Misceláneas del desamparo - María Elena Morán e Ilustraciones de Andry Hernández

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El Sistema Nacional de Imprentas Regionales es un proyecto editorial impulsado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Editorial El perro y la rana, en corresponsabilidad con la Red Nacional de Escritores Socialistas de Venezuela. Este sistema se ramifica por todos los estados del país, donde funciona una imprenta que le da paso a la publicación de autoras y autores, principalmente inéditos. Cuenta con un Consejo Editorial integrado en su mayoría por promotoras y promotores de la cultura propia de cada región. Tiene como objetivo fundamental brindar una herramienta esencial en la difusión de ideas y saberes que contribuyan a la consolidación del Poder Popular: el libro, como documento y acervo del pensamiento colectivo.


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MISCELANEAS DEL DESAMPARO ,

, INTERVENCION

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MARIA ELENA MORAN , ARTISTICA ANDRY HERNANDEZ FINOL POEMAS DE ,

Colección de poesía Serie Resonancias


© Misceláneas del desamparo - María Elena Morán © Fundación Editorial El perro y la rana, 2014 Centro Simón Bolívar, Torre Norte, piso 21, El Silencio, Caracas - Venezuela, 1010. Teléfonos: (0212) 768.8300 / 768.8399. comunicaciones@fepr.gob.ve editorialelperroylarana@fepr.gob.ve www.elperroylarana.gob.ve www.mincultura.gob.ve/mppc/ Sistema Nacional de Imprentas, Capítulo ZULIA Sector las banderas, San Francisco, sede El ICLAM Facebook: Imprenta Zulia sistemadeimprentaszulia@gmail.com snimprentas@fepr.gob.ve sniestado@fepr.gob.ve

Consejo Editorial Popular: Sacha Lopez, José Davalillo y Edgar Sánchez Ilustración:Andry Hernández Finol Diagramación: José Davalillo Corrección: Sacha Lopez Edición e Impresión: Edgar Sánchez y José Davalillo Colaboradores: Andry Hernández Finol y Neomar Semprúm ISBN: 978-980-14-2820-6 LF: 40220148001620 Impreso en la República Bolivariana de Venezuela


A mis padres, que me enseñaron a amar las páginas con que me cobijo y me incendio. La Autora A todos mis sueños. El Autor


Intenciones e intensiones recorren estas páginas amalgamadas de trazos, suponiendo un sutil juego de comulgar dos acciones, dos pensares, dos simbolismos, una dualidad sin historia y con futuro bendito. Esta bendición presume prologarte y llevarte de la mano a recorrer el imaginario de este poemario ilustrado. Al cabalgar sobre cada página, observamos tormentas y cambios, muchas preguntas y pocas respuestas, incertidumbres, imágenes sin caminos; la sensación del desamparo que la autora nos hace entrever. Son fragmentos cortos que, a juicio de la autora, buscan dejarnos entrar a una galería de miedos como quien lee títulos azarosamente en una biblioteca para escoger. Sin embargo, algo nos mira desde varios puntos cardinales; son figuras, tiznes, manchas, pecas, que suponen el fin de la espera de poder representar en palabras, el ímpetu de hallar a su amada y salvarla, de copular a través de una danza generadora de vida, esa que hermosea el rostro cada vez que lo desposas en tu interior. Te invito a que juntos nos enamoremos de este matrimonio, te invito a buscar el silencio y dejarte secuestrar por estos trazos, te invito a caminar por eso a lo que yo llamo El Paraíso, donde la libertad y la alegría han deseado brillar juntos, y donde vemos la descendencia inconclusa de ese futuro bendito que no me cansaré de promulgar. Orilla del mar, mar bravo y hermoso –manchas– contraluz, algodón de azúcar, –manchas– septiembre huye, caracoles molidos


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–manchas– aristóteles experimental, prudencias-manchasotra muñeca, ave curiosa - manchas- una pareja melosa de pájaros que te invita a llamarlos y hacerlostuyos. Perfectos y eternos... ...Otro pájaro se acercó. Neomar Semprún Hernández


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De voces pequeĂąas me compongo. Eso se conoce de mĂ­, entre otras miniaturas.


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Toco la playa, no escapo más de mí. Soy, al fin, isla.


11 Pedazo de vidrio en la orilla del mar. A pesar de los bordes suavizados por los vuelcos a pesar del brillo opacado por los rasguĂąos de la arena pedazo de vidrio al fin, me acusas de transparente.


