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Nuestras Actividades

BUENAS Miraflores NUEVAS Setiembre 2009

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- Servicios de los Domingos: Tradiciones (8am)* Entre Amigos (10am* / 12m* / 6:30pm) - Verdades Fundamentales y Bautismo (10am) - Estudios Bíblicos (10am) - Grupos Pequeños: Adolescentes (12m) - Grupos Pequeños: Jóvenes (5pm)

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- Bazar de Amor (4:30pm) - Grupos Pequeños: Hombres (8pm)

Del conflicto a la reconciliación

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- Verdades Fundamentales y Bautismo (7:30pm)

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mi

- Roca Sólida (7:30pm)

ju

- Estudios Bíblicos (7:30pm) - Grupos Pequeños: Mujeres (10am) - Grupos Pequeños: Mujeres (7pm)

Cuando la carreta está demasiado cargada

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sab

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- Celebremos la Recuperación (7:30pm) - Reunión de Misiones (8pm) - Alpha para jóvenes (de 17 a 24 años) - Verdades Fundamentales y Bautismo (5pm) - Estudios Bíblicos (5pm) - Servicio de los Sábados: Entre Amigos (6:30pm)* Celebración (8:30pm) - Grupos Pequeños: Adolescentes (6:30pm) - Grupos Pequeños: Jóvenes (8:30pm) - Grupos Pequeños: Adultos Jóvenes (8:30pm) - Grupos Pequeños: Matrimonios (8:30pm) - Grupos Pequeños: Mujeres (8:30pm)

Poniéndose de acuerdo para formar a los hijos (2º parte) * Ministerio con Niños

Nuestra Declaración de Propósitos Alcanzar con el mensaje de Jesucristo, a toda persona integrándola en la familia cristiana de modo que crezca en los valores de Cristo, sirviendo fielmente y adorando a Dios. Av. Benavides 1696 Miraflores Telf. 447- 2495 e-mail: iglesia@alianzamiraflores.org / web: www.alianzamiraflores.org

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Seguimos con nuestra serie:

Del escritorio del pastor.

Es una pregunta que para muchos que leen esta pequeña revista puede resultar urticante. Las razones pueden ser múltiples. También puede no haber aparente razón para sentir intranquilidad frente a una cuestión de este tipo.

paz porque no estamos solos en la tarea de darle propósito a nuestra vida. El Señor ha prometido acompañarnos en todo el proceso. Lo que necesitamos es aprender a oír Su voz y obedecerle.

Sin embargo, enfocando el tema sin arrebatos impulsivos, sino con la tranquilidad de quien busca equilibradas respuestas, puede resultar provechoso dejar el frenético andar de nuestros días, donde no tenemos tiempo ni para comer, para meditar con el deseo de hallar luces el final de nuestras inquietudes personales.

Por todo lo expuesto, las siguientes semanas constituirán un verdadero desafío. Estará en juego nuestro futuro y quizás también el de nuestra familia. Estemos atentos. Dios tiene un plan para cada vida.

En pocas palabras, la pregunta busca hallar el propósito de nuestra vida. En unos días comenzaremos una serie de mensajes que nos ayudarán a responder esta importante pregunta. No importa si somos o no conscientes de la urgencia en tener una respuesta adecuada, la ausencia de una propuesta de vida que conteste la cuestión nos conducirá a una vida sin propósito. Cuando tenemos una perspectiva cristiana de la vida se hace sencillo comprender que Dios nos ha puesto aquí con un propósito que está íntimamente ligado al tiempo y al espacio. Estamos aquí, viviendo en esta desordenada ciudad, con múltiples problemas, en un tiempo lleno de incertidumbre.

No nos dejemos influenciar por los factores de perturbación que ocurren en nuestro país. Ni tampoco por las tensiones internacionales. Que el afán no enturbie nuestro entendimiento que hay que vivir un día a la vez. El pasado está muerto. El futuro todavía no llegó. El Señor Jesús dijo: Basta a cada día su propio mal. Pero como reclama el dicho: “No dejemos que el árbol nos haga perder de vista el bosque” Que nuestro Dios nos ayude a encontrar con claridad el propósito que Él tiene para nuestra vida. Es el anhelo de tu pastor. Roberto Bastante

