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AMOR POLA CIDADE Miguel Anxo Fernández Lores Alcalde de Pontevedra

Resulta moi compracente para o alcalde de Pontevedra presentarlles un traballo que naceu con mimo, proxectouse con xenialidade, xestionouse con agarimo e culminouse de maneira tan brilante. Estas páxinas reflicten de xeito locuaz un labor restaurado que comezou mesmo coa vontade de recuperar a memoria, e rematou co máximo coidado no tratamento do último detalle. Ducias de persoas puxeron o seu mellor empeño en que a Casa das Campás, ou o Pitillo, como se di popularmente, locise tan ben como hoxe se dá aos cidadáns. Porque recuperar a memoria colectiva de Pontevedra é o máis rico manantial de amor pola cidade. O patrimonio arquitectónico é unha das pezas máis transcendentes da nova Pontevedra, esa que estamos a construir volcando no empeño grandes dosis de cariño pola cidade. Recuperar a memoria é tamén recuperar os edificios que fóron, ao longo do tempo, convertindo o noso centro histórico na xoia urbanística que tanto nos honra posuir. Quero agradecer o seu admirábel labor a todos e cada un dos traballadores e traballadoras que puxeron o seu esforzo ao servizo deste edificio que tanta vida ten aínda que dar a Pontevedra.


EL PROYECTO Jesús Aser Fole Osorio Arquitecto

Cuando surge la propuesta para trabajar en este proyecto, comienzan a entrelazarse muchas de las ideas cuestionadas durante años; ideas que presentan dos elementos comunes, el patrimonio cultural y su conservación, y el disfrute y la incorporación social de estos bienes que lo integran. La resolución integral de un proyecto arquitectónico tan complejo como éste, requiere una clara intervención sobre el patrimonio histórico edificado, a través de una serie de acciones para su recuperación y puesta en valor. En lo que respecta a la recuperación, restauración y puesta en valor del edificio, su alcance y especificación han sido definidos de base. Además, el respeto a los sistemas originales del conjunto (constructivo, espacial y compositivo) y la preservación tipológica presidieron todas y cada una de las actuaciones que comparten, como característica común, la reversibilidad. Con las nuevas intervenciones, el edificio habrá transformado sus instalaciones con el máximo respeto al valor arquitectónico del edificio original, de acuerdo a las más altas exigencias que debe tener un edificio del siglo XXI. Los tres inmuebles que constituyen la denominada “Casa das Campás”, conforman el conjunto arquitectónico civil más antiguo de la ciudad de Pontevedra, con documentación procedente del s. XIII; se encuentra en las proximidades de la Casa Consistorial, concretamente en el ángulo de las calles Alhóndiga y Don Filiberto, localizándose en los números 9 y 11 de esta última calle. Su construcción original data del s. XIV por lo que también es conocida como “Casa Gótica” en referencia al estilo de su fachada y a los significativos arcos que la decoran en el alzado de su planta baja. Entre sus leyendas históricas se le califica como la “Casa del Cura” en relación con la época en la que el inmueble estuvo conectado con la Iglesia de San Bartolomé el Viejo, que ocupaba los terrenos donde hoy se encuentran el Teatro Principal y el Liceo Casino. Otra leyenda de carácter más pintoresca y profana, relaciona el edificio con la posible vivienda del pirata Benito Soto, llegando incluso a correr el rumor de que entre sus cimientos podría encontrarse un supuesto tesoro de este aventurero de los mares.


