estas serían las técnicas que Miguel ha ido impulsando en el hospital desde su llegada. En el Hospital de la Ribera, Miguel opera y pasa visita en consulta externa. Asimismo, es profesor asociado de prácticas en el grado de Medicina de la Universidad Católica de Valencia y tiene una consulta privada en Denia, a la cual va 1 vez por semana para realizar intervenciones relativamente simples. Pero su ocupación no acaba ahí. Es miembro de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular y de la Sociedad Latinoamericana de Cirugía Vascular. [NOMBRE DEL AUTOR]

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Además, es una persona realmente activa. Desde que empezó a ejercer, ha asistido y presentado ponencias en diversos congresos y conferencias. Uno de los últimos a los que ha acudido tuvo lugar en Argentina, sobre el tratamiento con células madre. Generalmente, asiste a los congresos nacionales e intenta presentar alguna ponencia sobre las técnicas que desarrollan en el hospital. Él mantiene un especial recuerdo de uno congreso en particular, que se celebró en Polonia. Mandó una comunicación para ver si le aceptaban la presentación de una ponencia, la respuesta llegó unos días después. La carta decía que sí que le aceptaban, pero que no era seguro que fuese a presentar, que fuera por si alguno de los ponentes fallaba. Y así fue, justamente el último comunicante no había podido asistir. Miguel expuso su comunicación ante unas 500 personas y, al acabar, se hizo un silencio sepulcral, parecía que no había convencido a mucha gente. Las manos se alzaron y empezaron a hacerle preguntas para abatirle, hasta que el jefe de la reunión se levantó y le felicitó por tal “genuina investigación”. A Miguel “se le sentó el alma”, y ya no hubo más preguntas.

Imagen del último meeting en Argentina (2017)

Aunque no ha estado publicando últimamente, su obra escrita es realmente extensa, la cual se adjunta en el “Apéndice 2”. Como en todo oficio, Miguel ha vivido experiencias satisfactorias y no tan satisfactorias relacionadas con su profesión. Si bien sea dicho, la Medicina es una de las carreras más gratificantes que existen, pero también una de las más duras, no solo académicamente hablando, sino también a nivel emocional. Miguel considera que experiencias satisfactorias ha habido muchas, sobre todo las relacionadas con intervenciones que han salido bien. Especialmente recuerda un caso de un señor con un aneurisma de aorta que se había roto y al que consiguieron salvar, casualmente en época de Navidad. Por el contrario, afirma que hay situaciones en el uno aporta lo máximo de sí mismo y las cosas no salen como se habían esperado, principalmente tratándose de cirugía de carótidas. Miguel recuerda con pesar un paciente con pequeños ictus debido a émbolos que se le trasladaban de la carótida al cerebro. Como estaba indicado en esa situación, [NOMBRE DEL AUTOR]

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le practicó una endarterectomía carotídea que salió bien, pero en la UCI el paciente hizo un ictus masivo. Obviamente, le supo terriblemente mal, porque no esperaba que pasara eso. Este fue una de las situaciones en las que se sintió impotente. A pesar de los riesgos y las complicaciones, Miguel disfruta especialmente de la parte quirúrgica de su profesión, concretamente de la cirugía de carótidas. Por el contrario, consulta externa le resulta más tediosa, aunque la maneja con una gran destreza fruto de la práctica. Pese a los altibajos y las dificultades, Miguel nunca se dio por vencido. Luchó por su pasión y por su sueño y ha sabido disfrutar de cada momento que le ha brindado su vida y esta hermosa profesión. Esta vida tan emocionante nos entusiasmó aún más por la carrera que hemos elegido, y nos fascinó y motivó para escribir una biografía digna de ser conocida. “La Medicina ha sido realmente lo que esperaba en un principio. No haría otra cosa que no fuera esto, sin duda. Tenéis que hacer lo que os guste. Si tú quieres ser médico, ¡de cabeza a ser médico! No hay otra. Pero pon todo tu esfuerzo, aunque cueste días y días de sufrimiento y de pérdida de sueño; porque cuando ves que un paciente sale bien, no hay nada mejor que eso.” Miguel Ángel León Donoso

CONCLUSIONES Al inicio de la entrevista, nosotras ya conocíamos en parte la emocionante trayectoria profesional de Miguel y, sin duda, no nos defraudó. A pesar de conocer los hechos de manera superficial, fueron los detalles y la ilusión que transmitía al recordar su recorrido lo que más nos impactó. No cabe duda de que, tanto la biografía como el transcurso de la entrevista, han sido mejores de lo que esperábamos, pues, además, se mostró muy colaborador e intentó prestarnos la mayor información y material posible. Tras nuestra conversación con Miguel, pudimos comprobar que la cirugía es su pasión. Realmente le entusiasma lo que hace y disfruta con ello día tras día, como ha quedado constatado en la transcripción de la entrevista. Como él mismo dijo “no haría otra cosa que no fuera esto”, y esa ilusión se nos contagió. No cree que su profesión le haya quitado un tiempo preciado que podría haber pasado con su familia, sino que ha conseguido encontrar un equilibrio que le ha permitido disfrutar de ambas cosas. Aunque la jubilación aún le queda un poco lejos, Miguel reconoce que no tiene ganas de que llegue porque no sabría qué hacer con tanto tiempo libre. Llegado el momento, intentará dividir su tiempo entre Ecuador con su familia y amigos, España e Inglaterra con sus hijas, solo espera tener dinero y salud para poder hacerlo. Estamos seguras de que no desaprovechará ningún momento de los muchos que aún le quedan ejerciendo y de que, tras la jubilación, seguirá intentando formarse y aportar sus conocimientos en la medida de lo posible. [NOMBRE DEL AUTOR] 10


