Page 1

UNIVERSIDAD NACIONAL DE CHIMBORAZO INFORMÀTICA

NOMBRE: María Elena Trujillo LUGAR TURÌSTICO VIAJE A LA NARIZ DEL DIABLO Un sitio ideal para el turista extranjero y nacional que gusta disfrutar de actividades de aventura. Se encuentra entre los kilómetros 131 al 138 de la vía. Como trasladarse en una máquina de tiempo, el viaje en tren es una experiencia única para los apasionados por el vértigo. Todos los miércoles, viernes y domingos, cuando calienta el sol; la tranquilidad se interrumpe, el cielo se estremece con el silbato del tren, llamando a embarcarse y emprender la aventura de un viaje lleno de adrenalina. Ubicación Se encuentra ubicada en la Parroquia Pistishí, en la Cordillera de Los Andes, en la provincia de Chimborazo. Fecha de Construcción Es considerada una obra maestra de la tecnología, para el año en que fue construida (1.901) Clima Su clima es frío de alto andino, la temperatura fluctúa de 0 a 16 grados centígrados. La zona se encuentra bañada por los ríos Cutuchi, Daule, riachuelos y otras corrientes menores. Descripción En una aventura al filo de la montaña, con los nervios a flor de piel el tren baja en zigzag, mediante avances y retrocesos continuos, logrando descender la pendiente de roca enorme denominada nariz del diablo.


La Nariz del Diablo es una roca gigantesca en forma de nariz por cuyas faldas corre el tren hasta llegar un punto en el que tiene que retroceder y avanzar en Zig-Zag, y descender 100 metros. Su nombre proviene de la estructura prominente de la montaña y de las rudas o diabólicas dificultades a que dio lugar para franquearla con un camino de hierro. Es una majestuosa obra de ingeniería, única en el mundo, ubicada a 2346 m.s.n.m. por su forma peculiar en zig-zag que alcanza una altura de 1900 m.s.n.m. enroscadas como gigantescas serpientes duermen las inquietas y encantadoras rieles que un día formaron parte sistema ferroviario más extenso del Ecuador. Al pie de la montaña está la Terminal del ramal ferroviario SibambeCuenca, y la parroquia de Pistishì, que lamentablemente ha quedado completamente abandonada debido a la inhabilitación de la vía hacia Huigra. Atractivos • Viajes: El tren sale desde la capital ferroviaria, la ciudad de Riobamba, lugar desde donde puede observar majestuosos nevados y descubrir por qué llaman a esta urbe “La Sultana de Los Andes”. El Chimborazo, los Altares, la Mama Tungurahua, es lo primero que observa el pasajero que es acariciado por el viento del paraje andino, que majestuoso, se pinta con múltiples cultivos y corola con la blanca nieve y el azul violeta de las alturas. En el cantón Colta, se encuentra La Balvanera, primera iglesia construida por españoles en el Ecuador y a pocos metros se encuentra la laguna de Colta. Detalles • Estación Pistichi: Aquí se encuentra la única estación 1.830 m.s.n.m. data de inicios de siglo, se puede observar el mármol de cobre rasado que se encuentra en Palmira. • Parroquia Pistishi: Esta parroquia está situada al pie de la Nariz del Diablo. Legítimamente ha desaparecido a raíz de la destrucción de la vía del ferrocarril. En otra época fue una activa base del ramal ferroviario


Sibambe – Cuenca, con clima excelente y el mejor hornado del país. Se encuentra a 11Km. de Alausí, y su arribo es por vía férrea o a pie. HISTORIA Cuatro mil jamaiquinos altos y fornidos y de pómulos hinchados, 12 280 000 dólares en bonos, 14 arduos meses de trabajo y muchas leyendas sobre

el

demonio

y

las

legendarias

minas

de

oro...

Archer Harman, empresario de la histórica “ The Quito and Guayaquil Railway Company”, no se detuvo ante ningún obstáculo por más insalvable que fuera. Era un hombre acostumbrado a los retos y venció a la pétrea montaña, desafiando a los abismos y logrando que el tren del sur uniera, por primera vez, a la Sierra con la Costa a principios del siglo pasado. Él jugó todas las cartas con tal de que el tren pasara

por la Nariz del

Diablo, lugar que se convirtió en uno de los íconos turísticos importante de las

últimas

décadas.

Uno de los técnicos que dirigía la obra, John Shaw, la bautizó así a pesar de que los indígenas le dijeron que la mole rocosa de 300 metros de altura se llamaba Cóndor Puñuña, que en kichwa significa ‘el dormitorio del cóndor’. “El gringo se quedó pasmado, pero construir una vía en la montaña era la única forma de que el tren pudiera unir la Costa con la Sierra”. Así lo cuenta el historiador alauseño Galo García, quien la obtuvo de los hijos de Daniel Barragán, el primer maquinista ecuatoriano y uno de los mimados del general

Eloy

Alfaro.

