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POEMAS PROGRAMA RADIO WEB- INGRID ODGERS Difusión internacional de escritores hispanoparlantes MALÚ URRIOLA - Santiago, Chile Poemas Hace tanto tiempo, querida amiga acá los poetas mienten y tus ojos son ya un par de gorriones que se fornican no sé dónde reniego de la poesía y todas estas vanalidades la mistral ha muerto lihn ha muerto sólo quedamos los necios. Recuerdas cuando nos emborrachamos amparadas por una chimenea medio loca

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tú, estás allá ahora, recordándolo todo con un suave dejo de melancolía la puta melancolía que has guardado largo tiempo en el anonimato y un sol turístico cae sobre tu rimbombante isla en el Mediterráneo mientras acá el sol pega sobre cientos de cabezas hastiadas. Ah, querida mía los seres somos tan maleables de ahí la distorsión a la que Hugo intentó someter el alejandrino. (de Piedras Rodantes)

EL CEMENTO Me perdí en Buenos Aires, ebria, me hallaron enun Bunker, bailando en medio de travestis, un hombre pensóque yo era

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un muchacho, salimos a la calle a tomar unas cervezas, me habló de su amado por horas, me dijo que lo golpeaba, que cuando quiso matarlo él le besó su trasero, luego habló de unas luces que ve al cruzar la calle de San Telmo, un viejo barco que lo llevó una noche a un extraño lugar. Deslizó su mano hasta tocar la mía. nos parecíamos a una breve imagen del abandono. (de Dame tu sucio amor) MALÚ URRIOLA - Santiago, Chile

Cuando quedo a solas, en la oscuridad de este apartamento, la silueta de una mujer cuelga del cuello, ya no puedohacer lo que me pides, no puedo escupir aquello que mi locura ha abandonado. Cógeme del pelo, no evitarás que estrelle la cabeza contra la muralla, éste es el único y regio fin del estrellato, estrellar la

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propia estrella, raspar las cáscaras de la pared con la boca, no puedes perderte esto ... No puedes dejar de ver el fondo de este pozo. (de Dame tu sucio amor) MALÚ URRIOLA - Santiago, Chile Santiago en ruinas abril de 1992 No necesito nada más esta noche, no quiero oír viejas anécdotas de poetas. No sé si veré el futuro, si al menos lo veré pasar por estos ojos. Espero en la única gloria de los castrados Me abandonaré al silencio

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como un criminal abandona las armas y el placer de la sangre. (de Dame tu sucio amor)

MALÚ URRIOLA - Santiago, Chile

Nada Editorial Lom, 2003 Como si escribiera, como si soñara que escribo levanto una copa por esa noche que nos perdimos por Baires y la trava exhibía sus gomas recién operadas y me seguiste de bar en bar, de noche en noche, de muerte en muerte, mientras el esmeralda de tus ojos

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se clavaba en mí. Lo mío es lo pequeño, lo inexacto, lo turbado, lo que apenas puedo ver es lo que la cabeza comprende, no escribo cosas extraordinarias, no tengo el tic del poeta nacional, detrás de la flor, la humedad. No nacimos para nada grande, apenas conseguimos una vida de artificial luz amarillenta sobre la cabeza, lejos, lejos de la cabeza, existe un lugar donde los cóndores rozan la cordillera como si por alas tuvieran palabras Abajo la carroña citadina y la cruz del sur iluminándonos el cuero, abajo la tierra, bajo los pies la tierra, bajo la tierra, el cielo y el deshuesado recuerdo de miles que tampoco han muerto para nada grande. Al frente tus ojos, el pasado del futuro y el futuro del pasado y esas caminatas por el Forestal cuando no teníamos nada y por ello, el mundo era nuestro.