BIBLIOGRAFÍA

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Entrevista realizada a Miguel Ángel León Donoso, por lo que en esta biografía hemos recogido sus propias palabras Materiales proporcionados por la profesora de la asignatura Historia de la Medicina y Documentación, incluyendo el plan de trabajo, el protocolo de la entrevista y la estructura del trabajo RTVE (2009) Las mariposas del alma. Santiago Ramón y Cajal. En: Creadores del siglo XX. (rtve a la carta)

APÉNDICE 1: TRANSCRIPCIÓN DE LA ENTREVISTA Irene: Buenas tardes, Miguel. Gracias por atendernos hoy. Si te parece, vamos a comenzar con la entrevista que te comentamos. Miguel: No hay de qué. ¡Vamos a ello! Irene: Pues comencemos. En primer lugar, ¿nos podrías facilitar tu nombre y apellidos? Miguel: Yo me llamo Miguel Ángel León Donoso. Irene: ¿Cuál es tu fecha y lugar de nacimiento? Miguel: Yo nací en un pueblo muy pequeño que se llama Riobamba. Riobamba es un pequeño pueblo, bueno realmente es una ciudad, que está en Ecuador. Está en la mitad de Ecuador. Y nací el 19 de octubre de 1955; o sea que hace un poquito de tiempo. Irene: En cuanto a tu ambiente familiar, ¿has tenido algún profesional sanitario en la familia? Miguel: Bueno, yo como familia o padres médicos no he tenido realmente a nadie, que yo me acuerde al menos. Mi padre no, mi madre menos aún, y en el entorno familiar nadie estaba relacionado con la Medicina. O sea que esto me vino a mí de pura casualidad. Gema: Entonces, si no tenías ningún familiar que te motivara, ¿cuál fue tu motivación para la elección de la profesión como médico? Miguel: Yo no tenía a nadie que me motivara a hacer Medicina, pero lo que sí me acuerdo es que cuando yo era muy jovencito, yo era parte de los “Boy Scouts” y en mi patrulla, que se llamaba Los Halcones, yo era el enfermero. Eso sí que me acuerdo. Yo era el enfermero de la patrulla. Entonces yo era el encargado siempre de llevar las gasas, los esparadrapos… por si a alguien le daba algo. De hecho tengo una foto que os puedo enseñar en la que estamos en un campamento y yo estoy como el enfermero con la cruz de la Cruz Roja. Debía haber tenido ahí unos 15 años quizás, o menos tal vez. Digamos que desde ahí me viene esto de la Medicina. [NOMBRE DEL AUTOR] 11


Gema: Entonces podríamos considerar que todo ello influyó en tu decisión. Siguiendo con antecedentes familiares: ¿vivías en una medio rural o urbano? Miguel: Vivía en un medio urbano, mi ciudad era grande realmente. En ese momento tendría unos 80 000 habitantes, era una ciudad grande. Irene: ¡Sería el doble que Alzira! Miguel: Sí, el doble que Alzira. Una ciudad grande. Gema: En cuanto a la enseñanza secundaria, bueno no sabemos cómo se llama en Ecuador, ¿qué nos podrías comentar? Miguel: Bueno, en mi país eso se llama la primaria y la secundaria. La primaria son 6 años y la secundaria, otros 6. Aquí se llama la E.S.O, ¿no? Gema: Sí, y secundaria también. Miguel: Entonces allí si quieres hacer la rama de Medicina, los últimos 3 años de la secundaria los tienes que hacer dedicados a lo que es biología, química… ciencias de la salud, digamos así. Por el contrario, si quieres ser ingeniero te vas por la otra rama. Entonces desde el cuarto año de la secundaria yo empecé a estudiar más o menos temas relacionados con la Medicina. Una vez que terminé el colegio, que fue pues por allá bastantes años atrás, entonces me inscribí en la Universidad. Irene: ¿Y teníais como “Selectivo” o algo así? Miguel: No había selectivo ahora que yo me doy cuenta. En mi tiempo no había selectivo. Si a ti te gustaba ser médico solamente te presentabas en la Universidad y presentabas las notas que habías sacado en el colegio. Bueno, me imagino que debo haber sacado alguna nota aceptable porque me aceptaron a la primera; no tuve ningún problema. Pero “Selectivo” como hacéis aquí como tal, no. Irene: ¿Y no teníais que hacer ningún examen ni en la facultad ni nada para entrar? Miguel: No. Ahora sí. Mis sobrinas que tengo allá en Ecuador, ellas sí que están presentándose al selectivo para ingresar a la Universidad. Pero en mi tiempo no había selectivo. Sencillamente si podías y querías estudiar en la Universidad, y tenías también los medios necesarios, pues te presentabas, llevabas las notas y te inscribías ya en el primer año de la Universidad. Irene: ¡Qué diferencia! Y en cuanto a la enseñanza secundaria, ¿tu centro era público o privado, laico o religioso? Miguel: Yo en mi país estudié en un centro privado, religioso, de curas y monjes. Bueno, desde la primaria realmente. La primaria la hice en lo que llaman allá los “Hermanos Cristianos de la Salle”. Luego pasé al Colegio Santo Tomás Apóstol de Riobamba y ahí hice la secundaria, que era también un colegio privado. Bueno, no deben haber sido tan caros porque si mi padre pudo pagar aquello, pues no era tan realmente caro. Pero sí, [NOMBRE DEL AUTOR] 12


