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DEMOCRACIA EN RED, POLÍTICA DISTRIBUIDA (aportación al debate de Política 2.0 de la Conferència Partit Obert del PSC Barcelona. 25.05.13) Acabamos de pasar el segundo aniversario de la spanish revolution protagonizada por el movimiento 15M, y asistimos a que, si bien todos los analistas coinciden a afirmar que no se ha producido tal revolución pese a que las cosas van mucho peor, se ha acabado la permisividad hacia la democracia elitista y se ha legitimado la reivindicación política. Pero hoy, dos años después, sigue instalado el desdén, el paternalismo y el miedo institucional y de los medios ante un cambio manifiesto en el ánimo y la dinámica de los movimientos sociales. Decir que del 15M no queda nada o que lo que queda es poco reseñable, es alimentar el descrédito de la política por ciega y por autista. Y lo que creo es que tenemos mucho que aprender de los movimientos sociales. No tengo dudas de que son los ciudadanos los que más creatividad y transformación están aportando a los cambios que vivimos. Dominique Carson, sociólogo francés, afirma que la comunicación política se ha desarrollado desde el centro de las instituciones y de los medios -desde dónde se emitían unos mensajes concretos-. Entretanto, en la periferia, la conversación entre los ciudadanos permanecía ajena a ellos y crecía la irritación y la desconfianza. Y se pregunta si la irrupción del entorno digital es la oportunidad de romper esta fractura y reconstruir nuevos espacios políticos. Para mí, la respuesta es sí y, además, es una de las claves: construir nuevos espacios políticos desde los partidos en los que los flujos de mensajes corran desde el interior al exterior, pero sobre todo desde el exterior al interior. Y en horizontal. Pero esto significa muchas cosas, la más difícil: redistribuir el poder dentro y fuera del partido. Ceder el poder y repartirlo. Creo que es muy importante este proyecto del PSC de Barcelona: el Partido Abierto, porque se entronca exactamente con esta idea. Lo que tendríamos que hacer felicitarnos, especialmente los partidos, porque la existencia de un sentimiento –digamos- “quincemayista” (referencia al 15 de mayo) nos lleva a la esperanza. Los diferentes movimientos sociales y plataformas ciudadanas, por muy críticas que sean, contribuyen a hablar de alternativa, frente a la no solución, que es un planteamiento más propio de la derecha, capaz de albergar la línea de un autoritarismo posdemocrático. La protesta política nos coloca en la posibilidad de la regeneración del sistema. En definitiva, hemos de instalarnos el quincemayismo porque en este contexto hay una oportunidad de transformación. Como decía antes, de los diferentes interlocutores de la democracia, son los ciudadanos los que han sabido aprovechar las herramientas de empoderamiento que permite el mundo digital para auto-organizarse, además de forma híbrida, en las redes y en la calles. El activismo ciudadano está más vivo y es más creativo que el de las organizaciones formales. Los ciudadanos, empoderados, han aprovechado los nuevos medios para crear sus propias plataformas de acción reivindicativa. Quiero subrayar que entiendo la nueva política no como acciones, ni como herramientas, ni como tecnología. La red es cultura y es convivencia. Bernardo Gutiérrez propone que no hablemos de redes tecnológicas, sino de redes de afectos.


