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Ciencia al día

Las enfermedades animales amenazan la oferta de porcino en China

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l sector porcino chino está experimentando un aumento de la incidencia de enfermedades animales. El impacto puede empeorar en ahora ya que las defensas inmunitarias de los animales descienden en invierno. Las enfermedades más preocupantes son la fiebre aftosa, una variante del virus de la fiebre aftosa y el Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRRS). Muchos ganaderos chinos están reduciendo su cabaña de cerdos ante el miedo a las enfermedades y ante la volatilidad del precio de la carne (que ha caído a 2 €/kg después de que al final del verano llegara a la máximo de 2,3 €/kg), según un informe realizado por el Rabobank.

Actualmente, las explotaciones de autoconsumo en China solo suponen un tercio del total (mientras que hace un par de años eran casi el 70%). Sin embargo, la expansión de las grandes explotaciones están condicionadas por un número de factores como el acceso al suelo, los requerimientos de capital y la falta de mano de obra cualificada. Según el informe, la recuperación de la producción doméstica dependerá de si la enfermedad puede ser contenida. China continuará importando porcino para llenar su falta de producción.

La alta temperatura corporal de los mamíferos pudo evolucionar como protección contra los hongos

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na nueva investigación muestra que la elevada temperatura corporal de los mamíferos, los familiares 36,5 grados centígrados en las personas, es demasiado alta para que la inmensa mayoría de hongos potencialmente invasores sobrevivan. Las cepas de hongos sufren una gran pérdida de capacidad de crecimiento conforme la temperatura sube hasta la de los mamíferos.

Arturo Casadevall, catedrático y profesor de microbiología e inmunología en la Academia Albert Einstein de Medicina, quien llevó a cabo el estudio, parece apoyar la idea de que las altas temperaturas de los mamíferos pueden haber evolucionado para protegernos contra las enfermedades fúngicas. Ser de sangre caliente y, por tanto, eludir la mayoría de infecciones por hongos, es un rasgo que puede ayudar

Cereales perennes, la próxima revolución agrícola

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uevos cultivos de cereales perennes que crecen con menor cantidad de fertilizante y herbicida, requieren menos combustible para su manejo y ocasionan menos erosión que los cereales que se siembran anualmente podrían estar disponibles dentro de dos décadas, según un equipo de investigadores. Los cereales perennes serían una de las innovaciones más importantes en los 10.000 años de historia agrícola y

podrían convertirse en una realidad en los campos de cultivo dentro de un periodo bastante corto de tiempo si se recurre a los programas de reproducción correctos. El estudio presentado por el equipo del profesor John Reganold, de la Universidad Estatal de Washington, es un llamamiento para ponerse manos a la obra en una cuestión crítica para la humanidad e intentar solventarla. La mitad de la población mundial, que sigue creciendo en número de individuos, vive de lo que

produce la tierra en zonas marginales bajo riesgo de ser degradadas biológicamente como consecuencia de la producción de cereales anuales (de temporada). Los cultivos de cereales perennes tendrán estaciones de crecimiento más largas que los cultivos de temporada, y raíces más profundas que permitirán a las plantas sacar un mayor provecho de la lluvia. Sus raíces más largas, que pueden alcanzar profundidades de entre 3 y 3,5 metros aproximadamente, son


Descubren que la técnica PCR para detectar bacterias discrimina las más raras

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a explicar el gran éxito de los mamíferos después de la era de los dinosaurios. Hay aproximadamente un millón y medio de especies de hongos. De éstas, sólo unos pocos centenares son patógenos para los mamíferos. Las infecciones por hongos en las personas son a menudo el resultado de una deficiencia en el sistema inmunitario. En cambio, nada menos que unas 270.000 especies de hongos son patógenas para los vegetales y 50.000 especies infectan a los insectos.

n equipo con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que la amplificación por la reacción en cadena de la polimerasa o PCR, el método más empleado actualmente para la detección de bacterias, discrimina las menos abundantes. El estudio confirma que no es posible determinar la estructura de la enorme diversidad microbiana con los métodos actuales. “En este estudio hemos comprobado que la detección de bacterias es dependiente de la fracción que representan respecto al total de la comunidad microbiana”, señala Juan Miguel González, investigador del CSIC. Los científicos, en colaboración con un equipo del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de Valencia, han empleado para los experimentos sondas fluorescentes específicas y dos cebadores (una cadena de ácido nucleico como punto de partida para la replicación de ADN).

capaces de reducir la erosión, enriquecer los suelos y secuestrar carbono de la atmósfera. Esas plantas requieren menos trabajo de maquinaria agrícola y menos herbicidas, dos aspectos importantes en las naciones menos desarrolladas. Las versiones perennes de los cereales principales, en fase de desarrollo, podrían escapar a muchas de las limitaciones medioambientales que sufren los cereales de temporada, a la vez que ayudar a alimentar a un planeta cada vez más hambriento.

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Ciencia al día

¿Cómo medir los estados emocionales de los animales?

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os cerdos, y otros mamíferos, alojados en condiciones normales muestran una respuesta más fuerte a la pérdida de una recompensa alimenticia que esperaban obtener, que aquellos alojados en condiciones de mayor prosperidad, lo que parece indicar un estado emocional más negativo, según una investigación realizada por científicos de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Bristol. Los investigadores han desarrollado una nueva aproximación a la medición de los estados emocionales de los animales, basándose en el hallazgo (en la psicología humana) de que las emociones afectan de maneras específicas al procesamiento de la información. En general, las personas somos más sensibles a perder recompensas que a la propia ganancia de las mismas, pero las personas deprimidas son particularmente sensibles a esas pérdidas. Los investigadores querían averiguar si la sensibilidad animal a la pérdida de la recompensa podía relacionarse también con su estado emocional. Los investigadores comprobaron que los animales alojados en condiciones normales, que previamente demostraron experimentar un menor bienestar que los alojados en condiciones mejores, eran indudablemente más sensibles a la pérdida imprevista de una recompensa alimenticia. Oliver Burman, Richard Parker, Liz Paul y Mike Mendl, del Centro para la Biología del Comportamiento en la Universidad de Bristol, consideran que la investigación indica que la sensibilidad a la reducción de la ganancia esperada puede ser un nuevo y valioso indicador del estado emocional del animal y de su bienestar. El estudio de las emociones de los animales es un importante campo emergente para temas que abarcan desde las neurociencias hasta las investigaciones sobre bienestar animal.


nº 87 60-61. La Ciencia al Día