era un centro privado. Irene: ¿Y hay algún profesor que te marcó para bien o para mal y que influyó en tu posterior decisión de estudiar Medicina? Miguel: Bueno, yo creo que sí que me marcó un profesor que era de física. Y me marcó tanto que decidí nunca hacer nada relacionado con la física. Porque no entendía nada, nada de nada. Yo creo que gracias a él decidí hacer Medicina porque realmente no tenía ninguna intención de hacer física para nada. Gema: En cuanto a estudios superiores, ¿a qué Universidad fuiste? Miguel: La Universidad a la que fui se llama, muy orgullosamente lo digo, Universidad Central del Ecuador de Quito. Quito es la capital de Ecuador. La Universidad Central es la principal Universidad de allá. Como os he dicho, se accedía sin necesidad de ningún examen, pero es y sigue siendo, creo yo, la mejor Universidad, al menos en el ámbito local. Hay otras universidades privadas. También había la Universidad Católica, pero en esa había que pagar y yo ya no tenía suficiente dinero supongo para pagar la Universidad Católica. Entonces fui a la Universidad Central del Ecuador, allí hice la carrera de Medicina. Gema: ¿Y en esa época se decía si era la privada mejor que la pública o la pública mejor que la privada? Miguel: Sí, en cierto modo se suponía que si tenías dinero ibas a la privada. Eso es verdad. Y siempre había la enemistad (por decir algo) entre la privada y la pública. Los que iban a la privada les llamábamos “los cauchos”. “Caucho” quiere decir goma estirable. No sé por qué, pero les llamábamos los cauchos porque iban a la privada. Quizás se refería al hecho de tener dinero, que te permite estirar todo lo que te haga falta. Por eso les llamábamos “los cauchos”. Yo no era “caucho”. Irene: Por ejemplo, cuando mi padre estudiaba sí que se veía mejor la privada que la pública y ahora no. Ahora es todo lo contrario. Miguel: Tienes razón. Ahora es todo lo contrario. Antes se veía mejor la privada. Ahora el que tiene dinero se va a la privada, básicamente. Antes pues si tenias dinero ibas a la privada, pero también se supone que era mejor educación. Gema: ¿Te acuerdas de los años de inicio y final de tus estudios? Miguel: En 1973 yo inicié Medicina. La carrera dura allá 6 años. Entonces yo me gradué creo que era en el 1979 o 1980, por ahí aproximadamente. Gema: ¿Y la forma de estudiar o de dar las clases era muy diferente a la de ahora? Miguel: A ver, no sé exactamente cómo es ahora, porque claro yo no voy ahora a la Universidad. En mi tiempo era mucha clase práctica. Por daros un ejemplo, nosotros [NOMBRE DEL AUTOR] 13


hacíamos práctica de anatomía directamente con cadáveres. La facultad tenia unos tanques, me acuerdo, muy grandes con formol. Me acuerdo del olor. Entonces, cuando íbamos, los estudiantes sacaban un cadáver y hacíamos las disecciones. A cada uno le tocaba una parte, digamos un brazo que había que disecar o una pierna. Irene: ¿Lo disecabais vosotros? Miguel: Claro, claro. Teníamos un instructor, pero nos dejaba hacerlo a nosotros. Íbamos haciendo y al final del curso teníamos cada uno que hacer una disección y explicar perfectamente qué nervios había, qué arterias había, qué músculos había… Entonces, ciertamente era bastante práctica, en cuanto a anatomía, por ejemplo. En cuanto a las otras clases, histología, por ejemplo, era más aburrido. Embriología era muy aburrido. Lo que era tremendamente aburrido era farmacología. Entonces farmacología era una carrera pesada que eso era para los que querían ser farmacólogos. Pero debíamos aprenderlo porque tenías que saber qué era la penicilina y lo que había que aprender de los medicamentos. Bueno, yo creo que ahora más o menos debe ser así, pero me parece que no hay tanta práctica ahora como había antes. Y más aún, en los últimos años de Universidad, cuando ya teníamos prácticas hospitalarias, a ti te dejaban hacer mucha cosa. Yo recuerdo que antes de graduarme ya de médico yo era muy capaz de coser heridas, atender partos y cosas más o menos relativamente simples pero que yo creo que aquí no les permiten hacer. Allá sí que había mucha práctica y esa me parece que es la diferencia. Irene: ¿Y había MIR también? Miguel: MIR yo no hice allá porque una vez que terminé la Universidad, que terminé allá en 1980, en Ecuador uno cuando termina la Universidad tiene que obligadamente hacer lo que llamamos la Medicina Rural. ¿Qué es la Medicina Rural? La Medicina Rural es que te mandan a ti al ultimo confín del mundo, donde hay un pueblucho perdido por la montaña, y tú llegas ahí como médico del pueblo. Cuando llega el médico rural al pueblo toda la gente se acerca a ver quién es el nuevo médico rural que llega, sobre todo las chicas. Y entonces ahí es donde realmente tú pones en práctica lo que has aprendido durante la Universidad y las prácticas que has hecho antes. Yo hice el año de Medicina Rural. Tuve experiencia formidable con muchos pacientes y aprendí muchas cosas. Luego, después del año de Medicina Rural, terminas completamente la carrera. Entonces, estamos hablando de 6 años de carrera y uno de Medicina Rural: 7 en total. Irene: ¿Pero en Medicina Rural estás tú solo? Miguel: Depende de a dónde vayas. Ahí te ponen, por ejemplo, en diferentes niveles. Si tú eres una chica y estás casada y tienes hijos, haces la Medicina Rural en el hospital de la esquina de tu casa. Si tú eres una chica soltera que no tienes hijos, te mandan un poco más hacia allá. Yo como era soltero y no tenía hijos, pues ya os podéis imaginar donde fui a parar. Tú, como médico rural, ahí tienes tu pequeño dispensario con 4 pinzas y una tijera, un par de puntos para dar una sutura, guantes que se reusaban dos y tres veces; había que [NOMBRE DEL AUTOR] 14


