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Carolina Muzi

t dudú Alcón quintanilha

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La masa y la cantera Celebrada globalmente, la obra de Diego Bianchi carga a la basura con una semántica pos mortem de alto impacto emocional y físico. Señal-ética para aquello que no queremos ver

A lo largo de una década prolífica en muestras-hito, la obra artística del diseñador gráfico Diego Bianchi abordó de modo integral y desprejuiciado eso que crece sin control: la basura. Resulta inpropio decir el tema de la basura, porque a través de desechos múltiples y de lógicas propias del funcionamiento (social, individual y hasta orgánico) Bianchi se mete con la basura en tanto producción de la sociedad de consumo y cantera material del siglo XXI. Con una rigurosidad posiblemente cultivada por la práctica del yoga y una personalidad tan singular como su aspecto –que conjuga la altura XL con una edición del vestir muy propia–, con soltura surrealista y demanda expresionista, DB inventa circuitos que tratan de establecer una lógica para el karma y la reencarnación de los objetos contemporáneos. El arca de lo expulsado le da a Bianchi la posibilidad de no tener que comprar materiales “eso

me atrae bastante, la idea de recolectar de la calle, de los tachos de basura, me parece atractiva, permite moverse por fuera del sistema económico o por dentro pero de forma invisible dentro de la macro estructura. Cuando surgió el tema de los cartoneros, hace ya más de una década, me impresionaba todo el circuito informal paralelo, que sin embargo no es parasitario sino que al revés, ahorra y procura un mejor desenvolvimiento del sistema mayor”, dice. Su intención al congelar el rodar constante, y enfrentarse con lo que pasa rápido por nuestra vida, es que no pase ni tan rápido y ni tan ligero, si no nos resultara tan fácil desprendernos de todo el residuo que generamos “viviríamos todos estos procesos de manera más conciente, más atentos sobre el proceso de transformación y decadencia que ocurre sobre todas las cosas, cómo envejecen, se rompen, mutan en otra cosa después de unos meses o en mil años”. Así, su definición de basura como “situación temporal de un objeto” entiende la lógica de las cosas y aprovecha sus posibilidades para provocar pequeñas fisuras: “Echar a rodar y esperar que, lo que remotamente podría suceder, suceda. Nunca alejarme demasiado de lo factible es clave. Me interesa de alguna forma representar y diseñar con estricto control la furia, el salvajismo y lo irracional. Creo que el observador tiene una sensación de sospecha, reconoce los fenómenos a los que se alude en el trabajo, reconoce una mirada, se siente un poco cerca, se contagia y puede extender esta visión sobre muchas otras cosas”.

Diego Bianchi nació en 1969, se crió en Buenos Aires, donde vive y trabaja. Egresó de la FADU-UBA en 1992 y trabajó como diseñador gráfico. En 2002 hace una clínica de obra con Pablo Siquier y al año siguiente ingresa en la Beca Kuitca. Desde entonces sus muestras locales e internacionales se sucedieron en términos anuales. Desde 2009 es profesor en el Taller de Antiproyecto, del Programa de Artistas de la Universidad Di Tella. 49


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IF–Nº7

2008, s/t. Zapatos, madera y porcelana fría


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2011, The Ultimate Realities / 11ยบ Biennale de Lyon, Francia / http://phototheque.labiennaledelyon.com


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IF–Nº7

2004, Daños / Galería Belleza y Felicidad / Buenos Aires, Arg.


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2011, The Ultimate Realities / 11ยบ Biennale de Lyon, Francia / http://phototheque.labiennaledelyon.com


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IF–Nº7

2011, The Ultimate Realities / 11º Biennale de Lyon, Francia / http://phototheque.labiennaledelyon.com


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2010, Ejercicios Espirituales / Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Arg.


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IF–Nº7

2011, The Ultimate Realities / 11º Biennale de Lyon, Francia / http://phototheque.labiennaledelyon.com

La masa y la cantera  

por Diego Bianchi

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