Al meditar así, nuestro ser interior se llena de

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Poniéndose de acuerdo para formar a los hijos ¿Se puede conseguir? I I

argumento con algún proyectil verbal de este estilo: "Esto es lo que pienso, pero como sé que tú nunca me escuchas ni me harás caso, no sé si valga la pena decírtelo". • Saber ceder en lo accidental, no dar demasiada importancia a algunas decisiones. Si tu hijo no quería comerse la ensalada y tu esposo le dijo que al menos se comiera la mitad, no puedes hacer una tragedia diciendo que no, que tu esposo ha sido exageradamente tolerante, que debió exigir al niño comerse hasta la última hoja de lechuga, que lo está tristemente maleducando... No, no exageres. Quizá el niño realmente no era capaz de acabar con toda la lechuga y el haber logrado que se comiese la mitad fue muy formativo. • Evitar muchos problemas de desacuerdo. Para esto escribir en un papel las normas básicas de la casa y las consecuencias al transgredirlas. Esta nota debe estar colocada en un sitio de fácil acceso para tus hijos (en la puerta de la refrigeradora, en sus habitaciones...). Reúnelos en "asamblea", lee y comenta en voz alta estas normas. Asegúrate de que todos los miembros de la familia lo hayan entendido, hasta el más pequeño. Seguramente, no preguntarán tanto a los padres si tienen claro cómo actuar en cada momento.

Situación C: Entre los padres hay diferencias significativas en los criterios de cómo formar a los hijos... Recordando el tema tratado en la edición anterior, seguimos con algunas recomendaciones prácticas: • Preguntar a tu pareja cuáles son sus razones y escucharlas. No oír por oír, o por dar la sensación diplomática de que uno está prestando atención. Escuchar, 4

escuchar con amor, detectar lo razonable de la opinión del otro. • Exponer tu propia razón con sencillez, sin sobresaltos, sin victimismos, sin aliñar tu

• La siguiente estrategia es tan sencilla como eficaz. Reúnete con tu cónyuge en casa, en un restaurante... en cualquier sitio, sin prisas, ni hijos, pero con un lápiz y un papel. Hagan un listado de las tareas que a diario se presentan en casa relacionadas con la formación de los hijos

y repartan responsabilidades. En realidad, no son tantas si se clasifican por conceptos: higiene (dientes, ducha...), sueño (hora de irse a la cama, rutina...), actividades extraescolares, deberes... El tema de horarios es de especial importancia. Este punto deben dejarlo muy claro y por escrito, para que sus hijos también sean conscientes de ello. Les sorprenderá ver cómo actividades que normalmente eran pesadas y desagradables para un miembro de la pareja, pueden llegar a hacerse agradables para el otro. • Ganarse el respeto de los hijos a veces implica saber reconocer cuando uno se ha equivocado y pedir perdón. Es muy humano reaccionar ante los desafíos de los hijos y sus muchas estrategias "defensivas" con sentimientos muy cargados, a veces impulsivamente. No pasa nada si... sabes reconocerlo, pedir perdón y llegar a una solución intermedia. Lo mismo ocurre con tu cónyuge. Llegar a acuerdos satisfactorios para ambos padres es a menudo complicado y, en ocasiones, nos saltamos esos acuerdos. Saber reconocer nuestra falta es una manera también de unificar criterios y aumentar el respeto entre la pareja, necesario si queremos que nuestros hijos nos respeten. • Leer juntos libros o material sobre pautas de formación de los hijos. • Asistir juntos a un taller de Escuela de Padres. • Intercambiar opiniones con otros matrimonios amigos en los que se observa una labor formativa en equipo.

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Situación D: su hijo sólo respeta a uno de los dos • Tu hijo debe percibir un apoyo ilimitado del uno con el otro. Si el niño percibe que uno de los dos se ha convertido en su cómplice a la hora de enfrentarse con el otro, se está entrando peligrosamente en el juego inteligente del niño. Si en cambio, el niño se topa con un "muro" de respaldo mutuo, cesará en su intento de dividir su respeto. Por ejemplo, si después de que tu hijo falta el respeto a tu cónyuge y éste le increpa, tú apoyas a tu cónyuge físicamente (le abrazas, le pasas la mano por la cintura o el hombro...) y le reprendes enfáticamente, como si la falta de respeto te la hubiera hecho a ti también, el niño percibirá que haciendo sufrir a uno de los dos también hace sufrir al otro y que en las cosas importantes están de acuerdo SIEMPRE. • Es importante que no intervengamos cuando el progenitor, al que le han faltado el respeto o le han desobedecido, está recriminando al hijo. Hacerlo le restaría autoridad, ya que nuestro hijo vería en nuestro apoyo una manera de "defenderlo" ante su falta de autoridad. Lo que hay que hacer es darle tiempo para actuar y secundar su decisión, sea la que sea, con palabras y con las manifestaciones físicas anteriores. Si no estás de acuerdo con la reacción de tu cónyuge, después de apoyarle ante tu hijo, puedes hablarle y demostrarle tu desacuerdo, haciéndole ver tu postura ante la situación. • No digas eso que nos resulta a todos tan fácil: "No lo sé... pregúntale a tu papá/ tu mamá. Haz lo que él/ella te diga". Resta autoridad y te coloca ante tu hijo en inferioridad de condiciones frente a la otra parte. Pareciera que tú no sabes tomar las 6

