Issuu on Google+

Portada


INTRODUCCIÓN Esta exposición es el resultado de un curso de trabajo en el Máster en Pintura de la UPV/EHU en el que mi propósito ha sido el de aprender mediante la experimentación sobre este campo. Por tanto, este conjunto de obras hay que entenderlas dentro de ese recorrido, de tal manera que la exposición, así como este catálogo, nos vayan relatando los pasos seguidos durante este curso más que como un conjunto uniforme. Las obras están expuestas en parte bajo ese criterio, además de en función del espacio que condiciona sustancialmente la disposición de éstas. Para explicar en qué ha consistido el trabajo aquí expuesto hay que hacer una separación entre el campo pictórico (es decir, hablar de pintura, de estilos y metodologías) y el campo temático (el sentido de las obras, los temas tratados y la manera de tratarlos). Estos dos campos están interrelacionados, y en vez de tratarlos por puntos separados los abordaré de manera fluida para facilitar la relación de conceptos. La temática social es el tema principal de mi trabajo. Esta temática no debe ser entendida como un tema-recurso, como podrían ser los vendedores de helado o los bodegones de frutas; sino que es un tema que por su naturaleza tiene que acarrear ciertos propósitos. Estas intenciones son las de hacer reflexionar a la sociedad sobre temas de nuestro contexto social actual que, a pesar de estar en conocimiento de todos, son ignorados por una mayoría que no hace nada por cambiarlos. Es aquí donde creo que es importante esta temática en la pintura. Yo no quiero pintar sobre temas nuevos, sino mostrar temas que todos conocemos y muchos ignoran de una manera diferente, a través de la pintura, para así poder generar en el espectador cuanto menos la duda, cuanto más la reflexión. Ya que la temática es sobre nuestro contexto actual, qué menos que dar una lectura rápida a la situación que tenemos hoy en día: La situación de mi generación es bien peculiar: somos la generación que más oportunidades ha tenido a la hora de estudiar (generalizando), en muchos casos gracias a la ayuda de nuestros padres. Hemos podido estudiar hasta la universidad e incluso muchos un máster, y hoy en día con Internet tenemos un acceso a la información que hace no muchos años era impensable. Y no obstante, hoy en día nuestro país es el que tiene la tasa de paro juvenil más alta de la Unión Europea, y miles de jóvenes de mi generación se van al extranjero a buscar una vida mejor.


Dentro de este contexto, en el que una generación bien formada, informada y con cultura se ve abocada a la precariedad, se está sembrando la semilla de un montón de gente cabreada que sabe por dónde van los tiros, y que no se va a dejar ningunear eternamente. Es por ello que creo que hoy, más que nunca, es la oportunidad de generar reflexión y conciencia de clase, y opino que el arte, lo creativo en general, es un campo clave en este propósito, pues es capaz de contar las mismas cosas de otra manera. Lejos de querer resultar panfletario, mi intención es aplicar mis criterios ideológicos a mis criterios pictóricos, y contar estas historias a través de la pintura, a través de las sensaciones que transmite un cierto conjunto de colores y pinceladas. Es decir, si bien una de las motivaciones fundamentales en mi práctica artística es una serie de discursos enmarcados dentro de una ideología revolucionaria, la manera en la que he querido elab orar estos discursos es mediante los recursos pictóricos (un estilo), intentando llegar al espectador a través de lo emocional y lo subjetivo más que de lo racional y narrativo, o intentando llegar a lo racional a través de lo subjetivo, y es que aquí es donde veo que la pintura marca la diferencia en este propósito. Esta exposición es un camino dentro de esa experimentación, que se aplica tanto a la temática, como a la metodología y el estilo.


Fabricantes de acero, de Mikhail Trufanov (1957) Trufanov, así como muchos de los pintores soviéticos, se preocuparon por reflejar larealidad social en la que vivían aplicando y complementando estilos pictóricos muy diversos que heredaron tanto de la tradición pictórica rusa como de la escuela de París, de las Vanguardias Históricas o del naïf, en un tiempo relativamente corto para lo fecundo que fue.


