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TEMA 3

LA PARROQUIA COMO ÁMBITO DE LA CATEQUESIS

CURSO LOS ÁMBITOS DE LA CATEQUESIS ITEPAL 2013


2 La Parroquia como ámbito de la Catequesis. 1 La parroquia, comunidad de comunidades y movimientos, acoge las angustias y esperanzas de los hombres y mujeres, anima y orienta la comunión, la participación y misión. SD 58. Quisiera invitarlos a descubrir y profundizar en la institución parroquial lugar por excelencia donde se realiza y desarrolla la catequesis. Antes de comenzar con la iluminación que nos propone la reflexión de la Iglesia les propongo a partir de un breve texto pero lleno de contenido aportar sus propias experiencias a la comprensión del tema. Lectura en grupo, síntesis explicativa y aplicación del texto a las diferentes realidades diocesanas. “Ventanas de Oportunidad para Evangelizar en la Parroquia Hoy”.

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Hermanas Catequistas de Jesus Crucificado, Curso de formación para catequistas.


3 La Iglesia particular    

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Refirámonos primero de la Iglesia particular o diócesis antes de entrar de lleno en lo que es y constituye una parroquia, como lugar de catequesis.2 El misterio de la Iglesia se concentra y se vive con especial intensidad en la diócesis, presidida por el obispo, signo de comunión y colegialidad. La Iglesia particular, unidad pastoral localizada, se construye a sí misma y sirve al mundo en el ejercicio organizado de sus variados ministerios. La proclamación de la palabra en todas sus formas, la celebración comunitaria de la fe y la expresión permanente de la caridad, hace de la Iglesia particular un espacio especialmente ordenado para que el ministerio de la catequesis asuma sus tareas específicas dentro del conjunto de las demás acciones eclesiales. El obispo, primer catequista en su Iglesia particular, está llamado a impulsar, orientar y coordinar la acción catequística. Su cometido principal consiste en suscitar y mantener una verdadera mística de la catequesis, pero una mística que se encarne en una organización adecuada y eficaz, con personas, medios e instrumentos y recursos necesarios.3

Se aborda de esta manera en parte uno de los ámbitos de la catequesis que no será desarrollado con mayor tiempo. 3 CT63.


4 La Parroquia como ámbito de catequesis   

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Al hablar de los lugares de la catequesis, no podemos dejar de mencionar la parroquia, como lugar donde se da la educación y crecimiento en la fe. La parroquia es comunidad de fe y una comunidad orgánica, en la que el párroco, que representa al obispo diocesano, es el vínculo jerárquico con toda las Iglesia particular. Si la parroquia es la Iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres y mujeres, ella vive y obra entonces profundamente injertada en la sociedad humana e íntimamente solidaria con sus aspiraciones y dificultades. La parroquia tiene la misión de evangelizar, de celebrar la liturgia, de impulsar la promoción humana, de adelantar la inculturación de la fe en las familias, en las CEBs, en los grupos y movimientos apostólicos y, a través de todos ellos, a la sociedad. 4 La parroquia realiza una función en cierto modo integral de Iglesia, ya que acompaña a las personas y familias a lo largo de su existencia, en la educación y crecimiento de su fe. Es centro de coordinación y de animación de comunidades, de grupos y movimientos. La celebración de la Eucaristía y demás sacramentos hace presente de modo más claro, la globalidad de la Iglesia. La parroquia viene a ser para el cristiano el lugar de encuentro, de fraterna comunicación de personas y de bienes. En la parroquia se asumen, de hecho, una serie de servicios, sobre todo en la dimensión misionera y en la promoción de la dignidad de la persona humana. 5 La parroquia va logrando diversas formas de renovación, adecuadas a los cambios de estos últimos años: o Hay cambio de mentalidad entre los pastores. o Se llama a los laicos para los consejos de pastoral parroquial y demás servicios.

