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HÁBITAT

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PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco


HÁBITAT © Ihobe, S.A. – Enero 2011

EDITA: Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca Gobierno Vasco Alda. Urquijo, 36 – 6º Planta 48011 Bilbao Tel.: 900 15 08 64

Contenido: Este documento ha sido elaborado por Ihobe con la colaboración de DESMA Estudios Ambientales, S.L.

A afectos bibliográficos debe citarse: Ihobe, Sociedad Pública del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, “Primera evaluación del estado de conservación de los hábitats de bosque de interés comunitario en el País Vasco”, Bilbao, 2011, 58 p.

diseño: dual comunicación & diseño


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PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

ÍNDICE 1 – Antecedentes

4

2 – Estado de conservación de los bosques de interés comunitario

6

3 – 9120 Hayedos acidófilos

7

4 – 9150 Hayedos con boj

15

5 – 9160 Robledales subatlánticos

19

6 – 9180* Bosques mixtos de pie de cantil calizo

22

7 – 9230 Melojares

26

8 – 9240 Quejigares

31

9 – 9260 Castañares

35

10 – 9330 Alcornocales

38

11 – 9340 Encinares

42

12 – 9540 Pinares mediterráneos de pino carrasco o pino marítimo

47

13 – 9580* Tejedas

51

14 – Estado de conservación de los hábitats de interés comunitario (bosques) representados en la Comunidad Autónoma del País Vasco

54

15 – Bibliografía

57


1 – Antecedentes La Directiva 92/43/CEE, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, establece que los Estados miembros se encargarán de la vigilancia del estado de conservación de las especies y de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, teniendo especialmente en cuenta los tipos de hábitats naturales prioritarios y las especies prioritarias. En nuestro caso, en virtud de las transferencias del Estado, el Gobierno Vasco es el responsable de su cumplimiento en el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco. La citada Directiva, en su artículo 17, establece además que, cada seis años, los Estados miembros elaborarán un informe sobre la aplicación de las disposiciones que hayan adoptado en el marco de la presente Directiva. Dicho informe incluirá, en particular información sobre las medidas de conservación a que se refiere el apartado 1 del artículo 6 (que trata de las medidas de conservación necesarias), así como la evaluación de las repercusiones de dichas medidas en el estado de conservación de los tipos de hábitats del Anexo I y de las especies del Anexo II y los principales resultados de la vigilancia encomendada a los Estados. En la letra e) del artículo 1 define el estado de conservación de un hábitat natural como: el conjunto de las influencias que actúan sobre el hábitat natural de que se trate y sobre las especies típicas asentadas en el mismo y que pueden afectar a largo plazo a su distribución natural, su estructura y funciones, así como a la supervivencia de sus especies típicas. Debemos, por tanto, tener en cuenta todas las influencias del entorno (aire, agua, suelo, territorio, etc.) que actúan sobre los hábitats y especies presentes en el lugar. Añade además que, el estado de conservación de un hábitat natural se considera favorable cuando: • su área de distribución natural y las superficies comprendidas dentro de dicha área sean estables o se amplíen; • la estructura y las funciones específicas necesarias para su mantenimiento a largo plazo existan y puedan seguir existiendo en un futuro previsible; • el estado de conservación de sus especies típicas sea favorable. En el anexo I de la Directiva encontramos 11 hábitats de bosque que están representados en la CAPV: • 9120. Hayedos acidófilos atlánticos con sotobosque de Ilex y a veces de Taxus • 9150. Hayedos calcícolas medioeuropeos del Cephalanthero-Fagion. • 9160. Robledales pedunculados o albares subatlánticos y medioeuropeos del Carpinion betuli. • 9180*. Bosques de laderas, desprendimientos o barrancos del Tilio-Acerion. • 9230. Robledales galaico-portugueses con Quercus robur y Quercus pyrenaica. • 9240. Robledales ibéricos de Quercus faginea y Quercus canariensis. • 9260. Bosques de Castanea sativa. • 9330. Alcornocales de Quercus suber. • 9340. Encinares de Quercus ilex y Quercus rotundifolia. • 9540. Pinares mediterráneos de pinos mesogeanos endémicos. • 9580*. Bosques mediterráneos de Taxus baccata. (*) Hábitat prioritario.

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PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

Cada uno de los países de la Unión Europea debe enviar en 2013 su próximo informe sobre la aplicación de las disposiciones de la Directiva, por lo que, con anterioridad, la Comunidad Autónoma deberá enviar el correspondiente a su territorio al Ministerio. En la CAPV no se ha realizado todavía evaluaciones del estado de conservación de estos hábitats, por lo que no han podido establecerse las medidas de conservación que, en su caso, sean necesarias. Como inicio de este procedimiento, el presente trabajo pretende establecer la metodología y efectuar una primera evaluación del estado de conservación de estos hábitats en la CAPV. Los objetivos concretos que se persiguen son los siguientes: 1. Establecer las áreas de referencia favorables para cada tipo de hábitat, tanto para las áreas de distribución como para las superficies ocupadas. 2. Proponer los parámetros y los umbrales que permitan evaluar el estado de conservación de los hábitats de bosques en la CAPV, así como su seguimiento. 3. Proponer las medidas necesarias para que los hábitats de bosque de la CAPV se encaminen hacia un estado de conservación favorable. 4. Evaluar los costes imputables a las medidas necesarias y al seguimiento del estado de conservación.

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2 – Estado de conservación de los bosques de interés comunitario La aproximación que se realiza en el presente documento tiene como referencia principal el trabajo Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España (promovido por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). Dicho trabajo tiene, en boca de sus autores, la finalidad de proporcionar información completa, a partir del mejor conocimiento científico disponible, sobre los tipos de ecosistemas españoles que están reconocidos como tipos de hábitat naturales de importancia comunitaria. En particular, sus objetivos principales son identificarlos y describirlos adecuadamente y, sobre todo, tipificar sus respectivos estados favorables de conservación, para tener una imagen definida de hacia dónde debemos orientar necesariamente nuestras acciones para cumplir con esa obligación jurídica, impuesta por la Directiva Hábitat y recogida por la legislación estatal, de conservarlos o restaurarlos en un estado favorable. En estas bases, para cada hábitat, se describe pormenorizadamente el tipo de hábitat correspondiente, se ofrece información detallada sobre su distribución geográfica y su caracterización ecológica, se revisa y valora los parámetros que definen su estado de conservación, se propone un protocolo específico para determinarlo, se avanza una evaluación de su estado actual por región biogeográfica y para el conjunto del territorio español y sugiere algunas recomendaciones básicas para su gestión. En suma, un punto de partida excelente para revisar la situación de los hábitats a nivel regional, como es nuestro caso. La revisión que se realiza en el presente trabajo se sirve del diseño y la información de las fichas de las Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España. Así para cada hábitat se recoge su definición, descripción, distribución geográfica y la evaluación del estado de conservación. Ésta última se realiza siguiendo el protocolo y los criterios establecidos en el documento Assessment, monitoring and reporting under Article 17 of the Habitats Directive: Final draft. October 20061, desarrollando la evaluación mediante cuatro parámetros (área de distribución, superficie ocupada, estructura y funciones específicas y perspectivas de futuro) y asignando a cada parámetro y de forma global, las categorías Favorable, Desfavorable-Inadecuado, Desfavorable-Malo y Desconocido.

[1] http://circa.europa.eu/Public/irc/env/monnat/library?l=/habitats_reporting/reporting_2001-2007/guidlines_ reporting&vm=detailed&sb=Title

6


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PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

3 – 9120. Hayedos acidófilos atlánticos con sotobos­que de Ilex y a veces de Taxus (Quercion robori-petraeae o Ilici-Fagenion) 3.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Hayedos con Ilex creciendo sobre suelos ácidos del piso colino al montano en condiciones climáti­cas Atlánticas. El sustrato ácido corresponde a al­teraciones de rocas ácidas, o a limos con pedernal más o menos degradado, o a antiguos depósitos aluviales. Los suelos son tierras pardas ácidas, con procesos de lixiviado o con una evolución hacia podsoles. El humus es de los tipos moder a dismo­der. Estos hayedos acidófilos se presentan con di­ferentes variantes: a) Hayedos con robles subatlánticos del piso colino y montano inferior con Ilex aquifolium. b) Hayedos con robles hiperatlánticos del piso co­lino y montano inferior con Ilex y Taxus, rico en epífitos. c) Hayedos puros o hayedos con Picea abies del piso montano con Ilex en el sotobosque.

3.2 – Descripción Descripción publicada en Los tipos de hábitat de in­terés comunitario de España. Guía básica (Bartolomé et al., 2005): • Los hayedos oligótrofos atlánticos abundan al oeste y al este del macizo central de los Pirineos, así como en la Cordillera Cantábrica. Asimismo descienden, empobrecidos y fragmentados, hasta el Sistema Central a través de las sierras del Sistema Ibérico septentrional. • Viven en suelos con acidez y pobreza acentuadas por el lavado permanente provocado por las abun­dantes precipitaciones. Altitudinalmente, ocupan una banda entre 500 y 1.600 m, contactando ha­cia los pisos inferiores con carballedas (Quercus robur) o melojares (Q. pyrenaica), y hacia los su­periores con abetales (Abies alba), pinares negros (Pinus uncinata) o albares (P. sylvestris) en los Pi­rineos, y con abedulares (Betula alba) y enebrales subalpinos en la Cordillera Cantábrica. Cuando la precipitación disminuye, alternan con robledales albares (Quercus petraea), melojares o, en algunas zonas, con pinares albares. En el Pirineo forman localmente hayedo-abetales en la banda altitudinal superior. • Los hayedos son formaciones umbrosas con soto­bosque reducido. Entre las especies leñosas cabe ci­tar Ilex aquifolium, Taxus baccata, Daphne laureola o Vaccinium myrtillus, y entre las herbáceas, Blechnum spicant, Teucrium scorodonia, Deschampsia flexuosa, Pteridium aquilinum, Prenanthes purpurea, Luzula nivea (estas dos últimas en los sectores nororienta­les), Luzula sylvatica subsp. henriquesii (en los no­roccidentales), etc. En los claros pueden aparecer Crataegus monogyna, Sorbus aucuparia, Erica arbo­rea, E. vagans, E. australis, Ulex gallii, Genista pilosa, Cytisus scoparius, Calluna vulgaris, etc.

7


3 9120 Hayedos acidófilos

3.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9120 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Olano & Peralta de Andrés (2009a).

Distribución del tipo de hábitat 9120 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

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PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

3.4 – Evaluación del estado de conservación 3.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007). Los hayedos acidófilos ocupan en la CAPV una superficie de 26.949 ha, estando hoy su área de distribución potencial ocupada mayoritariamente (61%) por formaciones distintas al bosque. En cuanto a la forma en que se distribuyen los hayedos, se aprecia una elevada fragmentación: sólo 5 manchas (0.2%) superan las 1.000 ha y el 90% (n = 2.413) no supera las 10 ha (Tabla 1). En ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.

Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para el hayedo acidófilo.

Tamaño de mancha (ha)

0-1

Frecuencia (nº manchas)

1279

937

197

147

63

28

31

10

5

Superficie

622

2132

1375

2196

2129

1910

4327

4275

7983

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Tabla 1 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9120 clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior.

9000

1400

8000

1200

7000

1000

6000 5000

800

4000

600

3000

400

2000

200

1000 0

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

0

No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para los hayedos. Para estimar estos parámetros se utiliza comúnmente el área mínima necesaria para mantener una población viable de alguna de sus especies características. En el caso del hayedo, los pícidos (pito negro y pico dorsiblanco) son una referencia repetida en distintos estudios. Estas especies presentan unas necesidades individuales de hábitat de calidad del orden de centenares de hectáreas, por lo que teniendo como objetivo

9


3 9120 Hayedos acidófilos

deseable una población de pícidos compuesta por al menos unas decenas de ejemplares, la SFR debería estar en el orden de magnitud de 1 x 104 ha. Si incorporamos a la discusión la viabilidad de dicha población desde un enfoque metapoblacional y la necesidad de hábitat de calidad (comúnmente escaso) se producirían variaciones, pero en ningún caso, considerando como especies típicas aves o mamíferos de mediano tamaño, la SFR podría ser de orden inferior a 1 x 103 ha. Si bien este hábitat ha sido masivamente sustituido y fragmentado a lo largo del pasado siglo, atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las primeras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la extensión y la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada permiten calificar su estado para estos parámetros como favorable.

