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INDIE FERENCIA

NOVIEMBRE 2012 | Nº 16

magazine

LED ZEPPELIN C E L E B R AT I O N DAY

REVIEWS CRYSTAL CASTLES * HATEM * EGYPTIAN HIP HOP JAKE BUGG * THE SLOW READERS CLUB * HALLS WALK THE MOON * ESTAMBRE * FIDLAR * THE EVENS DREAMSCAPE * PINBACK * MARC DEMARCO CRÓNICAS GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR * THE BLACK KEYS * DINERO * NOISES * REIKIAVIK ENTREVISTA TOUNDRA ICO TOP LO MEJOR DE NOVIEMBRE Y MUCHOS MÁS


ÍNDICE

INDIEFERENCIA MAGAZINE

Review del mes

Led Zeppelin: Celebration Day 3

Reviews

Crystal Castles: (III) 9 HATEM: Ultraviolet Catastrophe 11 Egyptian Hip Hop: The Savage Heart 13 Jake Bugg: Jake Bugg 15 The Slow Readers Club: The Slow Readers Club 17 Halls: Ark 19 Walk The Moon: Walk The Moon 21 Estambre: Sobrenatural 23

Preguntas INDIEscretas

Toundra 25

Crónicas

The Black Keys, Madrid 31 Godspeed You! Black Emperor, Madrid 33 Dinero + The Noises, Alicante 35 Reikiavik + Mirémonos, Madrid 37

Opinión

Discos que me follaría: Live Through This, de Hole 39 Te odio a ti, y odio tu cuenta en Last.fm 41

Ico Top

Noviembre 43

Indiespensables

Noviembre 49


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CELEBRATION DAY Por Jesús Daniel Marín

Echemos la vista atrás hasta el 10 de diciembre de 2007. Esa fecha quedará grabada en la memoria de veinte mil afortunados que, atónitos, asistieron al último concierto que la legendaria banda ha dado y probablemente dará hasta la fecha. Y no sólo en la memoria de los asistentes quedará lo que pasó aquella noche en el de Londres, sino que además,

al ser el espectáculo musical con mayor demanda de entradas, con más de veinte millones de entradas.

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LED ZEPPELIN REVIEW

C E L E B R AT I O N D AY

La ocasión lo merecía. Ahmet Ertegun fue el fundador de Atlantic Records, la que fuera casa de Led Zeppelin durante sus cinco primeros discos y la banda sentía la necesidad de honrar a su amigo y apoyar a su causa solidaria un año después de su muerte con la celebración de este concierto benéfico para el cual se reunieron por primera vez desde el año 1988, cuando se reunieron para el 25 aniversario de la misma discográfica.

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Se hace el silencio. Cuatro golpes de baqueta y entramos directos a los setenta. Bajo los focos del escenario, Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y Jason Bonham, la sombra perfecta del fallecido John Bonham, su padre. “Good Times, Bad Times” es el tema elegido para empezar el concierto, como no podía ser de otra manera, engrasando la maquinaria a la perfección, todo suena en su sitio y los músicos haciendo lo que

mejor saben hacer: tocar sus canciones en directo. Las dudas sobre las consecuencias de aquella fatídica lesión de meñique de Pagea un mes del concierto quedan disipadas al minuto y medio de empezar la escucha del directo. No se puede hablar de malos tiempos cuando tenemos a Led Zeppelin sonando así de bien después de tantos años. Y ya, sin enterarnos, estamos caminando por los melódicos prados de “Ramble On” y su meteórica as-


LED ZEPPELIN CELEBRATION DAY REVIEW Under Foot” que siempre asocio al escucharla a un clásico de los Doobie Brothers como es “Long Train Running”. Es tiempo para el lucimiento personal de Jimmy Page y el solo inicial de “Nobody’s Fault but Mine” que nos recuerda que “Presence” es un disco mucho mas crudo y directo y menos producido y arreglado que el resto, otorgándole a las canciones un empaque totalmente diferente a la hora de haberlas creado y que con un simple riff de guitarra y unas ligeras variaciones desembocan en un maravilloso solo de armónica ejecutado casi a la perfección por Robert Plant. Detalles como este son los que nos hacen tirarnos de los pelos porque no siguieran adelante con la proposición de gira que les hicieron. Y para no dejar los motivos de peso, “No Quarter” extiende su duración casi tres minutos más de lo que nos tiene habituados con un excepcional John Paul Jones al piano, demostrando una vez más lo buen músico que es.

censión hasta el grito que antaño era agudo y ahora, por el paso de los años, queda un poco más apagado, pero es algo que podemos calificar como ley de vida. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En cuanto las cuerdas vocales de Robert Plant se calientan, nos despeinamos con la potencia con la que suena “Black Dog”, uno de esos grandes temas que parece que a la gente se le olvida que pertenece a Led Zeppelin, con uno de

los riffs más escuchados a lo largo de la historia del rock and roll.

Después de tres canciones, “In My Time of Dying” nos transporta durante once largos minutos a esos blues pantanosos que retomaron en el Physical Graffiti, regresando a las raíces más puras de su música. Estos sonidos más crudos y menos elaborados siguen presentes en “For Your Life” y dan paso a la experimentación funky de “Trampled

Después de esta parte mas cruda, por llamarla de alguna forma, es el momento de las canciones viscerales, las que salen desde el fondo más oscuro de la garganta de Robert Plant, rasgando cada una de las vocales en mil pedazos y mezclándose con el gemido de la guitarra. Tanto “Since I’ve Been Loving You” como “Dazed and Confused” son composiciones largas y en la segunda de ellas se incluye un enorme solo de Jimmy Page al que el público responde con fervor. Robert Plant da paso una vez más a su guitarrista, para que empiecen a sonar los primeros acordes de uno de los temas bandera en la carrera de Led Zeppelin. “Stairway to Heaven” empieza triste, melancólica, casi pidiendo permiso para sonar, hasta que alcanza ese punto álgido en el que una vez más, Jimmy Page

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REVIEW LED ZEPPELIN CELEBRATION DAY

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abraza la canción y la hace suya a base de puntear cuerdas. Esta canción era mi mayor miedo después del paso de los años, porque llegar a esos agudos que consiguieron hacerla tan especial no es fácil pero la maestría y las tablas de Plant han sabido adaptarla a su tesitura vocal actual. Después de esto, solo podemos darles las gracias por volver a tocar semejante bestialidad musical en directo.

Irremediablemente, nos acercamos hacia el final con el consabido ramillete de temazos que nos quedan por venir. “The Song Remains the Same” es la consolidación de Jason Bonham como heredero de su padre y el inicio de los fuegos artificiales que salen de las cuerdas vocales de Robert Plant. Con “Misty Mountain Hop”suenan como si acabaran de grabar el tema en el estudio, es imposible dejar de maravillarse ante una calidad así. El primer golpe final viene dado por “Kashmir”y sus aires arábigos. Aquí ya se ha producido el rejuvenecimiento total de las cuerdas vocales de Robert Plant y deja boquiabierto a todo el mundo con esas subidas a tesituras que nadie controla como él. Por supuesto, no desmerece ni un segundo el continuo riff ni la sección rítmica de la canción, pilar fundamental en este tema. Y casi tan imprescindibles son los gemidos que a mitad de

“Whole Lotta Love” reproduce con fidelidad, una vez más, esa bestia de frontman que siempre ha sido el señor Plant. Orgasmos sonoros a base de punteos, solos, reverbs… Led Zeppelin en estado puro. Parece que este iba a ser el punto final pero aún faltaba por sonar “Rock and Roll”. El tema por excelencia del grupo, siempre desde el punto de vista del que escribe estas líneas. El subidón hecho canción, desde los primeros golpes de plato hasta el último redoble, simple, directo y rápido. El broche de oro a una reunión que por fin ha visto la luz, cinco años después.

Puede que en el momento actual en el que estamos, no necesitemos a Led Zeppelin. Tenemos a Robert Plant haciendo la música que siente que tiene que hacer. A John Paul Jones formando parte de proyectos como Them Crooked Vultures o tocando con otros músicos en directo y a Jimmy Page… bueno, tenemos a Jimmy Page. Celebremos que tenemos un documento mediante el cual podemos disfrutar del último concierto de una de las más grandes bandas de rock and roll de la historia de la música. Y además, levantemos la voz bien alto para decir que Led Zeppelin en directo siguen siendo una apisonadora y que aquello que dijeron una vez, se sigue cumpliendo: el rock nunca morirá.

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CRYSTAL CASTLES (III) (2012)

Por Jaime Mateo Herrero

Como dice el dicho, después de la tormenta viene la calma… pero no tanta. Crystal Castles presentan su tercer álbum “(III)” en la cresta de la ola electrónica, intentado esquivar la presión de un nuevo largo después de los aclamados “(I)” y “(II)”. El dúo canadiense formado por el productor Ethan Kath y la cantante Alice Glass siguen sin dejar a nadie indiferente con un sonido propio que les lleva a la cima de la música electrónica experimental.

Si bien es cierto que “(III)” sigue sonando desgarrador y agobiante, está un escalón por debajo de los anteriores discos del grupo. Hay alguna que otra canción más accesible para el público más reticente con el estilo de los canadienses, quizás intentando demoler la barrera entre los que los odian o los aman. Pero también hay un buen puñado de temas que siguen la estela del sonido más definido que nos dejó “(II)”. Crystal Castles han intentado progresar en la producción, cambiando el material de estudio y alejándose de los ordenadores. El resultado es un disco que se decanta por los temas menos potentes de la discografía anterior como pudiera ser “Celestica”, con una Alice más contenida pero que sigue sonando demoledora.

Pero empecemos por la portada. Está sacada a partir de una fotografía del español Samuel Aranda, cuya original ganó el World Press Photo Award, el certamen de fotoperiodismo más importante del

mundo. Fue tomada en una manifestación en Yemen y en ella aparece un hombre herido abrazado por una mujer con velo. Efectivamente, un chico y una chica, como Alice y Ethan. En este caso los colores se tornan más oscuros y sucios, como su música. Según explicó Alice “en el país de las injusticas” en una entrevista, la opresión es un tema de actualidad incluso en su entorno, en el que ha visto a mucha gente sufrir sin recibir justicia. Quizás esto explique el por qué de la desgarradora portada y nos de pistas sobre el mensaje global del álbum.

Abre este “(III)” “Plague”, toda una declaración de intenciones. Comienza el susurro de Alice para dar paso a un explosivo estribillo electrónico que hace sentirte agobiado allá donde estés. En “Kerosene” se mezclan vocales digitales, reverbs y sintetizadores dando lugar a uno de los temas más completos del álbum. Al final Alice, cual ángel de la guarda, nos dice “I’ll protect you from all the things i’ve seen”. Estremecedor. “Wrath Of God” es otro de los trallazos típicos a los que nos tienen acostumbrados Crystal Castles y “Affection” sorprende por la inusual cercanía al pop. Quizás esta última es la canción que mejor se digiere y la que habría que poner a cualquier detractor del grupo. Si con esto no los soportas, mejor dejarlo.

Un chirrido angustioso transcurre a la par que “Pale Flesh” para dejar

paso a la bailable “Sad Eyes”, siendo ésta la delicia de todo festivalero a las tantas de la mañana. La breve “Insulin” abrasa de solo escucharla mientras Alice se desgarra con su voz. “Transgender” pisa un poco el freno creando una atmósfera más mística y menos apocalíptica. Vuelve la electróncia de 8bits en “Violent Youth”, con claro mensaje a la juventud actual. El corte instrumental del álbum llega de la mano de “Telepath”, manteniendo esos ritmos estresantes que parecen poner a prueba tu ansiedad. Al igual que he dicho al empezar, después de la atronadora descarga eléctrica de “(III)” llega la calma final con “Child I Will Hurt You”, canción inédita en la discografía de Alice y Ethan por su delicada melodía.

Habrá quienes echen en falta algo parecido a “Alice Practice” de “(I)” o “Doe Deer” de “(II)”, y es que estos temas catárticos brillan por su ausencia en “(III)”. Sin embargo, hay quienes pensamos que estos temas no tienen la capacidad para transmitir un mensaje profundo (y político), como el que quieren plantear en “(III)”. Emocionar con la electrónica más allá del éxtasis momentáneo no es fácil, y es por ello que le doy a Crystal Castles la victoria rotunda con su nuevo disco. Han compuesto la banda sonora de la opresión y la injusticia a base de teclados y pedales. Sólo cabe esperar, ahora sí, que el directo haga justicia a semejante tormenta electrónica.