REFERENTES, PROCESO Y METODOLOGÍA El estilo en el que más me he fijado en este conjunto de obras es el expresionismo y aquí tienen que ver motivos tanto de temática como metodológicos. De temática porque, al querer tratar una temática social, de gran carga sentimental, a través de lo psicológico y emocional, creo que el expresionismo es idóneo en cuanto a la prioridad de lo subjetivo a la hora de establecer los criterios de representación de la realidad. Metodológico por mi manera de pintar, que es improvisada. Este interés tiene su origen en la afición desde pequeño por realizar dibujos imaginados sin una idea preconcebida de qué iba a resultar, improvisando cada cosa que realizaba; esta forma de dibujar me gustaba especialmente porque el resultado a veces me sorprendía. Este aspecto lo he ido aplicando a la pintura y a medida que he ido mejorando en destreza a lo largo del curso he ido tendiendo hacia una pintura menos sucia y más controlada y detallada. No obstante, esa lidia entre la técnica improvisada y el control racional del proceso, ha sido una parte fundamental de mi trabajo, intrínsecamente relacionada con la aplicación ideológica al campo práctico. La improvisación se hace patente en los siguientes aspectos: - En ninguna de las obras aquí expuestas realicé boceto de color específico para esa obra, aunque sí he realizado otras pinturas rápidas en menor formato al óleo y a la acuarela, más como práctica que como boceto. - En algunas obras no utilizo imagen de referente: Mendigo I y Madame Mari Jaia. En estas obras me enfrenté directamente al lienzo en blanco, con una ligera idea de lo que quería pintar, y la imagen ha ido cambiando a lo largo de la realización. En el caso de Madame Mari Jaia, aparté el cuadro ya comenzado y al tiempo decidí lo que iba a hacer. Estas fueron las primeras obras que realicé, y esta metodología propicia tanto la posibilidad de error como de acierto, y dentro del trabajo experimental me ha servido para sacar conclusiones de cara a los próximos trabajos. - En otros he utilizado imagen de referente aunque el resultado varía bastante de la imagen original. Para este tipo de obras pensé en lo que me transmiten de por sí las fotografías y realicé una interpretación de tipo expresionista: Mendigo II, serie Muñecas (Prostitución). -En el caso de Los invisibles y American way of life, utilicé imagen de referente para alguna de las partes e imaginé el resto.


- El propio uso de la paleta, obedece a esta improvisación. Así como algunos calculan la cantidad de cada tono que van a necesitar, yo dejo que en ciertas zonas haya una gran variedad de tonos (que pueden ser desde una gama muy definida a complementarios), que trazados con una pincelada rápida y expresiva generan una vibración muy interesante. - Las acuarelas son realizaciones rápidas en base a fotografías que si bien son más fieles a la imagen de referente obedecen a una interpretación improvisada en cuanto al uso del color. Por otro lado estarían los retratos: - El retrato Aitite, es de estilo más realista en cuanto a tono y dibujo, dentro de una estilización un tanto escultórica. Este retrato, si bien tiene algo de los demás (el uso del azul, la pincelada rápida y suelta en algunas zonas), ya no pretende reflejar ese mundo de sombras, sino que está condicionado por mi relación personal afectiva con el retratado. - El autorretrato, que realicé con un espejo, está a caballo entre la representación realista del rostro y su distorsión, con la intención de mostrar una parte de mi yo físico y otra de mi yo interior. El autorretrato es la última pintura que he realizado, y en ella he introducido elementos que se han ido repitiendo en otros cuadros para así plasmar también ese mundo que me he ido creando. Todos estos aspectos (tipo de metodología, de estilo; relación teórico/práctica, racional/subjetiva) los he querido afrontar combinándolos en un recorrido más o menos lineal, y las distintas posibilidades que han ido surgiendo se ramifican e interconectan, desde una pintura más improvisada y sencilla, a una más elaborada y controlada; desde un estilo más mágico y onírico a uno más sucio y crudo; de lo más realista a lo menos figurativo, etc… Mis referentes son múltiples y algunos de ellos se repiten más que otros en las diferentes obras, además, éstos van también condicionados por la metodología. Así, por ejemplo Mendigo I, al ser más improvisado, condiciona más a una alteración imaginaria del rostro, en tono con las que hacían por ejemplo los expresionistas alemanes como Kirchner, Heckel o Rottluff. Así mismo, la pincelada repetitiva y agusanada nos puede recordar un poco a la de van Gogh; este es un recurso que he repetido en múltiples cuadros.