Una de sus denominaciones más populares es la de edificio del “Pitillo”, por el nombre del bar que desde 1939 ocupó su planta baja hasta hace muy pocos años; allí era donde se racionaban los pitillos, de ahí su nombre. A su vez, el inmueble colindante albergó almacenes de paquetería. El estado general del edificio era ruinoso; sin parte de la cubierta y con todos los forjados, la carpintería exterior e interior en muy mal estado. Varias piezas de dinteles de huecos se encontraban en un proceso avanzado de meteorización, urgiendo el inmediato apuntalamiento de los mismos. Nos encontramos con un edificio en proceso avanzado de grave deterioro. Es una edificación donde conviven la piedra y la madera. Constructivamente consta de muros de carga de piedra perimetrales, muros de mampostería con piezas de sillería para remarcar los diferentes huecos de puertas y ventanas. La cubierta está formada por tejas curvas sobre entablado y estructura de madera empotrada en los muros. Pese a las numerosas modificaciones parciales que ha sufrido, ha mantenido hasta hoy una estructura formal plenamente reconocible a partir de sus edificios de gran valor arquitectónico. Se llevó a cabo un proyecto rehabilitador basado, en primer término, en el respeto indispensable que lleva aparejado todo trabajo de restauración de un edificio histórico, pero sin concesiones a un historicismo a ultranza; y en segundo lugar, en la apertura, ajuste y adaptación de espacios interiores con el propósito de acondicionar el edificio para sus nuevos usos. El proyecto tiene como objetivos fundamentales: La recuperación y puesta en valor de los nuevos elementos arquitectónicos, y la adecuación de los espacios internos a las necesidades de un edificio del siglo XXI. Se trata de una rehabilitación integral del “Casa das Campás” (“El Pitillo”), de una recuperación conceptual y espacial del edificio, siguiendo fielmente la estructura organizativa y estructural de la planta original, eliminando para ello todo tipo de tabiquería superflua fruto de desafortunadas intervenciones. La adecuación de los espacios internos y de los espacios públicos permite dotar al edificio de diferentes zonas acordes con las directrices del nuevo uso.

En esta recuperación se integran nuevas infraestructuras de comunicaciones y servicios que un edificio de uso público requiere en la actualidad; con un respeto absoluto, pero sin ningún tipo de complejos, añadiendo nuevos valores como consecuencia de las nuevas demandas de uso y de los actuales avances tecnológicos. Se trata de tres edificios contiguos que comparten un mismo patio. La solución adoptada es un intento de recuperar lo existente; su forma, sus espacios, su conjunto, modificando en lo mínimo su carácter, pero con la suficiente flexibilidad como para permitir la necesaria transformación de usos y actividades; transformación, que necesariamente está unida a la posibilidad de adecuación de los contenidos edificados que soportan las nuevas actividades. Se propone una única comunicación vertical y de servicios localizada en el patio común, generando así las circulaciones de cada planta en torno al mismo. El ascensor, para que todas sus plantas sean accesibles; las canalizaciones para dotar cualquier punto del edificio de las instalaciones requeridas y una zona de servicios generales. Debido a la morfología diferencial de los edificios, en el nivel de planta baja se plantean dos accesos igualmente diferenciados para usos compatibles pero independientes, uno con carácter más urbano precedido por un espacio público-privado acotado por la fachada sur del edificio a rehabilitar y por la fachada oeste de una finca colindante; y el otro, que funciona de forma independiente al primero, aprovechando la morfología de las dos edificaciones. En esta planta se localiza el vestíbulo de recepción general del propio edificio que, junto con la plaza de acceso, está dotado de un pavimento entendido y tratado como una fachada más, realizado con un despiece de grandes losas de piedra de granito. Los pavimentos y paredes de la zona de aseos están realizados en mármol. Cuatro grandes columnas de piedra de sección circular, conforman y presiden el espacio central del vestíbulo. En el patio común, se ubica el elemento de comunicación vertical; en él se instalan el ascensor y las escaleras; los materiales predominantes: el canto rodado para el pavimento exterior del patio, el cobre y el cristal para la transparencia.


En la planta primera se reproduce el mismo esquema estructural de la planta baja. El primer cuerpo alberga salas para diferentes usos. Cuatro cilindros de bronce presiden la sala principal como continuación de los de la planta baja. El suelo está pavimentado de madera, a excepción de la zona de servicios que está cubierta de mármol. Un gran juego de texturas, colores y luces. En la planta segunda se repite el mismo esquema de funcionamiento y de materiales que la planta primera. En esta planta permanece la conexión, mediante escalera y ascensor, con la planta bajo cubierta.

