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ÑdÚÁÍuJA

REVISTÁ. 2

JUEVES, 8 MARZO1990

Una igualdadde pápel La ley equiparalasmujeresa loshombres,perola sociedadtodavíano MANUEL DÍAZ PRIETO

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El accesode Jamujeral trabajono la ha liberadode las laboresdomésticas,lo que suponeunadoblejornada

mujeres as pasan al menos 153 segundos en los lavabos, mien tras los hombres no necesitan más qúe 113, según un estudio realizado por la Universidad de Missouri (EE.UU.).Consecuen cia: ellasse venobligadasa hacer máscola a la puerta de los servicios.Para hacer frente a ta maña discriminación,Barbara Hoffman, se nadora del Estado de Maryland, ha presenta do una proposión de ley para que se incre mente el número de “toilettes” femeninas. “Al menos en igualnúmero que las de hom bres, contando los urinarios. Ellos no tienen más que abrir la bragueta, nosotras hemos de hacer bastante más cosas”,es sutesis. La anécdota sugierela pregúnta siguiente: en 1990,una vez asumidas gran parte de las reivindicaciones impulsadas por los movi mientos feministasdurante las últimas déca das, ¿eséste elúnico tipo de agraviosque que da por solucionarparalograrla igualdadentre el hombre y la mujer? La simple existenciade una celebracióncomola de hoy pone de mani fiesto que la respuestaaún es negativa. Veamos: en las jornadas previas a la cele bración del Día de la Mujer Trabajadora,mi nistras y cantantesde baladasreúnen públicos heterogéneos en tomo a una idea común: la necesidad de continuar luchandopor la igual dad jurídica, laboraly culturalentre las perso ‘nas de distinto sexo.Los espectadores—teice ra :edad y simpatizantes del partido en un caso; feministasy “gentecomprometida”mo delo principios de los ochenta, en otro—reci ben el mismo mensaje: esto aún tiene que cambiar. Pero ¿quées lo que queda por trans formar?, sepreguntanalarmadoslos amantes del tópico que consagrauna supuestay recién lograda igualdad con su señora. Y aquí co mienzan losmatices. “Nos encontramosfrente a un 8 de marzo diferente”, puntualiza Matilde Fernández, ministra de AsuntosSociales,desdeel escena rio de la Aliança del Poblenou.“Anteuna ce lebración que ha perdido buena parte de su

Hasta el moño de ser “superwoman” • “Ahí viene, ágil, capaz como un orde nador personal, emanando Chanel n.° 5 de día y otros sutiles elixirespor la no che. Pone una mano sobreel último‘dos sier’ de trabajo y usa la otra, pringosade chocolate para llevar a su caprichoso querubín al cole. Los labios pintados de Rojo Profundo se posan sobre los del hombre de suvida.Tiene un oído puesto en el auricular para encargar las provi siones de casay otro conectadocon Nue va York y Tokio.” Así describe Michle Fitoussi a la “superwoman”actual, a esa mujer que accedeal competitivomundo laboral reservado hasta entonces a los hombres, pero que ha de so brellevar de forma paralela las tareas domésticasy reali zarse como madre. La nece sidad de triunfar en todos es tos campos aboca a muchas de ellas a la frustración. “Con el libro ‘Hasta el moño!’ no he querido de mostrar nada, sino sólo mos trar el retrato de una generaciónde mu jeres entre los 25 y los 40 años que viven muchas vidas a la vez: el trabajo, su ca rrera profesional,loshijos, el marido... y las frustracionesque ello comporta”,ex plicaestaperiodistaparisina, de 35 años, licenciada en Políticas, para acabardefi niendo un nuevo tipo de esclavitud no prevista por las feministasque impulsan este arquetipo femenino. “El gran pro blema es darse cuentade que no se llegaa todo y que eso culpabiliza mucho. So mos herederasdel feminismoen la con quista del trabajo y en la liberación se xual (contracepción, divorcio). Pero

tódo ello nos ha esclavizadoporque la mujer actual no ha abandonado el viejo rol de sus abuelas: ser buenas amas de casa, esposasy madres,ademásde traba jadoras que triunfan profesionaly senti mentalmente.” En un largo informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo se airean datos reveladores sobre este tema, como el de que las mujeres repre sentan un tercio de la población activa mundial y que su gran mayoría llega a acumular hásta 78horas de trabajo, si se cuenta su “segundo turno” en el dulce hogar. Porque, como dtce Anna Ballet bó, diputada socialista,“en las encuestas únicamente se refleja el trabajo ‘industrial’, jerarquizado y asalariado, y perdemos de vista ese otro ‘trabajo social necesario’sin el cual no existiría el prime ro. Y el gran reto del siglo XXI es, precisamente,cómo conseguir el equilibrioentre los dos sinque nuestrasrenunciastengan que ser superioresa las de loshombres”. Marta, una feministabastante más ra dical, cree que resulta demasiado difícil tenerlo todo. “Pero puestosa elegirentre el trabajo, los hijos y un marido, resulta claro quelo que menos compensaes este último.” Ya la hora de enjuiciar el libro de la periodista de “Elle”,convertidoen “best-seller”, Marta cree que únicamen te hace referenciaa determinadotipo de mujer, “aquellas que ya tuvieron su oportunidad; pero el mundo está lleno de las otras, de aquellas a las que ni si quiera se lo dejaronprobar”.