Autorretrato como enfermo (1918) de Ernst Ludwig Kirchner


Autorretrato (1889) de Vincent Van Gogh


La primera obra de la serie Muñecas (Prostitución), a pesar de partir de imagen de referente, tiene una manera de pintar parecida a la de Mendigo I, preocupándome más por crear alteraciones que representaciones.

Mendigo I

Muñeca I


Por otro lado, Mendigo II, nos puede recordar más a Oskar Kokoschka, y aun teniendo cosas de Mendigo I, tiende más a retratar aspectos del personaje, que es la persona retratada por el fotógrafo francés Pierre Gonnord. La búsqueda de diferentes texturas, y profundidades en el fondo, aunque sea en una pequeña zona, ayudan a ir construyendo esa atmósfera mágica que envuelve a los personajes.

Mendigo II

Autorretrato de un ‘’artista degenerado’’ (1937) de Oskar Kokoschka


Varias fotografĂ­as de Pierre Gonnord:


La fotografía de referente tiene de por sí una gran carga expresiva y psicológica.


Mendigo II representa a un hombre anciano, de manos endurecidas por la vida dura, y sin embargo con un rostro delicado, sonrosado, y una mirada viva e inteligente. Su manta, aunque raída, parece llena de vida, y arrastra esta energía al rostro del señor a través de su maraña de pelos. Al fondo, entre calma y rabia, un aire oscuro y sucio lo envuelve todo. La mirada es un elemento de vital importancia en mis pinturas, y si bien en algunas puede ser un sencillo gesto, valoro la importancia de éste. Rostros serios, desafiantes, tristes, resignados… una serie de emociones que se pueden expresar con pocos trazos. Es curioso que, a medida que vas pintando y probando gestos, te das cuenta de que un brillo un poco más luminoso, unas pupilas un poco más separadas o un ceño más fruncido, pequeños detalles en definitiva, a veces incluso una sola pincelada, pueden cambiar totalmente el gesto del personaje, de temeroso a curioso, de agobiado a sorprendido, de triste a furioso, etc…

Detalle de pintura realizada para el Trabajo de Fin de Grado (TFG)

Detalle de Mendigo II

Detalle de Los invisibles


Este juego con los gestos, con las miradas, me resulta muy interesante y profundo, pues entiendo que un retrato puede estar mucho mejor resuelto que otro, pero si el otro ha captado un gesto concreto que el primero no ha conseguido, llamará más la atención. Una pintora que ha profundizado mucho en este tema es Marlene Dumas, que mezcla distintos gestos con mucha sutileza creando rostros extraños y turbadores:

White disease (1985)

The Baby (1985)


Otro referente que me ha ayudado en esta obra es El Greco, y sobre todo sus pinturas de santos:

Las lรกgrimas de San Pedro (hacia 1580)

Santo Tomรกs (1608-14)