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HOLA A TODO EL MUNDO Por Jaime Mateo Herrero

“Hola A Todo El Mundo es para escucharlo en un festival por la tarde, sentado en el césped con una cerveza”. Esa fue la primera vez que oí hablar de HATEM hará ya tres años. La única vez que tuve ocasión de verlos fue este verano en el Arenal Sound y corroboré aquella declaración. Pero cómo ha cambiado la cosa con su último disco.

HATEM comenzó su andadura en el año 2010 con un disco más próximo al folk que a otra cosa. Sin embargo, es cuanto menos inútil intentar clasificar a HATEM en un estilo concreto. Su primer disco homónimo estaba repleto de canciones alegres y luminosas, con mucha cuerda y percusión. En su segundo álbum “Estela Castiza” se aliaron con el español para experimentar con temas más rápidos y con mayor fuerza.

Y ahora llega “Ultraviolet Catastrophe” con otro volantazo estilístico. Da la sensación de que el grupo madrileño cambia de gustos cual veleta. Este álbum supone una evolución basada en la electrónica y los sintetizadores, pero manteniendo la esencia del grupo. Inspirado en unos poemas de Roy Tiger Milton, el álbum es una sucesión de canciones melancólicas, tristes y algo más tediosas. Y he aquí la gracia del disco: conseguir hacer canciones oscuras con melodías animadas.

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Ya desde los inicios de la calmada y popera “Oh Lord Tell Them Wind Blows Far From Me” se aprecia todo el despliegue de recursos musicales que serán protagonistas a lo largo del disco. Algo más de ritmo trae el single de “Ultraviolet Catastrophe”, “They Wont Let Me Grow”, manteniendo esa estética ochentera que tanto gusta a HATEM. Tanto esta última como “You Know We Found New Words” dejan a un lado la oscuridad y retoman el ritmo bailable con estribillos pegadizos.

“And A Just Man Howls” es otra canción pop apoyada en un nuevo juego de sintetizadores, mucho más simpática que las demás. “To My Tender Love” tiene pinta de convertirse en la más esperada de cualquier festival. Es la que más recuerda a los primeros HATEM, recuperando el protagonismo de la guitarra y unos inicios muy rockeros.

Mucho synth-pop en algunas partes de la instrumental “They Took Me To The Top Of A Mountain”, uno de los temas más sobrecogedores del álbum. Las últimas canciones bien podrían haberse sacado del último disco de M83. “Come To My Head” y “You Reason A Place In The North” son un viaje a una espiral de sonidos sintéticos del que no deseas salir. Cierra el álbum la

potente “I’ll Return Over Gloria” (esta sí que es muy“Hurry Up We Are Dreaming”), dejando bien claro el camino que han tomado los madrileños.

Ultraviolet Catastrophe no es folk, ni pop, ni nada que se pudiese asociar al estilo de Hola A Todo El Mundo. Su evolución puede sorprender, pero es un disco que una vez que lo empiezas a escuchar, lo terminas sí o sí. Gana con las escuchas y tiene dos grandes joyas marchosas como “To My Tender Love” o “They Wont Let Me Grow”. El resto de temas no llaman tanto la atención, pero si se escuchan detenidamente dejan sensaciones inquietantes. Siendo de lo mejor del 2012, es de agradecer que aparezca un disco así en el panorama nacional. Personalidad es lo que demuestra esta banda y ganas de crear un sonido arriesgado pero bien definido. Habrá que ver cómo defienden este trabajo sobre el escenario, yo cuanto menos tengo ganas de soñar en su directo.


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REVIEW

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EGYPTIAN HIP HOP THE SAVAGE HEART (2012)

Por Jaime Mateo Herrero

Como un extraño espejismo aparecieron Egyptian Hip Hop en la escena de Manchester. Esta banda formada por cuatro adolescentes debutó en el año 2010 con un notable EP llamado “Some Reptiles Developed Wings”. Tras el éxito de temas como “Rad Pitt” y “Moon Crooner” se esperaba un largo de los ingleses a la altura. Dos años después llega este “Good Don’t Sleep” con una evolución arriesgada pero firme.

Los “jóvenes egipcios” se han tomado su tiempo y han sorteado el peligroso filo del hype debutante para afianzarse como una banda a tener en cuenta en la música indie rock británica.

Pop psicodélico por un tubo es lo que encontraremos en este heterogéneo álbum. Temas inquietantes con ritmos más bien orientales que no se te despegan una vez que los escuchas. Eso sí, no hay un claro patrón a seguir en el álbum. Cada canción va por su lado, experimen-

tando diferentes estilos y atmósferas. “Tobago” abre este recital de melodías insistentes sobre la que la voz de Alex Hewett susurra las estrofas. Esta canción ya merece una buena crítica del álbum por su original ritmo que se prolonga durante cuatro minutos y medio. La transición inicial de la pista “The White Falls” parece transportarte a un relajante oasis para que a mitad de la misma te despiertes del letargo inicial. Los comienzos de “Alalon” prometen, pero al final la canción acaba siendo un tanto pesada, es uno de los momentos del álbum donde uno se pregunta cuánto dura la canción. Si bien es un tema más bien ambiental, con escasas voces, si que resulta un poco denso. Uno de los single del disco, “Yoro Diallo” recuerda más a los Egyptian del EP, menos psicodelia y mucho menos tediosa. Es una canción que entra muy bien y que para mi gusto debería definir el estilo de este grupo.

Vuelven de nuevo los sonidos psicotrópicos en la tranquila “Strange Vale”. Se agradece el mayor ímpetu de la voz de Hewett, ya que en la mayoría de temas apenas es apreciable cualquier mensaje. “Snake Lane West” es una canción oscura y larga (más de seis minutos). Es por ello que se debe escuchar atentamente, con calma, disfrutando de la variedad de sonidos y ritmos. En cualquier caso la inmediatez de la misma es nula y la tentación de pasarla sin piedad asciende con el tiempo. “Pearl Sound” recupera el

aliento del disco y vuelve a mezclar diferentes armonías en el mismo tema. El primer single del disco, “SYH”, es uno de los filones del álbum. Algo de dance nos trae esta extraña canción que termina con un juego de sintetizadores con ritmos árabes a lo Django Django.

“One Eyed King” y “Iltoise” cierran este “Good Don’t Sleep” con claros altibajos. La última de ellas, mucho más sustancial que su predecesora, ayuda a terminar con buen sabor de boca un disco que siembra discrepancias. Hay grandes canciones que bien podrían ser grandes singles. Destacan “SYH”, “Tobago” y “Yoro Diallo” por sus melodías y ritmos más reconocibles. El resto de temas son una sucesión de sonidos y psicodelia que hay que saber degustar con calma. Quizás la presión de un EP muy aceptable ha llevado a Egyptian Hip Hop a presentar un sonido demasiado abstracto y pretencioso en algunos cortes del álbum. En cualquier caso, estamos hablando de unos veinteañeros que tienen una buena disposición a experimentar y han sabido tomarse su tiempo para presentar un disco a la altura de las expectativas.

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REVIEW

Por Jaime Mateo Herrero

Jake Bugg tiene dieciocho años, compone folk y telonea al mismísimo Noel Gallagher. Este joven de los suburbios de Nottingham lleva mucho tiempo dando conciertos en su ciudad y sorprendió a los diecisiete años saltando al escenario del festival con mayúsculas, Glastonbury. Esta historia nos trae enseguida a la mente figuras como Miles Kane o el líder de Arctic Monkeys, Alex Turner. Sin embargo,Jake se desmarca de los estilos britpop o indie-rock. Él es más de componer con la guitarra desenchufando el amplificador.

El disco que nos ocupa, que lleva su propio nombre, es el primero de su trayectoria musical y deja bien claro por qué a NME se le cae la baba (con un 9 lo han puntuado). Estamos ante un álbum de folk, donde la guitarra acústica es la gran protagonista. Pero también destaca desde la primera escucha la voz tan personal de Jake, con matices inspirados en Johnny Cash o Marcus Mumford.

“Lightning Bolt” es la canción que abre el álbum y quizás la que más se aleja del estilo acústico de gran parte del disco. A medio camino entre el lejano oeste y la campiña in-

glesa, el ritmo acelerado y el guitarreo eléctrico le alegran a uno el día. En cuanto empieza a sonar “Two Fingers” a uno se le aparecen los hermanos Gallagher inmediatamente. El estribillo recuerda a temas como “Roll With It” o “Rock N Roll Star”. Jake ha comentado en alguna ocasión que su intención era hacer un disco con varios estilos. De momento las influencias son bastantes y variadas. Puro rock and roll es “Taste It”, que parece transportarnos a la década de los 50 en medio de Arizona. Por otro lado la más popera “Seen It All” continua con los estribillos pegadizos.

En “Simple As This” baja el ritmo tan trepidante de los primeros temas y supone el punto de inflexión del disco. Y llegamos a “Country Song”, en la que conocemos el lado más sensible de Jake. “Gonna sing you an old country song, from the heart, from the strings of this old rusty guitar” canta el joven británico a la vez que puntea la guitarra con una melodía embaucadora. “Broken” también se ayuda de un ligero punteo para llegar a un estribillo en el que Jake desgarra su voz. “Trouble Town” retoma el folk en estado puro. Es el single del disco y en él Jake se muestra más gamberro con

la letra. En la recta final del disco “Ballad Of Mr Jones” y “Slide” vuelven a la senda de canciones tranquilas, con más sentimiento. El punteo de “Someone Told Me” a mi me ha parecido de lo mejor del disco. Chicas y relaciones amorosas propias de un adolescente acaparan la gran mayoría de letras en estas canciones. “Someplace” y la breve “Fire” cierran un disco con catorce temas en total. Quizá un número un poco elevado para un debut. En mi opinión hay dos “Jakes” en este disco, el rockero y el acústico. Si bien es que ambos lo hacen muy bien, la balanza cae de la mano de los temas tranquilos que en algún momento pueden llegar a aburrir después de la descarga de adrenalina de los primeros.

En cualquier caso estamos ante un disco más que notable, un debut de los que no se espera en una escena de jóvenes artistas muy saturada de grupos “indie”, djs o hip-hop. Yo no le perdería la pista a Jake porque ¿y si estamos ante un Bob Dylan junior? Las comparaciones son odiosas pero su temprana edad habla por si mismo. Demasiado joven para ser cierto.

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Por Daniel López Martín sensación de bienestar, que nos golpea y nos hace comenzar a bailar apenas sin darnos cuenta. El tema que abre el álbum, “One Chance” es un perfecto resumen de todo lo que viene detrás. Una más que inquietante intro, sin apenas guitarra y la voz del mayor de los Starkie sobre sonidos de sintetizadores.

Parece que existen ciudades que son incapaces de dejar de darnos talentos musicales. Particularmente, la gran Manchester que esta vez nos premia con el sonido de una banda que si bien en España aún no es conocida por las grandes masas, los disc-jockeys de su Reino Unido natal ya utilizan algunos de los temas más movidos de The Slow Readers Club como auténticos rompe pistas y han hecho que la juventud británica se fije en ellos.

Los hermanos Starkie decidieron crear esta formación a no ser muy aclamados sus proyectos por separado. Kurtis, en solitario, apenas llegó a editar sus

singles y Aaron después de dehacerse del guitarrista de su antigua banda (Omerta), Nick Moylan, no lo dudó a la hora de contar con su hermano pequeño y, junto al bajista James Ryan y con Neil Turvin a la percusión, crearon este The Slow Readers Club que, con su álbum homónimo, se ponen muy alto el listón para próximos trabajos ya que, pese a que no nos brindan nada excesivamente nuevo (quizás serían la mezcla perfecta que saldría de una coctelera en la que tuviéramos a Interpol, Editors y Killers) si que nos regalan un trabajo con una frescura tal que se convierte en uno de esos que desde la primera escuchanos inyecta una vigorizante

Pero no todo en el disco son perfectos ritmos bailables, clara muestra de ello es “Follow me down”, una canción que se convierte en un gotero de emoción e intensidad, con unas letras de una pureza que nos resignan y arrastran hasta una sensación tan lamentable como estimulante. Por supuesto no podemos dejar pasar la aclamada “Feet on Fire”. Primer single del disco y que en ciertos momentos nos recuerda al más castizo sonido ‘Madchester’ (salvando las distancias) que además cuenta con un fantástico video que a muchos nos terminará de transportar a aquella época a la que nos recuerda esta canción.

En resumen, estos cuatro chicos no tardarán en llegar con verdadera fuerza a nuestro país, puesto que ya incluso la prestigiosa NME la coloca entre las mejores bandas dentro de la nueva escena musical lo que nos hace que tengamos los ojos bien abiertos con una banda destinada a ser uno de los referentes del Indie-pop más electrónico en la próxima década.