carácter reivindicativoy que gira hoy en tor no a losavancespolíticos,puesel conjunto del móvimiento de mujeresse sienteya copartíci pe y protagonista de los proyectospuestos en marcha desde las instituciones.”Tremendos aplausos. “El Gobierno practicala esquizofreniamás vil”, responden al alimón Montse Cervera y Sele Otegui,portavoces de la Coordinadora Feminista. “Porqueaunqueel feminismoque viene vía gubernamental utiliza las mismas palabras para condenar el aborto,lo que hace es confundir los deseos con las realidades y provocar sucesoscomo el de Pamplona.” En el salón de actos de La Sedeta, decoradocon una gran pancarta que reza “Cap agressiósense resposta”,suena una melodía que hablade mujeres encarceladasy clientessin castigo.

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El feminismose institucionaliza

contraste l entre ambas opinionespone de manifiesto un hecho novedosoen la centenaria lucha de las mujeres por conseguir la equiparación de derechoscon el hombre: a dos pasos del sigloXXI,las institu ciones españolas parecen haber asumido la mayor parte de las reivindicacionesfeminis tas y han tomado el relevode losgruposquese habían mostrado muy activosa finalesdel de cenio de los setenta y principiosde losochen ta. De esta forma, los colectivosfeministasse han visto en la necesidad de actuar de forma especial en la defensa de los temas más espi nosos y de más difícil concienciaciónsocial como la violenciasexual. Pero hagamos un balance del estado de la cuestión. En España se ha realizado desde 1977 un importante sfuerzo para adaptar el ordenamiento jurídico al principiode no dis criminación por razón de sexo.La Constitu ción del 78 recogeeste principio, se ha ratifi cado la Convención sobre la eliminaciónde toda forma de discriminacióncontra la mu jer, se han aceptado las directivascomunita rías referentes al principio de igualdaden el


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Desde la niñez ya se adviertela discriminaciónen funcióndel sexo

Discriminación desde. la cuna • El diccionarioAnaya,uno de losmás con sultados por los alumnosde EGBy BUP, se ñala como sinónimos de “hombre” los de “persona, sujeto activo, varón”.En cambio, figuran como sinónimosde “mujer” las pa labras “cónyuge,costilla, puta, ramera...”. En elFabra se citan entre losusos del ténni no “hombre” los de “hombre de bien, hom bre de talento, hombre de mérito, hombre de letras”. Respecto al de “mujer” figuran “mujer de su casa,mujer hombruna, mujer de temperamento”. Los últimos estudios realizados en cole-

gios catalanesponen de manifiesto el sexis mo que todavía impregna libros de texto y actitudes. “El 70 por cientode los ejemplos e imágenes que aparecen en los actuales li bros de texto son masculinosy sóloen un 20 por ciento aparecela mujer”.Esta gravedis criminación quepermanece anclada en vie jos estereotiposse pone de manifiesto.espe cialmente en la enseñanzaprimaria. Los ac tuales libros de los ciclos de EGB mencionan, por ejemplo, 424 profesiones masculinas frente a tan sólo 74 femeninas. Se repiten continuamente las de vende-