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Se constata una búsqueda de una adecuada actualización de la catequesis y una mayor presencia de los sacerdotes con el pueblo de Dios. Es importante que los pastores hagan tomar conciencia a los catequistas del cambio de época que la sociedad está viviendo y como esta realidad repercute en la catequesis.

SD 58. Puebla no 644.


5 

Como parte viva del tejido social la institución parroquial se ve afectada por las nuevas formas de pensamiento y de relación, por los valores o contravalores que predominan.

Por las actitudes actuales que se viven ante lo religioso, por los estilos de vida que trasmiten los medios de comunicación. Por el dominio muchas veces abusivo de los avances tecnológicos. Por la continua movilidad de los pueblos que se desplazan debido al trabajo, al turismo o a la política.

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Por la aparición de nuevas formas de religiosidad. En una palabra, por las distintas fuerzas sociales que repercuten en todas las instituciones, religiosas o no religiosas. Por otra parte la Iglesia misma ha dado un profundo giro en muchas de sus expresiones, por ejemplo, en su manera de entender y de interpretar la fe.

En su espiritualidad, en sus opciones pastorales, en su estilo de organización.

En su modo de hacerse presente en el mundo actual.

En el reconocimiento de realidades que antes no le importaban demasiado: los laicos, la presencia de la mujer, la planificación pastoral, el diálogo, la justicia social, etc.

En el lenguaje con el cual quiere entablar comunicación de fe.

En los años recientes ha habido mucha reflexión teológica y pastoral en torno a la parroquia.

Las orientaciones de Magisterio de la Iglesia han sido abundantes para seguir impulsando la renovación parroquial.

Numerosas y variadas experiencias parroquiales en el mundo entero, han abierto otros caminos para infundir una renovación a la vida parroquial.6

Sabemos que se puede catequizar en todas partes, sin embargo es necesario subrayar que la comunidad parroquial debe seguir siendo la animadora de la catequesis y su lugar privilegiado.

Ciertamente, en muchos países, la parroquia ha sido sacudida por el fenómeno de la urbanización.

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Citar algunos documentos y congresos.


6 

Algunos quizás han aceptado demasiado fácilmente que la parroquia sea considerada como sobrepasada, si no destinada a la desaparición en beneficio de pequeñas comunidades más adaptadas y más eficaces.

Quiérase o no, la parroquia sigue siendo una referencia relevante para el pueblo cristiano, incluso para los no practicantes

El realismo pide continuar dando a la parroquia, si es necesario, estructuras más adecuadas y sobre todo un nuevo impulso renovado gracias a la integración creciente de miembros cualificados, responsables y generosos.

Dicho esto, y teniendo en cuenta la necesaria diversidad de lugares de catequesis, en la misma sede parroquia, comunidades eclesiales o capillas, familias que acogen a niños o adolescentes, capellanías de las escuelas estatales, en las instituciones escolares católicas, en los movimientos de apostolado que realizan acciones catequísticas, centros abiertos a todos los jóvenes, fines de semana de formación espiritual, etc.

Es muy conveniente que todos estos canales catequéticos converjan realmente hacia una misma confesión de fe, hacia una misma pertenencia a la Iglesia, hacia una pastoral orgánica con un verdadero compromiso con la sociedad vividos en espíritu evangélico: “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre...”

Por esto, toda parroquia y toda agrupación de parroquias numéricamente más reducidas tienen la gran responsabilidad de formar responsables entregados a la animación catequística --sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares--, de prever el equipamiento necesario para una catequesis bajo todas sus dimensiones, de multiplicar y adaptar los lugares de catequesis en la medida que sea posible y útil, de velar por la cualidad de la formación y por la integración de distintos grupos en el cuerpo eclesial.

En una palabra, sin monopolizar y sin uniformar, la parroquia sigue siendo, como he dicho, el lugar privilegiado de la catequesis.

Ella debe encontrar su vocación, el ser una casa de comunión como una gran familia fraternal y acogedora, donde los bautizados y los confirmados puedan tomar conciencia de ser pueblo de Dios.

