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numerosos países del bloque soviético y en el INRA cubano, mientras que el Che propuso una solución administrativa y centralizadora denominada “Sistema Presupuestario de Financiamiento”. La problemática fundamental radicaba en el llamado “período de transición”, comprendido como el momento de construcción entre una revolución recién acontecida y la sociedad comunista. Entre ambos modelos existían concepciones significativamente divergentes. El “Cálculo Económico”, basado en la teorización de Stalin, proponía empresas autónomas con una dirección burocrática, en el que cada fábrica poseía su propio presupuesto, un plan a cumplir, y un premio por ello. Dicho contexto permitía la competencia y contradicciones entre una unidad fabril y otra. De hecho, los intercambios de materias primas y manufacturas entre industrias se llevaban a cabo por medios comerciales, propios del capitalismo, a pesar de negar la existencia de mercancía. También entorpecía el progreso tecnológico y productivo la imposición de planes de cumplimiento estrictos de producción. En un contexto de competencia internacional entre Estados Unidos y la URSS ésta última imponía, desde el Estado a las fábricas, planes objetivo de realización. Se dan así ejemplos en los que no se dispone la detención temporal de una fábrica para su modernización ya que haciéndolo no llegarían a la producción deseada, sin importar que con la actualización de maquinaria podrían duplicar o triplicar sus resultados. Existían también administraciones industriales que mentían en cuanto a posibilidades de creación, para cumplir más fácilmente con los objetivos y superarlos, para así obtener la prima 12. Casos de burocracia como estos surgieron por toda la Unión Soviética, convirtiéndose en una gran crítica por parte del revolucionario argentino. El fundamento del Cálculo Económico sostiene que ante un pro-

ceso revolucionario reciente, los gérmenes de la sociedad capitalista aún permanecían, por lo que determinados vicios y leyes establecidas no podían ser borrados de un plumazo. Para el aparato económico soviético la implementación de valores del capitalismo tales como rentabilidad, precio, o las terminologías de valor utilizadas desde el capitalismo, podían significar una importante fuente de aprendizaje, y una herramienta útil para el desarrollo. De hecho es Iósif Stalin el que asegura: “…lo mismo que en las Ciencias Naturales, las leyes del desarrollo económico son leyes objetivas que reflejan los procesos del desarrollo económico, procesos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir esas leyes, llegar a conocerlas y, apoyándose en ellas, aprovecharlas en interés de la sociedad, encauzar en otra dirección la acción destructiva de algunas leyes, limitar la esfera de su acción, dar vía libre a otras leyes que van abriéndose camino; pero no pueden destruir unas leyes económicas y crear otras nuevas. Así, pues, las leyes de la Economía Política en el socialismo son leyes objetivas que reflejan el carácter re-

gular de los procesos de la vida económica, procesos que se operan independientemente de nuestra voluntad. Quien niega esta tesis, niega en el fondo la ciencia; y, al negar la ciencia niega toda posibilidad de previsión, es decir, niega la posibilidad de dirigir la vida económica”13 . Desde una esquina opuesta, el Sistema Presupuestario de Financiamiento establece industrias unificadas por rama de producción para Cuba. Cada una de ellas con un director o responsable, pero todas respondían y actuaban de conjunto, de manera centralizada en el Estado cubano y su Ministerio de Industrias. Las fábricas no poseían una autonomía administrativa y financiera como en el Cálculo Económico, sino que todo su presupuesto pertenecía al Estado y al pueblo cubano. Por lo tanto se resalta la importante tarea de centralizar la planificación, disminuyendo así el aparato administrativo-burocrático, y el choque de intereses productivos. Además, cabe remarcar, entre las fábricas no se mantenían relaciones mercantiles, sino que todo era parte de un mismo proceso productivo 14. De igual manera el Che pretendía

Pag. 21 | Tinta Roja | Publicacion de la CEDP

Tinfa Roja n°1  

Revista de reflexión y discusión de la CEDP.

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