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Fabulosamente rico

El Conde de Saint-Germain, en una pintura de la época.

Conoció todas las épocas Muchos contemporáneos, desde Madame de Pompadour al filólogo alemán Grimm, señalan -especialmente en cartas y diarios- el extraordinario talento del Conde para relatar historias, su dominio de todos los idiomas, antiguos y modernos, y su maravilloso conocimiento de los detalles históricos, de modo que sus entretenidas anécdotas sobre Cleopatra, Poncio Pilato, Marfa Tudor, Enrique VIII y Francisco 1, relatadas con todos los coloridos detalles propios de un testigo presencial, convencieron a sus absortos interlocutores, e incluso a Luis XV, de que en realidad lo que hacia era describir su propia experiencia. Andrew Lang se preguntaba, quizás en broma, si el Conde de Saint Germain no seria Moisés, cuya tumba jamás pudo ser encontrada (ver MD5, págs. 38-48). Nuestros psiquiatras modernos pueden citar obsesiones semejantes entre sus casos cllnicos, pero en esa ufana Edad de la Razón, Sto Germain era considerado en todas partes con admiración, y quizás fuera el hombre más cuerdo en un mundo alocado. 4

MUNDO DESCONOCIDO

Este Hombre Misterioso, fabulosamente rico, bien parecido y de extraordinarios logros, apareció por las Cortes de Europa hacia mediados del siglo XVIII, encandilando hasta a la brillante sociedad con su enjoyada magnificiencia y extraordinarios conocimientos. En 1760, Madame du Hausset describió al Conde de Saint Germain como un hombre de unos cincuenta años, ni grueso ni delgado, de educados modales, inteligente y vestido con sencillez pero buen gusto; llevaba brillantes de primer calidad en sus dedos, como también en su tabaquera, y los diamantes que llevaba en sus rodillas y !3n las hebillas de sus zapatos vallan más de 200.000 francos; en los volantes llevaba unos rubles extraordinariamente bellos. La Condesa de Adhemar recordaba que su figura era graciosa, con cabellos negros, la mirada tranquila y penetrante, y sus ojos escapaban a toda descripción posible. La Condesa de Gengy recuerda haberlo conocido cincuenta años antes en Venecia, en 1710, cuando se hacia llamar Marqués Balletti, como el músico Rameau; y ella juraba que se vela más joven. El Conde mismo atribula su juventud, extrañamente, a que se purificaba con vainas de sena, ¡que aún hoy se conocen en el continente europeo como té de Sto Germain! Se sabia que sus hábitos eran más bien ascéticos; mantenfa una dieta muy estricta y bebla muy poco vino. Probablemente practiaba Yoga, que podla haber aprendido durante una visita a Oriente aproximadamente en 1740. El Conde hablaba alemán con la mayor pureza, un inglés perfecto, asl como también italiano, español y portugués; se decia que su francés tenia un cierto acento piamontés. El escritor Horace Walpole afirmaba que en 1745 el Conde de Sto Germain fue arrestado en Londres como espla jacobino, y comentaba que el Conde cantaba, tocaba maravillosamente el violln, componla, que estaba loco y que no era muy sensato, y que se decia que se habla casado con una dama de gran fortuna en Méjico, huyendo con todas sus joyas a Constantinopla. El Principe de Gales demostró una insaciable curiosidad por él; el Gobierno decidió liberar al Conde. Las murmuraciones de la época no sólo alababan su brillante modo de tocar el violln, sino su talento respecto a varios instrumentos, y se comentaban hechos increlbles como que hacia conjuras que probaban que era algo más que un ser humano. Todos coincidfan en que su princi-

Mundo Desconocido número 16  

Número 16 de la revista «Mundo Desconocido»

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