GRACIAS a todos y cada uno de los que lo han hecho posible: A la empresa constructora Varela Villamor, obreros, encargados, técnicos, otras empresas colaboradoras, pontevedreses, concello, etc., y en especial a: Josefa García Aguiar. Carpintería: Gonzalo Solla Corbacho, Santiago Pérez Villaverde, Antonio García, Daniel García, Juan Fontán Fontán, Germán Solla, José Souto. Encargados de obra: Benito Muñiz, Manuel Sanmartín. Área Comercial Zona Monumental de Pontevedra. Ernesto Filgueira, Eduardo Esteban. Vecinos y comerciantes del entorno (que han tenido que sufrir las incomodidades de una obra de larga duración y que con gran paciencia soportaron). Empresas: Setga, Cristalería Kameselle, Nodosafer y Eléctrica Gallega de Pontevedra.

El espacio de la planta bajo cubierta, se recupera volumétricamente eliminando añadidos que de forma irregular y desordenada ha sufrido el edificio en las desafortunadas y diversas transformaciones. La iluminación ha sido uno de los aspectos prioritarios en el proyecto. Así la iluminación principal de todo el conjunto, a la vez e independientemente, cumple una doble función: por una parte una luz indirecta; por la otra, una luz puntual enrasada. La luz rasa que asciende hacia su techo aporta una intensidad arquitectónica muy especial al espacio y perfila aún más la piedra congelada en el tiempo. Esta iluminación aumenta el nivel lumínico del espacio, mostrando los valores arquitectónicos del mismo, proporción, profundidad, altura, naturaleza de la piedra y revestimientos; a la vez que permite combinar diferentes encendidos e intensidades del sistema de iluminación. La elección de los materiales como la madera, la piedra, el mármol, el cobre y el bronce; el cuidado en su iluminación y el alma puesta en ello, confieren al edificio un singular carácter que hacen de él una obra única y original, que ha sabido conjugar lo antiguo con lo nuevo preservando la belleza que ambos aspectos proporcionan, utilizando un lenguaje actual, pero poniendo de relieve los valores del viejo edificio. Por último, me gustaría señalar que lo más importante y esencial de todo, es el haber recuperado entre todos, uno de los edificios más emblemáticos del casco histórico de Pontevedra, que en otro caso se habría perdido para siempre, y que tenemos la responsabilidad de hacer que perdure en el tiempo, como legado de nuestro patrimonio histórico, para su transmisión a las generaciones futuras.