3.4.2 – Especies típicas Es este un apartado difícil de abordar. Si bien es posible confeccionar un listado de especies asociadas al hayedo, carecemos de la información necesaria para seleccionar especies indicadoras de la calidad del hábitat e interpretar en este sentido de forma rigurosa la evolución de sus poblaciones. Es posible valorar el estado de conservación de alguna de estas especies, pero la mayor parte de las ocasiones estas evaluaciones se fundamentan en la opinión de expertos, sin contar con estudios específicos que estén basados en un conjunto amplio de datos. Olano y Peralta de Andrés (2009a) seleccionan 15 especies típicas (2 plantas, 1 liquen y 12 animales) del hábitat 9120, detallando, tras describir su relación con el hayedo, su estado de conservación para cada una de las regiones biogeográficas, utilizando para ello el criterio de expertos en cada grupo. A nuestro juicio la precisión que la Directiva 92/43/CEE exige para este parámetro le resta utilidad. En vez de valorar el estado de conservación de especies típicas deberían utilizarse especies indicadoras, más concretamente parámetros poblacionales (o de otra índole) de especies o conjuntos de especies, cuyo seguimiento permita observar variaciones en el estado de conservación del hábitat. En el caso del hayedo acidófilo, en el ámbito que nos ocupa, la abundancia y estructura poblacional de las salamandras Salamandra salamandra o la composición de paseriformes o micromamíferos se han revelado como unos interesantes indicadores del estado de conservación (González-Esteban y Villate, 2003); pudiendo ser utilizados sin conocer con precisión el estado de conservación de cada una de esas especies en los términos en que requiere la Directiva. En los trabajos que durante 2011 darán continuación a la evaluación preliminar aquí expuesta se abordará esta cuestión.

3.4.3 – Estructura y función La necesidad de gestionar y conservar el bosque a distintas escalas espaciales se traduce en la presencia en el proceso evaluador que propone la Directiva de parámetros a escala de paisaje (área de distribución, superficie ocupada) y otros a escala menor que permitan valorar la calidad del hábitat en cuanto a madurez; asumiendo que en el óptimo deseable, que se daría en un bosque no intervenido, la complejidad estructural aumenta con la “edad del bosque” y niveles altos de complejidad sostienen una mayor biodiversidad y hacen posible el completo desarrollo de las funciones y procesos que le son característicos. La complejidad estructural es un rasgo común a todos los bosques templados del mundo y altos niveles de heterogeneidad espacial son característicos de todos los bosques madurosviejos (Lindenmayer y Franklin 2002). La complejidad estructural a escala de mancha incluye una amplia variedad de rasgos estructurales, tales como: Árboles de diferentes edades, grandes árboles vivos, grandes árboles muertos aún en pie (snags), grandes troncos caídos (logs),

10


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

heterogeneidad vertical creada por estratos múltiples o continuos, claros de distinto tamaño, diversidad de especies vegetales en los estratos herbáceo y arbustivo. En nuestros hayedos pueden identificarse y cuantificarse estos rasgos y elementos, y contamos aún en el norte de la Península con bosques maduros que pueden servir como referencia de buen estado de conservación, en cuanto que mantienen un alto grado de complejidad estructural. Este es el caso del hayedo de Bértiz, situado en el norte de Navarra. Si comparamos los valores de complejidad estructural obtenidos en Bértiz con los que ofrece la literatura científica para distintos tipos de bosque en el último estadio de la sucesión (lo que se conoce como bosque old-growth) (Tabla 2) observamos que, si bien existe una notable variación, los bosques old-growth muestran al igual que Bértiz gran cantidad de madera muerta y una alta densidad de árboles vivos de gran diámetro y de árboles vivos con altos niveles de decaimiento. Existe cierta controversia a la hora de definir lo que se entiende por bosque old-growth, debido principalmente a la necesidad de establecer unos criterios que permitan comparar bosques de distintas regiones. La definición más simple se refiere a ellos como bosques relativamente viejos y relativamente inalterados. Dicho de otra forma, la complejidad estructural y las características funcionales asociadas con el bosque old-growth se han desarrollado en largos períodos de tiempo con las mínimas perturbaciones (tanto de origen natural como humano) (Tyrrell et al. 1998). El aprovechamiento maderero produce a medio-largo plazo la uniformización de las masas forestales a escala de paisaje y la simplificación en cuanto a estructura y composición florística a escala de mancha (Lindemayer y Franklin 2002). La información acumulada en los últimos 20 años acerca de los requerimientos ecológicos de la fauna forestal (principalmente en Norteamérica y norte de Europa) ha consolidado la idea de que la biodiversidad está fuertemente ligada a la heterogeneidad espacial y a la complejidad estructural. Por ello es necesario realizar una gestión activa encaminada al mantenimiento de ambas en los ecosistemas forestales. En esta línea han proliferado en la última década trabajos que pretenden describir de forma estandarizada para cada tipo de bosque las características del bosque old-growth (Batista y Platt, 1997; Greenberg et al. 1997; Kennedy y Nowacki 1997), con objeto de conocer su disponibilidad y frenar su progresiva desaparición. En los bosques ibéricos no se han realizado estudios de este tipo. En relación a la complejidad estructural contamos con información para los hayedos acidófilos de Añarbe, Oianleku, Aralar y Gorbeia (Tablas 3 y 4) (González-Esteban y Villate, 2003; González-Esteban y Villate, 2004a; González-Esteban y Villate, 2004b).

11


3 9120 Hayedos acidófilos

Bértiz

1

2

AB

21.3-77.7

14.4-69.1

25.7-73.0

NA

138-1156

140-772

190-907

0-213

NA50 NA60

3

4

5

6

7

22.0-57.0

23.9-147.6

27.7-76.6

13.8-63.3

124-602

247-1263

210-1173

151-1479

385-1750

30-85

5-175

0-63

7-82

0-188

20-45

0-107

5-25

0-27

0-30

0-90

0-20

0-60

0-88

25-225

15-238

10-240

44-592

0-74.8

4.4-129.3

14.3-153.5

0-154.1

20.8-68.4

34.5-200.9

88.4-124.7

3.8-183.0

0-117

NA70 NS

15-153

0-173

VS

4.5-166.8

0-78.7

VL

0-295.4

12.3-121.3

VL30

0-197.4

121-213

691-951

19.9-70.0

Tabla 2 – Complejidad estructural de distintos tipos de bosque que se encuentran en el último estadio de la sucesión (bosques old-growth). Se recoge para cada variable el rango de variación (tomado de Tyrrell et al. 1998). AB: Área basimétrica de los árboles vivos (m2 / ha); NA: Número de árboles vivos por ha; NA 50: Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 50 cm; NA60: Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 60 cm; NA70: Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 70 cm; NS: Número de snags por ha; VS: Volumen total de los snags (m3 / ha); VL: Volumen total de los logs (m3 / ha); VL30: Volumen de los logs con un diámetro mayor de 30 cm (m3 / ha). [1]: Beech-Maple-Basswood Forests, especies dominantes: Fagus grandifolia, Acer saccharum, Tilia americana. [2]: Northern hardwood Forests, especies dominantes: Fagus grandifolia, Acer saccharum, Betula allegheniensis. [3]: Mesic and Wet-Mesic Northern Oak Forests, especies dominantes: Quercus alba, Q. rubra, Q vetulina y Q. macrocarpa. [4]: Hardwood Wetland Forests, especies dominantes: Acer rubrum, Fraxinus nigra, F. pennsylvanica, Liquidambar styraciflua, Quercus palustris y Nyssa sylvatica. [5]: Conifer Northern Hardwood Forests, especies dominantes: Tsuga canadensis, Pinus strobus, Picea rubens. [6]: Northern Pine Forests, especies dominantes: Pinus strobus, P. resinosa, P. banksiana y P. rigida. [7]: Montane and Allied Spruce-Fir Forests, especies dominantes: Picea rubens, Abies fraseri y Abies balsamea.

Bértiz Media

Añarbe

ET

Mínimo

Máximo

Media

Oianleku

ET

Mínimo

Máximo

Media

ET

Mínimo

Máximo

36.5

1.3

18.5

63.6

38.3

1.6

31.0

49.9

59.8

3.4

45.7

79.8

NA30

192.0

10.2

36

351

180.3

13.3

121

269

115.3

14.4

84

178

NA60

34.2

a

4.2

0

117

23.8

5.1

0

69

49.5

c

6.1

11

82

NA34

37.3

a

4.2

0

102

9.4

3.3

0

39

28.2

a

3.9

4

68

NS

59.3 a

4.9

15

153

26.5 b

3.2

0

71

7.6 c

3.1

0

36

NS30

21.8

2.5

5

66

2.2

0.7

0

10

7.6

b

3.1

0

36

NS60

9.9 a

2.1

0

46

0b

-

0

0

2.5 b

0.9

0

10

NS34

14.9

a

2.3

0

66

2.9

b

0.8

0

15

3.0

b

1.4

0

15

VS

41.5

a

5.6

4.5

166.8

4.5

b

0.6

0

10.5

5.5

b

2.2

0

22.3

VS34

8.9 a

2.3

0

74.0

0.3 b

0.1

0

1.8

2.1 b

1.2

0

14.0

VL

76.9 a

9.9

0

295.4

9.7 b

0.6

1.0

35.0

6.4 b

1.4

0.9

28.4

VL30

28.8 a

6.2

0

197.4

4.9 b

0.8

0

27.3

2.0 b

0.3

0

11.9

VL34

17.0

3.8

0

140.2

4.5

1.2

0

21.4

0

-

0

0

DA

a

a

a

b

b

b

b

Tabla 3 – Estadísticos descriptivos de las variables que definen la complejidad estructural de los hayedos de Añarbe y Oianleku (Gipuzkoa). Se muestran éstos junto a los obtenidos para las mismas variables en el hayedo navarro de Bértiz (ejemplo de lo que puede considerarse como un bosque maduro con escasa intervención). Los valores medios señalados con letras distintas presentan diferencias significativas entre si.

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09 Bértiz

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

Aralar

Gorbeia

Media

ET

Mín

Máx

Media

ET

Mín

Máx

Media

ET

Mín

Máx

36.50

1.36

18.48

63.57

29.93

0.60

20.67

42.28

32.68

1.12

20.42

55.00

NA30

192.00

10.22

36

351

202.05

8.08

58

316

187.76

9.69

32

361

NA60

34.22a

4.29

0

117

1.30 b

0.47

0

22

16.57 c

2.73

0

70

NA34

37.33 a

4.29

0

102

0.40 b

0.22

0

13

8.90 c

2.26

0

81

NS

59.30 a

4.95

15

153

15.51 b

1.23

0

46

25.89 c

2.99

0

97

NS30

21.84 a

2.59

5

66

0.12 b

0.81

0

5

2.12 c

0.45

0

10

NS60

9.96 a

2.10

0

46

0b

-

0

0

0.64 b

0.19

0

5

NS34

14.94 a

2.30

0

66

0.23 b

0.16

0

10

1.49 b

0.27

0

5

VS

41.46 a

5.62

4.48

166.79

0.96 b

0.09

0

4.27

3.40 c

0.37

0

11.24

VS34

8.88 a

2.38

0

74.00

0.01 b

0.01

0

0.47

0.93 b

0.23

0

5.88

VL

76.96 a

9.97

0

295.41

11.03 b

1.53

0

71.63

5.73 c

1.16

0

46.31

VL30

28.83 a

6.27

0

197.39

0b

-

0

0

2.08 c

0.89

0

36.87

VL34

17.04 a

3.82

0

140.21

3.57 b

0.60

0

28.69

2.18 b

0.82

0

36.11

DA

Tabla 4 – Estadísticos descriptivos de las variables que definen la complejidad estructural de los hayedos de Aralar (Lizarrusti, Gipuzkoa) y Gorbeia (Zuia, Araba). Se muestran éstos junto a los obtenidos para las mismas variables en el hayedo navarro de Bértiz (ejemplo de lo que puede considerarse como un bosque maduro con escasa intervención). Los valores medios señalados con letras distintas presentan diferencias significativas entre si. Descripción de las variables utilizadas en la caracterización de la complejidad estructural. • DA. Diámetro medio de los árboles vivos medido a 1.4 m de altura (cm) • NA30. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 30 cm. • NA60. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 60 cm. • NA34. Número de árboles vivos (por ha) en estado de decaimiento avanzado. • NS.Número de snags por ha. • NS30. Número de snags (por ha) con dbh > 30 cm. • NS60. Número de snags (por ha) con dbh > 60 cm. • NS34. Número de snags (por ha) en estado de pudrición avanzado. • VS. Volumen total de los snags (m3/ha). • VS34. Volumen de los snags en estado de pudrición avanzado (m3/ha). • VL. Volumen total de los logs (m3/ha). • VL30. Volumen de los logs con un diámetro mayor de 30 cm (m3/ha). • VL34. Volumen de los logs en estado de pudrición avanzado (m3 ha).