desinfectarlos y volver a utilizarlos. Estamos hablando de Medicina Rural de un país del tercer mundo como era mi país antes. Terminada la Medicina Rural ya puedes buscar un trabajo como médico general. Me acuerdo que fui a trabajar en un hospital militar como médico. En ese tiempo que estaba trabajando en el hospital militar envié los papeles míos al hospital Santa Cruz y San Pablo en Barcelona, para que me aceptaran para hacer el internado, digamos la especialidad, en cirugía vascular. Mandé los papeles y un día me llegó una carta diciéndome: “Estimado doctor León, hemos visto sus notas, y para nosotros es un placer ofrecerle a usted la formación en angiología y cirugía vascular en el hospital, siempre y cuando tenga usted dinero suficiente para mantenerse aquí”. Entonces, cuando me llegó aquello yo estaba en el hospital militar y dije me voy a España. Estamos hablando de 1983. En 1983 yo vine a España con la concepción de que hablábamos todos castellano y llegué a una ciudad en que no. Eso era Barcelona. Hice la especialidad durante 5 años, exactamente lo mismo que hace un médico MIR, la diferencia es que yo no pasé los exámenes MIR porque me aceptaron como becario que llaman. ¿Qué quiere decir como becario? Becario quiere decir que te aceptan por los méritos que tienes o porque les hace falta alguien. Tú terminas tu período como becario y obligadamente tienes que regresarte a tu país. Irene: No sabíamos nada de eso… ¿Y cuál fue tu residencia durante los estudios en la Universidad? ¿Estuviste en un piso o ibas y venías? Miguel: En la época universitaria, vivía en un convento. Se llamaba el convento de San Agustín en Quito. No me preguntéis cómo llegué al convento. Mi hermano mayor estuvo estudiando en Quito abogacía y sus amigos parece que sabían que en ese convento alquilaban habitaciones los curas. Entonces fui a parar al convento el primer año. Estuve un año en el convento, no de cura, sino que vivía allí. Luego, con mi hermano, salimos a un piso en dónde también trabajábamos como enfermeros. Yo al menos trabajaba como enfermero para unos médicos que trabajaban en ese piso y tenían una ambulancia. Se llamaba Ambulancias Médicas Santa Rosa, me acuerdo. Lo que hacíamos nosotros era contestar al teléfono cuando había una urgencia. Entonces, esos médicos iban a hacer las urgencias. Nos pagaban un dinero y nos daban alojamiento. Eso era el segundo, tercero y cuarto año. En los últimos años ya salí con mi hermano a vivir en un piso los dos. Entonces nos alquilaban habitación. Igual que aquí, imagino. Pero pisos compartidos de chicos y chicas en mi país no se veían. Gema: ¿Recibiste becas y ayudas durante los estudios en la Universidad? Miguel: Sí. Cuando os he dicho que había recibido la carta del Hospital Santa Creu, que me ofrecían la especialidad siempre y cuando yo consiguiera dinero para mantenerme. Lo que hicimos fue pedir un crédito al Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas. Entonces ellos te becan, te dan un dinero para que puedas mantenerte durante el tiempo que estás en ese país. Yo recibía mensualmente una cantidad determinada que me permitía en Barcelona, más o menos, vivir con cierta holgura. Gema: ¿Y en Barcelona también vivías en un piso? [NOMBRE DEL AUTOR] 15


Miguel: Sí, vivía con unos compañeros médicos, porque estaban haciendo lo mismo que yo. Había un anestesista, había un oncólogo, algún cirujano… Vivíamos 4 o 5 en un piso. Eso se podía pagar entre todos con el dinero que nos mandaban de allá. A partir del año 3 de la especialidad empecé a hacer guardias, y las guardias ya me las pagaban. Entonces ya no necesitaban tanto dinero del que me mandaban de allá porque yo ya podía, más o menos, ayudarme un poco con las guardias que hacía. Gema: Bueno, y en cuanto a trabajo durante los estudios, lo de enfermero, ¿no? Miguel: Sí hacía como de enfermero, como celador, un poco de todo realmente porque nos daban la habitación allá en Ecuador. Estábamos atentos a las llamadas por teléfono y tal. Mi hermano conducía la ambulancia y llevaba pacientes. En fin, era una forma de ganarse la vida. Gema: ¿Cómo eran las actitudes entre compañeros y entre profesores y estudiantes en la Universidad? Miguel: Entre compañeros, pues bien, había mucha farra, salíamos mucho de fiesta; los viernes en particular salía todo el mundo a la fiesta, pero yo solía regresar a mi pueblo. Tenía que coger un autobús que tardaba 4 horas en llegar a mi pueblo. Entonces, en los primeros años, íbamos casi cada fin de semana o cada dos semanas a casa. Pero conforme te vas acostumbrando a la vida de la capital y de la Universidad ya se espaciaba cada vez más. Al final mi madre ya me decía: “¿Cuándo vienes?”. Por tanto, con mis compañeros nos llevábamos bien. Con los profesores no tanto, porque había una gran diferencia entre ser profesor y estudiante. El profesor tenía mucho prestigio y con los profesores no teníamos mucha relación. Irene: ¿Y algún compañero o profesor ha marcado tu trayectoria vocacional? ¿Por qué elegiste cirugía vascular? Miguel: No tengo ni idea de por qué elegí vascular. La verdad es que no me acuerdo. Yo me acuerdo que cuando estaba en la Universidad estudiando, mis compañeros decían: “Bueno, hoy nos toca cirugía general”; y todo el mundo iba a clases de cirugía general. Si nos tocaba traumatología era complicada, farmacología ya no digamos. Yo me acuerdo que un compañero mío decía: “Hoy tenemos que ir a las playas de cirugía vascular”. Querían decir que era como una vacación ir a las clases de cirugía vascular. Entonces no es que lo haya escogido porque es como una playa ir a las clases de cirugía vascular, sino probablemente porque me gustaba la patología y ya está. Pero sí que daba la impresión de que fuera muy fácil. Irene: ¿Cuál es tu opinión razonada sobre la calidad de la formación que has recibido, tanto a nivel científico como práctico? Miguel: La calidad de la enseñanza universitaria en Barcelona es bastante buena, la verdad. Yo en particular recibí todo el entrenamiento exactamente igual que recibe un médico de la formación MIR. Idéntico tanto en consulta externa, como en trabajo en quirófano, como en urgencias y guardias. Por tanto, estaba equiparable a lo que puede aprender un médico MIR. Me parece que es un bueno método de enseñanza, lo que me [NOMBRE DEL AUTOR] 16