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Marcela Saldaño – Santiago Desde el fondo de la magnífica tragedia (2003) Selección Del capítulo: Sobresalto Desde el fondo de la magnífica tragedia Los alfileres son asuntos fuera de las palabras asuntos cotidianos como el llanto y la ceniza la belleza suele espantar y qué el sol puede salir por cualquier agujero después de una borrachera y la simplicidad puede ser un beso de nueve aristas es así se dice que el tiempo siempre tiene las respuestas que esas sean para los otros, para los que prefieren esperar me bebo y me derramo en la otra arista en el otro juego seremos los fieles las habitaciones son algo fuera de la noche y porqué no también fuera de los días

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la paciencia no me alcanza siento un gran gusto por quienes no temen por los que saben el secreto el despropósito es el centro exacto de las cruces un sentido de cíclope la ternura abrazada a este juego demasiado oscuro La profanación a escala real es el crimen merecido por las mejillas del cierre Un pretexto, la lluvia una traición demasiado exquisita. Marcela Saldaño – Santiago La esfinge depositada en el cutis “El hombre necesita un dios para su debilidad un dios para su amor. Pero yo busco un dios para mi crimen Para mi herejía idolátrica.”

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Carlos de Rokha Mi crimen está en esas creencias en la sonrisa entumecida y en un paisaje de imágenes rotas. El primer mundo me vio nacer, es cierto, aunque aún no he recobrado a mi parentesco deforme y sombrío. Sin raíces me mantengo en pie. Los viejos designios son parte de los versos nocturnos, las colecciones lejos de la furia. II El peso de las letras, de mis brazos en las manos es el atardecer característico, anclado a la última carnicería. Retrata la caída donde los frutos intervienen en extensiones artificiales. Paraísos de ceniza sobre charcos y reflejos de saeta. III Todo es tan cierto los pasos ya no dejan rastro, aún no recobro ese parentesco deforme y sombrío. El fin son los cadáveres que silban, las venas fuera de la boca. Bebo la noche al confundirme con la vigilia. Los gestos son un sonido de epidermis, cuya profundidad se aproxima a un blanco gemido. La tempestad se anula como un caballo que duerme. La tormenta hace florecer al tercer sitio, sin saber pertenezco a la canción, a los libros sin nombre, a mi furia, a mi gracia, a las manzanas doradas que robé. 9


Capturo al atardecer más próximo, puedo ver la mueca los signos de crimen y muerte.

IV Soy el vigía y la estrella deforme de esta noche. El círculo negro que se ancla en este espacio que es solo evidencia Quiero recorrer una planicie, cuando el verbo se cae y troca los pedazos de la noche Costilla sobre costilla paseo al cadáver vuelvo a la evidencia, hay algo que se escapa al despropósito hay algo que ríe La imaginación de los pocos es la tragedia que me falta, el crimen cerca de la magnificencia, una situación de espera y cacería que logra transformar los pliegues y me entrega la sortija. La fecundidad que sea de los pocos, de la oscuridad y la estrella deforme de esta noche, un círculo negro de contenido indescifrable. La opción nula en los espéculos sagrados La notoriedad del tiempo Matriz rota como objeto enrarecido.

RODRIGO VERDUGO - SANTIAGO, CHILE PRIMER ANUNCIO

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Nos descarna la noche y se nos pegan todos los vuelos Las manos han quedado abiertas Para demostrar que los vientos han errado Oyes esa harapienta vibración, si es la nuestra y es mejor ignorarla Somos borrosos para los dioses tanto como ellos lo son para nosotros Vamos vestidos con agujas quemadas, agotamos el primer ojo Para que guardar memoria, Si solo hay viento y agua operando en el brote de los seres inviolables Las memorias alzaron la luz como limite primitivo Habrá veces en que nos echen fuego o niebla encima Para distinguirnos de eso que hubo entre el cielo y la copa del derrumbe. Nadie ha descubierto nuestra cofradía, Porque hablamos un idioma en clave Entre la bruma accidentada y los lechos mancos Llevamos atada a la espalda la quimera investida de cera. Esta mañana se levanto el polvo, Atisbo esa continuidad que se asoma al día Un tiempo accesible del que se sale con pies de silbidos hacía las casas Para entrar y salir de ellas, golpear las puertas mientras abren Y no es nadie Mientras vuelven a golpear y de nuevo abren y de nuevo no es nadie Pero alguien hace cálculos, sumas y restas con esos golpes y comprueba