El contraste de los valores que se observan en los hayedos acidófilos de la CAPV con los del hayedo de referencia (Bértiz) evidencia el mal estado de conservación de los primeros. Únicamente parámetros como densidad de grandes árboles y de snags muestran para alguna de las masas valores próximos a los del hayedo de referencia. Es en una fase temprana de la recuperación del hayedo cuando se observa el incremento del tamaño de los árboles y de la densidad de snags (sobre todo pequeños árboles dominados). No será hasta una fase más avanzada (aproximadamente tras 100 años sin intervención) cuando se enriquecerá la estructura del bosque con la paulatina incorporación de árboles muertos de gran tamaño y en avanzado estado de pudrición.

13


3 9120 Hayedos acidófilos

En los hayedos acidófilos el dosel arbóreo está dominado en exclusividad por el haya. El carácter competitivo de la especie y los trabajos selvícolas propios del aprovechamiento del haya provocan que el resto de especies (robles, castaños, arces, cerezos, acebos, tejos) muestren una frecuencia relativa muy baja (generalmente inferior al 1%). Las especies arbóreas acompañantes son un elemento más de diversidad a la hora de caracterizar la complejidad estructural del bosque y a priori cabe pensar, al igual que con el resto de elementos estructurales, que en condiciones de no intervención se darán densidades mayores que las habitualmente registradas. No contamos aquí con referencias que nos indiquen cuales son los valores óptimos para la frecuencia de dichas especies. No obstante, a falta de otra información y reconociendo la diversidad como un valor deseable, es oportuno diseñar medidas orientadas a su conservación.

3.4.4 – Perspectivas de futuro El principal problema de los hayedos acidófilos de la CAPV es la intensificación del uso forestal. El manejo mayoritario actual, monte alto para madera, conduce a la formación de masas coetáneas, uniformes y con una baja diversidad estructural, incapaces de ofrecer el abanico de recursos que sus comunidades características requieren. Estamos aún lejos de lograr que la gestión forestal incorpore criterios de sostenibilidad, de modo que valores del bosque distintos al económico sean tenidos en cuenta y preservados. De hecho, el problema no es sólo que la ordenación forestal no incorpore criterios ambientales, sino que, tras casi 20 años de legislación ambiental, aún no contamos en la CAPV con medidas eficaces y de magnitud significativa para la conservación de nuestros bosques, ni siquiera en los espacios naturales protegidos. Entre las amenazas a corto plazo destaca la utilización de la biomasa forestal como fuente de energía (actualmente en desarrollo), que de generalizarse podría suponer el aprovechamiento exhaustivo de pies no maderables y restos de corta contribuyendo de este modo a reducir aún más la complejidad estructural de las masas. Por último apuntar que este tipo de hábitat es sensible a escenarios de cambio climático, de modo que, como recogen Olano y Peralta de Andrés (2009a) en su revisión de amenazas, el previsible escenario de aumento de las temperaturas y cambio en la estacionalidad de las precipitaciones van a situar al haya en un contexto difícil para la segunda mitad de este siglo.

3.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

Favorable

• Superficie ocupada

Favorable

• Estructura y funciones específicas • Perspectivas de futuro • Evaluación global del estado de conservación

14

MALO Inadecuado MALO


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

4 – 9150. Hayedos calcícolas medioeuropeos del Cephalanthero-Fagion 4.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Hayedos de Fagus sylvatica xero-termófilos, desarrollados sobre materiales calcáreos, con suelos someros, generalmente en pendientes elevadas, de los dominios Atlántico y Medio europeo de Europa Occidental y de las zonas centrales y septentrionales de Europa Central, con estratos herbáceo y arbustivo generalmente abundantes, y caracterizado por la presencia de cárices (Carex digitata, C. flacca, C. montana, C. alba), gramíneas (Sesleria albicans, Brachypodium pinnatum), orquídeas (Cephalanthera spp., Neottia nidus-avis, Epipactis leptochila, E. microphylla) y especies termófilas que provienen del Quercetalia pubescenti-petraeae. El estrato arbustivo puede incluir diferentes especies calcícolas (Ligustrum vulgare, Berberis vulgaris) y Buxus sempervirens puede ser dominante. Subtipos: • Bosques medioeuropeos de haya y tilo en laderas calcáreas secas. • Hayedos medioeuropeos ricos en cárices y orquídeas, en laderas con disponibilidad hídrica reducida. • Hayedos xerófilos del noroccidente ibérico. • Bosques de Fagus sylvatica en zonas de precipitaciones relativamente bajas, en los márgenes meridionales del País Vasco sobre suelos calcáreos superficialmente secos de la Cordillera Cantábrica, con Brachypodium pinnatum subsp. rupestre, Sesleria argentea subsp. hispanica, Carex brevicollis, Carex ornithopoda, C. sempervirens, C. caudata, Cephalanthera damasonium, C. longifolia, Epipactis helleborine, E. microphylla, Neottia nidus-avis.

4.2 – Descripción Descripción publicada en Los tipos de hábitat de in­terés comunitario de España. Guía básica (Bartolomé et al., 2005): • Este tipo de hábitat se distribuye por las vertientes meridionales de la Cordillera Cantábrica y de los Piri­neos y por las sierras prepirenaicas y costero-catalanas, llegando por el sur hasta Beceite (Tarragona). • Son bosques que representan el límite de tolerancia ambiental del haya. Se presentan en condiciones de clima submediterráneo o en posiciones subrupícolas, sobre sustratos calcáreos. El suelo tiene un escaso desa­rrollo y la disponibilidad de agua es menor a la de otros hayedos. Se sitúan entre 800 y 1.500 m, contactando en su límite inferior con bosques mediterráneos o sub­mediterráneos (quejigares, encinares, robledales pubes­centes) y alternando en su piso según exposiciones y sustratos con los hayedos ya descritos o con pinares. • La estructura es más abierta y luminosa que la de otros hayedos, consecuencia de la dificultad para colonizar los sustratos en los que crece. Es frecuente la presencia de algunos arbustos como Rhamnus catharticus, Ber­beris vulgaris, Crataegus monogyna, Lonicera xylosteum, Amelanchier ovalis o el boj (Buxus sempervirens), que suele dominar el sotobosque en las localidades de ten­dencia más mediterránea (Pirineo y Prepirineo central y oriental, y otras sierras noroccidentales). Una serie de elementos submediterráneos o subrupícolas dan un carácter muy distintivo a estos hayedos, entre ellos diversas orquídeas (Epipactis, Cephalanthera) u otros como Helleborus foetidus, Brachypodium pinnatum, Coronilla emerus, etc.

15


4 9150 Hayedos con boj

• El matorral de sustitución es muy variable y puede es­tar representado entre otras formaciones por bojedas (Buxus sempervirens), por comunidades de Erica vagans y Genista occidentalis, por matorrales de Arctostaphylos uva-ursi con espliego (Lavandula latifolia), o incluso por tomillares calcícolas.

4.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9150 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Olano & Peralta de Andrés (2009b).

Distribución del tipo de hábitat 9150 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

16


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

4.4 – Evaluación del estado de conservación 4.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007). Este tipo de hayedos ocupan en la CAPV una superficie de 4.000 ha, estando hoy su área de distribución potencial ocupada en gran parte (50 %) por formaciones distintas al bosque. En cuanto a la forma en que se distribuyen los hayedos, se aprecia una elevada fragmentación: sólo una mancha (0.5%) supera las 1.000 ha y el 83% (n = 176) no supera las 10 ha (Tabla 5). De igual manera que en el hábitat anterior, en ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.

Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para este tipo de hayedo.

Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Frecuencia (nº manchas)

76

80

20

20

5

5

3

3

1

Superficie

38

204

153

300

209

370

483

950

1.295

Tabla 5 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9150 clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior.

1400

90 80

1200

70

1000

60

800

50

600

40 30

400

20

200 0

10 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

0

No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat. Las consideraciones que se recogen al respecto en el caso de los hayedos acidófilos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. Si bien este hábitat ha sido masivamente sustituido y fragmentado a lo largo del pasado siglo, atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de

17


4 9150 Hayedos con boj

referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las primeras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada permiten calificar su estado para estos parámetros como favorable.

4.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

4.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

4.4.4 – Perspectivas de futuro Tal y como apuntan Olano y Peralta de Andrés (2009b) este tipo de hábitat es especialmente sensible a las eventualidades de un cambio climático. La especie arbórea dominante se encuentra en su límite sur de distribución y generalmente aprovechando es­taciones favorables que le permitan sobrevivir en un entorno excesivamente seco. Por ello es de esperar que un aumento de las temperaturas, con el consiguiente incremento de la evapotranspiración, tenga efectos que se manifiesten de modo especial en esta comu­nidad. La presencia de sequías de gran intensi­dad, que aparece vaticinada en muchos de los modelos climáticos para la península, puede afectar a estos ha­yedos con mayor intensidad, tanto disminuyendo la vitalidad de los árboles dominantes, como limitando las posibilidades de reclutamiento de nuevos indivi­duos. Esto es especialmente grave, dado que muchos de estos hayedos muestran estructuras abiertas en las cuales no se produce un cierre adecuado del dosel. Este porte es probablemente debido a pasados usos mixtos ganaderos forestales que se han abandonado en pasadas décadas. Es importante favorecer el cierre de estos hayedos, para que en su interior se gene­re un ambiente nemoral adecuado que aumente las condiciones hídricas para el reclutamiento. Esto es importante también para reducir el riesgo de incen­dios, que en este tipo de hábitat, y dado lo precario de su situación en un contexto de cambio climático puede ser especialmente dramático. En la CAPV su vulnerabilidad se ve acentuada por presentar un área potencial inconexa, al ser un bosque muy condicionado por el sustrato geológico duro.

4.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

Favorable

• Superficie ocupada

Favorable

• Estructura y funciones específicas

18

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

Inadecuado

• Evaluación global del estado de conservación

Inadecuado


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

5 – 9160. Robledales pedunculados o albares subatlánticos y medioeuropeos del Carpinion betuli 5.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques de Quercus robur (o Quercus robur y Quercus petraea) sobre suelos hidromorfos o con elevado nivel freático (fondos de valle, depresiones o junto a bosques riparios). El sustrato corresponde a limos y coluviones arcillosos de laderas, así como bandas limosas o rocas silíceas con un alto grado de saturación. Bosques de Quercus robur o bosques mixtos naturales compuestos por Quercus robur, Quercus petraea, Carpinus betulus y Tilia cordata. Endymion nonscriptus es raro o ausente. Rozas (2009) en su revisión sobre este tipo de hábitat advierte un problema de interpretación y afirma que: Vista la información disponible en trabajos descriptivos sobre la composición florística y sintaxonomía de los bosques mixtos ibéricos con robles de la alianza Carpinion y las correspondencias existentes entre clasificaciones previas de los tipos de hábitat europeos (Corine y Eunis, 2004), el tipo de hábitat de interés comunitario “9160 Sub-Atlantic and medio-European oak or oak-hornbeam forests of the Carpinion betuli” probablemente no existe en la Península Ibérica. En lugar del hábitat 9160 que describe la Directiva, en los suelos frescos de fondos de valle de los pisos bioclimáticos colino y montano de la cornisa pirenaico-cantábrica existen diversos tipos de bosques mixtos con robles (Q. robur, Q. petraea), en los que el fresno (Fraxinus excelsior) es una especie habitual, también pertenecientes a la alianza Carpinion. Estos bosques están perfectamente caracterizados en las clasificaciones (Corine y Eunis, 2004) y diferenciados del tipo de hábitat de interés comunitario “9160 Sub-Atlantic and medio-European oak or oak-hornbeam forests of the Carpinion betuli”. Sin embargo, los robledales mixtos pirenaicocantábricos no se encuentran incluidos en el anexo I de la Directiva 92/43/CEE, por lo que no son tipos de hábitat de interés comunitario. Rozas (2009) propone la inclusión en su lugar de un nuevo tipo de hábitat constituido por los robledales mixtos pirenaico-cantábricos cuya denominación sería: Bosques pirenaico- cantábricos de roble y fresno.

