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Un taller de amigos

En los talleres literarios de El Salvador suele seguirse un esquema que es también habitual en otros países: una persona imparte cátedra, revisa los textos de los aspirantes e indica los errores y posibles mejoras. Esta mecánica en sí no es dañina. A través de ella se han obtenido diversos resultados, que dependen de la habilidad del conferencista y de la energía de los participantes. ¿Y en qué variaban los talleres de la Casa del Escritor que dirigía Rafael Menjívar Ochoa? Es una pregunta que muchas personas que pertenecieron a ellos han contestado de manera similar: eran, en primer lugar, reuniones de amigos donde había la entera confianza para intervenir en las charlas o para sentarse en paz a escuchar mientras se consumían litros de Coca-Cola de dieta y varias piezas de pan dulce. Si una persona se ausentaba durante meses y aparecía de nuevo era bienvenida, como si hubiese estado en la reunión de la semana anterior. Los talleres cubrían varias disciplinas. Yo participé en el de escritura de guiones, que luego se transformó en el taller de vídeos. Solo en un par de ocasiones llegué a las del grupo de narrativa —que tuvo una vida muy corta debido a los problemas de salud de Rafael que a la postre le provocaron la muerte—. Se manejaba de manera similar el de poesía: luego de leer su material, el participante escuchaba la retroalimentación de los demás [7]


y también la de Rafael. La primera advertencia que una persona recibía era que no debía justificar sus textos. La defensa de sus escritos en el ruedo no estaba permitida. Cada persona debía escuchar las observaciones y decidir si las utilizaba para mejorar sus trabajos. Aunque las sesiones de grupo de narrativa no se extendieron por muchos meses —se inauguró recién en el año 2009—, el taller en sí funcionó de otra manera a lo largo de los años que Rafael estuvo al frente de la Casa del Escritor: en una ocasión le pregunté que cómo hacía para trabajar con los participantes. Contestó que prefería hacerlo de manera individual, en sesiones personales donde era posible extenderse en la exploración de los textos. Esto era muy lógico si tomamos en cuenta que algunas personas llevábamos de cincuenta a cien páginas, las que no era posible revisar de una sentada. Lo usual era que dejábamos el material y Rafael lo revisaba durante varios días. En una reunión posterior se evaluaban los textos y se recibían las observaciones. Además, era normal recibir recomendaciones para leer a un autor o género específico para aprender a manejar cierto estilo. En lo personal esta parte del taller era mi preferida. Conocí a numerosos autores, de los que con anterioridad no tenía noticias. Así como hubo una gran cantidad de personas que pertenecieron al taller de poesía, el de narrativa contó con una buena participación aunque no lo pareciera. Esto era porque las sesiones, como he dicho anteriormente, eran individuales en su mayoría. Un caso especial fueron los talleres que Rafael organizó en Guatemala, en principio convocados por una editorial en ese país. Posteriormente se desligaron de ese compromiso y algunas de las personas que entraron en esa convocatoria venían a El Salva[8]


dor a reunirse con Rafael, o bien él viajaba por ellos. Los primeros encuentros se extendían hasta seis horas para aprovechar el paso de uno u otros por la frontera. Entre las personas que pertenecieron al que llamábamos «Taller de narrativa, capítulo Guatemala» estaban Denise PhéFunchal (quien está incluida en esta antología), Edwin Enrique Soria, Vanessa Núñez Handal (nacida en El Salvador, pero residente en el vecino país), Renato Buezo, Claudio López y Claudia Sánchez. Un dato curioso con el «Capítulo Guatemala» es que en una ocasión que sus integrantes vinieron a El Salvador hicieron una visita al Cementerio de los Ilustres. Al ver la tumba de la «Novia» surgió la inquietud de hacer una narración con base en la leyenda trágica que rodea a esta mujer. Denise escribió un cuento largo y Rafael comentó que era «una señora gorda encorsetada». Sugirió que el texto debería ampliarse hasta convertirlo en una novela. De ahí surgió Las flores, publicada por Denise en f&g Editores en el año 2007. Del taller de narrativa local surgieron varios escritores que poco a poco se dan a conocer en los medios nacionales. Tal es el caso de Sandra Aguilar, que con su cuento «Coffee break» —que está incluido en la antología—, ganó el concurso de Letras Nuevas organizado por La Prensa Gráfica en el año 2008. Ana Escoto publicó en la dpi de El Salvador el libro Menguantes y otras creaturas en 2008. Su cuento «De los problemas de enamorarse de hombres que no existen» ha sido seleccionado para esta antología. Georgina Vanegas, que ganó una mención honorífica en el certamen de cuento Francisco Gavidia en 2007 con el libro El taxidermista, participa en la presente colección con el texto que le da título a su obra. Carlos Guardado, [9]


