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Intelectual y frĂ­vola NĂşmero ocho, septiembre 2009


editorial evangelista

quiénes somos

Propietario y director comercial Marco Simeone marco@intelectualyfrivola.com Director editorial Esteban Feune de Colombi esteban@intelectualyfrivola.com Director de arte Juan Moreno juan@intelectualyfrivola.com



Colaboran en este número Nicolás Goldstein (foto De la galera), Aldo Sessa (foto Adivina adivinador), Juancho Cane, Brian Kazez (foto Vidriera), Wally Diamante, Lucila Ivanoski (producción) y Ana Carucci (ilustración Juan Manuel Fangio).

Galera es el señor. Crean en Galera y paren de sufrir. O sufran riendo y luego vuelvan a reír, sufriendo, porque morimos un poquito cada día. ¡Paren de sufrir! La virtud radica en combinar las sensaciones más antagónicas… Con Galera, el llorar se convierte en un acto de pureza irresistible, en un canto a la vida, en una ceremonia de higiene personal. Paren de sufrir, deténganse un segundo y piensen “la vida es bella, la vida es Galera”. Piensen con el corazón, con la mano sobre cada latido, no con la cabeza. Cuando se vayan a dormir y apoyen la cabeza en

la almohada, también apoyen el corazón y entréguenselo al Señor. El Señor, esa gran oreja que los escucha siempre, esos ojazos que todo lo miran, esa boca bondadosa que los besa sin exigir nada a cambio. Hagan de Galera su brújula, su confidente, su comunión, su escudo. Galera no penetra en las mentes pérfidas e impías sino en los espíritus benevolentes y dóciles. ¡Paren de sufrir! Al fin y al cabo, se trata de creer o reventar; al fin y al cabo, parar de sufrir es realmente una elección. Entonces, elijan parar de sufrir y lógrenlo. ¡Aquí está Galera para ayudarlos!

Muchas gracias Josefina Basaldúa, Leandro Martelletti, Sebastián Maggio, Carolina Weissman, Jean Del Pino, Dolores Scotta, Facundo Garayalde, Martín Egozcue, Celeste Paredes, Mariano Maldonado, Abril Pereyra Lucena y Juan Parodi, la gente de Cualquier Verdura, Matías Garda, Morita Peralta Ramos, Lucila Bouillin, Mariana Vallejos y a todos los que nos conocen. Prensa y relaciones públicas Grupo Mass PR info@masspr.net Impresión Maggio Boutique Arenales 1390 - Recoleta Distribución y logística Intersexion SRL inter-sexion.com.ar

Número ocho, septiembre de 2009 Tirada: 7.500 ejemplares Foto de tapa: Cecilia Glik Arte digital de tapa: Juan Moreno Vestuario de tapa: Paula Cahen d’Anvers Niños Objetos de tapa: Cualquier Verdura

Galera se consigue en: Hotel Faena, Tienda Malba, Bar 6, Roho, Pic Nic, Ruth Benzacar, Isidro Miranda y Elsi del Río. ¡Vamos que desaparece! Galera Intelectual y Frívola es una publicación de Marco Simeone (CUIL 20-93923078-6), French 3112 (Ciudad de Buenos Aires). Las opiniones de los entrevistados y los artículos no reflejan necesariamente la opinión de quienes hacen Galera Intelectual y Frívola.

lo bueno, lo malo o lo regular a galera@intelectualyfrivola.com

Se prohíbe la reproducción parcial o total del contenido publicado en esta edición. Hecho el depósito que marca la Ley 11.723.


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en un evento de la compaùía de maquillaje On Stage, en 1985.




Sol González Montalvo en la fiesta de Absolut en el hotel Ultra. Andrea Frigerio y Carla Peterson en el desfile de Paula Cahen d’Anvers, que se llevó a cabo en el BAF. Lucas Cutaia y Paula Reca en el BAF.

Colorido desfile de Jackie Smith en su colección verano 2010.

Julieta Díaz, María Cher y Ernestina Pais en el desfile de la diseñadora en el BAF.