LA VANGUARDIA

dora, enfermera o maestra, aña diéndose en el primer ciclo las de modista y peluquera y en los ci clos superiores,la de secretaria. Si a todo ello sumamos que el 75 por ciento de las veces que un profesor se dirige durante las cla ses a algun9 de sus alumnos lo hace a un niño, a tenor de un estu dio de un equipo de psicólogosy sociólogos coordinado por Mari ‘na Subirats, y que la interioriza ción de los roles socialesmasculi no femenino se realiza a muy cor ta edad, nos encontramosfrente a una situaciónque perpetua la dis criminación en función del sexo desde la misma escuela. Así “hombre público” es un hombre que se dedicaa tareas pú blicas; pero “mujer pública” es una prostituta. “Verdulero”es un señor que vende verduras y “ver dulera” una mujer maleducada. Con “prójimo” y “prójima” pasa algo parecido. El lenguaje refleja una realidad predeterminada para los sexosen la que a menudo lo femeninoes peyorativo. Nó resulta extrañopues qúe, “a pesar de todos los avancés y es fuerzos en igualdadeducativa,to davía lasdos terceraspartes de lás chicas de BUP y COU sigan estu diando Letras y las de Formación. Profesional se inclinen por secre tariado, peluquería,hogar,etcéte ra”, aseguraAlfredoPérez Rubal caba, secretariode Educación.Un estudio elaborado por la Secreta ria de la Dona de la UGT y el US TEC en un instituto de bachillera to del Bages,la asignatura de ini ciación al francés tiene una afluencia exclusivamentefemeni na. En cambio, sólo un 30 por ciento de las chicas optan por la materia Mundo Micros cópico, frente al 70 por ciento de chicos. A la luz de estos datos, no resulta extraño constatar que un grupo de niños y niñas de una escuela de Barcelonacontestaba de la siguiente forma a esta pregunta: ¿quiénes son más inteligentes,los niños o las niñas? Hasta los siete años ninguna niña cree que sus compañerosscan más inteligentes,a los nueve añosun 20por cientoconsiderasupe riores a los niños y a los onceel porcentaje sube hasta un 40 por ciento.

miento obrero. No.obstante, las primeras sufragistasque pudie ron votar fueron las estadouni denses (estado de Wyoming, 1869), siguiéndoleslas de otros estados de la Unión. En Europa, Francia concedería el voto alas mujeres en 1946, pero Oran Bretaña la precedería, ya que concedió el sufragiouniversal a las mujeres, sólo a las mayores de 30 años, en 1917.Las muje res alemanas pudieron votar en 1919 y las españolas en 1931, con la República. Todos los movimientos su fragistas tuvieron en común el hecho de pretender romperpara siempre conla desigualdadpolí tica y jurídica que significaban códigos como el napoleónico, por el que sé exigía a la mujer completa obedienciaal marido.

La segundaoleada Al finalizar la SegundaGue rra Mundial, buena parte de los países. industrializados habían suprimido —dederecho,pero no siempre de hecho—las discrimi naciones jurídicas. En España, no hubo movi miento feminista propiamente dicho sino actitudes individua les en defensade la mujer, como por ejemplo Emilia Pardo Ba zán., ConcepciónArenal (y más adelante Victoria Kent y Mar garita Nelken), que introduje-

ron las corrientes inglesay fran cesa y se mostraron sumamente activas. Con la Dictadura de Primo de Rivera, algunasmuje res alcanzaron puestos en la Asamblea Nacional. La segunda oleada feminista aparece en Estados Unidos y en algunos paísesde Europa, a me diados de los años sesenta, en tomo a aspectoscomo el divor cio, el aborto, la legalizaciónde los anticonceptivosy la presen cia de la mujer en el mundo la boral. La incidencia de estos movimientos fue notable, hasta tal punto que lospartidos de iz quierda asumieron estas posi ciones y las trasladaron al terre no político. Estos movimientos consiguieron que partidos, sin-

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A máspoder,menosmujeres specialista en los llamadosindicadores sociales que permiten el estudio com parativo del desarrollo de este movi miento social, Astelana considera lógica la pérdida de protagonismodel feminismomilitante, pero recuerda que “nadie pensó que se acababa la política con la desaparición de la UCD. Una encuéstadel Instituto de la Mujer reflejaba que mientrasla política sólo intere saba a un 24 por ciento,elfeminismo merecía la atencióndel 40 por ciento de lás mujeres”. La falta de datos de tiempos pretéritos no permite una valoración efectiva deLcamino realizado y obligaa un resumensomero de la situación actual de los indicadores sociales. Comencemos por eljurídico: “A nivelteórico todo el mundo acepta la igualdad, pero se quiebra en la práctica”, asegura Joaquima Alemany, directora del Institut de Promoció de la Dona de la Generalitat. “Todavía hoy nos encontramoscon que una mujer catalana pierde su vecindadcivil al casarsecon un castellano o que nuestra tradicional de bienes, procedentes del Derechoseparación Romano, constituye una flagrante discriminación en casode separacióno divorcio en un mundo en que todo suele estar a nombre del marido.” En elmundo laboral se ahondanlas diferen cias de formaespectacular.“Todo siguegirando en tomo a una norma básica: cuanto más poder o más elementos técnicos, menos mujeres”, zafia Marina Subirats, profesora de la Facultat de Cisncies Polítiques i Sociología de la UniversitatAutónoma de Barce lona. “En el trabajo, comoen lapolí tica, es cierto que acceden a puestos de responsabilidadun cierto núme ro de mujeres,pero en generalno sobrepasan el 10 por ciento y el resto ha de optar por losnivelesmás bási cos y muy específicos:en la indus tria, eltextil;en losservicios,la sani dad y la educación.” En este sentido, el hecho de que un 60 por ciento de losjueces que ejercen en Cataluña sean mujeres habría que mirarlo a la luz de unas oposiciones difíciles, una remune ración escasa y un horario absor bente. “No obstante, la situaciónge neral ha cambiado de tal forma que el comentarioque me hizoun perio dista durante una conferencia que pronunciaba en Alicante —‘jperoa usted le deja su marido decir esas cosas?’,me preguntó—,sería hoy impensable.” Cobrar entre un 20 y un 30 por ciento me nos que sus compañeros,duplicar la jornada.. asumiendo en un 80por ciento las laboresdo mésticas o sufrir los mayores índices de paro son algunos de los lastres con los que se en cuentra hoy la mujer. Pese a que ya tienen los mismos niveleseducacionalesy a que existe una mayor demanda de puestos de trabajo, constituyen todavía un “ejércitode reserva”.. La batalladel aborto, el acosoy las agresio nes sexuales,el sexismoeducacional o la ac tual orientaciónde la políticasanitaria son te mas que aún hoy, 8 de marzo de 1990, son frentes abiertos. Las mujeres acceden actual mente en igualdadde condicionesal mundo de lo público,pero todavía lesquedan muchas conquistas en el terreno de lo privado. Una posible solución la apuntaron las feministas austriacas: “La mitad del mundo para las mu jeres, la mitad de loshijos para el hombre”.. .

