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          SALMO 19, 8-11

La ley del Señor es perfecta: da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da sabiduría al ignorante; los preceptos del Señor son rectos: dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos. El temor del Señor es puro: permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por igual; son preferibles al oro, al oro más fino; son más dulces que la miel, más que el jugo del panal.  

             


Salmo 19, 8-11