Leo Balcarce y Juana Viale en el desfile de Vitamina, que tuvo lugar en el Hotel Faena.

Ceci Méndez en el desfile de Ay Not Dead, en Fundación Proa.

Cancherísima, Zelmira Frers en Absolut.

Azafata de lujo en el fiestón de Absolut.

Anita Pauls a punto de estornudar.

El grito furioso al estilo de Naranja mecánica de Tomás Dieguez, director de Punga.

Una lengua furtiva mimando la última edición de Galera.


ciencias sociales

Evangelina Bomparola en Luxury Week.



Jessica Trosman y Pablo Sandrigo en la gala de Ronald Mc Donald.

Male Kelsey mostrando sus saludables cachas aleopardadas en Absolut. Embarazadísimas, Loli y Sol Acuña en la fiesta por los 10 años de Rapsodia.

Jazmín de Narváez, Josefina Helguera y Lulú Cahen D’Anvers en el festejo de Rapsodia.

Milagros Schmoll en el desfile de Paula Cahen d’Anvers.

Mariana Arias en la gala de Ronald Mc Donald.

Iván de Pineda y Cristiano Rattazzi en la gala de Ronald Mc Donald. Belén Chavanne y Calu Rivero en el evento que La Rural organizó durante el BAF. Violeta Urtizberea en el desfile de Paula Cahen d’Anvers.

Dante y Vera Spinetta en el desfile de Ay Not Dead.

Sebastián Maggio y Grace Bayala en Maggio Boutique.

Teresa Frías y Ana Torrejón en el vernissage de Vilella y Lacarra en Dabbah Torrejón.

María Lee, Agustina Domínguez Álzaga y Nieves Zuberbühler en la presentación de la nueva colección de De La Ostia.


vidriera Reos, dejadas, elegantes, perturbadores, tiernas, frágiles, nerviosos, alegres, producidas,



atentas, miradas, reaccionarios, saltarines, exagerados, clásicas, glamorosas, descangayadas, engominados,



aterciopelados, grises, altísimas, finas, dulces, tontas, picantes, pedigüeñas, amontonados, colas, peinados, sueltas, serias, aplaudidas, fantasmales, fieles, llamativas, peligrosos, perdidos, mentirosas, chantas, grandiosas:

reciente edición del

BAF.

Imagen del desfile de Paula Cahen d’Anvers

todo eso, en la




patadas de chancho

D

icen los que saben que en tiempos líquidos garpan los amigarches. Dicen los que saben que volvieron los pañuelos bandana, pero dicen los que saben que se volvieron a ir. Dicen los que saben que deben escuchar el último disco de los hermanos Kitty, Daisy & Lewis. Dicen los que saben que Kiehl’s lanzó al mercado un limpiador corporal que dará que hablar. Dicen los que saben que el Martini se pide “shaken, not stirred”, a la manera de James Bond. Dicen los que saben que no pueden perderse Nouveaux Désastres, el segundo libro del artista Sigismond de Vajay. Dicen los que saben que el amor sigue siendo una cachirulada. Dicen los que saben que Milion está festejando su décimo aniversario con actividades muy piolas. Dicen los que saben que hacen falta más fotógrafos expertos en desnudar modelos. Dicen los que saben que el portal de la peluquería Roho –roho.com.ar– está en llamas. Dicen los que saben que, en la mayoría de los ascensores de Estados Unidos, no existe el piso número 13. Dicen los que saben que se denomina “flatulencia” a la mezcla de gases que se expulsa por el ano con un sonido y olor característicos. Manténganse atentos a lo que dicen los que saben.

U

n palíndromo (del griego “palin dromein”: volver a ir hacia atrás) es una palabra –anilina, reconocer…–, un número o una oración que se lee igual tanto de adelante hacia atrás como de atrás hacia adelante. En Argentina, el campeón absoluto de palíndromos es el centenario escritor Juan Filloy, que perpetró algunos geniales, como “allí tápase Menem esa patilla” o “¿acaso hubo búhos acá?”, que aparecen en su magnífico librito Karcino. De nuestra humilde factoría, tenemos uno que nos enorgullece: “es raro, man, enamorarse”.

