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IndigoBe magazine

IndigoBe Temporada 2009 - 5€

IndigoBe Madagascar Créateur d’Aventures Tour-Opérateur

www.indigobe.com www.secretsdemadagascar.com

Temporada 2009 - 5€

info@indigobe.com SKYPE: indigo.be.madagascar

Viaje al sur del Sur. MADAGASCAR

Lot II J 161 Ambohijatovo Ambodivoanjo IVANDRY 101 Antananarivo Tel. (+261) 20 26 010 07 GSM (+261) 32 41 32 498

Viaje al sur del Sur

MADAGASCAR

magazine


Cabo de Ambre

Diego Suárez (Antsiranana)

P.N. de la Montagne d’Ambre Reserva Especial de l’Ankarana

Hell-Ville Nosy Komba

de

Mahamasina

Nosy Be

Vohémar (Iharana)

Ankify

MADAGASCAR by IndigoBe

Macizo del Tsaratanana 2.876 m.

Ilsa Radama

P.N., de Marojejy Sambava Nosy Lava Bahía de Narinda Andapa Reserva Especial de Anianaharibe

Bahía de Mahajamba

Majunga (Mahanjanga)

CANAL DE MOZAMBIQUE

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Anjajavy

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Antalaha

Maroansetra Reserva de Nosy Mangabe

P.N. de Ankarafantsika Soalala

Mananara P.N. de Mananara-Nord

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Ambondromany

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Besalampy

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Nosy Boraha (Isla Sainte Marie)

Ikapo

Tambohorano

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Bahía de Koraraika

P.N. de Masoala Cabo Masoala

Lago Alaotra

Foulpointe

a Vavatenina

P.N. de Zahamena

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Maintirano

Ambatondrazaka

Reserva especial de Ambohitantely

Nosy Barren

Ambodiriana

Tatamave (Toamsanina)

Akanin’nv Nofy

Tsiroannomandidy Ankavandra P.N. de los Tsingy de Bemaraha

Ambila Lemaitso

ANTANANARIVO

Bekopaka Manambolo Miandrivazo Mahajilo

Belo-sur-Tsiribihina

Tsiafajavona 2.643 m.

Andasibe

Andevoranto Vatomandry

Ambatolampy

Luxury Travel

Betafo

Tsiribihina

Mahanoro

Antsirabe

Reserva de Kirindy Morondava Ambositra

Belo-sur-Mer

Nosy Varika

País Zafimaniry P.N. de Ranomafana

Mandabe Matsiatra

Ranomafana

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Ambalavao

Cabo San Vicente

Mangoly

P. N. de Isalo

Can

Pico Camaleón P.N. Andringitra 1x540 m. Pico Imarirolanitra Ihosy Valle de Tsaranoro 2.658 m.

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Morombe

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Fianarantsoa

Beroroha

Mananjary

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Soatanana

Manakara

Ranohira

Tuléar (Toliara) Bahía de Renobe Nosy Ve

Beheloka

Itampolo

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Ilakaka

Ifaty

Reserva Especial de Beza Mahafaly Anakao

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Betroka

Farfangana

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Onilahy

PN. de Tsimanampetsotsa

P.N. de Andohahela

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OCÉANO ÍNDICO

Beraketa

Reserva Privada de Berenty

M

Reserva Kaleta

Fort Dauphin Faux Cap Cabo de Sainte Marie

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IndigoBe Magazine

Sumario

Editorial P. 03 La unión hace la fuerza

Galería fotográfica P. 06 Miradas desde la isla continente

La isla de ninguna parte P. 12 Las primeras veces...

Poblados Zafimaniry P. 16 Patrimonio de la Humanidad

El lejano oeste P. 20 Más allá de los sueños

Parque Nacional de Isalo P. 26 El cielo protector INDIGO BE MAGAZINE Temporada 2009 Dirección y Coordinación: Sergi Formentin Dirección Artística y Fotografía: Sylvia Pallarès Infografía y Documentación: Jaume Gaxas Diseño Gráfico y Maquetación: Hansel & Gretel Colaboradores: Joan Biosca, Gerald Blauriaux, Albert Ramentol Fotografías: Sylvia Pallarès, Joan Biosca, Lola Molero, Luis Calabia, Gerald Blauriaux, ONT, Hoteles de Madagascar, J. B. Cunillera Printed in Spain 2009 Copyright Indigo Be Madagascar www.indigobe.com

Enamórate en el índico P. 56 Lunas de miel en el Hemisferio Sur

Viajar con niños P. 58 Viajes en familia

El tren de la selva P. 32 Un viaje en el tiempo

Naturaleza salvaje P. 38 Parques y reservas de Madagascar

Rostros de Madagascar P. 42 Y llegaron por mar... desde todos los confines

Paraísos lejanos P. 46 Lugares para compartir

Sabores del índico P. 50 La mesa de los dioses

Buceo en el paraíso P. 60 Sumérgete en las aguas del jardín del edén

Secrets de Madagascar P. 62 Exclusividad, estilo, lujo

MADA Hoteles P. 64 El encanto de la diferencia

Aventura Malgache P. 68 Descubriendo el sur de manera diferente

IndigoBe P. 82 Creadores de aventuras

De shopping en Madagascar P. 52 De lo humano y lo divino

Cuaderno de viaje, y guía práctica

IndigoBe P. 03 magazine


Editorial

Madagascar La Unión hace la fuerza.

El camino recorrido. Un viaje hacia la aventura. La odisea de un grupo de pioneros empeñados en hacer descubrir Madagascar a los viajeros españoles. Déjanos mostraros algo hermoso. Es tiempo de viajar. Isla de Madagascar, Trópico de Capricornio, Hemisferio Sur, Enero de 2009.

Nunca supimos verdaderamente dónde estaba el sur del Sur. Lo buscamos sin fortuna durante años recorriendo diversos continentes. Al final, como suele suceder en estos casos, abandonamos la búsqueda. Y fue entonces, cuando, posiblemente, sin quererlo, lo encontramos.

Orígenes… Todo nació como un sueño. Las aventuras siempre llegan por sorpresa. Ni nacen ni mueren, se imaginan, se viven, se recuerdan… Madagascar surgió en nuestras vidas por azar. Más tarde empezamos a viajarla. La sufrimos y la amamos, la descubrimos, la reinventamos, luego la quisimos mostrar a los viajeros. La unión hace la fuerza. De viejos sueños pasamos a los proyectos, de la fusión de voluntades hicimos nuestra realidad. Así nacimos, así crecimos, así sobrevivimos, así permanecemos en este universo surrealista con forma de isla y nombre de leyenda que nos atrapa como una fuerza centrífuga sin permitirnos nunca escapar a su embrujo. La isla de Madagascar merece estar presente en las imágenes y en los sueños de los viajeros españoles. Por ello hemos lanzado, coincidiendo con el salón FITUR 2009, la primera revista especializada en el destino turístico Madagascar. Esta es una herramienta para profesionales del turismo y los viajes, al mismo tiempo es un escaparate al que pueden asomarse todos esos viajeros curiosos, con ganas quizás de conocer un día la isla. Pero sobre todo es un homenaje: A un país

que nos acoge desde hace unos años con sencillez, a sus gentes que nos sonríen cada mañana , a su naturaleza que todavía nos sorprende, a sus paraísos ocultos que queremos compartir con nuestros compatriotas españoles. Es también un homenaje al tesón, al esfuerzo de un grupo de pioneros españoles por conseguir que Madagascar exista en nuestro país de origen, que cada vez más, viajeros de nuestra cultura e idioma, visiten nuestro mundo de adopción. Es a fin de cuentas la aventura de un grupo de intrépidos, es el sueño de unos locos al que acompañaron otros locos, es el compartir, el aprender, el enseñar, el despertar inquietudes, el crear aventuras, el encontrar sin saberlo el sur del Sur. Los paraísos aparecen en nuestras vidas dulcemente, por azar, de la pasión hicimos finalmente nuestro modo de vida. Así llegamos lejos, así seguimos avanzando entre las entrañas de una isla a la que amamos de manera inconsciente, con la naturalidad de las cosas no aprehendidas, simplemente sensaciones: sentimientos viscerales. Sumérgete en las páginas de esta revista con la sencillez con la que viajarías a Madagascar. Siéntela, huélela, saboréala, mírala, sueña con ella…Y después, de nuestra mano, crea tu propia aventura y ven a conocerla. Déjanos que te mostremos algo hermoso. Es tiempo de viajar.

Isla de Madagascar, Hemisferio Sur

El equipo directivo IndigoBe

IndigoBe P. 05 magazine


La puerta del sur se abre por sorpresa entre la sabana malgache y separa de manera natural las Tierras Altas, de los vastos paisajes imposibles del gran sur.

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FotografĂ­a: Joan Biosca

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La isla de Tsarabanjina sobresale en el archipiélago de las Mitsio, cerca de Nosy Be, como uno de los paraísos inviolados de la isla continente.

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Fotografía: Constance Tsarabanjina

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En medio de la espesura de la selva malgache, los zafimaniry siguen siendo garantes de las viejas tradiciones animistas de la isla de Madagascar. Los más de cincuenta poblados que configuran el País Zafimaniry, han sido declarados por UNESCO Patrimonio Oral de la Humanidad.

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Fotografía: Joan Biosca

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Por Sergi Formentin* ARTÍCULO PRESENTACIÓN

La isla de ninguna parte Las primeras veces...

E

n mis ensoñaciones de niño veía una isla perdida en medio de los siete mares. Los vientos cálidos del oeste traían fragancias y sonidos del África primitiva y los monzones me acercaban los sabores de Persia, de Arabia, también las voces e historias del lejano Oriente. En mi isla había animales extraños, tal vez prehistóricos, escapados del túnel del tiempo y árboles invertidos, con formas caprichosas aunque nunca aterrantes. Había también pigmeos que habitaban en profundos corredores de selvas y ríos serpenteantes plagados de cocodrilos, y montañas insignes que se alzaban sobre una gran meseta central que dividía y vertebraba mi isla. Luego había naturalmente playas vírgenes e interminables, pobladas por antiguos navegantes nómadas de piel oscura y mirada noble; aguas turquesas en las que nadaban juntos humanos y delfines. Siendo niño uno sueña cosas absurdas y pensé que un día encontraría esa isla perdida en medio de ninguna parte y después, tal vez edificaría en ella una casa imposible para permanecer allí para siempre. Aunque para siempre, fuera entonces tal vez demasiado tiempo.

UN REPORTAJE DE... Sergi Formentin, antiguo periodista ha recorrido en el pasado gran parte de África, Oriente Medio y Asia Central. Fue en su día uno de los fundadores de IndigoBe y de los primeros extranjeros en acceder a determinadas zonas de la isla. En la actualidad coordina el Tour Operador Indigo Be y se dedica a mostrar Madagascar a todos aquellos viajeros ansiosos de descubrir una tierra distinta, y sobre todo, del placer de disfrutar de una manera de viajar diferente.

P. 12 La Isla de ninguna parte II MADAGASCAR IndigoBe

Más tarde, los años y los globos terráqueos me hicieron buscar mi isla. En cartas de navegación antiguas, en mapas mil veces observados, en lecturas cinceladas de romanticismo. Y fueron esas mis primeras veces, mis ensoñaciones perdidas, horas masculladas mirando obsesivamente un mapa, leyendo, devorando más bien, las páginas sinuosas de antiguos libros de viajes. Nunca lo busqué, pero la fortuna de la vida me llevó a viajar incansablemente la mitad más uno del planeta sin saber qué buscaba, en realidad no estaba en el camino de encontrar nada, ni iba a la búsqueda de más tesoro que el viaje en sí, el hecho de recorrer los siete mares, los cientos de caminos desnudados y las miles de pistas polvorientas que no mueren en ninguna parte, como esos ríos tenebrosos que no desembocan nunca en ningún océano; atravesando al fin países inventados por los hombres, conociendo a gentes que luego no me recordarían y devorando paisajes hasta llegar a experimentar una sabrosa sensación de libertad. Así encontré un día mi isla. Cuando la vi supe reconocerla al momento, y aunque al principio me resistí a ello, no pude soportar por más tiempo su embrujo. Decidí pues intentar vivir en ella, tal vez para siempre. Y para siempre, llegado el momento, no iba a ser tampoco demasiado tiempo. Madagascar, su nombre me sonaba a mito, a especias, a perfumes, a tierra incógnita, a selva y a mares. Y me olía a vainilla, a canela, a té, y me sabía a cacao, a arroz silvestre y a frutas tropicales. Madagascar tenía al principio alma asiática y rostro africano, tenía carácter malgache e historia mestiza, guardaba historias narradas oralmente y pasajes de desmemoria colectiva. Madagascar era la cuarta isla más grande del mundo; un pedazo de tierra rojiza situada en el

Los montes del parque nacional de Andrigitra reposan en lontananza, tras las brumas invernales.

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Fotografía: Joan Biosca

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Hemisferio Sur. Ni África ni Asia ni el Índico; Madagascar era simplemente Madagascar. Viejos sueños de navegantes de leyenda, historias imposibles de esquivos piratas de mil nacionalidades y náufragos voluntarios, aventureros de todo tipo llegados de todas partes. Mensajes dentro de una botella a la deriva. Playas de arenas níveas, cocoteros, aguas turquesas y el mar esmeralda de fondo. La selva llega aquí muchas veces hasta las aguas del Indico. Las extensiones impolutas del Isalo se pierden allende del horizonte ilimitado. Más allá se esconde el gran sur, ese extremo desconocido y tantas veces soñado. Montañas de más de dos mil metros donde se ocultan tribus todavía animistas, una meseta que vertebra económicamente esta isla trufada de arrozales en terraza, ríos plagados de cocodrilos y espesos bosques. Animales de otro planeta, flora caprichosa, fauna sin sentido. La mariposa más grande del mundo y camaleón más pequeño. Serpientes que no son venenosas y escorpiones que no son mortales. Primates nunca evolucionados de nombre lémures y micro organismos recién descubiertos. Madagascar es siempre surrealista. Todo gira al revés en el sur del Sur, todo está por descubrir más allá del trópico de Capricornio. Paisajes, olores, naturaleza, colores, magia blanca y negra en un país de espíritus. Y gentes tranquilas, hospitalarias, sonrientes, gentes para las que la vida cuenta simplemente hasta la muerte; ese lugar impreciso donde todos los habitantes de esta isla llegarán un día, para reunirse con sus ancestros y seguir edificando la leyenda de la última isla perdida. La llamada isla de ninguna parte. El fin del mundo. El sur del Sur. La historia malgache es confusa. Como casi todas las cosas en la isla roja. La escritura no era utilizada por los malgaches y la tradición oral, patrimonio de la isla, se iba perdiendo poco a poco. Además, los años del colonialismo supusieron sin pretenderlo una ruptura con el pasado. Cuando tras la independencia de la isla se intentó recuperar esta tradición oral y recapitular sobre la historia del país, era ya demasiado tarde. Había demasiados vacíos. Esas lagunas siguen existiendo, y muchas veces Historia y Leyenda se confunden con facilidad cuando hablamos del pasado de la isla. Hace entre 1.800 y 2.000 años, navegantes procedentes de las islas indonesias llegaron tras varias escalas a las costas de Madagascar. Fueron los primeros habitantes, se llamaron asimismo

P. 14 La Isla de ninguna parte II MADAGASCAR IndigoBe

Fotografía: Sylvia Pallarès

pueblos del mar (merinas), aunque enseguida se convirtieron en agricultores y se instalaron en las Tierras Altas. Les siguieron los betsileo, procedentes también de Indonesia y Malasia. Luego las primeras migraciones africanas (sakalava, bara, antandroy, betsimitsaraka, vezo, Mahafaly...), los pueblos de origen árabe (antemoro), las gentes venidas de las costas swahilis (antakarana), las comunidades indo-paquistaníes, los chinos cantoneses, los europeos... El Rey Andriapamerina solía decirle a su hijo Radama; “que mis fronteras estén dónde terminan mis arrozales”. Y Radama, aún siendo entonces un niño, le respondía” y que mis arrozales lleguen hasta el mar”. Y así fue como de la mano de este Radama, llamado más tarde “el Grande”, la dinastía real de los merina llegó a unificar la isla de Madagascar, sometiendo a las otras tribus. Desde entonces Madagascar fue una, grande...y... ¿libre?. No, libre no llegó a serlo durante mucho tiempo, pues de un lado los misioneros anglicanos y del otro los comerciantes franceses seguidos de cerca por los frailes católicos se empeñaron en meter las narices en la gran isla. Luego llegaron las surrealistas reinas malgaches, sobresaliendo entre ellas la despótica Ronavasoa (la Calígula malgache) y sus descendientes. Fue esta la época de los validos reales (esos consejeros de la reina que mandaron en la sombra durante varias generaciones), fue la época de la “modernización” de la isla, la época de la entrada masiva de ideas y filosofías extranjeras, las nuevas religiones...fue la época del cambio, de la tecnología, del desarrollo de la capital, los palacios de estilo neoclásico, el llamado foro, el Rova o palacio de la

Flora Una flora endémica llamada a satisfacer al más exigente de los viajeros. Más de 1.200 variedades de helechos, de orquídeas, de plantas medicinales y árboles originales de la isla continente.

reina, la ciudadela de Ambohimanga. Ingleses y franceses se disputaron Madagascar durante un par de décadas, hasta que la política internacional de 1898 terminó con las discusiones y los litigios. La repartición del África Austral entre ingleses y alemanes a finales del siglo XIX topó con los celos de los franceses, y a éstos, para que se olvidaran de Kenia, Uganda y Tanganika, se les “regaló” Madagascar. Después llegaron el general Galiani y los suyos, los latifundistas, los colonos, la legión extranjera y la marina. Así fueron pasando los años en la llamada entonces por los franceses Ile de Saint Laurent, hasta que las tropas de la Francia Libre apoyadas por la armada de Su graciosa Majestad Británica invadieron la isla desde Diego Suarez y arrebataron con rapidez Madagascar a la tropas del mariscal Petain, silencioso aliado de los nazis. Tras la Segunda Guerra Mundial las cosas no mejoraron en la gran isla y los ánimos de los malgaches se fueron incendiando. Manifestaciones, encarcelamientos, asesinatos, atentados, rebeliones... La situación no podía alargarse, Madagascar no era vital para los franceses que seguirían controlando hasta nuestros días importantes posiciones en el Indico (Mayotte y La Reunión), y además estaban librando al mismo tiempo una cruenta guerra en Argelia , así que en 1960, decidieron otorgarles la independencia a los descendientes de aquellos navegantes de origen indonesio malayo que llegaron hace aproximadamente 2.000 años a la isla. Desde entonces han pasado no pocas cosas y la isla roja ha mudado su piel hasta convertirse en una tierra prometida para los viajeros en busca de paraísos todavía inviolados. Madagascar es todavía surrealista y lo seguirá siendo durante siglos, hasta que un día, las cosas vuelvan a ser como al principio, ese principio en el que no había nada y se llenó con el silencio: los paraísos no nacen ni mueren, se imaginan, se crean, se recuerdan... Isla de Madagascar, hemisferio sur. Ahora ,para ocupar mi tiempo , ayudo a otros a descubrirla, y paso momentos agradables mostrando aquello que amo a esos desconocidos que desean soñar por unos días, aquellos viajeros que como yo, imaginaron un día su isla perdida en medio de los siete mares. Y por extraño que parezca, muchas veces veo dibujado en su rostro el espejo de lo que un día fue el mío. Y siento a través de ellos esas mismas sensaciones que un día tuve por sorpresa, y en silencio, me siento cómplice sin que

nunca lo sepan, de sus primeras veces. Las puestas de sol no tienen el mismo efecto en cada uno de nosotros, ni la sonrisa inocente de un niño, ni la mano callosa de un pescador sakalava, ni los conjuros de un hechicero zafimaniry, ni la luz descolgándose lánguida entre la vegetación frondosa de la selva al amanecer, ni los destellos de sol que rebotan en las paredes del macizo de Isalo a media tarde. Pero yo descubro cosas nue-

Fotografía: Sylvia Pallarès

vas, siempre ocultas en el interior de esos ojos de viajeros ávidos, esas mismas sensaciones que a veces esconden y que tal vez un día yo también oculté. Veo distinto ahora, porque aprendí en esta isla a no mirarme a mi mismo, a intentar observar a los otros y a disfrutar de sus sensaciones. Al fin y al cabo, fueron un día las mías. Creo que el mío no es un trabajo, o si lo es, debe ser el menos importante del planeta. Pero sin duda, de eso estoy seguro, es el trabajo mejor pagado de la Tierra, porque disfruto mostrando aquello que amo, permitiendo descubrir a los demás esos paraísos ocultos que descubrí un día sin saberlo. Mi trabajo es viajar, y ayudar a viajar a los demás, no creo que haya nada más bello que hacer soñar al mundo en unos tiempos en que nos intentaron convencer de que los sueños se agotaron. A veces me siento a pensar en la arena de una playa perdida, o en lo alto de una montaña sagrada, o en las crestas del poderoso macizo de Isalo, pierdo la mirada en el horizonte, y veo el pasado, el presente y el futuro de esta isla olvidada en mitad de ninguna parte, y huelo aún las especias y los perfumes, y escucho las voces de los viejos náufragos , y descubro que por fin edifiqué sin saberlo mi casa imposible donde detener un tiempo la vida, y permanecer para siempre. Aunque para siempre, sea tal vez todavía, demasiado tiempo II

La isla perdida Y a lo lejos, la isla perdida en mitad de ninguna parte. El sur del Sur, el fin del mundo, el último paraíso que se abre a los nuevos pioneros del siglo XXI. Déjanos mostrarte algo hermoso. Es tiempo de viajar. Isla de Madagascar, Hemisferio Sur.