decisiones y que es tu cónyuge quien tiene el privilegio de la decisión. En su lugar, si no sabes qué postura tomar, di: "Hablaré con papá/mamá y te diremos que pensamos de esto" o bien "estoy muy enfadado/a, necesito pensar y luego hablaré contigo". Un último consejo: Durante la siesta, no den permisos. Elena Roger Gamir Arturo GuerraArias Qué importante es formar bien a nuestros hijos, como tan importante resulta, también, el estar de acuerdo en los criterios para formarlos. En Génesis 2:8: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”, se habla de ese proceso que debe de darse en todo matrimonio, hasta llegar a una unidad no sólo física, sino también en la formación de los hijos, como en otras áreas de un matrimonio. “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!… Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” Eclesiastés 4:9-12 “¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?”Amos 3:3 Dios nos bendiga en la formación de nuestros hijos. Rolando Cárdenas Rolando Cárdenas rcardenas@alianzamiraflores.org

Después de unas cortas vacaciones de cielo gris, llovizna permanente, muchas chalinas y chuyos, la temperatura empieza a subir nuevamente con el retorno a las aulas, dejando atrás las largas horas de sueño, las reuniones extendidas por la noche, la comunicación permanente por el messenger, las citas improvisadas para salir a pasear y tantas otras cosas que, quizá, convirtieron a estas vacaciones en “inolvidables” o “desastrosas”.

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urante el período de clases la vida de un estudiante está enmarcada por la responsabilidad, siendo la más “detestada”, al menos eso creo, el tener que despertarse muy temprano por la mañana, amén de otras obligaciones como los trabajos individuales, trabajos grupales, el horario de clases, que va desde muy temprano por la mañana hasta las primeras horas de la tarde, o desde temprano por la tarde, hasta la noche. Todo este programa de estudio contribuye a que la agitada vida social de un estudiante disminuya, o se elimine. Pero las vacaciones son épocas muy especiales y esperadas, pues constituyen la recompensa al esfuerzo, sacrificio y diligencia que muchos alumnos ponen alcanzar sus objetivos al finalizar cada

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período de estudios. Las vacaciones son como el tanque de oxígeno que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo necesitan en razón del desgaste intelectual, emocional y físico durante el proceso académico, además de la presión que reciben por destacar, para hacer frente a un mundo cada vez más competitivo en el ámbito laboral. Antes de continuar con la demanda de tus estudios, sería bueno hacer un alto para reflexionar si tus vacaciones contribuyeron al propósito de oxigenar tu tanque espiritual, anímico y físico. Cuando hablamos del tanque espiritual, estamos hablando de saber invertir tu tiempo de descanso y diversión en actividades que no comprometan tu fe y conducta, sino en seguir las instrucciones que el apóstol Pablo le

dijera a Timoteo: “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. Cuando hablamos del tanque anímico, estamos hablando de cuidar tu mente, tus emociones y tu voluntad. En realidad, debemos ser conscientes de que la mente es el blanco de los ataques de un sistema que quiere hacernos vivir en forma alienada, y si permitimos que nuestra mente sea bombardeada por dichos pensamientos, entonces nuestras emociones se van a ver afectadas y manejadas por nuestros deseos, y nuestra voluntad, debilitada. Cuidar el ser anímico implica desear, como el niño recién nacido, la leche espiritual no adulterada que es la Palabra, para que por ella crezcamos y

no nos rindamos a un mundo consumista, hedonista y esnobista. Y por último, cuidar nuestro cuerpo implica que debemos alimentarnos adecuadamente, descansar lo suficiente y hacer ejercicios para eliminar el stress. Hacer uso correcto de las vacaciones significa aprovechar la oportunidad para renovarte en forma integral, con la finalidad de estar preparado para responder a las exigencias propias del día a día. Ricardo Jimenez Consejero de Jóvenes (de 12 a 24 años) rjimenez@alianzamiraflores.org jovenes@alianzamiraflores.org

