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Número 30 • Septiembre 2011

S a n Te l m o

Internacional

Número 30 • Septiembre 2011

» De actualidad Un límite constitucional al déficit

Controlar el déficit público es uno de los objetivos primordiales del Gobierno desde que en mayo de 2010 la emisión de deuda soberana española se encareció hasta niveles alarmantes. Aunque el peso de la deuda pública española sobre el PIB es inferior al de la mayoría de los países europeos, es evidente que la percepción de riesgo es mayor. La propuesta de introducir una regla en la Constitución para limitar el déficit y la deuda pública es, sin duda, una señal muy potente ya que, en Europa, tan sólo Alemania la ha introducido recientemente.

¿Una buena idea?

Creo que ha sido un acierto constitucionalizar la reforma presupuestaria modificando el artículo 135 de la Constitución española. España ha ido realizando algunas reformas estructurales pero sin profundizar en las mismas, entre ellas la reforma del gasto público, que le hubiera dado un mayor margen de maniobra temporal para absorber la caída del ciclo sin traspasar el límite del 3% del déficit. Lamentablemente, no fue así y España llegó a superar el 11% de déficit con respecto al PIB.

Necesidad más que virtud

Sin duda, lo que ha fallado en esta crisis ha sido la capacidad de control y los mecanismos para hacer efectivo su cumplimiento, lo que constituye el verdadero reto de la normativa de estabilidad en España y esperemos que se incorpore en la futura ley orgánica. Mucho depende también de cómo se recorten los presupuestos. Los recortes presupuestarios son raramente buena noticia, pero la deriva de austeridad seguida por Europa podía haber sido mucho peor.

Mayor federalismo fiscal en Europa

Por federalismo fiscal entendemos la versión más extrema de unión fiscal para Europa: es decir, la creación de una autoridad supranacional federal a escala de toda la Unión, con suficientes poderes para la recaudación de impuestos, para establecer sus propias prioridades de gasto y con poderes para endeudarse.

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La ruptura del euro como posibilidad

Una ruptura del área euro es altamente improbable, pero no imposible. Otros países o federaciones mucho más integradas políticamente se han derrumbado a lo largo de la historia. Por tanto, la palabra imposible no debe ser utilizada a la hora de predecir el curso de la historia. Dentro de este escenario se pueden distinguir dos opciones. En el primero de ellos, los países más endeudados y menos competitivos son los que salen del euro. Grecia es el país en el que todo el mundo piensa en estos momentos. La otra opción es que uno o más de los países más solventes y más competitivos sean los que quedan como países integrantes de un área más central dentro del euro. En este caso, nos referimos a Alemania.

Reformas “a remolque” de los acontecimientos

Si le ponemos al asunto un poco de imaginación y viendo cómo se han venido desenvolviendo los acontecimientos, podríamos pensar en un tercer escenario a partir del acuerdo de líderes el pasado mes de julio. Lo más probable es que Grecia, Irlanda y Portugal sufran algún tipo de reestructuración. El nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad que sustituirá al Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera dispondrá de un mecanismo de resolución para situaciones de insolvencia o para situaciones en las que sea necesaria una reestructuración de deuda. Es muy importante que dos aspectos de la capacidad de obtención de financiación del EFSF se mantengan separadas: su tamaño y la velocidad de reacción frente a las crisis. Para eso necesita tener como aliado al Banco Central Europeo ya sea para obtener préstamos del mismo o para poder vender la deuda de otros países. Sinceramente, no es de esperar una ruptura del euro ni que el euro avance a corto plazo hacia una mayor unión fiscal. En cambio, es de esperar que la Unión Europea ponga en marcha una serie de reformas institucionales, regulatorias y fiscales, aunque sea “a trancas y barrancas”.

Las claves

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Perspectivas Socioeconómicas


Panorama Económico

Perspectivas Socioeconómicas Número 30 • Septiembre 2011

» La limitación constitucional del déficit público en España De nuevo volvemos a ver síntomas en los mercados financieros que nos recuerdan que esto es una crisis de sobreendeudamiento y que, como todas las crisis de esta naturaleza, acaba afectando al sistema bancario.

Controlar el déficit público es uno de los objetivos primordiales del Gobierno desde que en mayo de 2010 la emisión de deuda soberana española se encareció hasta niveles alarmantes.