IndigoBe P. 15 magazine


Por Sergi Formentin* REPORTAJE ÉTNIAS DE MADAGASCAR. ZAFIMANIRY

La tribu perdida poblados Zafimaniry Patrimonio de la Humanidad Jefe de poblado Zafimaniry

Atravesando ríos y cañadas.

Fotografía: J. B. Cunillera

Fotografía: Joan Biosca

A

islados de todo y de todos, los zafi- la partida a la niebla. maniry siguen siendo garantes de Pero todo empezó mucho antes, a las puertas las últimas tradiciones ancestrales del País Zafimaniry. traídas hace dos milenios de la lejana A 50 kilómetros sureste de la ciudad Betsileo Indonesia por los primeros poblado- de Ambositra, empieza el País Zafimaniry, constires de Madagascar. tuido por 52 poblados repartidos caprichosamente Su modo de vida y su perseverancia, han sido entre valles, montañas y selva. reconocidos por la UNESCO que los ha declarado Recorremos 12 kilómetros de asfalto por la Patrimonio Oral de la Humanidad. RN7 en dirección sur hasta llegar al poblado BetAl alba, las luces del amanecer luchan por sileo de Ivato Centre, desde donde la pista de tierra dejarse ver en medio nos llevará hasta la alde la bruma matutina. -dea de Amblandingana, Se escuchan los ahoga- En medio de las Tierras Altas malga- a las puertas del País dos cantos de algunos ches se levantan insignes una serie de Zafimaniry y punto de gallos atrevidos y se partida y llegada de la montañas entre las que se oculta una mayoría de trekking que vislumbran siluetas de mujeres enfundadas en de las últimas etnias animistas de la recorren estos poblados lambas de colores. Al- isla continente. los Zafimaniry. y montañas refugio de gunos niños empiezan -los últimos animistas. a corretear por las caMarc y Brigitte son llejuelas del poblado de Faliarivo al tiempo que los extraños pero entrañables. Abandonaron su Franancianos envueltos en mantas se saludan desde cia natal un día , hace ya más de 3 años, empeñalas ventanas de las chozas de madera. dos en dar la vuelta al mundo hasta encontrar ese Hay humos que escapan de todas las ventanas rincón perdido en el que levantar una casa impoentreabiertas y el sol empieza a ganar lentamente sible, y permanecer en ella para siempre. Pero su viaje empezó y terminó entre estas montañas. UN REPORTAJE DE... Llegaron a Madagascar, bajaron hasta AmSergi Formentin, antiguo periodista ha recobositra, oyeron hablar rrido en el pasado gran parte de África, Oriente de los zafimaniry y Medio y Asia Central. Fue en su día uno de los visitaron la región. Les fundadores de IndigoBe y de los primeros extranjeros en acceder a determinadas zonas de la gustaron unos terrenos isla. En la actualidad coordina el Tour Operador sobre unas colinas, roIndigo Be y se dedica a mostrar Madagascar a deados de arrozales y todos aquellos viajeros ansiosos de descubrir protegidos por un bosuna tierra distinta, y sobre todo, del placer de que de ecucaliptus. Los disfrutar de una manera de viajar diferente. compraron, sin saber

P. 16 La Tribu perdida. Poblados Zafimaniry II MADAGASCAR IndigoBe

Poblado de Faliarivo al crepúsculo.

IndigoBe

Fotografía: Joan Biosca

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Fotografía: Joan Biosca

Una sonrisa siempre a punto en los labios de las niñas zafimaniry. El lema de esta tribu es acoger al viajero con la naturalidad propia de los pueblos acostumbrados a ejercer como anfitriones.

RUTAS IndigoBe Casi todos los circuitos de IndigoBe incluyen algún día de trekking en el corazón del País Zafimaniry. www.indigobe.com

muy bien qué harían con ellos. Más tarde conocieron a otros locos como ellos, otros vagabundos en busca de hogares imposibles que les aseguraron que iban a traer turistas a estos parajes olvidados por todo el mundo. Y entre locos se comprendieron, unieron sueños, unieron ambiciones y cada uno a su manera, cumplió con su parte del trato. Así nació el Ecolodge Sous Le Soleil de Mada, y así se creó poco a poco la leyenda del país zafimaniry. Por la mañana temprano salimos de Ambalandingana, y recorremos 10 kilómetros en llano hasta llegar a la capital de los zafimaniry, el poblado de Antoetra. Desde aquí, los senderos de montaña nos llevan a penetrar en el corazón de esta etnia animista. Tras 4 kilómetros de toboganes, llegamos a la aldea de Ifasina, primer contacto con los indolentes zafimaniry. El poblado son un centenar de casas de madera con techos de palma, en lo más hondo de un angosto valle, rodeado de pequeños cultivos de arroz silvestre, maiz y boniatos. Los zafimaniry no son ganaderos, tampoco agricultores, las condiciones en las que viven y la orografía caprichosa de su región aislada les ha convertido en ebanistas, artesanos madereros

P. 18 La Tribu perdida. Poblados Zafimaniry II MADAGASCAR IndigoBe

capaces de crear la más bella artesanía del Hemisferio Sur. Los zafimaniry se rigen por criterios naturales, su animismo se cimenta en el respeto por las fuerzas de la Naturaleza y el respeto a los ancestros, verdaderas divinidades del universo espiritual zafimaniry. De nuevo Faliarivo. En cada poblado existe un jefe de aldea, un respetado anciano al que se le consultan todas las acciones individuales o colectivas. El jefe de poblado de Faliarivo es un hombre de más de ochenta años; manos callosas, barbilampiño, pómulos marcados y ojos de mirada profunda. Me escudriña unos minutos antes de invitarme a sentarme con él en su choza ahumada. La historia Zafimaniry comenzó hace más de dos mil años, cuando diversas comunidades emigraron de las islas indonesias y tras cien años de viajes y escalas, dieron con las costas malgaches. La etnia que resultó de estas migraciones y mestizajes se conoció como Betsileo. Una pequeña parte de esta etnia se instaló en las montañas, mientras el grupo más numeroso ocupó los fértiles valles de las Tierras Altas, entre las actuales ciudades de Ambositra y Ambalavao. Pero con la llegada del cristianismo a Madagascar, las cosas empezaron a cambiar. Los Betsileo de los valles se convirtie-

ron rápidamente a la nueva religión e intentaron convertir a la fuerza a sus “primos” de las montañas. Estos se refugiaron todavía más adentro de los macizos, entre inaccesibles acantilados y pistas imposibles. Allí fue donde cuenta la leyenda que el “libertador” Maniry, le dijo a su pueblo: “vosotros sois los últimos hombres puros, y debeis vivir como vuestros ancestros; resistid, el camino de nuestro pueblo es la tradición”. Así empezaron las guerras con los otros betsileo, también con los poderosos merina de Antananarivo ,por entonces ya unificadores de casi toda la isla, y así fue como los descendientes de Maniry, se convirtieron en una tribu olvidada, perdida entre valles y montes, garantes de las ultimas tradiciones traídas de allende de los mares. Una tribu todavía hoy no reconocida como tal por el resto de malgaches. Muchos ignoran incluso su existencia. Otros les consideran todavía betsileo escindidos. Pero los zafimaniry son mucho más que eso, aunque para conocerles, hay que caminar, hay que atravesar selvas, bosques y montañas, hay que renunciar al confort por unos días, hay que adaptarse en cuerpo y mente y sobre todo, hay que ganarse su respeto y confianza para poder acceder a sus misterios. Su universo natural y animista, gira en torno de los secretos bien guardados durante generaciones. Los Zafimaniry no suelen mezclarse con otras etnias, hablan un dialecto del malgache algo diferente a sus vecinos betsileo y sobre todo, respetan las creencias que los otros pueblos malgaches fueron perdiendo o mezclando con las nuevas religiones importadas, catolicismo, protestantismo, Islam… Pero los zafimaniry no se quejan, no esperan nada del progreso, ni quieren ayudas ni adelantos, simplemente, desean vivir tranquilos en sus montañas, como hicieron desde siempre sus antepasados. Pese a eso, son un pueblo acogedor y hospitalario, una etnia orgullosa, de costumbres sencillas, donde el presente y el futuro no se conciben sin el pasado. La referencia es siempre su historia, la tradición oral, las consignas dadas por los ancestros a los ancianos jefes de poblado capaces de comunicarse con las voces de los antepasados en una curiosa ceremonia que se repite constantemente y a diario en todas las aldeas. De Faliarivo los buenos senderistas pueden acceder sin problemas a Tetezandrouta y Sakaivo, atravesando paisajes de arrozales en terraza y colinas sagradas. A lo lejos, escondidos entre valles selváticos se ocultan los poblados de Kidodo (temido por casi todos los zafimaniry a causa de

una oscura historia de hechicería), Maharivo, Votohamandry, Ambohinarivo, Ambatolampe (donde se encuentran los mejores ebanistas), Amboihitombo… Así hasta 52 reductos del pasado, templos vivientes de la tradición oral de una isla surrealista en el que las culturas están en continuo movimiento y en la que las cosas, por mucho que parezca que cambian, al final, no cambian nunca. Llegamos de nuevo a Antoetra tras varios días de trekking por los montes zafimaniry, cansados, polvorientos, ansiosos de encontrar refugio de nuevo en el ecolodge de Ambalandingana, pero con la irrepetible sensación de haber realizado un viaje en el tiempo al alcance de muy pocos viajeros. II

La última colina antes de alcanzar con los ojos el poblado de Kidodo, donde las malas lenguas y las supersticiones populares aseguran que se esconden los hechiceros y las brujas del país zafimaniry.

Fotografía: Joan Biosca

IndigoBe P. 19 magazine


Por Albert Ramentol* REPORTAJE PATRIMONIO DE MADAGASCAR

El lejano oeste Más allá de los sueños...

IndigoBe magazine


R

ecuperar los verdaderos viajes de aventura es todavía posible. Abandonando las carreteras asfaltadas y adentrandonos en las pistas impracticables del oeste malgache, descubrimos una isla de tierra rojiza, donde la sequedad del paisaje contrasta con la existencia de los ríos más grandes de Madagascar, y donde bosques de baobabs se confunden con pequeñas aldeas extraídas de la imaginación infantil y formaciones de época jurásica como los célebres Tsingys de Bemaraha. Todo ello salpicado de calas escondidas y pequeñas islas coralinas en una costa agreste y salvaje en la que se esconden algunas de las playas más paradísiacas del océano Indico. El lejano oeste malgache es una tierra desmesurada. La inmensidad los preside todo. Las distancias son interminables, los ríos más poderosos, los Tsingy más espectaculares, los baobabs más grandes del mundo, las playas más vírgenes… Todo es exagerado en el oeste malgache, todo es bruto, natural, silvestre. Las pistas del oeste sólo son accesibles al turismo durante los meses de la temporada seca. Entre Noviembre y Abril el Parque Nacional de los Tsingy de Bemaraha cierra sus puertas. Las crecidas de los ríos son frecuentes y no es posible ni navegar con garantías Tsiribihina y Manambolo, además las pistas de Bekopaka, Tsimafana y Atsalova se convierten en barrizales impracticables incluso en todoterreno. La importancia de los cuatro grandes ríos del

UN REPORTAJE DE... Albert Ramentol viajó en el mes de Julio de 2008 a Madagascar, formando parte de una expedición de IndigoBe. Sus experiencias, sensaciones y recuerdos, quedan plasmados en este artículo de viajes.

P. 22 El lejano oeste II MADAGASCAR IndigoBe

Fotografía: Sylvia Pallarès

oeste de la isla queda patente al realizar una expedición como ésta. Durante nuestra aventura en 4x4 vamos a atravesar los 3 grandes: Manambolo, Tsiribihina, Mangoky. Todo un sueño que llevaremos a cabo en una expedición de más de 15 días de duración que nos llevará desde las Tierras Altas malgaches, hasta los paisajes perdidos del oeste y luego, a descender la costa de los grandes ríos hasta el sur.

Descenso del río Tsiribihina en Canoa Desde Antananarivo rodamos en 4x4 hasta la pequeña ciudad de Miandrivazo, a orillas del río Tsiribihina que a partir de mañana vamos a descender durante 3 días en canoas tradicionales y acompañados de remeros sakalava menabe. Miandrivazo es una ciudad sin alma, enclavada en medio de un valle húmedo donde en verano el calor puede llegar a ser sofocante. Pero la importancia de Miandrivazo se encuentra en su ubicación a orillas del más grande río del oeste malgache; el Tsiribihina.

Desde aquí parten todas las expediciones para descender el río en canoa o en embarcaciones motorizadas. La diferencia es enorme entre el circuito clásico y sin interés (la turistada motorizada que perturba la vida en los poblados y la pesca en el río) y el verdadero viaje (el contacto con la población, el navegar como ellos, el respeto por el medio ambiente). Nosotros hemos elegido navegar a la manera tradicional, como nuestros guías de Indigo Be nos han aconsejado. De hecho , esta agencia no realiza salidas en motor para navegar ni ríos ni canales, todo se intenta hacer a la manera autóctona, que en definitiva es lo que busca el verdadero viajero comprometido con el ecoturismo y las tradiciones locales. En el embarcadero observamos las barcazas a motor, repletas de ancianos franceses con sus bolsitas de Nouvelle Frontieres y alguna pareja de españoles despistados que se dejaron engañar por un supuesto agente de viajes de Mataró y terminaron compartiendo circuito con otras decenas de turistas de otras nacionalidades en una embarcación sin alma y con ruido. Nos saludan con la mano

mientras pasamos dulcemente a su lado, surcando las aguas del río con nuestras canoas sakalava, dejando que el canto sentido de los remeros se mezcle con las voces estruendosas de los turistas franceses a los que nosotros apenas oímos. Miro a los españoles y en sus ojos puedo ver un pequeño destello de melancolía. Capitaneados por Jaques y asistidos por el excelente cocinero Solofo, nuestro equipo de piragueros se prepara por la mañana en las orillas del río, no lejos de nuestro sencillo hotel en Miandrivazo. Algunas agencias de viajes poco profesionales se han empeñado en obligar a navegar a sus clientes en modernos barcos motorizados. La Tsiribihina es la misma, pero el viaje es distinto. Nos perdemos demasiadas sensaciones, sin olvidar que algunos lugares interesantes solamente son accesibles en piraguas tradicionales. Por último está el respeto por el pueblo sakalava menabe que intenta seguir viviendo a la manera ancestral en un río que les ha servido siempre de refugio y de autopista natural. Navegamos tranquilamente unas 5 horas

Las aguas del Tsiribihina discurren entre cañones espectaculares, lo que ha propiciado que este río sea uno de los más apreciados a la hora de navegar en piraguas tradicionales y en compañía de remeros de la etnia sakalava menabe.

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RUTAS IndigoBe Las salidas especiales Expedición Madagascar y Patrimonio de Madagascar, así como innumerables circuitos a la carta de IndigoBe ofrecen la posibilidad de descubrir los Tsingy de Bemaraha, el río Tsirihibina y la salvaje costa oeste malgache. www.indigobe.com

Pescadores Vezo Sara en las vírgenes playas de Andavadoaka. Esta etnia de origen africano sigue dedicándose a surcar las aguas del Canal de Mozambique en sus embarcaciones de vela latina , llamadas lakana vezo.

diarias, alternamos nuestro descenso en piragua con pequeñas marchas a pie para visitar poblados enclavados en medio de la nada o para observar antiguas tumbas ubicadas en las gargantas del río. Las comidas son copiosas y abundantes, variadas, en ellas se mezcla tradición y modernidad y el buen hacer de nuestro cocinero, con los productos más frescos de los que nos vamos aprovisionando durante la travesía: pollos, carne de zebú, pescados y mariscos de agua dulce, vegetales y frutas. Dormimos bien y en tiendas de campaña modernas, instaladas en los lugares más bellos del río. En playas naturales de arena blanca o junto a poderosas cascadas y saltos de agua, alrededor de piscinas naturales o en el corazón de poblados sakalava. Las puestas de sol son impresionantes, pero aún lo son más los amaneceres. Los sonidos, la luz, los olores… El buen humor y el ambiente presiden las noches del campamento. Alrededor de una buena hoguera, degustando las especialidades de Solofo, escuchando la música tradicional sakalava y degustando los rones locales. Y la bóveda celeste cubriendo nuestras cabezas.

En ruta hacia los Tsingys Desde el embarcadero de Antsiraraka los 4x4 nos llevan a cruzar el paso del río antes de llegar a Belo. Desde aquí, las pistas del norte nos llevarán a atravesar una tierra sufriente que nos escupe entre baobabs y arbustos en medio de las

gargantas del río Manambolo y a las puertas de los pequeños Tsingy y el magnífico Parque Nacional de Bemaraha. Recorremos el Gran Tsingy a pie, en compañía de nuestro guía. Atravesamos puentes colgantes y ascendemos y descendemos gargantas, formaciones de hierro pertenecientes a antiguos fondos marinos y pronunciados desfiladeros. Los viajeros vamos asegurados con un arnés y en ningún momento nos sentimos en peligro. El trabajo de nuestros guías es encomiable. El Tsingy de Bemaraha ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO y es una de las joyas del oeste de Madagascar. Sin embargo, este no es un trekking para todos los públicos. Prohibido sufrir de vértigo ni de mal de altura. Y … se requiere una aceptable forma física para poder ascender y descender por las vias ferratas que nos llevarán a descubrir estos antiguos fondos marinos. El calor sofocante es otro de los handicaps de este parque nacional malgache, pero el resultado merece la pena: la irrepetible sensación de contemplar los Tsingy desde alguno de los numerosos puentes colgantes o plataformas y miradores es algo que nunca olvidaremos. Tampoco las personas obesas pueden acceder a los Tsingy, pues para transitar por ellos debemos acceder a vericuetos, laberintos de piedra, gargantas y túneles, galerías, grutas, pasajes de sueño… Nos cruzamos de nuevo con la pareja de españoles despistados que vimos en el río. No pueden seguir las explicaciones del guía del parque, pues la guía malgache de su agencia no pudo acceder a los Tsingy por exceso de peso. Vuelvo a detectar un poso de melancolía en su mirada al cruzarse con nosotros.

Los árboles invertidos

Fotografía: Sylvia Pallarès

P. 24 El lejano oeste II MADAGASCAR IndigoBe

En el mundo existen 7 especies de baobabs (andasonia). Seis de ellas se encuentran en Madagascar, una de esas seis se puede ver también en el continente africano, y solamente una de ellas, parece ser que anda perdida por Australia. Madagascar es la patria de los baobabs, de eso no hay duda y para contemplar los mejores hay que venirse al Lejano Oeste. Descendemos en 4x4 desde Bekopaka a Morondava, la pista de tierra rojiza tiene un dramatismo que me transporta de nuevo a esas extensiones de tierra virgen en el vecino continente africano. El oeste malgache es una tierra intensa y sufriente donde los silencios tienen el sonido lejano de la melancolía.

A partir de Tsimafana empezamos a ver los primeros baobabs recortados en el horizonte desnudo del oeste malgache. En este agradable paseo en 4x4 las pistas nos llevan a contemplar los baobabs amorosos, el baobab sagrado y sobre todo la célebre Avenida de los Baobabs, dieciocho kilómetros antes de llegar a Morondava y donde el crepúsculo adquiere formas de sueños infantiles. Esta es una tierra surrealista donde las sensaciones son intensas y a uno le queda finalmente la sospecha de si realmente existió el viaje.

Las islas coralinas y la costa más salvaje Las playas del oeste son de una virginidad insultante. Desde Morondava, ciudad de aspecto africano y con reminiscencias de Caribe jamaicano, navegamos hacia el sur recorriendo la costa, llegando ante las islas coralinas de Belo sur Mer. Uno de los últimos paraísos malgaches. Virgen, bruto, silvestre, playas de arenas niveas y aguas turquesa, dos pequeños sencillos complejos turísticos formados por algunos bungalows entre dos poblados de pescadores vezo sara. Desde aquí, las pistas del sur nos llevan a embarcarnos en una auténtica expedición de aventura que habrá de permitirnos cruzar el río Mangoky por el paso de

Bevoay y llegar a la ciudad portuaria de Morombe, atravesando bosques de baobabs hasta las mágicas playas de Andavadoka y Salary, donde el ritmo de la vida es detenido por el modus vivendi de los pescadores vezo que vinieron hace quinientos años de las costas de Mozambique y trajeron con ellos sus sabias costumbres y su particular idiosincrasia africana. Dormimos varias noches acampando en evocadores enclaves, junto a un río de leyenda, no lejos de un simpático poblado, en una playa de arena virgen, en la insigne bahía de Salary… Son días de etapas largas de 4x4, de comidas ligeras y cenas copiosas a base de pescado y mariscos, de fogatas, de anécdotas, de risas y de experiencia. Más que un viaje, un sinfín de recuerdos, más que una expedición, una aventura controlada de la mano de nuestro profesional equipo de conductores, guía, cocinero… No se puede pedir más… Sólo un deseo cuando alcanzamos las playas de Ifaty y la capital del sur, Tulear, que el tiempo se detenga y que no salgamos nunca del lejano oeste malgache del que tantos buenos recuerdos guardaremos para siempre en la memoria. II

Los grandes Tsingys de Bemaraha Los grandes Tsingys de Bemaraha son una de las maravillas de Madagascar, declarados Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, cada año reciben a miles de visitantes que se deleitan con los trekking a través de sus puentes colgantes, cañones, grutas y otras maravillas naturales.

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Por Sergi Formentin* REPORTAJE PARQUES NACIONALES DE MADAGASCAR

Isalo, el cielo protector El desierto malgache. Este es un desierto sangrante, melodramático, distinto, un paisaje caprichoso y mutante que evoca en la mente del viajero antiguas imágenes del continente africano.