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al final de cada jornada, no queda nada de él. Además, la secularización implica una afirmación de realidades inmanentes, junto con la negación de lo trascendente. La secularización es una visión del mundo en un estilo de vida más orientado a lo profano que a lo sagrado, a lo que el hombre moderno concibe como “lo natural”, con un total enfoque a lo no religioso, que no toma en cuenta lo sobrenatural, conforme a los propósitos eternos de Dios. La secularización tiene que ver con el enfoque en los cambios de modos de pensar, de sentir y de actuar, lejos de Dios. esde que Dios determinó la maldición de la tierra a causa del pecado del hombre, conforme lo podemos leer en el primer libro de la Biblia, Génesis (3:17-19) donde dice: “Maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te producirá y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado, polvo eres y al polvo volverás”; desde entonces y hasta nuestros días, el mundo es y seguirá siendo totalmente hostil para el hombre. El mundo, como sistema de maldad, ejerce una tremenda presión, que se ha convertido en compañera inseparable del hombre. A medida que pasa el tiempo, esta presión adquiere más peso, porque el mundo en su afán de ser mundo, se va secularizando, ya que es alimentado diariamente por el humanismo, el racionalismo, el creciente poder personalizado, la influencia del avance de la ciencia, la tecnología moderna, 10

todo lo cual está conduciendo a la humanidad a la ruptura de las buenas estructuras tradicionales como la familia, la iglesia, la ciudad a la que pertenecemos, el barrio en que vivimos, los hombres que somos, la relación con otras personas. Todo este avance de la sociedad ha contribuido al “desencantamiento” del mundo moderno. El hombre tiene necesidad de trabajo para subsistir, pero un trabajo que satisfaga, que tenga sentido. Sabemos que el trabajo fue creado y ordenado por Dios, pero por la influencia de Satanás y la caída del hombre, el trabajo se endureció, echándose así a perder el plan original de Dios. Muchos de los hombres modernos, en su diaria lucha por subsistir, se sienten como una naranja que ha sido cortada, puesta en un exprimidor para extraerle el jugo; la presión que se utiliza para lograr el fin deseado, deja la naranja totalmente seca y lista para ser echada al tacho de los desperdicios. Así es el día a día del hombre,

Por todo esto es que el apóstol Pablo advierte a la iglesia: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofía y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” Col.2:18 El enunciado que hace Pablo es una seria advertencia al mundo cristiano. Las filosofías y sutilezas del siglo XXI no son otra cosa que la expresión de un serio peligro que trata de alejarnos cada día más de la fe cristiana, por la que el apóstol, dirigido por el Espíritu Santo, nos dice que el mundo secular en el cual vivimos y nos movemos no es neutral y por el contrario clama por ser exclusivamente secular y, entonces, con gran voz y con misteriosos sonidos de “dulces cantos de sirena”, dirige sus tentáculos cual pulpo tratando de envolver a la humanidad con el propósito de secularizarla, para lo cual se vale de todo aquello que ataque a nuestros sentidos, utilizando con gran provecho para su parte,

de los medios de comunicación, ya sean estos escritos, radiales o televisivos. El apóstol Pablo nos dice que debemos actuar con sabiduría e inteligencia espiritual, sabiendo distinguir entre lo que el mundo ofrece y lo que ya ha determinado Dios para los que le buscan de todo corazón. Sabiendo que el hombre es libre para escoger el modo de vida que le haga feliz, le plantea sólo dos opciones, para que pueda escoger sólo una: “o vives conforme a los rudimentos del mundo” o vives “según Cristo”. Ya está puesta tu vida actual y futura, frente al balancín de la vida. ¿A qué lado depositarás tu peso? Recuerda que Cristo dijo: “Venid a mi, todos los que estéis trabajados y cansados, y yo os haré descansar”. A todo esto hay que sumar un enemigo adicional, el “yo”, la vida centrada en uno mismo, en la vida llena de la insensatez de los gálatas, que en su fascinación por no oír ni obedecer la verdad, habían sucumbido en las obras de la carne “que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejía, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas” (Ga.5:19-21); es decir, estaban viviendo una vida contraria al Evangelio del Señor Jesucristo, que es una vida en el Espíritu “que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza” (Ga.5:22,23). El “yo” va producir en nosotros una vida egocéntrica, que piensa en acumular r i q u e z a s , t e n e r p o d e r, a d q u i r i r conocimientos, tener títulos y todo lo demás que el mundo secular ofrece.

