A lo largo de su historia, México ha ofrecido siempre un atractivo abanico de posibilidades de desarrollo no únicamente local, sino para la industria y economía de aquellas naciones que han puesto su confianza en la generosidad
de este territorio.
En ese sentido, la porción sureste de la República Mexicana zona donde se desarrolló la impresionante civilización maya, -que hasta estos días sigue viva en Centroamérica y la Península de Yucatán e, incluso, cuenta hasta hoy con la mayor cantidad de hablantes de una lengua originaria en el país- destaca como una auténtica joya de múltiples facetas que, además de los factores económicos e industriales, ofrecen numerosas opciones de crecimiento
en los mercados de la recreación y
el crecimiento cultural.