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REVIEW HALLS / ARK (2012) Por Joaquín Ollero

Sam Howard, londinense de 21 años, a través de su proyecto musical en solitario, Halls, y su álbum debut, “Ark”, se propuso tomar una decisión muy simple en este frío otoño del 2012: parar el corazón del mundo durante 39 minutos.

No es novedad en absoluto que desde la aparición de James Blake en el panorama musical, allá por

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2010 con una serie de EPs y al año siguiente con su LP debut, se consagrase como uno de los artistas más revolucionarios de la palestra actual que alucinó por todo lugar gracias a su post-dubstep. Esa concepción de la modernidad, sus ecos y sus paradas, ese rastro de cadenas y sábanas de fantasma profundizaron en la esencia de la creación de música, y con Halls tenemos el

ejemplo perfecto de la influencia que ha causado Mr. Blake.

Halls parte de una premisa clásica y modernista al mismo tiempo. Pianos y melodías cristalinas. Cortes evocadores, pero al mismo tiempo transmitiendo asolamiento. Piezas únicamente instrumentales con sonidos ambientales y cotidianos, como son “I”, “Ark” y “Arc” mar-


HALLS / ARK / REVIEW can la pauta que el autor quiere dedicarnos con un tono melancólico y grandes piedras grises y pesadas de iglesia. Para Sam, este álbum supuso un método a través del cual poder alcanzar la calma que necesitaba en su interior. Componerlo es diferente a escucharlo, pero sin duda esa tranquilidad se percibe a través de cada canción. Como matiz que es incapaz de permanecer en el tintero, hay que remarcar que los silencios son música también (la duda ofende), de hecho, para ciertos visionarios del pasado y el futuro, no hay nada más precioso que el silencio. El artífice de “Ark” recoge esta idea para integrarla en un todo, de forma que a lo largo de las composiciones hallaremos “áreas de descanso” que nos permiten tomar respiración para continuar la travesía por este helado océano. Ayuda mucho esa sensación de altas columnas e inmensos espacios vacíos que nos inunda, ya que el álbum ha sido grabado tanto en iglesias como en conservatorios, incluyendo un elemento que supone ser un detalle bastante notable en la ecuación.

De todas formas, todo lo que se ha escrito hasta ahora carece de sentido, ya que hablar de esta forma de representar arte y no hablar de “White Chalk” podría convertirse en el octavo pecado. Es la muestra perfecta para intentar comprender de qué se trata este suspiro de casi 40 minutos. La voz del cantante se fusiona con las notas de piano, casi órgano, para embobar al locutor hasta que se produce la primera parada de incertidumbre, y más adelante cuando esos latidos de corazón, alias bombo de la batería, se cuelan por nuestros poros y nos sincronizan a la perfección con la canción. Esos coros, casi gregorianos, dotan de un lecho de vulnerabilidad a un conjunto mágico que se debate en una lucha entre una delicadeza sin igual y una casi imposi-

ble de creer fuerza proveniente de un chico de 21 años. El compañero de baile perfecto de la comentada obra de más peso del álbum es “I’m Not There”, que incluso se atreve con aquello del “estribillo pegadizo”, ya que el ritmo que despierta en sus secciones centrales es de calidad y sorprende por su nervio más allá de la suma paz. Estos compases celestiales se extienden por doquier a lo largo de la primera mitad del álbum, y también abrazan a la segunda parte, que sigue mostrando composiciones de alto nivel como “Reverie” y “Winter Prayer”, y es que a esta estrella no le faltan ideas para demostrar variedad sobre una misma base consistente.

La evocación de soledad que consigue Sam Howard es sencillamente única. De hecho, podríamos atrevernos a decir que seguramente se trate de uno de los ejercicios con más mérito del año en este ámbito. Es admirable no caer en el inmenso error de realizar una burda copia

sobre algo, y hubiese sido bastante normal que “Ark” lo fuese de cualquier paraje de James Blake, pero esto no ha sido así afortunadamente. Es cierto que sin él, seguramente este álbum no existiría, pero eso no es para nada negativo, ya que una fuente de inspiración no supone más que evolución y nuevas perspectivas, que siempre son necesarias en cualquier momento de la vida.

Halls nos propone el plan más anodino que se pueda imaginar. Simplemente tratad de encontrar el rincón en vuestra alma donde se aloja la soledad y dejad que se adueñe de vosotros. Marchad sin duda a algún lugar solitario y lleno de rocas, admiradlas e intentad encontrar su sentido, su parte del plan en este universo. La conjunción de las 11 canciones que conforman el disco os cogerá de la mano y os guiará placenteramente en esta aventura para robar respiraciones. Noviembre 2012 INDIEFERENCIA MAGAZINE 21


N O O M E H T K L WA REVIEW

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Por Daniel López Martín Una banda que con su nombre hace honor a una canción de The Police se merece, cuanto menos, que prestemos cierta atención a la calidad del producto que nos ofrece. Ese es exactamente el caso del segundo álbum de los estadounidenses Walk The Moon, homónimo a la banda. Un disco tan sorprendente y variado que podríamos calificarlo como synth-rock, power-pop, neopunk, o cualquier otro estilo de invención exclusiva para ellos pero, sin embargo, la calificación más apropiada sería simple y llanamente lo mejor del pop-rock actual.

Estos cuatro amigos de Cincinatti nos sorprenden con uno de esos discos que, apenas con observar la portada llena de colorido y psicodelia nos asegura que no nos va a defraudar. De los que nos comienzan a convencer ya desde las estanterías de las tiendas de música.

Si tuviéramos que resumir “Walk The Moon” en un par de adjetivos, quizás sería veloz y pegadizo. Cada uno de sus temas cuenta con algún momento de perfección bailable de esa que nos hace pasar el resto del día con una sonrisa en la cara. Las voces en falsete de

Nicholas Petricca en “Shiver Shiver” que a su vez, regala una auténtica lección del uso de los sintetizadores en “Fixin”. Además del maravilloso inicio de Sean Waugaman a la batería en “Quesadilla”, canción que fue elegida por el equipo de EA Sports para ser uno de los temas principales del “FIFA 13″, quizás sean algunos de los aspectos más destacables del álbum sin desmerecer ni mucho menos ni una sola del resto de canciones que lo componen.

Un trabajo en el que abundan las historias de chico conoce chica, pero no en el sentido romántico y meloso de las típicas “boys bands” de los ’90, sino contándonos autobiográficas bravuconadas de juventud y lujuria como en “Jenny”, “Lisa Baby” o la que se convierte en punto álgido del disco, “Anna Sun”, elegida por la cadena MTV como mejor canción del verano 2012. Si es cierto que no nos brindan nada nuevo y revolucionario. En algunos momentos suenan a Vampire Weekend, en algunos otros a los cada vez más reconocidos Two Door Cinema Club, ciertos riffs de sintetizador nos pueden recordar a los más ochenteros Depeche Mode, incluso el cambio de ritmo que supone

“Iscariot”, con sus armoniosas voces corales, nos puede hacer pensar que se trata de los mismísimos Dirty Projectors. Pero quizás la facilidad de parecerse a tantos otros, de estilos tan diferentes y añadirles un toque de frescura, les da la posibilidad de acabar gustando a un mayor número de fans.

En resumen, en los últimos meses, estos chicos del corazón del estado de Ohio han subido como la espuma. Ya pudimos disfrutar de ellos en el Music Hall de Barcelona y en la Sala Arena de Madrid, y podemos estar seguros de que si mantienen el nivel de este trabajo y siguen realizando directos tan arrolladores, Walk The Moon conseguirán hacerse un hueco importante en el cartel de los grandes festivales de verano y en las listas de ventas de toda Europa.

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ESTAMBRE REVIEW

sobrenatural

"Si esto acaba, será a tu lado. Morir contigo, lo salva todo. Baila morena, las brasas arden. Tu y yo tan solos, y contra el mundo". Estambre vuelve otro año más con un nuevo trabajo debajo del brazo. Melodías bellas, conjunto de estilos, crudeza a partes iguales y experimentación dentro del sonido "estámbrico" conocido. 24 INDIEFERENCIA MAGAZINE Noviembre 2012


Por F. Javier Moreno José Manuel Fernández vuelve a la carga con su tercer álbum de estudio bajo el nombre de Estambre. Esta vez ha optado por un sonido mucho más acústico y algunos arreglos de cuerda que jamás habíamos visto en sus anteriores trabajos. Tras "El Eterno Pasajero" (2010) y "El Último Verano" (2011), este noviembre ha publicado "Sobrenatural". Un trabajo compuesto por 7 cortes, lo que compone un auténtico pasaje de sentimientos. Este nuevo álbum autoeditado se ha grabado en la Resistencia Estudios (Madrid) y masterizado por Markus Lutz en Lutzonic (Mannheim, Alemania). Los artwork del disco, collages e ilustraciones, han sido creado por Millán Salcedo.

"Sobrenatural" comienza con "La Siluetta de Mattise". Un sonido muy ochentero, donde la guitarra acústica entra en juego y que así será a lo largo del disco. "Después de andar perdido un tiempo, y convertir el oro en sueño. Subió un peldaño y comprobé, que el del espejo aún era yo. Como un relámpago de abril, como un perfume intenso y fresco. Ante mis ojos tu perfil, la silueta de Matisse...". "En El Fin De Los Días" continua dando forma a "Sobrenatural". Uno de los temas que más impactan del disco. Rabia y destrucción en sus letras, posiblemente una de las cosas que más recuerdan a Kill Karma. Hacia la mitad del tema, este da un giro radical tornando en un sonido flamenco. Acordes sueltos y versos de ro-

mance se esparcen por nuestros oidos. Una de las melodías más emotivas de todas las que escucharemos.

José rescata "Exfinge", de Kill Karma, en una versión lo-fi para apaciguar la emoción generada con el anterior tema. "La Llave" trae de vuelta parte de ese misticismo que inundaba el primer álbum de Estambre, "El Eterno Pasajero". "El Fulgor" recuerda a ese sentimiento que Nirvana metía en sus temas. Una canción en la que sus letras se componen de pensamientos en voz alta

"Sueños de Sal y luz" es el comienzo del fin de este trabajo. Arreglos de cuerdas, creando una atmosfera esperanzadora de lucha por la libertad y la busqueda del significado de nuestra vida. "Desde el tallo al flor el gran paradigma, vivir no puede ser ir quemando días. Necesito saber de que estamos hechos. Cruzar la dimensión y nacer de nuevo". Y llegamos a "Nana", donde termina nuestro viaje. No te dejes engañar por el título, no te vas a dormir aunque tenga una introducción muy calmada. Pasaremos de la calma a un sonido folk bastante animado. Un sonido que no habíamos escuchado anteriormente a Estambre y que, quizá por ello, sorprende para bien. Y así terminamos con un mensaje esperanzador, sin oscuridad ni tristeza. "En mis brazos no existe el dolor, te meceré y soñarás con las cosas que te hacen reír, con la pureza

de tu juventud". ¿Que sería de José sin la melancolía que impregna todo lo que crea? Una de las caracteristícas de Estambre es esta. La belleza que tienen sus letras. A veces tan oscuras y otras veces tan primaverales, son el santo y seña de todo lo creado. Son los árboles majestuosos que inundan de oxígeno nuestros pulmones. Una auténtica representación de lo que la música necesita la mayoría de las veces: letras con sentimiento y no simples baratijas vacias que su uníco objetivo es adornar y no el hacerte sentir. Que lo escrito erice la piel y que te sientas identificado. En defintiva, poesía, escenas del pasado o futuro representadas con sonidos y versos. Como pintar un cuadro lleno de colores.

Un paso más en la evolución de Estambre. El trabajo más variado y experimental. Hay que decir que se echa en falta algo de guitarra eléctrica y percusión en algunos temas, pero que esto está bien equilibrado con los arreglos de cuerda y las variaciones de las melodías vocales. Algo muy trabajo en este trabajo.

Ya llevamos tres discos en tres años, ¿Cuarto disco en 2013? Mientras que siga a este nivel, todos los trabajos que quiera hacer deberían de ser interpretados como un regalo para despertar y complacer a nuestros sentimientos y emociones.

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ENTREVISTA

TOUNDRA Por Jesús Daniel Marín

Aprovechamos uno de los conciertos de presentación de la gira de “III” para sentarnos un rato a hablar con la banda madrileña y que nos contaran anécdotas y puntos de vista sobre todo y nada en concreto. Quedamos encantados con lo que nos dijeron Alex (batería), Alberto (bajo), Esteban (guitarra) y Víctor (guitarra) y podéis leerlo a continuación. Han pasado dos meses desde el lanzamiento de III, ¿podéis analizar ya la reacción que ha recibido el disco?