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Fotografía: Luis Calabia

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E

l desierto también existe en la isla continente. Por fortuna, no todo iban a ser selvas y bosques tropicales. Este es un desierto antiguo, un lugar que rezuma prehistoria por los cuatro costados, donde la sabana se mezcla de pronto con un enorme macizo de gres trufado en su interior de cascadas de agua, oasis y piscinas naturales que convierten algunos rincones del parque nacional en un verdadero jardín del edén. Este es un desierto sangrante, melodramático, distinto, un paisaje caprichoso y mutante que evoca en la mente del viajero antiguas imágenes de aquellas grandes extensiones vírgenes de Colorado, Arizona y los -desiertos desnudos de Este es un desierto sangrante, melodra- Australia. El viajero mático, distinto, un paisaje caprichoso se ve empujado a la y mutante que evoca en la mente del soledad, a la meditación, finalmente, se ve viajero antiguas imágenes del conti- obligado a echar mano nente africano. de la siempre socorrida melancolía. --

Un día de trekking Las pistas polvorientas nos llevan al parking de Namaza. Aquí abandonamos el vehículo y penetramos a pie a través de un angosto cañón que se transforma enseguida en sendero donde poco a poco nos van sorprendiendo las continuas mu-

UN REPORTAJE DE... Sergi Formentin, antiguo periodista ha recorrido en el pasado gran parte de África, Oriente Medio y Asia Central. Fue en su día uno de los fundadores de IndigoBe y de los primeros extranjeros en acceder a determinadas zonas de la isla. En la actualidad coordina el Tour Operador Indigo Be y se dedica a mostrar Madagascar a todos aquellos viajeros ansiosos de descubrir una tierra distinta, y sobre todo, del placer de disfrutar de una manera de viajar diferente.

P. 28 Isalo, el cielo protector II MADAGASCAR IndigoBe

Piscinas naturales y cascadas en medio de oasis imprevisibles. La cascada de las ninfas es una de esas maravillas del Isalo.

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Fotografía: Joan Biosca

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Fotografía: Joan Biosca

El macizo de Isalo El macizo de Isalo se abre a unos 800 kilómetros al sur de la capital malgache y constituye el parque nacional más visitado de la isla y uno de los más espectaculares.

taciones de un paisaje imposible en el que van apareciendo fuentes de agua subterránea, pequeños oasis y una vegetación cada vez lujuriosa, salpicada de pandanus y otras especies de flora endémicas del sur de la isla continente. El parque Nacional de Isalo se halla situado en la zona sur de Madagascar, junto a la pequeña ciudad de Ranohira, a más de 700 kilómetros de Antananarivo y en pleno territorio de la antaño belicosa etnia Bara. El parque ocupa una extensión de 81.540 hectáreas y tiene unos 110 kilómetros de largo por 25 de ancho. Este parque natural fue creado en 1962 y es el segundo más antiguo de la isla, y sin duda el más visitado. Toda su extensión se considera un santuario para las especies de fauna y flora endémicas de la región. La diversidad biológica de Isalo, unido a su espectacular paisaje, lo convierten en visita obligada para todos los viajeros que deciden viajar a Madagascar. Seguimos nuestro trekking. Namaza es la zona arbolada, al final del primer cañón, y donde empezamos a ver bosques de tapia y donde el filvus rufus y el maki catta (ambos lémures de distintas especies), descienden cada mediodía para alimentarse con bayas y hojas de estos árboles. Desde aquí enfilamos la ascensión a la cascada de

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las nimfas, unos ochocientos metros de subida con un pequeño desnivel y la recompensa de bañarse en esas aguas naturales, tonificantes y frías, donde nunca llegan los rayos del sol. Tras el baño enfilaremos la ruta del mirador, y entre aloes y pasypodiums rodearemos el macizo de arenisca y desembocaremos en las pozas bajas: la piscina negra (debido a su gran profundidad) y la piscina azul (de aguas turquesas). Luego caminaremos por el cauce de un río, saltando de roca en roca, sobre puentes de madera y en medio de uno de los oasis más espectaculares del sur de Madagascar. En esta zona de vegetación arrogante, observaremos al célebre lemur Sifaka Bilany (de la familia de los grandes propitecus, como el Indri Indri de Andasibe), único en la isla por su original forma de desplazarse, siempre erguido sobre dos patas y moviéndose de manera lateral. La imaginación popular ha llegado al extremo de denominarlo “el mono danzante”. Con los Sifakas detrás nuestro atacamos la gran ascensión a la meseta que habrá de llevarnos a atravesar el interior del macizo y desembocar en el oasis de la piscina natural, viendo por el camino tumbas de la etnia sakalava.

Las etnias de Isalo Los sakalava son una etnia emigrada de algún rincón de Africa hace alrededor de 900 años y que permaneció instalada en el macizo de Isalo hasta la llegada de los belicosos bara, que al principio convivieron con ellos y finalmente les expulsaron más hacia el oeste, donde todavía habitan en la actualidad, entre Morondava y los grandes Tsingys de Bemaraha. Los bara son también una etnia de origen africano, posiblemente llegada del norte de Kenia hace unos 500 años. Antropológicamente emparentados con los samburu del cuerno de África, los bara adoptaron enseguida la lengua malgache, aunque conservaron sus costumbres animistas traídas del continente que mezclaron más adelante con ritos propiamente malgaches, de ahí sus curiosas ceremonias de enterramiento y exhumación de cadáveres, y sus tumbas provisionales y definitivas que podemos observar durante nuestro trekking por este macizo de gres. Hoy en día los bara viven fuera del parque, expulsados de su interior tras la creación del mismo, todavía no se sabe por qué. Siguen siendo pastores semi-nómadas que cuidan de grandes rebaños de cebúes que pastan mansamente por

es la árida sabana que una vez al año los bara incendian de manera expresa para que tras las lluvias estacionales, la yerba crezca con más fuerza y sirva para alimentar mejor al ganado, verdadera riqueza de los bara. Las tradiciones bara incluyen las ceremonias de robo de ganado pre-nupcial y aunque hoy en día estos antaño guerreros ya no realizan expediciones de pillaje contra otras etnias, siguen robándose de vez en cuando alguna que otra cabeza de ganado los unos a los otros, más que nada, para no perder tradiciones y buenas costumbres. Isalo es el desierto malgache y ofrece al viajero un paisaje extraído sin duda de una película de John Ford, trufado de cañones, gargantas, mesas, grutas, picos, barrancos y desfiladeros, montañas de gres de distintos colores y formas caprichosas esculpidas a través de la Historia por el agua y los vientos. Cráteres antiguos rodeados de misterio, en medio de un paraje lunar que estremece a ciertas horas del día, sobre todo al crepúsculo, cuando el viajero se detiene tras una jornada de marcha y se asoma a la legendaria “ventana de Isalo” para contemplar la definitiva y espectacular puesta de sol. Más allá, tan sólo el silencio, la nostalgia, y los vastos paisajes del gran sur. II

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Por Sergi Formentin* REPORTAJE AVENTURA

El tren de la selva Un viaje en el tiempo. En la isla de Madagascar un tren de otro tiempo une las tierras altas con las aguas del océano Índico en un interminable viaje que atraviesa las selvas del corredor del este hasta las costas de Manakara.

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Fotografía: Joan Biosca

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A

l alba dejo atrás las tierras altas malgaches con sus arrozales en terraza y sus ciudades históricas perdidas entre la niebla. En Sahambavy empieza la Madagascar salvaje y el Expreso Malgache se abre camino a través de una jungla surrealista e impenetrable. Este es un tren antiguo que construyeron los blancos, pero hoy por fortuna es cosa de negros. En el compartimiento de segunda las miradas relatan historias de otros tiempos, resumiendo a su manera el pasado y presente de Madagascar. Cuando los colonos franceses se dieron cuenta de la importancia del puerto de Manakara, diseñaron el trazado de una imposible línea férrea que atravesara la selva virgen para conectar las tierras agrícolas del centro de la isla, con el Océano Índico. Así nació el “tren del corredor del este”, también conocido como el -En la isla de Madagascar un tren de Expreso Malgache; hoy día el último ferrocaotro tiempo une las tierras altas con rril de pasajeros que las aguas del océano Indico en un sobrevive en la isla de interminable viaje que atraviesa las Madagascar. Aunque nació como selvas del corredor del este hasta las un tren de mercancías, costas de Manakara. ahora vertebra socio-económicamente una de las regiones más aisladas de la isla-continente. En esta región del sureste habitan más de 100.000 personas que dependen únicamente del tren de la selva. Su transporte, así como el de sus mercancías, está asegurado tan sólo por este asmático ferrocarril, construido por sacrificados obreros chinos a iniciativa de la administración colonial francesa e inaugurado en Abril de 1936. Aunque los raíles datan de 1893, parece ser que se trata de excedentes de un tren construido en Indochina. Existe una conexión más allá del tiempo y del espacio que liga de manera obsesiva Madagascar con las lejanas tierras de Extremo Oriente. Aunque a la cuarta isla más grande del mundo se la considera parte de África, a los malgaches les molesta P. 34 El tren de la selva II MADAGASCAR IndigoBe

Fotografía: Joan Biosca

que les llamen africanos. Para construir el ferrocarril se emplearon más de 5.000 obreros y se invirtieron millones de francos y cientos de vidas humanas. La malaria y la disentería causaron estragos entre los obreros chinos. Las obras comenzaron en 1925 y tardaron más de 10 años en finalizar completamente. Las malas lenguas decían que jamás se lograría conseguir que el tren atravesase la jungla, pero en Madagascar todo es posible. Finalmente abandono Fiana con tan sólo quince minutos de antelación. En Madagascar uno sabe más o menos cuándo empiezan los viajes, pero nunca cuándo terminan. El tren de la selva amenaza con un trayecto lento entre las tímidas plantaciones de té de Sahambavy, hasta darse de bruces con la jungla tropical que se estrecha como un claustrofóbico

túnel del tiempo y finalmente desemboca en las aguas del Índico. A primera hora, las gentes del vagón están cansadas y dormitan acurrucadas en un rincón sobre los ásperos asientos de plástico. Los niños miran de frente al “vazaha” (extranjero) y los ancianos sonríen con curiosidad. Saco la cabeza por una ventana y veo un mundo distinto. A golpe de silbato el tren se abre camino entre mercados improvisados sobre los raíles, aldeas escondidas en un claro de la selva más salvaje y polvorientas pistas de tierra batida aún encharcadas por las últimas lluvias. Grupos de mocosos nos dicen adiós con la mano. En Madagascar los niños aún saludan el paso de los trenes, en una muestra de que las pequeñas cosas, todavía son importantes en la isla-continente. La locomotora funciona a la antigua y vomita

arcadas de humo negro que dibujan siluetas tenebrosas en el aire plomizo del verano malgache. En cada pequeña estación o apeadero suben y bajan decenas de campesinos cargados con cestos de mimbre, pesadas maletas y antiguos baúles en los que cabe todo. UN REPORTAJE DE... Sergi Formentin, antiguo periodista ha recorrido en el pasado gran parte de África, Oriente Medio y Asia Central. Fue en su día uno de los fundadores de IndigoBe y de los primeros extranjeros en acceder a determinadas zonas de la isla. En la actualidad coordina el Tour Operador Indigo Be y se dedica a mostrar Madagascar a todos aquellos viajeros ansiosos de descubrir una tierra distinta, y sobre todo, del placer de disfrutar de una manera de viajar diferente.

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Fotografía: Joan Biosca

Las aguas del Canal de Pangalanes discurren paralelas al océano y constituyen la autopista natural de los pescadores antemoro.

Los bosques del corredor son húmedos y silentes. Uno puede incluso escuchar las voces de la jungla a través de sus interminables silencios. En Madagascar nada es como parece, siempre queda espacio para la sorpresa. Vamos dejando atrás estaciones de vida y a cada parada nos asaltan una legión de sonrientes vendedoras de cangrejos de río, buñuelos de banana, bizcocho recién hecho y las más variadas frutas tropicales. La selva nos va engullendo poco a poco, “mora mora”, a ritmo malgache. Después de Ranomena nos vemos inmersos en una espesa nube de bruma que nos envuelve completamente. Las plantaciones de té han dejado paso a la jungla más salvaje. Entre una húmeda espesura de plataneros el tren avanza lentamente comiéndose pedazos de selva. Toda la isla está considerada un gran parque natural donde la vida salvaje se acepta con la naturalidad de las cosas imperecederas. Saltos de agua que aparecen por sorpresa entre la espesura. De vez en cuando, un improbable valle se abre entre los bosques tropicales. Esta zona posee un microclima que provoca una niebla perpetua. En el “corredor del este” llueve un mínimo de 190 días al año. El té y el café van dejando paso a las grandes plantaciones de banana. Atravesamos el túnel de Andrambovato, de

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más de un kilómetro de extensión. El interior del vagón se vuelve oscuro. Se escuchan risas infantiles y voces calmadas de malgaches sabios. En esta parte del trayecto los túneles se suceden- en toda la línea férrea existen un total de 48 – hasta llegar al magnífico puente de Mandriampoty, tendido sobre las aguas bravas de una catarata. Pierdo de nuevo la mirada más allá de los cristales; indolentes campesinos antemoro espían nuestro paso desde lo alto de una colina, o apostados entre un bosque de plataneros. Los antemoro habitan el corredor del este. Se trata de una de las etnias más enigmáticas de Madagascar. Descubro sus siluetas dibujadas en el horizonte, envueltos en sus capas y cubiertos por su característico sombrero de fieltro. Avanza la mañana y el viento fresco nos acerca antiguos aromas malgaches. Toda la isla huele a vainilla y sabe a lluvia. Van pasando las horas y ves pasar a tu lado los rostros de las más variadas civilizaciones; camufladas entre la selva se aparecen las figuras del pasado disfrazadas de presente. Las aldeas cada vez son más pequeñas y están más aisladas en medio de este insondable corredor de bosques impenetrables. Tan sólo el Expreso Malgache se aventura en el vientre de la selva, abriéndose camino de manera improbable sobre

el orden artificial de los raíles. Miro de nuevo al interior del compartimiento. Este es un tren del pasado que transporta gentes que significan el presente de la isla y que miran insolentemente hacia el futuro. Poco a poco va mutando el paisaje. Distintos tipos de vegetación luchan por conservar su espacio natural en esta jungla. Me imagino de nuevo viajando por el corazón de las tinieblas, aunque endulzado todo por el alma malgache. Estas son gentes amables que acogen al viajero con la naturalidad de los pueblos acostumbrados desde hace siglos a ejercer como anfitriones. A partir de Ionilahy seguimos el curso del río Faraony. Ahora el ritmo del viaje se ralentiza y se sobreponen las más pintorescas escenas malgaches. A veces, en la época de lluvias, después de las virulentas tormentas, el río se desborda impidiendo el paso del tren y dejando incomunicadas a las aldeas del corredor. Durante las trágicas lluvias del año 2000, el Expreso Malgache dejó de funcionar durante más de 3 meses. A mediodía llegamos a la estación de Fenomby. Decenas de campesinos se agolpan en el andén para cargar pesados fardos de lichis que serán vendidos y embarcados en el puerto de Manakara. El lichi es el motor económico de toda la región y el tren se encarga de su transporte hasta las ciudades y puertos del Índico. Nuestro convoy se detiene durante horas para cargar y descargar mercancías. Seguimos avanzando siguiendo el curso del río Faraony, atravesando algunos de los más de 60 puentes colgantes que permiten el viaje. En Sahasinaka, un grupo de hombres semidesnudos portan a una mujer moribunda sobre una estora de mimbre. La suben en el vagón de segunda clase y la colocan cuidadosamente sobre la última fila de asientos. No hay otro medio para llevarla al hospital, el tren puede ser de nuevo la salvación de estas gentes, si más no, la última esperanza a la que aferrarse. Una vez abandonada la región del lichi la vía transcurre junto a pequeños poblados. El paisaje es cada vez más tropical y sucesiones de palmeras y cocoteros nos anuncian la cada vez más cercana presencia del mar. El mítico “árbol del viajero” saluda en silencio nuestro paso con la indolencia propia de la isla. En el poblado de Mizilo nos detenemos sin previo aviso y dos gendarmes suben al tren custodiando a un prisionero. Tampoco hay otro medio para llevarlo ante el juez de Manakara. Este es un

Fotografía: Lola Molero

viaje de cosas sencillas, donde hay poco que ver y mucho que observar. Esta es una isla doliente donde los silencios se eternizan y las risas infantiles tienen muchas veces el sonido de la melancolía. Pasada la aldea de Ambila se huele enseguida el Índico. Mis compañeros de viaje parecen nerviosos y se revuelven en sus asientos. Existe una relación extraña entre los malgaches y el océano: todas las fortunas y desgracias de la isla llegaron a través del mar. Lo aman y lo temen en la misma proporción. El convoy avanza renqueante sobre los raíles herrumbrosos, tirando de viejos vagones de carga y pasajeros que desafiamos nuevamente al calor y a la humedad. Los espacios son cada vez más abiertos; la selva ha dejado paso a los palmerales y pequeños bosques de jacarandas se alternan con los cultivos tropicales. Veo manglares y aguas estancadas y sufro por primera vez a los mosquitos que se aventuran a picotear mi piel de “vazaha”. Poco antes de llegar a Manakara, el último ferrocarril de la isla atraviesa la pista de aterrizaje del aeropuerto, en una muestra más de surrealismo africano. Después de once horas de intenso viaje hemos cubierto los 170 kilómetros que separan las tierras altas del océano. Cuando asoma Manakara en el horizonte, el sol se oculta lentamente por detrás de los palmerales. Este es un viaje introspectivo que invita a la reflexión. Los tiempos de este tren nunca son acelerados y uno cree finalmente haberse descolgado por un improbable agujero negro y haber amanecido en ese continente perdido que imaginaron todas las mitologías. II

La mirada antemoro. Una niña saluda nuestro viaje desde la ventana de su choza perdida en el corazón de esta selva de otra época. Sus ojos infunden confianza en el viajero ávido de nuevas experiencias y son un reflejo de la hospitalidad inherente al pueblo malgache.

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Por Jaume Gaxas* REPORTAJE NATURALEZA

Naturaleza salvaje Parques Nacionales de Madagascar -De norte a sur la isla de Madagascar puede considerarse un verdadero parque natural. Un eco museo al aire libre que sorprenderá al amante de la naturaleza por su gran variedad de fauna y flora endémica de la isla continente. --

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erde intenso, verde fosforescente, verde azulado, verde turquesa... Ocres, marrones, rojizos, grises...Los colores naturales de la isla sorprenden al viajero en el sinfín de parques nacionales que salpican la geografía malgache. La “Gondwana” viviente, la Atlántida perdida de la que hablaron todas las mitologías, el último ecosistema virgen, aislado, protegido durante millones de años de las invasiones foráneas. Madagascar sigue siendo un espacio virgen, jurásico en muchos sentidos, natural, endémico, original e intransferible. Madagascar sorprende tanto a científicos como viajeros por su biodiversidad única y excepcional y por su geomorfología heredada desde la

UN REPORTAJE DE... Jaume Gaxas estuvo viajando por los desiertos y montes de Marruecos y por el continente americano, antes de desembarcar en Madagascar y convertirse en Director de Programación de IndigoBe. Es además guía y especialista en los circuitos de naturaleza.

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explosión del Gondwana y la deriva de los continentes.

Ranomafana, la selva de aguas calientes Todo el Parque Nacional de Ranomafana se halla en medio de la selva, en un frondoso bosque húmedo tropical de unas 40.000 hectáreas y a una altura media de 1.000 metros sobre el nivel del mar. La gran diversidad de especies animales y vegetales de la reserva han llamado durante décadas la atención de numerosos biólogos y naturalistas de todo el mundo. Por ejemplo, Ranomafana cuenta con más de 12 especies de lémures distintas, además de centenares de variedades de orquídeas silvestres y más de 114 especies de aves que se reparten por el interior de esta selva salvaje. Ranomafana es naturaleza en estado puro. La mayor parte de los circuitos se organizan a partir del enclave de Talatakely, donde se pueden observar sin dificultad numerosas especies de lémures. Los trekking suelen durar entre 2 y 6 horas, existiendo también la posibilidad de realizar visitas nocturnas para observar especies precisas como los micro cebúes.

Andrigitra, los montes de la luna Este es uno de los parques nacionales de Madagascar más desconocidos por los viajeros. Tiene una altura media de más de 1.000 metros, y sus mayores picos se sitúan por encima de los 2.600 metros, como el afamado Pic Boby. Se trata de la mejor zona de la isla para la práctica de la escalada. También es un lugar curioso, pues en invierno, sus cumbres pueden permanecer nevadas durante varios días. La vegetación de Andrigitra está compuesta por bosques húmedos que van cambiando de aspecto en función de la altura alcanzada. La

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Fotografía: Sylvia Pallarès

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Fotografía: Sylvia Pallarès

cadena montañosa de Andrigitra se extiende a más de 50 kilómetros al sur de la ciudad de Ambalavao, llegando hasta Ivohive. Los picos principales de este macizo son el citado Boby (2.680 m.), el Bory (2.630 m.), el Soaindra (2.620 m.) y el Ivangomena (2.556 m.). Además la cadena de Tsaranono es un lugar ideal para practicar deportes de aire, como el vuelo sin motor, el parapente, el ala delta... También es una zona recomendada para trekking y circuitos en BTT. Además, en el interior de la Reserva, el viajero podrá encontrar las más variadas especies de lémures, más de 14, así como otros tipos de fauna (sobre todo aves y reptiles) y flora endémica de la isla continente. Reserva de Anja, el hábitat de los maki catta Situada 15 kilómetros sur de la ciudad de Ambalavao y antes de llegar al desvío del Parque Nacional del Andringitra, esta pequeña reserva natural se extiende a los pies del macizo de Iadramvaky y presenta una gran riqueza de flora y fauna destacando diversas especies de orquídeas, ficus y Pachypodiums. Más de 300 lémures de diversas familias todos ellos de la especie Lémur Catta habitan este bosque tropical donde también es fácil observar camaleones, boas de Madagascar y bactráceos. El bosque esta inmerso en un caos de bloques de piedra granítica, a veces gigantescas que conforman los miradores naturales desde los que obtendremos una perspectiva espectacular de toda la reserva.