“Los americanos estaban decididos y no se amedrentaban con nada. Mis nervios no soportaban la presión y el trabajo de estar colgado de la montaña durante horas, me desesperaba. Cada día me imaginaba que era la última jornada; a veces veía a un dragón que quería comernos a todos”. García, un profesor de 65 años, es un obsesionado con la historia y con todo lo que se narre del ferrocarril. Cada nota de periódico, cada libro, cada fotografía, es guardada prolijamente en el Instituto de Investigaciones, en Alausí. “La historia es fascinante y no me cansaré de repetir que si Hollywood realiza una película sobre la construcción de la vía en la Nariz del Diablo ganaría varios Oscar. Imaginemos estas escenas: miles de jamaiquinos llegando al país, el sonido de la dinamita, las historias de las muertes...”.


La Quito&Guayaquil empezó a trabajar en la montaña, en 1900. La idea era que la locomotora llegase lo más pronto a Alausí para continuar con la construcción en Riobamba, Ambato, Latacunga y Quito. El empresario James P. MacDonald se encargó de traer a los jamaiquinos, en condiciones cercanas a la esclavitud. Él supervisava que no se embriaguen y no provoquen escándalos, por la presencia de prostitutas, que estaban ahí junto

a

sus

proxenetas.

El periódico riobambeño La Alborada publicaba por entonces los remitidos de grupos de alauseños que cuestionaban a los obreros, pues las pacíficas poblaciones cercanas a la Nariz del Diablo alteraron su cotidianidad. De la noche a la mañana, la trifulca y el griterío de los obreros y técnicos se convirtió

en

pan

de

cada

día.

Durante 420 días ellos vivieron en los campamentos construidos por la empresa. En su desayuno, los gringos les daban aguardiente mezclado con unas hierbas para que no se enfermaran de paludismo. Al principio sufrían el intenso frío. Luego se acostumbraron al clima de la inhóspita región. Su sueldo era de dos libras esterlinas al mes, el cual a veces era pagado con días y semanas de retraso. El maquinista Barragán contó, antes de morir, que

una

ocasión

“Mr. Reinolds

los

trabajadores

se

sublevaron.

regresaba desesperado con su mula. Tras él estaban

decenas de jamaiquinos. Querían capturarlo. La gresca era fuerte. El míster sacó el revólver y disparó a cinco. Los policías llegaron luego. Uno de ellos

le

disparó

a

las

piernas

de

un

trabajador”.

En la investigación, García revela que, al compás de la canción “rice and flour, kill jamaicans, water and sugar, kill bovidians” (arroz y azúcar matan al jamaiquino, agua y azúcar matan al bovediano), trabajaban hasta la noche. Sus únicas herramientas eran el pico, pala y clavos para colocar el hierro

en

la

roca

impenetrable.

Al buscar con minuciosidad, es posible hallar, hasta ahora, restos de estos instrumentos. Incluso, algunos guías que acompañan a los turistas aprovechan una parada de 10 minutos del tren en la Nariz del Diablo para llevarse

en

sus

mochilas

cualquier

vestigio.

La vía en la Nariz del Diablo concluyó en 1902. Cientos de jamaiquinos murieron en las detonaciones. Todo respondía a la cartas jugadas por Harman:

avanzar

y

conseguir

más

financiamiento.


Según la investigación de García y algunos libros editados en 1960, el empresario dijo, en

Estados Unidos, que encontró minas de oro. En

Inglaterra consiguió que la realeza

dispusiera la libertad provisional en

las colonias inglesas para que más trabajadores arribaran al país. Por su parte, los jamaiquinos que trabajaron en la Nariz del Diablo regresaron

a

su

país

en

medio

del

resguardo

policial.

En 1902, la locomotora llegó a Alausí y la cotidianidad en este cantón cambió

para

siempre.

Ciento cuatro años después, la Nariz del Diablo sigue dando de qué hablar. Cada miércoles, viernes y domingos, cientos de turistas llegan a la estación de Alausí para viajar en los techos de los vagones y conocer a la famosa mole. “He leído tanto sobre este lugar que estoy fascinada. Mi abuela me decía que cuando era niña no quería subirse al tren porque vería al diablo. Unos libros indican que miles de personas murieron. Por esta razón creo que viajar en tren hacia la Nariz es una experiencia fantástica”.

Así se

expresa Lucía Pazmiño, una quiteña de 32 años que disfruta del paisaje. Para el extranjero, lo interesante es que pueden subirse al techo. “En Europa no puedes hacer esto. Es prohibido y hasta te pueden llevar preso. Me gusta el vértigo y este viaje es ideal. Una vez que llegaste a la Nariz el paisaje es bello. No puedo pedir más”. Es la visión del suizo Demetrio Engel. La ruta desde Riobamba hacia la montaña dura cinco horas. El frío paramero, la tibia luz del sol que se cuela entre los pinos y eucaliptos acompañan el trayecto, en el cual los turistas toman fotografías a las desvencijadas estaciones de Cajabamba, Guamote, Alausí y Sibambe. Ésta última

se

encuentra

en

escombros.

Los trabajadores de la Empresa Nacional de Ferrocarriles consideran a la Nariz del Diablo como un sitio sagrado. Por lo menos, eso dice el maquinista Sergio Luna. Él cuenta que su padre y abuelo le inculcaron que a esta montaña

hay

que

respetarla

mucho.

“Muchos fallecieron allí. Crecí con la historia de que el diablo permitía que los trabajos avancen a cambio de almas. Por eso hago mi trabajo con


dedicación y respeto al lugar, tanto como a Alfaro, a Harman y a los muertos�.


Infor nariz del diablo  
Advertisement