llama un poco la atención es que no haya tanta práctica en la Universidad. En la Universidad de Ecuador, yo sé de compañeros que se quedaron allí a hacer la especialidad en cualquier hospital, ellos hacían mucho en los primeros años. Ahí está la gran diferencia: la práctica es mucho mayor allá que aquí. Aquí hay mucha teoría pero poca práctica. Irene: Y la formación en Quito, ¿cómo fue? Miguel: Bueno, también buena. Ya os digo, era la mejor Universidad de Quito y de Ecuador. Había otra Universidad muy grande también en otra ciudad, siempre había rivalidad entre las dos Universidades. Pero siempre hemos dicho que la formación en la Universidad nuestra era la mejor. Irene: Y ya en cuanto al mundo laboral, ¿cuáles han sido tus centros de trabajo hasta este momento? Miguel: En cuanto a centros de trabajo, una vez que ya he terminado la carrera universitaria, allí pasé 5 años en el Hospital San Pao, haciendo todas las tareas que hacía el MIR. Una vez que terminé ahí saqué el título pero, como os he dicho antes, había una cosilla que me decía que debía volver a mi país. Y yo eso hice. Me fui a mi país porque ya había terminado la época de mi entrenamiento aquí en España. El problema es que antes de irme a mi país, un año antes, yo conocí a una chica que resulta que es mi mujer ahora. Entonces la conocí un año antes de terminar. Cuando terminé yo ya la carrera le dije que me iba a mi país y que hasta ahí llegábamos. Ella me dijo que no, que hasta ahí no llegábamos. Y ella fue a verme a Ecuador cuando yo ya regresé y nos casamos en Ecuador. Entonces, la situación económica, y más que nada laboral, para mí en Ecuador era un poco difícil, y daba la impresión de que volviendo a Europa podía yo volver a ser médico. Entonces, decidimos volver. Gema: ¿Y allí, en Ecuador, dónde estuviste trabajando? Miguel: Allí trabajé muy poco tiempo, y estuve trabajando en el Hospital de la Seguridad Social. Hice durante unos meses un reemplazo de alguien que se jubilaba. Pero no lo sé, al final no sé si era realmente por qué no había opciones de trabajo, aunque seguro que las había; era una cuestión de buscar un poco. O quizás fue el hecho de que yo ya me regresaba de Europa y quería volver. Quería volver otra vez a Europa porque para mí, haberme marchado ya, era como que se acabó la experiencia europea. Pero al regresar a Ecuador y, encima, mi mujer ir allá, pensamos que era una buena opción regresar, y volvimos. Pero no volvimos a España, volvimos a Inglaterra. ¿Por qué volvimos a Inglaterra? Porque mi mujer es inglesa. Entonces, como aquí en España se supone que no podía seguir trabajando porque ya había terminado mi carrera, nos fuimos a Inglaterra con la idea de trabajar en Inglaterra yo como cirujano vascular y María en lo suyo, que era “marketing”. Pero cuando llegamos a Inglaterra, no solamente había un problema, que era el idioma, sino que dio la casualidad que la especialidad que yo había hecho en Barcelona, que era cirugía vascular, no era considerada una especialidad en Inglaterra. Allí tenías que ser [NOMBRE DEL AUTOR] 17