En estas pinturas se puede ver cómo personajes humildes y torturados adquieren un aura majestuosa y mística que los endiosa. Dejan de ser individuos concretos para convertirse en símbolos. En Mendigo II, he querido hacer lo propio, y convertir a la persona retratada en una especie de santo, una figura majestuosa y mágica dentro de un ambiente oscuro y desolado. La idea de atribuir gloria a una persona que sufre la pobreza extrema me resulta interesante por el juego de contrastes. Por un lado, la relación con las imágenes de santos, que todo el mundo conoce, acerca al espectador a un campo reconocible y de gran carga simbólica, y por otro, el retratado no es un santo, sino un mendigo, como los que vemos a diario pidiendo y durmiendo en la calle. Se podría entender que con esto puedo pretender de alguna manera elogiar la figura del mendigo; nada más lejos de la realidad, creo que la descontextualización mediante la unión de simbología cristiana con el tema de la pobreza puede dar pie a cuestionar el discurso de caridad cristiana, que de por sí normaliza la pobreza y la sostiene sin erradicarla. Famosa es la frase de ‘’En vez de darme un pez para que cene hoy, enséñame a pescar, y cenaré todos los días’’. No obstante estas son las conclusiones que yo, como autor, saco de este trabajo, pues al final no pretendo tanto crear un discurso cerrado como dar pie a reflexionar sobre ciertos conceptos combinándolos en la obra. El uso del azul es una constante en mi trabajo. Incluso en las pinturas que empiezan con una gran luz, como en Los invisibles o American way of life, acaban envueltas en un gran velo de tonos azules que oscurece el cuadro.


Esto viene de la versatilidad del azul (sobre todo del azul ultramar y del azul prusia), a la hora de crear atmósferas oscuras que tienen a su vez su propia luz eléctrica, más propia de un sueño que de la realidad. Con esta atmósfera se forma un silencio de luces en el que cada pequeño toque salta con sutileza, como una nota musical en un momento de calma; me resulta más cómodo e interesante crear contrastes expresivos desde el silencio que desde el ruido. Además, está el tema de la suciedad. Con esto me refiero al uso de tonos terciarios, agrisados, que en conjunto con los azules eléctricos y los tonos vivos, muchas veces de neón (magenta, verde turquesa, amarillo, azul cyan) acaban de formar esta atmósfera siniestra y heterogénea.


Las pinturas negras de Goya, son un referente muy interesante a este respecto. El uso de la luz y la pintura rĂĄpida, sencilla y calavĂŠrica de los rostros me ha servido para los personajes del fondo de Los invisibles.


La noche es otro recurso que he repetido en estas obras, y en el que me he apoyado para la utilización de azules como tono dominante. Oscura, festiva, solitaria, la noche, donde la única luz que hay es la artificial, es el ambiente idóneo para crear un mundo de sensaciones que se enfrenten. El tema festivo me parece muy recurrente a este respecto. La fiesta, como las imágenes de santos, es algo bien conocido por todos, por no decir más. En Los invisibles, busco otra vez generar contrastes entre un ambiente alegre y divertido, con colores vivos y cierta musicalidad en la manera de pintar con otro mundo oscuro e ignorado, el de la exclusión social. En esta imagen me he retratado porque parte de una experiencia muchas veces vivida por mí, así como por mucha gente. En Gijón, cuando era legal hacer botellón, mis amigos y yo acostumbrábamos a beber en una plaza del casco viejo (Cimadevilla), y un montón de vendedores ambulantes venían a cada persona que estaba allí bebiendo a intentar venderles algo. Al final, cuando ya habían pasado diez personas distintas, las despachábamos con un escueto <<No, gracias>>. Esas personas, todas extranjeras, y muchas chicas menores de edad, se tiraban hasta las tantas de la madrugada intentando vender chicles, papel de liar, o rosas de plástico a gente cada vez más borracha. Al final, aunque los veías por todos lados, acababan volviéndose totalmente invisibles. Estos son dos mundos reales que se enfrentan, y está totalmente normalizado. Por ello creo que abordarlo desde la pintura puede ayudar a cuestionarse algo a lo que ya estamos más que acostumbrados. En esta pintura de 130x97 cm. he querido jugar con esa idea de invisibilidad focalizando la atención en el centro del cuadro para que así el espectador se fije primero en los personajes del centro, que están a lo suyo, para después ir recorriendo la mirada alrededor sobre las distintas escenas para toparse de repente con los personajes que están en primer plano, que miran fijamente al espectador. Así, la priorización de los puntos de atención elabora un relato, cuyo final es el choque con la cara oscura de esa realidad. A este respecto me han servido las pinturas de Giotto di Bondone, un pintor italiano del Trecento que establecía un criterio de proporciones, tanto de personajes como de estructuras, en función de la importancia que les confería, manera de componer ésta más propia del medievo. Además, también resulta llamativo el uso de los colores vivos que hace Giotto, y el amontonamiento de los edificios. En su conjunto, son imágenes bastante oníricas y narrativas, como ilustraciones de un cuento.