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Que el mensajero fue cubierto por constelaciones marinas y anillos venenosos Y llama a las líneas a advertir Que las manos del cielo se basan en las retenciones. Él con nosotros hace una sola cadena, esa sola cadena que hacemos Con los ángeles que crecen hacia abajo en retribución a la madera Con las animas genitales que marcan con oxido de zinc sus territorios En los muros de las cavernas, ahora son distintos los umbrales, Como el agua que se desengaña Un renegado magnetismo nos enmascara, Bañamos las armas en el leproso centelleo El espacio que ocupamos dentro de la noche se vuelve niebla Niebla que codicia la fragmentación del cuerpo. Es mejor ignorar que nuestras raíces se abandonaron a cielos equivocados Que al nacer interrumpimos a esas serpientes Que son las herramientas de la tempestad Es mejor no guardar memoria, todos vivieron bajo una lámpara culpable Lo sumergible del mar primero fue hecho en el cielo Miramos hacia atrás y vemos al fulgor derribar una hilera de días. Es otra la mirada como la del hombre que se mira fijamente en la mujer Y descubre que ha convivido con el relámpago Que encamina a la sangre hacia un camino invisible Con la clave que castiga las piedras, para que la luz se quede a solas con la muerte. 12


Descubre que ha agitado pájaros y espejos para que el infierno envejezca Descubre que ha dejado cubierto de brisas el árbol sexual que releva a la muerte Descubre que dos temblores se quedaron para siempre frente a frente. LUIS OSSA GAJARDO -VALPARAÍSO, CHILE UNA AURORA NUEVA Una clara campanada anuncia lo que he sido, Capitán de la palabra azul en su navío. Savia nueva y lejana mi corazón sostiene; la savia del ayer es fruto de hoy, la sangre del mañana… Mi lira pulsé como un loco en un mundo de envidias mil, de sombras y desvaríos. Estrellas rojas fueron el timón de mis desvelos,

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el yugo de mi destino en las sombras del desaliento, en la túnica del olvido. En las noches de las almas turbias, -espíritus vacíosesperé al ruiseñor de la mañana. Bajo la llama fecunda de mis sentidos, en las fronteras del sueño labro la cálida miel de mis anhelos. Para mis hondos campanarios, el sueño que en mi surco brota, la aurora nueva espero, …un sol glorioso para mi corazón sombrío. LLORAD

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Vosotros poetas que pretendéis ser el reflejo de una época grotesca, todo el pavor sentisteis por ofrecer a los hombres la palabra sencilla, la palabra pura, la palabra abierta. Vuestro puño convocó la palabra oscura que mora entre el labio y el diente y no escuchasteis el hondo clamor de la sangre. Id poetas a las entrañas del sueño, dejad las fronteras baldías. dejad esos campos abstractos, dejad esos ojos abyectos. Id a la médula roja de la vida, escuchad el dulce trino de algunos pájaros celestes. Bajo la fresca lluvia, la semilla cantando despierte.

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Bebed entre la verde hierba el cristalino resplandor... Aún es tiempo de abrazar la aurora... la última estrella trémula, alcanza. Poetas que al destierro enviasteis la poesía al confiar en vuestros académicos destellos, coged el corazón con vuestras manos y en la cúspide que alcanzaron vuestros nombres... llorad.