cirujano general primero, con interés en cirugía vascular. Entonces, ahora no tengo trabajo, no hablo bien el idioma y dependo de mi mujer exclusivamente. Y entonces, empezó otro periodo de empezar a ubicarme en Inglaterra. En cuanto a empezar a aprender el idioma, me acuerdo que iba a clases: hindús que iban a aprender inglés, señoras mayores que iban a aprender inglés y yo estaba también aprendiendo inglés. María me ayudaba con lo que podía. Y bueno, al final conseguí entrar en un hospital para hacer “research”, en el “St Mary’s Hospital”, en Londres. St Mary’s Hospital es un hospital muy importante, porque es donde Fleming descubrió la penicilina. Y ahí donde yo trabajaba, casualmente, había una puerta donde se podía pasar al despacho de Fleming. Tuve la oportunidad de ver el museo de Fleming y era en el hospital donde yo trabajaba. Eso era muy importante para mí. Estuve en ese hospital durante unos años haciendo “research”. Pero una cosa es hacer investigación y otra es ser cirujano, porque si tú quieres ser cirujano y ya te has entrenado para ello, la investigación lo ves como algo que te ayuda pero que no es lo tuyo. Entonces, pasó ya una temporada, yo ya no sabía exactamente por dónde ir, porque yo añoraba la práctica quirúrgica que había adquirido aquí en España. Entonces, no me quedó otra alternativa que empezar de nuevo toda la carrera de cirugía. Yo me apunté nuevamente, pasando los exámenes, a hacer la carrera para ser cirujano general. No había otra opción, porque como vascular no era reconocida, yo tenía que empezar nuevamente como cirujano general. Ahí estuve unos 4-5 años haciendo investigación en St Mary’s Hospital. La verdad, me sirvió bastante porque aprendí a publicar papeles, a hacer estudios… Luego, cuando ya vi que esto no llegaba a ningún sitio porque lo mío no era ser científico, sino quirúrgico, entonces ya no me quedó más opción que entrar nuevamente en la carrera de cirugía general. Entonces, me apunté a la rotación de Gales y empecé a hacer lo mismo que había hecho en Sant Pao. Y seguí haciendo todos los años hasta que llegué al año 4, y eran 5 de cirugía general. Ya faltaba uno nada más para terminar. Me costó lo mío porque no era fácil, ni mucho menos, no solo el idioma que había que entenderlo bien, sino que el ambiente era totalmente diferente. Cuando ya llegué al año 4, un amigo que tenía yo en Canarias vino a visitarme y me dijo: “Mira Miguel, te traigo un regalito”. El regalito que me trajo era la disposición del Boletín Oficial del Estado en España en la que decía que todos los médicos que habían obtenido el título como becarios, se les reconocía totalmente para poder ejercer en España. Salió esa posibilidad grandísima, hablé con María, ya para entonces nació mi hija, y nos decidimos volver a España. Me presenté aquí un día en el Hospital de la Ribera de Alzira. Llegué con un vuelo directamente a Valencia. No sabía dónde estaba Alzira, pero lo que sí que me acuerdo es que pregunté a mi suegra que vivía allá en Inglaterra. Le dije: “Doña Luisa, oiga, hay algunas opciones de ir a trabajar a España. Hay un puesto en Galicia”, y mi suegra dice: “Pero Galicia, con el frío que hace, igual que aquí, ¿para qué te vas a ir ahí?” Le digo: “hay otra posibilidad en Ciudad Real”. Y me dice: “Ahí ni vayas, porque hace un calor infernal en verano”. Luego le digo: “Hay un pueblo que se llama Alzira”. Y me dice: “eso me parece que está por Valencia, mira en el mapa y vete allá”. Entonces fui a Valencia y cogí un tren hasta una ciudad que se llamaba Alzira, y me acuerdo que cuando bajé del tren no había nada. Parecía esos pueblos del Oeste donde ruedan las bolas de paja. No había ni taxis ni había nada. Y ahí te ves a mí con mi traje y mi corbata [NOMBRE DEL AUTOR] 18


caminando desde la terminal del tren de Alzira hasta el Hospital de la Ribera, que está en la otra punta del pueblo, con mi portafolio porque iba a hablar con el director del Hospital de la Ribera. Llegué aquí al hospital, me presenté al director y le dije que estaba dispuesto a trabajar aquí. Entonces, me dijo que sí, que no había ningún problema. Y llegué un día 13 de marzo donde estaban en plenas fallas. Y me acuerdo que cogí un piso en la avenida principal de Alzira, ¡y vaya alboroto!. Toda la gente bailando con sus vestidos y las falleras… Gema: Actualmente, trabajas aquí ¿pero tienes alguna consulta privada, visita domiciliaria…? Miguel: Yo trabajo aquí en Alzira desde 2001. Soy casi de los mas antiguos, la verdad, porque el hospital se abrió hace 20 años más o menos. Mi trabajo aquí es a tiempo completo digamos, yo me encardo de la parte quirúrgica, pasar visita en consulta externa también. Soy profesor también de la Universidad Católica, soy profesor asociado de prácticas. Tengo también una consulta privada, pero está en Denia. Hice un intento de hacer algo de consulta privada en Valencia, pero había ya mucho médico en Valencia de esta especialidad. Y además, para llegar es un lío. Entonces, desde hace algunos años, estoy haciendo una práctica privada en una clínica en Denia. Voy una vez a la semana y veo pacientes de mutuas y privados. Hago intervenciones generalmente simples porque en la consulta privada no tienes que hacer operaciones complicadas, eso es para el hospital. Gema: ¿Perteneces a alguna sociedad o institución como colegios profesionales o sociedades de especialistas? Miguel: Bueno, yo soy claro miembro del Colegio Médico, obviamente, de Valencia, sino no puedes trabajar. Luego soy miembro de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular. También soy miembro de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular y soy miembro también de la Sociedad Latinoamericana de Cirugía Vascular. Gema: ¿Y en cuánto a cargos que has desempeñado…? Miguel: Yo siempre he sido, digamos, el segundo en este hospital en mi especialidad, porque siempre ha estado delante de mí el médico que primero estuvo, el doctor Martínez León, que es el jefe de servicio. Es más joven que yo, pero él siempre ha estado primero. A parte de esto, han venido algunos compañeros y ahora somos 4. Pero yo soy el que lleva un poco lo que es la investigación. Entonces tengo dos días a la semana consulta externa, tengo dos días de quirófano, y los otros días paso visita en la sala. Más o menos lo que hacen mis otros compañeros. Irene: ¿Y en cuanto a ponencias en congresos o conferencias...? Miguel: ¡Muchas! Yo desde que empecé con la carrera he ido hablando en diferentes congresos y hay uno en particular que me acuerdo, fue en Polonia: el Congreso de Cirugía Vascular Europeo. Ahí mandé una comunicación para ver si me la aceptaban. Entonces, recibí la respuesta unos días más tarde indicando que sí que me habían aceptado. Entonces estaba yo trabajando en Inglaterra todavía. No era seguro que lo iba [NOMBRE DEL AUTOR] 19