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A continuación voy a presentar algunos aspectos en los cuales se mueve el mundo moderno. Te invito a que con toda transparencia y honestidad marques en los circulitos de la izquierda de cada frase, lo que tú quisieras que se cumpla en ti: Cabeza de un país del primer orden Experto en negocios internacionales El hombre más rico del mundo Un excelente constructor de viviendas, parques, etc. Un brillante músico. Un eximio escritor El comandante general de una gran fuerza militar ¿Marcaste?. Bueno, te quiero informar que los enunciados anteriores no es la compilación de lo que desean ser varios hombres, sino que se trata del resumen de lo que llegó a ser un solo hombre por el paso de esta vida. Se trata del rey Salomón cuya historia puedes encontrar en el primer libro de Reyes (caps. 1-7). Sin embargo, estos logros no llegaron a llenar su vida de satisfacción, y al contrario, en su búsqueda de la felicidad y del sentido de la vida, le sirvieron para escribir sobre la crisis de vacío que había en su vida, crisis que su pluma plasmó en el libro de Eclesiastés, haciendo preguntas que aún están vigentes en la sociedad de hoy, como: “¿Qué es lo que fue?” ; “¿Hay algo de lo que se puede decir: He aquí esto es nuevo?”; “¿Qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol?”; “¿quién comerá, y se cuidará mejor que yo?”; y podemos ir sumando a la lista muchas preguntas más, llenas de filosofía sobre su propia vida. Filosofía que él mismo se encarga de 12

contestar, con los caracteres que le dicta el vacío de su conciencia: “No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí todo era vanidad y aflicción de espíritu y sin provecho debajo del sol”. Cuanta diferencia con una vida centrada en Cristo, donde hay plenitud de vida, donde el gozo es permanente, sin importar las circunstancias por la que puedas estar pasando. El secreto es tener comunión con El, y cuando sientas el peso de la vida sobre tus espaldas, cuando “la carreta esté demasiado cargada”, haz lo siguiente - Invita a Jesús a reinar y gobernar tu vida y pídele sabiduría y orientación. - Pídele a Dios que te revele cuál es el próximo paso que tengas que dar, a medida que avanzas por la vida. - Ten fe, que lo que tiene que ser hecho, será hecho; y - Estate abierto a la guía del Espíritu Santo y te sorprenderás por el gozo y la libertad que tendrás al entregar tus planes a Dios y cooperar con los de El. Ven el lunes a nuestra reunión de hombres, a las 8pm., y cuéntanos cual ha sido el resultado de llevar una vida centrada en Jesús y no conforme a los rudimentos del mundo. Tu amigo Carlos. Carlos Cavero Consejero de hombres ccavero@alianzamiraflores.org

n el matrimonio, generalmente, los conyugues pasan mucho tiempo separados, cada uno en sus ocupaciones. Hay que empezar el día con nuestro devocional. Todos los días tendremos tentaciones de todo tipo, por lo que es necesario mantener hábitos de defensa provistos por la Palabra del Señor, para vivir en victoria. Nuestra vida victoriosa en Cristo, nos prevé un mejor ánimo, una derrota nos pone de mal humor, estos resultados influyen en nuestro matrimonio. A continuación transcribimos “un modelo” de oración (no un rezo). Les proponemos establecer una disciplina de oración matutina igual, o con palabras propias; mejor aún, sume palabras, necesidades, propósitos y será de gran ayuda. ¡Inténtelo! ¡Pruébelo! Está basado en el contenido de Efesios 6:10 al 18, pasaje bíblico muy conocido que nos habla de LA ARMADURA DE DIOS PARA UNAVIDAVICTORIOSA.

ORACIÓN MATUTINA Al empezar este día me dirijo a ti Padre, en el nombre de Jesús. Gracias por asegurarme victoria hoy, si sigo tu plan de batalla. Así que por fe reclamo victoria sobre _________________________ (nombrar las cosas o problemas a enfrentar en el día). 1. Para prepararme para la batalla que viene, por fe me pongo el cinto de la verdad. La verdad acerca de ti, Señor, tú eres un Dios soberano, que sabes todas las cosas acerca de mí, tanto mis puntos fuertes como mis puntos débiles. Señor, tú sabes mis flaquezas y has prometido no permitir que sea tentado mas allá de lo que puedo soportar. La verdad acerca de mí, Señor, es que soy una criatura nueva en Cristo y he sido libertado del poder del pecado. El Espíritu Santo vive en mí, y me guiará y me advertirá cuando el peligro se aproxima. Soy tu hijo, y nada puede separarme de tu amor. La verdad es que tienes un propósito para mí en este día, alentar a alguien, compartir con alguien, amar a alguien.

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2. También, Señor, deseo por fe ponerme la coraza de justicia. Por medio de ésta guardaré mi corazón y mis emociones. No permitiré que mi corazón se apegue a nada que sea impuro. No permitiré que mis emociones dirijan mis decisiones. Las afirmaré en lo que es correcto, bueno y justo. Viviré hoy por la verdad y no por lo que siento.

mente. Puede ser que sienta el impacto de su ataque, pero nada puede penetrar este yelmo. Yo me propongo detener cada pensamiento impuro y negativo que venga a la mente. Y con el yelmo de la salvación, esos pensamientos no seguirán adelante. Me propongo llevar cada pensamiento cautivo; permaneceré en lo que es bueno y agradable a ti.

