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Paradójicamente, muchas de estas prioridades dependerán de un manejo adecuado del recurso hídrico. En algunos países, incluso, se pondría sobre la mesa el tema de la privatización del agua. La participación pública ideal debe conducirnos a leyes que velen por el interés común de los ciudadanos sobre intereses particulares. La única forma de asegurar que esto suceda es participando. Sin embargo, es claro que no se trata de participar someramente, sino de organizarse para hacerlo en forma consciente y responsable. Los seres humanos organizados siempre han luchado por el derecho a participar. En 1992, durante la Cumbre Mundial de la Tierra en Río de Janeiro, se reconoció internacionalmente la importancia de la participación pública como un mecanismo para alcanzar un desarrollo más equitativo y sostenible. Esta declaración señalaba la necesidad

esta aparente bonanza esconde problemas de disponibilidad natural del agua que se agravan con la distribución desordenada de la población y la acelerada actividad económica. Problemas relacionados con la distribución y la calidad del agua muestran una situación compleja para la gestión de los recursos hídricos, que origina conflictos que se agravan paulatinamente por el acceso al agua en cantidad y calidad. Actualmente, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Panamá y Guatemala elaboran nuevos proyectos de ley, que están en discusión o en proceso de ser discutidos en los respectivos congresos. Recientemente en Belice y El Salvador se han iniciado discusiones para crear las condiciones necesarias con el fin de elaborar leyes de aguas así como planes hídricos nacionales. A excepción de algunos ciudadanos y sectores, en Centroamérica se

“La participación pública ideal debe conducirnos a leyes que velen por el interés común de los ciudadanos sobre intereses particulares.” de recurrir a otros sectores de la sociedad, como se establece en su Principio 10, que dicta que el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. De distintos modos, las constituciones políticas de Centroamérica y las leyes marco del ambiente reconocen la participación como un derecho del ciudadano, por tanto, se puede decir que las carencias no están en la ley, sino en su implementación inadecuada. No basta con reconocer este derecho en un contexto legal, es necesario propiciar que esta participación se convierta en realidad, definir métodos, tiempos y espacios para la participación. Centroamérica se ubica en una de las zonas más húmedas del mundo; n 28

AQUA VITAE

ENE-MAR | 2006

ha caído en un estado de incredulidad en los sistemas de participación, aun a sabiendas de que contamos con la capacidad técnica y con el conocimiento tradicional guardado y utilizado en las comunidades locales y pueblos indígenas para hacer la mejor gestión posible del recurso hídrico de acuerdo con nuestras realidades. El agua, al ser imprescindible para la supervivencia de las sociedades, exige examinar su contribución al desarrollo sostenible como un reto impostergable. Lograr un manejo sostenible del agua como elemento esencial para la vida actual y de las futuras generaciones es la responsabilidad de todo gobernante y ciudadano, de eso se trata la participación

AquaVitae revista 2  

Revista latinoamericana acerca del tema del agua

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