a presentar, pero me dijeron que fuera por si alguno no iba. Yo esperaba que sí que fuera aquél, porque yo no estaba muy seguro. Entonces, fui a Polonia, al congreso. Empezamos todos el congreso y yo estaba con mi comunicación lista por si acaso. El congreso iba desarrollándose, hasta que me llaman y me dicen que el último comunicante no había podido venir. Entonces, hablé. Habían 500 personas y había que hablar en inglés, claro. Presenté mi comunicación y cuando terminé era una especie de silencio, porque parecía que no había convencido a mucha gente. Empezaron a hacer preguntas para abatirme, literalmente. Yo trataba de desenvolverme de la mejor manera que podía, hasta que veo que se levanta el jefe principal de la reunión, el que organizaba todo. Se levanta y dice: “Doctor, me gustaría felicitarle, porque esto es una genuina investigación que usted ha hecho”. Ahí se me sentó el alma, nadie más preguntó nada. Así que es un congreso de que tengo un especial recuerdo. Y luego he ido a muchos sitios, por supuesto. Uno de los últimos que he ido es a un congreso en Argentina, sobre el tratamiento con células madre. Generalmente voy a los congresos nacionales e intento presentar siempre alguna ponencia. Aunque no he publicado últimamente, antes sí que había hecho bastantes publicaciones. Desde hace tiempo no hago ninguna publicación porque no hay realmente tiempo de escribir. Pero lo que sí que hago es presentar en los congresos algunas cosas que hacemos. Irene: Pues ya que hablamos de publicaciones, ¿podrías hablarnos de alguna de ellas? Miguel: ¡Claro! O mejor aún, si os parece, al acabar me podéis dar el correo y os envío algunas de ellas. Irene: Pues eso sería realmente estupendo. ¡Muchas gracias! Queríamos también preguntarte sobre la biblioteca personal, el tipo de libros que tienes en casa, porque se dice que refleja los intereses de cada uno. Miguel: Con relación a eso, ahora con toda la facilidad que hay en Internet de bajar artículos, yo hace tiempo que ya no tengo en mi casa una biblioteca personal digamos. Bueno sí, tengo los típicos libros de Medicina Interna, Medicina General, de cirugía vascular… Tengo bastantes libros. Pero son libros de texto en donde uno aprendió cuando estaba haciendo la carrera. Pero ahora como ya es una cosa muy especializada lo que hago, cualquier cosa que necesito la bajo de Internet. Entonces, una biblioteca como tal no tengo, pero tengo la biblioteca más grande de todas, que es la de Internet, en donde puedes sacar todos los artículos que quieras. Irene: Y en cuanto a aportaciones técnicas tuyas, ¿ha habido alguna? Miguel: Como aportaciones técnicas, cuando yo vine a este hospital en Alzira, había una técnica que parece que la habían empezado a hacer, pero muy poca cosa. Entonces, yo incentivé al grupo de gente con el que trabajaba a hacer una determinada técnica quirúrgica que se llamaba el baipás “in situ”. El baipás “in situ” es revascular una pierna mediante un tubo. Si se obstruye la arteria femoral hay que poner otra, pero se puede poner un tubo de plástico que es un baipás plástico. También se puede utilizar tu propia vena safena como baipás. Entonces, la técnica del baipás “in situ” consiste en no sacar la vena fuera de la pierna para volver a ponerla por un tubo, sino que dentro [NOMBRE DEL AUTOR] 20


propiamente de la pierna hacen el baipás a través de la misma vena. Me explico mejor: una vena tiene válvulas y si tu intentas hacer pasar hacia abajo sangre arterial, la válvula te va a tapar la vena y no va a dejar que pase la sangre. Entonces, para poder hacer que esa vena que va desde la ingle hacia abajo funcione como una arteria, hay que romper las válvulas por dentro, porque si no el flujo arterial se atasca. ¿Cómo se opera eso? Se saca la vena de la pierna y se le da la vuelta completamente: la parte de arriba irá abajo. Eso es un baipás con vena invertida, porque hay que darle la vuelta para que el flujo vaya entonces en dirección hacia las válvulas. Pues en lo que consiste el baipás “in situ” es en no sacar la vena fuera de la pierna, sino con un aparato romper las válvulas por dentro. Introduces un pequeño catéter y rompes las válvulas por dentro a fin de que no interrumpan el paso de la sangre. Por eso se llama “in situ”; que quiere decir que no la sacas fuera de la pierna para darle la vuelta. Pues esa es una técnica que apenas estaban haciendo aquí cuando yo vine y la puse yo más “de moda” por decirlo de alguna manera. Otra cosa que he hecho, ya más recientemente, es el tratamiento del síndrome congestivo pélvico. Este síndrome consiste en varices dentro de la pelvis en chicas y causan pesadez y dolor, principalmente. Es una sintomatología de las mujeres de más o menos de 40 años que han tenido más de dos hijos y que causa mucha molestia en la época premenstrual. El diagnóstico no estaba muy estandarizado aquí en este hospital, pero como yo ya lo había hecho antes, lo hemos seguido haciendo; así que es otra técnica que yo he impulsado a hacer, por decirlo de alguna manera. Luego tengo otras dos cosas que he impulsado bastante, y una es el tratamiento con células madre. El tratamiento con células madre es la regeneración de tejido utilizando células madre, por ejemplo, las arterias. Si tienes un paciente que tiene taponadas las arterias por el tabaco y ya no llega sangre a la pierna, el paciente tiene dolor cuando camina, que se llama “claudicación”. Si tiene tanto dolor, el paciente tiene que parar constantemente, e incluso por la noche le duele. Entonces, para eso se pone el baipás. Pero si a esos pacientes ya no se les puede poner ese baipás porque está completamente tapada la circulación, la ultima opción que tienen es una amputación, porque es un dolor insoportable. Entonces, la técnica que yo estoy haciendo ya desde hace un par de años es utilizar células madre para regenerar arterias. Sacamos medula ósea de la pelvis, hacemos un centrifugado con heparina y, luego, lo que queda arriba de las células madre se desecha. Solo lo que se considera células madre se vuelve a inyectar en la pierna a lo largo de la arteria tapada en forma de inyecciones intramusculares. A los 2-3 meses el paciente recupera la circulación y no necesita la amputación. Esto lo llevamos haciendo desde hace algún tiempo. Llevamos 20 pacientes que estaban para amputar todos y de los 20, 3 han tenido que amputarse porque no había manera y 17 todavía mantienen la pierna; con lo cual es un muy buen tratamiento. Luego, tengo otro tema que estoy también potenciando, que es el tratamiento de las heridas. Una úlcera, por ejemplo, es una herida muy sucia que tiene mucho material necrótico. Estas heridas las limpias con un bisturí en quirófano. Haces lo que puedes y, probablemente, no logres limpiarlo lo suficiente. ¿Y con qué se obtiene una limpieza excelente? Con gusanos, con larvas de mosca. Con larvas de un tipo de mosca que tienen en Inglaterra en cultivos. Sacan larvas de esas moscas y nos las mandan a nosotros en unas bolsitas como si fueran de té. Esas larvas diminutas, cuando llegan aquí, las pongo [NOMBRE DEL AUTOR] 21


