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Mex Urtizberea

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gabriela escobar

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la justa medida Le importan sólo los objetos que responden a necesidades de uso. Los instrumentos están entre sus favoritos Entiendo al diseño desde mi mundo privado como algo que sólo existe ante la necesidad. Los objetos son objetos, no me atraen porque sí, mucho menos si son impulsados o parte de una moda… No hace mucho podía distinguir un Renault de un Peugeot, un Ford de un Citröen, eran totalemente disímiles entre ellos. ¡Ahora se me confunden todos! Me aburre que todo sea igual, por eso a la hora de elegir prefiero las cosas de antes, con identidad e historia detrás, que no estaban condicionadas a este sistema que sólo busca vender y hacer plata. De unas vacaciones en la infancia, en Mar del Plata, tengo el recuerdo de un camión enorme de Duravit que me acompañó por varios años y me encantaba porque podía subirme y nunca se rompía. Luego vinieron los Rasti y fue genial tenerlos, porque eran piezas chiquitas acordes a mis manos que tambien son chiquitas y entonces sentía que los podía dominar y hacer lo que quería. En el fondo, todo tiene que ver con las proporciones, porque ahora, que ya pasaron varios años de aquella época me sigue pasando lo mismo, siento que muchos objetos son grandes e incómodos para mi cuerpo. Cuando empecé con la música, a los 6 años, no tenía todavía ese dilema con los tamaños, porque armaba mis propias baterías,

recolectando de la calle latas, tambores, chapas y palos de hierro que sonaban diferente. Hasta hoy golpeo objetos y les busco las zonas de mayor presencia para hacer de ellos nuevos instrumentos, como con el tanque de nafta que saqué de un auto y ahora uso para percusionar… ¡Es genial! Mi último instrumento es un cuatro (una guitarra pequeña de origen venezolano), que me gustó por su volumen acorde con el de mi cuerpo, la siento maleable. Los otros objetos, los que me acompañan en el día a día, responden siempre a las necesidades del momento. Sé lo que quiero, construyo esa imagen en mi mente pero luego me cuesta volcarla a la realidad. Eso me pasó cuando me mudé a mi última casa, en donde me sentí muy partícipe desde el inicio de su remodelación. Mi amigo, el arquitecto Caveri, fue el especialista necesario que decodificó mis ideas y me ayudó a plasmarlas en una casa que fusiona lo antiguo y lo moderno. La chimenea inmensa y la continuación devenida en sofá voladizo fue lo primero que reclamé porque me hacía recordar a la casa de mi infancia. Fui armando cada rincón, y el mural del patio, una composición mezcla de unos cuantos azulejos rotos con restos de cemento y ladrillos, huellas de una arquitectura pasada. El resto lo fui recolectando con el tiempo, objetos que han ido y vuelto, algunos sobreviviendo mudanzas en cada etapa de mi vida, que quedaron y se gastaron de tanto uso. Nunca me arraigué a ellos como no me arraigué a nada ni nadie… su valor no es el emocional sino el de saber que estan allí para satisfacer una necesidad. Porque como dije al principio, los objetos son sólo eso, objetos.

Mex Urtizberea Músico, actor, conductor y humorista. Formó parte de programas de culto como De la cabeza, Cha Cha Cha, Magazine for fai, y Laboratorios Dormevú. Actualmente es parte del programa Pura Química de ESPN y lleva adelante la obra “Pasión Inutil” en el teatro Chacarerean. Y no deja de concebir sus propios instrumentos. 101

AFINIDADES: La justa medida  

por Mex Urtizberea

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