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este trabajo. En breve: los mapas que se presentan aquí, corresponden a elecciones municipales y otras tantas nacionales pero vistas en la óptica municipal. Por la razón de que el 80% de la población indígena es rural, su vecindad municipal lo convierte en un elector local decisivo, o viceversa, cuando se abstiene o es minoritario. Al igual que en los Informes Nacionales de Desarrollo Humano, se ha desagregado aquí la participación electoral en cuatro categorías de municipios según el porcentaje de población indígena: con menos de 25%; de 25% a 50%; de 50% a 75%; y más de 75%.53 Estas categorías se han “cruzado” con los votos obtenidos por las tres primeras fuerzas políticas en cada una de las votaciones habidas en el país. Los cuadros de esta información estadística tienen un valor explicativo por sí mismo; deben apreciarse por sí mismos pues sólo los primeros cuadros coinciden con los mapas. En los últimos hay una discrepancia entre el voto nacional y el municipal. Una vez más hay que recordar que no se trata propiamente del análisis de cómo vota la población indígena, dato que no registra el Tribunal Supremo Electoral; en rigor, es una información en que el “sujeto” de análisis es el municipio y por ello, de cuáles son los resultados por municipio. Y luego por deducción se adjudican las preferencias partidarias en las cuatro categorías de población donde son mayoritarios/minoritarios los indígenas. En las elecciones de 1984 a Asamblea Constituyente se produjo la mayor participación ciudadana en términos relativos. El análisis por municipio, población indígena y partido político da significativos resultados a lo largo de siete elecciones municipales y cinco elecciones nacionales. 53. Este referente porcentual se basa en la proporción étnica hacia el 2002, la que varía, aunque no sustancialmente, con los años anteriores.

Notas Sobre de Democracia y el Poder Local  

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