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Edición: Año 18 Nº 216 - agosto 2017

Ante la Inteligencia Artificial sólo queda reinventarse


Ante la Inteligencia Artificial sólo queda reinventarse Las estadísticas indican que 90% de los empleos pueden ser remplazados por algún tipo de Inteligencia Artificial en los próximos 20 años. Cómo será el entorno laboral del futuro? Entrevista con Suraj Shinde, director de Digital Lab, área dedicada a la investigación en Inteligencia Artificial, en Everis México; y Alberto Otero, socio de dicha firma, responsable del lanzamiento de Inteligencia Artificial en Latinoamérica. ¿Qué es la Inteligencia Artificial y cuándo surge? Suraj. Alan Turing, matemático y padre de la computación, en 1950 creó el “Test de Turing” y John McCarthy, científico de computación, matemático y profesor acuñó el término Inteligencia Artificial (IA) en 1956, sin embargo, la aplicación en la industria es bastante reciente. Alberto. Para ahondar en el concepto comenzaré por explicar el “Test de Turing”, éste busca averiguar si una máquina, que se supone inteligente, realmente lo es. Consiste en que una persona tiene una charla de altura con alguien que desconoce y está escondido. El humano, al cabo de un rato, debe decir si detrás de la pared hay una máquina o una persona. Si la máquina es capaz de engañar al humano, entonces pasa el test. Ésta fue la primera forma de la historia para comprobar y conseguir máquinas inteligentes. Desde su origen, el concepto de IA ha ido evolucionando conforme se superan ciertos retos tecnológicos. Si hace 20 años alguien hubiera hablado sobre los smartphones quizá se les hubiera considerado como IA cuando hoy ya no los relacionamos con el término. Suraj. Lo que menciona Alberto es, en cierta forma, la descripción de la IA. Desarrollar una máquina o un software inteligente que sea capaz de interactuar con el ser humano de manera humana y que a las personas se nos dificulte distinguir entre un ser humano y una máquina. Como mencioné, la IA existe desde hace varios años y su aplicación la vemos hoy en día por el avance de la tecnología que nos permite contar con: conectividad con humanos y equipos o máquinas, big data, gran capacidad computacional, entre otros factores. Si bien los algoritmos para la IA existen desde Turing, es hoy cuando tenemos la capacidad de procesamiento necesaria y grandes volúmenes de datos para desarrollarla. ¿Diríamos entonces que los datos no son IA pero la IA no funciona sin datos? Suraj. Es importante distinguir entre software programado e IA. El primero parte de reglas definidas y resultados claros. Por ejemplo, si creamos un programa para calcular 2+2, el programa sabe que 2+2 siempre será 4, es una regla que no va a cambiar. Cuando hablamos de IA es distinto, pues en ella existe un alto porcentaje de incertidumbre. Pensemos en un juego de ajedrez, donde después de tres movimientos, las probables jugadas son diversas. Esto implica múltiples escenarios y decisiones con reglas complejas y alto grado de incertidumbre en el resultado. Para “entrenar” a la máquina en este tema tienes que darle diversos ejemplos y, entre más datos se tengan, mayor será la asertividad en el resultado. Con la IA, al final del día buscamos que las máquinas aprendan, como lo hace una persona.


