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Alfredo Guerra-Borges

fiscales al por mayor, sin una clara noción sobre qué era lo deseable en Centroamérica. Hubiera bastado que se guiaran por las prioridades claramente establecidas en el Convenio Centroamericano de Incentivos al Desarrollo Industrial y que se hubiera desechado el nocivo sistema de las equiparaciones. En síntesis, se concluye que Centroamérica tuvo varios instrumentos de promoción industrial pero careció de una política industrial. Y, en definitiva, “la política pública siguió favoreciendo la agricultura para la exportación”.9

La reforma agraria en los años sesenta y setenta Como se ha dicho, la primera legislación agraria del período posrevolucionario fue el Decreto 559, promulgado en 1956 por el Gobierno de Castillo Armas. Cabe recordar que este Decreto promulgó el establecimiento de las llamadas Zonas de Desarrollo Agrario. En 1962, el Gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes derogó el Decreto 1959 y en su lugar promulgó el Decreto 1551, Ley de transformación agraria que, entre sus escasas innovaciones, creó el Instituto de Transformación Agraria, supuestamente para mejorar los sistemas de distribución de tierras. Al respecto, cabe puntualizar que no era necesario contar con una nueva Ley que en realidad no venía a cambiar nada.10 Pero Ydígoras Fuentes no estaba interesado en realizar una mejor reforma agraria, sino en acogerse a la Alianza para el Progreso del presidente John F. Kennedy, la cual ofrecía asistencia financiera 9 10

Bulmer-Thomas, óp. cit., p. 245. Menos necesario aún era haber haber pedido al Gobierno fascista de Francisco Franco, en España, el envío de un técnico para elaborar el texto de esta nueva Ley.

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Guatemala: 60 años de historia económica