¿Que le dijo el posavasos a la cerveza? Qué frío tenés el culo, rubia.

S

egún la mirada crítica de algunos de nuestros 600 fervientes seguidores en Facebook, cuando tenés 30 años puede pasar casi de todo: 1) “Te comprás 100 gramos de fiambrín y te matás de la risa”; 2) “Te vestís de cualquier manera y hacés cualquier cosa: una blandura total”; 3) “Te preparás para llegar sin grandes problemas a los 40”; 4) “More sex”; 5) “Te sentís Gardel, Le Pera y toda la orquesta”.

L

a revolucionaria Gabrielle “Coco” Chanel nació en 1883 y murió en 1971. Gracias al aporte de uno de sus cientos de amantes, abrió en París una tienda de sombreros en 1909 y, desde entonces, no paró, pese a haber trabajado como enfermera en la Primera Guerra Mundial. Pretendida por muchos aristócratas, rechazó una propuesta de casamiento del Duque de Westminster diciendo “ha habido muchas duquesas de Westminster, pero Chanel hay una sola”. Vistió, entre otras estrellas de Hollywood, a Katherine Hepburn, Grace Kelly y Elizabeth Taylor y uno de sus símbolos, además del pelo corto y los pantalones de mujer, es el perfume Chanel Nº 5, creado en 1921.

L

os términos seppuku o hara-kiri se refieren a un suicidio ritual por desentrañamiento (sin embargo, en japonés, la palabra “hara-kiri”–que significa “corte del vientre”– no se usa por su vulgaridad). Se trataba de una práctica común entre los samurai, que consideraban su vida como una entrega al honor de morir gloriosamente, rechazando cualquier tipo de muerte natural. Antes de verse deshonrados por un delito o una falta, se suicidaban mediante ese terrible acto y, luego de clavarse una daga en el esternón, un asistente –llamado “kaishaku”– se ocupaba de decapitarlos.


¿Cuál es tu estado mental más frecuente? La ansiedad. ¿Qué fue exactamente lo último que compraste? Un kilo de filet de pejerrey y una botella de tequila. ¿Cuál es tu expresión de cabecera? “El mundo empieza cuando ya no se puede retroceder”.

Alan Pauls

¿Con qué personaje histórico harías el amor hasta el cansancio? Con Edie Sedgwick. ¿Cuál es tu mayor extravagancia? No usar desodorante. ¿Qué talento desearías tener? La atermia. ¿Cuál es tu pasatiempo predilecto? Postergar. Creerme enfermo. ¿Cómo te gustaría morir? Amnésico y flotando. ¿En qué creés? En la risa y el arte. Si fueras mago, ¿qué harías salir de la galera? Una idea bella, justa, precisa, inmortal.

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de la galera ¿Cuál es tu estado mental más frecuente? La contemplación. ¿Qué fue exactamente lo último que compraste? Una cinta de embalar. ¿Cuál es tu expresión de cabecera? “Toca, toca, la suerte loca”. ¿Con qué personaje histórico harías el amor hasta el cansancio? Con King Kong. ¿Cuál es tu mayor extravagancia? Tener una familia. ¿Qué talento desearías tener? Sanar. ¿Cuál es tu pasatiempo predilecto? Mirar las plantas de mi ventana.

Vivi Tellas

¿Cómo te gustaría morir? De risa. ¿En qué creés? En el amor. Si fueras maga, ¿qué harías salir de la galera? Un bosque.