Alberto. La base de la IA es el entrenamiento y éste no puede existir sin datos. El entrenamiento de las máquinas supone el uso de datos, en el que se resalten casos semejantes a los de la máquina para que ésta pueda tomar decisiones. ¿El proceso para que una máquina aprenda es similar al proceso humano? Alberto. Hay cinco corrientes de trabajo que pretenden emular al pensamiento humano. 1) Simbolistas, que utilizan la lógica, 2) Bayesianos, que se valen de la estadística, 3) Conexionistas, que apelan a las redes neuronales, 4) Evolucionistas, que, al igual que el proceso evolutivo, aniquilan a los algoritmos que no funcionan y dejan vivir a los que sí y 5) Analogistas, cuyo aprendizaje se basa en el establecimiento de similitudes. En el caso de los conexionistas, la corriente más en boga actualmente, pretenden emular el modo en que aprendemos los seres humanos, un sistema bastante difícil y poco eficiente pues nuestro cerebro posee más neuronas y conexiones entre ellas que las redes neuronales artificiales, además el cerebro humano es energéticamente más eficiente, se necesitan demasiados vatios de energía para emular una pizca del cerebro, es impresionante. Suraj. Sí, una maquina aprende con ejemplos igual que un humano. Enseñamos grandes volúmenes de ejemplos a los algoritmos de IA para que aprenda de ellos y luego evaluamos y probamos su aprendizaje presentando datos que no ha visto anteriormente. ¿Por qué el ser humano necesita la IA? Alberto. Por dos razones: aumentarnos o sustituirnos. En el sentido de aumentarnos es para hacernos más potentes, si bien hoy en día la IA no llega al nivel de los humanos, sí podría facilitarnos la vida. Pensemos en un abogado que, en vez de estudiar miles de libros por años, mejor utilice una máquina que sea capaz de leer y entregar un resumen de dichas obras. En este sentido la IA potencia al abogado. Por otro lado, la IA también puede sustituirnos, ¿qué pasará con los conductores de tráileres cuando tengamos un tráiler autónomo o qué sucederá con los radiólogos cuando la IA sea capaz de detectar el cáncer mucho más efectivamente que el ser humano? Al final son las dos vertientes, una de ellas tiene mayor polémica por su impacto social. Suraj. En mi opinión, sí nos hace más productivos porque nos quita las tareas redundantes, aburridas o mecánicas y nos abre la posibilidad de hacer cosas más interesantes que realmente necesitan de la inteligencia humana: labores que demandan creatividad y emociones.


¿Cuál es la utilidad de la IA para la empresa? Alberto: Infinita. Cada vez que hay que tomar una decisión, estudiar un documento o imagen, charlar con un cliente… en todos esos procesos puede intervenir la IA. Es útil para realizar predicciones, clasificaciones, hablar de manera inteligente con los clientes; los casos son infinitos. En el caso de la banca, es útil para el control del fraude o para prever la cantidad de dinero que debe tener cada cajero para que no sobre ni falte. En telecomunicaciones se puede contar con un asistente virtual en cada call center. En las industrias se puede prever cuándo fallarán las máquinas para evitar que la cadena productiva se detenga. Por último, en medicina puede ser vital para detectar enfermedades. Un punto muy importante para los directores de empresa es que deben estar conscientes de que la IA ya no es ficción. Nosotros, por ejemplo, hemos ayudado a nuestros clientes de telecomunicaciones a prever cuándo fallarán sus antenas antes de que esto suceda. También hemos desarrollado asistentes virtuales para call center con quienes se puede mantener una conversación fluida acerca de un producto específico, entre otras cosas. Considero que la IA es una ventaja competitiva para la empresa, hay compañías que la están incorporando y les sirve como palanca para tomar mejores decisiones, para abaratar sus costos, etcétera. Suraj. La IA es muy útil para ayudar al ser humano a tomar decisiones pues: 1) Consigue la información necesaria y la analiza. Esto ayuda al director de empresa a tomar decisiones. 2) Automatiza las tareas humanas, 3) Permite contar con asistentes virtuales, útiles por ejemplo en un call center, para ayudar a responder quejas o preguntas frecuentes de los clientes sobre algún producto o servicio. Frente a la IA, ¿cuáles son los empleos con mayor riesgo de desaparecer? Suraj. Algunas estadísticas afirman que 90% de los empleos podrían ser reemplazados por algún tipo de IA en los siguientes 20 años; por lo pronto podemos hablar de trabajos más mecánicos o manuales, por ejemplo un agente de servicio al cliente de call center puede ser remplazado por un asistente virtual que responda las mismas preguntas y sea más eficiente que el ser humano pues no necesita descansar y tiene mayor acceso a la información. Otro ejemplo es el trabajo de asesoría en el área de health care, hoy en día los doctores se apoyan en especialistas para dar un diagnóstico, esto puede remplazarse por IA. Un ejemplo más es el de tareas humanas simples, en este sentido puede ser útil en el área de Recursos Humanos, que suelen hacer el matching de los currículums que reciben para un puesto. Se me ocurre también que el trabajo de un community manager puede ser remplazado por la IA, que es capaz de filtrar los comentarios y contestarlos en manera automática y en su caso escalarlos a un humano para su atención. Digamos que la IA brindará información, pero la decisión la toma la persona. Alberto. Para complementar lo que dice Suraj, considero que el problema es la magnitud. Cualquiera de nosotros puede ser aumentado o sustituido potencialmente por la IA y entonces aparecerán profesiones nuevas. No creo que esto sea el fin del mundo, simplemente cambiaremos. La IA puede sustituir a una persona que gana poco dinero, que hace un trabajo sencillo, muy repetitivo pero también puede sustituir a un doctor, a un abogado, a un directivo en la toma de decisiones, entonces el trabajo de todos se va a cambiar, no sólo el de las personas que se dedican a labores de menos “valor económico”.