Por lo que se refiere al ejercicio 2010, las Administraciones Públicas españolas cumplieron en 2010 el objetivo de reducción de déficit previsto en la senda de consolidación fiscal establecida, registrando un saldo equivalente al -9,24% del PIB.

Precisamente han sido las Comunidades Autónomas las que han incumplido con sus objetivos. En 2010 han registrado un déficit conjunto de un 2,83%.

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La crisis financiera que comenzó en 2007 en forma de crisis subprime sigue mutando como la reciente crisis del E.coli. Al igual que con los pepinos, los alemanes se inventaron que esta mutación era una crisis fiscal en países poco disciplinados, entre ellos España. Pero no, no se trata de un complot. De nuevo volvemos a ver síntomas en los mercados financieros que nos recuerdan que esto es una crisis de sobreendeudamiento y que, como todas las crisis de esta naturaleza, acaba afectando al sistema bancario, que es la médula del crédito y el sustento de la economía real. Las crisis financieras siempre llevan aparejada una elevada dosis de incertidumbre, que tiene efectos similares a la niebla. Cuando se espesa y disminuye la visibilidad, los ciudadanos tienen que fiarse de señales. En este contexto, la propuesta de introducir una regla en la Constitución para limitar el déficit y la deuda pública es, sin duda, una señal muy potente ya que en Europa tan sólo Alemania la ha introducido recientemente. ¿No hay mal que por bien no venga?, como dice el refrán. O, más bien, ¿será esta regla un corsé que limitará la capacidad futura de los gobiernos para actuar en una situación de ciclo económico adverso?. El debate está servido.

¿Caminan las cuentas públicas por la senda adecuada?

Controlar el déficit público es uno de los objetivos primordiales del Gobierno desde que en mayo de 2010 la emisión de deuda soberana española se encareció hasta niveles alarmantes. Aunque el peso de la deuda pública española sobre el PIB es inferior al de la mayoría de los países europeos, es evidente que la percepción de riesgo es mayor. Primero, por su ritmo de crecimiento desde que comenzara la crisis y, en segundo lugar, por la mayor complejidad de nuestro modelo de sector público, fuertemente descentralizado, y en el que es necesaria la coordinación entre la administración central y las territoriales para consolidar las cuentas públicas. De acuerdo con este objetivo, ¿cómo se están comportando las cuentas públicas? Por lo que se refiere al ejercicio 2010, las Administraciones Públicas españolas cumplieron en 2010 el objetivo de reducción de déficit previsto en la senda de consolidación fiscal establecida, registrando un saldo equivalente al -9,24% del PIB. De acuerdo con lo fijado en el Programa de Estabilidad, el déficit de las Administraciones Públicas deberá reducirse

hasta el 6% del PIB este año y en 2012 hasta el 4,4%, de forma que pueda alcanzarse en 2013 el 3% del PIB. Hay que decir que este cumplimiento del objetivo global ha sido posible gracias al Estado ya que el resto de administraciones ha superado los límites de déficit establecidos. Precisamente han sido las Comunidades Autónomas las que han incumplido con sus objetivos. En 2010 han registrado un déficit conjunto, a efectos del objetivo de estabilidad de 30.097 millones de euros, un 2,83% del PIB, superior en cuatro décimas al establecido como límite por el Consejo de Política Fiscal y Financiera (2,4%). Es en este contexto en el que hay que entender la actuación de la agencia de calificación Fitch que degradó hace unas semanas la nota de cinco Administraciones territoriales, en concreto, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia y Canarias debido al “fuerte deterioro fiscal” que han experimentado en los últimos años y que ha traído aparejado un elevado endeudamiento. El descenso afecta a la mitad de las comunidades que califica Fitch, pero la agencia está amenazando con hacer lo mismo con el resto de comunidades. El déficit autonómico es el talón de Aquiles del objetivo del 6% comprometido por el Gobierno para el conjunto de las Administraciones, lo que ha colocado a las cuentas regionales en el punto de mira de los mercados. Pero la credibilidad de los datos también inquieta a los inversores.