5.2 – Descripción Descripción EUNIS del tipo de hábitat Pyreneo-Cantabrian Quercus-Fraxinus forests (Fuente: Devi­llers P., Devillers-Terschuren J. & Vander Linden C., 2001. Palaearctic Habitats. PHYSIS Data Base. 1996, last updated 1999.): • Bosques dominados por Quercus robur, o, en partes de los Pirineos y en el interior Oro-Cantábrico, Quercus petraea, con Fraxinus excelsior, Tilia cordata, Tilia platyphyllos, Corylus avellana, Acer campestre, Acer pseudoplatanus, Prunus avium, Ulmus glabra, muchos arbustos y lianas, abundante Hedera helix, muchos helechos como Polystichum setiferum, Dryop­teris affinis, Dryopteris dilatata, Phyllitis scolopen­drium, y con Arum italicum, Veronica montana, Hy­pericum androsaemum, Primula vulgaris, Pulmonaria longifolia, Helleborus viridis ssp. occidentalis, Iso­pyrum thalictroides, Ajuga reptans, Carex sylvatica, Bromus racemosus, Melica uniflora, del piso colino, submontano y, en una forma empobrecida con Cra­taegus laevigata, montano de la Cordillera Cantábri­ca, en Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria, As­turias y Castilla-León, así como del piso submontano de la vertiente norte, y localmente en Navarra y Ca­taluña, en la vertiente sur de los Pirineos.

19


5 9160 Robledales subatlánticos

• En la CAPV este tipo de hábitat corresponde a bosques dominados por el roble pedunculado (Quercus robur), acompañado por arces (Acer campestre) y fresnos (Fraxinus excelsior), en fondos de valle y laderas sobre terrenos margosos, arcillosos o aluviales con suelos profundos y frescos, incluso temporalmente encharcados. Bajo los árboles se desarrolla un estrato arbustivo, en el que destaca la presencia del majuelo navarro (Crataegus laevigata), entre otras muchas plantas comunes en las orlas espinosas de los bosques caducifolios eurosiberianos.

5.3 – Distribución geográfica

Distribución del tipo de hábitat 9160 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

5.4 – Evaluación del estado de conservación 5.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007).

Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para el robledal subcantábrico.

20

Actualmente el área de distribución de los robledales subatlánticos está ocupada mayoritariamente (87%) por formaciones distintas al bosque. Este tipo de hábitat ocupa una superficie total de 1.069 ha. En cuanto a la forma en que se distribuye, se aprecia una elevada fragmentación y un tamaño medio de


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

mancha muy pequeño. Señalar además que el 84 % (n = 134) no supera las 10 ha (Tabla 6). En ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.

Tamaño de mancha (ha)

0-1

Frecuencia (nº manchas)

50

61

23

15

Superficie

27

139

176

242

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

7

3

0

0

0

279

206

0

0

0

Tabla 6 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9160 clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior. 300

70

250

60 50

200

40

150

30

100

20

50

10

0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat, pero habida cuenta la fragmentación que ha sufrido y el hecho de que no se cuente con masas que superen las 100 ha (un bosque no puede mantener en estado de conservación favorable sus especies típicas con manchas tan pequeñas), estamos en condiciones de afirmar que el estado de conservación de este tipo de hábitat en cuanto a superficie ocupada es malo.

5.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

5.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

5.4.4 – Perspectivas de futuro El reducido tamaño de las manchas presentes en la CAPV, unido al abandono de los usos tradicionales, hace muy vulnerable a este tipo de hábitat, que puede desaparecer paulatinamente como consecuencia del fomento de la recon­versión de suelos, desde la producción de forraje para el ganado a plantacio­nes forestales de crecimiento rápido.

21


5 9160 Robledales subatlánticos

Rozas (2009) no advierte en los escenarios previstos de cambio climático amenaza significativa para este tipo de hábitat.

5.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución • Superficie ocupada • Estructura y funciones específicas • Perspectivas de futuro • Evaluación global del estado de conservación

Favorable MALO DESCONOCIDO Inadecuado MALO

6 – 9180* Bosques de laderas, desprendimientos o barrancos del Tilio-Acerion 6.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques mixtos de especies secundarias (Acer pseudoplatanus, Fraxinus excelsior, Ulmus glabra, Tilia cordata) de pedregales gruesos, pendientes rocosas abruptas y laderas con coluvios gruesos, en sustratos preferentemente calcáreos, pero también silíceos (Tilio–Acerion Klika 55). Se puede distinguir entre un grupo que es típico de ambientes frescos y húmedos (bosques higrófilos y esciófilos), generalmente dominado por el falso plátano (Acer pseudoplatanus) - subalianza Lunario-Acerenion, y otro que es típico de barrancos secos y templados, generalmente dominado por tilos (Tilia cordata, Tilia platyphyllos) - sub-alianza Tilio-Acerenion. No se deben incluir aquí los tipos de hábitat pertenecientes al Carpinion.

6.2 – Descripción Ocupan canchales y pedregales de laderas, pen­dientes acusadas, pies de cantiles, barrancos y ca­ñones, generalmente sobre sustratos calcáreos y en condiciones umbrosas. El arbolado se encuentra siempre rodeado o intercalado en mayor o menor medida por afloramientos rocosos. Crecen en si­tuaciones en las que se dificulta la evolución hacia bosques más frondosos (hayedos y robledales) de­bido al intenso dinamismo que impone la inestabi­lidad del sustrato. Altitudinalmente, se presentan en los pisos de los robles, pinos y hayas, con los que alternan. En las comarcas submediterráneas o mediterráneas contactan con encinares, quejigares, pinares, etc. Se trata de formaciones mixtas muy diversas en las que están presentes tilos (Tilia platyphyllos, T. corda­ta), arces (Acer pseudoplatanus, A. platanoides), olmos (Ulmus glabra), fresnos (Fraxinus excelsior), serbales (Sorbus aria, S. aucuparia), abedules (Betula pendu­la), acompañados en condiciones localmente más favorables por hayas (Fagus sylvatica) o robles (Q. petraea, Q. humilis). Al rico estrato arbóreo acom­pañan numerosos arbustos como Corylus avellana, Cornus sanguinea, Euonymus europaeus, Rhamnus cathartica, etc. En los enclaves de tendencia medite­rránea la mezcla de especies llega a ser inverosímil, con especies como el pino laricio o silvestre (Pinus nigra, P. sylvestris), la encina (Quercus ilex, Q. rotun­difolia), arce de Montpellier (Acer monspessu-

22


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

lanum), quejigos (Quercus faginea) o arbustos como Arbutus unedo, Viburnum lantana, Coronilla emerus, e inclu­so Jasminum fruticans, Rosmarinus officinalis, Juni­perus phoenicea, etc.

6.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9180* en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Goñi (2009b).

Los bosques mixtos de pie de cantil calizo aparecen de manera dispersa por todas las sierras del territorio de la CAPV, y de forma especial y más extensa en las de relieve accidentado y rocoso, fundamentalmente sobre sustratos calcáreos.

Distribución del tipo de hábitat 9180* en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

23


6 9180* Bosques mixtos de pie de cantil calizo

6.4 – Evaluación del estado de conservación 6.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Este tipo de hábitat ocupa una superficie total de 650 ha. En cuanto a la forma en que se distribuye, se aprecia una elevada fragmentación y un tamaño medio de mancha muy pequeño. Señalar además que el 89 % (n = 121) no supera las 10 ha (Tabla 7). Debido a sus propias características ecológicas, este tipo de hábitat generalmente ocupa pequeñas superficies y sólo excepcionalmente ocupa áreas que se puedan cartografiar a una escala habitual (por ejemplo, 1:50.000). Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Frecuencia (nº manchas)

48

52

21

10

5

0

0

0

0

Superficie

24

127

155

167

164

0

0

0

0

Tabla 7 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9180* clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior.

60

180 160

50

140

40

120 100

30

80

20

60 40

10

20 0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat. No se dispone de información sobre la evolución del área de distribución y la superficie ocupada por este tipo de hábitat. En principio su escasa representación y la elevada fragmentación permiten calificar su estado como vulnerable, pero la evaluación que exige la Directiva debe estar basada en cambios recientes comprobados de estos parámetros para los que no se dispone de datos.

6.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

24


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

6.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso de los hayedos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

6.4.4 – Perspectivas de futuro El hecho de que este tipo de hábitat se asiente sobre terrenos poco productivos y de difícil acceso permite suponer que mantendrá su estado de conservación en el futuro. No obstante la vulnerabilidad derivada de su escasa representación y la amenaza que puede suponer para algunas manchas la construcción de infraestructuras aconsejan una vigilancia constante.

6.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

DESCONOCIDO

• Superficie ocupada

DESCONOCIDO

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro • Evaluación global del estado de conservación

Favorable DESCONOCIDO

• • • Ocupan canchales y pedregales de laderas, pen­dientes acusadas, pies de cantiles, barrancos y ca­ñones, generalmente sobre sustratos calcáreos y en condiciones umbrosas. El arbolado se encuentra siempre rodeado o intercalado en mayor o menor medida por afloramientos rocosos.

25


7 – 9230. Robledales galaico-portugueses con Quercus robur y Quercus pyrenaica 7.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques dominados por Quercus pyrenaica (Quercion robori-pyrenaicae). Subtipos: • Bosques de Quercus pyrenaica centroibéricos: Melojares o rebollares supra, y en ocasiones, meso-mediterráneos distribuidos por el occidente ibérico, León, Sistema Central e Ibérico, Montes de Toledo y Sierra Morena. • Bosques de Quercus pyrenaica cantábricos (Melampyro pratense-Quercetum pyrenaicae, Linario triornithophorae-Quercetum pyrenaicae): Melojares o rebollares de Quercus pyrenaica de carácter medio-Europeo, de los pisos colino a montano de la Cornisa Cantábrica y sus irradiaciones occidentales hasta la Sierra de Picos de Ancares en Galicia, característicos de áreas con relativamente baja precipitación, en las zonas de cierta influencia marítima o el interior de las montañas oro-cantábricas. García y Jiménez (2009) en la revisión que realizan de este tipo de hábitat señalan la existencia de un problema grave que afecta a su interpretación. El nombre dado al tipo de hábitat 9230 (Galicio-Portuguese oak woods with Quercus robur and Q. pyrenaica) hace referencia a un tipo de bosque bien definido, dominado por Q. robur y con presencia de Q. pyrenaica, y que se desarrolla principalmente en las comarcas litorales Atlánticas de Galicia y N de Portugal. Nombres similares se han empleado en otros sistemas de clasificación para denominar a este tipo de bosques (por ejemplo, CORINE Luso-Galician collinar acidophilous oak forests). Sin embargo, la nomenclatura empleada es total­mente incoherente con la definición que se realiza en el Interpretation Manual of European Union Ha­bitats. En ella, bajo el código 9230, se hace refe­rencia exclusiva a aquellos tipos de hábitat en los que el árbol dominante es Q. pyrenaica (melojares o rebollares) y son excluidos los bosques galaico-portugueses con Q. robur anteriormente citados. Por ello, estos autores proponen modificar el nombre del tipo de hábitat 9230 para hacerlo extensivo tanto a los robledales galaico-portugueses como a los melo­jares s.s.. El nombre propuesto es “Robledales de Quercus pyrenaica y robledales de Quercus robur y Quercus pyrenaica del noroeste ibérico”, denominación que abarcaría todos los bosques del suroeste de Europa y noroeste de África de los que forma parte Q. pyrenaica, así como los robledales con Q. robur del noroeste peninsular, incluidos todos en la alianza fitosociológica Quercion robori-pyrenaicae. La de­finición idónea para el tipo de hábitat 9230 quedaría, siempre según los autores mencionados, de la siguiente manera: Bos­ques dominados por Quercus pyrenaica y bosques atlánticos submediterráneos dominados por Quer­cus robur, generalmente con presencia de Quercus pyrenaica (Quercion robori-pyrenaicae).

