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para recordarla

Revista digital mensual editada por el Instituto Pastoral de la Adolescencia - Año 4 - Nº 28 - Julio / Agosto 2013

Editorial Eduardo Panaia

Con los ojos de la fe encontramos a Jesucristo... En los amigos recibidos... Cuando ayudamos a liberar

Siempre sentí que “Con los ojos de la fe…” es la invitación de La Salle a tener la mirada de Jesús. Una mirada que comienza por reconocer al otro como persona y hacerlo parte de un encuentro personal. Una mirada que al mismo tiempo nos interroga y nos sorprende. Porque nos hace ver el otro lado, aquél que habitualmente dejamos olvidado, porque nuestra propia mirada tiñe de subjetividad y pierde su apertura al “prójimo”. A ese que tenemos al lado y sin embargo tantas veces nos es terriblemente ajeno. Una mirada amorosa que cuida y resguarda. Una mirada que descubre la sacramentalidad de las mediaciones detrás de unos ojos… unos gestos… unos acontecimientos… Una mirada que sabe jugar a las escondidas con las palabras, para descubrir en ellas aquello que está más allá de lo dicho, más allá de los conceptos. Palabras más cercanas al silencio… En este mes estamos invitados a mirar a nuestros amigos, a los cercanos queridos, como lugar de encarnación. Todo lugar de encarnación se nos abre como posible espacio de revelación cuando podemos verlos con los ojos de la fe. Esa revelación que nos pide en primer lugar estar atentos a que suceda, y un continuo descifrar para dejar que sea. Podemos preguntarnos qué nos dice Jesús a través de nuestros amigos. No han sido obra de la casualidad que se hayan cruzado por los senderos que hemos recorrido y hayan ocupado ese lugar de cercanía en el afecto que sólo algunos pueden acceder. Ese lugar al que se llega descalzo y con un gran cuidado. Ese lugar que cuando fue frecuentado jamás se abandona. Si repaso mi vida, cada uno de ellos han sido signos particulares de Tu presencia y cariño. Cada uno de ellos en los distintos momentos de mi vida me acompañaron entreabriendo las puertas del misterio, de lo que va más allá. Cada uno de ellos a su forma y lenguaje me hicieron llegar tu Palabra, me iluminaron el camino, me dieron fuerza para vivir. Aprender Tu mirada a través de ellos, generó una complicidad que hizo que la amistad se fortaleciera y fuese un continuo aprendizaje. Aprendizaje convertido en el desafío de descubrir esa otra manera de ver… esa otra posibilidad de estar… ese otro posible compromiso… Hoy, Jesús, me pregunto cómo fuiste con tus amigos. Cómo fuiste con Juan, Pedro, Santiago, María, Lázaro, Magdalena… Tus Evangelios recogieron algunas pistas. Junto con ellas hoy quiero pensar en aquellas miradas que solamente ellos pudieron interpretar, aquellos gestos que sólo ellos pudieron entender, aquellos lugares en los cuales ellos pudieron sentir que su amigo Jesús los llevaba y de allí no querían volver. Te pido Jesús que también aunque sea de a ratos hagas lo mismo conmigo a través de mis amigos para que en ellos descubra la grandeza de tu cuidado y cariño. Gracias, Jesús por dármelos y permite que también sea para ellos posibilidad para que te encuentren y te disfruten.

2linea n28 jul agosto  
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