La reforma constitucional

Precisamente, estas dudas sobre la fiabilidad de los datos es la que ha desatado enormes tensiones en los mercados de deuda soberana durante este verano, al dispararse la prima de riesgo respecto a la alemana. En medio de este caos, este mes de agosto, el Gobierno presentó la iniciativa de dotar de rango constitucional a dicho principio, promoviendo la reforma de la constitución. Creo que ha sido un acierto constitucionalizar la reforma presupuestaria modificando el artículo 135 de la Constitución española. España ha ido realizando algunas reformas estructurales pero sin profundizar en las mismas, entre ellas la reforma del gasto público, que le hubiera dado un mayor margen de maniobra temporal para absorber la caída del ciclo sin traspasar el límite del 3% del déficit. Lamentablemente, no fue así y España llegó a superar el 11% de déficit con respecto al PIB y se ha visto obligada por la Unión Monetaria a aprobar un plan de


La modificación del artículo 135 de la Constitución toca varios aspectos: -Se introduce el principio de estabilidad presupuestaria al cual deben adecuar sus actuaciones todas las Administraciones Públicas. -Se fijará por primera vez a través de una ley orgánica el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas en relación con su PIB. A las entidades locales se les exige equilibrio presupuestario. -El volumen de deuda pública del conjunto de las administraciones públicas en relación con el PIB no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de la Unión europea. -Los límites de déficit estructural y el volumen de deuda pública solo podrán superarse en casos de catástrofes naturales, recesión económica, situación de emergencia extraordinaria que supere el control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera, sostenibilidad económica o social del Estado.

¿Necesidad o virtud?

Sin duda, lo que ha fallado en esta crisis ha sido la capacidad de control y los mecanismos para hacer efectivo su cumplimiento, lo que constituye el verdadero reto de la normativa de estabilidad en España y esperemos que se incorpore en la futura ley orgánica. Si se toma como referencia el ejemplo de regla de oro alemana, lo que sí aporta un valor en el panorama actual de las finanzas públicas es el reconocimiento de que existen regiones en situaciones especialmente difíciles que exigen adoptar medidas extraordinarias (como planes de consolidación más amplios o ayudas condicionadas al cumplimiento de determinados objetivos como límites de crecimiento del gasto). No obstante, recordemos que la propia constitución alemana reconoce el aval de la Federación a los Länder mientras que la normativa española no lo hace. Mucho depende también de cómo se recorten los presupuestos. Según una investigación, los ajustes presupuestarios que se asientan sobre los pagos del sistema de bienestar o la cuenta de los salarios gubernamentales tienden a producir beneficios más duraderos (deuda pública más baja y un crecimiento del PIB mayor), frente a los que se basan en la subida de los impuestos o recortes en la inversión pública. Los recortes presupuestarios son raramente buena noticia, pero la deriva de austeridad seguida por Europa podía haber sido mucho peor.

Fitch degradó hace unas semanas la nota de cinco Administraciones territoriales, en concreto, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia y Canarias debido al “fuerte deterioro fiscal”.

Gonzalo Laguillo Díaz , Prof. de Entorno Socioeconómico para la Dirección. IIST

Lo que ha fallado en esta crisis ha sido la capacidad de control y los mecanismos para hacer efectivo su cumplimiento, lo que constituye el verdadero reto de la normativa de estabilidad en España.

Panorama Económico

reducción del déficit muy fuerte para que en 2013 nos situemos por debajo del 3% del PIB. En el año corriente no debería sobrepasar el 6% del PIB, objetivo que será difícil de alcanzar dada la baja tasa de crecimiento que se estima para este año por el Fondo Monetario Internacional. Este posible incumplimiento sería peligroso ya que volvería a resucitar los recelos y las desconfianzas hacia nuestro país, con la consiguiente reacción de los mercados financieros. Además, dentro de no muchos años deberemos afrontar los retos derivados de un mayor envejecimiento de la población y que influirá enormemente en el gasto en pensiones, sanidad y servicios sociales, por lo que es conveniente tener presente el principio de estabilidad presupuestaria. Será preciso tener ya estudiadas las medidas a adoptar.

Creo que ha sido un acierto constitucionalizar la reforma presupuestaria modificando el artículo 135 de la Constitución española.

