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inspectores de obras públicas e ingresos) y un concejo. La autonomía municipal fue experimentada como una poderosa modalidad democrática en un primer momento; lo democrático no sólo reside en los nuevos electores sino en los nuevos electos: indígenas al frente de comunidades donde como autoridad se enfrentaron a la oposición de muchos ladinos, algunos de los cuales eran terratenientes. Esa inédita experiencia ha sido objeto de análisis y se dice que de haber continuado esa relación “contra natura” en la óptica oligárquica, la democracia local y nacional habría tenido ahí una buena oportunidad de afirmarse. El municipio indígena es el locus de la comunidad indígena, lo que resulta en el funcionamiento de dos sistemas de autoridad —la alcaldía, pública y legal que encabeza el alcalde— y la comunidad —privado-religiosa que dirige una élite de ancianos indígenas, los ‘principales’ que tienen funciones deliberativas y decisorias fundamentales—. Cabe llamar la atención que los “principales” designaban a quienes ocuparían los cargos municipales. “Esta práctica oligárquica contradice eficazmente las ideas prevalecientes sobre la naturaleza democráticamente saludable de la autonomía local”.27 De hecho, las familias indígenas están de acuerdo en ceder las facultades de decisión a los principales y rara vez ha habido discrepancias o conflictos. Consideran con respeto a las autoridades ladinas y no tienen noción de lo que en la democracia es la oposición o el consenso; o lo que es responsabilidad política individual o lealtad nacional. Dice Silvert que en esas condiciones el gobierno local puede ser calificado de democrático si se entiende como algo que sirve a la comunidad, pero en un sentido más estricto no 27. La información de esta sección ha sido tomada en parte de Kalman H. Silvert, Un Estudio de Gobierno: Guatemala, Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, 1969, La cita es de la p.194.

Notas Sobre de Democracia y el Poder Local  

Notas Sobre de Democracia y el Poder Local

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