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trastienda de tapa

Tener o no tener

Por Esteban Feune de Colombi

Después de reflexionar largas horas sobre el tema, la primera pregunta seria que surge es ¿por qué –o para qué– tenerlos? Las respuestas son miles: por narcisismo, por amor, por comodidad, por cortesía, por descuido, por cansancio, por obligación, por locura, por miedo, por conveniencia, por amistad, por preservación, por culpa, por intriga, por dinero, por desenfreno, porque sí, por educación, por aburrimiento, ¿por qué no?… Los hijos están ahí –en rigor, “estamos” ahí, pues todos somos hijos– y aterrizan en el universo como fruto de infinitos actos, voluntarios o involuntarios, que difícilmente salgan a la luz ni se clarifiquen el día en que los retoños se despiden para siempre del vientre materno. ¿Desean luego volver a ese lugar de ensueño y pereza aparentes? A ciencia cierta, no se sabe. Al fin y al cabo, nos enteramos en un santiamén de que la vida representa un misterio tanto o más grande que la muerte (más grande porque la muerte no se “vive” y la vida, por lamento o por fortuna, sí). Puestos a discutir, aparecen argumentos muy desalentadores a la hora de planificar la llegada de un hijo a este planeta (ni hablar del desembarco de un niño en otro planeta…). Hoy en día, arrecia la inseguridad, el costo de vida se encarece drásticamente y la mayoría de nosotros debe trabajar el doble que hace unas décadas para garantizarle a un bebé –a un solo bebé, ni siquiera pensemos en dos…; en este siglo, más que nunca, nacen miles de hijos “únicos”, como se llama a quienes no tienen ni tendrán hermanos– enormes dosis de mimos y un futuro sin más sobresaltos que los que producen los falsos aviones cargados de Vitina. Quizá, entonces, el proble-

ma radique en “planificar” la llegada de un hijo (y su consabida solución, en no tramar planes…). Por otro lado, hay que sopesar el exotismo y las sorpresas a las que, tecnología mediante, nos enfrenta la posmodernidad: niños índigo, mujeres de 65 años pariendo, hombres preñados, madres de octillizos, transplantes de toda calaña… La realidad –tan cruda, tan indescifrable, tan real– establece sin compasión que todavía no se han encontrado vacunas para derrotar el cáncer o el virus del sida, que decenas de miles de personas mueren de hambre a diario –¡casi 40 millones por año!–, que la brecha entre los ricos y los pobres continúa creciendo y que muchos países siguen en guerra. Aun así y pese a todo, suena preferible repetir en voz alta aquel viejo slogan colegial: “a guardar, a guardar, cada cosa a su lugar”. Otra cuestión a tener en cuenta es qué sería de nosotros si no procreásemos. ¿Somos realmente máquinas de…? No hace falta decirlo. Allí tenemos entre manos otro misterio. Hacer el amor no se parece en nada a crear –sí, crear– un pequeño ser humano y ocuparse de él durante toda la vida. De hecho, se sabe de mujeres que sólo han tenido sexo para dar a luz y después bajaron la persiana. Tal vez valga la pena recordar los cuentos de los padres embobados que rememoran cada dos por tres el momento crucial en que sus adorables criaturas pronunciaron la palabra “papá” o “mamá” con gesto confuso, como si, en vez de decir lo que dijeron, pretendían haber dicho “no me gusta que grites ‘acuchuchú’ cada vez que me alzás”. Desde aquí, entonces, un gran aplauso para quienes osaron embarcarse en semejante aventura.

Justino

Olimpia

Juana

Rosa

Aquiles

Salvador

Felipe Agradecemos profundamente a los padres de Justino (Sol Larrosa y Juancho Cane), Olimpia (Sofía Sanguinetti y Diego Romero), Juana (Celina Saubidet y Urko Suaya), Rosa (Jessica Trosman y Pablo Sandrigo), Aquiles (Eloisa Ballivián y Pato Batellini), Salvador (Abril Pereyra Lucena y Juan Parodi) y Felipe (Loli Monge Maciel y Robert Remonteo).


adivina adivinador

Solución del enigma anterior: Sol Acuña.