Una ley orgánica desarrollará los principios a que se refiere el artículo 135 modificado y regulará: -La distribución de los límites de déficit y deuda entre las distintas administraciones, los supuestos excepcionales de superación y las formas y plazos de corrección de las desviaciones. -La metodología y el procedimiento de cálculo del déficit estructural. -La responsabilidad de cada administración en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria

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En Primer Plano

Perspectivas Socioeconómicas Número 30 • Septiembre 2011

» Algunos escenarios de futuro para el área del euro Por federalismo fiscal entendemos la versión más extrema de unión fiscal para Europa: es decir, la creación de una autoridad supranacional federal a escala de toda la Unión, con suficientes poderes para la recaudación de impuestos, para establecer sus propias prioridades de gasto y con poderes para endeudarse.

El grado de disciplina fiscal del órgano supranacional dependería mucho de la estructura institucional que adopte, de sus acuerdos en términos de gobernanza y de otros aspectos relacionados con el mecanismo de rendición de cuentas.

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A lo largo de los últimos meses se ha venido repitiendo el mismo patrón en relación con la crisis de deuda europea. La cosa ha funcionado más o menos así: los mercados de deuda apostaban en contra de algunos miembros de la eurozona. A continuación, los líderes mantienen una cumbre para atajar la crisis sobrevenida para salvar el euro con una batería de medidas de rescate. Tras la cumbre, la euforia inicial dura algunas semanas, algunos días o incluso algunas horas y el ciclo comienza de nuevo. ¿Pueden los políticos europeos romper este círculo vicioso? La última, y más peligrosa, fase de la crisis financiera que comenzó justo hace cuatro años está hoy haciendo estragos en las economías de la zona del euro. Si la crisis fuera simplemente una cuestión de falta de liquidez, la actuación del Banco Central Europeo hace tiempo que hubiera sido suficiente. Baja los tipos, vuelve la calma y se terminó. Desgraciadamente, hay países excesivamente endeudados, y con pocas perspectivas de crecimiento económico. Pero ante una falta de solvencia, el Banco Central Europeo no puede ser el que asuma el liderazgo (es una institución monetaria, no fiscal, y las deudas no se pueden liquidar imprimiendo papelitos). Por tanto, dado que tenemos un grave problema de solvencia dentro del área del euro, y ante la falta de acierto de las medidas implementadas, nos queda preguntarnos si existen alternativas y, si las hay, cuales son los escenarios de evolución que puede seguir la situación actual.

Primer escenario: avanzar hacia el federalismo fiscal

Por federalismo fiscal entendemos la versión más extrema de unión fiscal para Europa: es decir, la creación de una autoridad supranacional federal a escala de toda la Unión, con suficientes poderes para la recaudación de impuestos, para establecer sus propias prioridades de gasto y con poderes para endeudarse. Esta idea de federalismo fiscal tendría en principio una serie de beneficios claros. En primer lugar, dado que esta autoridad tendría poderes para establecer sus propias políticas de gasto y sus propias necesidades de financiación, puede ser más sostenible. Si concentráramos a este nivel parte del endeudamiento llevado a cabo por los estados miembros individuales, el tamaño y la frecuencia de

las emisiones sería probablemente mayor, lo que propiciaría un mercado de deuda más líquido y con unos costes de financiación más bajos para todos al reducirse la prima de liquidez. Este beneficio no sería muy grande en periodos normales para los países más grandes como Alemania o Italia, pero podría ser significativo, durante periodos de crisis, para algunos de los países pequeños del euro. Otro efecto beneficioso de esta opción sería la mayor disciplina fiscal que resultaría del federalismo fiscal. Pero no sería un beneficio inmediato y directo. Tan solo hay que ver el caso de Estados Unidos, donde los estados tienen déficits pequeños y poca deuda y el gobierno federal muestra unos niveles de déficit y deuda importantes y crecientes. Así que el grado de disciplina fiscal del órgano supranacional dependería mucho de la estructura institucional que adopte, de sus acuerdos en términos de gobernanza y de otros aspectos relacionados con el mecanismo de rendición de cuentas. Incluso aunque la autoridad fiscal europea fuera fiscalmente responsable, esto no significa que tuviera el poder de imponer una mayor disciplina fiscal sobre los estados miembros de lo que se hizo anteriormente con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Y para esto hay muchos ejemplos históricos de crisis fiscales en mercados emergentes. Brasil y Argentina en los años noventa proporcionan excelentes ejemplos. Sin ir más lejos, en algunas naciones, el gobierno central ha tenido enormes dificultades para forzar a las autoridades regionales y locales a mantener una austeridad fiscal. España durante la presente crisis de deuda es un ejemplo. Cualquiera que sean los pros y los contras del federalismo fiscal como un medio para imponer una mayor disciplina fiscal en el área euro o en los