HIJOS DE LA SOMBRA Vosotros hijos de la sombra que en la gruta extraña y oscura nutristeis vuestra sangre y agitasteis sin rumbo el verso del abismo... ¿ Es la aridez vuestro rubí encendido? ¡Oh! turbios soñadores del universo

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dejad de ser el espejo del hastío. Vosotros que labráis en los surcos de la blasfemia ¿Por qué no seguís el curso de los sagrados astros en su rumbo celeste? ... y en los verdes campos donde la virtud florece agitareis henchidos de júbilo vuestro propio corazón. ¡Bajo los astros fraternos, hermanos despertad! Que el fuego de la virtud en un hálito fecundo se transforme y sea el pámpano que al mundo envíe. Tres columnas de gloria serán vuestras vigilias en el valle de las musas donde el poeta se tiende y reposa. Azules lirios en vuestros espíritus florezcan. ¡Oh, que la sombra del Mirto sea vuestra cubierta! MARIELA RIOS RUIZ-TAGLE - Chile Calaveras deslumbrantes

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A pleno día, a pleno sol, incluso bajo la luna, caminan orgullosas en su efímera luz Preocupadas de lo incierto y en lo incierto conviven impertérritas, sin lágrimas trémulas Calaveras traslúcidas, sucias, mágicas, putrefactas, etéreas, caminantes, desplazadas, Abrazadas, amadas, despreciadas, calaveras tan sólo calaveras que deslumbran la mirada, El tacto, la cintura, el microbús, las carreteras, los cables, el fax, todos transportan calaveras El infinito se desploma renaciendo como larva El amanecer es un estandarte enarbolado por una calavera y el atardecer su espada ciega En la noche danzan locas bajo la luna, como amantes desbocados hacia el acantilado Una a una se someten, al fin y al cabo son calaveras cubiertas de piel roja Con sombras blancas como rayos invisibles Calavera arbórea, disfrazada de flores Calavera marina, casi alga, casi pez Calavera pétrea, en museos y cementerios Calavera animal con garras, fauces y rugidos Calavera insecto que vuela, repta y teje Calavera sideral, hombres, aliens y clones infinitos Calaveras rockeras que dreamean en electro activo Calaveras suaves de un solo día Calaveras revolucionarias que cambian las estaciones 18


Calaveras llorosas que se despiden entre ellas Calavera graffiti en la pared desteñida y triste Calaveras reyes, princesas, esclavos y súbditos Calaveras dioses en la tierra de las nubes Calaveras virtuales con telarañas en los ojos del software Yo te escribo, calavera deslumbrante, mientras Hamlet vestido de novio, espera morir.

Lunas clandestinas La mañana me abraza piadosa y descubro que he soñado, Que perdí la libertad en los recodos de tu cuerpo, Que tejí de ilusiones la noche que nos amamos, Que me abracé a tus piernas canturreando atardeceres, Que deslumbré los ecos con mis murmullos, Que no eras mío y nunca lo serás, aunque lo fuiste, herido, De placer, de dudas, de lamentos, mientras el tango auscultaba, Mis oídos y tus brazos danzaban en la cama cubriendo los sexos, Como látigos invisibles los susurros y el whisky y el cigarro, La puerta cerrada me indica que no estás y el estallido,

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De realidad incierta me encierra en laberintos y encarcela, No hay certeza que el sol me alumbre el rostro y respiro, Siento alivio al palpar mis piernas y espero que corran, Hacia la luz que comienza a invadir lentamente el territorio, Aunque sin destino, la vida nos convierte en lunas clandestinas.

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ISABEL LIPTHAY – Chile HUBO UN VIAJE Hubo un viaje largo y profundo a la tierra de mi niñez es decir a mi propio corazón como filigranas caen palafitos en copa de cristal

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en mi brebaje caen volcanes y lagos amigos, susurros m煤ltiples palabras silencios, gestos manzanas bebo suavemente poci贸n tan delicada crecen girasoles en mi vientre y mis ojos

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en medio de la nieve (“Curiosas plantas/Seltsame Pflanzen”, Unrast Verlag, Alemania, 1995)

MALA SUERTE en el momento preciso en que él pasó en bicicleta había una mujer desnuda tras las cortinas de aquella ventana pero él no la vió (“Curiosas plantas/Seltsame Pflanzen”, Unrast Verlag, Alemania, 1995)