Alex: Pues muy buena, ¿no? Básicamente… analizar, no sé. El que se lleva con el público es Alberto.

Alberto: Teníamos un poco de miedo al principio. Siempre que haces algo pues como que sientes esa presión de la gente, el que opinaran. Sobre todo porque tuvo tan buena acogida el “II” que pensábamos que a lo mejor este no iba a gustar tanto, era un poquito mas duro, pero ha superado nuestras expectativas totalmente. La gente estaba muy entusiasmada y a casi nadie le parece que hayamos bajado el nivel o algo así, entonces es-

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tamos contentos.

Esteban: Yo pensaba lo mismo, igual que Alberto. Había ido tan bien con “II”, había tanto salto con respecto al primer disco que dices “a ver que va a pasar ahora”, pero las reacciones han sido muy buenas y a la mayoría de gente le gusta más “III” y dicen que es mejor y eso está bien, después de estar casi un año componiendo, que son horas y es trabajo y comerte mucho el tarro, que le guste a la gente es satisfactorio.

En III se aprecia una dureza en el sonido que en sus predecesores quizás estaba un poco más disimulada así como una temática ligeramente más oscura. ¿Hay algún motivo para ello?

A: Yo creo que nuestros gustos se mueven más por la música de “III” que por la música de “II”. A nosotros casi todos nos gusta el punk rock, grupos como Converge, At The Drive In… y realmente no escuchamos tanto post rock. Hemos escuchado, obviamente, porque no te puedes cerrar a algo con lo que compartes ciertas raíces, pero sobretodo hemos escuchado grupos más tirando al hardcore en nuestra vida.

E: Yo creo que Envy es lo más post rock que hemos escuchado, o algo así… A: Sí, que en realidad eran grupos que también venían del punk rock. Víctor: Yo creo que la gente que nos


TOUNDRA / PREGUNTAS INDIESCRETAS puede clasificar dentro del post rock es por los delays. Si a las guitarras limpias que tenemos les quitamos los delays ya la gente se quedaría loca. Dirían ¿qué hacen? A veces la gente viene y nos pregunta por grupos súper frikis de post rock y nosotros tenemos que contestarles que no, pero realmente no es algo que nos flipe. Yo creo que la gente sabe cada uno de los grupos de post rock que hay, los discos que sacan, el equipo que llevan… Muchas veces nos preguntan por el equipo que llevamos y en el tema de pedales somos bastante aleatorios. La gente nos hace fotos a las pedaleras y nosotros nos quedamos asombrados ya que nosotros llevamos lo básico realmente.

E: Luego cuando nos lo compramos tenemos que mirar en internet como funciona y siempre sale un video de un heavy con melena que te hace cuatro chorradas que en realidad no te dice mucho como lo puedes utilizar, pero volviendo a tu pregunta…

A: Lo de definir el estilo también depende mucho de lo del cantante. Casi que si no tienes cantante la gente ya dice post rock, el genero instrumental no parece un genero en si mismo. Es un género muy cerrado.

E: El cambio de sonido es bastante natural. Igual que “II” bebía mucho de Led Zeppelin, porque nos gusta muchísimo Led Zeppelin y fue como una especie de homenaje y este es simplemente un poco lo que hemos escuchado toda la vida (conversación sobre temas de furgoneta que saldrán más tarde). Y porque siempre que estamos componiendo queremos salirnos de la tónica general de los grupos de post rock que empieza el tema tranquilo, va subiendo… no, vamos a hacer algo por ejemplo tipo Glassjaw, que a Víctor le flipa.

V: Yo creo que siempre, cuando

hemos hablado de hacer un disco, por mi parte siempre digo que me da igual por donde tiremos, entre comillas, pero quiero que sea bonito y que tenga energía. Que no sean canciones feas simplemente porque queremos meter caña y que por hacerlas bonitas no sea un coñazo escucharlas. Temas redondos y temas directos. Que no por durar 7 minutos la gente diga “a ver que viene después”.

Los arreglos de las canciones han quedado realmente impresionantes. ¿Era la idea con la que os metisteis a grabar algo parecido a cómo ha quedado al final el disco?

E: Primero componemos nosotros cuatro en el local y luego las partes te van sugiriendo ideas y un mes antes quedamos con acústicas y los músicos que van a tocar y miramos los arreglos… Y al final ha quedado

bien. Casi todos los temas de “III” tienen arreglos pero claro, la cosa es que tienes todos los temas cerrados y piensas, ¿Cómo puedo marcar un poco mas la diferencia? Pues metiendo unas cuerdas o un xilófono, pero hemos metido xilófono en partes de caña, en dos partes que están arriba completamente. E incluso una parte de xilófono en “Lílim” es un homenaje a Bruce Springsteen, de “No Surrender” creo… No nos basamos para nada en el post rock para componer, ha salido así y ha surgido.

V: La intención no es nos las damos de guay y no escuchamos ningún grupo de nuestro estilo. Es que no tenemos ni zorra. A mi me aburre y siempre lo he dicho, si no estuviere en Toundra no estaría en un grupo de este estilo. En Toundra más o menos creo que acabamos haciendo siempre lo que nos da la gana, creo que ninguno se siente en

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PREGUNTAS INDIESCRETAS

ningún momento limitado a hacer algo. También hay cosas que intentamos no tirar por el camino mas sencillo, él (Esteban) y yo somos mucho de decir “pues esto no” porque nos recuerda a algo y se desespera porque dice que lo único que hacemos es tirar partes pero luego creativamente es muy satisfactorio ir al local y no saber que tipo de tema puede salir pero puedo meter esta guitarra que no tiene nada que ver pero sé que va a quedar bien porque los demás van a hacer algo que mole.

Contadnos de una forma breve cómo es el proceso compositivo en Toundra. ¿Os juntáis todos y vais a lo que salga o es algo más individual?

V: Esteban es mucho de traer ideas que tiene en casa y las desarrollamos. Muchas veces cuando estamos atascados las probamos en el local a ver que sale… No tenemos un método muy fiable de componer porque muchas veces ese método que creemos que va a funcionar se queda atascado y nos desespera, nos da mal rollo y tenemos que intentar salir un poco de ahí. Yo me agobio porque tenemos muy poco tiempo para ensayar y cuando vas al local pretendes que vaya todo rodado…

E: Ir avanzando el trabajo, porque han pasado varios días desde la última vez y a veces pasan cuatro ensayos seguidos y no notas que avanzas. Yo por ejemplo soy muy malo componiendo en el local, prefiero estar en mi casa tranquilo, darle una hora, irme, volver a retomarlo…

V: Yo lo que pasa es que tengo mas cara. Yo con mis guitarras hago una mierdecilla que da el pego y ya casi hasta el final no me pongo a desarrollarlo pero al principio da todo muchísima pena por mi parte…

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Entrando en las canciones de III, ¿tenéis alguna favorita o que disfrutéis más tocando en directo?

V: “Espirita”

Alb: “Espirita” mola mucho, sobre todo por el momento final del grito nos mola bastante tocarla.

E: “Marte” a mí me gusta un montón.

V: Yo creo que molan todas para tocar. Lo importante es que no hay ninguna que sea la típica que no te guste tocar, que no funcione en directo.

Alb: De hecho es lo que dijimos cuando hicimos este disco. Que es un disco que representa mucho más a los Toundra del directo que no a los Toundra de antes que a lo mejor tenía temas que eran muy de estudio y que en directo no tenían tanto peso.

E: Cuando estábamos componiendo, hubo un momento como que le faltaba caña a los temas. Y nos paramos y decidimos empezar a meter caña como lo hacemos en directo, porque somos bastante punkis en directo no se si porque somos unos desastres o porque nos mola ese descaro de no tocar la parte limpia sino que nos gusta que suene guarra.

V: Es que aparte tiramos de quintas y octavas en las partes cañeras, que no hacemos acordes y muteamos muy poco.

Siendo un grupo instrumental, no contáis con los típicos trucos de la música para enganchar al público en directo, como puede ser corear un estribillo. ¿Qué mecanismos tenéis para conseguir captar la atención del público e intentar crear ese feeling especial en el directo? ¿Habéis apreciado

un aumento en el público en vuestros conciertos?

Alex: El Facebook, porque el directo…

Alb: En Alemania nos dijo un chico que el rollo que tenemos nosotros en directo si era muy diferente al de otros grupos instrumentales o de post rock porque en realidad esa gente se pone a tocar y se quedan ensimismados mirándose a los pies o a los pedales en plan shoegazing. Nosotros intentamos darle un poco mas de dinamismo. Nos gusta la energía en directo, el directo de At The Drive-In o Refused…

V: Yo creo que lo que ven es normalidad.

Alb: si tienes horas de ensayo y te lo pasas bien tocando es muy difícil que a la gente no le guste un concierto. Ese buen rollo mientras tocas, lo transmites.

V: Si alguien pregunta, pues responder, tener un contacto directo. No ir de sobraos ni de nada. Hay como mucho paleto en el mundo de la música, en plan “he llenado una sala y soy Dios” con lo cual toda la gente que viene a verme ni me miréis ni me toquéis porque yo os estoy haciendo un favor tocando para vosotros, cuando realmente es todo lo contrario. Realmente tienes que estar agradecido porque estas ha-


ciendo la música que te mola, le gusta a la gente, compran mi disco y me permiten seguir haciendo música y no palmar pasta cada vez que salimos de nuestra ciudad a tocar. Entonces, creo que la gente nota que estamos agradecidos aunque no seamos los típicos que te cuentan un chiste entre canción y canción y esta es una de mis paranoias porque cuando Alex no estaba en el grupo hablábamos sobre el hecho de que no hubiera una pausa entre canción y canción porque a mi me mata. Cuando un cantante para y se corta el ritmo y se miran para ver cual viene y se pone a tocar es como tío, vete a tu puta casa que no te cuesta empalmar los temas. Yo creo que la gente lo agradece porque ve que va todo del tirón y no se pierde la energía.

Hablando de feeling, contadnos un poco vuestra historia de amor con Aloud Music. ¿Cómo empezó esta relación en la que los principales ganadores somos los consumidores de música? ¿Es un matrimonio casi perfecto?

E: No, para nada… Sí, son gente muy legal y al final el roce hace el cariño y son amigos con los que trabajamos.

Alb: Con nuestros cambios de horarios, de trabajo, de tirar conciertos que no podemos ir…

V: Yo creo que lo que tienen claro es que esto es una carrera de fondo. En una entrevista que respondimos hace poco y decía que el problema es que hay muchos sellos que trabajan como si fueran bancos. Ellos hacen una inversión en un grupo y quieren rentabilizarlo como antes, pero lo hacen pillando porcentajes de conciertos porque vendiendo discos ya es difícil. Entonces ellos ya saben que con nosotros no podemos ir a machete porque todos tenemos trabajos y es difícil, pero por

su parte nos lo ponen muy fácil.

E: Tienen claro que los grupos están para hacer su carrera. Cuando nos cogieron habíamos sacado un disco y un split y Alex acababa de entrar en el grupo. Teníamos un disco discreto y creyeron que podíamos hacerlo bien y nos han animado a seguir adelante y han trabajado un montón por el grupo con lo cual, no podemos estar mejor.

La innovación en cuanto a los métodos comerciales de las discográficas actuales es un paso siempre arriesgado pero los números hablan por sí solos. ¿Pensáis que si más grupos lo intentarán, el sector discográfico y musical estaría en mejores condiciones de salud?

Alb: Nosotros ya lo teníamos pensado. Originalmente no pensábamos en sacar cd’s sino regalar cedes grabados y sacar el vinilo como algo en plan coleccionismo. Si alguien quiere una copia física se compra el vinilo que es una cosa con más empaque que un cd. Luego en casa si alguien quiere escucharlo pues tienes los mp3 gratis y el cd grabado por nosotros. Y en realidad ellos funcionan igual. Sacan cd’s con una presentación cuidadísima y también regalan la música, con lo que una cosa no quita la otra y nosotros pensamos así desde el principio. El problema es que las discográficas ahora buscan negocio mediante la venta de singles por Itunes y es diferente a la del comprador de un disco.

V: Yo creo que el sistema que tiene Aloud lo tiene el 99% de los grupos underground. El problema es que las discográficas que importan son las que tienen los métodos anticuados. Meten el disco en una caja fuerte y hay que comprar ese disco a ciegas.