eurobonos a largo plazo no creemos que sea viable, ya que una sola gran emisión lo suficientemente grande sería capaz de retirar la deuda existente en el mercado de los países de la periferia del euro (Grecia, Irlanda y Portugal) más los de la periferia ampliada (España e Italia). Aunque es factible económica y técnicamente, no sería asumible sin la cesión de la soberanía fiscal de los estados miembros afectados. La recapitalización del sistema bancario europeo insolvente requeriría, desde luego, muchos menos recursos. Sin embargo, una emisión limitada de eurobonos, para determinados fines específicos, sería políticamente factible casi con toda probabilidad. Por tanto, la emisión limitada de eurobonos, bajo determinadas circunstancias y para determinados propósitos, puede ser una opción válida para los próximos años.

La emisión de eurobonos no eliminaría los problemas de sostenibilidad fiscal de los estados miembros y de los bancos en dificultades.

Segundo escenario: ruptura del área del euro

Una ruptura del área euro es altamente improbable, pero no imposible. Otros países o federaciones mucho más integradas políticamente se han derrumbado a lo largo de la historia. Por tanto, la palabra imposible no debe ser utilizada a la hora de predecir el curso de la historia. Dentro de este escenario se pueden distinguir dos opciones. En el primero de ellos, los países más endeudados y menos competitivos son los que salen del euro. Grecia es el país en el que todo el mundo piensa en estos momentos. La otra opción es que uno o más de los países más solventes y más competitivos sean los que quedan como países integrantes de un área más central dentro del euro. En este caso, nos referimos a Alemania. Pero, ¿realmente puede un país perteneciente al euro ser expulsado?. Precisamente, una de las debilidades del diseño institucional del área euro es que el Tratado de la Unión Europea no contempla el procedimiento para que un miembro pueda salir del euro. Sin embargo, aunque no es posible expulsar a un país del área euro, puede que la vida dentro del área sea tan difícil que sea el propio país el que prefiera abandonar la unión monetaria. Y es tan simple como que el Banco Central Europeo dejara de aceptar la deuda griega como colateral para financiarse. Este hecho precipitaría al país al default. Sin embargo, en este escenario, la salida no sería rápida. Habría que negociar múltiples aspectos y seguramente esto tomaría su tiempo. Por tanto, sería un hecho perfectamente, lo que aumentaría el coste de la salida para el país afectado, que, en cualquier caso, sería enorme. En cambio, el beneficio será la posibilidad de disponer de un tipo de cambio más competitivo

Una ruptura del área euro es altamente improbable, pero no imposible. Otros países o federaciones mucho más integradas políticamente se han derrumbado a lo largo de la historia.