3. Señor, en esta mañana me pongo las sandalias del evangelio de la paz. Estoy disponible para ti, Señor. Envíame donde tú quieras. Guíame a aquellos que necesitan ánimo o ayuda. Úsame para

6. Por último, tomo la espada del espíritu que es tu Palabra. Gracias por el precioso regalo de tu Palabra. Es fuerte, y poderosa y capaz de vencer aun los ataques más fuertes de Satanás. Tu Palabra dice que no tengo la obligación de obedecer los deseos de la carne. Tu palabra dice que el que esta en mi es mas grande que el que esta en el mundo. Así que por fe, tomo la fuerte y poderosa espada del espíritu, que es capaz de defenderme en tiempos de ataque, confortarme en tiempos de tristeza, enseñarme en tiempos de meditación, y permanecer contra el poder del enemigo en bien de otros que necesitan la verdad para ser liberados.

resolver conflictos donde quiera que surjan. Haz que mi presencia lleve calma en cada circunstancia donde tú me pongas. No tendré prisa ni apuro, pues mi horario está en tus manos. No dejaré rastro de tensión ni de temor. Dejaré huellas de paz y estabilidad donde quiera que vaya. 4. Ahora tomo el escudo de la fe, Señor. Mi fe está en ti y solamente en ti. Sin ti nada puedo hacer. Contigo, todo lo puedo. Cualquier tentación que venga a mi camino, no puede penetrar tu mano protectora. No temeré, porque tú vas conmigo a través de todo este día. Cuando soy tentado, clamaré mi victoria en alta voz de antemano, porque tú has prometido victoria a aquellos que andan en obediencia a tu Palabra. Así que por fe clamo victoria aun ahora al orar. Señor, tú sabes cuáles son las tentaciones y has provisto la salida. 5. Señor, por fe me pongo el yelmo de la salvación. Tú sabes cómo Satanás bombardea mi mente día y noche con malos pensamientos, dudas y temores. Me pongo este yelmo que me protegerá la 14

Así que, Señor, ahora me regocijo porque me has escogido para representarte a ti en este mundo, donde reinan la muerte y la perdición. Que otros puedan ver a Cristo en mí, y que Satanás y sus huestes tiemblen cuando tu poder se manifieste en mí. En el nombre de Jesús,Amén. Tomado y adaptado de “Tentado no cedas” de Charles Stanley. (PAG 113-115)

por Abel y Estela Cueva. Abel Cueva Consejero de Matrimonios jacueva@alianzamiraflores.org

«Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la misma manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros» (Colosenses. 3:13)

En el camino que lleva a la reconciliación, hay un paso fundamental: el perdón. Es el sello que rubrica el final de una disputa y constituye el ingrediente más distintivo en cualquier conflicto de quienes nos decimos cristianos. El perdón está en el corazón mismo del Evangelio. Todo el mensaje cristiano gira alrededor del perdón de Dios a través de la cruz de Cristo y nos impele a nosotros, como discípulos suyos, a ofrecer o a suplicar perdón allí donde sea necesario. Fallar u obedecer en este punto, viene a ser un test básico de nuestra madurez cristiana. ¿Qué nos enseña la Palabra de Dios sobre este tema? Necesitamos entender bien qué es perdonar y sus implicaciones prácticas.

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l perdón va más allá de la paz. La paz no siempre es posible. A pesar de todos los pasos y esfuerzos comentados en charlas o conferencias; a pesar de la mejor disposición que uno pueda tener, hay ocasiones en que no se logra restaurar una relación rota. El apóstol Pablo ya lo deja entrever en su clara exhortación a la paz: «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Romanos. 12:18). Pablo, hombre curtido en mil conflictos, inicia el versículo con dos notas previas: «si es posible» y «en cuanto dependa de vosotros». Estas dos pequeñas cláusulas le dan un toque de realismo imprescindible y nos liberan de expectativas exageradas. La paz no siempre es posible sencillamente porque es cosa de dos, no depende de una sola parte. Nuestra responsabilidad -lo que se espera de nosotros- es intentarlo, tomar la iniciativa, hacer todo lo posible para llegar a «estar en paz con todos los hombres». Los resultados ya no están en nuestras manos. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc. 23:34). El ejemplo del Señor Jesús es bien elocuente. En ningún momento Él regateó esfuerzos para estar en paz con sus contemporáneos, a los que amó hasta el momento mismo de su muerte. Sin embargo, a pesar de su carácter santo e irreprochable, vivió rodeado de enemigos que, en último término, le llevaron a la cruz. ¿Cómo se explica esta paradoja? No podemos acercarnos al tema de la reconciliación olvidando la realidad del pecado. Vivimos en un mundo donde el diablo tiene como una de sus metas dividir, separar, alzar muros entre las personas. Por esta razón, habrá ocasiones en que todos nuestros esfuerzos por lograr la paz serán baldíos. El perdón, sin embargo, no 16