encima de la herida sucia. En 4 días se han comido todo lo que os podéis imaginar de la herida sucia, pero solo lo muerto, el tejido vivo no lo tocan. Es una técnica que estamos haciendo ya hace un tiempo en el hospital. Llevamos 25 pacientes hechos. Con eso se logra que el paciente salga antes del hospital, porque estos pacientes que están aquí con una cura convencional de días y días. Así, pueden irse a su casa con el tratamiento con las larvas y la enfermera de donde vive va a curar y cambiar las larvas. Estas son las cosas que más o menos yo he potenciado aquí en este hospital. Gema: ¡Qúe pasada! Y, para terminar, queríamos hablar contigo un poco sobre la experiencia profesional. ¿Nos podrías contar la experiencia más satisfactoria que has tenido en el trabajo? ¿Y la experiencia más dura que has tenido en el trabajo? Miguel: Satisfactorias ha habido muchas, por supuesto, sobre todo relacionadas con operaciones que se han hecho. Un ejemplo de experiencia satisfactoria es un paciente que vino a verme hace 10 años y tenía un aneurisma de aorta, que es una dilatación importante de la aorta. Entonces, yo le puse en lista de espera para operarlo. Eso era en noviembre. Una semana más tarde de haberle visto en consulta, el paciente llega a Urgencias con dolor abdominal y dolor irradiado hacia la espalda, que más o menos es típico de ruptura de aneurisma. Entonces, la gente de Urgencias no se dio cuenta de que tenía el aneurisma y le mandaron a su casa, con la sospecha de que tendría un problema gástrico. A los 2 días, el paciente vuelve otra vez porque estaba peor y yo bajé porque me llamaron. Fui a verlo y ya sabía quien era. Entonces, le dije a la familia que si no se hacía nada estaba muerto, porque es así, si no operas un aneurisma el paciente fallece. Le llevé a quirófano y le pude operar. Salió bastante bien la intervención, a pesar de estar roto el aneurisma. Cuando se fue del hospital el paciente, la familia me lo agradecía y les dije que “tenían padre para la Navidad”. Esa fue una situación muy agradable. Y por el contrario, claro, hay situaciones en que uno pone lo máximo posible y no sale como lo esperado, especialmente cuando he hecho algún paciente de cirugía de carótidas. Precisamente, me acuerdo de un paciente que venía con pequeños ictus, es decir, perdidas de conocimiento momentáneas por émbolos que se van de la carótida al cerebro, en el cual estaba indicado hacer una cirugía. Uno ofrece lo mejor que puede, pero a veces no sale como tú quieres. Este paciente en particular, y el hijo también, confiaba mucho en que esto saliera bien. Se le hizo la endarterectomía carotídea y salió bien de la intervención, pero el paciente hizo un ictus masivo en la UCI. Me supo terriblemente mal, porque no esperaba que pasara eso, pero eso ya viene dentro del riesgo de la intervención. Siempre hay que asegurarse de que el paciente firme un consentimiento informado. Es decir, cualquier cosa que vayas a hacer agresiva a un paciente, asegúrate de explicar lo mejor posible las posibles complicaciones que pueda tener. Ésta fue una de las situaciones en las que me sentí impotente. Gema: ¿Y qué es lo que más te gusta y lo qué menos te gusta de tu trabajo? Miguel: Lo que más me gusta es la parte quirúrgica, operar. Consulta externa es muy pesada, pasar visita también es muy pesado. A la mayoría de los cirujanos, como somos cirujanos, pues lo que nos gusta es el bisturí. A mí me gusta más operar. El tipo de cirugía que me gusta más es la cirugía de las carótidas. [NOMBRE DEL AUTOR] 22


Lo que menos me gusta es consulta externa. Lo llevo bien porque me manejo rápido con los pacientes. Yo llevo 35 pacientes cada tarde, y para ver 35 pacientes y solucionarle a cada uno su problema se debe hacer muy rápido. Tengo práctica. Gema: Y ya la última pregunta que queríamos hacerte. ¿La Medicina es realmente lo que esperabas en un principio? Miguel: Para mí sí. No haría otra cosa que no fuera esto, sin duda. Haced lo que os guste, tenéis que hacer lo que os guste. Si tú quieres ser médico, ¡de cabeza a ser médico! No hay otra. Si te gusta esto, ¡a hacer Medicina!, pero pon todo tu esfuerzo, aunque cueste días y días de sufrimiento, de pérdida de sueño... Pero cuando ves que un paciente sale bien porque lo has hecho bien, no hay nada mejor que eso. [NOMBRE DEL AUTOR] 23


APร‰NDICE 2: PUBLICACIONES Reproducimos en este apartado el documento que el entrevistado nos adjuntรณ con sus publicaciones.

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Biografía de Miguel Ángel León Donoso  
Biografía de Miguel Ángel León Donoso  
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