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En Primer Plano

miembros del área no es previsible que ocurra en un futuro próximo debido a cuestiones de índole político. En primer lugar, existen dificultades de procedimiento: moverse hacia el federalismo fiscal requería modificar todos los Tratados, y éstos tendrían que ser ratificados por todos los parlamentos nacionales. Otro tipo de federalismo fiscal sería el que hiciera posible un mecanismo de transferencias desde el centro fiscal (supongamos responsable) hacia los estados en la periferia (supongamos irresponsables), donde los países que dan el crédito controlan las finanzas, el gasto público, los impuestos y las privatizaciones de los países beneficiarios. Este es un escenario casi imposible puesto que las regiones/países ricos no aceptarán hacer transferencias significativas a otras regiones/países, sin imponer esta condición; además, los países receptores es muy improbable que se avengan a renunciar a sus poderes y a su soberanía fiscal. Simplemente esta opción no podría llevarse a cabo. Pero dado que Europa ha sido pillada por sorpresa en esta crisis institucional y bancaria (no preparada ni institucional, ni políticamente, ni culturalmente ni psicológicamente), la limpieza de este desorden requerirá de algún tipo de transferencia fiscal. Una tercera opción es la emisión de eurobonos. Esta alternativa implicaría que se emitirían bonos con la garantía conjunta de los 17 estados miembros del área euro. Las ventajas de la emisión de eurobonos puede decirse que es un caso particular de los beneficios del federalismo fiscal, dado que se centra en el hecho de que al ser un mercado más amplio y más líquido para los eurobonos, el interés se centrará en seguir el tamaño medio del déficit y de la deuda a esa escala. En consecuencia, el tipo de interés medio sobre esta deuda probablemente se reduzca, debido a la caída en la prima de riesgo y de liquidez. Pero la emisión de eurobonos no eliminaría los problemas de sostenibilidad fiscal de los estados miembros y de los bancos en dificultades. Cambiando los incentivos, todavía podrían hacerse más graves los problemas de sostenibilidad fiscal de algunos países miembros. Es decir, los eurobonos no van a reducir per se los riesgos soberanos y los problemas bancarios de algunos países miembros, ni favorecerán per se una mayor disciplina fiscal de los países. En realidad, la reducción de la prima de riesgo de la deuda de los países con problemas y la incapacidad de los inversores para discriminar entre los países más prudentes y los menos prudentes podría reducir los esfuerzos para una mayor consolidación fiscal en la periferia. Así que los eurobonos no tampoco serían la solución a la situación actual. Sin embargo, en tanto que la emisión de


En Primer Plano

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¿Realmente puede un país perteneciente al euro ser expulsado?. Precisamente, una de las debilidades del diseño institucional del área euro es que el Tratado de la Unión Europea no contempla el procedimiento para que un miembro pueda salir del euro.

Lo más probable es que Grecia, Irlanda y Portugal sufran algún tipo de reestructuración.

y recuperar algo de aliento interno. A pesar de la probable reducción del peso de la deuda, de la recuperación de la propia moneda y de la recuperación del tipo de cambio, la salida de Grecia de la Unión Monetaria no admite ambigüedad: sería desastroso. Inversores y acreedores asumirían importantes pérdidas y el sistema bancario simplemente se derrumbaría. Este evento podría dar lugar a un efecto peligroso y es que una vez que se hubiera roto el tabú acerca de la salida de un país del euro, los mercados asignarían probabilidades de salida a otros países en una situación financiera débil y con baja competitividad. Y así, esto podría provocar salidas masivas de depósitos de estos países lo que crearía tensiones financieras severas. Este sería un mecanismo de contagio muy peligroso. La otra opción, dentro del escenario de ruptura, es la salida de uno o varios países fiscalmente saneado y competitivo. ¿Por qué un país como Alemania querría salir del euro?. Si un país como Alemania quisiera salir probablemente no lo haría solo. La nueva moneda de este grupo de países, pongamos que se denominara euro-plus, por ponerle un nombre imaginario, seguramente se apreciaría frente al euro, dado que dentro del euro se habrían quedado los países más incumplidores fiscalmente y menos competitivos. De esta manera, se eliminaría el riesgo para Alemania de un desplome de su sistema financiero. Esto, además, produciría una afluencia de depósitos hacia los bancos alemanes anticipando la creación de la nueva moneda y su consecuente apreciación. En cambio, el coste financiero para el resto de los países de una salida de Alemania del euro sería muy severa, dado que su exposición (activos, pasivos, contratos, etc) en euros vería reducido su valor dramáticamente. Bajo este escenario, aumentaría la probabilidad de destrucción del área euro.

Tercer escenario: implementación de un conjunto de reformas “improvisadas” por los acontecimientos