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Doscientosañosde combate por los derechoscívicos • El 8 de marzo, proclamado por los movimientosfeministas día de la..Mujer Trabajadora, conmemora los hechos ocurri dos en la ciudad de Chicago,en 1909, cuando 129 obreras murieron calcinadas en un incen dio que se declaró en la fábrica Cotton, al no poder salir del lu gar en que habían sido encera das por su patrón, para que no pudieran conectar con otras mujeres que hacían una mani festación en el exterior. Las obreras reclamabanmás seguri dad y,salubridad en el trabajo, protestaban por los bajos sala rios y denunciaban los malos tratós a que eran sometidas por los responsablesde la empresa. Pasarían aún bastantee años antes que los movimientos fe ministas empezaran a cobrar presencia en la vida pública.Las primeras accionesen favor de la emancipación de la mujer datan de Tinales del siglo XVIII, en Francia, en vísperasde la Revo lución, cuando Olimpia de Gouges redacta. un proyecto, “Derechos de la mujer”, poco después de que apareciera “De rechos del hombre”. En Fran cia, las feministas fueron tre mendamente activas y .crearon varios clubs, que fueron cerra dos por Robespierre.Flora Tris tán fue, en 1836,la primera per sona que unió el movimientode liberación de la mujer al movi

trabajo y, en los últimos años, se han puesto en marcha distintos planes institucionales para lograreste objetivo. Consecuencias:a pesar de viviruno de esos escasísimos momentos de la Historia en que todo es posible,en que el futuro puede ser diseñado con plena conciencia,en que las rela ciones domésticasconstituyenun experimen to en la búsquedade nuevas fórmulasde convivencia, todos los especialistascoincidenen que la asunción social de la mayoría de las premisas de igualdadtopa con un atávicolastre estructuraly mental. “La igualdadque reclamaban las sufragis tas de hace cien años está hoy legitimada”, considera la profesora de Sociología de la Universitat Autónoma de Barcelona,Judith Astelarra, “peroaunque en el campo jurídico se han equilibrado las leyes, todavía no suce de lo mismo con las sentencias.La Constitu ción asumeel principio igualitario,pero establece el accesopreferente de los varones a la sucesión de la Corona. En el trabajo conti mían las discriminacionessalariales y la se, gregaciónde las profesionespor sexos.En política seaumentan las cuotas de participación y ello se reflejaen las estadísticas,pero lo que no acaban de captar los números son las desigualdades soterradasy cotidianas en la escue la, en la salud,en el accesoal poder...”

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dicatos, organizacionessociales e internacionales incluyeranen sus programaslos derechoscívi cos que las mujeres reclamaban insistentemente. La Constitución reconoce la igualdad de los españolesante la ley sin discriminación por ra zón de sexo, en cuanto a dere cho al trabajo, la libre elección de profesión, la promoción a través del trabajo y la remunera ción suficiente para satisfacer sus necesidadesy las de su fami lia. La única distinciónque apa rece en el textoconstitucionalse ençuentra en el artículo que re gula la sucesióna la Corona: el varón tiene prioridad sobre la mujer, al margen del orden de nacimientos.

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Día de la mujer trabajadora  

Periódico "La vanguardia"

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