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Había lluvia en tus ojos esa tarde era un tormenta nueva tus vientos me contagiaron revolcaron mis límites fuiste un mar bravo y hermoso y yo corrí como un caballo salvaje en tus arenas. Había lluvia en tu sonrisa de estos días fue nuestro el olor de la tierra llovida fue preciso compartir los remolinos y quedé desnuda en una ola de tus manos; desnuda para ti, para tus vientos dispuesta a sortear tus accidentes tengo la pasión precisa para maniobrarte. Soñé lluvia y mar para nosotros esta tarde apresúrate, bonito, acerca tu alegría ven a bañarte conmigo bajo las nubes ven a jugar conmigo en las orillas.

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Se me duerme la calma y en el borde del círculo definitivo la línea comienza a pespuntearse. Se ordenan los matices de mi caos y en el preludio del próximo desencanto la platea está llena y expectante. Se me corre amargamente el maquillaje nadie me dice nada y yo sigo sin espejos.


14 Una mujer amurallada en su chaqueta un caracol urbano temeroso de asomarse una fortaleza cortada en dos por el crepúsculo si el mundo siempre fue una espiral de dudas, ¿qué tan mala hora crujió hoy en los miedos que la vida se volvió esta épica búsqueda de defensas?


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Burbuja, ya no te tocaré sutilmente ya no temeré despertar tu efervescencia me engañas, dices que me proteges eres como un tul cubriendo a mis ojos eres una membrana ilusoria e inútil eres el miembro que la evolución debió haber aniquilado un chaleco salvavidas para un mar, que es apenas retórico. Eres una farsa. Un espejismo maldito. Burbuja, yo no recuerdo haberte invitado a compartirme pero sé que no has llegado por tu cuenta por eso no te echo de mi vida ahora mismo pero hoy, te doy el último plazo recoge tus cositas que este fin de mes te despido podemos hacer fiesta si quieres pero será un ritual mutilatorio podemos tomar vino, podemos brindar no diré que todo ha sido malo pero sin escrúpulos, te extirparé. Ya va siendo hora de abrir los ojos y quizás, llorar.


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Contraluz un pájaro vuela sobre el añil del fondo postal turística del tipo de amor que ya no sé vivir. Contrazul gris vacío y contundente en el cielo insolencia cromática que escupe en mi ánimo de fiesta infantil.


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¿Estos dos nubarrones con que te miro? Aquel algodón de azúcar que se me oxidó esperándote.

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La memoria respira a travĂŠs de poros extraĂąos. Es mi piel demasiado permeable llena de poros peligrosos y suicidas llena de poros geogrĂĄficamente inestables y accidentados. Son mis poros traficantes de ternura en los que te hundes poco a poco sin querer enterarte.


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No, no te asustes tanto hoy ya no ocurren esas grandes estampidas. Es apenas esa mirada mĂ­a que como cada resto en septiembre huye.


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Rocío apenas esplendor que nace tímidamente mientras todos duermen sabe el campo permanecer porque sabe arrullarse solo. Yo quiero ser campo renovarme sin falta cada mañana salir a ofrecer verdes y frías gotas: lágrimas inconclusas de la tierra. Pero no soy campo, no me basto. Soy quizás una playa caprichosa una playa pequeña, solitaria y azul con arena fina de caracoles molidos. Soy quizás una playa secreta pisada sólo por este encanto de fin de año que como un faro me regala sus intermitencias. Soy quizás una playa revuelta y contradictoria anhelando episodios de tu luz.


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Mis dedos se embarazaron de tus tintas, espero el parto con ansias locas. En el fondo me da miedo una cesรกrea.


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Arañazos de oscuridad periféricos, solos, atentos sueñan con contenerme me acechan sin tregua no te vayas de mi centro no quieras extinguir mi vulnerable fuerza centrífuga.


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Creí que eras feliz así lo dice el cartel que te cuelga del pecho junto con tus diplomas amarillentos también te cuelgan de allí las luces de tu navidad de nieve falsa . Creí que eras genial, pero no: tus preguntas siempre tienen respuestas.


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Victimaria de una utopía cansada porto en secreto la negación del credo me habita la sustitución del dogma y a cada rato bostezo.

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Pose. Espejo. Dobles. Freud postmoderno. Turismo. AntropologĂ­a. Miseria. Jesucristo superestrella. Primicia. Novela. Fama.


