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llegaremos a un punto en el que todos seremos iguales.» Sospeché que ese punto distaba muchas, muchísimas vidas. Pensé en Mozart y en su increíble talento de niño. ¿Habría sido también una herencia de capacidades anteriores? Al parecer, llevábamos con nosotros de una vida a otra tanto las capacidades como las deudas. Pensé en la gente que tiende a juntarse en grupos homogéneos, evitando e incluso temiendo a los de fuera. Allí estaba la raíz del prejuicio y del odio entre grupos. «También debemos aprender a no acercarnos sólo a aquellos cuyas vibraciones coinciden con las nuestras.» Ayudar a esos otros. Me era posible sentir las verdades espirituales de esas palabras. —Tengo que regresar —dijo Catherine—. Tengo que regresar. Pero yo quería saber más. Le pregunté quién era Robert Jarrod. Ella había mencionado ese nombre durante la última sesión, asegurando que necesitaba mi ayuda. —No sé... Puede estar en otro plano, no en éste. —Al parecer, no pudo hallarlo—. Sólo cuando quiera, sólo si decide venir a mí —susurró —, me enviará un mensaje. Necesita tu ayuda. Aun así, no logré comprender cómo me sería posible ayudarlo. —No sé —repitió Catherine—. Pero eres tú el que debe aprender, no yo. Eso era interesante. Todo ese material ¿era para mí? ¿O acaso yo tenía que ayudar a Robert Jarrod con las enseñanzas recibidas? En verdad, nunca supimos de él. —Tengo que regresar —insistió ella—. Antes tengo que ir hacia la luz. —De pronto se mostró alarmada—. Oh, oh, he vacilado mucho tiempo... y como he vacilado, tengo que esperar otra vez. Mientras ella esperaba, le pregunté qué veía, qué sentía. —Sólo otros espíritus, otras almas. Ellas también están esperando. Le pregunté si había alguna enseñanza que pudiéramos recibir mientras esperaba. —¿Puedes decirnos qué debemos saber? —le pregunté. —No están aquí para decírmelo —respondió. Fascinante. Si los Maestros no estaban allí para hablarle, Catherine no podía, por sí, proporcionar el conocimiento. —Me siento muy inquieta. Quiero irme... Cuando llegue el momento adecuado, me iré. Una vez más pasaron varios minutos en silencio. Por fin debió de llegar el momento oportuno: había entrado en otra vida. 40

Profile for Ines Miranda

muchas vidas muchos maestros  

obra sobre la reencarnacion

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