que escribió el guión del corto que ganó un premio en el segundo certamen nacional de vídeo en 2006, nos presenta «Se esconde detrás de las sombras». Del taller de vídeo que se formó en la Casa del Escritor tenemos la participación de varios de sus integrantes: Nelson Ochoa Méndez escribió «Enamorado Google», Ricardo Hernández Pereira «Los restos de mi padre» y William Alfaro «Ring ring». Ha sido una grata sorpresa descubrir que estos amigos han incursionado en el género narrativo. Por otra parte, Nancy Gutiérrez participa con el cuento «Telarañas», Judith Barrientos con «El cerro de la puerta» y el periodista Diego Murcia con «La Gracia de José Ignacio». Ellos pertenecieron en épocas distintas al taller de narrativa. Hace algunos años, el escritor y crítico nicaragüense Nicasio Urbina viajó a El Salvador y visitó la casa de Rafael. Ahí se quedó sorprendido al escuchar el comentario de que la mayoría de los escritores nacionales se consideran poetas. Él comentaba que en el exterior se tiene la idea de que El Salvador es un país de narradores. Hicimos la reflexión que, a pesar de que hay una gran cantidad de poetas, la mayoría de los escritores que ha destacado a nivel internacional son narradores. Las razones son varias: más oportunidades para publicar narrativa, mayor demanda de los libros de este género, mayor preferencia entre los académicos para analizarlos, etc. A pesar de ello, las antologías nacionales de poesía son abundantes mientras que las de narrativa son escasas. La más reciente fue publicada en Guatemala por Alfaguara en 2011 y está compuesta en su mayoría por escritores ya fallecidos. No existe un precedente cercano en nuestro país de una antología formada en su mayoría por narradores jóvenes. [10]


Tenemos que remontarnos a 1969 para encontrar el libro Cuentistas jóvenes de El Salvador, publicado por Ítalo López Vallecillos en la Universidad Nacional. Aunque el objetivo de esta antología no es el de publicar una selección basada en la edad de los escritores, la mayoría de los que están presentes ronda los treinta años de edad. Solo dos de nosotros rompemos el esquema y pasamos de los cuarenta. Y en cuanto a la nacionalidad, recordamos las palabras de Rafael: las fronteras no deben limitarnos. El hecho de que Denise Phé-Funchal esté incluida en este libro convierte a este esfuerzo en una muestra binacional. Las nacionalidades no nos confinan, son tan solo un pie de página escrito en letras muy pequeñas. Este libro no fue preparado con fines académicos. Acaso sea un testigo indirecto de su época, un termómetro involuntario de los estilos y temáticas preferidos por los escritores que han sido convocados. Es, primero que todo, una charla entre amigos que en algún momento de sus vidas se incorporaron a la Casa del Escritor. Es también un homenaje al fundador de la Casa, que ha partido a otros mundos antes que nosotros. Imaginen que estamos en una sesión del taller, que nos sentamos en torno a una mesa repleta de vasos de Coca-Cola, que cada uno de los autores se prepara a leer su material mientras que los demás lo escuchan con atención. Empecemos. Salvador Canjura

[11]


Sobre los autores

Sandra Aguilar. San Salvador, 1984. Abogada. / William Alfaro. San Salvador, 1973. Periodista. Integró el Taller Literario El Cuervo, la Fundación Alkimia y el Proyecto Poético Multimedia El Verbo en la Ventana. Ha publicado Proclive y las plaquettes Déjà vu y Ciudad amenazada. / Judith Barrientos. San Salvador, 1940. Segundo lugar en poesía en el Festival de Logros, isss, 2010. / Salvador Canjura. San Salvador, 1968. Lic. en Ciencias de la Computación. Ha publicado el libro de cuentos Prohibido vivir. Aparece en antologías de cuento en Alemania, España, México, Nicaragua y El Salvador. / Ana Escoto. San Salvador, 1984. Economista. Ha publicado el libro de relatos Menguantes y otras creaturas. / Carlos Guardado. San Salvador, 1979. Publicista. Miembro del Colectivo Cultural Axydend. / Nancy Gutiérrez. San Salvador, 1975. Lic. en Ciencias de la Educación. Ha publicado «Retratros» en la revista Cultura 95, dpi. / Ricardo Hernández Pereira. San Salvador, 1985. Lic. en Ciencias de la Educación. Miembro del Colectivo Cultural Axydend. / Diego Murcia. San Salvador, 1980. Licenciado en Comunicación Social. Miembro fundador de la Asociación de Cine y Televisón de El Salvador. / Nelson Ochoa Méndez. San Salvador, 1987. Abogado. / Denise Phé-Funchal. Guatemala, 1977. Socióloga. Ha publicado la novela Las flores, el poemario Manual del mundo paraíso y el libro de cuentos Buenas costumbres. / Georgina Vanegas. San Salvador, 1983. Licenciada en Comunicación Social. Los cuentos de «El taxidermista» ganó un reconocimiento en el Premio Centroamericano de Cuento Francisco Gavidia. Ha publicado relatos en El Salvador y Argentina. [65]


Índice

Prólogo (Salvador Canjura) [7] Coffee break Sandra Aguilar Ring ring William Alfaro

[13]

[20]

El cerro de la puerta [23] Judith Barrientos La hoja de instrucciones Salvador Canjura

[25]

De los problemas de enamorarse de hombres que no existen [27] Ana Escoto Se esconde detrás de las sombras Carlos Guardado Telarañas [31] Nancy Gutiérrez Los restos de mi padre [37] Ricardo Hernández Pereira La Gracia de José Ignacio Diego Murcia

[38]

[29]


Enamorado Google Nelson Ochoa MĂŠndez

[43]

Laberinto [51] Denise PhĂŠ-Funchal El taxidermista Georgina Vanegas

[56]

Sobre los autores

[65]


Casa del Escritor. 12 narradores