7.2 – Descripción Robledales marcescentes mediterráneos o submedite­rráneos dominados por el melojo (Quercus pyrenaica) y robledales de transición, dominados por el carballo (Q. robur) y con frecuente presencia de melojo.

26


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

En la CAPV las comunidades forestales dominadas por el melojo presentan el sotobosque bien iluminado, incluso en sus fases más maduras, con arbustos como el acebo (Ilex aquifolium) y la argoma (Ulex europaeus), matas como los brezos (Erica spp., Daboecia cantabrica, Calluna vulgaris) y herbáceas como el helecho común (Pteridium aquilinum) y el gamón (Asphodelus albus). El conjunto de su flora es de tipo acidófilo.

7.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9230 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de García y Jiménez (2009).

Distribución del tipo de hábitat 9230 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

27


7 9230 Melojares

7.4 – Evaluación del estado de conservación 7.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007). Los melojares ocupan en la CAPV una superficie de 12.700 ha, estando hoy su área de distribución potencial ocupada mayoritariamente (62%) por formaciones distintas al bosque. En cuanto a la forma en que se distribuye, se aprecia una elevada fragmentación: sólo 3 manchas (0.3%) superan las 1.000 ha y el 85% (n = 969) no supera las 10 ha (Tabla 8). En ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.

Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para el melojar.

Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

Frecuencia (nº manchas)

453

397

119

104

37

8

14

6

3

Superficie

212

957

822

1571

1290

584

2291

3212

1762

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Tabla 8 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9230 clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior. 500

3500

450

3000

400

2500

350 300

2000

250

1500

200 150

1000

100

500

50

0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para los melojares. Si bien las especies características de melojar y hayedo son diferentes, las consideraciones realizadas en cuanto a la SFR para los hayedos acidófilos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

28


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

Atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las primeras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada permiten calificar su estado para estos parámetros como favorable.

7.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

7.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. En relación a la complejidad estructural contamos con información para el melojar de Gorbeia (TTMM de Zuia y Zigoitia) (Tabla 9) (González-Esteban y Villate, 2004a). Gorbeia Media

ET

Mín

Máx

DA

24.27

1.29

13.92

44.92

NA30

124.77

15.26

0

380

NA60

12.75 b

2.69

0

72

NA34

54.71

11.09

0

375

NS

14.88

2.16

0

61

NS30

0.70

0.49

0

25

NS60

0

NS34

ab c

b

-

0

0

0.23

b

0.17

0

10

VS

0.66

c

0.18

0

8.62

VS34

0.04

b

0.02

0

1.59

VL

3.02

d

0.69

0

30.96

VL30

0.04 c

0.04

0

2.94

VL34

0.82 b

0.24

0

7.01

Tabla 9 – Estadísticos descriptivos de las variables que definen la complejidad estructural del melojar en Gorbeia (Zuia, Zigoitia; Gorbeia, Araba). Descripción de las variables utilizadas en la caracterización de la complejidad estructural. • DA. Diámetro medio de los árboles vivos medido a 1.4 m de altura (cm). • NA30. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 30 cm. • NA60. Número de árboles vivos (por ha) con dbh > 60 cm. • NA34. Número de árboles vivos (por ha) en decaimiento avanzado. • NS. Número de snags por ha. • NS30. Número de snags (por ha) con dbh > 30 cm. • NS60. Número de snags (por ha) con dbh > 60 cm. • NS34. Número de snags (por ha) en estado de pudrición avanzado. • VS. Volumen total de los snags (m3/ha). • VS34. Volumen de los snags en estado de pudrición avanzado (m3/ha). • VL. Volumen total de los logs (m3ha). • VL30. Volumen de los logs con un diámetro mayor de 30 cm (m3/ha). • VL34. Volumen de los logs en estado de pudrición avanzado (m3/ha).

29


7 9230 Melojares

No se cuenta aquí con un melojar no intervenido que nos pueda servir como referencia de un bosque en buen estado de conservación. No obstante los datos disponibles permiten evidenciar la baja complejidad estructural de la masa prospectada. Los melojares de Gorbeia son una buena representación del estado que presenta y los usos que soporta este tipo de hábitat en la vertiente sur de la divisoria de aguas. Sin embargo en la CAPV existe otra importante masa de melojos (Izki), con identidad propia, que es necesario caracterizar para contar con una valoración completa del estado de conservación del melojar. Los trabajos de caracterización de la complejidad estructural del melojar se completarán durante 2011.

7.4.4 – Perspectivas de futuro Las observaciones de García y Jiménez (2009) para los melojares españoles pueden hacerse extensivas a los melojares vascos. Las principales presiones que pueden afectar a la conservación de este tipo de hábitat, se refieren a la destrucción del mismo por incendios o cam­bios de uso del suelo, así como la alteración del mismo por excesiva fragmentación y la invasión de especies provenientes de repoblaciones próxi­mas con árboles de crecimiento rápido. No obstante no se cuenta con estudios rigurosos que permitan cuantificar el impacto de dichas amenazas. Por último, cabe señalar entre las amenazas a corto plazo, la utilización de la biomasa forestal como fuente de energía (actualmente en desarrollo), que de generalizarse podría suponer la puesta en valor y aprovechamiento intensivo (mecanizado) de melojares en los que anteriormente no resultaba rentable actuar (existen experiencias en este sentido; Tolosana, 2009). Este aprovechamiento intensivo es incompatible con el mantenimiento de un estado de conservación favorable y no puede desarrollarse bajo criterios de gestión forestal sostenible.

7.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación

30

• Área de distribución

Favorable

• Superficie ocupada

Favorable

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

DESCONOCIDO

• Evaluación global del estado de conservación

DESCONOCIDO


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

8 – 9240. Robledales ibéricos de Quercus faginea y Quercus canariensis 8.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques dominados por Quercus faginea, Quercus cana­riensis o Quercus afares. Subtipos: • Bosques españoles de Quercus faginea: Spiraeo obovatae-Quercetum fagineae, Cephalanthero longifoliae-Quercetum fagineae, Violo wilkommii-Querce­tum fagineae, Daphno latifoliae-Aceretum granatensis, Fraxino orni- Quercetum fagineae. Formaciones xero-mesófilas de Quercus faginea en lade­ras y mesetas con elevaciones medias en la Meseta Cen­tral de España y las cordilleras asociadas. • Bosques portugueses de Quercus faginea Arisa­ro-Quercetum fagineae: Bosques húmedos, densos, con abundantes epífitos, re­lictos en Portugal y restringidos a unas pocas localidades aisladas. • Bosques andaluces de Quercus canariensis Rus­co hypophylli-Quercetum canariensis: Bosques húmedos e hiperhúmedos, muy frondosos con Quercus canariensis, en las sierras del extremo meridional de España, limitados al Aljibe y unas pocas localidades de la Serranía de Ronda. • Rodales catalanes de Quercus canariensis Carici depressae-Quercetum canariensis: Formaciones ricas en Quercus canariensis localizadas en Cataluña. • Bosques baleáricos de Quercus faginea Aceri-Quercetum fagineae: Formaciones relictas de Mallorca dominadas por, o ricas en, Quercus faginea.

8.2 – Descripción Descripción publicada en Los tipos de hábitat de in­terés comunitario de España. Guía básica (Bartolomé et al., 2005): • Los bosques de quejigo típico (Q. faginea subsp. faginea) crecen sobre todo por la España caliza (cua­drante nororiental, Levante, Baleares y Andalucía). Los de quejigo lusitano (Q. faginea subsp. broteroi) son silicícolas y se extienden sobre todo por el cua­drante suroccidental (Extremadura, Montes de To­ledo, Sierra Morena, etc.). Los robledales morunos (Q. canariensis) son exclusivos del Macizo del Aljibe y de zonas atemperadas y lluviosas de Cataluña. • De las formaciones agrupadas bajo este tipo de hábitat, el quejigar típico (Q. faginea subsp. faginea) es la más extendida. Prospera entre 500 y 1.500 m de altitud en un espacio climático cercano al del melojar, pero en sustratos básicos o neutros. El quejigo lusitano (Q. fa­ginea subsp. broteroi) suele aparecer mezclado con otros Quercus de su piso bioclimático, aunque a veces forma manchas puras. El robledal moruno (Q. canariensis) es un bosque termófilo y acidófilo que crece en los lugares más lluviosos de la Iberia mediterránea. • El estrato arbóreo del quejigar de Quercus faginea suele ser monoespecífico, pero a veces es más com­plejo, con arces (Acer monspessulanum, A. opalus, A. campestre) o serbales (Sorbus torminalis, S. aria). La orla es de Viburnum lantana, Amelanchier ovalis, Crataegus monogyna, Ligustrum vulgare, etc., y el estrato herbáceo lleva orquídeas (Cephalanthera, Epipactis) además de Bupleurum rigidum, Geum syl­vaticum, Brachypodium phoenicoides, Paeonia sp., etc. Los matorrales de sustitución pueden llevar Ge­nista scorpius, G. pseudopilosa, Buxus sempervirens, Arctostaphylos uva-ursi, etc.

31


8 9240 Quejigares

• Los quejigares lusitanos guardan gran relación flo­rística con los alcornocales y con los melojares más secos y térmicos. Los quejigares morunos son muy diversos y con varios estratos. Los del sur peninsular llevan Ruscus hypophyllum y numerosos epífitos como Polypodium cambricum y Davallia canariensis; en los de Cataluña se refugian especies eurosiberianas (Quercus petraea, Q. humilis, serbales, etc.).

8.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9240 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Pérez-Ramos y Marañón (2009).

Distribución del tipo de hábitat 9240 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

32


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

8.4 – Evaluación del estado de conservación 8.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007). Los quejigares ocupan en la CAPV una superficie de 12.700 ha, estando hoy su área de distribución potencial ocupada mayoritariamente por formaciones distintas al bosque.

Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para el quejigar.

En cuanto a la forma en que se distribuyen los quejigares, se aprecia una elevada fragmentación: tan sólo 13 manchas (0.2%) superan las 250 ha y el 92% (n = 6.091) no supera las 10 ha (Tabla 10). En ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre. Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

Frecuencia (nº manchas)

4080

1655

356

320

124

49

Superficie

1517

3691

2508

4994

4397

3353

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

30

13

0

4370

4322

0

Tabla 10 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9240 clasificada por el tamaño de mancha.

33


8 9240 Quejigares

Representación gráfica de la tabla anterior.

6000

4500 4000

5000

3500 3000

4000

2500

3000

2000 1500

2000

1000

1000

500 0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para los quejigares. Si bien las especies características de quejigar y hayedo son diferentes, las consideraciones realizadas en cuanto a la SFR para los hayedos acidófilos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. Atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las primeras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada permiten calificar su estado para estos parámetros como favorable.

8.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

8.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

8.4.4 – Perspectivas de futuro Las observaciones de Pérez-Ramos y Marañón (2009) para los quejigares españoles pueden hacerse extensivas a los quejigares vascos. Los incendios, las prácticas forestales, la herbivoría y el cambio climático (disminución de precipitación) constituyen las principales fuentes de amenaza para las formaciones de quejigar. No obstante no se cuenta con estudios rigurosos que permitan cuantificar el impacto de dichas amenazas. Por último, cabe señalar entre las amenazas a corto plazo, la utilización de la biomasa forestal como fuente de energía (actualmente en desarrollo), que de generalizarse podría suponer la puesta en valor y aprovechamiento intensivo (mecanizado) de quejigares en los que anteriormente no resultaba rentable actuar (existen experiencias en este sentido; Tolosana, 2009). Este aprovechamiento intensivo es incompatible con el mantenimiento de un estado de conservación favorable y no puede desarrollarse bajo criterios de gestión forestal sostenible.

34


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

8.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

Favorable

• Superficie ocupada

Favorable

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

DESCONOCIDO

• Evaluación global del estado de conservación

DESCONOCIDO

9 – 9260. Bosques de Castanea sativa 9.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques dominados por castaños Castanea sativa (castañares), supra-mediterráneos y submediterráneos, así como antiguas plantaciones con sotobosque semi-natural.