La expulsión de los diablos de Arezzo (1290 – 1300), de Giotto di Bondone. Escenas de la basílica de San Francisco, en Asís (Italia)


La obra Niñ@s: Metamorfosis, realizada durante este curso para la exposición colectiva de la Casa de Cultura de Intxaurrondo (Donostia, Gipuzkoa) con el tema común de la metamorfosis, tiene algo de El Greco también en el estiramiento de los cuerpos de los niños además del tratamiento de los músculos como si fueran chicle. Estos cuerpos más de adulto que de niño, están encerrados dentro de un habitáculo demasiado pequeño para ellos, hasta el punto de resultar claustrofóbico.

Niñ@s: Metamorfosis

El martirio de San Sebastián, de El Greco (1577-8)


Las proporciones de los cuerpos y de estos en relación al espacio en el que están y a los demás objetos están alteradas creando distensiones como ya ocurriera en la serie Muñecas, de las que la primera la realicé previamente a este cuadro. Además, la pincelada, y la forma de los rostros, que podría recordarnos al pintor ruso Chaim Soutine, van en la misma línea. Estos aspectos, más de estilo que de tema, complementan la carga simbólica propia del cuadro, para que no se quede sólo en una idea (rol de género), sino que ésta sea pie de una manera de expresarse pictóricamente. Las sensaciones que expresa son de agobio y claustrofobia. Los rostros de los personajes muestran confusión, sorpresa y rechazo. Esta mezcla ambigua de sensaciones pretende representar la confusión que puede generar en muchas personas, sobre todo en la infancia y la pubertad, pero también con más edad, algunos aspectos del rol de género asignado a las personas en base a sus funciones reproductivas, y que nos van marcando patrones que muchas veces es difícil replantearse.

Detalle del cuadro La loca (1919) de Chaim Soutine

Detalles del cuadro Niñ@s: Metamorfosis.


Sobre la carga simbólica, merecen mención los objetos del cuadro: Aparte de la lectura más obvia y directa, que es mostrar dos cuerpos ambiguos, uno con genitales masculinos y otro con femeninos, con elementos claros de distinción social de género (el pelo largo con el lazo, la pelota, la muñeca), hay otros elementos; un escudo y una lanza por un lado y un espejo por otra, que vienen de la diferenciación que hicieron en la Grecia Clásica entre masculino y femenino: el símbolo ♂ una lanza y un escudo (función de guerrero), y el femenino ♀ un espejo (función de ser mirada). Además, el televisor, si bien lo puse más bajo un criterio estructuralista que simbólico, acompaña al discurso que quiero plantear en cuanto a que la televisión nos va educando y acostumbrando a tomar por naturales ciertos roles de género que son meras construcciones sociales inventadas por el hombre. La serie Muñecas (Prostitución) es una buena muestra del progreso obtenido durante el curso, ya que la primera obra la realicé al principio del curso y las otras dos cerca del final. El tamaño de estas pinturas, demasiado pequeño quizás para ser de cuerpo entero, adquiere sentido con la significación de la obra, al mostrar cuerpos de un tamaño más cercano al de una muñeca. De aquí surge la idea de realizar una serie sobre estos cuadros, con el propósito de emular un muestrario de muñecas cambiándole radicalmente el sentido. Esta serie la realicé tomando como imágenes de referente varias fotografías realizadas por la fotógrafa estadounidense Jane Hilton, que realizó varios reportajes fotográficos centrados en el tema de la prostitución en los Estados Unidos.