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Aristóteles experimental. ¿Dónde pongo este discurso de mujer portátil frente a un mundo del que exijo peso? Ruidos vocales me despiertan anduve esta noche en aquel bosque lejano una vez más quise encontrar cobijo procuré un lugar cálido, algún olor familiar. Me topé con la nada con lo absoluto con lo desconcertante. Me encontré ajena a mí misma. Reconocí en un espejo mis cicatrices, sus momentos pero guardé distancia con esa mujer desdoblada la sentí sensata y dispuesta, pero muerta de miedo. Reconocí mis intenciones en sus ojos alumbrados y trascendí para adueñarme de su miedo: lo tomé por la nuca y lo quebré. Entonces respiré la paz. Entonces me asumí íntegra presente y reflejada objetiva y soñada imaginaria y simbólica. Entonces me asumí en mi bosque y en sus raros caminos. Es el bosque al que he llegado con mi historia es el bosque al que he venido a parar luego de la huída es este vértigo, esta estupefacción es un camino espeso al que me adentro cautelosa pero fértil para fecundarme hermosamente de árboles.


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No sé en cuál de mis prudencias se esconde la insolencia que contengo ni tampoco en cuál de ellas estoy conociendo el desamparo.

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Es una intensidad de la que no debo hablar mucho, me silencian tus pestaĂąas confundidas me silencian frente a ti y me empujan contra el mundo.


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Hoy podría ser un buen día para la sátira ésta podría ser noche de apetitosa conversa y en cambio, la falsa solemnidad ha hecho estragos en las intenciones. Hoy podría ser el día del encanto ésta podría ser buena noche para la ternura y en cambio, una lejanía terrible me ha helado la lujuria. Hoy yo podría todo, pero tú prefieres la nada. Maldita la democracia que te otorga ese derecho.

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Déjame amarte hoy, hombre del mundo recuperar tu historia y saberte vivo, encontrar en la mía algo más que tu aparición. Déjame amarte hoy, hombre del mundo no vaya a ser que un día el mundo me reclame y tenga que devolverte.


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Hubo días de gloria. Juro que los hubo. Pero pronto se me deshilachó la paz, se me desgarró la tela de los amparos. Pronostiqué más dudas, pronostiqué rincones. Y callé. Y, como el que calla, otorga, dolores te otorgué.

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Una muñeca se dejó romper en algún puerto y sus partes me llegaron de a poquito como un rompecabezas contra la cirugía estética. Otra muñeca, con la noticia, se aterró y desde entonces viaja siempre con el cinturón de seguridad puesto. La última de las muñecas teme tanto que quieran romperla que ha decidido quedarse a jugar siempre adentro de la reja.


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Ruedos, zurcidos, remiendos botones, cremalleras lino, fieltro, popelina risas recuerdos táctiles chistes amparos de tela. Las manos de mi tía pespunteaban alegría.

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Súbita y discreta descubro la intención de estos días angostos amanecen mis recuerdos besándome las manos. Vuelvo a ser la niña con su madre, esperando el transporte escolar. Vuelvo a ser la tímida muchachita que observa que huele curiosa los perfumes recién echados que escucha a sus compañeros sin intercambiar palabra. ¿Qué será de aquellos niños? ¿Estarán vivos el señor Prieto y Carruyo y Zenaida y ésta otra, cuyo nombre no recuerdo –Omaira, quizás – la de cabello canoso, esa que vio nacer mi primera seducción ? Tanta gente cohabitando aquellos tiempos sin existir más allá de algún recuerdo que los rescate. Amanecen conmigo tus manos, me despiertan dulcemente. ¿Cuántos años ellas me dieron el primer café con leche? tus manos repasando conmigo las lecciones tu manita siempre despidiéndome, entregándome al mundo ¿Cuántos años comenzaron con tus ojitos cansados, todavía somnolientos, acompañando pasos hacia mi identidad? Cuántos amaneceres nuestros, sólo nuestros en los que nos movíamos de la rutina a la bella sorpresa de sabernos cerca. ¿Qué esperabas tú, mamá, de aquella niña? ¿Qué esperas tú de esta mujer?


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Mujer-mandala Sherezada doméstica muñequita rusa madre, secretaria, esposa, clienta, alumna madrina, cocinera, artista, devota, televidente, hija mira cuántas historias inventas que tienes para sobrevivir al vacío.


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Titular ornitológico: Ave curiosa tiene el afán posiblemente indomable de acumular nidos.