9.2 – Descripción Adaptación de la descripción publicada en Los tipos de hábitat de interés comunitario de España. Guía básica (Bartolomé et al., 2005): El castaño se distribuye por las regiones occidentales y atlánticas la Península, así como en enclaves de Cataluña y Andalucía, desde prácticamente el nivel del mar pudiendo llegar hasta los 1.500 m en Sierra Nevada. Vive en climas con precipitaciones generalmente superiores a 600 mm, sobre sustratos silíceos, o calcáreos bien lavados, y bien aireados. La mayoría de los castañares son formaciones procedentes de cultivo, que suelen ocupar el espacio correspondiente a especies del género Quercus de apetencias climáticas parecidas, como melojos, carballos, robles morunos, alsinas, etc., y de hayas y bosques mixtos de frondosas en el noroeste de la Península. Muchos de estos bosques alcanzan una estructura madura, con ejemplares añosos y de considerables dimensiones, llegando a la autorregeneración en casos favorables. Los castañares maduros crean un ambiente frondoso y sombrío, bastante parecido al de los hayedos del norte peninsular. En el interior, llama la atención el gran acúmulo de hojarasca fundamentalmente del otoño anterior, que cubre el suelo y la escasez de vegetación en el sotobosque. La flora es común a la de las formaciones forestales sobre las que se implantan, con especies atlánticas en los soutos de castaños de Galicia y de la cornisa cantábrica, o con otras de carácter mucho más mediterráneo, en los castañares catalanes, extremeños, castellanos o andaluces. Los castañares se han utilizado tradicionalmente para la producción de madera y de fruto. En la CAPV se han cartografiado como pertenecientes a este tipo de hábitat bosques seminaturales en los que participa el castaño, junto a robles (Q. robur, Q. pyrenaica), arces (Acer campestre), y fresnos (Fraxinus excelsior). Preferente se han incluido las plantaciones antiguas de castaños con sotobosque seminatural.

35


9 9260 Castañares

9.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9260 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Rubio (2009).

Distribución del tipo de hábitat 9260 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

36


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

9.4 – Evaluación del estado de conservación 9.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Los castañares ocupan en la CAPV una superficie estimada de 415 ha distribuida en 157 manchas (Tabla 11), lo que arroja un tamaño medio muy bajo. Si a esto unimos su carácter de cultivo (mayoritariamente en desuso) y el deficiente estado sanitario de gran parte de los pies, podemos afirmar que la situación general del bosque de castaños en nuestro territorio es cuando menos precaria. Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Frecuencia (nº manchas)

78

55

13

6

5

0

0

0

0

Superficie

35

136

86

84

172

0

0

0

0

Tabla 11 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9260 clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior.

200

90

180

80

160

70

140

60

120

50

100

40

80

30

60 40

20

20

10 0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat, pero habida cuenta la fragmentación que ha sufrido y el hecho de que no se cuente con masas que superen las 50 ha (un bosque no puede mantener en estado de conservación favorable sus especies típicas con manchas tan pequeñas), estamos en condiciones de afirmar que el estado de conservación de este tipo de hábitat en cuanto a superficie ocupada es malo.

9.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

9.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

37


9 9260 Castañares

9.4.4 – Perspectivas de futuro Las observaciones de Rubio (2009) para los castañares españoles pueden hacerse extensivas a los castañares vascos. Las perspectivas de futuro no son excesivamente halagüeñas.La comparación de la su­perficie anteriormente ocupada por el castaño y la que hoy en día posee, unida al despoblamiento ru­ral, a los cambios que el medio rural está experi­mentado en España y al carácter ciertamente do­méstico de esta especie, de cuya secular relación con el hombre dan testimonio los añosos ejemplares que hay dispersos a lo largo y ancho de España, así como sus enfermedades cuya erradicación no ha sido conseguida de manera plena, parecen indicar con claridad que la regresión experimentada por su área de distribución no ha cesado todavía. Por otra parte, esta secular relación con el hombre ha hecho que, en general, sea escasamente apreciada por estu­diosos (botánicos y ecólogos, que la ven como una especie foránea), por técnicos (agrónomos, que la ven como una especie forestal, y forestales, que la ven como una especie agrícola) y ello conceda total libertad a los propietarios, bien sean particulares o administraciones públicas, para adoptar decisiones en ocasiones arbitrarias.

9.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

MALO

• Superficie ocupada

MALO

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

DESCONOCIDO

• Evaluación global del estado de conservación

MALO

10 – 9330. Alcornocales de Quercus suber 10.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques silicícolas del Mediterráneo occidental domina­dos por Quercus suber, normalmente más termófilos e hidrófilos que 45.3 (encinares) al menos a escala local. Subtipos: • Bosques Mediterráneos de Acebuche (Olea euro­paea var. sylvestris). • Alcornocales tirrenos Quercion suberis: Alcornocales fundamentalmente mesomediterráneos de Italia, Sicilia, Cerdeña, Córcega y noreste de Espa­ña. Casi todos se encuentran degradados a matorrales arborescentes, con la notable excepción de los ibéricos. • Alcornocales de Iberia sudoccidental: Alcornocales del cuadrante sudoccidental de la Península Ibérica, frecuentemente con quejigos lusitanos Q. faginea y encinas Q. ilex, y puntualmente con quejigos morunos Q. canariensis. • Alcornocales de Iberia noroccidental: Enclaves muy locales y reducidos dominados por Q. su­ber dentro de los bosques de melojo Q. pyrenaica, princi­palmente en los valles de los ríos Sil y Miño (Galicia).

38


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

• Alcornocales aquitanios. Enclaves aislados dominados por Q. suber que son bien una facies de los bosques mixtos sobre dunas de pino piñonero Pinus pinea y alcornoque o bien bosquetes pu­ros que se encuentran en un área muy concreta de las Landas orientales.

10.2 – Descripción Los alcornocales aparecen en el cuadrante surocci­dental, en Levante y en el noroeste peninsular (Ca­taluña), con manifestaciones menores en la cornisa cantábrica, Galicia, Sistema Ibérico y en Ceuta. En general viven hasta los 1.000 m de altitud en climas suaves con precipitaciones superiores a 600-800 mm y en suelos silíceos. Contactan con formacio­nes de quejigo moruno o de alsina Q. ilex ilex cuan­do aumentan las precipitaciones, y son reemplaza­dos por encinares Q. ilex ballota o melojares Q. pyrenica hacia el interior peninsular y según dismi­nuye la precipitación. El alcornoque llega a formar bosques densos, ri­cos y complejos, sobre todo en las áreas más cáli­das y húmedas. También constituye bosques mix­tos con pinos (pino piñonero y pino rodeno Pinus pinea y P. pinaster), encinas, quejigos lusita­nos, quejigos morunos o melojos. El estrato subarbóreo es variable según la altitud o la suavi­dad climática, con Pyrus bourgaeana, Arbutus unedo, Olea europaea, Viburnus tinus, Phillyrea angustifolia, Laurus nobilis, Myrtus communis, etc. Son también comunes plantas trepadoras (Lonice­ra, Clematis, Tamus, Smilax, etc.), helechos (As­plenium onopteris, Pteridium aquilinum, etc.) y algunas hierbas nemorales (Physospermum cornu­biense, Sanguisorba hybrida, Carex spp.). En las orlas crece un madroñal con Phillyrea, brezos (Erica arborea, E. australis) y leguminosas (Cali­cotome, Adenocarpus, Cytisus, Teline), mientras que en el matorral bajo de sustitución son habi­tuales brezos (Erica scoparia, E. australis, E. um­bellata, Calluna vulgaris) y cistáceas (Cistus, Hali­mium), enriqueciéndose en tojos (Ulex) en las localidades más cálidas y oceánicas. Los alcorno­cales de las húmedas sierras gaditanas tienen la particularidad de presentar abundantes musgos y helechos epífitos (Davallia canariensis, Polypodium cambricum, etc.). Con base en esta variabi­lidad geográfica, climática y florística se han dis­tinguido cinco grupos de alcornocales: los eurosiberianos, los catalanes, los luso-extremadu­renses típicos, los luso-extremadurenses conti­nentales, y los gaditanoonubenses térmicos.

• • • El alcornoque llega a formar bosques densos, ri­cos y complejos, sobre todo en las áreas más cáli­das y húmedas. También constituye bosques mix­tos con pinos (pino piñonero y pino rodeno Pinus pinea y P. pinaster), encinas, quejigos lusita­nos, quejigos morunos o melojos.. 39


10

9330 Alcornocales

10.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9330 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Díaz et al. (2009).

Distribución del tipo de hábitat 9330 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

40


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

10.4 – Evaluación del estado de conservación 10.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada La presencia del alcornoque en la CAPV se puede considerar como anecdótica. Se presenta en el mejor de los casos como bosquetes degradados. La información recogida en la elaboración del Mapa de hábitats de la CAPV permite diferenciar únicamente 16 manchas que salpicando el litoral guipuzcoano (y en menor medida el vizcaíno) ocuparían una superficie de 27 ha (Tabla 12). Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Frecuencia (nº manchas)

9

6

1

0

0

0

0

0

0

Superficie

5

13

9

0

0

0

0

0

0

Tabla 12 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9330 clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior.

10

14

9

12

8

10

7 6

8

5

6

4 3

4

2

2 0

1 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

0

No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat, pero habida cuenta su reducida representación (un bosque no puede mantener en estado de conservación favorable sus especies típicas con manchas tan pequeñas), estamos en condiciones de afirmar que el estado de conservación de este tipo de hábitat en cuanto a superficie ocupada es malo.

10.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

10.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

41


10

9330 Alcornocales

10.4.4 – Perspectivas de futuro Su reducida presencia y el hecho de que ésta se manifieste en forma de pies sueltos y pequeños bosquetes degradados hacen que este tipo de hábitat sea muy vulnerable frente a incendios, cambios de usos del suelo y construcción de infraestructuras. Su persistencia a medio o largo plazo no está garantizada.

10.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

MALO

• Superficie ocupada

MALO

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

MALO

• Evaluación global del estado de conservación

MALO

11 – 9340. Encinares de Quercus ilex y Quercus rotundifolia 11.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques dominados por Quercus ilex o Q. rotundifolia, frecuente, aunque no necesariamente, calcícolas. Subtipos: • Encinares meso-mediterráneos: Formaciones meso-mediterráneas ricas, que penetran localmente, normalmente en zonas de fondos de valle, en el piso termomediterráneo. • Encinares supra-mediterráneos: Formaciones del piso supra-mediterráneo, frecuentemente mezcladas con robles caducifolios, arces (Acer spp.) u Ostrya carpinifolia. • Encinares aquitanios. Enclaves aislados dominados por Q. ilex que son una fa­cies de los bosques mixtos sobre dunas de pino y encina. • Bosques de Quercus rotundifolia (encinares o ca­rrascales): Bosques ibéricos de carrascas o encinas (Q. rotundifolia). Generalmente, incluso en los estados maduros, menos elevadas, lujuriantes y algo más secas que los encinares cantábricos maduros que forma el cercano taxón Q. ilex. Frecuentemente aperecen degradados, dando lugar a for­maciones abiertas y matorrales arborescentes. Las espe­cies características en el sotobosques son Arbutus une­do, Phillyrea angustifolia, Rhamnus alaternus, Pistacia terebinthus, Rubia peregrina, Jasminum fruticans, Smilax aspera, Lonicera etrusca, L. implexa. El nombre oficial del tipo de hábitat asigna rango específico a lo que, siguiendo el criterio de Flora Ibérica (Amaral Franco, 1983), se consideran subespecies: Quercus ilex subsp. ballota (= Quercus ilex subsp. rotundifolia = Quercus rotundi­folia), y Quercus ilex subsp. ilex (= Quercus ilex en sentido estricto). Quercus ilex subsp. ballota es la ca­rrasca o encina castellana o encina de hoja ancha. Quercus ilex subsp. ilex es la alsina o encina de hoja estrecha.