Diciembre 2004


DÍA LUMINOSO Angel Fernández Presidente del Grupo Atlante

Cuando faltan pocos días para que termine el año, de nuevo, nuestro Director de Marketing, al igual que el año anterior, me indica que debo decidir qué obra de las realizadas por las empresas de nuestro Grupo vamos a seleccionar para la Colección Atlante 2005. Afortunadamente este año tenemos varias obras singulares en las que fijar nuestra atención: el conjunto monumental del Monasterio de Caaveiro, en A Coruña; El Monasterio de Santa María La Real de Huelgas, en Burgos; la Basílica Santa María la Mayor, en Pontevedra, etc... Pero la decisión es fácil. Sin duda la obra que se ha vivido con más intensidad, con más sinsabores, con más dificultades y adversidades de todo tipo ha sido la rehabilitación de la Casa das Campás, también denominada como "O Pitillo", en la ciudad de Pontevedra. Su rehabilitación se ha dilatado en el tiempo durante casi cuatro años. Su ejecución se vio paralizada o ralentizada en múltiples ocasiones. Tal vez por ello sea una de las obras rematadas que más satisfacción produce. La sensación del deber cumplido. Este libro que solamente se elabora para los amigos de ATLANTE tiene la finalidad de acercarles una belleza arquitectónica y constructiva sin que se desplacen a Pontevedra físicamente. Pero al mismo tiempo también puede que sirva de acicate para desear verla físicamente y sentirla al igual que la hemos sentido los que tuvimos el privilegio de estar en ella. Es una obra que no necesita albergar nada en su interior porque lo digno de mirar y admirar, en mi opinión, es la obra en sí. La historia que encierra el enigmático silencio de sus piedras, mudos testigos de tantas vivencias escuchadas a través de los siglos. Y que gracias a este rescate podrán continuar deleitando a los que nos sucedan en los siglos venideros. Cuando ejecutamos una obra de esta naturaleza nos sentimos orgullosos de nuestra profesión, de nuestro oficio que tantas ingratitudes nos produce en el día a día pero que cuando tenemos la fortuna de ser los autores de una rehabilitación como ésta, sólo pensamos en la gran satisfacción que sentimos al considerarnos egoístamente un poco responsables de haber formado parte del entramado de profesionales y materiales que son necesarios para concluir un proyecto como éste. Solamente quisiera agradecer a la propiedad por haber designado a nuestra empresa, Varela Villamor, para acometer dicho proyecto. Al arquitecto autor y director del proyecto por habernos guiado con tanto acierto y a todos los profesionales externos que han colaborado en las obras. Sin olvidarme, desde luego, de los extraordinarios profesionales de nuestra empresa, Varela Villamor, y felicitarlos al mismo tiempo que los animo a seguir por ese camino que solamente se recorre cuando se tiene la sensibilidad necesaria para convertir algo, en principio tan poco como una piedra o un trozo de madera, en una obra para ser admirada como si de un cuadro o un paisaje se tratara.


P R O C E S O

D E

L A

O B R A


_Campas_Septiembre 2000

_Octubre_2001

_ArqueologĂ­a

_Diciembre_2001

_Noviembre_2001

_Febrero_2002

_Enero_2002

_Abril_2002

_Marzo_2002


_Junio_2002

_Agosto_2002 FICHA TÉCNICA CASA DE LAS CAMPANAS Superficie total construida planta baja: 293,70 m2 Superficie total construida planta primera: 293,70 m2 Superficie total construida planta bajo cubierta: 213,93 m2 Dirección técnica Arquitecto director: Jesús Aser Fole Osorio Arquitecto técnico: Luis Costa Jefe de obra: Jose Luis Juanes Encargados de Obra: Benito Muñiz, Manuel Sanmartín

_Mayo_2002

_Julio_2002

_Septiembre_2002


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_Planta baja

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_Primera Planta

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_Segunda Planta

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V A R I

C A R A M É S


“PARTICULARMENTE, SIENTO UNA FASCINACIÓN ESPECIAL POR LO INTEMPORAL, INDEFINIDO, ETÉREO”. Vari Caramés Ferrol (A Coruña), 1953