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También se pueden visitar diversas grutas subterráneas que antiguamente fueron utilizadas por la etnia Betsileo Sur para esconderse y protegerse de los ataques de los belicosos Bara de Ihosy. La Reserva está gestionada por una asociación local y activa económicamente la pequeña población de Ny Anja donde gran parte de los jóvenes trabajan como guías y cuidadores de la reserva.

La rana mantella o rana roja de Madagascar es fácilmente observable en muchos de los parques naturales de la isla.

Parque nacional de Ambre

La Casa del Indri, Analamazotra

Creado el 28 de Octubre de 1958, la Montaña de Ambre fue el primer parque nacional de Madagascar. Dotado de un micro clima especial, este macizo volcánico de 1475m de altitud, está cubierto por un denso bosque húmedo de 18.255 hectáreas. Los principales puntos a visitar son las fascinantes cascadas como la de Antomboka, la cascada de Atankarana y la cascada Sagrada; lagos-cráteres como el lago Mahasarika, el lago Taranta y el lago Malio. Un paraíso botánico formado de un gran número de plantas medicinales, helechos, orquídeas, líquenes, palmeras, ficus y una fauna única y endémica de la isla como el camaleón más pequeño del mundo y el lémur más pequeño de la isla. Un total de 75 especies de aves, 35 son endémicas del parque como la Pygargue de una envergadura de 2 m , 49 especies de reptiles (camaleones, lagartos ...), mamíferos (lémures, Fossa, Civettes, Galidie elegante...), insectos y 24 especies de ranas, constituyen la principal atracción del parque. Los botánicos se sorprenderán de las numerosas plantas como el Ramy (canarium madagascariensis), Famelona (Chrysophyllun) que se utilizan como plantas medicinales. Sólo una parte de este inmenso bosque ha sido estudiada y numerosas especies esperan a ser descubiertas, sobre todo plantas medicinales.

El Parque Nacional Andasibe lo forman el parque de Mantadia (12.000 ha) y la Reserva de Analamazaotra ( 810 h.), Situado a 140 kilómetros de la capital, dirección Tamatave. Este es un pequeño parque pero muy generoso en cuanto a especies animales y vegetales. Además, al encontrarse cerca de la capital, permite excursiones de un día para aquellos que no quieran renunciar al confort de los hoteles urbanos. Este parque alberga la famosa reserva de Analamazaotra (Ex-Perinet) considerada la “casa”del Indri-Indri el primate más grande de Madagascar y fácilmente observable en este parque natural. Además de 11 especies de lémures como el Lémur Rubriventer, el Hapalemur Griseus, el Lémur Varecia Variegata y el Propithecus Diadema, el parque posee diversidad de aves, reptiles e insectos. La flora se caracteriza por una vegetación lujuriante y tropical. Gondwana está presente, arcaica y fascinante en todos los Parques Nacionales y Reservas de Madagascar. De norte a sur, del este al oeste, las áreas protegidas de Madagascar ofrecen a la humanidad una ocasión de viajar en el tiempo y en el espacio. II

Innumerables especies de lémures pueblan los bosques y selvas de la isla continente, dejando patente que la singularidad de la isla es también extrapolable a su fauna, única, personal e intransferible.

Fotografía: Sylvia Pallarès

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Fotografía: ONT

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Por Sylvia Pallarès * REPORTAJE ETNIAS DE MADAGASCAR

Rostros de Madagascar Etnias venidas de los siete mares

M

ás de 18 tribus principales conforman el mosaico de etnias que pueblan la isla. Todas distintas, racialmente, culturalmente… pero con una misma lengua que les unifica y una identidad insular que les asemeja, y sobre todo, el orgullo de llamarse a si mismos malgaches. Navegantes, llegaron y vieron, venían de las lejanas islas de Indonesia, Malasia, Polinesia... Nunca sabremos por qué decidieron emigrar de sus costas, nunca sabremos cómo recalaron tras múltiples escalas en India, en Oriente Medio, en el Cuerno de África, en las islas suahili, en la isla de Madagascar. Sólo sabremos que se asentaron en la isla continente y que mezclaron sus costumbres importadas con otras que fueron inventando, porque la isla, estaba deshabitada.

Merinas y Betsileos Tribus venidas de Asia Hace 2.000 años, llegaron a Madagascar los primeros pobladores. De origen malayo indonesio, estas dos etnias se conocieron como Merina y Betsileo. Los Merina se asentaron en las Tierras Altas,

UN REPORTAJE DE... Sylvia Pallarès es fotógrafo y ha viajado por numerosos países, asentándose finalmente en Madagascar donde fue una de las fundadoras de IndigoBe y actualmente dirige la agencia en Antananarivo.

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entre la actual capital de la isla y la ciudad de Antsirabé. Pronto se convirtieron en hábiles agricultores de arroz. Fue esta etnia la que más contacto tuvo con los europeos y fue también esta etnia la que consiguió unificar las distintas tribus y reinos bajo su mando a finales del siglo XVIII. Se convirtieron al protestantismo en el siglo XIX. Hoy en día es la etnia predominante en la isla, la más desarrollada económicamente y de la que forman parte las élites del país. El actual presidente de la república Marc Ravalonamana es un Merina. Los Betsileo venían de Indonesia, poco después de la llegada de los Merina, casi pisándose los talones. Se asentaron en la zona sur de las Tierras Altas, entre Ambositra y Ambalavao. Enseguida se convirtieron en grandes agricultores de arroz y en pastores de cebúes. Fueron los primeros en convertirse al catolicismo.

Sakalava, Betsimitsaraka, Bara, Vezo, Mahafaly, Antandroy Tribus venidas de África Estas tribus llegaron en distintas etapas de diversas zonas del continente africano. Algunos desconocemos exactamente de donde, se supone que del norte de Kenia, de Zambia y de las costas de Mozambique. Algunos antropólogos han llegado a emparentar a los antandroy con los masai y a los bara con los samburu, aunque ambas teorías parecen muy arriesgadas. Lo que si parece seguro es que los navegantes Vezo y los agricultores Mahafaly llegaron al mismo tiempo procedentes de las costas de Mozambique y estarían emparentados de lejos con los macua.

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Fotografía: HSM

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Antanosy, Antesaraka, Antemoro Tribus venidas de Arabia Navegantes emigrados de Arabia, posiblemente de Yemen, huidos de persecuciones religiosas en el siglo XVI deambularon por el Índico hasta llegar a las costas de Manakara; allí se mezclaron con mujeres nativas y dieron paso a una nueva etnia malgache, los antemoro. Orígenes similares se les intuye a los Antesaraka y Antanosy, aunque nadie tiene ninguna certidumbre cuando se habla de Madagascar.

Chinos, indios y europeos Asimilados nunca aceptados

origen suahili reinaron hasta la llegada de la independencia, y aun siguen haciéndolo de manera simbólica en la actualidad.

Tanala y Zafimaniry Misteriosos y animistas Habitantes de la selva y de los montes, de origen incierto, sobre todo en el caso de los Tanala, de quien se dice que descienden de antiguos pigmeos. Esta tribu malgache respeta la selva por encima de todas las cosas y es la única etnia que Betsileo Campesino Betsileo con sombrero.

Niños antemoro Fotografía: Joan Biosca

Fotografía: Joan Biosca

en el poblado de Mangasiotra.

Niños Vezo Fotografía: ONT

Antakarana Llegados de las islas Los antiguos sultanes suahili de Zanzíbar y Lamu tenían a sus primos hermanos instalados en las costas del norte malgache, en Diego Suárez, donde diversas dinastías de reyes musulmanes de

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no realiza ni ha realizado nunca el celebre “retorno de los muertos”. Viven en las selvas del este, en el corredor del río Faraony y en las selvas de Ranomafana.

en las playas de Sarodrano.

Comunidades venidas de la región de Cantón en China hace decenas de anos, emigrantes indo paquistaníes que llegaron antes de la independencia de la India, europeos descendientes de los viejos colonos, aventureros e inversores recién llegados en las últimas décadas…Madagascar es tierra de inmigrantes y sigue acogiendo migraciones. Las comunidades asiáticas y europeas se dedican al comercio, transporte; servicios…y viven en paz y armonía con el resto de etnias que conforman este mosaico increíble de nombre Madagascar.

Costumbres de antaño Retorno de muertos y circuncisiones colectivas Entre las tradiciones malgaches destaca el llamado Famadiana o “retorno de los muertos”. Una curiosa ceremonia que con diferencias entre etnias, practican casi todas las tribus de la isla con menor o mayor intensidad. Los antepasados son sagrados para los malgaches, es por ello que una vez fallecidos se deja pasar un tiempo prudencial, 3, 5, 7 años, dependerá de la etnia de la familia, de los tabúes… hasta el momento de realizar esa ceremonia sagrada y festiva en la que se desentierra el cadáver, se le lava, se le cambia el lamba mena (sudario de seda natural), se le pasea por la población para que asista a las novedades acaecidas desde su marcha, se le presenta a los nuevos nacidos, se le cuentan las historias sucedidas, se sacrifica un cebú o varios, se baila se come se canta se ríe se bebe, sobre todo se bebe el licor local destilado a partir de cana de azúcar, un ron imbebible de nombre toka gasy, y se disfruta del retorno por unas horas del ser querido. Después, se le entierra de nuevo, en la misma tumba o en una de nueva, dependiendo de la tribu, y se le venera para siempre. Ha pasado al panteón de los difuntos antepasados. Es un ancestro, capacitado para comunicarse con la naturaleza, con Dios, un espíritu superior al que se le reza en silencio y con el que se habla, al que se le pide bendiciones. Todos los varones malgaches están circuncidados. Esta es una de las ceremonias de iniciación más importantes de la isla. Ninguna mujer malgache tomaría en serio a un compatriota que no estuviera circuncidado. Entre los 4 y los 7 años suelen practicarse las circuncisiones, que en las

ciudades empiezan a realizarse en los hospitales y en el campo se sigue haciendo de forma tradicional. Tradición importada no sabremos nunca de donde, la circuncisión está tan extendida en la isla, que todas las etnias y religiones de Madagascar la practican, cada uno a su manera, siempre en el caso masculino, jamás en la vertiente femenina. Una de las ceremonias mas curiosas se da lugar cada año en Mananjary en la costa este de la isla, donde se realizan espectaculares ceremonias de circuncisiones colectivas, acompañadas de cánticos, bailes, danzas tribales y momentos incomprensibles para los europeos, como cuando los abuelos o los padres de los recién circuncidados se comen los prepucios recién extirpados después de haberlos asado en una sartén. La gran isla posee gentes de distintos orígenes pero todos con un denominador común, la hospi-

Mujer sakalava Mujer sakalava de la isla de Nosy Be, maquillada con la máscara tradicional característica de las mujeres de las costas de Madagascar.

Fotografía: ONT

talidad, la sonrisa, las ganas de agradar al viajero recién llegado, que olvide que está lejos de su casa y que disfrute de su periplo por la isla continente. Y que luego, solo piense en regresar de nuevo y mil veces a Madagascar. II

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REPORTAJE PAISAJES MADAGASCAR

Paraísos lejanos Lugares para compartir

I

sla de Nosy Be. Los perfumes del Índico

La isla de los perfumes. Isla mayor, Nosy Be, la bienaventurada, la perla del Índico... Todos estos y más nombres se le han dado a la mayor de las islas malgaches. Nosy Be se sitúa al norte de la isla continente. Accesible en avión desde la capital, o en ferry desde el puerto de Ankify, Nosy Be atrae cada año un número mayor de turistas venidos de todos los rincones de Europa. Aun así, el lugar no se ha masificado ni ha perdido ni un ápice de sus atractivos. La isla posee varias playas imprescindibles de visitar, así como la interesante reserva natural de Lokobe. Además, Nosy Be es una isla muy poblada, con lo cual, el viajero nen una calidad de servicios y un encanto muy por encontrará ciudades como Hell Ville, en la que des- encima de sus económicas tarifas. tacan los coloristas mercados y su puerto. Punto de partida de cruceros en catamarán Diversas excursiohacia el archipiélago nes se pueden orgade las Mitsio o el archi-nizar desde cualquier piélago de las Radama. rincón de Nosy Be, Algunas de las playas más bellas Nosy Be posee una inya sea para navegar del planeta se ocultan en la isla de mejorable infraestruchasta alguna de las Madagascar y en los archipiélagos tura hotelera, desde pequeñas islas vecinas adyacentes. hoteles sencillos hasta (Nosy Komba, Nosy lujosos resorts. Descubrirlas no está alcance de Sakatia, Nosy Tanikely, Tsarabanjina, Nosy todos los viajeros. Ifaty, Anakao, Iranja,etc.), o bien para -Itampolo, ascender a la cima del Iavanono monte Passot, visitar Paisajes del los lagos sagrados o las extremo Sur destilerías del famoso Ifaty y Mangily. Su ylang-ylang local. nombre suena a turisNosy Be es tammo, pero todo depende bién un paraíso para los submarinistas y los pesde en que rincón de la larguísima playa nos alojecadores. La isla recibe cada temporada, cientos de mos. Hay hoteles para turistas y otros para viajeapasionados por estos deportes acuáticos. Nosy ros exclusivos. IndigoBe trabaja solamente con el Be dispone de la mayor oferta de alojamiento de hotel Les Dunes d’Ifaty, el mejor hotel del sur de todo Madagascar, algunos de sus hoteles, mantie-

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Vista aérea de la isla de Sainte Marie (Nosy Boraha) Fotografía: Princesses Bora

Madagascar y situado en una bella cala aislada del turismo y algo retirada del poblado de pescadores vezo de Mangily. Desde aquí es fácil salir a navegar en piraguas tradicionales de vela latina hasta la barrera de coral, declarada Reserva de la Biosfera por UNESCO, o pasear por el bosque de baobabs. Sin duda hay lugares irrepetibles en el Índico, donde la calma se combina fácilmente con la belleza de unas playas vírgenes e idílicas. Anakao es uno de esos lugares. Situado a unos 80 kilómetros al sur de Tulear y prácticamente inaccesible por tierra, Anakao es el santuario de los pescadores de la etnia vézo. Paraje ideal donde los haya para la práctica del submarinismo o la pesca deportiva, Anakao cuenta además con unas apacibles playas de arenas blancas y aguas transparentes en las que relajarse durante unos días. Cerca de Anakao, y accesible en tradicionales embarcaciones de los vézo, encontramos la sagrada isla de Nosy Ve, con una de las playas más bellas y solitarias de Madagascar. También desde Anakao se pueden organizar rutas o excursiones hasta las playas de Ambola o el Parque Natural del lago Tsimanampetsotsa, ya

Fotografía: Constance Tsarabanjina

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cerca de los paisajes desolados y dramáticamente bellos del extremo sur malgache. La playa de Itampolo pertenece a ese extremo sur desangrado en el que el tiempo no cuenta y al que solo llegan aquellos elegidos aventureros que puedan renunciar al confort durante unos días para atravesar en todoterreno el cono sur de la isla continente en un viaje cargado de anécdotas y de momentos irrepetibles y donde podrán deleitarse con las playas vírgenes de Itampolo y Lavanono.

Isla de nosy boraha (Sainte Marie) Refugio de ballenas y delfines Hay lugares que el viajero nunca debe perderse. Si el paraíso existe, puede que se encuentre en algún rincón de la isla de Saint Marie, llamada por los malgaches Nosy Boraha. Situada en la costa noreste de Madagascar, esta alargada isla posee algunas de las playas más bellas del océano Índico. En Nosy Boraha el viajero encontrará además múltiples ofertas y posibilidades alojamiento balneario, además de excelentes clubs de buceo y agencias especializadas en la organización y práctica de deportes acuáticos. donde el tiempo no existe. Pero Saint Marie es importante también por la existencia de las ballenas. Entre los meses de Mayo y Septiembre, las migraciones de cetáceos que buscan el refugio natural del canal de Nosy Boraha, permiten al viajero el placer indescriptible de avistar las grandes familias de ballenas con relativa facilidad.

La isla se divide en varias zonas, con diferencias paisajísticas y climatológicas, aunque el clima templado y agradable impera en casi toda la isla. La ciudad de Ambodifotrata se ha convertido en el centro cultural, comercial y de ocio de la isla. Nosy Boraha forma parte de un pequeño archipiélago que está compuesto por otras pequeñas islas, entre las que destaca la île aux nattes, donde se encuentran algunas de las playas más agradables de la zona. Se puede acceder a Saint Marie, bien en vuelos domésticos de Air Madagascar desde Antananarivo, o bien navegando desde la ciudad de Soiaerana Ivongo. La isla de Saint Marie se ha convertido en un excelente lugar de recreo y descanso después de los circuitos de aventura y expediciones por la isla continente.

Anjajavy La península de los elegidos Situado en la costa oeste de Madagascar, a 120 km al norte de Mahajanga Majunga), el pequeño enclave de Anjajavy es uno de los últimos paraísos vírgenes e inexplorados del planeta. Aislado de la civilización, Anjajavy posee pequeñas playas de arenas blancas con aguas turquesas y cocoteros. Además, en sus playas encontramos uno de los hoteles más lujosos y exclusivos de la isla continente, perteneciente a la cadena Relais Chateaux. Anjajavy está situado en una reserva de 450 hectáreas que representan 4 tipos distintos de pai-

Isla de Tsarabanjina, norte de Madagascar.

Fotografía: Anjajavy Realis Chateaux

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saje: Bosque seco que acoge palisandros, baobabs y otras espécies endémicas; un manglar de más de 200 km.; Tsingys; Playas de fina arena blanca La reserva dispone de una flora endémica de extrema riqueza y es el refugio de numerosas especies de lémures y reptiles. Anjajavy es miembro de la reputada marca Relais & Chateaux y está clasificado según normas internacionales como un 4 estrellas superior, aunque deberíamos considerarlo un 5 estrellas. Se trata sin duda del más exclusivo hotel de la isla de Madagascar y producto estrella de los programas de la exclusiva marca de INDIGO BE, Secrets de Madagascar, especializada en viajes Top Class. El hotel dispone de 25 villas construidas en madera noble de palisandro y orientadas hacia la playa, todas ellas perfectamente equipadas. Disponemos también de un servicio de avioneta privada desde Antananarivo o Nosy Be hasta el aeródromo privado de Anjajavy.

MADAGASCAR ... tierra de mezclas, de olor a vainilla, de paisajes de cuento, de árboles imposibles, de animales únicos, de tabúes y tradición. Madagascar una isla con un gran secreto.

Safari ballenas Madagascar es uno de esos lugares donde el viajero nunca termina de sorprenderse. Observar a las ballenas desde cerca es uno de los privilegios a los que tendrá acceso el viajero que se deje seducir por la isla continente. Entre los meses de junio y septiembre, las ballenas “jorobadas” pasan por las costas malgaches. La mayoría de estos mamíferos marinos migran desde la Antartida buscando el clima más templado de las aguas del canal de Mozambique o el refugio natural del canal de Nosy Boraha. Para observar las ballenas debe tenerse en cuenta que esto cetáceos suelen desplazarse en grupos de entre 2 y 3 ejemplares, aunque pueden encontrarse familias de hasta 7 individuos nadando a cierta distancia. La mayor parte de las ballenas malgaches pueden nadar a una velocidad de hasta 10 nudos/hora, aunque lo normal es que se desplacen a una media de 4 nudos la hora. Se pueden avistar ballenas en distintos puntos de las costas de Madagascar, aunque destacan especialmente las costas de St. Marie (Nosy Boraha), las aguas de Anakao, Ifaty e incluso la isla de Nosy Be. La isla de Nosy Boraha se ha especializado en los safaris ballenas, así como las playas de Anakao. Desde ambos puntos (uno en el canal de Nosy Boraha y el segundo en el canal de Mozambique), Indigo Be organiza exclusivas excursiones en barco para observar estos cetáceos. II

RUTAS TERRES LLUNYANES Terres Malgasy (21 días) Ruta propia Terres Llunyanes. Salidas en grupo en Julio, Agosto y Septiembre con guía de Terres Llunyanes.

OTRAS RUTAS TERRES LLUNYANES Madagascar Insólito (22 días) Expedición Madagascar (28 días) Isla de Contrastes (15 días) ESPECIAL SEMANA SANTA 2009 Otras rutas de Terres Llunyanes por Madagascar y el resto de ÁFRICA, ASIA Y AMÉRICA. Conócelas todas en la web:

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Por Jaume Gaxas* REPORTAJE GASTRONOMÍA

Sabores del Índico La mesa de los Dioses

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ace ahora aproximadamente dos mil años, tan sólo lemures y camaleones habitaban la isla continente. Esa es al menos la teoría del noventa por ciento de historiadores y antropólogos. Diversas y continuas migraciones poblaron en varias fases la isla. Puebos venidos siempre por mar, como los merina y betsileo que llegaron los primeros desde la isla de Malasia e Indonesia. Los sakalava, antandroy, bara, vezo...que vinieron de diversas regiones del continente africano. Y pueblos llegados de las costas de Arabia, de las islas Comores, de las islas shawili, de India, de China, de Europa... Todo ello ha dado lugar a una gastronomía rica, variada y extremadamente caprichosa.

Aunque la base alimenticia de la mayoría de los malgaches es el arroz, no hay que incurrir en el error que la cocina de Madagascar es insulsa, ni mucho menos repetitiva. Los productos naturales son de primera calidad, verduras, hortalizas,mandioca, frutas tropicales y de temporada, carnes de bovino, cerdo, aves, pescados y mariscos... Todo ello aderezado por especias traídas de Asia, de Oriente, de África, de las islas del Indico, sin olvidar las influencias de la cocina china (misaos, sopas, tsatsiou...) o de la indo-paquistaní (sambosas, nems, etc.) No hay que olvidar que en cualquier mesa malgache existirá siempre el arroz que hace a las veces del pan y el alimento principal.