necesita de la paz. No depende de la reconciliación, va más lejos de la restauración de la relación. El ejemplo del Señor, de nuevo, nos marca la pauta. Clavado ya en la cruz, ridiculizado y torturado por los enemigos a los que había intentado amar, cerca ya de la agonía, pronuncia unas memorables palabras que contienen, en forma de síntesis luminosa, el meollo del Evangelio: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Aunque la reconciliación no sea posible, siempre hay algo que el cristiano puede y debe hacer: perdonar. La práctica del perdón Transformando heridas en cicatrices. Perdonar implica eliminar todos los sentimientos y pensamientos negativos hacia la otra persona. El resentimiento, el odio, el deseo de venganza deben desaparecer con el perdón genuino. En este sentido, perdonar es un proceso similar a la curación de una herida: al principio está abierta, sangra fácilmente y duele, pero una vez que se ha convertido en cicatriz, ya no duele ni sangra. El perdón es como transformar heridas abiertas en cicatrices. De esta ilustración se desprenden varios aspectos importantes. Un proceso largo y costoso. La disposición a perdonar puede –y debería- ser inmediata; ésta es la voluntad de Dios, pero llegar a completar el proceso emocional y moral del perdón suele llevar su tiempo. Hay un camino a recorrer desde el momento en que se decide perdonar hasta que se hace efectivo. Recordemos el caso de José en el Antiguo Testamento: perdonó a sus hermanos (Génesis. 45 y 50), pero no antes de pasar por un dilatado proceso (seguramente meses) en el que tuvo que

luchar contra sus propias reacciones. Es importante, sin embargo, afirmar desde el primer momento: «estoy decidida/o a perdonar, aunque la curación de mis heridas requiera más tiempo». Puedes hacerlo tú sola(/o). El perdón puede ser unilateral: yo puedo -y debo– perdonar, aunque la otra persona se muestre reacia a perdonar o ser perdonada. Puedo perdonar en la intimidad de mi corazón, en secreto, sin que la otra parte lo sepa. Este fue el caso de Esteban cuando, a punto de morir, exclamó: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado» (Hechos. 7:60). Debemos estar dispuestos a perdonar aunque no se nos pida, o incluso cuando siguen ofendiéndonos. ¿Amigos de nuevo? La meta primera del perdón no es que las partes enfrentadas vuelvan a ser amigas, sino que eliminen el veneno de su corazón. Hay veces en que es imposible volver al mismo tipo de relación después de una ofensa grave. Así ocurre, por ejemplo, en algunos casos de divorcio. Dios no nos pide un ejercicio de masoquismo restaurando relaciones imposibles. La reconciliación es un resultado deseable, pero no siempre posible. Pero sí que nos pide amar al ofensor con el amor sobrenatural que es fruto del Espíritu, el ágape de Cristo. Alguien dijo que el perdón es la mejor manera de librarse de los enemigos. Esta es exactamente la idea de Romanos. 12:20-21. ¿Perdonar requiere olvidar? La mente humana es como un álbum de recuerdos que permanece para siempre. No podemos esperar que el perdón borre estas memorias; esto sería absurdo. Cuando hay perdón, el recuerdo de una experiencia dolorosa sigue

ahí, pero ya no evoca sentimientos negativos u odio. La idea de la cicatriz nos ayuda a entenderlo: la cicatriz es el recuerdo de un trauma pasado; queda ahí para siempre, pero ya no duele ni sangra ni se infecta. La herida está cerrada. No podemos borrar los recuerdos de nuestra mente, pero sí podemos quitar el veneno de esos recuerdos. En realidad, recordar puede ser positivo porque nos evita repetir los mismos errores o faltas. Alguien dijo, refiriéndose al holocausto judío, que recordar es la mejor vacuna para no repetir. El problema con la frase «yo perdono, pero no olvido», frecuente en labios de algunas personas, es que siguen albergando deseos de venganza y resentimiento en su corazón. No hay un simple recuerdo; es el recuerdo más su correspondiente dosis de veneno. Esta actitud sí es pecado. Dios es el único que puede perdonar y al mismo tiempo olvidar, porque Él está fuera del tiempo: «Yo, yo soy el que borro tus rebeliones... y no me acordaré de tus pecados» (Isaías. 43:25). Aprendiendo a perdonar Un antiguo proverbio latino dice: «Errar es humano, perdonar es divino». Si el perdón tiene un origen divino, ¿cómo estimular esta práctica tan importante en las relaciones humanas? El aprendizaje del perdón se fundamenta en dos grandes realidades, cuya ausencia va a dificultar mucho un perdón genuino: Ser conscientes de nuestros pecados Tomar conciencia de nuestras propias faltas es el requisito inicial para perdonar. Si no somos capaces de ver primero «la viga» en nuestro propio ojo, difícilmente llegaremos a perdonar al prójimo. Este