Imagen de referente para Mu単eca I.


Se puede apreciar cómo estas imágenes han servido más como una idea de base sobre la que elaborar un relato, supeditando la imagen a este propósito e ignorando los aspectos que hacen reconocible a la persona de la imagen. Como dije antes, la primera obra se parece más a Mendigo I por el juego de tonos cálidos y fríos, limpios y sucios. Además la inclinación de la figura hacia la derecha crea tensión con la caída de la esquina derecha del suelo, de tal manera que la persona, que posa rígida, parece envuelta en un aura de agobio y claustrofobia. Este es un recurso que ya utilizara Van Gogh en algunas de sus pinturas.

Arriba: Imagen de referente para Muñeca II Abajo: Imagen de referente para Muñeca III


Muñeca I

El dormitorio en Arlés (segunda versión de 1889) de Vincent Van Gogh

Por otro lado, Muñeca II y III tienen más elementos y su estructura pincelada están más cuidadas. El uso del espejo se repite en estas obras, ya adquirido como un elemento propio de mis pinturas (como la noche, el azul, o las pieles llenas de manchas y texturas), que ayuda a implicar al espectador en la obra.


Un bar de Folies Bergère de Edouard Manet (1882). Me parece muy recurrente por la actitud pasiva y resignada de la retratada, el recurso del espejo, y los personajes en bruma del fondo, todos Êstos, elementos que he utilizado tanto en Los invisibles como en la serie Muùecas.


Mรกs cercano al expresionismo, otro autor que trata de una manera muy curiosa las imรกgenes de multitudes es el pintor belga James Ensor.

La entrada de Cristo a Bruselas de James Ensor (1889)


En estas obras, las prostitutas son representadas como mártires, y la atmósfera tiene más de sucia que de mágica. Si bien en la serie Mendigos quise tratar el tema con un aire místico y majestuoso, aquí, el misticismo se enturbia, y las imágenes son en conjunto más dramáticas, como si los personajes no pudieran hacer otra cosa salvo resignarse a su situación de esclavitud. He querido tratar el tema de la prostitución porque, al igual que el de la inmigración o el de la gente sin casa, son realidades de las que estamos rodeados e ignoramos y aceptamos. Más allá aún en este tema, pues si bien cada vez se va creando más conciencia sobre la prostitución, siguen siendo muchos los que la siguen defendiendo y consumiendo, cuando la realidad es que la inmensa mayoría de las prostitutas lo son a causa de su situación socioeconómica, y muchas de ellas en una situación de esclavitud real, en la que tienen que mantener relaciones sexuales con desconocidos para luego darle sus ganancias al proxeneta, bajo amenazas y coacciones iguales que las que siempre han forzado a los esclavos. Me parece muy chocante que en un supuesto Estado de Derecho en el que vivimos, con una Constitución y unos Derechos Humanos suscritos por quienes nos gobiernan, se pueda permitir que contrates una esclava para violarla y que apenas se haga nada por cambiarlo, y por supuesto, nada por solucionarlo de raíz. Volviendo a los aspectos técnicos, merece mención el tratamiento de los cuerpos, más delicado en las dos siguientes obras (sobre todo en Muñeca II), con partes del blanco del lienzo que son respetadas para ganar un punto de luz diferente a los del resto del cuadro, permitiendo crear puntos de atención en zonas de especial interés. Esta manera de pintar viene de la realización de una serie de acuarelas, de las que he hecho una selección para esta exposición. Estas acuarelas son interpretaciones rápidas de fotografías del fotógrafo inglés Lee Jeffries, quien, en la línea de Gonnord, retrata entre otras a personas de clase baja y pone especial interés en la expresividad de los retratados, aspecto tal que para este tipo de pinturas rápidas sirve de buen apoyo a la hora de resolver esa potencia en términos de pincelada y color.


