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Dos de cada tres pacientes infectados por Clostridium difficile no son diagnosticados en los hospitales españoles José Luis Poveda: “Debemos encontrar nuevos fármacos que generen las mínimas resistencias en C. difficile, el talón de Aquiles de los antibióticos” Dos de cada tres pacientes infectados por la bacteria Clostridium difficile no son diagnosticados en los hospitales españoles. Este resultado de infradiagnostico se desprende del Estudio Nacional sobre el Diagnóstico de Clostridium difficile, auspiciado por la Sociedad Española de Quimioterapia (SEQ) y que se presentó el pasado mes de marzo en Madrid.

Cuando los síntomas empiezan a ser graves es necesaria la administración de antibióticos para eliminar las bacterias de Clostridium difficile. Entre un 70% y un 80% de los pacientes con tratamiento logra superar la infección, pero entre un 15% y un 25% de los que sufren un primer episodio padecen una recaída. “Las recidivas se producen por el fracaso del tratamiento empleado. Además, hay factores que favorecen la recidiva: el uso prolongado de antibióticos, las estancias hospitalarias largas, la edad superior a 65 años, la cirugía intestinal previa y la enfermedad diverticular de colon”, explica el Dr. José Barberán López, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”. Y una vez que se ha recaído, la posibilidad de padecer un tercer, cuarto o quinto episodio de infección por C. difficile es un 50% o más. “La recidiva es mucho más frecuente si ha habido

otra previa, habiéndose calculado el riesgo en un 65%”, añadió el Dr. Barberán. Dependiendo del estado general del paciente, el tiempo de hospitalización por recaída varía, pero no suele ser inferior a 14 días, y en pacientes que están en la tercera o posteriores recaídas, la estancia hospitalaria puede alargarse un mes o más.

Prevención y nuevos tratamientos También se está investigando por la vía del tratamiento para disminuir los casos de C. difficile; en concreto sobre un nuevo antibiótico antimicrobiano dirigido específicamente hacia esta bacteria, con actividad sobre las esporas, que alcanza grandes concentraciones en las heces, pero sin efecto sobre las bacterias que componen la flora intestinal. La nueva vía de investigación con este antibiótico, fidaxomicina, está demostrando también que disminuye el núme-

ro de recaídas frente a los tratamientos estándar utilizados en la actualidad. Por último, se está trabajando también para lograr que sea un antibiótico que genere las mínimas resistencias. “Porque el talón de Aquiles de los antibióticos es la aparición de resistencias”, afirma el Dr. José Luis Poveda, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y jefe de servicio de Farmacia del Hospital La Fe de Valencia. “Desde la introducción de los antibióticos se ha comprobado cómo los microorganismos pierden con el tiempo su sensibilidad natural a estos agentes a través de la selección y transmisión de diversos mecanismos de resistencias”, concluyó.

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