T O U N D R A

E: Hay que adaptarse a los tiempos que corren y dentro de cinco años lo que parece ser que va a pasar es que se van a adoptar las políticas de toda Europa y que las descargas no van a ser tan fáciles pero la gente va a consumir música en formato físico siempre que fomentes el valor por eso. En un país como el nuestro donde nunca se ha valorado la música como arte y cultura y no se ha valorado que un grupo pueda vivir de su música como profesionales y que la salida a eso haya sido que se pague un pastizal a los mismos de siempre por tocar, es como una carrera hacia ninguna parte. En Europa nos trataban de músicos profesionales y se sorprendían de que tuviéramos trabajo además de la música. Aquí no hay ningún tipo de ayudas para nada. Pagamos una pasta por un local. Pero entendemos que cuando hay gente editando nuestra música entendemos que hay que pagar para que esa gente sea profesional. Lo que no se ha visto nunca es que el músico sea una profesión.

V: Aquí lo único que existe son los mercenarios. Me voy a la tele a tocar con Raphael y la guitarra desenchufada. E: ¿Y por qué no hay un puto programa de música en la televisión publica? Solo hay “Los Conciertos de Radio 3” y llevan 30 años con el mismo formato. ¿A nadie se le ha ocurrido nada nuevo?

Alb: Es una vergüenza el tratamiento que se le da a la música en España.

Y además de todo, tenemos la subida del IVA. ¿Cómo os puede afectar esto a vosotros o mejor dicho, cómo os está afectando?

E: A mí no me parece mal que el IVA a la música suba al 21%. Tengo mi opinión pero no me parece mal radiNoviembre 2012 INDIEFERENCIA MAGAZINE 29


calmente. Pero sube otras cosas, persigue el fraude fiscal, por ejemplo. Hay una costa de miles de kilómetros construida y que no se venden los pisos mientras se está desahuciando gente y estamos pagando el rescate de esos bancos que desahucian a gente. Yo creo que es un problema un poco más global y lo siento, porque nos hacen miles de veces estas preguntas, pero creo que tenemos que ir un poco más allá. ¿Por qué tengo que pagar un local de mierda que parece un zulo? Si hay pisos vacíos… Hay hospitales vacíos. Al lado de donde vivo hay un hospital que esta vacío desde hace un montón de años porque una señora lo donó a la Comunidad de Madrid y si no construían un hospital tenían que devolver esa parcela enorme a la familia de la señora. Pues han construido un hospital y lo tienen cerrado, pero no clausuran el hospital por no devolverle el terreno a la familia…

Alb: El caso contrario lo vivimos también en Alemania. Tenían como una especie de casa okupa llevada por cuatro personas que recibían sueldos públicos y ellos administraban los conciertos, las dos salas donde hacen los conciertos y luego aparte tenia un bar, unas instalaciones flipantes, un skate park, todo subvencionado por el gobierno y claro, los jóvenes consumen esa cultura,

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aprovechándose de los conciertos que dan allí. Creo que el nuestro era gratis, o casi.

E: Aquí la cultura que se lleva es que la gente tenga que estar en su casa sin hacer nada. Tenemos una ciudad en la que es imposible vivir una vida normal. No hay aire puro, no hay parques, no hay actividades gratuitas para la juventud. Aquí se lleva la cultura de que tengas que ir al centro de Madrid a gastar dinero.

Cambiando de tercio y aligerando la conversación, ¿qué disco no falta en la furgoneta cuando salís a la carretera? ¿Y con qué grupo os gustaría compartir escenario?

Todos: ¡Paramore! (risas)

Alb: “Crack the Skye”de Mastodon es uno de nuestros favoritos. Alguno de Converge, Millencollin…

A: Alejandro Sanz…

E: Los Beatles, el “Abbey Road”. Julio Iglesias. Yo tengo la coña de que me gusta Julio Iglesias…

A: Juan Luis Guerra. Raphael…

El año pasado, cuando salieron las listas de lo mejor del año, Lüger aparecieron en los puestos más altos dentro del panorama alternativo nacional. ¿Cómo os sentiríais si III apareciera este

año en esas listas?

V: El halago siempre viene bien. Aunque auténticamente te diríamos que nos importa una mierda luego sales en una revista y te la compras y la vas enseñando por ahí.

E: Y sales en portada y te la compras.

Alb: Mola bastante pero si llega, bienvenido es.

E: Y mola estar por encima de gente que sabes que es mas subidita, que llevan detrás un plan de marketing, que se han gastado mucho mas dinero… Y tu eh! Ahí estás, por encima, cuatro amigos han logrado estar por encima de vosotros.

A: (haciendo burla) A mi disco le han puntuado con un 9…

Y ya solo nos queda agradeceros por habernos dejado que os molestáramos un poco y cedernos un rato de vuestro tiempo. Ahora las últimas palabras son vuestras para nuestros lectores, podéis decir lo que os apetezca.

E: Mierda, ¡no nos habían avisado!

Alb: Muchas gracias por la entrevista y por venir a vernos esta noche en directo.

V: Y que si hay lectoras, Esteban esta libre. Podéis adjuntar una foto y mandarla al mail.


TOUNDRA / PREGUNTAS INDIESCRETAS

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THE BLACK KEYS CRÓNICA / Madrid,

Por Daniel López Martín

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28 / 11 / 2012, MADRID


S

La cosa comenzó con “Howlin’ for you”, un tema que con un protagonismo absoluto de la guitarra y un pegadizo estribillo donde todos saltaban y gritaban, hizo a Dan Auerbach meterse al respetable en el

diló a todos los asistentes. Inmediatamente después el público estalló definitivamente al comenzar “Run Right Back”, la primera en aparecer de su último disco, y la coreaban al ritmo del falsete de Auerbach. Sin esperar mucho más nos siguieron ofreciendo píldoras de “El Camino”y no tardaron en llegar “Dead and Gone” y “Gold on the Ceilling”. En ese momento Patrick Carney y su batería ya eran los auténticos amos del Palacio. Decidieron entonces dar un respiro a Gus Seyffert y John Wood sus músicos auxiliares, y regalarnos el “Thickfreakness”, una de sus primeras canciones editada en su segundo álbum (de mismo nombre) allá por 2003 que, pese a su desconocimiento por gran parte de los asistentes, fue bastante celebrada, al igual que “Girl on my mind”, que la siguió.

Fue entonces cuando con el pabellón sumido en la más intensa oscuridad la gente reconoció en la guitarra de Auerbachel “Little Black Submarine”. Canción que, salvando las distancias, suena al mismísimo Dylan y que en el momento que entra la potente batería nos obligó a levantar nuestros puños al aire y cantar y saltar.

bolsillo para el resto del show. Sin apenas tiempo para respirar pudimos escuchar los primeros acordes de “Next girl”, de su penúltimo disco “Brothers”. Una canción más ruidosa que la inaugural y que nos mostró todo el potencial del equipo, ya que fue con esta canción cuando todos nos fijamos en ese maravilloso sonido garaje sesentero que nos tenían preparado y que enca-

Con todo el mundo entregado en su totalidad después de mostrarnos canciones de sus anteriores trabajos como “Strange times” o “Sinister kid” y seguir haciéndonos delirar con algunas de “El Camino” como “Money Maker” o “Nova baby”, llegó el momento del extasis del concierto, el momento en que todas las gargantas gritaban al unisono y fue cuando nos brindaron la multipremiada “Tighten up” y la ya archiconocida “Lonely Boy”, canción que era el motivo de la asistencia de muchos de los que allí había. Y en honor a la calidad de la banda hemos de decir que mucha gente entró al Palacio de Los Deportes sabiendo tararear tan solo “Lonely Boy” y salieron dos horas después enamorados de un gran grupo de

rock. Después de un ligero descanso, aparecieron dos bolas de discoteca como de la nada y en un recinto lleno de estrellas, como estando tumbado en el jardín a cielo descubierto, pudimos escuchar “Everlasting Light” y “I got mine”, despidiéndose de nosotros con una batería que debía atronar incluso desde la calle y un magnífico solo de guitarra. Hastá ahí duró el show pero mientras nos dirigían a la calle algún técnico nos despidió con Led Zeppelin por los altavoces, para que no se nos olvidara que ahí habíamos ido a ver auténtica calidad.

En resumen, estamos hablando de uno de los mejores conciertos del 2012 de largo. Y estamos hablando de una banda, The Black Keys que, después de siete discos, se han hecho un importante hueco en el mercado musical europeo y ya cuentan por decenas los sold out de su gira. Si una cosa nos quedó clara es que la próxima vez que aparezcan por España, seguro que no hay que esperar 9 meses a que se agoten todas las entradas.

Fecha /

28 de Noviembre de 2012

Lugar /

Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid (Madrid)

Asistencia /

16.000 personas (Sold out)

Setlist / Howlin’ for you, Next girl,

Run Right Back, Same old thing, Dead and gone, Gold on the Ceiling, Thickfreakness, Girl is on my mind, Your Touch, Little black submarines, Money maker, Strange times, Sinister kid, Nova Baby, Ten cent pistol, She’s long gone, Tighten up, Lonely boy, Everlasting light, I got mine.

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CRÓNICA

GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR

30 / 10 / 2012, MADRID Por Quique Gómez Tercera visita a España (segunda a Madrid) de unos Godspeed You! Black Emperor que se hacen de rogar y con la que venían a presentar su cuarto y sorpresivo álbum de estudio (supimos antes del concierto que del disco), el reciente “Allelujah! Don’t Bend! Ascend!”. Gente rara. «Los músicos son cobardes».

El “Hope Drone” con el que empezaron el bolo, con su ya clásico y sobrio eslogan (la palabra HOPE escrita a arañazos proyectada en el fondo de la sala), sirvió para poner en lugar, tanto a una abarrotada sala, como a ellos mismos con tantísimo pedal por el suelo. Sabiendo la diferencia de sonido que existe entre un recinto como La Riviera (donde actuaron hace año y medio) y éste, Teatro Kapital, la gente acudió en masa para no perderse el garantizado espectáculo que ofrecen estos locos canadienses. Como el propio nombre de la canción indica, la tensión aumenta por minutos gracias a un drone que quiso poner a prueba la acústica y con la que, paradójicamente no consiguieron acojonar. De hecho, en cuanto subieron el volumen en las dos primeras canciones del concierto (más de media hora, ya los conocemos), el sonido no fue el perseguido, y eso que el lugar era el propicio para ello. Por tanto, la sensación de angustia entre esta intro y la siguiente, “Mladic”, la burrísima joya del nuevo

disco que venían a presentar, no fue lo que se esperaba de ellos. Las expectativas eran enormes y el nuevo álbum tendría que sonar en vivo mucho más oscuro y menos emborronado (una de las baterías sonaba regular).

Y se dieron cuenta, porque entre lo que separó ese primer tercio de concierto y el resto, el otro de los baterías se paseó por delante de nosotros entre el público y estuvo unos cinco minutos hablando con el ingeniero de sonido en los controles. Los Emperadores Negrosson densos, y el desarrollo de sus canciones, así como el salto entre ellas, da para esos minutos de charla, y más. Lo íbamos a agradecer todos.

Cuando volvió a su puesto de trabajo, el resto ya había comenzado con “Sleep”, la más westerndel celebrado y atemporal “Lift Your Skinny Fists Like Antennas To Heaven” (2000) y que sí hizo justicia a semejante discarral en particular y a la banda en general. Con canciones así de poderosas y, sobre todo, tan bien interpretadas, te das cuenta de cuál es el cénit de una banda que no superará jamás una obra como esa. Ni ellos, ni nadie. Aquello sonó a lo que debe ser la banda sonora del olimpo, por lo menos. Recital que fue en aumento a medida que se sucedían los minutos de tan bonita canción y que unieron con una versión “corta” de

“Behemoth”, esa cosa extraña que nadie conoce y que, tras el lanzamiento del nuevo álbum, circula por Youtube y que da para otro disco entero. Que lo editen, por favor, porque ésta sí que demostró cómo están de rodados con sus nuevas canciones. Homogénea e intensa como lo que vienen tocando estos Godspeed 2012.

Y hasta aquí la versión actual de los de Montreal, porque en lugar de cerrar con “We Drift Like Worried Fire” (los bises no van con ellos), rescataron la gran bestialidad del “F# A#”(1998). El respetable estaba ya tan impresionado con el show, que con el tan sigiloso inicio de “East Hastings”, y a diferencia de su concierto anterior en la capital, no hizo falta mandar a callar a nadie. La canción está tan bien hecha que para cuando suben los decibelios (y de qué manera), la gente ya tiene toda la piel de gallina. Sólo acordarme del último subidón de la misma, con ese juego entre violín y guitarras, me vuelve a emocionar sobremanera. Canción perfecta y algo así como su sabido single. Efectivamente, era mejor acabar así, ellos lo sabían.

Una hora y tres cuartos que, al igual que con su nuevo álbum, supieron a poco. Con esta gente ya se sabe, siempre se queda uno con ganas de más.