Fotografía: Dunes D’Ifaty

ALGUNOS PLATOS IMPRESCINDIBLES A TENER EN CUENTA: Romazava Mezcla de varios tipos de breds mafana (algo similar a las acelgas) y caldo a base de carne de cebú, pollo o cualquier otro tipo de vianda y el inefable arroz . El plato nacional malgache. Ravitoto Mandioca pilada y carne de cerdo cocida mezclado todo ello con arroz. Hena Kisoa Tsaramaso Judías blancas con carne de cerdo y arroz.

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Akoho Ritra Pollo frito y especiado mezclado con arroz. UN REPORTAJE DE...

Pavo a la malgache Pavo con salsa preparada a base de especias y legumbres mezclado con arroz. Anguila con cerdo Anguila con arroz y cerdo asado.

Jaume Gaxas estuvo viajando por los desiertos y montes de Marruecos y por el continente americano, antes de desembarcar en Madagascar y convertirse en Director de Programación de IndigoBe. Es además guía y especialista en los circuitos de naturaleza.

Fotografía: Boraha

IndigoBe

Fotografía: Boraha

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Por Sylvia Pallarès * REPORTAJE COMPRAS

De shopping en Madagascar De lo humano y lo divino

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ierra de emigrantes, de marineros y mercaderes, Madagascar es siempre víctima o más bien heredera de su mestizaje. Eso se refleja en su arquitectura, en los rasgos raciales de sus etnias, en su rica y variada gastronomía, en sus elaboradas artes... Mucho se ha hablado de la artesanía malgache, pero entre los productos elaborados para el disfrute de los turistas y las verdaderas artes de la isla continente dista un abismo. En la artesanía malgache destacan los productos trabajados en distintas clases de madera; máscaras, figuras, recipientes, muebles, instrumentos musicales... Luego, claro está, hay que saber seleccionar... También los productos elaborados a partir de la piel o el cuerno de cebú, así como la marroquinería a partir de piel de cocodrilo. Las colchas, edredones, mantelerías, lambas oany (similares a los batiks africanos), son también fáciles de encontrar en los mercados populares y tiendas de artesanía de todo el país. Hay talleres de artesanos donde podemos ver a los ebanistas o a las bordadoras trabajando, pero sobre todo si deseamos conocer en persona

a los verdaderos artistas de la madera hay que penetrar a pie en el corazón del país Zafimaniry, última etnia animista de la isla y donde viven estos ebanistas aislados en medio de unas inaccesibles montañas que la UNESCO ha declarado Patrimonio Oral de la Humanidad. IndigoBe es la única agencia de viajes capacitada para llevar al viajero hasta los más ocultos y remotos poblados de la región Zafimaniry, puesto que algunos de sus fundadores fueron los primeros blancos en llegar a algunos de los últimos poblados perdidos en el corazón de la selva, a varios días de marcha de la civilización. Las conchas y caracolas marinas son también interesantes y pueden encontrarse con facilidad en el “marché de coquillages” deTulear, aunque hay que saber muy bien qué se puede comprar y qué no, puesto que de lo contrario tendremos problemas en la frontera. Si contamos con un buen guía a nuestro lado, sabrá informarnos, aconsejarnos y en un último término, ayudarnos. No cometamos por nada del mundo imprudencias, pues bien sabido es el caso de una pareja de españoles que pasaron varios meses en la cárcel malgache al ser descubiertos intentando abandonar el país con una serie de crías de tortugas

Fotografía: Jordi Garcia

Los mercados de Antananarivo son el lugar ideal para intercambiar experiencias, regateos y buen humor.

UN REPORTAJE DE... Sylvia Pallarès es fotógrafo y ha viajado por numerosos países, asentándose finalmente en Madagascar donde fue una de las fundadoras de IndigoBe y actualmente dirige la agencia en Antananarivo.

P. 52 De Shopping en Madagascar II MADAGASCAR IndigoBe

Fotografía: Joan Biosca

IndigoBe P. 53 magazine


MADAGASCAR Joyerías El Barrio de Ambatonakanga, no está lejos del anterior y destaca por el gran número de joyerías, destacando entre ellas Vendome, donde podemos encontrar todo tipo de piedras preciosas de la isla, talladas o montadas en joyas, a precios mucho más económicos que en Europa. Música Si nos ha gustado la música malgache que escuchamos durante nuestro viaje no hay que dejar de buscar los últimos CD o DVD de los artistas de moda y los cantantes de siempre, como Mahavelo, Kalema, Tsiliva, Jerry Marcos, Lôla, Mima, Melky... Otros barrios donde poder pasear yendo de tiendas es el colorista barrio indio de Tsaralalana o el llamado Chinatown de Behorika, ambos son los emporios comerciales de las poderosas y trabajadoras comunidades china e indopaquistaní que llegaron a la isla hace generaciones y que se han convertido en una parte muy importante de la economía malgache. Fotografía: Princesses Bora

terrestres del sur de la isla. Su agencia española, poco profesional o descuidada, no les aconsejó bien ni les supo ayudar en último instante. Si deseamos comprar el célebre “papel antemoro”, lo mejor es hacerlo en la propia fábrica de Ambalavao, único lugar donde se fabrica este papel de la misma manera tradicional a cómo lo hacían los marineros árabes que lo introdujeron en la isla en el siglo XVI para transmitirse el sagrado Corán de padres a hijos. También en Ambalavao, junto a la fábrica del papel, podemos observar como se intenta recuperar el tejido de seda natural salvaje, y proveernos de bellos y elegantes echarpes, fulares, etc.

De compras en la capital Para un viajero que desee deleitarse con una o varias tardes de shopping en Madagascar no hay nada como los barrios comerciales del centro de la capital, Antananarivo. El Barrio de Isoraka Se trata del barrio chic de la ciudad y donde se encuentran los mejores restaurantes y algunos de los hoteles y tiendas de moda, así como diversos locales para tomar una copa antes o después de la cena.

En Isoraka podemos encontrar:

Los productos naturales

Productos Naturales La isla de las especias. Vainilla, chocolate, café, curry, pimienta, ron, ylang ylang, aloe... La mejor vainilla del mundo, el café silvestre, un afamado cacao cortejado incluso por los exigentes chocolateros belgas, las variedades de pimienta de sabores más intensos de todo el océano Indico, el original té de Sahambavy, la única plantación de la isla... Todos estos productos de gran calidad se pueden encontrar en las refinadas tiendas de Isoraka, como Bio Aroma (perfume, aceites esenciales, jabones, cremas, cosméticos...), Taf Gourmet (gastronomía y especias de calidad), Chocolatería Robert (chocolates y bombones) , Hediard (tienda para sibaritas), Epices... o en los mercados de Analakely, Andravohangy o Koma Zoma.

cosméticos, especias, sales, aceites de masaje…Toda una amplia gama de productos BIO, fácilmente abordables en las tiendas de la capital y a precios mucho más económicos que en Europa.

Artesanía de calidad También en el centro podemos encontrar tiendas de artesanía de calidad, galerías de arte como Fusion, Roses et Baobabs... La confección de estilo y gusto europeo pero made in Madagascar está representada por las marcas Maki, Baobab, Carambole, Kamaleon, Tsihinaka, Black Wear, Fosa...

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Un buen lugar para terminar con las compras de una sola vez, es el Gran Mercado de artesanía de la Digue. Situado no lejos del aeropuerto de Antananarivo, es la más grande feria de arte malgache de la isla. Aquí podemos encontrara todos los productos que habremos visto durante el viaje. No hay que olvidar la buena costumbre del regateo, pues para el comerciante malgache es un juego, un placer y un honor el intercambiar precios, sonrisas y un poco de conversación con el viajero. Un buen sitio para terminar con risas y agradables recuerdos un viaje por la isla continente. II

Fotografía: Dunes

REINA DEL INDICO

Viajar a un paraíso desconocido todavía es posible... Caminar por aaisajes que evocan al continente australiano, a las grandes extensiones africanas, a las islas de blancas arenas del caribe... Un patrimonio arquitectónico único y extraño en África. No tan solo en su capital, si no en las pequeñas poblaciones y ciudades a lo largo del país. Una fauna y flora única; al alcance de todo viajero; lemures, camaleones, insectos, serpientes, mariposas gigantes, variedad de pájaros… todos ellos sorprendentes; tanto o mas que los bosques de Baobabs, las grandes reservas de la biosfera, de bosques primarios, de selvas tropicales, los bosques de bambú, palmerales en la costa… Arrozales, plantaciones de vainilla, canela, pimienta, te… configuran el paisaje de los campos malgaches. La herencia cultural Indonesia, europea y africana: animista, musulmana y católica, Los coloridos mercados despertarán todos nuestros sentidos; disfrutar de una población siempre risueña; amable y encantadora. … Todo eso es Madagascar. Un recorrido donde la variedad i la sorpresa están asegurados. Todo un mundo espera en la isla reina del Índico...

¿Te atreves?

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REPORTAJE LUNAS DE MIEL MADAGASCAR

Enamórate en el Índico Lunas de miel de ensueño en el Hemisferio Sur Siempre hemos soñado con una luna de miel inolvidable en el Paraíso. Y los paraísos escondidos existen todavía. Tan sólo hay que saber encontrarlos y luego permanecer durante un tiempo en ellos, en compañía de la persona amada. Las tendencias cambian en este siglo XXI, los viajeros son ahora distintos, más cultos, más viajados...y sus necesidades van mucho más lejos de unos días de sol y playa en un rincón de Paraíso. Las inquietudes de este nuevo viajero le llevan a plantearse su luna de miel como algo enri-

quecedor e inolvidable, un viaje interactivo, donde los recién casados participan en cuerpo y mente realizando actividades y descubriendo un país que esconde tesoros y sorpresas insospechadas. Para terminar después en esos paraísos no hollados por el turismo de masas donde el viajero se sentirá el más privilegiado de los mortales. Un viaje de novios de lujo, una luna de miel de ensueño, un periplo original del que guardaremos recuerdos durante toda la vida. Madagascar empieza a ser conocida entre los recién casados españoles. IndigoBe dispone de una marca de nombre Secrets de Madagascar, especializada en los viajes exclusivos, Top Class, lunas de miel... Los viajes de novios más demandados en la actualidad combinan un pequeño circuito de entre 7 y 10 días, en el que se mezclan trekking, aventura, navegación en canoa, parques nacionales, hoteles con encanto y actividades especiales; con un final de ensueño en una de las idílicas playas de Anjajavy, Anakao, Ifaty, las costas de Sainte Marie, o la isla de Nosy Be. O bien, terminar con un crucero privado en catamarán de lujo por las idílicas islas Radama o las Mitsio. Paseos a caballo, sesiones de SPA, regalos sorpresas, cenas especiales en los lugares más románticos, actuaciones musicales, traslados en avionetas privadas, detalles que jamás olvidaremos. Todo es posible en Madagascar, la isla desprende magia y encanto, luego, el romanticismo llegará de la mano de las propias parejas de enamorados y de todo el equipo de IndigoBe volcado en que nuestro lema para las lunas de miel siga siempre vigente... Enamórate en el Indico... Isla de Madagascar, Hemisferio Sur

Fotografía: Lola Molero

P. 56 Enamórate el Índico II MADAGASCAR IndigoBe

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Fotografía: Constance Lodge

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REPORTAJE TURISMO EN FAMILIAMADAGASCAR

Madagascar con niños

Honeymoon Especial luna de miel

La isla continente ofrece mil y una posibilidades para viajar ya sea en familia o con niños de cualquier edad. Un viaje por Madagascar acompañados por los más pequeños de la casa es algo que ningún padre ni madre olvidarán en la vida. Las emociones de los más jóvenes están a flor de piel, cuando ven el primer lemur, cuando se deleitan navegando un canal o un río en canoa, cuando hacen amistad con un porteador durante un trekking por las montañas o los parques naturales de la isla, cuando regatean a su manera en un mercado, cuando juegan con un niño que no habla su idioma y sin embargo se entienden... No hay mayor placer para un guía, créanme, esto se lo aseguro que acompañar un grupo de

viajeros en el que viaje alguna familia o niños todavía en edad de sorprenderse y sorprender al resto. El viaje es enriquecedor, para ellos, para el resto del grupo, para sus padres, para los locales, para el propio guía... He tenido el honor y el placer de acompañar diversos grupos en los que había niños, y puedo asegurar que de todos ellos guardo magníficos recuerdos, y creo que también ellos se acordarán toda su vida de su viaje a Madagascar. Hay lugares interesantes para viajar con niños. La edad ideal para que viajen a Madagascar empieza a partir de los 7 años. Más pequeños los

Fotografía: Luis Calabia

Fotografía: Luis Calabia

hemos tenido también, pero disfrutan menos el viaje. Un circuito ideal para realizar con niños son los programas de salidas especiales “Descubre Madagascar”, “Madagascar Insólito” y “Aventura Malgache”, este último circuito con niños a partir de 10 años. Uno de los lugares preferidos por los más pequeños son los poblados Zafimaniry, la navegación por el Canal de Pangalanes en canoas tradicionales antemoro, la reserva de Anja, los parques naturales de Isalo, Andasibe... los safaris para avistar ballenas en Sainte Marie, Ifaty o Anakao, el recorrido en el mítico tren de la selva... Como dice un viejo proverbio de una de las etnias del sur de Madagascar, antiguos pastores nómadas, “no es bueno viajar solo, solamente se disfruta el viaje en familia”. II

Los niños disfrutan su viaje de una manera distinta que los adultos, pero viven sus sensaciones y experiencias con una mirada inocente y abierta que habrá de llevarles a recordar su viaje mientras vivan. La piscina natural de Isalo es uno de los lugares preferidos por los viajeros más jóvenes.

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Fotografía: Luis Calabia

Madagascar ... no hay otra tierra igual. Arrozales, impresionantes paisajes de plantaciones de te, jardines de rocas escarpadas y puentes colgantes sobre precipicios inacabables, avenidas custodiadas por enormes baobabs, animales salidos de otros tiempos, aguas de color turquesa y playas de fina arena donde relajarse... Más que un sueño una tentación...

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Por Gerald Blariaux * REPORTAJE DIVING MADAGASCAR

Buceo en el Paraíso Sumérgete en las aguas del jardín del edén

de peces, mantas, tiburones y donde a las ballenas jorobadas les gusta asentarse durante las migraciones hivernales del Hemisferio Sur. El arco de Sakatia es otra joya, cerca de la pequeña isla del mismo nombre, afamada por sus esplendidos gastrins y excelente coral, inmersiones de entre 12 y 25 metros de profundidad. Cruceros en los archipiélagos de Mitsio y Radama Desde Nosy Be y sus islas podemos salir en cruceros privados de entre 3 y 10 días que nos permitirán sumergirnos en los rincones más espectaculares del océano y descubrir sus fondos marinos

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osy Be es un oasis lujuriante situado en medio de un mar de colores turquesa, al noreste de la gran isla de Madagascar. Durante todo el año el clima es agradable y con una temperatura del agua entre los 25 y 28 grados centrígadros. Las inmersiones en Nosy Be y sus islas vecinas se pueden practicar durante todo el año y van de 0 a 100, según el nivel de los submarinistas.

Nosy Tany Kely Reserva natural submarina en la que podremos practicar inmersiones de 5 a 22 metros, a lo largo de una maravillosa barrera de coral en la que abundan fusileros, nu8dibranchis, gastrins, tortugas marinas, meros, peces león, charangas, barracudas y cientos de especies marinas algunas de ellas endémicas del océano Índico. Uno de los lugares a destacar para practicar submarinismo es el llamado Banc Zorro, en el que se realizan inmersiones de entre 18 y 25 metros de profundidad y donde encontramos fácilemente patatus de coral y gorrones. Mantas Punto es un banco de arena trufado de patatus de coral plagados de distintas especies

realizando un máximo de 3 inmersiones diarias en las cuales destacarán la observación de especies como nudibranches, peces tropicales, ballenas y tiburones. Mitsio son pequeños islotes con paredes subacuáticas cubiertas de pólipos y bancos de fusileros que bailan con las corrientes. Las inmersiones en esta zona destacan por la posibilidad de realizar atractivos buceos nocturnos junto a barracudas, thazards, rayas y tiburones. En las Mitsio destaca la salvaje playa de la isla de Tsarabanjina donde se pueden realizar inmersiones de entre 5 y 25 metros de profundidad. Por el contrario en el archipiélago de las Radama la mayoría de inmersiones se realizan en las playas , en las planicies coralinas que rodean el Canal de Mozambique en el norte de las islas. Posibilidad de descubrir tiburones, tombants adornados de gorrones, rayas y charangas. Printon Gabriel es el lugar más apreciado por los tiburones de punta blanca para su descanso, inmersiones de 25 metros de profundidad nos harán descubrir rayas pasticadas y fondos espectaculares. Paul Wall, es una pared de entre 12 y 60 metros de profundidad en la que abundan charangas, meros, rayas y atunes. En Greg Wall las inmersiones van desde los 12 a los 50 metros y la existencia de gorrones gigantes, tombants y fondos coralinos culminados por una gruta en chimenea nos harán descubrir uno de los mejores lugares para el buceo. Si realizamos un crucero en las Radama, llegaremos a las playas salvajes de Iranja, Kalakajoro y Nosy Antemoro. Cualquiera que sea la zona de Nosy Be y sus islas en la que se realicen las inmersiones, los buceadores quedarán embrujados por la diversidad de los fondos marinos y la facilidad de avistamiento de especies acuáticas endémicas del Índico. II

Un crucero de buceo en las aguas de los archipiélagos del norte de Madagascar es una experiencia única para los amantes de los fondos marinos.

UN REPORTAJE DE... Gerald Blariaux es monitor de buceo afincado en Nosy Be desde hace décadas. Él y su pareja, Ruth, son los responsables de la división de buceo de IndigoBe y disponen para ello de preparadas embarcaciones, así como todos los materiales adecuados para inmersiones y cruceros de buceo. Fotografía: Constance Lodge

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Fotografía: Gerald Blariaux

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REPORTAJE SECRETS DE MADAGASCAR MADAGASCAR

Secrets de Madagascar Exclusividad, estilo, lujo indescriptible sensación de haber participado por -unos momentos del mas magnifico de los sueños. Al principio no había nada. Luego, el silencio. Los paraísos no nacen ni Hoteles con encanto… mueren…Se crean…Se descubren… Secrets propone siempre los mejores hoteles Se recuerdan…Isla de Madagascar, en los puntos más exclusivos y originales de la Hemisferio Sur. isla continente y sus archipiélagos desconocidos, como la bahía de Anjajavy, las islas de TsarabanDéjame mostrarte algo verdaderajina, Iranja, Nosy Be, Nosy Komba o Sainte Mamente hermoso. Descubre los rie. Además, procuramos en todos los casos los secretos de la última frontera. mejores servicios terrestres en nuestros circuitos, “Tonga soa eto Madagasikara”: Bienvenidos a Madagascar. --

las rutas mas interesantes, los mejores vehículos ultimo modelo, los mas guías experimentados de habla hispana, cenas especiales en encantadores restaurantes de otra época, exclusivos traslados en avionetas privadas, cruceros singulares en catamaranes de lujo, estancias en paradisíacas islas hoteles; desconocidos resorts y lodges al alcance de muy pocos viajeros… Los últimos secretos de Madagascar… Todo un mundo creado para satisfacer a los clientes más exigentes. Secrets son simplemente sensaciones, perfumes del Índico: una nueva forma de descubrir Madagascar, un estilo de vida.

Un equipo integrado por mas de una decena de personas repartidas por la isla continente y sus archipiélagos, velan por el buen funcionamiento de la marca Secrets consiguiendo siempre que el viajero se marche con la irrepetible sensación de haber vivido durante unos días un indescriptible sueno. Y que luego, siempre piense en regresar. Todos los servicios ofrecidos por la marca Secrets están personalizados y llevan el sello de calidad inherente a todos los productos de IndigoBe, para que nuestro cliente se sienta en todo momento, un viajero distinto realizando un viaje exclusivo en uno de los últimos paraísos del planeta Tierra.

Secrets de Madagascar Secrets de Madagascar es una marca exclusiva del turoperador IndigoBe, especializada en diseñar sueños, únicamente valorados por los últimos sibaritas. La marca Secrets se ocupa en exclusiva de una división de IndigoBe, centrada en viajes de lujo, circuitos VIP’S, lunas de miel de ensueño, incentivos…

Un viaje de lujo… o un lujo de viaje… Es tiempo de viajar. Isla de Madagascar, Hemisferio Sur II

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os paraísos ocultos existen todavía, aunque estén solamente al alcance de unos pocos afortunados. La exclusividad tiene su precio, el estilo propio a la hora de viajar diferencia a los viajeros del nuevo milenio. Recuperar la originalidad es el sello de Secrets, una marca creada por IndigoBe y dirigida a todas aquellas personas que mantienen el gusto por lo exquisito, la singularidad, el estilo propio. Viajes seleccionados para viajeros elegidos.