42


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

11.2 – Descripción Adaptación de la descripción publicada en Los tipos de hábitat de interés comunitario de España. Guía básica (Bartolomé et al., 2005): • Son los bosques dominantes de la Iberia mediterrá­nea presentes en casi toda la Península y en Baleares. Aparecen también de manera localizada, en la Iberia húmeda del norte y en el sureste semiárido (Blanco et al., 1997, Ferreras, 1987, Rivas-Martínez, 1987). • La encina castellana o de hoja ancha o carrasca (Quercus ilex subsp. ballota) vive en todo tipo de suelos hasta los 1.800-2.000 m de altitud. Con pre­cipitaciones inferiores a 350-400 mm es reemplaza­da por formaciones arbustivas o de coníferas xerófi­las (valle del Ebro, Levante, Sureste). Cuando aumenta la humedad es sustituida por bosques ca­ducifolios o marcescentes o por alcornocales. La alsina (Quercus ilex subsp. ilex) crece en climas sua­ves del litoral catalán y balear y, de manera localiza­da, en las costas cantábricas. Los encinares de las zonas litorales cálidas (termomediterráneos) debie­ron ser bosques densos con arbustos termófilos como Myrtus communis, Olea europaea var. sylvestris, Rhamnus oleoides, etc., y lianas (Smilax, Tamus, Ru­bia, etc.), aunque quedan pocos bien conservados. En el clima más o menos suave de Extremadura, los encinares son aún diversos, con madroños y plantas comunes con los alcornocales. • Los carrascales continentales meseteños son los más pobres, con Juniperus spp. y algunas hierbas foresta­les. Sobre suelos ácidos llevan una orla de legumi­nosas (Retama, Cytisus, etc.) y un matorral de Cis­tus, Halimium, Lavandula, Thymus, etc., mientras que los de suelos básicos llevan un matorral bajo de Genista, Erinacea, Thymus, Lavandula, Satureja, etc. Los carrascales béticos de media montaña, estructu­ralmente parecidos a los continentales, se caracteri­zan por la abundancia de elementos meridionales como Berberis vulgaris subsp. australis. Los carrasca­les más septentrionales llevan Spiraea hypericifolia, Buxus sempervirens, etc. Los alsinares litorales (mesomediterráneos) pueden ser bosques intrinca­ dos de aspecto subtropical, con arbustos termófilos y abundantes lianas. Los alsinares montanos (supra­mediterráneos) tienen un sotobosque menos intrin­cado, con pérdida de lianas y de especies termófilas pero con más presencia de especies eurosiberianas. • Este hábitat agrupa las tres formaciones que pueden reconocerse en el territorio de la CAPV: los encinares cantábricos (subespecie ilex) presentes principalmente en Bizkaia y Gipuzkoa, los encinares-carrascales del occidente alavés y los carrascales de la Rioja Alavesa (en estas dos últimas las encinas pertenecen en su mayoría a la subespecie ballota).

43


11

9340 Encinares

11.3 – Distribución geográfica

Distribución estimada del tipo de hábitat 9340 España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Rodà et al. (2009).

Distribución del tipo de hábitat 9340 la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

44


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

11.4 – Evaluación del estado de conservación 11.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Como referencia del área de distribución se ha utilizado el Mapa de Series de Vegetación (Vegetación Potencial) de la CAPV (2006). La superficie ocupada se ha estimado a partir de la información que ofrece el trabajo Cartografía de hábitats, vegetación actual y usos del suelo de la CAPV (2007). Encinares y carrascales ocupan en la CAPV una superficie de 25.000 ha, estando hoy su área de distribución potencial ocupada mayoritariamente por formaciones distintas al bosque.

Formaciones que ocupan actualmente el área identificada como potencial para encinares y carrascales.

En cuanto a la forma en que se distribuyen, se aprecia una elevada fragmentación: sólo 2 manchas (0.1%) superan las 1.000 ha y el 91% (n = 3.643) no supera las 10 ha (Tabla 13). En ningún caso esta imagen corresponde a una fase inicial (a un proceso colonizador), sino que se trata de un proceso regresivo ocasionado por la acción directa del hombre.

Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

Frecuencia (nº manchas)

2078

1255

310

177

80

47

32

9

2

Superficie

845

2853

2207

2769

2765

3271

4629

4427

5204

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Tabla 13 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9340 clasificada por el tamaño de mancha.

45


11

9340 Encinares

Representación gráfica de la tabla anterior.

6000

2500

5000

2000

4000

1500

3000 1000 2000 500

1000

0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para los encinares. Si bien las especies características de encinar y hayedo son diferentes, las consideraciones realizadas en cuanto a la SFR para los hayedos acidófilos pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. Atendiendo únicamente a consideraciones relativas a su superficie y ciñendo el período de referencia a la década pasada (2001-2010), período en el cual se están desarrollando las primeras revisiones del estado de conservación propuestas en el ámbito de la Directiva 92/43/ CEE, la estabilidad de este hábitat en cuanto a área de distribución y superficie ocupada permiten calificar su estado para estos parámetros como favorable.

11.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

11.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

11.4.4 – Perspectivas de futuro Rodà et al. (2009) no advierten amenazas significativas para los encinares del norte de España, habida cuenta que la incidencia de los incendios en esta región es muy baja y los escenarios de cambio climático previstos podrían favorecer a este tipo de hábitat: En las zonas húmedas y frías, el cambio climático probablemente favorecerá a los encinares puesto que al aumentar las temperaturas es previsible que se ex­pandan en detrimento de los bosques caducifolios o de coníferas montanas. Este proceso se daría en las regiones biogeográficas Alpina y Atlántica y, quizá, en el piso supramediterráneo superior. En el Comunidad Autónoma del País Vasco, en principio, únicamente su destrucción por cam­bios de uso del suelo puede considerarse como una seria amenaza.

46


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

Cabe señalar además, entre las amenazas a corto plazo, la utilización de la biomasa forestal como fuente de energía (actualmente en desarrollo), que de generalizarse podría suponer la puesta en valor y aprovechamiento intensivo (mecanizado) de encinares y carrascales en los que anteriormente no resultaba rentable actuar (existen experiencias en este sentido; Tolosana, 2009). Este aprovechamiento intensivo es incompatible con el mantenimiento de un estado de conservación favorable y no puede desarrollarse bajo criterios de gestión forestal sostenible.

11.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

Favorable

• Superficie ocupada

Favorable

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

DESCONOCIDO

• Evaluación global del estado de conservación

DESCONOCIDO

12 – 9540. Pinares mediterráneos de pinos mesogeanos endémicos 12.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Pinares mediterráneos y termo-atlánticos de pinos termófilos, que aparecen principalmente como etapas paraclimácicas o de sustitución de los bosques de Quercetalia ilicis o CeratonioRhamnetalia. También se incluyen las plantaciones antiguas de estos pinos dentro de su área natural de distribución, y con un sotobos­que básicamente similares al de las formaciones paraclimácicas.

12.2 – Descripción El tipo de hábitat 9540 se distribuye por casi toda España incluyendo, además de los pinares naturales, las antiguas repoblaciones rea­lizadas dentro del área natural de cada especie si el cortejo florístico es similar al de los primeros. Estos pinares suelen actuar como pioneros en la su­cesión hacia bosques de Quercus, aunque los despla­zan en climas muy secos o en sustratos restrictivos. En la CAPV, dentro de este hábitat se agrupan dos tipos de pinares muy bien diferenciados. En primer lugar, los bosques de pino carrasco (Pinus halepensis) de carácter heliófilo, por lo que su flora tiene muchos elementos de los matorrales y herbazales mediterráneos que suelen asociarse a la serie de los carrascales secos mesomediterráneos. Por estar en límite NW de su área de distribución natural, presentan algunos elementos singulares y diferenciadores, como las plantas Erica vagans, Genista hispanica subsp. occidentalis y Thymelaea ruizii. Solamente se han considerado como pertenecientes a este hábitat de interés comunitario los pinares de carácter natural, localizados en la Rioja Alavesa.

47


12 9540 Pinares mediterráneos de pino carrasco o pino marítimo

En segundo lugar, los bosques de pino marítimo (Pinus pinaster), netamente silicícolas, que de forma natural aparecen formando pequeñas masas en el desfiladero de Sobrón y áreas cercanas. El relieve es accidentado y el suelo pedregoso, poco favorable a la instalación de bosques cerrados, lo que permite que bajo los árboles vivan plantas de brezales silicícolas, los cuales se integran también en los bosques de Quercus pyrenaica, con los que estos pinares entran en contacto, así como otras propias de los encinares, también presentes en los alrededores. Ambos subtipos de pinares crean un ambiente bien iluminado en su sotobosque, el cual, dadas las diferencias en cuanto a naturaleza de la roca madre, es muy diferente en cada uno de ellos. Los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) son netamente basófilos, como indica su flora. Se instalan en el piso mesomediterráneo, bajo ombroclima seco. Por el contrario, los pinares de pino marítimo (Pinus pinaster) son silicícolas y cuentan con una flora marcadamente acidófila. Se instalan en el piso supramediterráneo, bajo ombroclima subhúmedo. Los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) constituyen la etapa final o más madura, considerable al menos como permanente, de la vegetación de las zonas del valle del Ebro en las que, a la sequedad del clima, se le añade un relieve abrupto y un sustrato rocoso que genera suelos pedregosos en los que no puede instalarse un denso carrascal, bosque del cual pueden considerarse en algún caso como etapas secundarias. Los pinares de pino marítimo (Pinus pinaster) constituyen comunidades permanentes ligadas a terrenos silíceos de relieve accidentado, en zonas donde la vegetación puede llegar a formar bosques, marojales o carrascales. También tienen el significado de bosques secundarios de los anteriormente nombrados.

12.3 – Distribución geográfica Problemas de interpretación asociados a este hábitat hacen que su representación en las distintas cartografías publicadas pueda mostrar diferencias. De este modo en el Atlas de los Hábitat de España no se identificaba su presencia en la CAPV, mientras que el Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, publicado posteriormente, reconocía su presencia en Álava.

Distribución estimada del tipo de hábitat 9540 en España. Datos del Atlas de los Hábitat de España, marzo de 2005. Tomado de Ruiz Benito et al. (2009).

48


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

Distribución del tipo de hábitat 9540 en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

12.4 – Evaluación del estado de conservación 12.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada Los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) ocupan pequeñas superficies en la Rioja Alavesa, en Labraza, donde consta su existencia desde la época medieval. El resto de masas de pino carrasco de la CAPV son plantaciones y no se han considerado incluidas en este hábitat. Los pinares de pino marítimo (Pinus pinaster) de carácter natural sólo aparecen en el desfiladero de Sobrón. Este hábitat en conjunto ocupa una superficie de 93,6 ha (Tabla 14), de la cual únicamente 42% está incluido en Red Natura 2000. En concreto, está presente en un único LIC de la CAPV: Sobrón (ES2110002) siendo este espacio clave para la conservación de este hábitat.

Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Frecuencia (nº manchas)

32

19

3

2

0

0

0

0

0

13,6

48

20

39

0

0

0

0

0

Superficie

Tabla 14 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9540 clasificada por el tamaño de mancha.

49


12 9540 Pinares mediterráneos de pino carrasco o pino marítimo

Representación gráfica de la tabla anterior.

60

35

50

30 25

40

20 30

15

20

10

10

5 0

0 0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat, pero habida cuenta su reducida extensión (un bosque no puede mantener en estado de conservación favorable sus especies típicas con manchas tan pequeñas), estamos en condiciones de afirmar que el estado de conservación de este tipo de hábitat en cuanto a superficie ocupada es malo.

12.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

12.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

12.4.4 – Perspectivas de futuro Masas sin aprovechamiento significativo, para los que la destrucción por cambio de uso del suelo es la única amenaza destacable.

12.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución

MALO

• Superficie ocupada

MALO

• Estructura y funciones específicas

DESCONOCIDO

• Perspectivas de futuro

DESCONOCIDO

• Evaluación global del estado de conservación

50

MALO


09

PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

13 – 9580* Bosques mediterráneos de Taxus baccata 13.1 – Definición del tipo de hábitat según el Manual de interpretación de los hábitats de la Unión Euro­pea (EUR25, octubre 2003) Bosques dominados por Taxus baccata, a menudo con Ilex aquifolium, de presencia muy local. Este tipo de hábitat puede tener dos orígenes: fase senescente de hayedos o hayedo-abetales, compuestos de grupos de Taxus después de la caída de las especies altas, rodeados de bosques estratificados de haya-tejo; bosques residuales de tejos con desaparición de las especies altas, tanto bajo Taxus como en su proximidad.