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CRÓNICA

DINERO + THE NOISES 10 / 11 / 2012, ALICANTE

Por Jesús Daniel Marín

Casi podría decir que aún tengo agujetas después del concierto que vivimos el sábado en Stereo Alicante. A través de la gira de conciertos de Budweiser Livela presentación de “Año Perro”tuvo su parada en la ciudad levantina.

Los encargados de abrir fuego sobre el escenario esa noche eran The Noises que se disponían a desgranar los grandes temas que podemos encontrar en “Bellavista”, su álbum debut y que tan bien defienden. Conectaron perfectamente con el público que ya llenaba la sala y entre los cuales se encontraban unos auténticos fans de la banda, a los que ellos mismos denominaron como “los bailongos” y que no pararon de saltar y corear las letras de temas como “Rara Avis”, “Mandanga” o la adictiva “Shake”. Cumplieron a la perfección su papel de teloneros, dejando el ambiente perfecto para el que iba a ser el plato fuerte de la noche.

Desde el fondo de la sala hacían aparición Ekain, Rubén y Sean, quien guitarra en ristre, iba rasgando los primeros acordes para dar la bienvenida a su casi hora y media de concierto. Empezaron la presentación de su segundo disco con las tres primeras canciones que lo abren y la comprobación de que todos los que allí estábamos nos disponíamos a apoyar a Dinero hasta el último aliento. “Nuevo Desorden Mundial” y los dos primeros singles, “Lo Mismo” y “Cómo, Cuándo, Quién”. Las primeras referencias a su disco de debut vinieron con la enérgica “El Momento Perfecto” y “Utópicos Anónimos”.

El concierto iba rodado, sonando de maravilla en una sala que suele presentar unas elevadas dificultades para los técnicos de sonido que se las ven y se las desean para sonorizar adecuadamente. Uno de los temas más ambiciosos de su segundo disco,“16 Horas de Nieve” dejaba a los

asistentes boquiabiertos ante la calidad de esta composición y con “Vaya Panorama” el propio Sean invitó a la sala a hacerles los coros al grito de “Ahora podéis ayudarnos a cantar”. Los temas de “Año Perro” funcionan perfectamente en directo y se nota que están muy cómodos tocándolos.La prueba de ello fue “Mi Generación”que se aleja de los temas del primer disco y tiene serias papeletas a convertirse en una de esas canciones que al público le encanta escuchar en los conciertos. Tampoco podía faltar “Mentiras”durante la cual dejaron a la sala cantando el estribillo y que encarrilaba la parte final del concierto, con “Fin del Mundo”, “Trastorno Bipolar” y un auténtico temazo como “Enérgico, Mágico, Eléctrico” que si no fuera por “En Invierno”, canción de cierre y que provoca el éxtasis entre los fans, sería el broche perfecto al concierto de Dinero.

Disfrutamos muchísimo en una noche de rock and roll y desde aquí deseamos a Dinero y a The Noises que sigan creciendo y sonando así de bien encima de un escenario. Noviembre 2012 INDIEFERENCIA MAGAZINE 37


CRÓNICA

REIKIAVIK + MIRÉMONOS 17 / 11 / 2012, MADRID

Por Alejandra Otero Con el paso del tiempo, me he convertido en un animal de salas pequeñas. La calidez, la cercanía y el placer de escuchar música en directo. Goce que se hace aún mayor cuando descubres que el presente, y futuro, musical de este país no ha muerto ni mucho menos: sólo tienes que saber donde buscar. El pasado sábado 17 de noviembre lo hice nuevamente disfrutando de Mirémonos y Reikiavik.

MIRÉMONOS

Madrileños ambos grupos y con un bonito camino por delante, que no sólo deben reivindicar sino que merecen con creces, estos chicos demostraron mucho el sábado en el Rock and Roll Radio Club, AKA RRR, de la calle Barquillo. Lo más importante que, aquí, en el culo de Europa, en una ciudad que amenaza con perder su oferta cultural a cada minuto que pasa, se hace muy buena música. Abrían la noche Mirémonos, que nacieron justamente en el barrio de Malasaña y cuyo bautismo lo brindó un graffitti de esta zona a la que un madrileño ama y no sólo por tradición. Lo hacían con “Circo”, un tema que no está incluido en sus dos EPs, “Kaizen” y“Porno”.

Otro flechazo musical como “Samba Inmoral”, con la que el Bosch (voz principal, guitarra y percusión) nos animó a mover las caderas en caso de que supiéramos hacerlo -una pena que todos los allí presentes fuéramos más de la tradición de saltar con el puño en alto- o “Hemingway”, canciones que comienzan a rodar y que espero que graben pronto en el estudio.

Nueve temas, tres cuartos de hora a lo sumo y siempre te quedas con ganas de más. Si tengo que escoger, algo complicado, me quedo con “Porno”, con ese riff final que recuerda mucho a Two Door Cinema Club, pero antes hemos tenido bossanova y una buena ración de rock entrópico y psicodélico. Y no falta en mi selección “Horror Vacui”, que tanto con sus vocals en inglés como en castellano crea una atmósfera verdaderamente increíble: ‘Sonríe al más ruín, dale un beso al ladrón, se tu personaje en esta obra y guión, es tu voz…’. Tras el habitual final apoteósico, esta vez con “Hemingway”, que también goza de esa percusión que me enamoró cuando los vi por primera vez como teloneros de The Casters, Mirémonos bajaron del escenario para dar paso a Reikiavik.

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REIKIAVIK + MIRÉMONOS / CRÓNICA

REIKIAVIK

Cambio de tercio con puro sonido Manchester, siguiendo la escuela de Oasis e importándolo directamente a Madrid para placer de los que comulgamos con la religión del Mad4it. Encontramos a los británicos en cada rincón de Reikiavik, mandando las guitarras que encuentran en la voz de Javi y en esas letras llenas de vivencias e imágenes su guía. De su EP, “Instantes” -lo único que he escuchado de ellos hasta la fecha-, hubo varios temas como “Bajo Cero” o la genial “Salto Mortal” en la que, se cierro los ojos, creo que estoy ante unos jovencísimos Gallagher. Para ella, tuve que esperar hasta el final, aunque no por ello, ni mucho menos, dejé disfrutar del camino, sobre todo con “Acróbata” que, sin duda, marcó el clímax del concierto: mucho brit pop del bueno y made in Spain. La mayoría del material que presentaron este fin de semana Reikiavik en el RRR no está incluido en su trabajo de estudio, la respuesta la tuve cuando hablé con Javi, voz principal y guitarra, al finalizar el concierto:

‘Este es el último directo que vamos a hacer, porque en diciembre nos vamos a meter de lleno en la grabación del disco’. Tras una demo y el EP, el siguiente paso obligado es el largo: esos temas que escuchamos el sábado, con el poso irrepetible del directo, pasarán a inmortalizarse en estudio. Qué ganas de escuchar otra vez “Acróbata”, “Aquellas Calles”, “Daño Universal” o “Estrellas”.

Después de más de una hora de directo, y por partida doble, lo que queda es el silencio y el anhelo de más, por mucho que el DJ se empeñe en solucionarlo. Entonces te vienen a la mente momentos irrepetibles como ese en el que Bosch, en el primer tema, rompía la cuerda de su guitarra y los chicos de Reikiavik le dejaban una de las suyas. La Fender aguantó los dos conciertos y tendrá una bonita historia que contar a sus nietos. Y yo me acordaba de todo aquello mientras me tomaba un chupito de Jägermeister, en honor al tema, por supuesto.

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OPINIÓN

E M E QU

A Í R A FOLL

S O C S DI le o H , s i h T h g u o r h T e Liv haus ra Ba Por Lau

u

No se trata solamente de que aún exista dentro de mí una niña rabiosa como un animal que reclama a gritos que le den furia en forma de acordes mal tocados para comer. “Live Through This” no es un berrinche adolescente, sino un disco de intensidad increíble, lleno de transfiguraciones, moratones y golpetazos acelerados. Fue hecho desde dentro, en el momento el que que algo giraba y se retorcía sobre sí mismo para transformarse en una otra cosa totalmente diferente. Habla al mismo tiempo del fin de una época, de cuando los noventa murieron de asfixia, y de la persona que fuiste. No he conocido mucha música que haga eso, que viaje constantemente y sangrando desde el pasado hasta el futuro.

Me imagino que la vocalista de Hole, la eterna niña perdida Courtney Love, no estaba pasándolo muy bien cuando “Live Through This” vió luz, pero no quiero detenerme demasiado sobre eso. Los detalles son lo que hacen posible imaginar cómo pudo nacer esto. Naúseas y vómito. Un bebé, un marido muerto, tu cara bonita en las revistas. Una bajista y una chica nueva detrás de la batería. Un ataque de histeria tras otro, heroína, y la tetas llenas de leche que no puedes darle a tu cría. Existe un

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nivel de desnudez que la música puede mostrar, que cualquier sonido está capacitado para soportar. La desnudez, por cierto, no tiene nada que ver con la verdad porque “Live Through This” es una pequeña puta mentirosa. Sobrepasado ese punto, se alcanza la pornografía o las vísceras. Y el segundo disco de Holeme recuerda a un montón de carne y de vísceras recubierto por la piel suave de las guitarras encadenando melodías. Creo que está bien pensar en sangre cuando se piensa en música. Creo que eso significa que alguien ha creado algo que suena y está vivo.

Con melodías enganchadas a guitarras que parecen trazadas con agujas de tatuar, “Live Through This” se abre con “Violet”, que explota desde dentro de unos ritmos profundos, cortantes por momentos y punteados por una voz engañosamente suave que habla de cielos de piedras preciosas y que después se ahoga de furia y humedad cuando estalla con cada una de las palabras que explican que dentro de ella, va a durar para siempre, que cuando tiene lo que quieren ya no lo quieren más, y que vayas, que lo cojas todo, que vayas ahí si te atreves y que te lo lleves todo. Eso no es feminismo, sino lo que cualquier chica viva ha gritado dentro de su cabeza alguna vez. Con “Miss World”, tan


DISCOS QUE ME FOLLARÍA: LIVE THROUGH THIS, HOLE / OPINIÓN

suave y roto que deja lo oídos sedientos, y otro tema enfermo de ironía, “Asking for It”, cualquiera es capaz de dejarse hundir por esa rabia, que es al mismo tiempo perturbada e híper femenina, porque tiene más que ver con sangre y manchas de semen en las piernas, con desgarros y suavidades simultáneos que con el no future.

El siguiente corte, “Plump”, está envuelto en una crisálida sucia y tejida de forma áspera con sarcasmo y guitarras noise, y decorada con leche en la boca, leche goteando desde los labios, y estómagos vaciándose y volviéndose a llenar en una rueda perversa. “Live Through This” es un disco completamente orgánico, con evisceraciones de las que salen flores y letras que hablan de cuerpos, de cuerpos

cuerpos y cuerpos. “Jennifer’ s Body” gira en torno a todos los arañados en las piernas que las chicas escondemos debajo de la cama: violaciones, bulimia, cicatrices de parto, y “Doll Parts”, con un ritmo simple y cadencioso y una garganta aullando solo a medias sobre una mujer que podría estar descomponiéndose o simplemente pintándose la cara, porque en realidad ambas cosas son casi idénticas.

Instrumentalmente es como hundirse en una viscosidad muy suave, dentro de la que no paran de afilarse y acariciarte cosas. Es importante, desde luego, la mejoría técnica que supuso con respecto a su disco precedente, la mejor organización del dolor, la influencias y el pasado. A partir de “Doll Parts” se infiltra una melancolía sonora muy bien enca-

denada a las contundentes realidades de los riffs de la guitarra, agónica, y casi fugitiva, que crea atmósferas muy cerradas y ritmos como letanías, como en “I Think That I Would Die”, liberándose después en estallidos de punk y rosas que caen sobre nuestras cabezas.