Y esto es precisamente lo que siempre ha sido un partido político: una red de afectos y de ideas. En mi experiencia de trabajo político, me he encontrado que esta premisa -que, dicho así, parece sencilla- no es fácil de entender. Hablar de internet para muchos es hablar de habilidades o de competencias. Lo que realmente supone una novedad es que la comunidad vive ya en otro ecosistema que presenta un escenario asíncrono, autoorganizable, dinámico, desjerarquizado, colaborativo, micro-segmentado... Pongamos un ejemplo: El responsable de la comunicación de un partido político. No se trata de que acumule nuevas competencias además de las que ya tiene. Es decir, que sume a la tarea de la escritura y distribución de la nota de prensa, la gestión de Twitter, Facebook, subir vídeos a Youtube... Siendo así es evidente que entiende internet como tecnología y acabe aborreciendo su trabajo. Este, como otros, es un profesional en proceso de reconversión porque el ecosistema ha cambiado. Ha cambiado el ecosistema y el paradigma. Esto ya no es el viejo mundo de los intermediarios, del control del tiempo, de la información en una sola dirección, de las consignas, de la publicidad. Todos jugamos en un mismo campo. Ya no tiene sentido decidir estar o no en la red, usar o no internet... porque cada vez habrá más gente que ha nacido y vive en la red y que se ha enamorado allí y trabaja en la red. Y, además, también hay gente, mucha, que entra y sale con frecuencia. La red es ya nuestro entorno y los políticos que no quieren estar en ella son políticos burbuja, que se protegen de la multitud de la red. Y mucho menos con la excusa que “no todo el mundo está en la red”, porque tampoco todos los votantes están en los mítines y, sin embargo, nadie se niega a ir. Y si os parezco demasiados ciberoptimista aquí vienen las dos frases más ciberutópicas: “Cambien redes por calles y todo cobra sentido. Cambien internautas o tuiteros por ciudadanos y todo cobra sentido”. Leí el 15M un tuit que me gustó, de Carlos Almeida (@bufetalmeida) “Feliz 15M para los que usan las redes para ir a las calles”. Para mí, la nueva política se instala sobre dos conceptos. Procomún y cultura de red 1) Procumún: Lo que es de todos: En principio fue el aire, el agua, los recursos de la naturaleza. Después la cultura, el idioma, el arte, la literatura, la música y después... internet y los recursos de Internet 2) Cultura de Red (Definición encontrada en Wikipedia) “Una red distribuida es una topología de red caracterizada por la ausencia de un centro individual o colectivo. Los nodos se vinculan unos a otros de forma que cada uno de ellos, ni siquiera un grupo estable de ellos, tiene poder de filtro sobre la información que se transmite en la red. Desaparece por lo tanto la divisoria entre centro y periferia. La aparición de Internet y el desarrollo de los medios electrónicos personales de edición y publicación, han tenido como consecuencia la aparición de la blogosfera, el primer medio de comunicación distribuido. Esto tiene sus correspondientes aplicaciones sociales, y aunque en el campo político es un concepto difícil, tiene un precedente en las propuestas libertarias de distribución y entrelazamiento social federalista” Os propongo pensar en estas ideas:


-Capilaridad necesaria entre política, universidad, medios de comunicación y ciudadanía -Espacios híbridos: presenciales y virtuales -Cultura co y crowd. Espacios colaborativos de propuestas o de políticas mediante herramientas de acceso múltiple -Cultura copyleft: nadie es dueño de las ideas o las propuestas que son de todos -Cultura hacker y cultura maker -Internet de las cosas, de las personas, no de las máquinas o las tecnologías -Distribución (la endogamia se combate con expansión) -Ciberactivismo. Funcionamiento de enjambre y el valor de la dispersión -Desintermediación o reorganización de la mediación -Reputación: Trabajo de marca personal. Meritocracia -Creatividad. Arte e Ideas nuevas como motivos de los contenidos -Remezcla: trabajo sobre textos ya existentes -Inteligencia colectiva. Identidad colectiva. -Transpolítica. Convivencia de diferentes plataformas y mensajes -Data y Big Data para la micro-segmentación de miembros de la comunidad -La red como proceso. Dinámica, en movimiento permanente Y estas ideas forman parte de una cultura que se podría aplicar a todo: al periodismo, al activismo, a la política, a las manifestaciones artísticas. El papel del partido político es poner la herramientas porque todo esto pase. Ser una caja de herramientas, de forma que el que se construya, el programa, los argumentos,... serán de todos. Será remezclado y compartido, horizontal. Y esto es la definición de un partido político. Sugiero estudiéis estas herramientas para la cocreación: Apgree, Agora Vooting, Lomio, Titán Pad, Piarte Pad, Git Hub, Docuwiki Por cierto, todo lo que sé de ciberpolítica y cultura de red lo he aprendido principalmente de: Ismael Peña-López, César Calderón, Rafa Rubio, Guzmán Garmendia, Antoni Gutiérrez-Rubí, David Álvarez, Bernardo Gutiérrez, Lourdes Muñoz, Carlos Guadián y Manuel Castells, entre algunos otros.

Democracia Red y Política Distribuida  

Texto de la intervención en debate Política 2.0 en la Conferencia "Partit Obert" del PSC Barcelona (25.05.13)