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fue el procedimiento que siguió Jesús en casa de Simón, el fariseo (Lucas.7:36-50). Simón veía con nitidez los pecados de aquella mujer, pero estaba ciego ante sus propias faltas. Por ello, Jesús las pone al descubierto: «no me diste agua para mis pies... no me diste beso... no ungiste mi cabeza con aceite» Es interesante observar que eran pecados de omisión: Jesús no le recrimina un mal que había cometido, sino un bien que había dejado de hacer. Y es que, para Dios, tan graves son nuestros pecados de omisión como los de comisión. La reprensión del Señor a Simón apunta a un aspecto crucial: la esencia del pecado no está en el mal que le hacemos al prójimo, sino en el bien que dejamos de hacerle a Dios: dejar de darle la honra y adoración que merece (como se expresa claramente en Romanos. 1:21.

vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella» (Juan. 8:7). Por el contrario, reconocer nuestras faltas nos pone en una situación de humildad, nos hace sentir «pobres» delante de Dios y nos lleva a exclamar la petición del Padrenuestro «perdónanos nuestras deudas (ofensas) como nosotros perdonamos a nuestros deudores (ofensores)». (Mateo. 6:12)

Por tanto, perdonar requiere –primero– arrojar luz en los oscuros rincones de nuestra conducta y descubrir la sutileza del pecado que «mora en mí»: el egoísmo en nuestras motivaciones, la soberbia, el orgullo, el laberinto de nuestras pasiones, nuestro potencial violento, la vanidad y una lista larga de «obras de la carne» se ponen al descubierto cuando nos miramos en el espejo de la Palabra de Dios. Los seres humanos tenemos la vista muy fina para ver la «paja» en el ojo ajeno, pero sufrimos miopía a la hora de descubrir nuestras faltas. La incapacidad para reconocer el pecado propio es un gran obstáculo para perdonar, porque lleva a la soberbia. Y una persona soberbia trata a los demás con tanta severidad, como es indulgente consigo misma. Este fue el problema de Simón en particular y de los fariseos en general. Por ello Jesús, en otra ocasión tuvo que avergonzarles con aquel reto: «el que de

Es cierto que el perdón no es patrimonio exclusivo de los cristianos; pero el creyente es quien está en mejores condiciones para perdonar, porque él mismo lo ha experimentado. Suplicar el perdón de Cristo y recibirlo, nos obliga moralmente a perdonar: «Si el Señor me ha perdonado tanto a mí, ¿cómo no voy a perdonar yo, tan poco a mi prójimo?» Este efecto motivador del perdón divino actúa también por la vía del ejemplo, no sólo de la obligación moral: «De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros» (Colosenses. 3:13). ¡Qué gran privilegio y qué gran reto! Para cumplirlo contamos con el poder de su gracia.

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Primer Seminario Latinoamericano de Actualización de Mujeres ALED

Experimentar el perdón de Cristo Simón tenía dificultades para aceptar y amar a la mujer pecadora no sólo por su orgullo, sino también porque él mismo no había experimentado el perdón: «aquel a quien se le perdona poco, poco ama» le dijo Jesús (Lucas. 7:47). En la medida en que yo me siento deudora de Dios -conciencia de pecado- y perdonada por Él, seré capaz de perdonar al prójimo.

(Pensamientos extraídos de Conferencia del Dr. Martínez Vila, cristiano-psicólogo. Reflexiones Cristianas.)

Betty Gallardo Consejera de mujeres bettygp@alianzamiraflores.org

Dirigido a líderes y mujeres comprometidas con el trabajo con mujeres Lugar: Alianza Cristiana y Misionera de Miraflores (Lima - Perú)

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Invitados especiales: Darrow Miller (USA) Jenny Bidulph (USA) Catalina de Díaz (Colombia) Alcira Smith (Argentina) Mirtha Ruíz (Perú) entre otras...

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Setiembre 2009

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