Allí, el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía es repartido en abundancia en el marco de un solo acto de culto, desde allí son enviados cada día a su misión apostólica en todas las obras de la vida del mundo.

La parroquia sigue siendo en muchos lugares, lugar importante para la educación de la fe. A pesar de los profundos cambios que ha sufrido, la institución parroquial se presenta como instancia válida, que aún conserva capacidad para acompañar la trasmisión y la maduración de la fe en el nuevo contexto donde le toca realizar su misión evangelizadora.


7 

La parroquia está llamada a redescubrir en esta hora de la Nueva Evangelización su potencial catequizador, es decir, su fuerza de convocación, de integración eclesial y de seguimiento de sus miembros.

La comunidad parroquial puede acompañar al creyente en el itinerario de su fe, haciendo crecer en él su dimensión de hijo de Dios.

Lo puede realizar iluminándolo con el anuncio de la Buena Nueva que puede aplicarse a las diversas situaciones humanas, haciéndolo consiente de que su vida entera es lugar de encuentro con Dios y con los hermanos.

La parroquia es, sin duda, el lugar más significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana. Ella está llamada a ser una casa de familia, fraternal y acogedora, donde los cristianos se hacen conscientes de ser Pueblo de Dios.7

La parroquia congrega en la unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia.

Ella es, por otra parte, el ámbito común donde se nace y se crece en la fe. Constituye, por ello, un espacio comunitario muy adecuado para que el ministerio de la Palabra ejercido en ella sea, al mismo tiempo, enseñanza.

Ella debe continuar siendo todavía la animadora de la catequesis y «su lugar privilegiado», sin dejar por eso de reconocer que, en ciertas ocasiones, la parroquia no puede ser el centro de gravitación de toda la función eclesial de catequizar, y que tiene necesidad de complementarse con otras instituciones.

Para que la catequesis alcance toda su eficacia dentro de la misión evangelizadora de la parroquia se requieren algunas condiciones: a) La catequesis de adultos debe asumir siempre una importancia prioritaria. (La importancia de la catequesis de adultos ha sido subrayada en CT 43 y en el DCG (1971) 20.) Se trata de impulsar «una catequesis postbautismal, a modo de catecumenado, que vuelva a proponer algunos elementos del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, destinados a hacer captar y vivir las inmensas riquezas del bautismo recibido». b) Hay que plantearse, con valentía renovada, el anuncio a los alejados y a los que viven en situación de indiferencia religiosa.8 En este empeño, las catequesis sacramentales (preparación al Matrimonio, al Bautismo, la Confirmación y a la recepción de la Eucaristía de los hijos...) pueden resultar fundamentales. 7 8

Cf CT 67c Cf EN 52.


8 c) Como referente sólido para la catequesis parroquial se requiere la existencia de un núcleo comunitario compuesto por cristianos maduros, ya iniciados en la fe, a los que se les dispense un tratamiento pastoral adecuado y diferenciado.  

Este objetivo se podrá alcanzar más fácilmente si se promueve en las parroquias la formación de pequeñas comunidades y grupos eclesiales. Es importante constatar cómo lo hace Juan Pablo II, recalcando la conveniencia de las pequeñas comunidades eclesiales en el marco de las parroquias, y no como un movimiento paralelo que absorba sus mejores miembros. «Dentro de las parroquias... las pequeñas comunidades eclesiales presentes pueden ser una ayuda notable en la formación de los cristianos, pudiendo hacer más capilar e incisiva la conciencia y la experiencia de la comunión y de la misión eclesial».9

d) Si se cumplen en la parroquia las anteriores condiciones, que se refieren principalmente a los adultos, la catequesis destinada a niños, adolescentes y jóvenes, que siguen siendo siempre imprescindibles, esta se beneficiará grandemente.

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ChL 61.


Tema 3 La Parroquia como ámbito de la Catequesis