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Una luz adormecida se sacude la pereza las flores con modorra ya la esperan voltean sus rostros hacia el sol recién nacido el alma decide despertarse pronto para salir a hincharse de incertezas. Sombras tamizadas por un árbol paisaje luminoso interrumpido historia meridiana, el sol en el cénit el alma de primera en la fila para salir a revolcar el mundo. Nubes danzarinas encendidas de rojo incendian el horizonte desprevenido de belleza crepúsculo del trópico que enarbola ojos el alma abatida que persevera para salir a existir a toda costa. Alma maravilla, explosión, risa Alma matutina, meridiana, estelar Alma temprana, a tiempo, tardía Alma taciturna, terca, terrible Alma que imagina a cualquier costo.


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Después de la falsa valentía admito que la añoranza existe y siempre tiene forma de persona. Hoy se me parece a quien no quise conocer.


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Tus ojos distrajeron mi alegato y por momento te creí meritorio de este perdón con la clásica forma del suicidio. Minutos apenas duró el silencio ya conocía tu amplia impertinencia y la odiosa manía de víctima enjuiciada. Menos mal que no respetas el silencio que lo agredes a destajo que violentas su paciencia menos mal que no te gusta lo callado. Aunque tarde, lo comprendí: el ruido es lo que menos me gusta de ti.

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MiscelĂĄneas del desamparo - MarĂ­a Elena MorĂĄn

Mis amores, intuitivamente, desde que tengo horario de oficina se almacenan por departamentos.

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Una pareja melosa de pájaros montados en una nube cursi del crepúsculo disfrutaban el concierto crepitante del viento sobre las copas de los árboles. Otro pajarito se acercó y, no se sabe si por rebelde o por envidioso, les cagó copiosamente encima.


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Era la primera vez que la niña iba al mar y no le gustó ni la arena ni la sal, a la nena no le gusto el mar y lloró. La primera vez que la niña fue al parque hizo que la bajaran del carrusel la fastidiaron las vueltas y los otros niños a la nena no le gustó el carrusel y no sólo lloró la nena gritó, gritó aterrada. Llegó el primer día de clases y a la niña no le gustó el kinder era alérgica a la témpera le dio grima la plastilina y se cortó con la tijera punta roma a la nena no le gustó el kínder y lloró y pateleó la nena, insultó la nena. Lloraba tanto la nena que más que una niña aquel cuerpo era una gran gota de llanto. Si no fuera porque la primera vez que le hicieron el amor a la nena sí le gustó y sonrió como nunca, todos hubiéramos seguido creyendo que a ella no la hicieron con amor sino con la tristeza honda de saberse siempre fuera de lugar.


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El océano se encanta con los sueños de las sirenas basta que una de ellas sueñe para que las mareas complazcan a los navegantes. Yo, colega histérica de las sirenas, a veces sueño lo sencillo y en mis noches nacen islas apacibles.

Una amazona atemporal y entusiasta con cabalgata típicamente exhibicionista

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arrea una carreta llena de promesas y deja una en cada puerta de mi barrio como quien regala estrellas de BelĂŠn en cualquier momento comienza una nueva era, dice tambiĂŠn dice que el mundo no llega al 2020 supongo que es sĂłlo por si las moscas, que cada mes paga sin falta su seguro social.


Misceláneas del desamparo - María Elena Morán

El hogar, un souvenir del afuera. La ciudad reproducida en pequeñito. Turista soy aunque diga lo contrario: mi equipaje sigue siendo demasiado grande. La pausa debida. El recuento de las mutilaciones.

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(Nota mental: objetivar las miserias hacer balance de los tiempos vivos y los muertos enumerar de las prudencias inútiles evaluar con lupa las desfachateces no arrepentirme de nada seguir dudando de todo) Inventariarme equivale a responder cuándo empezó a habitarme este cascarón vacío.


Misceláneas del desamparo - María Elena Morán

Si llega ese día que temo hasta el humo temblará.

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¿Cuándo es entonces que venís a liberarme? ¿A encerrarte conmigo, tal vez? ¿A visitarme? Tu silencio hermoso y largo me paraliza las fugas. Esperaré con paciencia, pero con mesura. Me llaman las sirenas. Me esperan las medusas.


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En qué verbo habrá acabado aquella versión de mí qué adjetivo me acompaña ahora que soy una mortaja en gerundio.


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Los 300 ejemplares de este tĂ­tulo se imprimieron durante el mes de abril de 2014 en la Imprenta Regional Zulia del Ministerio del Poder Popular para la Cultura Sede el ICLAM, Sector las Banderas Maracaibo, Venezuela


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