La aventura de ser diferente Siglo XXI…nueva era…tecnología punta, modernas comunicaciones, viajes relámpago, globalización… falta de sueños…masificación de ciertas regiones del mundo…uniformidad… Hoy en día esta todo prácticamente inventado. Inventar el viaje reinventandose a uno mismo ; ese es el reto del viajero moderno. Un viaje con Secrets es siempre diferente. Lo importante ahora es el camino recorrido, la manera de llegar a ese punto prometido, ese destino sonado donde el tiempo no existe y los sonidos nos transportan a otros mundos, siendo unos días mas viejos y decenas de años mas sabios, y con la

Fotografía: Dunes Ifaty

P. 62 Secrets de Madagascar II MADAGASCAR IndigoBe Fotografía: Tsarabanjina

IndigoBe

Fotografía: Princesses Bora

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REPORTAJE ALOJAMIENTO MADAGASCAR

MADA Hoteles El encanto de la diferencia

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n destino a la altura de las expectativas del viajero del siglo XXI debe contar con una adecuada infraestructura hotelera. Madagascar no es una excepción en ese sentido, y aunque la oferta hotelera de la isla no puede considerarse de “lujo asiático”, si que supera en personalidad, estilo propio, exclusividad y detalles al resto de destinos turísticos competidores. En la isla continente los hoteles no se valoran por su categoría y supuesto lujo sino por el encanto inherente, el servicio cuidado y los entornos naturales dónde se ubican. Detrás de todo gran hotel hay una bella historia qué contar, hay una leyenda, hay magia. Bienvenidos a la exclusividad de un destino nuevo, de paisajes vírgenes; un país natural, auténtico y poco hollado por el turismo de masas. En cuanto a hoteles, la variedad está a la orden del día en Madagascar. Existen innumerables tipos de alojamiento en la isla, pero no todos tienen la exclusividad que demanda el viajero de IndigoBe.

Ecolodges y lodges con encanto Este tipo de hoteles son los preferidos por el equipo de IndigoBe a la hora de elegir alojamientos y la experiencia nos ha dado la razón cuando observamos que el 90% de los clientes volaran de manera muy especial la elección de este tipo de establecimientos. Son hoteles situados en lugares de ensueño, parajes naturales, hoteles gestionados de manera familiar, donde el cliente se siente todo el tiempo arropado por todo el equipo, hoteles con encanto, con bellas historias escondidas detrás de sus construcciones con estilo propio.

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Fotografía: Princesses Bora

Ecolodge Sous Le Soleil de Mada (Ambalandingana , País Zafimaniry) Jean Marc y Brigitte decidieron un día dejar sus sosegadas vidas en la costa azul francesa para lanzarse a la aventura de dar la vuelta al mundo. Compraron un billete para Antananarivo y luego bajaron hasta Ambositra. Allí oyeron hablar del País Zafimaniry, compraron una colina, edificaron un imposible Ecolodge al estilo zafimaniry y aquí se quedaron. Este simpático Ecolodge está ubicado en el corazón de la región animista zafimaniry y está compuesto por una decena de bungalows construidos por artesanos ebanistas zafimaniry utilizando maderas renovables como el eucaliptus. El complejo es un oasis en medio del desierto. Desde allí, IndigoBe inicia y prepara sus trekking por el país zafimaniry. Excelente restaurante donde la

Foto superior:

Princesses Bora Lodge. Executive Beach Villa Foto derecha:

Anjajavy Relais Chateaux

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especialidad son los cangrejos de río. Por la noche, risas y anécdotas garantizadas alrededor de la chimenea del gran salón restaurante. Ambiente familiar. Nature Lodge (Parque Nacional de la Montaña de Ambre, Norte de Madagascar) Situado en lo alto de una colina, en medio del Parque Nacional de la Montaña de Ambre, con unas magníficas vistas sobre la bahía y el cabo de Ambre, este Ecolodge posee bungalows excelentemente equipados, así como un exquisito restaurante. El entorno es de ensueño.

Le Lac Hotel Sahambavy Fianarantsoa

Tsara Camp Ecolodge (Parque Nacional de Andrigitra, Centro de Madagascar) Recuperar el placer de los antiguos campsites africanos es posible pernoctando en las encantadoras tiendas del lodge de Tsara Camp (campamento bonito en lengua malgache). Se trata de otro de los ecolodges propiedad de la alemana

Sonja, especialista en dotar a sus hoteles de todos los detalles imaginables. Las tiendas del Tsara Camp se encuentran situadas a los pies del Tsaranoro, en medio del valle de Sohambo y rodeados por los picos más altos de la cordillera del parque Nacional de Andrigitra. Un lugar de ensueño que difícilmente olvidaremos. Le Jardin de Roy / Le Relais de la Reine (Parque Nacional de Isalo, Sur de Madagascar) Dos hoteles en un mismo complejo hotelero y propiedad de la misma familia. Dos instituciones en medio del Parque Nacional de Isalo. Dotados de todo el encanto, lujo y confort de los hoteles de categoría alta, el Jardin de Roy y el relais de la Reine son dos de los mejores hoteles del sur de Madagascar. Orchidee Lodge (Parque Nacional del Tsingy de Bemaraha, Oeste de Madagascar) Nuevo, bien equipado, en medio de un paisaje de película. Bungalows elegantes, confortables, acogedores. Uno de los mejores restaurantes del oeste de la isla continente. El mérito es haber conseguido tal nivel en una de las zonas más aisladas de Madagascar. Site Eullophiela Lodge (Parque Nacional de Andasibe Mantadia, Este de Madagascar) Otra perla, desconocido, poco hollado por el turismo de masas, sin duda el mejor hotel de Andasibe, aunque no aparezca en las guías. Reservado a los privilegiados que elijan viajar con gente que conoce bien el terreno. Eullophiella está situado en medio de un impresionante jardín botánico, en plena naturaleza, rodeado de reservas privadas en las que podemos realizar tanto salidas nocturnas como diurnas para explorar los bosques húmedos y observar especies de fauna y flora original y endémica. Los bungalows son espaciosos, bien terminados y el restaurante es decididamente estupendo. Le Lac Hotel (Plantaciones de té de Sahambavy – Fianarantsoa) Otro de los hoteles con encanto, situado a orillas de un agradable lago, cuenta con bungalows sobre pilotes sobre las aguas del lago. Trato agradable por parte de todo el equipo y buen restaurante. Uno de nuestros preferidos.

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Hoteles de playa Son aquellos hoteles balnearios que se hallan en medio de maravillosas playas de arenas níveas y aguas turquesas. Son lugares santuario, privados, tranquilos, ideales para terminar un circuito de aventura con unos merecidos días de reposo. Baboo Village (Ile Aux Nattes, Isla de Sainte Marie, Este de Madagascar) Uno de nuestros preferidos. Situado en la paradisiaca isla de los náufragos. Sencillo, cálido, agradable, con encanto. Les Dunes d’Ifaty (Ifaty, Mangily, Sur de Madagascar) El mejor hotel del sur de Madagascar, con diferencia. Recientemente inaugurado, este resort de playa posee habitaciones con todo tipo de detalle y confort, así como un excelente restaurante y piscina. Es un hotel de propiedad mauriciana, así que el gusto y el saber hacer de los hoteleros de Isla Mauricio se deja ver enseguida en los detalles y sobre todo en la restauración. Una de las mejores mesas de la isla. Le Palissandre Cote Ouest (Morondava, Oeste de Madagascar) Otra novedad de este año. Hotel de categoría alta de la misma cadena que regenta un hotel similar en la capital. Bungalows bellos y bien dispuestos en la playa de Morondava. Un tranquilo y acogedor SPA completa el complejo.

Fotografía: Pavillon Emyrne

Top class hoteles Urban hoteles Hoteles de ciudad. Con encanto, antiguos palacios cargados de historia y reconvertidos en “hoteles de charme”. Le Pavillon de l’Emyrne (Antananarivo) La joya de la capital y nuestro hotel preferido. El verdadero hotel de charme. Situado en el residencial y chic barrio de Isoraka, en pleno corazón de Antananarivo y cerca de todo, este hotel ocupa un antiguo palacio. Se trata de una joya de la decoración, el confort y el buen gusto. Uno se siente en un sueño.

El refinamiento y la exclusividad de los paraísos malgaches. Un lujo al alcance de unos pocos privilegiados. Los hoteles que esconden los secretos mejor guardados de la isla continente.

Foto 1:

Ecolodge Sous Le Soleil de Mada Foto 2:

Salón antiguo

Anjajavy Relais Chateaux (Bahía de Anjajavy, Norte de Madagascar) Iranja Lodge (Isla de Iranja, Archipiélago de las Radames, Norte de Madagascar) Amarina Resort (Playas de Ampepharoa, Isla de Nosy Be, Norte de Madagascar) Princesse Bora Lodge (Nosy Boraha, Isla de Sainte Marie, Este de Madagascar). II

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Por Joan Biosca* REPORTAJE AVENTURA MADAGASCAR

Aventura Malgache Paseando por Madagascar

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urante el verano de 2008, el fotoperiodista Joan Biosca se decidió a “trabajar” como guía de viajes para obtener nuevas experiencias – fuente de inspiraciones futuras – y sobre todo, para ayudar a los viejos amigos de siempre. Gracias Joan, por haber venido cuando hacías falta y por haber conseguido marcharte de una pieza.

cháchara, he dejado que mis ojos quedasen atrapados en “El corazón de las Tinieblas” mientras mi subconsciente quedaba envuelto en un agradable duerme vela que apenas ha conseguido alejar de mí la sensación de que me sobraban 40 centímetros de piernas para evitar el respaldo del asiendo delantero.

Día 2: Antananarivo Día 1: Paris-Antananarivo Salida desde el Aeropuerto de París Charles de Gaulle. Vuelo de Air Madagascar (Boeing 767-300) a las 16:55h. (Duración del vuelo 11 h.)

Air France me ha llevado hasta París en un avión. Air Madagascar me ha trasladado desde París hasta Antananarivo durante once horas. Once largas y tediosas horas encastrado entre la ventanilla del avión y una señora belga de 1,90 m. de altura -por otros 1,90 m. de anchura- que no ha parado de hablarme del viaje que había planeado hacer por Madagascar con un grupo de amigos, hasta que le he explicado que sufría una infección de oídos y me estaba quedando sordo debido a la presurización de la cabina. Libre de la

UN REPORTAJE DE... Joan Biosca es fotoperiodista especializado en viajes. Ha trabajado para las principales publicaciones de España y actualmente es el Director de la revista de viajes Fronteras de Papel (www.fronterasdepapel.com )

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Llegada a Antananarivo a las 04:50h. Recepción en el aeropuerto y tramitación de visado. Visita de las ruinas del Palacio de la Reina, mercados, etc. Por la tarde visita del mercado de artesanía de La Digue.

Aunque los malgaches no consideran Madagascar como parte integrante de África, al entrar en la Terminal del aeropuerto de Antananarivo, y como no soy malgache, me he sentido plenamente en el continente negro. Una inmensa cola conducía hacia la cabina donde se debe pagar la tasa del visado de entrada y, una vez soltada la pasta, alcanzar el sello en el pasaporte que nos hará merecedores del preciado estatus de turistas. El proceso es surrealista. Dos funcionarios se encargan del cobro del peaje y la entrega de un papelito que acredita que ya no eres deudor de la República de Madagascar, y otros cinco funcionarios -cuatro de ellos uniformados de policías-, se responsabilizan de revisar el pasaporte para, supongo, asegurarse de que no eres moroso y además no estás buscado por la Interpol. Es mi primer contacto con el concepto malgache de tasa de paro 0. La técnica de poner a trabajar a siete personas para hacer el trabajo que podrían realizar dos, tiene la ventaja de que la “riqueza” se reparte más equitativamente y el inconveniente de que cualquier trámite se prolonga mucho más allá de lo psicológicamente conveniente. Para evitar caer en la desesperación

IndigoBe

Fotografía: Joan Biosca

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mados a los árboles, y también a varios grupos de turistas italianos que en lugar de encaramarse a los árboles cloqueaban por la jungla con la misma actitud de quien se lanza a la búsqueda de saldos en plenas rebajas. Creo firmemente que la única razón por la que los turistas italianos no trepan por los árboles es porque en el proceso evolutivo aún les quedan muchos siglos de proceso antes de alcanzar la madurez necesaria para subir a las ramas sin romperse la crisma. Analamatzaotra tiene la desgracia de estar muy cerca de Antananarivo; lo que lo hace presa fácil para los grupos de energúmenos desenfrenados, y precisamente por ello causa más de un despiste. Por unos minutos he perdido a dos componentes del grupo que, extasiados por los lémures y confundidos por la cacofonía itálica se han hecho un buen tramo de la excursión adosados a otro grupo. Al final no ha quedado más remedio que pedirle al guía del parque que dejase de buscar lémures en las copas de los árboles y rastrease a los dos componentes que faltaban. Los ha encontrado retratando un Indri-Indri que, indolentemente, se rascaba la entrepierna entre los matorrales.

Fotografía: Joan Biosca

El Indri Indri en la reserva de Analamazotra. Se trata del más grande primate de la isla y una de las especies más interesantes de todos los circuitos en Madagascar.

los malgaches han inventado una palabra que, a fuerza de usarla como un mantra tibetano, uno descubre sus efectos beneficiosos para el organismo y la salud mental en especial. Mora-Mora es la palabra mágica. Dos veces “Mora”, traducido al cristiano: despacio, tranquilo, no problem, no te preocupes, todo se andará, no te pongas nervioso, Roma no se hizo en dos días, piano piano se va lontano. No cogerle las medidas rápidamente a la contundencia de “mora-mora” equivale a caer en la desmoralización. Por eso, seguramente, las autoridades malgaches se esfuerzan en la Terminal del aeropuerto en que todos los turistas conozcan a la perfección la simbología de la palabra mágica antes de pisar por vez primera la calle. Antananarivo, Tana para los amigos, no me ha decepcionado ni sorprendido. Es exactamente lo que esperaba: un caos convertido en capital de un estado. Tana se desparrama por colinas y valles, trepa monte arriba, o se derrama colina abajo, mutando nombres de barrios, cambiando la fisonomía de las fachadas. Casas decrépitas comparten acera con palacios gubernamentales, Mercedes o Audi recién salidos de fábrica se codean en los estacionamientos con los R-4 ó 2-CV que componen el abrumador parque de taxis. Desde una de las colinas que coronan la ciudad ésta parece adormilada. Una gran urbe silenciosa y abúlica. Un puro

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espejismo de la realidad. Tana no es una ciudad pensada para el peatón, ni siquiera en los bulliciosos mercados en los que los coches están proscritos y en los que la urgencia de los compradores y la parsimonia de los vendedores se contraponen y compensan sorprendentemente. Mercados bullangueros; por fin olor de pescado seco, de pescado fresco, de fruta demasiado madura. Olor a tomate y lechuga, a carne de cebú recién sacrificado, a estiércol de gallina acojonada ante la mirada escrutadora de una ama de casa. Por fin mercados de verdad. Sin plástico envasándolo todo, sin cajeras aburridas, sin estanterías llenas de productos superfluos. El tercer mundo toma aliento en los mercados callejeros mientras los turistas del primer mundo se tapan las narices, tal vez agobiados por el olor más viejo del mundo: el de humanidad.

Día 3: Antananarivo-Andasibe Salida hacia el parque nacional de Andasibe. Parada en Moramanga. Continuación hasta Andasibe donde visitaremos la Reserva de Analamatzaotra (Ex-Perinet), famosa por albergar al lémur Indri-Indri.

Un par de horas de paseo por la selva nos han permitido ver a varios grupos de lémures encara-

Día 4: Andasibe - Ambatolampy Antsirabe Salida hacia el sur, para, sin pasar por Antananarivo, llegar a almorzar en la ciudad de Ambatolampy. Continuación por las Tierras Altas malgaches hasta la mítica y colonial ciudad de Antsirabé, conocida como la ciudad del pousse-pousse. Tour en pousse-pousse.

Los arrozales, las casas de adobe, las pequeñas aldeas que puntean el horizonte, han hecho que el largo tramo de carretera por el que teníamos que rodar hoy se haya hecho menos fatigoso de lo previsto. Hemos cruzado por zonas donde la etnia predominante se llama merina. De vez en cuando nos hemos detenido en algún pequeño villorrio para comprar fruta, estirar las piernas y fumar unos cigarrillos. También hemos constatado una de las magias de este país: la aparición de seres humanos en los lugares más insospechados y solitarios. De manera que con frecuencia se ha hecho complicada la realización de otro de los rituales de las paradas: hacer pipí. Apenas detenido el coche en el arcén solitario de una carretera secundaria, aparecen como por ensalmo, primero un niño, luego otro más, enseguida una niña acarreando a un bebé, luego la madre de alguno de ellos, más tarde media docena de niños más y otras tantas madres.

A la que uno se despista se encuentra rodeado de una pequeña muchedumbre embobada con los “vazaha” (blancos) mientras comentan y ríen sus propios comentarios y chanzas. Uno acaba por reconocer que la llegada de un grupo de turistas representa algo así como el contrapunto a la monotonía diaria. La ropa que llevamos, el calzado, los relojes, y sobre todo las cámaras, les llaman poderosamente la atención. Es imposible retratar el paisaje sin que media docena de niños no salten frente a la cámara tomando posición para salir en lo que ellos sospechan que es el encuadre. Realmente no yerran demasiado y tienes que ser muy rápido si no quieres que, rompiendo la pulcritud y serenidad del bucólico paisaje, aparezcan algunos niños brincando o en posición de firmes. Las carcajadas de los más pequeños están aseguradas si les muestras la foto que has tomado y en la que ellos se han convertido, contra la voluntad del fotógrafo, en los protagonistas. Curiosamente nadie pide que les envíes una copia. Se contentan con verse en la pantalla y reírse unos de los otros cuando se reconocen en la imagen. Antsirabe es un espejismo. Por sus amplias y largas avenidas se le nota su vocación de ciudad residencial. Grandes casonas de amplios jardines recuerdan que esta es una ciudad que, desde tiempos de la colonia francesa, ha crecido bajo el influjo del ocio de los más adinerados. Los que llegaron a Madagascar desde la metrópoli para hacer fortuna y lo consiguieron. Hoy no quedan colonos que hablen francés ni tomen pastís en las terrazas de los cafés, sin embargo la ciudad continúa atrayendo a las clases adineradas malgaches que la han convertido, como hicieran los franceses, en su lugar preferido de segunda residencia.

Día 5: Antsirabe-AmbositraAmbalandingana A través de las tierras altas malgaches seguiremos nuestra ruta hasta la ciudad de Ambositra, capital de la artesanía malgache (Artesanía de madera). Visita de los talleres de artesanos y continuación hasta la aldea rural de Ambalandingana.

El paisaje de las Tierras Altas no deja de sorprenderte ni un solo instante. Cada curva, y hoy ha habido centenares de ellas, abría un nuevo horizonte. Las aldeas de adobe que salpican la geografía parecen, en la lejanía, pequeñas urbanizaciones residenciales. Urbanísticamente pulcras, sólo les falta un mar de piscinas para poder pasar

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por un nuevo concepto europeo de ciudad de vacaciones. A los lados de la carretera vemos cómo los hombres trabajan en hornos para cocer ladrillos, o familias enteras se afanan en los campos de arroz. Adelantamos carretas tiradas por cebúes y también niños que empujan carros vacíos monte arriba, donde los cargarán con leña o carbón para transportarlos carretera abajo en vertiginoso y peligroso descenso hasta las aldeas de los valles. La jornada ha sido un continuo subir y bajar montañas, cruzar estrechos valles, o saltar sobre puentes bajo los que corrían riachuelos en los que las mujeres hacían la colada. Los célebres pousse pousse de la ciudad colonial de Antsirabé paseando delante de la antigua estación de ferrocarril.

Ambositra es la capital de la artesanía de las Tierras Altas, lo que no estaba en la cabeza de nadie ha sido que al ser una ciudad profundamente católica, los comercios y los talleres de los artesanos permaneciesen cerrados y la ilusión de muchos

por empezar a comprar recuerdos se ha frustrado. Afortunadamente la buena comida lo arregla casi todo y el restaurante en el que hemos sacado al cuerpo de penas nos ha alegrado la jornada. La cerveza estaba fría y los filetes de cebú muy tiernos. Lástima que no todos han recordado la norma alimenticia de medio día: no pedir patatas fritas como guarnición debido al mucho tiempo que lleva prepararlas. Eso ha causado cierto desasosiego entre los que sí recordaban la norma y que, lógicamente, no les ha hecho ninguna gracia tener que esperar para la partida hacia el hotel. No sé si ha sido como compensación o como venganza, pero alguno ha decidido salir de compras y se ha “entretenido” más de la cuenta en ello. Teniendo en cuenta que las tiendas estaban cerradas, lo he tomado como un pulso entre algunos componentes del grupo y he preferido mantenerme al margen de la cuestión para no avivar las ascuas. Por el

camino hacia el hotel los ánimos se han relajado y el trekking que realizaremos los próximos días por el país zafimaniry ha tomado el protagonismo de la conversación.

Día 6: Ambalandingana-Trekking Zafimaniry Desayuno e inicio del trekking para visitar diversos poblados Zafimaniry. Esta etnia animista habita aislada del resto del mundo en medio de un insólito paisaje, tan sólo accesible a pie, y ha sido declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de un trekking de nivel fácil-medio de unas 4/5 horas de duración (unas 2 horas de subida aprox.) que se realiza a través de paisajes montañosos y algunos tramos cubiertos por espesa vegetación. Llegaremos al poblado de Faliarivo donde pasaremos la noche en una casa tradicional Zafimaniry.