Los dos escenarios explorados podría decirse que son poco probables, cada uno por diversas razones. Si le ponemos al asunto un --

poco de imaginación y viendo cómo se han venido desenvolviendo los acontecimientos, podríamos pensar en un tercer escenario a partir del acuerdo de líderes el pasado mes de julio. Lo más probable es que Grecia, Irlanda y Portugal sufran algún tipo de reestructuración. El nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad que sustituirá al Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera dispondrá de un mecanismo de resolución para situaciones de insolvencia o para situaciones en las que sea necesario una reestructuración de deuda. Bajo este escenario, los acreedores privados serían los que soportaran la mayor parte de la carga de la reestructuración en las futuras crisis de deuda. Para situaciones de falta de liquidez y problemas de solvencia, se necesitaría un prestamista de última instancia y un creador de mercado de última instancia. Hasta ahora, los actuales mecanismos no disponen de los mecanismos ni de los recursos financieros para proporcionar liquidez a los actuales estados. El nuevo mecanismo e institución será capaz de comprar deuda de otros países tanto en los mercados primarios como secundarios, así como será capaz de prestar un apoyo financiero a través de líneas de crédito. Se han apuntado diferentes innovaciones institucionales que podrían encajar en este escenario: primero, se dotaría al Fondo de

Estabilidad con fondos del Banco Central Europeo; la segunda posibilidad, sería utilizar los recursos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para completar la dotación de fondos del EFSF; y la tercera sería eliminar los poderes de veto de los pequeños países sobre temas muy importantes. En este sentido es muy importante que dos aspectos de la capacidad de obtención de financiación del EFSF se mantengan separadas:


plazo hacia una mayor unión fiscal. En cambio, es de esperar que la Unión Europea ponga en marcha una serie de reformas institucionales, regulatorias y fiscales, aunque sea a trancas y barrancas, que permitan la supervivencia a largo plazo de la unión monetaria. La resolución de la actual crisis requerirá de la mayor capacidad política e institucional, pero no debemos esperar soluciones en línea recta sino que los políticos irán implementando lo más oportuno para cada momento, más que lo mejor a largo plazo para la Unión Europea. Esperemos que esta crisis fortalezca el futuro diseño de la Unión.

Es muy importante que dos aspectos de la capacidad de obtención de financiación del EFSF se mantengan separadas: su tamaño y la velocidad de reacción frente a las crisis.

Gonzalo Laguillo Díaz , Prof. de Entorno Socioeconómico para la Dirección. IIST

LA CRISIS DE LA DEUDA PÚBLICA EUROPEA ENCARECE LA FINANCIACIÓN DE LAS EMPRESAS

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En Primer Plano

su tamaño y la velocidad de reacción frente a las crisis. Para eso necesita tener como aliado al Banco Central Europeo ya sea para obtener préstamos del mismo o para poder vender la deuda de otros países. El BEI es una institución europea con una cantidad considerable de recursos públicos a su disposición. Podría, si las circunstancias fueran lo suficientemente terribles, redirigir sus objetivos (banco de desarrollo) para actuar como canal de apoyo para la deuda soberana de la UE y para los bancos europeos o incluso proporcionar este apoyo financiero con sus propios recursos. Otro aspecto sería el de mejorar la cooperación entre los países miembros. La reciente decisión de Finlandia de cubrir su porcentaje de participación en el segundo rescate a Grecia es un ejemplo claro de que es posible mejorar la cooperación entre los países miembros para poder proporcionar ayuda financiera efectiva a cualquier otro estado miembro. Bajo estas condiciones, un procedimiento de cooperación mejorada ayudaría a implementar determinadas medidas sin el concurso de un país pequeño (Finlandia responde del 1,8% de la garantía total del segundo rescate). En resumen, hemos pretendido poner un poco de claridad en las alternativas que emergen ante la enorme crisis de deuda soberana que está viviendo Europa. Sinceramente, no es de esperar una ruptura del euro ni que el euro avance a corto


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» Datos Estadísticos DATOS

ACTIVIDAD Y DEMANDA

Oferta Índice de producción industrial Licitación oficial total (Miles euros) Viviendas iniciadas Viviendas terminadas Hipotecas constituidas urbanas (Miles euros) Inversión extranjera.Inv.bruta efectiva(Mil.euros) Viajeros en establecimientos hoteleros Pernoctaciones en establecimientos hoteleros Gasto medio diario por turista (Euros) Demanda Matriculación de turismos Índice de comercio al por menor Índice de ventas en grandes superf. de Andalucía Índice de producción indust. Bienes de consumo Índice de producción indust. Bienes de equipo

