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está furioso pero no aceptamos ese tipo de cosas. Se aparta un momento.., creo que ahí lloró Tello, no recuerdo bien. Se apartó solo, andaba René Vivas con él, que igual que nosotros se venía cayendo con el peso del maíz. Allá al rato vuelve con nosotros y nos dice, con un tono suave, persuasivo que adoptaba a veces, cuando él quería: "Compañeros", dice, "ustedes han oído hablar del hombre nuevo", nosotros nos quedamos viendo... "¿Y ustedes saben dónde está el hombre nuevo...? El hombre nuevo está en el futuro, pues es el que queremos formar con la nueva sociedad, cuando triunfe la revolución..." Y nos quedó viendo... "no hermanos", dice: "¿Saben adónde está...? Está allá en el borde, en la punta del cerro que estarnos subiendo... está allá, agárrenlo, encuéntrenlo, búsquenlo, consíganlo. El hombre nuevo está más allá de donde está el hombre normal. El hombre nuevo está más allá del cansancio de las piernas... El hombre nuevo está mas allá del cansancio de los pulmones. El hombre nuevo está más allá del hambre, más allá de la lluvia, más allá de los zancudos, más allá de la soledad. El hombre nuevo está ahí, en el plusesfuerzo. Está ahí donde el hombre normal empieza a dar más que el hombre normal. Donde el hombre empieza a dar más que el común de los hombres. Cuando el hombre empieza a olvidarse de su cansancio, a olvidarse de él, cuando se empieza a negar a él mismo... Ahí está el hombre nuevo. Entonces, si están cansados, si están rendidos, olvídense de eso, suban el cerro y cuando lleguen allí ustedes van a tener un pedacito del hombre nuevo. El hombre nuevo lo vamos a comenzar a formar aquí. Aquí se empieza a formar el hombre nuevo,

porque el Frente tiene que ser una organización de hombres nuevos que cuando triunfen puedan generar una sociedad de hombres nuevos... Así que si no son teorías y en realidad quieren ser hombres nuevos, alcáncenlo..." ¡Hijueputa! y nos quedamos viendo toditos... Nos quedamos viendo ¡a la gran puta!, ése es el hombre nuevo. Estamos de acuerdo con esa identificación y todos nos identificamos con ese concepto nada más que se nos pasó por la mente que para ser el hombre nuevo nosotros tenemos que pasar un montón de penalidades, para matar al hombre viejo y que vaya naciendo el hombre nuevo. Entonces yo sólo me acordé del Che, del hombre nuevo del Che, y hasta entonces comprendí la magnitud de lo que el Che quería decir cuando hablaba del hombre nuevo: el hombre que da más a los hombres que lo que el hombre normal puede dar a los hombres, pero a costa de sacrificios, a costa de la destrucción de sus taras, de sus vicios; nos quedamos viendo, convencidos de que Tello tenía razón. Nos entró por el lado flaco el jodido. Porque todos nosotros queríamos ser como el Che, o como Julio Buitrago, como Rigoberto. Entonces nos ponemos las mochilas, nos arrecostamos a las mochilas, nos pasamos los bambadores por los hombros, nos quedamos viendo y nos dijimos: ese hijueputa hombre nuevo nosotros lo agarramos a yerga hoy. Y empezamos a subir. Ya mediodía yo llevaba en la mente la película del hombre nuevo, ser como el Che, ser como el Che, y te juro que no descansamos en un trecho igual al que habíamos recorrido y durante el cual habíamos descansado como cinco veces. Mirá

cómo a veces el no estar claro de las cosas te lleva a rendirte ante las primeras manifestaciones de cansancio, o claudicar ante las primeras dificultades. Es mentira, el hombre siempre puede dar un poco más, sólo cuando el hombre se desmaya o se muere, pero mientras esté consciente todavía y está de pie y no se cae, el hombre siempre puede dar más, y eso es aplicable a todas las actividades y a toda la conducta en todas las esferas de la actividad social. Llegamos al bordo, pero Tello se dio cuenta que nosotros veníamos asumiendo un reto a partir de ahí. Luego dijo: "vamos a descansar, pedacitos de hombres". Entonces nos abrazó y desde entonces ya empezó una mayor amistad con Tello, parece que el jodido nos había querido hacer llegar hasta allí, nos quería primero hacer de piedra físicamente y luego también a nivel psíquico, a nivel de la voluntad, de la conciencia, hacernos indestructibles la voluntad y la conciencia; incluso hubo una vez que nos dijo: "a mí esta Guardia hijueputa, ya me puede matar", casi visionariamente lo dijo, ya me puede matar, porque aquí hay gente con el suficiente acero para mantener y desarrollar esta guerrilla. Y llegamos al campamento y comimos, entonces ya nos sentimos como viejos guerrilleros y nos recibieron como viejos guerrilleros, y eso fue poco: sentíamos como que nos hubiéramos parido nosotros mismos, como que todo empezaba ahí, como que ahí terminaba el primer período de adaptación que consistía en desarrollar esa invencibilidad física del medio y esa invencibilidad moral.”

Pag. 29 | Tinta Roja | Publicacion de la CEDP

Tinfa Roja n°1  

Revista de reflexión y discusión de la CEDP.

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