Estos pies ilustres le pertenecen a un personaje importantísimo en la historia del siglo XX. Estos pies católicos visitaron Buenos Aires en los ochenta y se pasearon por la ciudad en un carromato muy peculiar. La imagen fue tomada por Aldo Sessa, cuya exposición retrospectiva –Pasión por la imagen. Celebrando 50 años en la fotografía– se puede visitar en el Centro Cultural Recoleta hasta el 4 de octubre. Amén.

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el manifiesto

Autorretrato con su esposa, Isabel Brant

Pintada por Pedro Pablo Rubens (1577-1640) a principios del siglo XVII, la obra resume, en cierta forma, el ideal de la felicidad burguesa, plĂĄcida y confortable, tan tĂ­pica de la sociedad de la ĂŠpoca.


El Manifiesto de los Buenos y Malos Modales fue escrito de pésima gana por Salvador de la Palestra y su mujer, la Condesa Pinet de la Palestra, una eufórica noche de 1952 en la tertulia que ambos animaban en su discreto castillo de Villa La Angostura. Hasta hace pocos meses, el valioso texto manuscrito permaneció oculto en un baúl.

1) 2) 3) 4) 5) 6) 7) 8) 9) 10)

De tanto en tanto, naden desnudos, sea en alta mar o en una piletita atestada de gente fea. ¡Qué refinado suena cuando pronuncian a la perfección o fatalmente palabras de otro idioma, como “tudo bom, tudo legal”, “bow window” o “chaise longue”! Hablar de uno representa un tremendo acto de mal gusto. En sociedad, más fino es que platiquen de cine, turf u otorrinolaringología. En lugar de tener claro qué hacer, concéntrense en qué no hacer. Entréguense con placer revulsivo al sexo y a la comida pues se trata de asuntos prácticamente idénticos. Imiten a diestra y siniestra, siempre y cuando mejoren el original; si no, ni lo intenten. Den la vuelta. No digan “chin-chin” ni “falleció” y tampoco dejen que el dedo meñique cobre autonomía con respecto al resto de la mano. Ejercítense –en todo lo que sea necesario– con personal idóneo del servicio doméstico. Cuando haga falta, griten, mastúrbense y duerman à la belle étoile (todo junto).

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A la larga, verán que escuchar es mucho más distinguido que conversar.

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Méenle la mesa ratona a las personas amarretas.

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Viajen tanto en turista como en primera, alternadamente.

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Sueñen con camaleones (y no se lo cuenten a nadie, salvo a nosotros).

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Adopten a perros callejeros y bautícenlos con nombres de héroes mitológicos o de ciudades africanas. Hagan circular el dinero más rápido que la bolilla de una ruleta endiablada; en caso de entrar en un casino, apuesten todo al cero. Quédense quietos. Recuerden que lo esencial se puede decir en dos palabras, como sucede a menudo en los avisos fúnebres de La Nación. Eviten comprar libros nuevos. Al mal tiempo, buena cara; a las papas fritas hirvientes, un cubito de hielo (en realidad, hagan lo que quieran).

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visionario

18 Juan Manuel Fangio –alias “Chueco”– nació en Balcarce en 1911 y murió en Buenos 84 años más tarde. Consiguió el título mundial de Fórmula 1 en nada menos que cinco oportunidades, incluyendo cuatro campeonatos consecutivos (entre 1954 y 1957). Además, se trata del único piloto en la historia de esa categoría que se coronó

campeón con cuatro escuderías distintas (en su caso, Alfa Romeo, Maserati, Ferrari y Mercedes-Benz). Fangio fue un caballero tanto dentro como fuera de los circuitos. En su vida, fue más bien tímido y lacónico (autor de frases como ésta: “Gané una fortuna, pero, ¿para qué? La amistad es la verdadera fortuna que un hombre pue-

de tener”); en el asfalto, sus colegas –por ejemplo, el británico Stirling Moss­– lo admiraron no sólo por su habilidad al volante y su temple invencible sino también por su intachable deportividad, reflejada en la pista y en los boxes. Por eso, es considerado por muchos especialistas como unos de los mejores pilotos de todos los tiempos.


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Intelectua l y frívola Número ocho, septiembre 2009

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