También hay espacio para jugar y para echar un polvo, con temas veloces, saturados y que fluyen a golpetazos como “She Walks on Me”, o “Gutless”, que da vértigo y está llena de cabreo y de sexo, o, al final, “Olympia”, que empieza como un patio de colegio histérico y termina con una mujer suplicando que la hagan real, cerrando el disco que me hizo estar tan viva en su momento. Todo esto es un montón de locura, una mujer descomponiéndose enfocada por un caleidoscopio. Noviembre 2012 INDIEFERENCIA MAGAZINE 41


OPINIÓN

TE ODIO A TI Y O D I O A T U C U E N T A E N L A S T . FM

Por Laura Bauhaus

No creo que llegue a ser nunca parte de ellos, lo que, la mayor parte de las veces que entablo una conversación sobre música en la puerta de algún bar, va a ser percibido como un defecto, en lugar de como la ventaja que es y de la que me siento orgullosa. Ellos son ellos, y son el enemigo. Los francotiradores del name dropingmusical, que enlazan un nombre de grupo con otro sin dejarte ningún hueco en medio para respirar. Hablando sin parar sólo por el placer de oírse a sí mismos. La prueba infalible para detectarlos es cuando mencionan a alguien que a ti te gusta e intentas hablar para decir que tú si que conoces a Exene Cervenka. Da igual, ya están hablando de otra cosa. Se han marchado a dentro de sus cabezas otra vez, no están aquí,

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nunca lo ha hecho. Salen corriendo, sueltan otro disco que tienen, u otro concierto en el que han estado, demostrando lo listos que son, la cantidad de horas de Spotify que consumen. Y no, no creo en la tolerancia con respecto a esto. Es música. No se trata de saber cosas sino, en gran parte, de saber sentirlas.

Lo peor no es que alguien se plante a tu lado y enlace un nombre propio con otro diciéndote que es muy importante que los escuches solo porque son “la puta hostia o “porque dan mucha caña”. No es que la mayoría de los francotiradores tengan, además, un gusto musical pésimo, ni que no escuchen cuando hablan, ni que parezcan tener un ridículo diccionario de terminología musical

mal instalado en la cabeza y que usan de forma absurda. Lo peor de todo es la idea de consumir música simplemente por consumirla.

Oír cómo hablan es morirte por dentro, es escuchar en voz alta a un montón de personas leyendo a toda velocidad su perfil de Last.fm. Hay un montón de información que compite y se da de patadas una con otra, sin atar por ningún dato al que puedas aferrarte. Aunque les preguntes a los francotiradores por qué deberías escuchar tal grupo, no van a darte ninguna información relevante. Van a abrir la boca y decir que son unos clásicos, o que son muy buenos, o que están influenciados por alguien. No van a abrir la boca, ninguno de ellos, para explicarte que Townes Van Zandt es im-


TE ODIO A TI Y ODIO A TU CUENTA EN LAST.FM / OPINIÓN portante porque te traslada a un tipo de tristeza distinto y, al mismo tiempo, a una calidez casi infinita, ni que Galaxie 500 fueron meteóricos y revolucionarios porque hablan de zapatos, de colas de supermercados y de bizcochos, pero que suenan como si estuvieran en el fondo del océano.

Ahora, que existe Last.fm, y Spotify, y Grooveshark, es cuando más francotiradores hay. Consumen la música porque está ahí, porque alargan el brazo y delante de ellos se les abre el sonido y el mundo, pero no digieren nada en absoluto. Patti Smith decía que echaba de menos cómo eran las cosas antes, cuando comprar un disco significaba ahorrar para tenerlo, bajar al centro a por él, volverte a casa en autobús y escucharlo, escucharlo, escucharlo. Yo no echo de menos eso, pero sí que creo que existe una forma diferente de masticar y de explorar la música, y creo que un criterio musical bien formado se nutre mucho más de escuchar un disco en concreto una y otra y otra vez que de repetir un montón de información que no tiene detrás ningún arañazo del sonido sobre las emociones.

La música es orgánica, por encima de todo, está alrededor del cuerpo todo el rato, y va a alimentar tu felicidad y tus neurosis. Hay que mirar más hacia debajo de la piel y menos afuera.

Existe una manera diferente de avanzar a través de la música, que tiene que ver con saber por qué tienes ese único disco de Pavement y ninguno más, o qué estabas haciendo cuando escuchaste por primera vez a Neutral Milk Hotel. Es una forma de moverse dentro del sonido mucho más lenta, pero de la que se pueden sacar más segurida-

des, y tiene que ver con conocer un trabajo, a un músico o a un grupo porque te has dejado llevar por ellos bien abajo y bien adentro, más de una y más de diez veces . Tiene que ver con haber dejado que el trabajo y las fieras de otras personas te calen por dentro y te revuelvan las tripas. Según qué canciones o qué grupos se convierten en tus marcas en el mapa y te garantizan que siempre vas a poder volver a ellos porque los conoces igual de bien que a ti y sabes por qué te fascinan.

La música es el arte que mejor sabe hacer eso de respirar. Escuchar según qué tipo de música exige esfuerzo, concentración, aguante. Cómo si no va a entender a Bob Dylan. Las leyes de la estadística también operan aquí, y a veces vas a volcar energía en sonidos que no van a devolverte nada. También puede que pasen otras cosas. Que vuelvan después de años. Cuando era una niña en un mundo de lo-fi, alguien me grabó “Sabbath Bloody Sabbath”. Al escucharlo al llegar a mi casa aquello me pareció absolutamente insoportable. Todo mi cuerpo lo escupía. La voz de Ozzy chirriaba y me daba vueltas en la cabeza y no pude pasar del primer corte. Día después, impulsada por algo, seguí escuchando ese disco. En aquella época había discmans, y yo avanzaba muy despacio por las pistas de Sabbath… hasta que las cosas empezaron a abrirse, expandirse y encajar por dentro, desde “Fluff” hasta “Spiral Architect”.

Ir más despacio, tumbarse en la cama a escuchar y moverte dentro de la música a golpetazos intuitivos,

sin hacer mucho caso a las revistas especializadas o al concepto ajeno de “clásico” tiene otra ventaja enorme. Te da la capacidad de trasmitir, porque cada vez que pulsaste respetar para terminar de llegar al fondo de unas notas te rompiste por dentro de emotividad o de dureza sonora. Podría explicarle a cualquiera por qué para mí son importantísimos Sonic Youth, y hasta podría escribir cómo son sus capas de sonido, finas como papel de fumar, cada una con un instrumento operando en un nivel distinto de maldad, que funcionan con engranajes que se repliegan unos sobre otros hasta darte un resultado que te insulta y te folla con cuidado al mismo tiempo. Puedo explicar eso y explicar quién era yo cuando lo descubrí, pero me parece inútil decir si son o no son buenos, justificar mi opinión, debatir sobre si son o no un clásico.

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Ico Top: Noviembre

INTERNACIONAL

Por Quique Gómez

DREAMSCAPE

LA-DI-DA RECORDINGS

El trío de Bristol formado por Scott Purnell, Jamie Gingell (ambos en Secret Shine) y la vocalista Rebecca Rawlings por fin editan el prometido “LaDi-Da Recordings”, un proyecto que se lleva gestando desde 1993. La historia es la siguiente: los dos miembros varones aparcaron el proyecto Dreamscape tras un par de EP’s que nunca editaron y que, juntados en un solo disco, por fin tenemos entre nosotros. Por problemas con su sello se dedicaron a su otra banda pero, ya agotado el viaje, y escuchando esas súplicas de los amantes del dream-pop de los ’90, han decidido volver a la aventura. Ahora que bandas de la talla de My Bloody Valentine se han juntado para giras, reediciones (aquí estamos) e incluso grabar nuevo material, era el momento perfecto para abrir el baúl de los recuerdos.

Nueve canciones como nueve soles forman el álbum compuesto íntegro hace dos décadas pero puesto a punto con la tecnología actual. Así, podemos escuchar con la nitidez y pureza unas canciones que bien merecían una edición de lujo como ésta. “Soft Fists”, por ejemplo, es un derroche de

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capas de ensoñador shoegaze que empequeñece al más duro de los reacios. Pero el disco comienza de forma inmejorable, con la tremenda “Separate Sense” y sus marcadas referencias ochenteras de la época, a medio camino entre la rama de Cocteau Twins y la de The Jesus And Mary Chain. De ahí nacieron bandas como ésta, como Spiritualized, o como los más etéreos Mercury Rev, con quien comparten parte del discurso emocional. “Greater Than God” lleva el nombre de uno de esos EP’s nunca editados, la joya de una colección de cuatro canciones que hubiese sido single en su época, pero como el mismo paso del tiempo es caprichoso, para todo, hoy no lo sería ni por asomo. Aún así es un temazo a la altura de lo que viene a continuación: “Finally Through”, una canción por la que cualquier banda de rock con la etiqueta de retro pegada al culo se partiría la cara. Una batería que suena a necesitada, un bajo a la antigua usanza y una guitarra que simplemente ayuda con una melodía a la voz de Rebecca en estado de gracia.

Para la segunda mitad, lo que correspondería a “Cradle”, el

otro EP, tenemos la homónima canción, una pieza de melodía flotante entre el barullo, muy en la línea de las baladas de los padres del género, la banda de Kevin Shields. Antes suena “So Far From Belief”, otro tema que, tras el nacimiento de grupos como Beach House, se repiten por todas las esquinas, como “Nine Times To Die”, de mucho más regustillo pop y que da paso a “Dreamsleep Eternal”, la siempre recurrida canción larga de mucha tensión y capas mutantes. Recuerda a Julee Cruise (b.s.o. de Twin Peaks) por el sintetizador, pero se alarga de forma más que merecida.

Si los ocho cortes mencionados son buenos, “No More But Thought”, el último, es el auténtico y verdadero desfase. La perfección hecha canción. Una joya a la altura de otra, “Soon”, que también ponía el broche de oro a ese otro atemporal disco. Con suerte, Dreamscapetienen el mínimo éxito que los impulse a grabar material nuevo y no tengamos que esperar veinte años por él. Ahora que sabemos lo buenos que eran (son), por lo menos nos lo merecemos.


CRYSTAL CASTLES (III)

Llama mucho la atención lo cuidado que está el sonido en el nuevo álbum del dúo canadiense Crystal Castles. Y parece mentira que podamos decir algo así de los autores de ese debut, “(I)” (2008), que sonaba tan… guarro. Pero es que la evolución está ahí y parece hasta lógica. Aquí los sonidos 8-bits de juegos como ese de Atari que da nombre a la banda desaparecen en pos de una “tranquilidad” más asequible. Pero no vayamos tan rápido, porque en la segunda mitad del disco se sueltan la melena.

Quedan claras las intenciones cuando “Affection” y “Plague” son las elegidas para mostrarnos, antes del lanzamiento del álbum, por dónde iban los tiros. Dos canciones metidas en ese primer saco algo más light, más en la senda de esa perfección llamada “Celestica” que contenía su segundo asalto, “(II)” (2010). Música electrónica donde Ethan Kath da rienda suelta a tan imaginativa mente llena de experimentación y beats y en la que le deja a Alice Glass hacer lo que le dé la gana. Una cantante que proviene del punk, no nos olvidemos, y que forma la mitad perfecta a tan refinado estilo a la vez que agresivo. “Kerosene” no llega a quemar porque está dentro de esa onda que comenzaron con el segundo, pero es 100% marca de la casa. Es en canciones como la siguiente “Wrath Of God” donde te das cuenta de esa supuesta relajación actual. Parece sacada de alguna película post-punk de anime, con un tufo a witchhouse que tira para atrás, pero que de-

muestran que es otro sub-género que se pueden permitir pasarse por el forro. Se ríen del witch-house y de todo lo que le pongas por delante porque son lo más avanzado que existe en el planeta de la música pop, así de claro. Es un género que, especialmente este año, está muy de moda y ellos han sabido integrarlo en su discurso de forma elegante y sin perder sus raíces. “Pale Flesh” marca, de forma incisiva e incluso con algún toque dub, la frontera antes de esa otra mitad salvaje.

El rollo cambia de tercio con una canción sacada de Eurovisión en no sé qué año de, eso sí, los ’80. “Sad Eyes” es el antisingle que, a la vez que engancha de mala manera, te obliga a bailotearla pese a que apeste a canción disco y hortera de esa época. Brutal. Estremecedora es “Insulin”, breve recordatorio del “de dónde venimos”, al igual que “Violent Youth”, las cuales envuelven a esa otra perla, “Transgender” y su desfasado catálogo progresivo de capas y texturas. Y ya que nos vamos despidiendo (es el disco más corto de su discografía), lo hacemos con elegancia, donde la sutil “Telepath” tiene toques de los Daft Punk de Tron Legacy, “Mercenary” afloja el ritmo aun estando dentro del caos y “Child I Will Hurt You” cierra para enseñarnos lo más parecido a una balada que pueden hacer. Habrá quien reniegue de los nuevos Crystal Castles porque este disco no se te tira al cuello desde el primer minuto. Pero también ganará adeptos porque, a nada que prestes algo de atención, hay mucho más allá de tanta hostia gratuita.