PERIODO

ESPAÑA ANDALUCÍA ESPAÑA

125,3

123,6

0,1

0,7 2Trim-11

125,6 99,2 98,0 127,2 89,9 119,9 135,4 126,1 131,3 107,6 143,6 137,4

96,5 99,4 119,0 96,3 119,2 133,8 123,8 130,4 102,0 138,8 134,3

0,2 2,0 -0,7 9,1 -4,2 -4,3 0,9 -0,5 -0,5 -6,1 7,0 0,3

2Trim-11 -0,1 2Trim-11 2,8 2Trim-11 0,9 2Trim-11 3,2 2Trim-11 -4,1 2Trim-11 1,2 2Trim-11 -0,2 2Trim-11 -0,4 2Trim-11 -6,9 2Trim-11 8,4 2Trim-11 -1,7 2Trim-11

65,8 64,3 158.920 2.038.477 3.103 23.017 5.840 41.248 931.852 5.879.517 76.042 6.878.296 1.701.353 10.590.214 6.017.372 41.513.116 62,2

-4,6 -59,1 -27,1 -46,3 -37,0 -91,7 -1,0 -0,4 -0,1

0,6 ago-11 3,1 may-11 -27,7 1Trim-11 -44,7 1Trim-11 -41,9 jun-11 182,9 1Trim-11 5,6 ago-11 6,2 ago-11 2Trim-11 3,6 ago-11 -0,3 ago-11 jul-11 3,1 ago-11 9,4 ago-11

7.094 91,6 91,6 63,9 45,4

48.262 94,9 76,4 47,8

-0,1 -3,3 -6,4 -4,8 4,6

105.638

1.144.471

2,7

2,3 1Trim-11

222.241 48.401

1.763.282 587.551

-2,2 -35,9

-0,3 1Trim-11 -5,3 jun-11

111,4 108,4 109,7 126,2 1.514,2 2,39

111,9 109 110,3 124,9 1.752,1 2,65

2,9 1,6 2,1 7,8 -4,8 1,00

3,0 ago-11 1,6 ago-11 2,2 ago-11 7,3 ago-11 -5,2 2Trim-11 1,33 jul-11

Comercio exterior Exportaciones (Miles euros) Importaciones (Miles euros)

1.752.663 17.953.510 2.478.827 21.878.360

9,6 16,4

10,8 4,6

Mercado de trabajo Población de 16 y más años (Miles personas) Activos (Miles personas) Ocupados (Miles personas) Parados (Miles personas) Tasa de actividad (%) Tasa de paro (%) Tasa de empleo (%) Paro registrado (Nº de personas) Afiliados en alta a la SS.Régimen general (Nºpers) Afiliados en alta a la SS. Total (Nºpers)

3.331,6 2.235,1 1.602,1 633,0 67,09 28,32 48,09 461.924 1.014.004 1.539.302

Indicadores financieros Depósitos del sector privado en el sistema bancario (Mill.euros) Créditos al sector privado del sistema bancario (Mill.euros) Efectos de comercio impagados devueltos(Mil.eur) Precios y salarios Índice de precios de consumo IPC subyacente IPC. Alimentación y bebidas no alcohólicas IPC. Vivienda Precio medio del m2 en la vivienda libre (euros) Aumento salarial pactado

jun-11 jun-11

3.450,2 6.781,8 38.481,2 2Trim-11 1.732,6 3.967,7 23.136,7 2Trim-11 1.186,7 2.788,9 18.303,0 2Trim-11 545,9 1.178,9 4.833,7 2Trim-11 50,22 58,51 60,12 2Trim-11 31,51 29,71 20,89 2Trim-11 34,40 41,12 47,56 2Trim-11 481.170 943.094 4.226.744 sep-11 872.077 1.886.084 13.339.513 jul-11 1.321.674 2.860.982 17.591.403 jul-11

Internacional

PIB a precios de mercado (Mill. euros corrientes) VAB a precios bsicos. (índices de vol. encad. 2000=100) Agricultura, Ganadería y Pesca Ramas energéticas e industriales Energía Industria Construcción Servicios Gasto en consumo final de los hogares Gasto en consumo final Formación bruta de capital Exportaciones Importaciones

ANDALUCÍA

VARIACIÓN INTERANUAL

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Fecha de actualización: 13 de julio de 2011

San Telmo

Indicadores Económicos

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Boletin Perspectivas Socioeconómicas San Telmo Septiembre 2011