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ISABEL LIPTHAY – Chile RAROS TIEMPOS en estos raros tiempos de aniversarios y guerras, de revoluciones perdidas y ganadores violentos que todo lo arrasan, no sé adónde posar mis ojos en qué hueco poner la ternura de mis manos

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para construir una historia que aún sea común el pequeño yo se ahoga en el gran YO que se predica el YO colectivo burlón de soledad enfermo enjuto, seco, voraz miserable, explotador como el que más

¿qué hacer

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en estos raros tiempos de ideologías muertas? ¿qué hacer para no matar el nosotros tierno en cada cual? ¿qué hacer para no estrujar el corazón en pedacitos, seguir sintiendo mi latido seguir sintiendo el tuyo?

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(“Curiosas plantas/Seltsame Pflanzen”, Unrast Verlag, Alemania, 1995)

Juan Leonardo Torres Jiménez-Chile VISIÓN PORNOGRÁFICA DE LA POESÍA

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La poesía no busca la belleza. Se la come. Y cava mientras tanto en el aire una vagina para ocultar en ella lo imposible la desnudez de algo mayor que nos encoge. La poesía sangra luz cuando la muerdes. Y al final cuando está oscuro y todo muere es un zancudo succionándote la sangre. con la cual después escribe este poema donde cada letra en el fondo es una muerte más pequeña que los hombres y sus muertes.

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Astros en racimos que agonizan El poema es un vómito celeste.

Juan Leonardo Torres Jiménez-Chile

LAS DECAPITACIONES DE MADONA

La palabra no es otra cosa que una tumba un cuarto oscuro el hombre visto desde adentro donde cada letra que se incendia es la salida Quien deja caer toda su alma podrá encontrar una salida pero hacia adentro hacia el reino de la grieta

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Allí donde Dios mismo baja cada tarde hace el amor con una striper la decapita

Y se va.

SERGIO RODRIGUEZ ARANIS OFICIO DE TINIEBLA PARA ALFONSO CALDERÓN Porque morir es una costumbre que sabe tener la gente Borges dixit ahí mismo la huesa engordando

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ahora que te fuiste a darle otra palabra al silencio cosa que no nos gusta pero que perdonamos y nosotros empecinados en los relojes en vez de saludar la historiografía del sol y nosotros cuerpos blandos indocumentada carne en esto de creer que se vive ad eternum felices de la herida en la herida qué lección nos diste con tu muerte blanca mañanera sin la pompa de los poderosos entraste al acabóse sencillo como un lápiz no más bagatela haz dicho pongámonos serios conversemos mientras duermo hoy mismo ques siempre tarde

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LECTURA Leo a Virgilio y su Roma campestre yo sólo puedo cultivar en mi memoria un manzano bebo la leche de los pámpanos porque recuerdo a una hermosa que me vió sobrecogido ante el vuelo de un sanjuán me limité a adorarla como el triste que soy a beso impio a desnudo flujo deshojándome En fin Virgilio y sus Geórgicas en tanto que un trébol de aires se desliza entre las páginas

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SERGIO RODRIGUEZ ARANIS MI(NI)STERIO GOZOSO Soñé un pleno mordisco en algunas cosas bonitas tal un parpadeo no en Venus sino en tu monte de venus Besé algo que no conocías tampoco yo supe algo dese algo pero se nos movió el aire sembramos huella

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quién sabe dónde A estas alturas nuestras no habrá que pensar en un posible regreso Descendamos pues en vértigo y a los ojos digamos las no-preguntas para quel corazón brote si quiere LLUVIAS Desmenuzar el olor desta piedra húmeda puede ser el mejor momento de nuestro día es cosa de acomodarse al lado del arroyo que cruza el pueblo las manos buscan manzanas dentro de la bolsa en la cintura para mejor dicha llueve sobre nosotros y el misterio Anochece por esas cosas de la vida vemos la sombra de un ladrón de gallinas

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se desliza como un fantasma fugitivo de la muerte lo saludamos antes que se pierda bajo la sombra achatada de una higuera Hay que volver a casa cuál casa cuál ladrón cuál piedra me acerco a la ventana abro la puerta sólo para ver la lluvia mojada y perdida entre los bocinazos deste invierno

ALICIA PEREDA SAAVEDRA- Chile Cuando siento la modiente risa de la nostalgia lamiéndome los huesos o la veo llegar bailando desnuda sobre el lomo azul de las lluvias la invito al festín de los recuerdos.