13.2 – Descripción Descripción publicada en Los tipos de hábitat de interés comunitario de España. Guía básica (Bartolomé et al., 2005): El tejo (Taxus baccata) se distribuye en la Península por todas las cadenas montañosas, especialmente en la mitad norte, faltando sobre todo en el cuadrante sudoccidental. El tejo suele aparecer como elemento arbóreo subordinado a otras especies de mayor porte, siendo habitual en hayedos, robledales y abetales, así como en las variantes más húmedas de encinares, quejigares o pinares de media montaña. Otras veces aparece al pie de cantiles, o incluso en grietas rocosas, en condiciones protegidas y de umbría. Pese a su extensa distribución peninsular, es raro ver tejedas en sentido estricto, es decir, formaciones más o menos densas en las que el tejo sea el árbol dominante. En ocasiones, forma rodales dentro de los bosques en los que vive, como es el caso de las bien conocidas teixedas gallegas o asturianas, masas a veces formadas por pies de considerables dimensiones, generalmente respetadas por su carga etnológica ancestral, a menudo de naturaleza mágica. Tejedas de similares características también están presentes en el resto del territorio septentrional ibérico. En el ámbito mediterráneo resultan más escasas. En la CAPV pueden surgir confusiones en la interpretación de este hábitat en cuanto a que, parte del mismo, comparte con los bosques de pie de cantil (9180*) las mismas situaciones topográficas: situaciones abruptas, como peñascos y pie de cantiles. Ambos tipos de hábitats tienen como característica fisonómica común el ser bosques mixtos en los que no domina totalmente una sola especie de árbol, sino que se reparten el terreno varias especies. Sólo en el caso de una apreciable abundancia de tejos se incluyeron esas manchas en este tipo de hábitat (9580*).

51


13

9580* Tejedas

13.3 – Distribución geográfica

Distribución del tipo de hábitat 9580* en la CAPV. Datos del Mapa de hábitats de interés comunitario de la CAPV, escala 1:10.000 (2007).

13.4 – Evaluación del estado de conservación 13.4.1 – Área de distribución y superficie ocupada En la CAPV se ha contabilizado como pertenecientes a este tipo de hábitat una superficie de 148 ha distribuida en 7 manchas (Tabla 15). Su presencia es por tanto testimonial. Tamaño de mancha (ha)

0-1

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000

Frecuencia (nº manchas)

0

5

1

1

0

0

0

0

0

Superficie

0

13

5

130

0

0

0

0

0

Tabla 15 – Distribución de frecuencias y superficie ocupada por el tipo de hábitat 9580* clasificada por el tamaño de mancha.

Representación gráfica de la tabla anterior.

140

6

120

5

100

4

80

3

60 2

40

1

20 0

0 0-1

52

1-5

5-10

10-25

25-50

50-100

100-250

250-1000

>1000


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PRIMERA EVALUACIÓN del estado de conservación de los HÁBITATS DE BOSQUE de interés comunitario en el País Vasco

No se dispone de criterios rigurosos para determinar cuál es la superficie mínima de referencia (SFR) para este tipo de hábitat, pero habida cuenta su reducida extensión (un bosque no puede mantener en estado de conservación favorable sus especies típicas con manchas tan pequeñas), estamos en condiciones de afirmar que el estado de conservación de este tipo de hábitat en cuanto a superficie ocupada es malo. No se cuenta con estimaciones de su área de distribución potencial.

13.4.2 – Especies típicas Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat.

13.4.3 – Estructura y función Las consideraciones apuntadas para este apartado en el caso del hayedo acidófilo pueden hacerse extensivas a este tipo de hábitat. No se cuenta para este tipo de hábitat con estimaciones sobre la complejidad estructural. Estos trabajos se realizaran a lo largo de 2011.

13.4.4 – Perspectivas de futuro Si bien no existen actualmente amenazas significativas, la vulnerabilidad que le confiere su escasa presencia, unida a sus particularidades ecológicas, impide considerar su estado como favorable. La falta de información sobre distintos aspectos (estructura, regeneración) y la posible imprecisión en el cartografiado han de ser corregidas para garantizar el mantenimiento de este hábitat.

13.4.5 – Evaluación del conjunto del estado de conservación • Área de distribución • Superficie ocupada • Estructura y funciones específicas • Perspectivas de futuro • Evaluación global del estado de conservación

DESCONOCIDO MALO DESCONOCIDO Inadecuado MALO

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14 – Estado de conservación de los hábitats de interés comunitario (bosques) representados en la Comunidad Autónoma del País Vasco 14.1 – Tabla resumen Área de distribución

Superficie ocupada

Estructura y funciones

Perspectivas de futuro

Evaluación global

9120 Hayedos acidófilos

Favorable

Favorable

MALO

Inadecuado

MALO

9150 Hayedos con boj

Favorable

Favorable

DESCONOCIDO

Inadecuado

Inadecuado

9160 Robledales subatlánticos

Favorable

MALO

DESCONOCIDO

Inadecuado

MALO

9180* Bosques de pie de cantil

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

Favorable

DESCONOCIDO

9230 Melojares

Favorable

Favorable

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

9240 Quejigares

Favorable

Favorable

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

9260 Castañares

MALO

MALO

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

MALO

9330 Alcornocales

MALO

MALO

DESCONOCIDO

MALO

MALO

Favorable

Favorable

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

MALO

MALO

DESCONOCIDO

DESCONOCIDO

MALO

DESCONOCIDO

MALO

DESCONOCIDO

Inadecuado

MALO

9340 Encinares 9540 Pinares mediterráneos 9580* Tejedas

14.2 – Estado de conservación de la estructura y función de los hábitats Tal y como recoge el documento Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España este apartado constituye el núcleo central de la evaluación. Precisa del diseño de un método, basado en el enfoque ecosistémico, que permita determinar en qué estado de conservación se encuentran la estructura y la función de los tipos de hábitat de interés comunitario y cual es la tendencia de dicho estado. El método debe definirse mediante un ejercicio de sistematización basado en el análisis de la información científica existente. El resulta­do, que tiene que tener en cuenta las particularidades de cada tipo de hábitat, se expresará como un protocolo que debe incluir la identificación de un conjunto selecto de parámetros, la indicación de sus respectivos rangos de variación estructurados en tres categorías (Favorable; Desfavorable-inadecuado; Desfavorable-malo), la descripción del método de medición y las recomendaciones sobre la periodicidad con la que deben tomarse los datos. Teniendo en cuenta los factores biofísicos de control han de identificarse, para cada tipo o grupo de tipos de hábitat (según corresponda), aquellas variables o índices que pueden diag-

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nosticar el estado de conservación de la estructura y de la función. La selección tendrá en cuenta un prin­cipio de aplicabilidad, es decir, un equilibrio entre la complejidad de la medición, la eficacia en el diagnóstico del estado de conservación y el coste (recursos humanos y económicos) de su aplicación. Así, cada variable o índice seleccionado se caracterizará en función de dos aspectos: su carácter estructural o de función y su nivel de relevancia para determinar el estado de conserva­ ción. Dicho nivel se establecerá mediante dos grandes grupos de parámetros: obligatorios y recomendables. Los obligatorios son aquellos parámetros que se consideran imprescindibles para la diagnosis, ya sea por su relevancia (alto valor predictivo) o por su aplicabilidad. Los parámetros recomendables son aquellos que mejoran o complementan el sistema de evalua­ ción pero que, o no aportan información imprescindible o, aportándola, son especialmente costosos en su aplicación. Para cada variable o parámetro debe indicarse también la métrica, el procedimiento de medición y una descripción de la tipología de los estados de conservación. Esta tipología, en la me­dida de lo posible, se basará en la indicación de valores umbrales que definan cada categoría: Favorable, Inadecuado y Malo. Dado que para cada tipo de hábitat o grupo de tipos de hábitats se han de proponer varios parámetros obligatorios, se diseñará un sistema de evaluación global que, combinando los distintos valores, permita determinar el estado de conservación de la estructura y función del tipo de hábitat, expresado en las mencionadas tres categorías. Así, la información se presentará atendiendo a los siguientes contenidos: 1. Factores, variables o índices. 2. Protocolo para determinar el estado de conservación global. 3. Protocolo para establecer un sistema de vigilancia del estado de conservación global. En el primer apartado, como se ha comentado anteriormente, se propondrán y caracterizarán aquellos factores, variables o índices que vayan a utilizarse para determinar el estado de con­servación de la estructura y función. En el segundo apartado se establecerá un sistema de evaluación que pondere la relevancia de los diferentes factores y variables, para definir un método de cálculo global. Este método global ha de considerar en lo posible, además de la escala local (estación, localidad), el nivel de lugar (ZEC) y la escala que representa el conjunto de la región biogeográfica. En el tercer apartado se señalarán elementos necesarios para di­señar una red de seguimiento del estado de conservación, ya sean la red de estaciones de muestreo, ya sean los períodos de medición de las distintas variables. Así mismo, en este apartado se propondrán localidades que puedan considerarse ecosistemas de referencia, es decir, estaciones en las que la representación del tipo de hábitat (o subtipo) podría con­ siderarse que se encuentra en un estado de conservación Favorable de referencia. En este sentido, la evaluación de otras localidades podría entenderse como un análisis del grado de alejamiento con respecto a los umbrales definidos para el ecosistema de referencia. En lo que respecta a la revisión objeto de este estudio se cuenta con un protocolo para caracterizar la complejidad estructural del bosque (González-Esteban y Villate 2003) (ensayado en distintos tipos de hayedos y robledales, y con abundante información obtenida en el período 2000-2008). Este protocolo alcanza para describir en detalle la estructura del bosque (distribución de tamaños, composición específica, heterogeneidad vertical, árboles muertos, estado sanitario). Falta definir parámetros de carácter funcional acordes con las características de las especies típicas (o en todo caso bioindicadoras) de cada tipo de hábitat. Una vez se complete la información de este apartado para cada uno de los tipos de hábitat podrá establecerse protocolos de evaluación y seguimiento.

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E  stado de conservación de los hábitats de interés comunitario (bosques) representados en la Comunidad Autónoma del País Vasco

14.3 – Enumeración de los trabajos a iniciar • Caracterización de la complejidad estructural de los tipos de hábitat para los que se carece de esta información. • Selección de parámetros de carácter funcional y de otros relacionados con las especies típicas de los distintos hábitats, que permitan diagnosticar el estado de conservación de la estructura y de la función. • Redacción de un protocolo para la evaluación del estado de conservación de la estructura y funciones específicas de cada tipo de hábitat. • Definición de medidas de conservación para cada tipo de hábitat. • Revisión del estado de conservación preliminar expuesto en el presente documento. • Redacción de un protocolo de seguimiento del estado de conservación global.

14.4 – Conclusiones El presente documento aporta información sobre el estado de conservación de los hábitats de interés comunitario (bosques) representados en la CAPV. Refleja el estado de los trabajos a fecha 31 de diciembre de 2010; éstos continúan desarrollándose y se completarán, de acuerdo con los objetivos que detalla la propuesta contratada, a lo largo de 2011. Tal y como recoge la tabla resumen con que concluye la exposición de resultados, la ausencia de información alcanza a la mayor parte de los hábitats considerados. Esta es especialmente significativa para el apartado “Estructura y funciones específicas”, impidiendo este hecho realizar una evaluación completa, máxime cuando este apartado es con diferencia el que más peso tiene en el conjunto, ya que puede llegar a reunir información de varios parámetros. Con las reservas que impone la falta de información aludida, hemos de destacar el mal estado de conservación general del conjunto de hábitats analizados. Seis de los hábitats (9160, 9180*, 9260, 9330, 9540, 9580) tienen una reducida representación en la CAPV (elevada fragmentación y superficie ocupada inferior a 1.000 ha), lo que dificulta la evaluación de su estado de conservación en los términos que requiere el protocolo marcado por la Directiva 92/43/CEE. En los casos extremos, en los que la superficie ocupada por varias manchas es inferior a las 150 ha (alcornocales, pinares mediterráneos, y tejedas) no es posible aplicar dicho protocolo.

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