¿Cuánto tiempo nos queda antes de la migración a la era de la IA? Alberto. La respuesta es: depende. No basta con que la tecnología esté lo suficientemente avanzada, hace falta que la sociedad esté preparada y que exista un marco regulatorio. Por ejemplo, puede desarrollarse a la perfección la tecnología de conducción autónoma, pero puede ser que la gente no la compre porque no le interesa o no está preparada. Incluso, si está preparada y desea comprar coches autónomos puede ser que no exista el marco regulatorio que lo permita. Concretar el marco regulatorio es complejo, porque ¿qué acciones se realizarán en caso de un accidente?, ¿quién se hará responsable legalmente?, ¿cómo funcionarán los seguros?, ¿a quién mirarán, al auto o al propietario? Suraj. También es cuestión de definir qué es lo ético o moral que debemos enseñar a un chatbot para que no lo convierta en temas groseros o racistas y que no diga cosas que podrían tener implicaciones de vida o muerte o pérdidas de algún tipo. ¿La IA presupone un desempeño a prueba de errores? Alberto. El uso de IA no implica la ausencia de error, por ejemplo, cuando visitas una tienda en línea ésta puede sugerirte productos que no te interesen, porque no es perfecta. La máquina hace una predicción y tiene cierto margen de error, nuestra labor como tecnólogos es reducir tal margen. Las máquinas son un producto humano y al igual que los humanos somos imperfectos, las máquinas todavía no son perfectas. Digamos que estamos avanzando mucho en el perfeccionamiento de la IA aplicada a problemas concretos pero nos queda muchísimo para desarrollar la IA general. Hoy en día somos capaces de emular la inteligencia de un adulto de 40 años tomando decisiones sobre fraude, pero no somos capaces de emular la inteligencia de un niño de 4 años, pues el espectro de posibles acciones de un pequeño aún no somos capaces de acumularlo en una máquina. Suraj. Yo creo que el reto es ser lo más humano posible y eso incluye tener ciertos defectos. Las tiendas en línea ofrecen productos que pueden interesar, pero sólo el usuario decide si lo necesita o no. Aún no llegamos a ese nivel de perfección. ¿En el futuro será más económico para la empresa apostar por IA que por personas? Alberto. La IA se abaratará próximamente. Cada día hay mejores soluciones de IA, más potentes y fáciles de usar. De hecho, hoy en día la IA ya soluciona problemas que con una inversión inicial, hace que los costos de operación sean menores. Al adquirir el software, su réplica y uso, ya es gratuito. En este sentido sí hay una ventaja competitiva pues trabajas con eficiencia, eliminas costes, puedes sugerir productos al cliente e impulsas tu marca.


Suraj. Como empresa hay tres maneras para afrontar la IA. 1) Comprar un software ya diseñado a algún proveedor de IA, lo cual acarrea algunos problemas genéricos; 2) Comprar un servicio de IA y customizarlo para adaptarlo al negocio; 3) Desarrollar tu producto de IA desde cero, lo cual es más costoso, sin embargo brinda mayor flexibilidad y especialización. Además tu propiedad intelectual es claramente diferente a la de tu competencia. Para cerrar, ¿la IA sustituirá al ser humano? Suraj. Como tecnólogo te diría que sí, aunque, como mencionamos anteriormente, no sabemos cuándo será. Hoy en día el reto con la IA no es un tema de eficiencia, sino de ética. La máquina no sabe qué es correcto y qué es malo. Por ejemplo, pensemos en un call center operado por un chatbot al que una chica llame para decir que desea suicidarse, ¿qué responderá la IA? Y, a partir de su respuesta, si la joven se suicida, ¿quién será responsable?, ¿la IA?, ¿el proveedor?, ¿el inventor? Estos temas aún son un reto al desarrollar los sistemas. Alberto. Yo te diría que sí reemplazará a las personas de hoy; sin embargo la capacidad del humano para reinventarse es increíble. Estoy seguro que en 50 años conviviremos con las máquinas que sustituyen a los humanos de hoy y el ser humano de entonces será diferente, ya habrá inventado otros trabajos, continuará con la mente despierta para hacer cosas interesantes.

por: istmomx Artículo tomado de: http://istmo.mx - El arte de Dirigir (30 Mayo 2017)


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