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Este es un archivo abierto a la historia de nuestro Domingo y sobre todo al futuro de la misma. Aquí quedará constancia, como en las crónicas de los grandes y no tan grandes acontecimientos de nuestras vidas, el acontecer de este montaje que nace con vocación de llegar a todo tipo de público. Recogeremos aquí lo importante y lo cotidiano de lo que ha sucedido y de lo que vaya sucediendo a partir de ese día 25 de Febrero, que tanto nos seduce a todos. La historia de Domingo comienza como tantas cosas en este país: en torno a un café, charlando apaciblemente con mi amigo Ángel Maestro, que tenía mucho más claro que yo lo que íbamos a hacer. Sería por el mes de Febrero de 2010 en una cafetería de Madrid y allá que vamos. Otra aventura se adivinaba en el horizonte. Vueltas y más vueltas a la cabeza y a libros y textos y fotocopias y páginas web que iban llegándome. Desde luego, lo primero era formar un buen equipo. Para eso está la familia. No voy a dedicarles mucho espacio en esta especie de crónica mundana de la obra, pero (y no es un halago, sino una realidad) no hubiera sido posible este lío sin ellos. Luego había que leer, informarse, estudiar. Ahí encontré una vez más las Hermanas Dominicas y al Equipo de Gestión de la FESD, animándome en el empeño. Si tenía alguna duda, ahí estuvo siempre Ángel Maestro. Con su dominio de los temas dominicanos, me ha hecho muy fácil el camino a andar.


Y comenzamos. Septiembre de 2010. Procuré que el equipo de actores fuera nuevo. He tenido la suerte de conocer a lo largo de 32 años dedicados al teatro aficionado a buenos actores, algunos se dedican hoy profesionalmente a ello. Pero necesitaba sobre todo gente ilusionada con el proyecto. Me importaba poco la experiencia y la técnica, ya la tendrían. Nadie nace enseñado. Creo haberlos encontrado. Forman un grupo de jóvenes y adolescentes ilusionados con la posibilidad de hacer llegar el mensaje de Domingo a todos los rincones de España ( y de donde haga falta, oiga).

Cómo debería ser este nuevo montaje. Con el paso del tiempo, te vas dando cuenta de que la gente cuando va a una conferencia, película u obra de teatro, cada vez escucha menos. Si quieres llegar con tu espectáculo, ofrece a la gente originalidad y todas las estrategias que tengas a mano para captar su interés. Como no intentes ser ameno y divertido, no vas a ningún lado hoy día. Y con esos parámetros comenzamos a trabajar. Necesitábamos marionetas. Aquí tengo una factoría de fantasía en mi casa. Mi mujer, Loli, y mis hijas, Marta y Raquel. La “Disney” no sé qué espera para llevárselas. En eso hemos salido ganando en este montaje, en el que las marionetas son verdaderamente espectaculares.


Necesitábamos música. No debía de ser un musical, no teníamos materia prima en el grupo, pero para hablar de Domingo de Guzmán, había que hacerlo con música. Cuentan que era un hombre alegre y, seguramente, cantarín. Para este aspecto importantísimo de la obra, tengo siempre a mis hermanas, Mª Carmen y Conchi. Siempre incondicionales. Y además, que lo hacen muy bien. Agradezco también a Germán Scasso y a Juan Carlos Pardo, su participación en el apartado musical de la obra.

Necesitábamos coreografía. Para ello tuve la suerte de contar con Beatriz García, antigua alumna, y una verdadera profesional, en actitud y aptitud hacia la danza.

Necesitábamos dos geniecillos de la informática. Ángel y Álvaro, nos dan esa seguridad que necesitas al estar en el escenario de que se va a encender la luz y se va a poner el efecto en el momento justo y adecuado.


Necesitábamos… una especie de todoterreno. Alguien como Ginés Ruiz. Quisiera dedicar unas líneas a este amigo mío que por cierto lo he conocido hace muy poco tiempo. Un tipo sencillo y generoso que nos ha cubierto con éxito una parte importante del resultado de este montaje. Y todo lo que necesitábamos lo tuvimos. Gracias, por cierto, al Patronato de la Fundación Educativa Santo Domingo. Es muy importante sentirse apoyado también en lo económico. Uno de los criterios que hemos llevado a cabo para esta recreación de Domingo ha sido tener en cuenta el gasto. “No corren buenos tiempos para la lírica”. No podríamos competir con un montaje profesional, aunque hubiéramos derrochado el dinero. Uno de los valores esenciales de esta obra es que está hecha por alumnos y exalumnos del Colegio San Francisco Coll, que no hay nadie profesional, que hemos comprado después de examinar varios presupuestos y solo aquello que hemos considerado imprescindible para el buen desarrollo de lo que llevamos entre manos. Los ensayos comenzaron allá por enero de 2011. Todos los viernes y sábados, durante tres horas. Calculo yo que cuando se abra el telón ese mágico 25 de Febrero de 2012, llevaremos a las espaldas más de 200 horas de ensayo, sin contar las de montaje, redacción del guión, viajes, compras, estudio, grabación de canciones y horas perdidas. ¡Cuántas hora de ilusión! Ojalá se vean recompensadas con muchas representaciones, con mucha gente que escuche y que sienta a Domingo como un ejemplo a seguir en su vida. Ya solo queda pronunciar las palabras mágicas: ¡Arriba el telón!



OBRA DOMINGO