ACUARELAS:


Varias fotografĂ­as de Lee Jeffries:


Las acuarelas son mucho más directas y sencillas, con un trazo rápido y claro y gran luminosidad al dejar el blanco del papel. Esta manera de pintar me ha ayudado en la técnica al óleo a la hora de establecer criterios de luminosidad, además de aprovechar la frescura del primer trazo en algunas zonas

Detalle Muñeca II

Detalle de Los invisibles


Junto a esta obra he acompañado unos versos de mi abuelo porque es aficionado a la poesía y le pedí que escogiera unos versos que de una manera abierta englobaran un poco el sentido que le da a sus poemas y de éstos a su vida.

La furia del viento enciende la lucha; la pasión que siento: la memoria escucha los ecos del silencio…


Como referentes de este cuadro, aparte de algunos elementos que he aprovechado de otros autores como he explicado antes (el uso de azules, la pincelada rápida en el sillón, las ropas y el fondo) me he fijado también en un estilo más cercano al pintor inglés nacido en Alemania Lucian Freud en cuanto a la construcción escultórica del rostro, aunque con un tratamiento más simple en cuanto a gama y contraste.

La madre del pintor, de Lucian Freud (1972)

Robert Fellowes ,de Lucian Freud (1999)


CONCLUSIONES Y AGRADECIMIENTOS. Este año de trabajo me ha servido para mejorar considerablemente en lo que a pintura respecta, tanto de técnica como de conocimientos. No obstante, esto es como una mina en la que cuanto más excavas más encuentras por excavar; así, soy consciente de que todavía me queda mucho por aprender, y un montón de campos por explorar. Lo que sí tengo claro es que de cara al futuro, quiero seguir indagando en la temática social, pues creo que es un campo de vital importancia en los tiempos que nos han tocado vivir. Sin más dilaciones, quiero terminar agradeciendo el trabajo de los profesores que me han ayudado este curso así como de los compañeros que siempre han estado dispuestos a opinar sin tapujos sobre mi trabajo, aportaciones de todos estos que han sido fundamentales en el resultado del trabajo. También quiero agradecer la colaboración prestada por las trabajadoras y trabajadores del Centro Sociocultural de Arrigorriaga que han hecho posible esta exposición. Pero sobre todo, quiero agradecer a mi madre, Amaia Ormazabal, por permitirme ya no sólo estudiar lo que yo quiero, sino costearme la carrera de Bellas Artes y el Máster en Pintura así como todo lo que supone vivir fuera de casa. Sin su ayuda, ya no sólo económica, sino sobre todo moral, no habría conseguido todo esto. A ella se lo debo.


(Gitano9)รง*


Mendigo I 81x65 cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


Mendigo II 81x65 cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


Sin tĂ­tulo A4 Acuarela sobre papel


Sin tĂ­tulo A4 Acuarela sobre papel


Sin tĂ­tulo A4 Acuarela sobre papel


Sin tĂ­tulo A4 Acuarela sobre papel


Muñeca I 73x60 cm. Óleo sobre lienzo


Muñeca III 73x60 cm. Óleo sobre lienzo


Muñeca III 73x60 cm. Óleo sobre lienzo


NiĂą@s: Metamorfosis 130x97 cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


American way of life 54x 65cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


Los invisibles 97x130 cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


Aitite 60x73 cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


Autorretrato 73x60 cm. Ă&#x201C;leo sobre lienzo


Maqueta catalogo ivor