Tras las primeras dos horas de caminata y la primera parada de descanso se empieza a notar el peso que se acarrea en la espalda. También se hace evidente la forma física cada cual, curiosamente siempre es peor de lo que cada uno sospecha sobre sí mismo. Los comentarios sobre el exceso de tabaco o los kilos que se han ganado en los últimos meses van ganando intensidad. El grupo, que ha iniciado el trekking casi en formación, se va estirando. Las comparaciones entre el tamaño de una mochila y la otra, entre el tipo de calzado, la edad, van dejando paso a las paradas “imprevistas” para tomar fotos del espectacular paisaje montañoso que nos rodea. Cada vez son más las fotos que tomamos y los resoplidos que escuchamos. El ritmo decrece y aparecen las primeras peticiones de tiritas, las primeras maldiciones sobre el calzado inadecuado que alguno lleva y las imprecaciones por el escaso tono muscular de casi todos. No decrece el optimismo ni el sentido de humor que todos utilizamos para estimularnos. De vez en cuando somos adelantados por una familia montañesa que, descalzos y acarreando bultos sobre la cabeza, nos pasan con una sonrisa y trepan con absoluta normalidad y sin resoplidos, sendero arriba, hacia lo que parece el final de un estrecho camino en la cumbre de una colina y que no será más que un punto y seguido hacia otra colina, más arriba, más arriba. Sorprende el silencio que pesa sobre el paisaje. De vez en cuando siento la necesidad de quedarme rezagado unos segundos para escuchar el pesado silencio en el que casi pueden oírse las nubes corriendo por el

Fotografía: Joan Biosca

Fotografía: Joan Biosca

cielo. El paisaje es un mar de colinas verdes y el lejano perfil de montañas escarpadas que, afortunadamente, quedan lejos de nuestra ruta. La vista de los primeros campos de cultivo en las afueras de Faliarivo ha espoleado los ánimos y cuando asoman las rústicas casitas de madera del poblado, en lo alto de la última cresta, aparece una verdadera urgencia por “escalar” el último tramo. Nadie dice nada pero el ritmo de las zancadas es más brioso, creo que en la mente de todos sólo hay una cosa: satisfacción por haber completado la etapa y unas inmensas ganas de arrancarse la mochila de la espalda. Las siete horas que ha costado llegar hasta Faliarivo y el cansancio que pasa factura a nuestras piernas es sobradamente recompensado en cuanto entramos en la aldea. Saberse lejos de los circuitos clásicos con microbuses transportando turistas por carreteras trilladas; encontrarse compartiendo el espacio y la cotidianeidad de los sencillos habitantes de estas montañas produce un intenso e íntimo bienestar. Agotados, sudados, felices y satisfechos. Rodeados por un enjambre de niños harapientos que enmarcan la cara con enormes sonrisas y que no tardarán en ofrecernos un concierto con rudimentarios instrumentos musicales, mientras la niebla va bajando y una fría llovizna nos recuerda que estamos a 1.900 metros de altura, donde la vida es cualquier cosa menos fácil. Por unas horas no nos sentiremos turistas, ni la perspectiva de dormir en el suelo nos parecerá una engorrosa incomodidad. Encantados pagaremos el peaje del duro suelo, del frío nocturno, de la

Porteadores zafimaniry se cruzan con un grupo de turistas durante un trekking por las grandes extensiones entre las que se esconden los últimos animistas de la isla.

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ausencia de ducha y la imposibilidad de cambiarnos de ropa. Somos conscientes de que estamos viviendo una de las mejores etapas del viaje, la que dejará su huella en lo más íntimo de cada cual y permanecerá indeleble con el paso de los años.

Día 7: Trekking ZafimaniryAmbalandingana Desayuno y trekking por diversas regiones del País Zafimaniry (unas 5 horas aprox.). Almuerzo pic-nic. Por la tarde regreso hasta Antoetra, capital zafimaniry y traslado hasta Ambalandingana.

Aunque la vía escogida para el regreso hasta Antoetra es más fácil que la que realizamos ayer, el cansancio acumulado se deja notar con fuerza. Durante mucho rato hemos caminado por un estrecho sendero que las lluvias han excavado. Los pies apenas caben en la senda rodeada de espesa vegetación. Se multiplican los tropiezos y quien más quien menos luce en los pantalones las manchas del barro rojo que alfombra el paisaje. Tenemos mucha suerte con el clima. Ha amanecido nublado y nos ahorramos tener que caminar bajo el sol. Al contrario de lo que ocurrió ayer a la llegada a Faliarivo, cuando vemos los primeros cultivos y nos encontramos con los primeros aldeanos, el cansancio nos atenaza. Suspiramos para que cada colina sea la última y el pueblo esté tras los árboles que poco a poco van apareciendo en el ondulado y amarillento paisaje. Pero cada colina es la penúltima, y la penúltima, y la penúltima. Cuando al fin Antoetra aparezca en el horizonte los ánimos estarán rendidos y sólo un par de cervezas frías, engullidas sin compasión, y la artesanía en madera que nos ofrece la chiquillería del pueblo harán remontar el sentido de humor y renovará las ilusiones. Ahora la meta son los bungalows que nos esperan en el hotel a pocos kilómetros de carretera. Ahora la meta es una cena caliente, una ducha relajante, una camisa limpia, y… un par de copas de ron arañé con vainilla frente a la chimenea de Sous le Soleil de Mada.

Día 8: Ambalandingana-Sahambavy Desayuno y salida hacia Sahambavy, pequeña población donde está el hotel. Podremos visitar la única plantación de té de Madagascar y su agradable lago. Por el camino visita del mercado de Ambohimasoa. Cena y alojamiento en el Lac Hotel.

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Una larga etapa de coche, con paradas en un par de pueblos para pasear por los mercados locales, siempre bulliciosos, inundados de color y frutas extrañas. Lo mejor de cualquiera de ellos es la posibilidad de pasar la jornada tapeando en los muchos puestos de comida que se instalan al aire libre. Empalagosos y crujientes pastelillos de cacahuete con miel; triangulares samosas rellenas de verduras de temporada; croquetas de verdura; albóndigas de cebú; pescado ahumado con salsa picante… y, de postre, piña recién recolectada, mango o una exhaustiva cata de variedades de banana. La jornada gastronómica aparentemente terminaba en las puertas del Lac Hotel. Pero no ha sido así. Ha continuado en el restaurante del Lac con un confit de pato y un foie gras fresco absolutamente memorables. Es curioso que en el programa de la jornada no se mencionara la principal atracción de esta etapa: la comida!!!

la locomotora ha iniciado la marcha. Cuesta acostumbrarse al tembleque y al estrépito de este artefacto. Por el nivel sónico da la impresión de que uno se ha instalado en el interior de la turbina de un airbus. Sólo cuando se mira por la ventanilla, y se ve a la velocidad con que el paisaje cruza por los cristales, se toma conciencia de que no sería demasiado difícil bajarse del tren en marcha y re-

rrados en los arrozales, aúlla porque sí, porque le da la gana, por pavonearse en el paisaje vacío de humanidad. Este es un tren enamorado de sí mismo. Sólo cuando se detiene en la primera estación comprendo la razón de su enfático comportamiento. El tren es el enlace entre la realidad y la atemporalidad con que viven en la mayor parte de lo pueblos en los que nos detendremos. Deja

Día 9: Sahambavy-Tren De La SelvaManakara Desayuno y traslado a la estación de Sahambavy (1200 metros sobre el nivel del mar) para tomar el tren del corredor hasta la ciudad de Manakara, a orillas del Océano Índico. Atravesaremos impresionantes paisajes entre la frondosa y húmeda selva, con sus cascadas de agua y bosques de eucaliptos. El tren de la selva es el último ferrocarril de Madagascar y une las tierras altas con las aguas del Océano Índico, sirviendo como transporte de personas y mercancías para toda la región. Nos detendremos en todas las estaciones (el tiempo depende de la carga y descarga de alimentos) y en muchas de ellas conoceremos a los habitantes de esta selva que viven aislados de todo, salvo por el paso del tren. Emplearemos entre 7 y 8 horas en realizar los 160 Km. que separan Sahambavy de Manakara. Almuerzo (libre) en alguna de las paradas. Viajaremos en los vagones de 2ª clase para profundizar en el contacto con la población local y para tener una idea global de cómo debían ser los viajes en este histórico tren malgache.

El tren ha entrado renqueando con estrépito en la estación de Sahambavy, con casi tres horas de retraso. Parecía que ya llegaba cansado y apenas si iniciaba su recorrido. Tan sólo hemos tenido tiempo de acomodarnos, si es que se le puede llamar acomodarse a doblarse sobre unos asientos que sin duda fueron diseñados por un sádico que nada conocía del concepto ergonomía, cuando con un par de aullidos y una sacudida, que ha hecho temblar los huesos de todos los presentes,

Fotografía: Joan Biosca

tomarlo, con una breve carrera, unos metros más tarde. El paisaje ha cambiado a los pocos minutos, según descendíamos de los fríos 1.200 metros de altitud a la que nos habíamos acostumbrado los últimos días. A medida que avanza la locomotora y se desciende de las montañas, la vegetación y la temperatura cambian vertiginosamente y, por momentos, uno tiene la sensación de que el tren hace algo que va mucho más allá de la realidad del desplazamiento y se introduce en una dimensión para la que no hay manual de funcionamiento. La locomotora diesel aúlla en los puentes sobre los que volamos arropados por la jungla, aúlla al sumergirnos en túneles con olor a moho, aúlla al cruzar senderos transitados por carros tirados por cebúes, aúlla saludando campesinos emba-

mercancías y recarga con nuevos productos, deja algunos pasajeros y los reemplaza por otros y, sobre todo, permite a los habitantes de las aldeas hacerse con dinero fresco. Poco dinero a tenor de lo que cobran por la comida que venden. No sé por qué le llaman tren de mercado cuando en realidad se parece más a un tren restaurante. Y entre bocado y bocado, entre una estación y otra, un paisaje que va mutando a medida que descendemos y nos acercamos a la costa, y un paisanaje que, imperceptiblemente, también va cambiando de carácter a medida que el mar se acerca y se alejan las montañas. La abulia y casi tristeza en los ojos de los montañeses va cambiando a un brillo pícaro en los ojos de los niños y una mirada desafiante en los de las mujeres.

Atravesar a pie las selvas de Madagascar nos permite descubrir una manera de vivir que creíamos extinguida. La naturaleza se mezcla con el componente étnico en un viaje difícil de olvidar.

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Fotografía: Joan Biosca

Las aguas del Canal de Pangalanes discurren serenas en paralelo a las costas del Indico. La etnia antemoro sigue fiel a sus tradiciones de antiguos navegantes y pescadores de agua dulce y salada.

Día 10: Manakara-Canal De Pangalanes-Mangasiotra Desayuno y traslado al embarcadero para tomar nuestras piraguas tradicionales y navegar por el Canal de Pangalanes. Visitaremos poblados y disfrutaremos de la fauna y flora del Pangalanes. Viajaremos en compañía de remeros de la etnia antemoro. Almorzaremos pescados o mariscos en alguna aldea de pescadores de esta etnia y conoceremos sus costumbres. Tras el almuerzo, continuación hasta el poblado de pescadores Antemoro de Mangatsiotra.

El canal de Pangalanes se estira a lo largo de 600 Km corriendo paralelo al océano Índico, a veces manteniéndolo a la vista, pero casi siempre ocultándose en la espesa vegetación que lo abraza. El canal fue, en tiempos de la colonia, una autopista acuática que permitía a los colonos el transporte de mercancías desde las fértiles tierras del sur hacia los puertos comerciales del norte. Junto con los ferrocarriles que unían las tierras del interior, también construidos en la época colonial, fue uno de los motores para la exportación a ultramar. Miles de trabajadores chinos fueron utilizados para la construcción de estas vías de comunicación, hecho que a la larga supondría

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que Madagascar se poblase por etnias asiáticas que importaron a su vez costumbres y formas de entender la vida que terminarían por enriquecer, como en ningún otro país de África, el mestizaje humano y cultural. Tanto que, curiosamente, muchos malgaches siguen sin incluir su país dentro de la geografía africana. Pierre luce un bigotilllo un tanto macarra, apenas una sombra bajo la nariz. Su aspecto de estudiante universitario y sus modos educados y cosmopolitas contrastan con su versatilidad a la hora de gobernar la canoa con dulce mano de hierro. Cinco remeros están bajo sus órdenes, que imparte con un breve susurro que más parece una oración. Un murmullo hace que los jóvenes que empujan a fuerza de remos la canoa pongan en marcha el turbo y nos deslicemos por en medio del túnel vegetal, arrullados por el chapoteo y las salpicaduras de los remos. Un murmullo detiene la embarcación en la orilla. Un murmullo invita a los turistas a un ron con fruta de la pasión recién exprimida. Un murmullo convierte la canoa en un auditorio de canciones cantadas por un aplicado coro de marineros, que marcan el ritmo de las paladas y la velocidad de crucero. Alterno la banda sonora de “Memorias de

África” en mi mp3 con la música en directo cuando son los remeros quienes cantan. Cesa la orquesta acallada por los coros, y cuando enmudecen continua la música enlatada. Éste es un paisaje que requiere silencio o banda sonora y, puesto que los comentarios de los turistas por cuanto asoma alrededor de la canoa son incesantes, acabo agotando la batería de mi música enlatada. Intento animar el cántico de la coral, pero Pierre no está por la labor de dejarse robar el mando de su nave por el primer vazaha (blanco) que se le cruce en su camino y en su negociado. Siete horas, un pic-nic y una siesta más tarde, llegamos al atardecer a un poblado anclado entre aguas oceánicas y aguas estancadas. Mangatsiotra se adormila 24 horas al día jugando a ser una isla dentro de otra isla. Sólo al amanecer, cuando los hombres cruzan la pequeña laguna que comunica el pueblo con el mar a bordo de las rudimentarias canoas que utilizan para la pesca, la aldea parece apenas despertar de su letargo. Este pueblo vive al margen de los acontecimientos mundanos. Aquí las preocupaciones son otras: que el bravo océano les permita salir de pesca, que las canoas regresen sanas y salvas al atardecer, y con suficiente pescado como para permitir el an-

cestral trueque en el minúsculo mercado. Que las pequeñas lanchas estén calafateadas y las redes perfectamente remendadas. No hay electricidad en Mangatsiotra, tampoco escuela, ni dispensario, ni ayuntamiento, ni fuente, ni tiendas. Eso sí, hay una iglesia católica, una pulcra choza de palma rellena de una docena de bancos y un rudimentario altar. Y es que en algunos lugares de África las almas siguen siendo más importantes que los cuerpos. Después de unas horas compartiendo tabaco con los pescadores, cotilleos con las mujeres, y risas con los niños, tengo que reprimirme para no pegarle fuego al altar y convertir la choza catedralicia en una escuela-dispensario-ayuntamiento. Lamentablemente no hay tiempo para revoluciones cuando se es turista y el coro de niños que improvisan la animación nocturna te lleva hacia una dulce melancolía en la soledad de la arena convertida en cama y con las estrellas por techo.

Día 11: Mangatsiotra-Canal De Pangalanes-Manakara Desayuno y regreso en canoa tradicional a través del Canal de Pangalanes hasta Manakara. Visita del mercado.

En el regreso a Manakara flota sobre la ca-

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Agrupados sobre los árboles, correteando por los senderos, jugando al escondite con los escasos turistas que paseaban por la reserva… El sol apretaba con verdadera mala leche y los ralos árboles apenas conseguían proyectar un poco de sombra, especialmente bajo la colosal formación de granito que corona el parque. Madagascar no deja de sorprenderme cada día. El paisaje juega con la capacidad de asimilación y cuando uno espera encontrar lo habitual, tras una curva o en medio de un valle, como es el caso de Anja, tropiezas con un horizonte que podría estar en otro continente, pero que no esperas descubrir en África.

Día 14: Ambalavao-Reserva De Anja-P.N. Andringitra Fotografía: Joan Biosca

Vendedora de conchas y caracolas de la etnia vezo de Tulear.

noa una densa melancolía que ni siquiera las animadas canciones del “coro marinero” consigue disipar. A quien más quien menos le hubiese gustado permanecer más tiempo en Mangatsiotra. Quedarse anclado en el canal sin rumbo ni norte, navegando en las risas contagiosas de los niños y en los elocuentes silencios de los pescadores. Pero el viaje continuaba, y cuando al atardecer llegamos a puerto no perdimos demasiado tiempo en protocolos dando cuenta de unas cervezas como preámbulo a la visita del mercado de Manakara. Creo que nadie ha sido ecuánime con este bullicioso mercado. En contraste con las horas de silencio navegadas en el canal y el sosiego intemporal de Mangatsiotra, el mercado de Manakara supone un estallido brutal para los sentidos. Demasiados impactos, demasiada concentración de olores y sonidos. Demasiada humanidad.

mafana no se ha visto bendecido por la lluvia. El trekking ha sido muy suave, o puede que lo haya parecido después del que hicimos en el país zafimaniry. Bichos animales no hemos visto demasiados… algún lemur, un par de camaleones y poca cosa más. Pero bichos humanos había para dar y regalar, puede que por eso los animales se hayan mudado de domicilio instalándose en lo más profundo de la selva, allí donde no llega el monstruoso griterío de los turistas italianos. Una nueva plaga que, algún día, estará catalogada por Green Peace. El paseo, no obstante, ha resultado refrescante, al menos para aliviar la larga jornada de carretera. Afortunadamente, en este país, las carreteras son como grandes escaparates desde los que atisbar en la vida cotidiana de una ciudadanía que, a juzgar por lo que se ve desde el interior del coche, tiene alergia a encerrarse en casa.

Día 12: Manakara-Parque Nacional De Ranomafana- Sahambavy

Día 13: Sahambavy- Reserva De Anja - Ambalavao

Desayuno y salida al alba hacia el Parque Nacional de Ranomafana, donde realizaremos un trekking de nivel fácil de unas 2 horas de duración. En Ranomafana llueve prácticamente los 365 días del año. Es una selva húmeda y espesa que alberga una gran variedad de fauna y flora endémica.

Desayuno y salida hacia Ambalavao. Tras el almuerzo traslado a la ciudad de Ambalavao. Una agradable población famosa por ser la cuna de la fabricación del papel Antemoro.

Ha habido suerte y hemos tenido uno de esos extraños días en que el Parque Nacional de Rano-

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Si en el Parque Nacional de Ranomafana los animales se habían escondido, en la Reserva de Anja daba la impresión de que había una convención de lémures catta. Estaban por todas partes.

Desayuno y salida hasta el valle del Tsaranono, ya en el P.N. Andringitra, donde realizaremos un trekking de unas 3,horas para ascender al monte Camaleón, desde donde tendremos una espectacular vista sobre todo el valle.

El valle de Tsaranono podría estar en Kenia o en Tanzania… si estuviese salpicado de cebras, jirafas y elefantes uno podría confundir su ubicación geográfica con absoluta tranquilidad. Este es, sin duda, uno de los lugares más apartados de las rutas turísticas convencionales. También es, en mi opinión, el lugar más mágico de este recorrido. La soledad del valle es hipnótica. Ejerce un extraño influjo que te sitúa en la intemporalidad. El monte Camaleón erigiéndose como un faro, altanero, enseñoreándose del paisaje y desafiando a los excursionistas a pasear por su lomo. La hierba amarilla, la tierra roja, las pequeñas chozas de adobe dispersas, el frío riachuelo que lo cruza, el pesado silencio que lo abraza y, por la noche, un telón negro como el azabache pespunteado de millones de estrellas que invitan a dejarse llevar al arrullo del chirriar de los grillos y el eco de otros tiempos.

Día 15: Parque Nacional de Andrigitra-Ihosy-Parque Nacional Del Isalo Tras el desayuno, salida hacia la ciudad de Ihosy, visita de su mercado y continuación hasta la ciudad de Ranohira, a las puertas del Parque Nacional del Isalo.

Ha sido una etapa de carretera. De nuevo las ventanillas del coche se han convertido en un

Fotografía: Joan Biosca

escaparate inverso desde el que mirar un paisaje reseco y duro, casi familiar por haberlo visto tantas veces en documentales de las sabanas africanas. El color rojo llenaba el espacio; inmenso, casi sin límites, tierra roja salpicada de ocres y amarillos. Pequeñas aldeas de casas de adobe pasaban casi desapercibidas, mimetizadas con el árido entorno casi desértico. Algunos árboles raquíticos intentaban sombrear el paisaje en el que, de vez en cuando, la silueta lejana de algún aldeano ponía la nota humana en un hábitat estéril.

Niño vezo en las playas de Anakao.

Día 16: Trekking Parque Nacional del Isalo Desayuno y visita del Parque Nacional del Isalo (trekking de nivel fácil durante todo el día). A 700 Km de la capital, el Parque Nacional del Isalo se extiende sobre una superficie de 81.540 hectáreas. El parque más visitado del país, posee profundos cañones donde circula el agua en forma de riachuelos, tumbas Bara, grutas donde se escondían los portugueses y los árabes, este parque es testimonio viviente de la historia de Madagascar. Isalo es un verdadero zoo natural donde se dan cita varias especies de Lémures: el Lémur Catta, el Lémur Fulvus Rufus y el Grand Propithèque, además de 55 especies distintas de aves. La flora está también muy diversificada: euphorbeas, aloes, pachypodiums, etc.

El Parque Nacional del Isalo es el más conocido y visitado de Madagascar. Para mí ha sido,

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sin ninguna duda, el más interesante y el que más variedad de paisajes y sensaciones me ha regalado. La posibilidad de tropezar continuamente con diferentes especies de lémures no era lo que más me interesaba del recorrido. Para ser sincero ya tenía suficientes de estos animales en mis recuerdos y en las tarjetas de memoria de mi cámara como para rozar la saturación. Por esto no he prestado demasiada atención cada vez que el guía apuntaba con su índice hacia las ramas de los árboles y narraba las características de uno u otro bicho. Sentía, eso sí, verdadera curiosidad por las pequeñas piscinas naturales que encontraríamos a lo largo del trekking y por la variación del paisaje con que tropezaríamos en las diferentes sendas que cuartean este inmenso parque. A los pocos minutos de comenzar el trekk nos hemos enfrentado a un entorno rocoso y árido. Hemos pagado con sudor y cansancio el peaje por el silencio y la soledad primitiva y virgen del entorno. Sin duda ha merecido la pena. Este es un parque engañoso que juega con la capacidad de adaptación y sorpresa de sus visitantes. De la aridez al frescor de los riachuelos. Del terreno rocoso y polvoriento, al suelo blando de musgo. De la soledad implacable de las rocas negras, salpicadas de cuevas que sirven de tumbas, a la humedad cuajada de vegetación y torrentes que mueren en pequeñas lagunas de transparencia imposible y frescor inaudito. Isalo es una sorpresa que se esconde de sí misma y que se regala a los ojos sin mesura.