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De su mano llego a otras vidas que se quedaron esperando un tren en las estaciones derruídas por el tiempo solas y abiertas a los viajeros desconocidos que un día cruzaron sus pasos con los míos. Desterramos al olvido temblores y sollozos que se pierden entre sombras colgadas como telarañas en las puertas desvencijadas y sucias de los bares que esperan ansiosa la luz de la mañana Así, en un compromiso sin rúbrica pactamos nuestra tregua nocturna y nos vamos explorando callejones dejando en ellos el cantar sonoro de nuestra risa y el eco de nuestro llanto

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Selección de ALFREDO GONZALEZ- BARRANQUILLA, COLOMBIA TU Ainye Pinilla Y estando sentada llegaste a mi vida, y yo distraída, no presté atención a lo que decías,

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sin darme cuenta en mi vida ya existías, eras mi felicidad pero ignoraba lo que sentía. Ahora que pude notarlo, sólo te pido que no dudes de esto que has creado…. Las Ventanas Charles Baudelaire Quien desde fuera mira a través de una ventana abierta, jamás ve tantas cosas como quien mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, tenebroso y deslumbrante que una ventana tenuemente iluminada por un candil. Lo que la luz del sol nos muestra siempre es menos interesante que cuanto acontece tras unos cristales. En esa oquedad radiante o sombría, la vida sueña, sufre, vive. Por sobre las olas de los tejados, acierto a entrever a una mujer madura, arrugada ya, pobre, perpetuamente enfrascada en su tarea y que nunca sale. Con su rostro, con su atuendo, con sus gestos, con apenas nada, he reconstruido la historia de esta mujer, o quizá fuera mejor decir su leyenda, y de vez en cuando, entre lágrimas, me la recito a mí mismo. De haber sido un pobre anciano, habría reconstruido la suya con la misma naturalidad.

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Y me acuesto, satisfecho de haber vivido y padecido en la piel de otros. Y tal vez me digan: "¿Cómo sabes que esa leyenda es la verdadera?". ¡Qué me importa la realidad que se halle fuera de mí, si me ha ayudado a vivir, a sentir que soy y lo que soy. Mi Sueño Paul Verlaine Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante. Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante. ¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron. Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron ES MELANCOLIA. 39


EDUARDO CARRANZA Te llamarás silencio en adelante. Y el sitio que ocupabas en el aire se llamará melancolía. Escribiré en el vino rojo un nombre: el tu nombre que estuvo junto a mi alma sonriendo entre violetas. Ahora miro largamente, absorto, esta mano que anduvo por tu rostro, que soñó junto a ti. Esta mano lejana, de otro mundo que conoció una rosa y otra rosa, y el tibio, el lento nácar. Un día iré a buscarme, iré a buscar mi fantasma sediento entre los pinos

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y la palabra amor. Te llamarás silencio en adelante. Lo escribo con la mano que aquel día iba contigo entre los pinos.

SERGIO RODRIGUEZ ARANIS - Chile

APARICIÓN DEL SUEÑO Con voz nasal con figura con tela de antiguallas botadas a gigante con claveles vestidos de elefante egipcio adormilado en redondelas con zapallo con ríos con estelas de sapos haciendo de hierofante con nada de nada con mil instantes donde se abrazan el agua y la vela

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aparece el sueño en bote de espumas teatro ques dormido en calientes brumas para la hostia de ningún pertrecho pues lo que hoy navega no permanece lo que será mañana ya envejece en el cuerpo de nadie sobre el lecho

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Programa radio - Ed 26 - Ingrid Odgers  

Difusión Internacional escritores(as) hispanoparlantes

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