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Marcha Nórdica La Plata

La Marcha Nórdica es una disciplina que data de los años ‘30, cuando atletas practicantes del esquí iniciaron una rutina de verano llamada “caminata con bastones”. Sólo con bastones, caminaban y corrían por caminos de bosques y campos para mantenerse en forma física fuera del período de competencias. En 1997, un estudiante de educación física finlandés realizó su tesis demostrando los beneficios de la actividad. Así nació la disciplina y comenzaron a fabricarse los primeros modelos de bastones propios de la práctica. Recién en 2011 el profesor de educación física Gustavo Iriart creó en Mar del Plata la Escuela Argentina de Marcha Nórdica. A mediados de 2016, dos profesoras de educación física platenses tomaron contacto con la Escuela. “Una mujer que padecía artrosis y había practicado marcha nórdica en Mar del Plata nos comentó de sus beneficios -cuenta Eugenia Penas, profesora de educación física vecina de City Bell- y junto a mi colega Cuyén Battaglia, también platense, comenzamos a interiorizarnos sobre esta actividad”. Las profesoras aprendieron la técnica y comenzaron a practicarla con un grupo numeroso que se reúne en

Cuento

Norte

Desde el confín del país y del mundo, Tierra del Fuego era lo más al sur que podía haberse refugiado. Todo era un inmenso norte, no había sur posible. Este simple hecho geográfico lo liberaba de cualquier atadura intelectual. Saberse oculto del aliento de la capucha le daba la tranquilidad necesaria para seguir pensando y escribiendo. Perseguido por peronista y zurdo, Juan Mellmann había hallado en la isla helada la seguridad de su integridad física. Esta situación lo atormentaba, sabiendo el destino que corrían sus compañeros allá, en el norte. Sólo una vez que estuvo autoexiliado vio claro como el agua la terrible paradoja que nunca había dejado de atravesar al país. Siempre hubo una antinomia a mano. Dos bandos en pugna y mil y un intereses, pero nunca un objetivo en común. Unitarios-Federales, Radicales-Conservadores, Peronistas-Antiperonistas y sobre todo esta última se estaba devorando el país. No había diálogo posible. Sólo existía la desaparición del contrario, entendido como un enemigo. Más allá de todo sur posible, en medio de un bosque helado, Mellmann comenzó a figurarse un país distinto. Lejos de todo pero cerca de sí mismo, le dio vergüenza recordar el momento en que sus compañeros casi lo golpean cuando lo descubrieron con “Ficciones”. Desde ese día el libro estaba forrado con papel de diario, para ocultarlo de ojos necios, al igual que los libros del Che o “Con las venas abiertas…” Una contradicción sólo imaginable en un país de sordos, donde no existe diálogo de partes ni posibilidad de escuchar o entender al otro. ¿Cómo explicarle a alguien que esgrime como argumen-

el Parque Ecológico, en la República de los Niños o en plazas de City Bell. Y una vez al mes salen a diferentes lugares para conocer nuevos senderos. Cuyén Battaglia explica que “para practicar marcha nórdica hay que añadir un par de bastones especiales a la acción de caminar y utilizarlos de manera funcional, no como un simple apoyo sino cumpliendo una activa función de empuje”. “Se aplica una técnica específica que hace movilizar gran parte de la musculatura total del cuerpo al usar la biomecánica natural de la caminata, aunque con movimientos algo más amplios”, añade Penas. Las profesoras destacan que esta disciplina es apta para toda persona que pueda caminar, sin importar sexo, edad ni condición física y que, como se puede practicar al aire libre y en compañía, es un deporte comunicativo y muy socializante. La intensidad puede adaptarse al objetivo que cada uno persiga. Los bastones, fabricados con materiales muy ligeros, tienen una punta fina metálica en una extremidad y un sistema de ‘dragoneras’ para enganchar la muñeca arriba. Esta fijación hace del bastón la prolongación del brazo y permite al practicante andar con un método especial, llamado ALFA, muy ventajoso para la condición física y la salud en general. La longitud del bastón debe ser adecuada a la altura de la persona y a la amplitud de paso del caminante. Se puede usar cualquier zapatilla cómoda para facilitar la rodada del pie de forma controlada. Esta disciplina consigue beneficios cardiorespiratorios, inmunitarios, muscoesqueléticos, endocrinometabólicos, neurológicos y psicológicos. Informes, teléfonos 221-585-4674 ó 221-455-2868.

Por Mojito Hernández* to sagrado y que defiende los intereses de la nación, preservando el estilo de vida occidental y cristiano, que no hay libro que deba ser quemado o prohibido? Si el conocimiento surge de la diversidad, qué se juzga al leer un libro: ¿el autor o la obra? ¿Tal vez las dos? Mellmann creía que lo mejor era pensar que no había autores sino libros y literatura, siendo aquellos como pulsiones de vida breve, que de cuando en cuando irrumpen con una genialidad. Pero era tal el polvillo de mediocridad que levantaban que nunca tenían un juicio justo. “Es un antiperonista de mierda, no puede escribir nada bueno”; “es un zurdito, todo lo que escribe no sirve”. Siempre estaba a mano la imposibilidad de ver, entender y sobre todo escuchar. En medio del bosque y protegido en la cabaña calefaccionada, al sur de todo sur posible, el país era un inmenso norte. Despojado de todo prejuicio Mellmann se sentía en paz, pero debía llevar la noticia al territorio. Si el sur y el norte representaban opuestos, eso no significaba que el viento debía soplar en una sola dirección. La diversidad y pluralidad podían asegurar una salida, sólo se trataba de llegar al justo medio. Como el fiel de la balanza que se inclina hacia un brazo u otro, en un trabajo casi imposible pero siempre probable, donde ese vaivén aseguraría un esfuerzo continuo hacia el equilibrio. Escuchando aquí y allá. Escuchando. Mellmann contempló el lento atardecer invernal. Había comenzado a nevar. A través de la ventana vio el sendero helado, que inexorable marcaba el camino hacia el norte. Se calzó las botas para nieve y abandonó la cabaña. *Autor de cuentos y novelas, asiste al Taller de escritura creativa para adultos, de la prof. Silvia Riccio, en la Biblioteca B. Mitre del C.F. Los Hornos INFU AGOSTO 2017| 49

INFU Virtual Agosto 2017  
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