Día 17: Isalo-Tulear Desayuno y ruta hacia el sur. Continuación hasta Sakaraha y Tulear visitando por el camino las famosas tumbas Mahafaly -tumbas de piedra con estelas funerarias esculpidas o con pinturas de animales, parejas, escenas de la vida cotidiana...-. Están casi siempre cubiertas de cráneos y cuernos de cebúes y pudiendo fotografiar los primeros baobab del sur malgache. Por la tarde, visita del mercado de conchas de Tulear y su animado puerto.

Aunque a priori la parte más interesante de la etapa la constituían las tumbas Mahafaly, no ha sido esto ni de lejos lo que ha llenado el día. Las tumbas se ven y se olvidan. Pero la visión de los pueblos surgidos en mitad de la nada por obra y gracia de los yacimientos de piedras preciosas, es algo que no se olvida fácilmente. Pueblos que apenas son un caos con tejados, carteles de compra-

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venta de piedras y tiendas en las que surtirse de lo imprescindible para acometer la aventura por encontrar el pedrusco que pondrá fin a la miseria de quienes intentan salir adelante escarbando el reseco terreno en busca de un futuro sin penalidades. Por fin han aparecido los primeros baobabs alzándose solitarios como monumentos a los antepasados de los árboles y símbolo vegetal de África. Es curioso el embrujo que este árbol ejerce entre los europeos e imposible no descubrirse a uno mismo con la mente en blanco ensimismado frente a uno de esos desproporcionados monstruos. El paisaje se va haciendo árido a medida que se abre hacia el sur y el desierto empieza a tomar protagonismo. Esta etapa marca el fin de la ruta, a partir de ahora viajaremos hacia la costa. Hacia las playas, las mariscadas y el océano. Hacia el tiempo de holgazanear y disfrutar de otra manera y en otro entorno de lo que Madagascar ofrece.

Días 19 y 20: Anakao Días dedicados a disfrutar de las playas, practicar deportes acuáticos o simplemente descansar. Realizaremos el Safari de Ballenas para observar la ballena jorobada que transita por el canal de Mozambique entre julio y septiembre.

Si algo necesitaba mi cuerpo, y en igual medida mi espíritu, era disfrutar de no hacer nada previamente planificado y organizado. Vagar por la playa. Ronronear al sol. Beber cerveza sin urgencia. Comer sin prisa ni interferencias. Pescar flotando sobre las aguas turquesas. Navegar a vela en una barca tradicional. No ha sido fácil, pero en gran medida lo he conseguido, aunque en más de una ocasión me he visto obligado a esconderme para no ser interrumpido en mi goce de no hacer nada ni hablar con nadie con quien no me apeteciese hacerlo. He pactado una mañana de navegación y pesca con un pescador. He acordado un buen

ce de lo vivido, como si se pudiese cuadrar caja de tres semanas de experiencias cuando éstas aún no han acabado. Como si el fin de un viaje representase, literalmente, un punto y aparte en la vida y en un momento determinado fuese imprescindible evaluar si lo gastado ha compensado lo vivido. Aritmética básica mal aplicada. Al menos así me lo enseñaron en el colegio cuando empecé a balbucear la tabla de multiplicar: no se pueden sumar peras y manzanas. Desde luego no se pueden, al menos no se debe y, mucho menos, esperar que la suma nos dé como resultado un montón de peramanzanas. Dicen quienes no saben nada del arte de viajar que viajando se aprende. Ojalá esta frase tan manida y contradictoria con la realidad fuese aplicable a todos los que viajan. Viajar es un estado de ánimo y siempre, siempre, debemos tener en cuenta que cuando hacemos la maleta lo primero que ponemos en ella es a nosotros mismos y, cuando llega-

Día 18: Tulear-Anakao Desayuno y traslado en barco (1 hora) hasta las playas de Anakao. Tarde libre para disfrutar de la playa o visitar el poblado de pescadores Vezo.

Anakao es el contrapunto de todo el viaje. Pero primero hay que llegar. Eso es, por sí sólo, una excusa suficiente para acercarse hasta la ecléctica población. En coche desde el hotel; en carro de cebúes desde el embarcadero hasta el barco -fondeado a unos pocos centenares de metros de la playa-; del carro traslado a una pequeña lancha neumática para recorrer los últimos metros hasta la borda del barco. Siempre luchando con la urgencia de las mareas. Esta no es una etapa de fácil digestión para quienes no soportan la imagen de animales maltratados arbitrariamente por los energúmenos que los conducen. Restallan las varas contra los lomos de los cebúes, que apenas pueden con su pellejo y se ven obligados a bastonazos a arrastrar los carros con los turistas sobre la blanda arena de la bajamar. Los carreteros cobran a tanto por trayecto, y como a destajo trabajan a destajo golpean a sus animales para poder cubrir más de un recorrido y llevarse a casa algo más de dinero. Una hora de plácida navegación más tarde hemos llegado a Anakao. Afortunadamente en la playa del pueblo no había carros con cebúes y hemos hecho el tramo desde el barco a la playa gracias a un par de lanchas.

Fotografía: Sylvia Pallarès

precio por unas langostas a la parrilla y unas cervezas que parecían recién salidas de las tripas de un microondas pero que, a pesar de ello, me han sentado a gloria. He jugado a coleccionar conchas marinas por playas solitarias y he disfrutado de siestas memorables a la sombra del mosquitero de mi bungalow. El viaje se ha terminado. La mayor parte de quienes han participado en él viven estos días con cierta sensación de pérdida. Algunos hacen balan-

mos al destino y la abrimos, lo primero que sale de ella somos nosotros mismos, veinte mil kilómetros más lejos del punto de partida, pero exactamente igual de sabios o necios que cuando salimos de casa. Enriquecerse por el camino, atesorar lo que nos encontramos y lo que vivimos, no depende ni del lugar al que nos marchemos, ni de la compañía que tengamos durante el viaje, ni del dinero que invirtamos. Tan sólo depende de lo porosa que tengamos la piel y el alma. II

Al atardecer los pescadores Vezo regresan tras una jornada en alta mar y varan sus piraguas en las playas sagradas de Itampolo.

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REPORTAJE INDIGOBE

IndigoBe Madagascar Creadores de aventuras

E

l placer por la aventura. La sensación de descubrir lugares nuevos. El mostrar nuetros secretos a esos viajeros ansiosos de nuevas sensaciones. Nuestros viajes son viajes donde los sentidos juegan un papel muy importante. La exclusividad unida en pagano matrimonio con la aventura, la experiencia, los momentos irrepetibles e inolvidables. Naturaleza salvaje y población. Contacto con las culturas locales. Esa es la filosofía de los viajes de Indigo Be; que el viajero se sienta integrado en este universo irreal que conforma la isla continente. En Madagascar cualquier cosa es posible. Basta con ponerse en manos de verdaderos profesionales , gente que conoce el terreno que pisa, porque viven en él, porque se desplazan de manera incansable por los 4 rincones de la isla continente. La aventura controlada por expertos, las expediciones más atrevidas, los circuitos más originales, los rincones más desconocidos de la isla roja de la mano de un extenso equipo de aventureros veteranos en la organización de viajes alternativos. IndigoBe es el único T.O receptivo de Madagascar creado y dirigido por españoles residentes en la isla continente y que trabaja con el 85% del mercado emisor español. La mayor parte de Tour Operadores y agencias de viajes españolas, así como muchos viajeros independientes, confían en Indigo Be a la hora de organizar sus circuitos en la isla de Madagascar.

Nuestra organización IndigoBe funciona gracias un pequeño staff formado por europeos residentes en la isla-continente y personal malgache. Desde nuestras ofi-

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cinas centrales en Antananarivo un equipo joven y dinámico formado por más de 15 profesionales del turismo y los viajes velan por el éxito de todos los programas operados por IndigoBe. Además, contamos con un extenso equipo de guías locales en los parques naturales y reservas, conductores , porteadores, remeros, guías de montaña, cocineros, monitores de buceo, skippers...repartidos por toda la geografía malgache. Todo nuestro equipo está coordinado y dirigido por un staff formado por un pequeño grupo de aventureros españoles residentes en la isla de Madagascar desde hace años y que atesoran una experiencia incontestable en el mundo de los viajes y las expediciones africanas. Nuestros profesionales guías españoles y de habla española han sido formados personalmente por los fundadores de IndigoBe, que al mismo

Déjanos mostrarte algo hermoso. Ven a conocernos. Es tiempo de viajar.

Sylvia (Directora de Agencia - Guía)

de África hasta que un día decidió instalarse en Madagascar. Desde hace más de cinco años viaja regularmente por la isla-continente, enamorada de la costa y del desconocido extremo sur. Responsable de promoción, marketing y publicidad dirige también la oficina central en Antananarivo.

Sergi (Coordinador General- Guía)

tiempo que directivos de la agencia, son ante todo guías experimentados en llevar grupos de españoles a los rincones más espectaculares del planeta. La filosofía de IndigoBe está imbuida de ese romanticismo aventurero del que inconscientemente hacen gala estos “nómadas” fundadores en su día de la única agencia de viajes receptiva en Madagascar creada por y para viajeros españoles.

En su día fue una de las fundadoras de IndigoBe. Especializada en los viajes de incentivo y circuitos de lujo es además creadora y responsable de la exclusiva marca Secrets de Madagascar en los que dota a los programas de un estilo propio. Ha trabajado como guía en distintas zonas del país acompañando diferentes grupos de viajeros. Fotógrafo de profesión, en el pasado recorrió los países árabes, Asia Central y grandes zonas

Fue otro de los fundadores de IndigoBe. Vive para viajar. Ha sido de todo y nada en la vida, ha estado en casi todos los rincones de África y ha organizado todo tipo de aventuras. Durante

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años vivió en el desierto del Sáhara y organizó expediciones y safaris por distintos países del continente negro hasta que un día descubrió Madagascar y se instaló en el corazón de la isla, en pleno País Zafimaniry. Fue el primer guía vazaha (blanco) oficial en Madagascar y el creador de las más atrevidas rutas a pie en las selvas de la isla y en el aislado país Zafimaniry. Coordina el Tour Operador IndigoBe .

Mercè (Dep. Reservas – Guía)

perdidos de la isla. En los circuitos clásicos nos decantamos mas por vehiculos confortables, que circulen solamente en carreteras asfaltadas. Los programas de lujo se realizan siempre con vehiculos Top Class e incluso en avioneta. Todos los vehículos son revisados periódicamente por nuestros jefe de conductores Eric, quien se ocupa al mismo tiempo de coordinar a los otros choferes, así como de la logística.

Fafah (Guía)

Jaume (Director de Programación-Guía) Desde hace décadas vive a caballo entre las islas del Indico y África. Coordina el departamento de reservas de IndigoBe, además de realizar funciones de guía.

Oriol (Guía)

Apasionado de los viajes, se inició en rutas en 4x4 en el sur marroquí y los vastos paisajes de Canadá y Estados Unidos. Después descubrió Madagascar y decidió implicarse en el proyecto de IndigoBe y habitar en la isla-continente. Especialista en los Parques Naturales, así como en fauna y flora endémicas de la isla, actualmente es el responsable de programación y circuitos a la carta.

Eric (Jefe de conductores-Guía)

Joven, dinámica y resuelta, domina también la lengua española y se dedica a llevar grupos y parejas en luna de miel.

Jerome (Guía P.N Isalo) Ha viajado incansablemente por todos los rincones de Asia y el África Oriental y Central. Desde hace dos años se ha convertido en guía de IndigoBe.

Nuestros circuitos Nuestros circuitos nacen siempre de la ilusión y del conocimiento, con la obsesión de compartir nuestra experiencia y pasión por Madagascar y los viajes con el máximo número de personas. El equipo que integramos IndigoBe somos gente que adoramos el trabajo de campo, pisar el terreno de manera segura, amamos el viaje y la aventura, recorremos la isla todo el tiempo, guíamos personalmente nuestros grupos, realizando prospecciones y abriendo nuevas rutas continuamente.

Personalizar su viaje Como reza el lema de la agencia, en IndigoBe, creamos aventuras. Nuestra pasión es que los viajeros descubran la isla y qué mejor manera de hacerlo que personalizando sus viajes en función de sus inquietudes. En IndigoBe somos asesores de viaje, creadores de aventura, consejeros y cómplices del cliente a la hora de preparar sus vacaciones. Madagascar hubiera sido la misma, el viaje hubiera sido distinto.

Joan (Guía)

Perteneciente a la etnia bara, nació en el interior del macizo del Isalo y actualmente es el guía de IndigoBe en este interesante parque nacional.

Nuestros vehículos Desde más de 10 años que trabaja en el mundo del turismo, mostrando su país a los viajeros europeos. Experimentado conductor y guía, coordina al mismo tiempo el equipo de chóferes y la flota de vehículos de IndigoBe .

Jean Louis, Tsiresy, Richard, Yves, Bin, Eric, Herman, Do… (Conductores) Una sonrisa siempre a punto, una palabra amable, discretos, sencillos, profesionales, atentos, prudentes, hábiles, así son los conductores de IndigoBe.

P. 84 IndigoBe Madagascar II MADAGASCAR IndigoBe

Fotoperiodista especializado en viajes, este aventurero realiza trabajos de guía en temporada alta.

Emilia Njoro (Guía) Atesora una larga experiencia en el mundo del turismo. Habla perfectamente castellano. Otra de las guías de IndigoBe.

IndigoBe dispone de una variada y amplia flota de vehículos todo-terreno TOYOTA PRADO o NISSAN PATROL GR , Minibús MAZDA, TOYOTA, KIA GRAND PREGIO, HYUNDAI, además de grandes buses como Mercedes SPRINTER, CIVILAN, CUSTER, etc. También disponemos de vehículos ligeros tipo turismo de distintas marcas Peugot, Renault, Audi, Mercedes… Los vehículos se eligen siempre en función del cliente y del circuito, para los grupos de aventura se utilizan vehiculos mas sencillos pero indestructibles y capaces de acceder a los rincones mas

IndigoBe P. 85 magazine


Un día con IndigoBe Un día con nosotros nunca es aburrido. Nos levantamos pronto (hay que aprovechar el tiempo) y tras el desayuno, el guía informa con brevedad de lo planeado para la jornada; aunque el cliente ya posee esta información en sus programas. Dependiendo de la etapa saldremos a pie o en vehículo, en tren o en piragua, en carreta de cebúes o en barco, tal vez en avión. En cualquier caso lo importante es que saldremos y que empezaremos a visitar una serie de cosas que la mayoría de agencias obvian por desconocimiento. La gran diferencia entre IndigoBe y el resto de T.O que operan en Madagascar, es que nosotros somos al mismo tiempo guías y programadores de circuitos, con lo cual, conoce... mos las reacciones de Las sensaciones priman por encima la mayoría de clientes de todo. En IndigoBe nos gusta que ante distintas visitas los viajeros vivan su experiencia, programadas. Sabeque el viaje sea intenso de 0 a 100. mos ofrecerles lo que buscan y además amaSensaciones… mos el país y nuestro ... trabajo, y eso, contagia de ilusión a un cliente que generalmente ya viene ilusionado. Se intentan siempre evitar las etapas largas de vehículo y se intenta evitar que el cliente se sienta atrapado en un programa. Somos flexibles, amamos improvisar en función de las apetencias de nuestros turistas: por ejemplo, un improvisado mercado de cebúes nos permitirá hacer saborear al viajero de una de les sensaciones de la isla, o la llegada de los pescadores nómadas por sorpresa a una idílica playa, un retorno de muertos, una fiesta local animista, un combate de gallos, la visita de unas minas de zafiros, el encuentro con un jefe tribal, una puesta de sol alucinante, esa foto que el cliente desea hacer en ese momento preciso, la visita a una escuela perdida en medio de

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la nada, una carrera de piraguas o una merienda improvisada a base de barbacoa de pinchitos… Sensaciones… Se almuerza al mediodía dependiendo de la ruta en un lugar más o menos atractivo. Se seleccionan distintos restaurantes, a veces locales, encantadores, simpáticos, otras veces más lujosos, refinados…En jornadas de trekking se realizan picnic o verdaderas barbacoas de pescado y marisco en la costa… Las sorpresas están a la orden del día, en IndigoBe nos gusta sorprender al cliente. La información llega siempre, pero a veces lo hace de manera ordenada, sin dar demasiadas pistas para no perder el efecto sorpresa. Luego está el buen humor, el buen hacer de nuestros guías, completamente integrados en el país y sus gentes, contagiando enseguida a nuestros viajeros ese espíritu de camaradería tan frecuente en tierras africanas. Al final, el objetivo, es convertir al turista en un malgache mas, que se sienta parte de algo por algunos momentos. Sobre todo, que se sienta diferente. Sensaciones… Por la tarde más actividades, visitas, anécdotas del guía, informaciones prácticas y útiles, visitas de parques naturales, buen ambiente, puestas de sol… Las noches son a veces largas, divertidas, antes de la cena el guía realiza un breafing del recorrido y las actividades del día siguiente, es el momento de las preguntas, de las anécdotas, de las explicaciones, de los consejos…Las cenas suelen ser copiosas, variadas, exquisitas, mas tarde vienen las degustaciones de bebidas locales, ron de frutas, a veces agradables audiciones de música local, mas anécdotas, buen humor presidiendo siempre las noches de INDIGO BE. Sensaciones… Hasta la mañana siguiente. Isla de Madagascar, Hemisferio Sur II


Cabo de Ambre

Diego Suárez (Antsiranana)

P.N. de la Montagne d’Ambre Reserva Especial de l’Ankarana

Hell-Ville Nosy Komba

de

Mahamasina

Nosy Be

Vohémar (Iharana)

Ankify

MADAGASCAR by IndigoBe

Macizo del Tsaratanana 2.876 m.

Ilsa Radama

P.N., de Marojejy Sambava Nosy Lava Bahía de Narinda Andapa Reserva Especial de Anianaharibe

Bahía de Mahajamba

Majunga (Mahanjanga)

CANAL DE MOZAMBIQUE

So

Anjajavy

fia

Antalaha

Maroansetra Reserva de Nosy Mangabe

P.N. de Ankarafantsika Soalala

Mananara P.N. de Mananara-Nord

o

am

riv

haj

ma

Be

Ma

Ambondromany

tsib

Be

Mahanvavy

ba

Besalampy

a

ok

Nosy Boraha (Isla Sainte Marie)

Ikapo

Tambohorano

M

an

um

Bahía de Koraraika

P.N. de Masoala Cabo Masoala

Lago Alaotra

Foulpointe

a Vavatenina

P.N. de Zahamena

ba

o

Maintirano

Ambatondrazaka

Reserva especial de Ambohitantely

Nosy Barren

Ambodiriana

Tatamave (Toamsanina)

Akanin’nv Nofy

Tsiroannomandidy Ankavandra P.N. de los Tsingy de Bemaraha

Ambila Lemaitso

ANTANANARIVO

Bekopaka Manambolo Miandrivazo Mahajilo

Belo-sur-Tsiribihina

Tsiafajavona 2.643 m.

Andasibe

Andevoranto Vatomandry

Ambatolampy

Luxury Travel

Betafo

Tsiribihina

Mahanoro

Antsirabe

Reserva de Kirindy Morondava Ambositra

Belo-sur-Mer

Nosy Varika

País Zafimaniry P.N. de Ranomafana

Mandabe Matsiatra

Ranomafana

lane e Pa

Ambalavao

Cabo San Vicente

Mangoly

P. N. de Isalo

Can

Pico Camaleón P.N. Andringitra 1x540 m. Pico Imarirolanitra Ihosy Valle de Tsaranoro 2.658 m.

al d

Morombe

nga

Fianarantsoa

Beroroha

Mananjary

s

Soatanana

Manakara

Ranohira

Tuléar (Toliara) Bahía de Renobe Nosy Ve

Beheloka

Itampolo

Ma

Ilakaka

Ifaty

Reserva Especial de Beza Mahafaly Anakao

na

Betroka

Farfangana

na

ra

Onilahy

PN. de Tsimanampetsotsa

P.N. de Andohahela

ta

Lin

a

a

ar

en

r nd

OCÉANO ÍNDICO

Beraketa

Reserva Privada de Berenty

M

Reserva Kaleta

Fort Dauphin Faux Cap Cabo de Sainte Marie

www.secretsdemadagascar.com


IndigoBe magazine

IndigoBe Temporada 2009 - 5€

IndigoBe Madagascar Créateur d’Aventures Tour-Opérateur

www.indigobe.com www.secretsdemadagascar.com

Temporada 2009 - 5€

info@indigobe.com SKYPE: indigo.be.madagascar

Viaje al sur del Sur. MADAGASCAR

Lot II J 161 Ambohijatovo Ambodivoanjo IVANDRY 101 Antananarivo Tel. (+261) 20 26 010 07 GSM (+261) 32 41 32 498

Viaje al sur del Sur

MADAGASCAR

magazine


Cabo de Ambre

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P.N. de la Montagne d’Ambre Reserva Especial de l’Ankarana

Hell-Ville Nosy Komba

de

Mahamasina

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Macizo del Tsaratanana 2.876 m.

Ilsa Radama

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Mananara P.N. de Mananara-Nord

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Can

Pico Camaleón P.N. Andringitra 1x540 m. Pico Imarirolanitra Ihosy Valle de Tsaranoro 2.658 m.

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Indigobe magazine  

Revista de Viajes dedicada a Madagascar y otros países del África Austral.

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