Las fotografías de Vari Caramés no emergen desde lo real, sino desde un sueño tamizado. En ocasiones, veladas por la lluvia o el movimiento, consigue unas tomas que parecen deslizarse a través de los delicados arrecifes del subconsciente. Son retratos de seres y paisajes que están hechos de tiempo, de un tiempo lento y melancólico lleno de nostalgias y ensoñaciones. Fotos que no son inventadas; siempre han estado ahí, ocultas en algún lado durante largo tiempo y él las descubre. Instantáneas que van inexorablemente unidas a lo gallego. Son una especie de psicoanálisis porque, sin duda, los sueños se cuentan, se registran y se interpretan dentro del lenguaje, y las fotografías hablan para que nosotros las interpretemos. El lenguaje de Caramés no es ampuloso y, mucho menos, descriptivo, sino que nos habla con susurros y desde un intento desesperado de dar forma a sus obsesiones. En su trabajo, la luz está reconstruida y velada por condensación, consiguiendo una sorprendente difuminación que, más que reflejar fielmente la realidad, deja entrever una visión fantasmagórica de la misma. El resultado no es místico pero sí íntimo y secreto por lo melancólico. El agua, la niebla y el movimiento son recurrentes, así como una transparencia vaporosa fundamental. Hay una desmaterialización de formas y luces que crea una gramática propia, deudora tanto de Pessoa y sus desasosiegos como del habitar en el lugar donde la tierra se acaba. Se quiere estar en los lugares que él retrata porque se intuye que no es posible quedarse a vivir en ellos. Son como paraísos de una tarde, más allá del ruido, de los lugares comunes. Como esas tardes de domingo en las que nada ocurre o en las que puede ocurrir cualquier cosa. Creaciones misteriosas que están en los márgenes de lo visible, más cerca de la pintura que de la fotografía, que revelan lo inmediato como un desconocido absoluto y que llenan el espacio de murmullos que terminan provocando una suerte de cálida inquietud. Sus imágenes participan de todos los elementos más evocadores de este cambio de siglo: son errantes, fragmentarias, irregulares, inciertas, demoradas, intangibles y un poco falsas, como toda fotografía. Es el artista el que es veraz y la fotografía la que miente pues, en la realidad, el tiempo nunca se detiene. Y en muchas de sus fotografías ocurre una representación paradójica, una ironía: la movilidad representada por la inmovilidad más absoluta. Lo fugaz vuelto eterno. Ahora que el arte tiene más que ver con lo terrible que con lo bello, las fotografías de Caramés siguen teniendo una belleza hechizante que se presenta como un claro en el bosque de la multitud de imágenes que nos rodea. Un lugar en el que reponernos de un exceso de contrastes entre luces y sombras. Un sitio más acogedor y menos salvaje en el que poder digerir con tranquilidad la espesa realidad que nos rodea. Vari Caramés es uno de los más valiosos representantes de la escuela fotográfica de lo inmediato y lo cotidiano, la de quienes fotografían como respiran, la de quienes se dedican a este arte para conseguir el certificado de una emoción, la de quienes van caminando por el mundo –por las calles de sus ciudades-, cámara al hombro, logrando la difícil sencillez, el como si nada, la instantánea que nace del entendimiento de su arte como un diario íntimo, como un tratado de lo efímero. Importantes colecciones públicas y privadas cuentan con obra de Vari Caramés: Centro Galego de Artes da Imaxe CGAI (A Coruña), Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), Círculo de Bellas Artes (Madrid), Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), Escuela de Artes de A Coruña, Colección Concello de Vigo, Fundación Ayuntamiento de Alcobendas (Madrid), Consorcio Santiago de Compostela, Consello da Cultura Galega, Centro de Estudos Fotográficos de Braga (Portugal), Ayuntamiento de Móstoles (Madrid), Diputación Provincial A Coruña, Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Colección Gabriel Cualladó, Colección Lola Garrido, Fundación Cuatre Casas (Madrid), Ayuntamiento de Guardamar del Segura (Alicante), Colección Railowsky (Valencia), Colección EFTI (Madrid), Colección Caixa Galicia (A Coruña), Museo da Imagem. Braga, Colección Hotel Bauzá (Madrid), Museo Marugame. Hirai (Japón), Colección Galería Trinta (Santiago), Caja Castilla - La Mancha, Junta de Castilla - La Mancha, Colección El Monte (Sevilla), Colección MACUF (Museo Unión Fenosa) (A Coruña), Colección Mauricio D´Ors (Madrid), Fundación Catedral Santa María (Vitoria-Gasteiz), Fundación Colectania (Barcelona), Fundación Real Madrid, Colección Comunidad de Madrid, Colección Fundación Caja Murcia (Cartagena), Colección Lucam (Madrid), Colección TVG (Santiago de Compostela), Museo Provincial (Lugo), Colección Caixa Nova. (Vigo), Centro Portugués da Fotografía (Porto), COAG (Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia), Colecciones privadas.



Casa das Campás