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The Evens / The Odds

Me jode que The Evens nunca lleguen a ser disco del mes. Siempre tienen a alguien ahí un pasito por encima. Y el problema es que el formato de dúo no puede dar tanto de sí. Imaginería al poder, aquí el matrimonio formado por Ian MacKaye (Fugazi) y Amy Farina (The Warmers) nos presenta su tercer y mejor álbum hasta la fecha. Tiempo han tenido desde los también fantásticos “The Evens” (2005) y “Get Evens” (2006), pero que ahora llevan hasta el extremo de la originalidad en un género tan, a priori, acotado por falta de instrumentación. Mucho están de moda ahora los dúos de rock, en todas sus vertientes, pero The Evens corresponderían a los Sonic Youth del género, pudiendo ser el otro (ex) matrimonio formado por Thurston Moore y Kim Gordon. Cubren, por tanto, la franja del rock alternativo en formato guitarra + batería. Para bajarle los humos a más de uno. Más bandas como esta es lo que necesitamos.

Marc DeMarco / 2

Sorpresón el que me he llevado con este pedazo de personajazo, freak entre los freaks, pero, aún no sé por qué, te deja con ganas de más. Mac DeMarco es raro, y tiene algún que otro EP y single incluso bajo otro nombre. Es difícil seguirle la pista, pero para cuando ha querido lanzar su álbum de debut va el colega y lo llama “2”. Hay muchas semejanzas con la baja fidelidad que practican Ariel Pink’s Haunted Graffiti, pero lo del tipo que nos ocupa va más allá en el tiempo, y su colección de influencias es mucho más retro. Y mucho más centrado en la guitarra, como lo podían hacer los Television del grandioso Tom Verlaine. Un ejemplo es “Freaking Out The Neighborhood”, una auténtica joya muy en paralelo con eso que acaba de editar como single titulado “Ode To Viceroy” y donde el vídeo al estilo VHS ochentero no podía dejar las cosas más claras. Mac De Marco, un fenómeno.

Jake Bugg / Jake Bugg

Impresionante debut el del jovencísimo Jake Bugg, un inglesito al que ya le han puesto al lado de los también británicos Alex Turner y Miles Kane. Pero ojo, que sólo en la primera mitad de su homónimo disco se ha merendado a los dos integrantes de The Last Shadow Puppets. Jake Bugg apunta mucho más alto, en la dirección de Bob Dyl… vale, en la dirección de The Tallest Man On Earth, donde la sobriedad y elegancia de canciones realmente brit se dan la mano con otras más íntimas y acústicas. Se pasa los géneros por el forro: desde el genial rockabilly de “Taste It” al baladón sureño de “Simple As This” en un simple salto de pista. Acojonante. La pega viene hacia el final, y es que si después de ponernos la piel de gallina con TEMAZOS como “Broken”, a la altura del mejor Ryan Adams que recuerdo, no hacía falta seguir intentándolo alargando innecesariamente el álbum. Pega estúpida; es un discón.

Pinback / Information Retrieved

Ya era hora del regreso de Pinback después del que, dicen, fue su mejor álbum. “Autumn Of The Seraphs” (2007) era la hostia, en parte, porque jugaron a probar con nuevos sonidos, incluso con algún que otro sintetizador. Al que no le gustó la idea, ahora debe estar de enhorabuena porque casi no hay rastro de ellos. Por tanto, el dúo californiano vuelve a los orígenes con otro señor disco donde son varias las canciones que se parten la cara por despuntar como la mejor. “Sediment” gana por goleada y sube el listón de un disco que suena, me temo, a más de lo mismo. Si cambias de registro te puede salir el tiro por la culata o te pueden encumbrar (como les pasó con su anterior trabajo), pero también vale lo de jugar sobre seguro, y como la magia la tienen, más vale no arriesgar. Yo estoy de acuerdo con esa estrategia y que sigan sacando discos así. Serán siempre buenos.

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Fidlar / Fidlar

¿La enésima banda de punk-rock garajero de niñatos que despierta el hype de todo aficionado con mono de los primeros Strokes? Sí, ¿problem? Fidlar lo petan cosa mala porque son buenos. Tras el semi-shock que supuso la presentación del single “Cheap Beer” llega la confirmación respaldada con un álbum a la altura. Un buen puñado de canciones que no bajan el listón y que muchas de ellas atufan a single. Pues sí, justamente eso es lo que se le pide a una banda de sus características: ruido. “Stoked And Broke” es otro single como la copa de un pino, y “No Waves” más de lo mismo, “Whore” a la altura de su título, etc… Sí, vale, el disco podría pecar por ser algo largo, pero son canciones rápidas y muy digeribles. El único pero es que en la segunda mitad del disco no están tan jodidamente sembrados como en la primera. Era demasiada buena racha. Los queremos en verano.

Dark Horses / Black Music

Y hablando de enésimas bandas repetidas hasta la saciedad, ahora es el turno de Dark Horses, los cuales son un grupo que van de oscuros y son guapos, a medio camino entre el shoegaze y la electrónica más minimal. Quieren sonar a The xx, Deerhunter y The Velvet Underground y todo a la vez, y claro, no se puede. Pero los chicos tienen ideas y un buen puñado de canciones que bien merecen la pena y que, de haber mantenido el nivel, estaríamos hablando de otro puesto mucho más serio en el top. Lisa Elle muchas veces canta (y muy bien) y otras susurra para la envidia de Najwa Nimri, y tras la intrigante intro (“Rose”) llegan dos verdaderos hits: “Radio” y “Alone”, eso sí, dos polos opuestos. Pero no es hasta “Traps” donde nos descubren su verdadero potencial y el camino que deberían seguir, descaradamente, a partir de ahora. Se les da bien. Que alguien se lo haga saber.

Race Horses / Furniture

Los galeses Race Horses, esos clones de Gorky’s Zigotic Mynci y apadrinados por el productor Euros Child (líder de la misma y desaparecida banda) editan, por fin, la continuación del genial “Goodbye Falkenberg” (2010). La cosa no podía empezar peor con la intro que da nombre al disco, una canción insulsa y tontorrona que no hace justicia a nada del predecesor. Demasiada poca chicha. Menos mal que la cosa mejora en seguida con “Mates” y su pop cabaretero, mucho más en la línea de lo que esperábamos de ellos. “Sisters” está bien, así como los sintetizadores de “Bad Blood”, el britpop de “My Year Abroad” o esos intentos grandilocuentes al estilo Patrick Wolf en “See No Green” y “Nobody’s Son”. Cierra el cortísimo álbum un baladón que tampoco se nos va a quedar en nuestros corazones. Buen disco, sí, pero con la extraña sensación de que no pasa de lo correcto. Esperábamos mucho más de ellos.

These Hands / Endlessly

Valga el comodín de la repetición. Volveré a usar el término “enésima banda”, esta vez de post-rock. Si bien es cierto que estos These Hands no nos van a cambiar la vida, sí que es de agradecer que estos debutantes australianos se la jueguen con un disco como “Endlessly”, donde nos vamos a encontrar con todos esos elementos propios del género y que hará las delicias de los amantes de Explosions In The Sky. Totalmente instrumental, el disco cuenta con siete extensas canciones donde se desarrollan esos ritmos variables, de baterías secas que quitan el aliento, y afiladas guitarras que forman, junto al resto de instrumentación melodías totalmente paisajísticas. Curiosamente, y a diferencia del resto de las bandas similares, se encuentran más cómodos en las canciones más suaves, más armónicas, como es el caso de “Soaring Sky”. La tralla, es posible, se les queda un poco grande. Es posible que todavía sea pronto. Les seguiremos la pista. Noviembre 2012 INDIEFERENCIA MAGAZINE 47


I N D I E Q U E TA S ¿Tienes una banda?

Entonces estás en la sección adecuada. En este espacio tratamos de ayudar a esos grupos musicales que están comenzando y quieren darse a conocer, quieren que la música que han creado con tanta pasión sea escuchada por la mayor cantidad de personas posible.

¿Cuáles serán promocionadas?¿Qué sacan de beneficio las bandas?

Una vez que escuchemos la maqueta en la redacción los discos autoproducidos/maquetas/EPs que recibamos en nuestro correo, elegiremos las que más nos gusten y serán promocionadas mediante una pequeña review que será publicada en la web, como también en nuestra cuenta de twitter y Facebook de la revista. En esta review hablaremos sobre la banda y la maqueta. Además las 5 mejores maquetas de cada mes saldrán en la revista del PDF mensual en su sección correspondiente.

El estilo musical nos es indiferente, aunque debería encajar dentro de los que solemos hablar en la revista: indie, rock, rock alternativo, post-rock, shoegaze, indietronica, dreampop, psicodélica,..etc.

¿Qué es necesario?

Tener un disco autoproducido/EP/Maqueta. Mínimo 2 canciones. Tener vuestro trabajo colgado en Soundcloud o Bandcamp. No tener sello discográfico.

¡Envíanos vuestro trabajo!

Las demos/maquetas/EPs nos las tenéis que enviar a esta dirección de correo: indiequetas@indiefermag.com

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INDIESPENSABLES: Noviembre 2012

Quique Gómez

DISCOS

CANCIONES

Jesús D. Marín

DISCOS

CANCIONES

F. Javier M. Bel

DISCOS

CANCIONES

1. Dreamscape - La-Di-Da Recordings 2. Crystal Castles - (III) 3. The Evens - The Odds 4. Mac DeMarco - 2 5. Jake Bugg - Jake Bugg

1. Led Zeppelin - Celebration Day 2. Gifts From Enola - A Healthy Fear 3. Mogwai - A Wrenched Vinil Lore 4. Friendly Fires - Late Night Tales 5. Soundgarden - King Animal

1. Crystal Castles - (III) 2. Led Zeppelin - Celebration Day 3. The Bewitched Hands – Vampiric Way 4. Fidlar - Fidlar 5. Estambre - Sobrenatural

1. Pinback - Sediment 2. Dreamscape - No More But Thought 3. Dark Horses - Traps 4. Jake Bugg - Broken 5. The Evens - Wonder Why

1. Foals - Inhaler 2. Espanto - Rock'n Roll 3. Veronica Falls - Teenage 4. La Casa Azul - La Fiesta Universal 5. Dirty Projectors - While You're Here

1. Crystal Castles - Sad Eyes 2. Fidlar - Cheap Bear 3. Estambre - En El Fin De Los Días 4. The Bewitched Hands - Westminster 5. Drumsound & Bassline Smith feat. Hadouken! Daylight (Radio Edit)

David G. Altarejos DISCOS

CANCIONES

Joaquín Ollero

DISCOS

CANCIONES

DISCOS

CANCIONES

1. Jake Bugg - Jake Bugg 2. Crystal Castles - (III) 3. Race Horses - Furniture 4. The Bewitched Hands – Vampiric Way 5. Fidlar - Fidlar

Alejandra Otero

1. Halls - Ark 2. Crystal Castles - (III) 3. The Irrepressibles - Nude 4. Steve Hauschildt - Sequitur 5. Emeralds - Just to Feel Anything

1. Led Zeppelin - Celebration Day 2. The Bewitched Hands – Vampiric Way 3. Fidlar - Fidlar 4. Jake Bugg - Jake Bugg 5. The Evens - The Odds

50 INDIEFERENCIA MAGAZINE Noviembre 2012

1. Jake Bugg - Two Fingers 2. Veronica Falls - Teenage 3. Race Horses - Bad Blood 4. Halls - White Chalk 5. My Chemical Romance - AMBULANCE

1. Crystal Castles - Wrath of God 2. Halls - White Chalk 3. Steve Hauschildt - Interconnected 4. The Irrepressibles - Arrow 5. Dirty Projectors - Here 'Til It Says I'm Not

1. Crystal Castles - Wrath of God 2. Halls - White Chalk 3. Steve Hauschildt - Interconnected 4. The Irrepressibles - Arrow 5. Veronica Falls - Teenage


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INDIEFERMAG

Noviembre 2012 INDIEFERENCIA MAGAZINE 51


REDACCIÓN

Ander Simón, Quique Gómez, Joaquín Ollero, F. Javier Moreno, Jesús Daniel Marín, David García Altarejos, Alejandra Otero, J.N. Carretero, Sergio Herguedas, Jaime Mateo Herrero, Daniel López Martín y Laura Bauhaus. DISEÑO & MAQUETACIÓN

F. Javier Moreno

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OC+R. Fotos de Toundra Aloud Music y Tricornio Producciones por todas las facilidades que nos han dado.

Toundra, Dinero, Reikiavik y Mirémonos MAIL

contact@indiefermag.com En INDIEFERENCIA Magazine tenemos el fin de divulgar información sobre la música que nos gusta. Desde los grupos más destacados de la escena hasta las nuevas bandas que aún son desconocidas por la mayoría del público.


INDIEFERMAG Nº 16. Noviembre 2012